Capítulo 63: Organizar de nuevo la orden, menudo trabajo.

Las lesiones de la lucha contra la Madre ya habían sanado casi del todo. El Alcázar había sobrevivido al ataque sorpresa y empezaba a reconstruirse al igual que la ciudad de Amaranthine.

Necesitaba nuevos reclutas para la orden y aunque durante los meses que había durado esta Ruina en miniatura por llamarlo de alguna manera, había hecho buenos amigos, solo con ellos no podía preparar el futuro de los Guardias Grises de Ferelden.

El trabajo me mantenía la mente ocupada para no pensar en otro amor perdido a causa de los engendros tenebrosos.

Necesitaba diversificar nuestros efectivos para maximizar la eficacia de los Guardas.

Envié varias cartas pidiendo a las antiguas alianzas reclutas para nuestra causa.

Primer Encantador Irving.

Sé que ya pedí mucho al Círculo durante la Ruina, pero debo pediros un favor más.

Sé que estaréis al tanto que tengo que reconstruir de nuevo la Orden, somos tan pocos en Ferelden…

Me gustaría pediros que seleccionarais algunos magos jóvenes que estuvieran dispuestos a entrar en la orden, no estoy usando el Derecho de Reclutamiento ni mucho menos os lo pido como favor personal y por la confianza que tengo en vos.

Si no es mucho pedir que sus talentos sean diversificados me gustaría poder disponer tanto de magos ofensivos como sanadores si fuera posible.

Atentamente Comandante Freyja Cousland.

Los magos eran una solución poderosa y valiosa yo podía dar fe de ello gracias a ver compartido camino con varios magos que en más de una ocasión salvaron mi vida.

Pero sabía perfectamente que la Capilla se opondría a que en la orden hubiera tantos magos así que tome cartas en el asunto antes de que pudieran quejarse.

Caballero Comandante Gregory.

Sé que en el pasado hemos tenido discrepancias pero sé que tanto vos como yo deseamos lo mejor para Ferelden.

Me ha tocado la ardua misión de reconstruir la Orden en Ferelden y quería pediros un favor.

Como ya debéis saber entre los engendros tenebrosos también proliferan los nacidos con el don o maldición de la magia, como queráis llamarlo. Estos seres son de extraordinario poder y no tienen reparos en utilizar cualquier magia que se ponga a su alcance.

Durante mis viajes me topé con varios de ellos y muchas veces la victoria se decantó a nuestro favor gracias a las habilidades de Alistair que antes de unirse a los Guardias Grises había sido instruido como templario.

No estoy utilizando el derecho de reclutamiento con vuestra orden pero sí que os pediría que comentarais ante vuestros reclutas si alguno de ellos quería unirse voluntariamente a nuestra orden.

Me gustaría que fueran jóvenes bien entrenados y que no tuvieran prejuicios en trabajar junto a Guardias Grises magos, pero que todavía no hubieran hecho los votos, me explico, sé que cuando un templario abraza sus votos empieza a utilizar lirio para maximizar sus habilidades, pero sé que el lirio causa adicción. ¿Por qué os pido esto? Es muy fácil de responder; la cuestión es que durante nuestras incursiones en los caminos de las profundidades muchas veces nos vemos privados de los suministros más básicos si un templario está sufriendo la desintoxicación al lirio puede ser peligroso para la misión.

Os estaré muy agradecida.

Atentamente Comandante Freyja Cousland.

No me di cuenta cuando Anders entro en la habitación.

-Así que quieres reclutar templarios – dijo con un tono sombrío.

-¡Ah!- grite ¡Anders ni se te ocurra volverlo hacer! ¿¡Quieres matarme de un ataque al corazón!?

-Si el Archidemonio y sus secuaces no pudieron contigo, no creo que yo pueda Comandante – me dijo entre risas.

Le hice una mueca y los dos nos pusimos a reír.

-Sí, ya has visto lo que hacen algunos engendros, necesitamos de sus habilidades – le dije – además podemos lavarles el celebro.

-Eso está bien – me dijo- no quería cuestionarte Freyja, solo había venido a ver si necesitabas algo no has salido de aquí en todo el día estabas tan inmersa que no me has oído llamar y he entrado – me explico – lo siento.

