II. El apodo.


— ¿Torneo? —repetía la militar al fruncir el ceño.

—Sí, es el torneo de King Of Fighters—hablaba el coronel con una sonrisa en sus labios, —Serás nuestra nueva compañera.

— ¿Es una misión? —preguntaba ella estando seria.

—Sí, es una misión que el comandante mismo nos pidió. —contesto Ralf mostrando una mínima emoción, aunque por dentro, estaba algo feliz para conocer las habilidades de su compañera. — ¿Qué dices Leona? ¿Te unes a nosotros?

—Sí. Ordenes son ordenes—aceptaba la joven sin mostrar ninguna emoción respecto al torneo, porque a ella ni siquiera le interesaba esa clase de cosas, competir.

—Mañana comenzaremos con el entrenamiento, ¿de acuerdo? —le decía el coronel para despedirse haciéndole un saludo militar, a lo que ella hacia lo mismo, ella dio media vuelta para irse. — Leona.

— ¿Si? coronel—reacciono al voltear hacia atrás.

—Toma una siesta, te noto cansada. —Le aconsejo un poco preocupado, —Quiero que descanses bien para mañana.

—Como ordene, coronel. —asintió al darle la espalda.

Ralf Jones se había distanciado de ella para dirigirse a su compañero que estaba sentado en un tronco, noto que llevaba dos botellas de cervezas cosa que su sonrisa volvió como si nada. Se sentó en el otro tronco quedando frente a frente de su carnal.

— ¿Para quién es esa cerveza? —pregunto en tono burlón.

—Y para ti, para quien más. —respondió de tal manera, entregándole la botella.

El castaño dio un trago a su cerveza, a lo que su compañero solo sonreía.

—Y ¿Qué dijo ella? —comenzaba a preguntar Clark estando un poco serio.

—Acepto, pero debemos comenzar el entrenamiento. —contestaba al suspirar. —Seguramente, el comandante estará vigilándonos.

—Obviamente, pero él se preocupara más por su ahijada, relájate. —le dijo Clark al darle palmadas en la espalda.

Jones no dejaba de mirar la invitación para el nuevo torneo de King Of Fighters, algo le preocupaba pero no le dio mucha importancia, le dio un trago más a su botella para quitarse la preocupación.

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En el templo Kagura, una joven de aproximadamente veinte años, observando con su espejo de su clan a cada participante del torneo que se acercaba, estando muy concentrada en los principales rivales, como Kyo Kusanagi e Iori Yagami. Suspira y sonríe de lado. —Soy la única que los puede equilibrar. —Insinuaba con voz serena, —En algunos meses, se realizara el torneo que yo misma realizare. —dejo a un lado las observaciones que hacía con cada equipo que recibían las invitaciones, como el Ikari team, Art Of Fighting team, etc. Quedo paralizada al ver una visión, recuerdos de su difunta hermana gemela, Maki Kagura, estaba viendo a ese extraño sujeto…Goenitz. Golpeo la pared con su puño, estando frustrada y enojada por recordar ese acontecimiento, esto mismo le causo un escalofrió presenciando algo malo en el torneo.

Iori… Y ¿Quién será esa chica? —se preguntó en su mente al ver en otra de sus visiones, a una muchacha de cabellos azules. — ¿Hakkesshu?

Desde entonces, ella comenzó a tener un mal presentimiento respecto a estas visiones, pero se encargaría de prepararse para cuando llegue el momento…

Kyo…Iori.

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—Coronel Jones, teniente Still…—le llamaba Heidern al mirar a sus dos mejores mercenarios. —Tienen una misión y Leona estará con ustedes.

Ralf y Clark se miraron disimuladamente, entendiendo que esto sería como un entrenamiento para su nueva compañera, ambos miraron a su comandante quien sacaba algunas fotografías.

— ¿Qué es todo esto? —pregunto Clark al acomodarse sus lentes.

—Esto teniente, es el sujeto a quien deben atrapar. —contesto el comandante estando serio. —El mafioso se llama, Saito Takuma.

— ¿Mafioso?

