Capítulo 65: Mi misión no termina ¿Donde diablos esta Morrigan?

Espesura de Kokari dos semanas después.

Alistair había dejado a los elfos Dalishianos que se asentaran en Ostagar como pago por los servicios prestados durante la Ruina, yo misma creía que sería un buen principio para que al menos en Ferelden hubiera una buena relación entre humanos y elfos, y que si el Rey se mostraba predispuesto a que esta alianza no solo fuera temporal podría ser el inicio de una relación simbiótica beneficiosa para los dos lados.

La Custodia Lanaya nos saludó con mucha alegría, después de tanto tiempo era de agradecer que no se olvidaran de mí. Los elfos intentaban reconstruir poco a poco las ruinas de la antigua fortaleza para ellos también era raro tener un lugar donde quedarse indefinidamente y poder practicar su religión sin que la Capilla se interpusiera. Ahora estaban bajo el ala protectora de Alistair.

Me dirigí un momento donde se había producido mi iniciación.

-Parece que hace una eternidad que estuvimos aquí ¿verdad pequeño?-

Los recuerdos afloraron en mi mente en cuanto me senté en aquel suelo contemplando el cielo estrellado.

La cara de Cailan cuando le dije que mi padre había muerto, la primera vez que vi Alistair y su cara de alivio cuando desperté de la iniciación. La batalla contra los engendros y la traición de Loghain. Todo lo que habíamos pasado para acabar con el Archidemonio y todo lo que había perdido des de entonces. Algunos eran buenos recuerdos otros no tanto pero la vida seguía al igual que mi historia.

A la mañana siguiente Neith, Istari y yo fuimos hacia donde estaba la choza de Flemeth, aquí la había visto por última vez hundiendo mi espada en su lomo cuando se había convertido en un dragón para luchar contra nosotros, lo había hecho para liberar a una amiga de un destino fatídico pero se había vuelto contra mí y junto el hombre que amaba habían traicionado mi elección.

-Te acuerdas de este lugar ¿verdad muchacho? – le dije a Istari- ha pasado mucho tiempo.

-¿Qué harás cuando encuentres a Morrigan Lethallan? – me pregunto Neith.

-Eso depende de ella-

Entramos en la casa y Istari se puso a la defensiva, entonces una elfa claramente Dalishiana salió de detrás de una estantería arma en mano.

-No des ni un paso más – me ordeno -¿Qué haces aquí?

-Aquí las preguntas las hago yo –

-La custodia no nos ha dicho que hubiera nadie del pueblo por aquí – me dijo Neith.

-Dile a tu sabueso que se retire- volvió a exigir la elfa.

-Baja tu arma y se calmara –

Tan punto la elfa bajo su arma Istari se relajó.

-Soy Arriani mi custodio me ha enviado a buscar a Asha'belanar, la custodia Lanaya no sabe que estoy aquí-

-Muy bonito entrar en las tierras de otros sin permiso- le dije yo – ¿Por qué quieres ver a Flemeth? Te será un poco difícil yo la mate hace años atrás.

-No es tan fácil de matar yo no respiraría tranquila, pero mi custodio pensó que ella nos ayudaría a encontrar a su hija –

-¿Qué ha hecho Morrigan para enfadar a vuestro clan? – pregunto Neith.

-Nos ha robado un libro que teníamos des de mucho antes de la caída de los Valles, éramos los únicos que teníamos una reliquia así –

-Vuestro pueblo no es muy propenso a compartir conocimiento ¿No? – le pregunte a Neith.

-Somos nómadas, no solemos ver muchos de los nuestros solo en raras ocasiones-

-¿De qué conocéis a Morrigan? – me pregunto.

-Antaño la considere mi amiga –

-Entonces puede que a ti te escuche y nos lo devuelva –

-¿Cómo se hizo con el libro?-

-Hace un mes visito nuestro clan en nombre de la amistad, se mostró muy interesada en nuestra historia. Sabía exactamente lo que estaba buscando. El custodio le permitió ver el libro y dos noches después desapareció-

-¿De qué trataba el libro?-

-Sobre los Eluvians, es un nombre cuyo significado se ha perdido en el tiempo-

-Son espejos mágicos de la época de Arlhantan – le respondió Neith – Talen y yo encontramos uno en unas ruinas del bosque de Bredecilla. El que encontramos estaba corrupto de ahí que me estuviera muriendo cuando nos encontramos.