-Tranquilo no pasa nada ¿necesitas algo más? – le pregunte.

-No nada, voy a ir a Amaranthine a comprar algunos volúmenes de magia para la biblioteca, si vamos a tener reclutas del circulo tenemos que abastecernos – me dijo con una sonrisa.

-Me parece bien – le dije mientras se iba – ¿le puedes decir a Neith, Sigrun y Nate que vengan?

Me hizo una reverencia con la cabeza y salió por la puerta.

Llamaron a la puerta.

-Entrad – dije.

-¿Comandante nos hicisteis llamar? – pregunto Neith.

-Si pasad por favor – les hice un gesto para que se sentaran.

-Tengo que pediros una misión, no es emocionante pero si necesaria – les dije.

-Por su puesto cuenta con nosotros – dijo Sigrun.

-Sigrun, necesito que vayas a Orzammar – le dije.

-¿A qué? – me pregunto.

-Tenemos que reconstruir la orden y conseguir nuevos reclutas, quien mejor que una superviviente de la legión de los muertos que se convirtió en Guarda Gris para convencer a Harrowmont que nos envié enanos dispuestos a unirse a nuestra orden – le dije.

-No te defraudare ¿Necesitas algo más? – me pregunto.

-No – le respondí.

-Entonces me pongo en marcha, no quiero demorarme mucho – me dijo mientras se levantaba.

-Que tengas buen viaje – le dije mientras salía de la habitación.

-Supongo que querrás que vaya hablar con los Dalishianos ¿No? –me pregunto Neith con cara divertida.

-Tan fácil soy de leer – le dije con una sonrisa.

-No, pero era lo lógico –

-Neith tu pueblo es muy habilidoso, me encantaría contar con más Guardas Grises como tu – le dije.

-Me siento alagada Lethallan, tú salvaste mi vida ya hace tiempo atrás que mejor manera que devolverte el favor- me dijo.

-Neith eres una buena amiga y una buena compañera, no me debes nada ya lo sabes – le respondí.

-Lo sé – me dijo mientras se levantaba – me dirigiré a Ostagar ahora mismo, la Custodia Lanaya me ayudara en esta causa.

-Dareth shiral – le dije.

-Bien comandante – me dijo con una sonrisa.

-Nate quiero que vayas a Denerim a ver si encuentras algún recluta tú tienes buen ojo para estas cosas y ya que estas por ahí acércate a Pico de Soldado y tráete a Avernus – le dije.

-Desacuerdo Freyja, si me encuentro con el Rey ¿qué? – me pregunto.

-Nate tú no tienes que inmiscuirte por favor – le suplique.

-Pero lo que te hizo…-

-Lo que me deje hacer, él es el Rey, mi relación personal con él no tiene que afectar a los Guardias Grises – le dije.

-Entiendo, me marcho enseguida entonces –

-Adiós Nate ve con cuidado -

Pasaron varias semanas des de que envié las misivas y Sigrun, Neith y Nate se marcharon.

Hasta que un día Nate me vino a buscar corriendo.

-¿Freyja puedes bajar al patio de armas?- me dijo.

-Hola a ti también – le respondí burlándome de él.

-Oh, sí perdón – dijo riéndose.

Los dos bajamos al patio de armas que para mi sorpresa estaba lleno de gente.

-Freyja aquí esta Avernus – me dijo Nate.

-Avernus me alegro de verte – le dije.

-Comandante ¿Puedo preguntar por qué motivo se me han apartado de mis investigaciones? – me pregunto.

-¿Hay alguna forma para saber que candidatos serian más aptos para la Iniciación? – le pregunte.

-Queréis saber si podrían superarla antes de que se enfrentaran a ella ¿verdad? –

-Si –

-Empezare a estudiarlo ahora mismo ¿sería posible que algún mago me ayudara? – me pregunto.

-Claro un segundo ¡Anders! – le dije haciéndole un gesto para que se acercara.

-Si Comandante – me respondió el.

-¿Podrías ayudar a Avernus en un proyecto que tenemos en mente? – le pregunte.