—Así es, tendrán que capturar, esta persona que lo han detectado por San Pablo. —hablaba Heidern estando de brazos cruzados. — ¿Han entendido?

— ¡Si comandante! —asintieron al hacer un saludo militar.

—Bien, entonces vayan y evalúen a mi suplente—aclaraba Heidern, dando como referido a Leona, que a pesar de ser su ahijada, la trataba como su alumna más apreciada.

En ese momento, Clark y Ralf se dirigieron a la casa del comandante para avisarle a su nueva compañera de la misión que tienen que realizar en el día de hoy, en este momento la necesitaban para que demuestre los entrenamientos que tuvo con Heidern. Golpearon la puerta, a lo que ella la abrió sin problemas.

— ¿Descansaste? —pregunto el teniente con una sonrisa.

—No. —respondió cortante.

—Tenemos una misión. —aclaraba Ralf estando serio. —Leona, el comandante ordeno que vengas con nosotros.

Ella se paró firmemente para hacer un saludo militar ante el coronel Jones, ¡Si, coronel! Con esto basto para que los tres salieran de la casa, subiéndose a un helicóptero que era manejado por otro soldado, cuya orden le había asignado el comandante. —Leona ¿Sabes utilizar rifles? —pregunto el castaño estando adentro del helicóptero.

—Sí.

—Ralf, no la tomes como ingenua, ella entreno con el mejor comandante. —aclaraba Clark al ponerse unos auriculares enormes para no escuchar ruido.

—Coronel, el comandante me ha dado las coordenadas de la fábrica de Saito—dijo el soldado al entregarle un papel con toda la información.

— ¿Fabrica? —repitió Leona.

—Después les explico mejor—hablo el soldado al pilotear hasta llegar al objetivo.

—Entendido.

Nombre y Apellido: Saito Takuma,

Edad: 21años, masculino.

Cabello largo y negro, de ojos cafés. Usa lentes. Mide 1,78.

Estado civil: divorciado.

Información: Es uno de los integrantes de la mafia japonesa, mano derecha del jefe, Hachiro. Ha pasado por muchas experiencias dentro de la mafia china y japonesa. Últimamente se lo ha detectado en una fábrica abandonada de San Pablo…Es inteligente, por eso se ha ganado el puesto como un servidor más de Hachiro…—Terminaba de leer el castaño tras haber llegado a parte principal de su objetivo. Los Ikaris, bajaron del helicóptero que había aterrizado arriba de un edificio. El castaño se encargó darle indicaciones a Leona, mientras que los mercenarios observaban desde sus binoculares a los guardias que vigilaban la entrada a la fábrica.

— ¿Sabes lo que tienes que hacer? Leona—pregunto el de las gafas oscuras.

— ¡Sí! —asintió al preparar el rifle. —Hay diez vigilando.

*Flash Black*

—Leona, ¿Ves a esos carteles de puntería? —le preguntaba Heidern a la pequeña niña de tan solo catorce años.

—S-Sí. —respondió nerviosa.

—No tengas miedo, hoy te enseñare a utilizar un rifle. —hablo de manera fría.

— ¿Rifle?

El comandante había sacado el arma para mostrarle a su ahijada, —Como te enseñe algunos movimientos míos, era el turno de que practiques tu puntería. —dijo al ponerle unos auriculares.

Ella vio que muchos soldados estaban siendo entrenados y supervisados por el coronel, Ralf Jones y por el teniente, Clark Still. Ellos saludaron a la pequeña Leona, quien estaba siendo controlada por el comandante.

—Antes de empezar, no tengas miedo, fíjate bien en la cabeza—le aconsejaba Heidern al ayudarle a acomodarse.

—Entendido. —decía al apuntar, sus manos temblaban del miedo y por los nervios, se sentía presionada. Esa mirada pesada del comandante le asustaba solo un poco, necesitaba concentrarse. Suspiro intranquila. —Puedo hacerlo. se alentaba en su mente.

Ella disparo pero le dio en el corazón. Miro al comandante y este solo sonrió de lado, —No te sientas presionada, relájate y dispara—le dijo al acariciarle la cabeza, hasta despeinarla, estando en confianza.

