Capítulo 67: Una noticia inesperada…Maric no está muerto
Orzammar Primavera 9:38 de la era del dragón.
Mi expedición para intentar encontrar al Arquitecto había sido totalmente infructífera, tendría que hablar con los magos reclutados bajo mi autoridad para intentar reproducir lo que le había pasado a Fiona.
Los guardas de Orzammar nos dieron la bienvenida y me dijeron que el Rey había hecho preparar una habitación para mí para que pudiera descansar.
Llegue a palacio y la sirvienta me estaba preparando un baño de agua caliente.
-El Rey ha pedido que cene con él y su mujer esta noche os he dejado ropa limpia- dijo la sirvienta antes de salir por la puerta.
Me acaba de meter en la bañera cuando llamaron a la puerta ¿es que no podían vivir cinco minutos sin mí?
-¿Quién es? – pregunte.
-Mia cara soy Zev-
-Zev pasa-
Mi amigo entro en la habitación y se sentó en la cama.
-¿Qué haces aquí?-
-Hace una semana que te espero- se quejó.
-¿Por qué?-
-He venido a buscarte, Alistair ha ido a buscar a Maric está vivo de verdad-
-¿Cómo dices? –
-Nuestras sospechas eran ciertas, se ha embarcado con Isabella y Varric para encontrarlo-
-¿Dónde están ahora?-
-De camino a una prisión de Antiva, pero nos llevan mucha ventaja –
-Deja que me cambie de ropa y nos dirigiremos a Pináculo, des de ahí podemos ir en barco hasta Antiva-
-¿Esta bien dejar plantados a los de Orzammar? Ya sabes cómo se lo toman los enanos-
-El Rey lo entenderá-
Me vestí y pedí audiencia con el Rey, enseguida entendió la situación delicada que teníamos entre manos y podemos irnos sin más interrupciones.
El viaje fue rápido ya que íbamos ligeros pero aunque Fergus se opuso a tal aventura conseguí hacerle entrar en razón, necesitábamos a Maric. Si realmente estaba vivo podía representar la diferencia entre la salvación de nuestra patria y la auténtica ruina si Eamon seguía reinando en la sombra haciendo pensar a Alistair que solo eran consejos de un padre adoptivo preocupado.
Tardamos una semana en barco en llegar a ciudad de Antiva, solo para descubrir que Alistair ya no estaba ahí. Supimos por los contactos de Zev que Alistair había tenido un encuentro con Claudio Valisti un príncipe mercante de Antiva y miembro de los Cuervos y este lo había puesto en camino de Velabanchel, una prisión de los cuervos.
Zev conocía donde estaba ubicada la cárcel así que nos dirigimos hacia ahí, para volver a descubrir que otra vez llegamos tarde, lo único que pudimos averiguar es que efectivamente Maric había estado recluso ahí, pero ya hacía muchos años que había desaparecido. Alistair se llevó un prisionero y solo había una posibilidad que ese hombre supiera algo que los pudiera conducir a Maric.
Zev estuvo de acuerdo en ponernos en contacto con Octavio, primo segundo del Rey y miembro de los cuervos, seguramente los Cuervos no perderían de vista un objetivo tan bueno como Alistair así como así y lo seguirían. Con la cual cosa enviarían informes.
Ciudad de Antiva
Cuando desembarcamos nos dirigimos al palacio de Octavio donde nos recibió enseguida
-Octavio ella es Lady Cousland, la Heroína de Ferelden –
-El objetivo que no conseguiste eliminar – dijo Octavio – pero me alegro que no lo hicieras el mundo no puede permitirse perder bellezas como la suya.
El príncipe me beso la mano y yo me incline.
-Espera… ¿has dicho Cousland? – pregunto Octavio.
-Así es- le respondí.
-No serás la hermana pequeña de Fergus Cousland que estaba casado con Oriana-
-Sí, Oriana era la mujer de mi hermano. Fue asesinada al principio de la Ruina por los hombres de Howe cuando atacaron nuestro castillo-
-Oriana era una buena amiga de mi mujer se criaron juntas, sentimos mucho su perdida. Dime en que te puedo ayudar-
-Necesitamos saber dónde está el Rey Alistair –
-Esta de camino a Tevinter se va a reunir con una maese llamada Maevaris-
-Debemos partir de inmediato Zev – le dije a mi compañero.
-Hare que uno de mis barcos os lleve hasta ahí –
-Sois demasiado amable –
-Mi mujer me mataría si supiera que no os he ayudado-
-Gracias, Octavio-
Tal y como nos había prometido Octavio dispuso de un barco para llevarnos a Tevinter ahí esperaba volverme a reunir con Alistair.
Minrathus Estivalia 9:38 de la era del dragón.
Hacía semanas que Zevran y yo habíamos abandonado el Alcázar siguiendo a Alistair.
Los contactos que aun tenia Zev nos habían llevado hasta la mismísima Tevinter.
Según Zev, Varric había llevado a Alistair a reunirse con Maevaris una Magister, viuda del primo de Varric, para poder encontrarse con Aureliano Titus.
Zev consiguió las invitaciones para poder entrar en la fiesta mientras yo conseguía los atuendos adecuados.
Como estábamos en Tevinter Zev sugirió que le presentara como mi guarda-espaldas, ahorrándonos así la molestia de dar más explicaciones.