-Claro-

Anders entro en el Alcázar con Avernus, esperaba que si podíamos detectar quien tenía más posibilidades de superar el ritual de la Iniciación pudiéramos disminuir las muertes.

-Freyja esta es Lyna Trabis, tuve que pedirle al Rey permiso para el derecho de reclutamiento – me dijo Nate.

Le hice una mueca de desaprobación por haber inmiscuido a Alistair.

-Comándate mate al hijo de un noble por violar a mi prima y matar a mi prometido el día de mi boda – me dijo con voz triste.

-La iban a matar cuando se escapó de Ford Drakon – me comento Nate.

-Para salir de ahí tuviste que ser muy audaz es un intricado laberinto esa maldita fortaleza – ese comentario de Nate hizo que me picara la curiosidad – ¿eres una ladrona? Sin ánimo de ofender.

-Si Comandante – me respondió con cara de sorpresa.

-Bien entonces bienvenida, espera mientras me presentan los demás reclutas luego os enseñaremos vuestras habitaciones – le dije a la muchacha.

-¿No te has enfadado conmigo por meter a Alistair en esto? – me pregunto Nate.

-Un poco pero ya te lo cobrare – le dije sacándole la lengua.

Me acerque a tres jóvenes que parecían provenir de la torre del círculo.

-Eh…yo os conozco – dije a un joven y a una muchacha elfa.

-Yo también os recuerdo – me dijo el muchacho.

-Robert y Neria ¿verdad?- pregunte.

-Si la comandante tiene buena memoria – me respondió Robert.

-Es un honor que el Primer Encantador nos preguntara si queríamos unirnos a vuestra causa – dijo Neria.

-El honor es mío – les respondí - ¿Y vos sois?

-Kaidan Wilhelm, vengo de parte del Caballero Comandante – me respondió – aquí tengo unas cartas para vos del círculo.

-Muchas gracias - le dije mientras las cogía – luego las leeré, podéis esperar mientras reviso los demás reclutas.

Me acerque a Neith y a Sigrun que estaban esperándome.

-Comandante este es Duran Brosca, proviene de Orzammar y es un excelente ladrón, me costó vida y milagros que me devolviera la bolsa – me dijo.

-Me alegro mucho de tenerte entre nosotros Duran- le dije al enano.

-El honor es mío Comandante, nunca poder pagaros vuestra misericordia – me dijo.

-Lethallan ella es Ar-Feiniel Ralaferin – me presento Neith.

-Los amigos de los Mahariel son amigos míos Comandante, es un honor que Neith me escogiera para servir bajo vuestra causa – me dijo haciéndome una reverencia con la cabeza.

-Aquí todos somos compañeros Ar-Feiniel y el honor es nuestro de contar con gente tan diestra como vosotros – le dije a la elfa.

-Por favor llamarme Ar – me dijo ella.

-Desacuerdo – le respondí – atención todos ahora sois reclutas de los Guardias Grises.

Todos se acercaron a mí alrededor.

-Quiero que vuestro comportamiento sea ejemplar, tenéis que dejar atrás las rencillas y los prejuicios, aquí todos somos hermanos – les dije a los nuevos – magos, templarios, humanos, elfos, enanos aquí nada de eso importa ya. Seréis Guardias Grises, mirad a las personas que tenéis a vuestro lado.

Se miraron unos a otros con mis palabras.

-Ellos serán vuestros hermanos y hermanas, viviréis y moriréis con ellos por el bien común de todas las personas de Thedas – les dije – ahora os asignaran unas habitaciones descansad hasta que seáis llamados.

Ogren y Velana acompañaron a los nuevos reclutas a sus aposentos.

-Freyja antes de que se me olvide, el Rey me dio esto para ti – me dijo Nate.

-Muchas gracias, estaré en el estudio, si Avernus descubre algo venme a avisar enseguida – le dije.

Me fui a mi despacho con las cartas que me habían traído.

Primero abrí la del Primer Encantador.

Comandante usted nunca pedirá demasiado al Círculo, cuando llegasteis aquí hace ya más dos años no solo me salvasteis a mí de un destino cruel sino a todos los magos de Ferelden.