Yo puedo hacerlo—se alentaba nuevamente, estando muy atenta a todo esto. Respira profundo y exhala, para quitarse sus nervios. Cerró los ojos y apretó el gatillo.

— ¡Excelente Leona! —le dijo Heidern cuando miro que el cartel había sido destrozado con la bala justo en la cabeza. —Descansa, después continuaremos con otras armas, como la escopeta—le avisaba.

—De acuerdo, papá…d-digo comandante—insinuaba con una sonrisa.

— ¿Cómo me llamaste?

—…—suspiro calmada, —Dije…papá.

El rostro del comandante había cambiado completamente, ya que le hacía recordar a su pequeña hija, Clara. —Ve a descansar, Leona. —le volvió a ordenar.

— ¡Sí!

*Fin del Flash Black*

Leona, ¿Me escuchas? le hablaba Clark por la radio.

—Te escucho claro, teniente Still. —contesto al mirar con sus binoculares a sus dos compañeros que se acercaban a la entrada.

¡Hazlo ahora, Leona! le dio la orden el coronel.

La peli azulada fue disparando a unos cinco vigilantes: directamente en el pecho, y a los otros cinco fue directamente a la cabeza. —Despejado. —hablo en la radio.

Leona, baja del edificio, te necesitamos en la fábrica. decía Ralf dándole otra orden.

—Entendido.

Pasaron algunos minutos, para que ella se acercara a sus compañeros, el coronel dio otras instrucciones para visualizar ciertas estrategias para entrar discretamente… La militar, había entrado por los conductos de aire, mientras que los mercenarios se encargaron por entrar en la puerta principal, escondiéndose sigilosamente en algunas cajas; Clark le hacía señas a su camarada para que ataquen al mismo tiempo, porque Saito estaba rodeado por siete personas más, que en realidad eran negociantes.

Ellos vieron como un objeto cayo de los conductos de aire, ese mismo objeto causo que el ambiente oscuro y mugriento, se haya iluminado por todas partes; causando que los negociadores quedaran ciegos por ese flash azul. La muchacha hizo una gran entrada, para golpear a los negociadores que tenían ametralladoras, algunos quedaban noqueados y a otros les doblaba el cuello.

— ¡Las fiesta se terminó, Saito! —grito Ralf al golpearlo con puñetazos. Clark forcejeaba con los restantes para quitarles sus armas.

— ¡Están arrestados! —exclamaron los mercenarios, al apuntarles con las ametralladoras. Los sobrevivientes levantaban sus manos estando rendidos. —Comandante, misión cumplida.

Bien hecho, coronel Jones los felicito por la exitosa misión.

—Hay que trasladarlos. —hablo el de gafas oscuras.

—Vaya, Leona estuviste genial—le felicitaba el teniente al sonreír de lado.

—G-Gracias. —agradecía al tartamudear un poco.

—Deberíamos ponerte un apodo, ¿sabes? —insinuaba Clark al pegarle un codazo a su distraído compañero que se quedaba bebiendo una cerveza. — ¿No lo crees Ralf?

—Sí, lo creo carnal, ¿Qué clase de apodo? —pregunto confundido.

—Y la entrada silenciosa de Leona estuvo genial. —respondió con otro alago.

—Ehmm…

— ¡Ya se! —reacciono con una idea el castaño.

—Dilo, Ralf. —pedía su compañero. El coronel le susurraba en el oído, y luego, ambos asintieron con la cabeza quedando en un buen acuerdo.

—Tu apodo será, "El soldado silencioso" dijeron al unísono.

Ella los miraba estando perpleja por el buen apodo que le pusieron estos dos. Sus compañeros se reían y bebían.

Continuara…


Espero que les haya gustado este capítulo n.n, por cierto feliz navidad y año nuevo xD ...Ehm también cuando ponga otra mision, ire desarrollando un poco mas profundizada el tema jejej :D

Gracias por sus comentarios Y quería aclara que posiblemente si haga alguna pelea amorosa o algo asi xD, de Ralf x Leona x Iori, pero hay que esperar un poquito mas… :D jeje

¡Saludos, cuídense!

Atte. J.H ©