-¿Encontrasteis uno? ¿Qué fue de él?-

-Con mis últimas fuerzas lo destruí, estaba tocado por la corrupción de los engendros tenebrosos y no podía permitir que al resto del clan les ocurriera lo que a mí-

-¿Dónde podríamos encontrar más información al respecto?- pregunte.

-Un mago elfo fugado del círculo nos contó que en su biblioteca había centenares de libros y algún sobre historia elfica muy antiguos, puede que encontremos algo ahí-

-No es mucho pero al menos es un principio, vamos hacia el círculo-

-Primero deberíamos notificar que Morrigan no está por aquí sino que era Arriani intentando encontrar a Flemeth, la custodia estará más tranquila-

-Tienes razón, vamos-

-¿Eres amiga de los elfos que habitan aquí?-

-Si ¿por?-

-Es muy raro ver una Shem que respecta nuestro modo de vida-

-No tengo problemas con los elfos si eso es a lo que te refieres, dos de mis mejores amigos son elfos-

-La Comandante ha intercedido muchas veces a favor de los elfos, gracias a ella Shianni una elfa de ciudad tiene un asiento en el consejo real y la custodia Lanaya, protege las tierras del sur de Ferelden con base en Ostagar-

-¿Vuestro Rey confía en los dalos para proteger las tierras del sur?-

-Supongo que no estabais aquí durante la Ruina, se formó una gran alianza entre hombres y elfos, el Rey considero oportuno agradecer lo que los elfos habían hecho por Ferelden, pero basta de hablar tenemos que ponernos en camino-

A la mañana siguiente después de despedirnos del clan y de la custodia Lanaya pusimos rumbo al círculo, tenía ganas de ver lo que los magos habían conseguido des de que Alistair había dado más libertades a los magos de Ferelden, los templarios continuaban vigilándolos pero eran meros guardianes no carceleros.

Pero antes hicimos una parada en Risco Rojo, había recibido la noticia que se había convertido en el Arl de aquella ciudad y quería felicitarlo personalmente, Arriani no le pareció bien esa parada, pero Neith y yo llevábamos semanas andando y necesitábamos un descanso.

-¡Freyja!- dijo Teagan bajando las escaleras del palacio de Risco Rojo.

-Teagan ha pasado mucho tiempo-

-Neith querida cada día estas más hermosa-

-Lord Teagan sois demasiado amable, esta es Arriani nos está ayudando en una misión-

-Me entere en Orzammar que te habían dado el Arlingo, me alegro mucho por ti te lo mereces-

-Pero pasad, hare que os preparen una habitación-

Nos aseamos y Neith y Arriani se fueron a pasear por el bosque esperando para cenar, Arriani se sentía un poco incomoda con tanto humano a su alrededor.

-¿Cómo van las cosas Teagan?-

-Des de la última asamblea solo se acercan a Alistair nobles que tengan que casar a una de sus hijas-

-Oh Teagan-

-No sé cuántas mujeres han pasado por la cama de Alistair, ya no es quien nosotros conocíamos-

-Por el Hacedor Teagan tenemos que hacer algo-

-Sé que debe ser difícil para ti, nuestra única oportunidad es hacer frente común en la próxima asamblea-

-Escribe a Fergus y explícale todo él nos a conseguirá los apoyos necesarios-

-Además Eamon está aconsejando llevar soldados a la frontera con Orlais-

-Eso podría desencadenar una guerra con Orlais-

-¿Si y sabes quién es el heredero al trono?-

-Eamon. Ana nos ayudara y Wulff también-

-Me pondré en contacto con Fergus mientras tú acabas con lo que tengas entre manos. Espero que puedas acudir a la próxima asamblea-

-No sé si podre, lo que tengo entre manos es importante. Pero mi hermano hablara en mi nombre-

Cenamos en compañía de Teagan aunque Arriani no estaba muy a gusto acabo encandilada del Arl. A la mañana siguiente pusimos camino hacia el Círculo.