Demostrasteis tener una fe en nosotros que muchos creen que es inmerecida.

No se me ocurren mejores reclutas para vuestra causa que Robert y Neria, son leales y buenos estudiantes y como son pareja me daba pena tener que separarlos.

Robert es un mago de combate y un mago de combate muy capaz, centrado e inteligente es un gran mago ofensivo.

Neria es el contrapunto a Robert. Nunca he visto tal dedicación en un sanador, bueno solo superado por Wynne. Pero también posee algún conocimiento de magia ofensiva.

Espero que vuestra Orden crezca con los reclutas que os mando y que ellos nos hagan sentir orgullosos a ambos por sus actos.

Atentamente Primer Encantador Irving.

El Primer Encantador siempre me había parecido un hombre muy sensato y muy paternal con sus estudiantes era un gran alivio que hubiera aceptado mi petición.

-A ver qué me dice el Caballero Comandante – me dije a mi misma.

Comandante Cousland;

Sé que en el pasado tuvimos diferencias, pero me alegra mucho saber que queréis contar con algún Templario en vuestra orden.

Os envió a Ser. Wilhelm es un muchacho muy capaz es responsable y muy tolerante con los magos, su madre fue uno hace ya tiempo atrás.

Como me pedisteis todavía no ha hecho sus votos así que está libre de lirio.

Espero que os sirva fielmente y nos haga sentir orgullosos.

Atentamente Caballero Comandante Gregory.

No se por qué deje la carta de Alistair para la ultima supongo que no quería leerla.

Abrí la carta y empecé a leer.

No sé bien como empezar esta carta, la he escrito tantas veces…

Cuando me notificaron lo que había pasado en Amaranthine casi cojo un caballo y vengo a por ti, pero al final me acobarde por dos razones.

Arl Eamon me sugerido que no era buena idea que el Rey fuera a socorrer a los Guardias Grises eso podría dar a entender que vuestra orden tiene gran peso en mis decisiones.

-Vamos Alistair no te engañes a ti mismo, sabes muy bien porque no quería que vinieras – me dije a mi misma.

Continúe leyendo.

Y la segunda es que no sabría como mirarte a la cara…La última vez que nos vimos…Oh Hacedor lo que te hice y lo que te dije. Los mordiscos los moratones casi te viole…todavía no sé cómo me lo permitiste o porque lo hiciste.

Esa noche fue una representación retorcida de lo que realmente siento por ti, pero al rechazarme no sé qué cruzo por mi mente.

Miento sí que sé que se cruzó por la mente; al verte con los demás Guardas, como te comportabas con ellos y conmigo tan fría y distante me hicieron sentir celos y rabia por pensar que tenías una relación con alguno de ellos.

Después en el baile de máscaras cuando tu hermano me dijo que te habías comprometido con otro hombre fue la sensación más horrible de mi vida, ahí supe que te había perdido del todo. Siento mucho su perdida, para ti ha tenido que ser muy duro.

Freyja estos dos años sin ti han sido los más duros de mi vida, casi no duermo, casi no como, soy la sombra del hombre que un día fui, una rabia crece día a día en mi interior y me estoy hundiendo en la más profunda miseria.

Ya no puedo retrasar por mucho más tiempo lo inevitable, si en tu interior queda algo de lo que algún día fuimos por favor sálvame.

Con cariño Alistair.

Guarde la carta en el escritorio junto a las demás cartas suyas en ese momento mi mente todavía era demasiado frágil para darle una respuesta.

Al cabo de un par de días Avernus vino a verme.

-Comandante creo que todos los reclutas sobrevivirán a la corrupción, sus corazones son fuertes al igual que el poder de sus sangre, he dejado unas notas sobre el ritual que he utilizado para averiguar si pasarían la iniciación – me dijo – no te preocupes no es magia de sangre.

-Muchas gracias Avernus, me has sido de gran ayuda – le dije.

-¿Puedo volver a Pico de Soldado o necesitáis mi presencia aquí durante más tiempo? – me pregunto.