Al día siguiente vislumbramos la Torre del Círculo y al atardecer cruzábamos el lago Calenhad.

-Comandante- dijo el Primer Encantador.

-Irving sois un regalo para la vista ¿Dónde está Wynne?-

-¿No os lo ha dicho? está en Oswich, las cosas están un poco tensas con la Capilla y Wynne ha ido en representación del Circulo de Ferelden. Ella es la voz de la razón-

-Que lastima me hubiera gustado verla-

-Comandante- dijo el Caballero Comandante.

-¿Cómo están los templarios?-

-Inquietos con lo que se oye de Kirkwall-

-Espero que se solucione sin que llegue la sangre al rio-

-Yo también, yo también-

-¿A que debemos el honor, Freyja?-

-Necesitamos consultar unas cosas en la biblioteca del circulo ¿sería posible?-

-Si por supuesto, podéis pasar hare preparar unas camas para vosotras-

-Muchas gracias primer encantador-

-¿Cómo están mis alumnos?-

-Han sido unas incorporaciones magnificas al igual que ser Wilhelm-

-Nos alegra oír eso, pasad estáis en vuestra casa-

Nos dirigimos hacia la biblioteca cuando me encontré con Sandal.

-Sandal ¿Qué haces tú aquí?- pregunte.

-Se ha quedado aquí mientras Bodhan iba a llevar unas mercancías al Rey-

-Oh, me he alegrado mucho de verte Sandal-

-Encantamiento-

El Círculo estaba completamente reconstruido, después de lo que había visto en su interior era reconfortante verlo así.

Llegamos donde estaban los incides de los libros, por Andraste tardaríamos días en ver si había alguna libro que nos pudiera servir.

-No pensaba que fuera tan difícil encontrar información sobre los Eluvians-

Después de mucho buscar encontramos uno sobre historia elfica.

-Eh...estas doblando demasiado ese libro- me dijo un mago.

-Perdón...-

-Si lo tratas así se romperá la tapa y se caerán las hojas, me mareo solo de pensarlo-

-¿Eres un poco hipocondriaco no?- pregunto Neith.

-¿Estáis ojeando el capítulo sobre Eluvians?-

-¿Conoces el libro?-

-Sí, pero sabes que nadie ha encontrado un Eluvian ¿no?-

-Yo encontré uno – le dijo Neith.

-Por el Hacedor eso es increíble ¿Dónde está? –

-Lo destruí-

-¿Qué? ¿Por qué? Eres dalish-

-Estaba corrompido, no tuve otra opción-

El joven mago estaba entusiasmado con los Eluvians y nos llevó al almacén donde había una estatua de lo más parlanchina, con lo que había vivido hasta en entonces que una estatua hablara no me sorprendía lo más mínimo.

Conseguimos sonsacarle que para encontrar un Eluvian necesitábamos una luz de Arlathan y por lo que se sabía algunos supervivientes de la matanza de la ciudad se habían refugiado en Cadash. Por suerte yo ya había estado en el Thaig y sabía dónde encontrarlo.

Flinn el mago que nos había ayudado insistió en venir con nosotras.

-No creo que te gusten los caminos de las profundidades, será mas fácil si accedemos des de Orzammar-

El Rey Harromont nos dio permiso para adentrarnos en los caminos de las profundidades y pusimos rumbo a Cadash.

-Aquí Neith y yo estamos al mando somos las únicas que podemos detectar engendros tenebrosos asi que si decimos salta, vosotros saltais, si decimos correr lo haceis sin rechistar ¿de acuerdo?-

Nuestros dos compañeros asintieron medio asustados.

Cuando llegamos a Cadash Flinn utilizo un hechizo localizador, pero Arriani no le hizo mucha gracia ya que uso una pequeña cantidad de su sangre para localizar la luz. Neith se ofreció voluntaria pero la corrupción de su sangre no la hacía viable para ello.

El Thaig estaba otra vez lleno de engendros tenebrosos, tendría que hablar con Harrowmont, ese Thaig estaba suficientemente bien conservado como para ser usado como puesto de avanzada.

Después de varios combates de los engendros y vagar por ese lugar de luz en luz encontramos la luz de Arlathan, luego necesitábamos un Eluvian aunque estuviera roto, así que decidimos ir a las ruinas elficas que Neith había encontrado cuando contrajo la corrupción.

Pero para nuestra desgracia estaba a la otra punta de Ferelden, decidimos coger un barco en Pináculo y llegar hasta Gwaren, des de ahí a caballo hasta el punto donde había indicado la luz.

Fergus estaba encantado de poder ayudar y le puse sobre aviso de los planes de Teagan, ellos hablarían en mi nombre en la próxima asamblea ya que dudaba que pudiera llegar a tiempo.

Dos semanas en barco, Arriani casi beso el suelo cuando desembarcamos. Decía que los dalish no estaban hechos para navegar y Neith se reía por que a ella le encantaba.

Aunque había pasado mucho tiempo des de que Neith encontró el Eluvian recordó perfectamente cómo llegar a él.

-Talen...-

-Siento que esto te traiga malos recuerdos- le dije.

-Si tan solo hubiera resistido tanto como yo los dos nos podríamos haber convertido en Guardias Grises-

-No te atormentes Lethallan-

-Gracias Freyja. Venid es por aquí-

Encontramos el Eluvian o más bien dicho lo que quedaba de él. Flinn hizo un conjuro de localización con la luz de Arlathan y uno de los pedazos del espejo.

-Está en el cementerio de dragones en una mina de argentita que hay en el-

-Por el Hacedor no...-

-¿Freyja ahí es donde?...-

-Donde me enfrente a la Madre y donde vi morir a Ethan-

Encontrar a Morrigan supuso para Neith y para mi volver a lugares que querríamos ver enterrados en lo más profundo de nuestra mente. Pues habíamos perdido a nuestros compañeros ahí.

-Lo siento Arianni tenemos que coger otra vez el barco, el cementerio de dragones se encuentra cerca del Alcázar de la Vigilia-

-¿Es que no podéis ir a pie? – se quejó ella.

-Iremos más rápido así – le respondió Neith.

El Yermo de Huesos de Dragón, la última vez era una carrera para poder acabar con la Madre pero esta vez debíamos encontrar a Morrigan.

Esta vez la entrada a la mina no estaba protegida por un dragón sino por un Vertal, un animal que los elfos creían que ya no existía.

-¿Qué coño tiene este lugar que atrae a todo bicho asqueroso y maloliente?- me queje.

-Debe ser algo del agua – se burló Neith.

El maldito bicho fue duro de pelar, pero por suerte Flinn había traído pociones de curación suficientes como para curar a un ejército, ese muchacho tenía un problema y gordo...

Bajamos por las escaleras de las ruinas de la antigua mina elfica y mas allá donde habíamos luchado contra la Madre se encontraba el Eluvian ¿cómo era posible que la última vez que estuvimos aquí no viéramos esa maldita cosa?

-El Eluvian – dijo Flinn- está brillando. Deberíamos.

Le barre el paso al joven mago, Morrigan era muy poderosa y no convenía acercarse a ella sin precaución.

-Creo que te está esperando- dijo Arriani – pregúntale por el libro.

Me acerque a Morrigan lentamente estudiando el entorno que me rodeaba buscando pistas de por qué estaba ahí.

Istari la saludo como quien saluda un viejo amigo, pero yo no podía hacerlo.

-Por favor no sigas avanzando- me dijo ella.