-Sí, el Arquitecto dejo unos papeles sobre su ritual para acallar la llamada de los antiguos dioses, he hecho una copia para ti, deberíamos investigar si hay alguna manera de frenar nuestra propia llamada, ahora si lo deseas hay un carruaje esperándote – le dije tendiéndole la mano.

-Adiós, Comandante – me dijo al irse.

Esa misma tarde prepare la Iniciación de nuestros nuevos reclutas.

-No os voy a mentir la iniciación es peligrosa – les dije a los nuevos reclutas que estaban mirándome – renunciareis a muchas cosas por el bien común y os entregareis a la corrupción. Quiero haceros saber que podéis morir así que si alguien quiere echarse atrás es el momento de hacerlo, eso si os pido que no reveléis a nadie lo que aquí habéis oído.

Nadie se movió.

-Otra cosa que debo advertiros es que sufriréis pesadillas sobre los engendros tenebrosos aunque ahora que no hay un Archidemonio se verán reducidas y con el tiempo aprenderéis a bloquearlas – les conté – es muy difícil tener descendencia después de la iniciación así que repito si alguien quiere echarse atrás ahora es el momento.

Se miraron unos a otros pero ninguno hizo señal de irse.

-Aprovechad bien la vida y no juguéis a ser héroes, si no hay una Ruina nuestra misión a parte de matar tantos engendros tenebrosos como podamos – se oyeron unas risas – es mantener viva la orden, digo que aprovechéis bien la vida porque a partir del momento de la iniciación solo tendréis otros treinta años de vida. Enamoraos, compartir la vida con alguien porque nuestro deber nos obliga a morir jóvenes y en nuestro último aliento morir gloriosamente dando por culo a cuantos engendros tenebrosos encontremos a nuestro pasó.

Se oyeron unos gritos de vitorearían ante mis palabras.

-Nate por favor ¿puedes hacer los honores? – le dije.

-Antes de empezar diremos unas pocas palabras que se han dicho des de la primera Iniciación: Uníos a nosotros hermanos y hermanas, uníos a nosotros entre las sombras donde montamos vigilancia. Uníos a nosotros en esta tarea irrenunciable. Y si morís sabed que vuestro sacrificio no habrá sido en vano y que algún día volveremos a encontrarnos – dijo Nate.

-Robert Amell – dije – desde ahora eres un Guardia Gris.

Robert cogió la copa y se bebió su contenido sin apartar la vista de Neria. Este se desmayó pero paso la iniciación.

Nate y Anders lo llevaron a una cama para que se recuperara y volvieron.

-Neria Surana – dije – desde ahora eres un Guardia Gris.

La joven maga se bebió el contenido de golpe y cayó al suelo desplomada.

-Está bien, despertara dentro de poco – dijo Anders.

Todos y cada uno de ellos superaron la Iniciación y yo estaba eufórica porque incluso explicándoles los peligros y sacrificios nadie se tiro atrás.

Cuando me asegure que todos estaban bien me sentí un poco mareada.

-Anders – dije antes de caerme de rodillas.

Anders y Nate vinieron corriendo y entre los dos me levantaron.

-Freyja ¿Qué te ocurre? – me pregunto Nate angustiado.

-Me siento mareada – le explique.

- Freyja hace mucho que no descansas y tu cuerpo empieza a pasar factura, tienes que cogerte unas vacaciones – me dijo Anders.

-Ni se te ocurra rechistar ¿hace cuánto que no ves a tu hermano? – me pregunto Nate mientras me sentaban en una silla.

-Des de que vino al Alcázar – le confesé.

-Pues mañana por la mañana te vas para Pináculo, nosotros nos encargaremos de todo – me dijo Nate – voy a empezar a hacerte la maleta.

-Eh…que yo no he dicho que iría – le dije.

-Ya, pero vas a ir, es una orden Comandante – me dijo Anders mientras me daba un poco de agua.

A la mañana siguiente tal y como me había prometido Nate tenía un carruaje apunto para llevarme a Pináculo.

-Freyja descansa, nosotros nos encargamos de todo – me dijo Nate dándome un beso en la frente.

-Desacuerdo cabezón – les dije mientras subía al carruaje – que empiecen a entrenar que cuando vuelva pasare revista.