-¿Tanto miedo me tienes?-

-Un paso más y me iré. Esta vez para siempre-

-Igual que te fuiste cuando rechace tu ritual. Tú y Alistair me traicionasteis-

-¡Te salve la vida!-

-A que preció ¿la condena del mundo entero? Mi vida no vale tanto-

-Keiran no es una condena –

-Así que fue un niño no sé si felicitarte o darte el pésame-

-Freyja el no está corrupto ni es malvado-

-¿Cómo voy a creerte? Me mentiste durante más de un año-

-Si te mentí, quise contártelo muchas veces pero como contarte algo así, tienes un sentido muy estricto del deber. Me uní a vosotros por ese motivo, pero durante nuestro viaje encontré en ti no solo una amiga sino una hermana. Te conté el ritual porque quería salvar tu vida. Alistair me vio salir de tu habitación llorando y me pregunto el por qué, le conté todo lo que te había contado a ti y el accedió. Accedió porque te quería y no quería que murieses-

-Muéstrame al niño-

-Espera aquí, volveré-

-Antes de irte por si no regresas ¿Dónde está el libro que robaste?-

-Está ahí encima dáselo a tu elfa-

Morrigan desapareció atravesó del Eluvian y Arriani cogió el libro robado.

-¿Volverá? – me pregunto Neith.

-No lo sé-

Al cabo de un rato Morrigan volvió de la mano llevaba un niño pequeño.

-Hola – me dijo tímidamente – tu eres Freyja mi madre me ha hablado de ti.

-Hola – le respondí.

-Llevas un linaje muy puro en tus venas-

-Gracias supongo-

-Tienes miedo de mí ¿Por qué madre?-

-Ve Keiran, despídete-

-Adiós Freyja espero volverte a ver, tu no me quieres pero yo a ti si, porque mi madre te quiere mucho -

Keiran desapareció a través del Eluvian.

-No recuerda nada ¿verdad?-

-No, lleva un poder enorme en su interior pero como has visto es inocente-

-Espero que sepas conservar esa inocencia-

-Lo intentare, un cambió se acerca al mundo-

-Tienes miedo de algo ¿de qué?-

-No sé como pero Flemeth estará involucrada en el cambió que se avecina tengo que proteger a Keiran de ella y tu también debes protegerte de su ira-

-Yo tenía que haber muerto en la cima del Fuerte Drakon, no me asusta la muerte-

-Pues a mí sí que me asustaba perderte, eres mi hermana Freyja y aunque estés enfada conmigo te quiero igual, tú me mostraste que había algo más en mí de lo que mi madre había dejado que aflorara. Siento que todo terminara como termino. Ahora debo irme-

-Morrigan ten cuidado si Flemeth va por el niño por el alma del antiguo dios más vale que no la consiga-

-Lo intentare con todas mis fuerzas. Ten sé que estás buscando una cura para la llamada yo también he investigado por mi cuenta. En esos manuscritos de ahí tienes lo que he averiguado si encontrara la respuesta a la pregunta de cómo detener la corrupción de tu interior pagaría cualquier precio para redimirme por haberte traicionado-

-Adiós Morrigan-

-Adiós hermana-

Morrigan desapareció atravesó del Eluvian y los demás salimos de esa maldita mina. Cuando llegáramos al Alcázar enviaría unos cuantos guardas a buscar el Eluvian si realmente era un portal prefería tenerlo a buen recaudo.

Arriani se fue con su clan a devolver al libro, pero no sin antes hacernos una promesa si algún día necesitábamos ayuda ella vendría a prestárnosla. Y Flinn volvió al Circulo dijo que para él, el trabajo de campo había terminado. Le pedimos que no contara nada de lo que había visto y oído durante el viaje y el accedió a hacerlo además quien iba a creerlo.

Neith yo pusimos rumbo al Alcázar, necesitábamos pensar donde dirigir nuestras investigaciones para intentar detener la llamada.

Tal y como predije cuando llegamos a Amaranthine me había perdido la asamblea, Alistair no estaba muy contento de que no hubiera asistido pero Fergus lo apaciguo contándole todo lo que sabía. A Fergus seguía sin gustarle Alistair pero empezaba a sentir pena por él. Nosotros habíamos tenido unos padres cariñosos y que siempre nos habían ayudado a pensar por nosotros mismos, en cambió Alistair la única figura paterna que había tenido era un manipulador nato. Pero para que Alistair abriera los ojos tenía que poner a cuantos nobles pudiera de su lado pues sino no tendrían suficientemente peso para poder pedir una moción de censura contra el Canciller de la Corte.