Zev iba todo de negro con motivos dorados con una daga en el ceñidor. Yo por mi parte vestía un corpiño negro con incrustaciones de piedras preciosas y una falda de seda blanca tan transparente que no dejaba nada a la imaginación.
-Mi querida Guarda vestida así no habrá hombre o mujer que no quiera estar en tu compañía –
-Venimos a proteger a Alistair –
-Lo sé pero eso no quita que no podamos disfrutar de la velada mientras nos dejen. Llevas demasiado tiempo de luto, por no decir varios años –
-No he tenido tiempo de aburrirme –
-No has parado para no pensar en la muerte de Ethan a manos de la Madre y eso no es vida, el no querría verte así –
-Mis relaciones están hechas para acabar en tragedia –
-No digas eso, Alistair todavía siente algo por ti, cuando vino a buscarte al Alcázar y tú no estabas, me lo lleve a la taberna –
-Casi no puedo creérmelo –
-Estaba desesperado por contarte que había encontrado a Maric. Pero el caso es que quería que le acompañaras pensaba que sería una ocasión de pasar tiempo juntos como antaño e intentar que fueras a Denerim una temporada –
-No me voy a convertir en su amante se lo he dicho muchas veces –
-No creo que se refiriera a eso Freyja, el siente algo por ti y sabe que ha hecho las cosas mal, los dos erais más felices cuando estabais juntos-
-Vamos se está haciendo tarde – le dije mientras abría la puerta.
Esperamos pacientemente el turno de entrar en el vestíbulo hasta que nos anunciaron.
-Lady Freyja Cousland, Arlesa de Amaranthine, Guarda Comandante de los Guardias Grises de Ferelden, Veterana de la Quina Ruina, Aniquiladora del Archidemonio Urithiel- dijo el mayordomo – y su guardaespaldas Zevran Aranaii.
Todos levantaron la cabeza al verme y los ojos de Alistair se posaron en los míos con clara sorpresa, nos acercamos a ellos lentamente en Tevinter era bueno ser visto.
-Freyja...-suspiro Alistair pero en el mismo instante le cambio la cara.
-Majestad - le dije inclinándome ante él.
-Creo que tu plan de convertir a la amiga especial de Varric en tu amiga especial tendrá que esperar...aquí tienes un bocado mucho más apetecible -le dijo Isabela a Alistair- Zev amore cuanto tiempo.
-Isabella...Majestad - les saludo Zev.
-Debo decir que las descripciones no le hacen justicia a la Heroína de Ferelden- dijo Varric- es realmente bella verdad Maevaris?
-Es muy hermosa -replico ella.
-Incantata Magister Maevaris, Minrathus dicendum est, quod est pulchram civitatem- le respondí.
-¡Magnifico! Habla mi idioma- luego se acercó a Alistair coqueteando - aunque si todos los hombres son como vuestro rey tendré que cambiarme de patria.
Alistair me tendió la mano y me aparto un poco de nuestros compañeros.
-No esperaba verte aquí-
-Zev vino en mi búsqueda a Orzammar tan punto hablo contigo, aunque he de reconocer que nos ha costado seguirte la pista, has estado ocupado-
-¿Qué haces aquí?-
-He venido a ayudarte-
-¿Que te hace pensar que necesito tu ayuda?- me dijo.
Esas palabras me hirieron más de lo que me gustaba reconocer pero eso confirmaba que yo todavía tenía sentimientos hacia él.
-Viniste al Alcázar a buscarme- le dije con un susurro.
-No te creas tan importante-
Ese hombre tenía la habilidad de hacerme daño con solo abrir la boca si tan solo supiera que estaba donde estaba porque yo le había puesto el camino...
-Dejemos esta conversación de momento, el hombre por el cual estamos aquí acaba de llegar-
Aurelian Titus el hombre que perseguía Alistair o más bien se perseguían mutuamente, pesto que según lo que había averiguado Zev y por lo visto también Alistair, había sido el causante de la desaparición de Maric. Sospechaba que aquella información era cierta puesto que Alistair no se hubiera molestado tanto solo tratándose de su vida.
Nadie sabía nada del antes de 9:28 de la Era del Dragón pero ya tenía muchos seguidores y por ello otros muchos Magisters iban con mucho cuidado puesto que le tenían miedo.
-Separaos – ordeno Alistair – y estad listos.
-¿Estás seguro? – pregunto Varric.
Por nuestra parte Zev y yo nos pusimos a ambos flancos de Alistair con las armas preparadas por si tuviéramos que usarlas.
-¿Aurelian Titus? – pregunto Alistair.
-¿Si? –
-¿Sabes quién soy?-
-No-
-Es curioso con los esfuerzos que has hecho para ponerme las manos encima – dijo Alistair con sarcasmo – pero no tendrás ese lujo conmigo ya te llevaste a mi padre.
-Ah...el vástago contaminado de Calenhad, el circulo de sangre completo – respondió el con desdén – El Rey Alistair de Ferelden bienvenido a Tevinter.
-Para...quiero saber que le paso al Rey Maric –
-Ya veo...duerme –
Entonces empecé a notar una energía mágica alrededor de Alistair y este también lo noto puesto que contrataco con una técnica templaría.
-Preferiría que no – le dijo Alistair.
-¡Es un templario! – grito Aurelian.
-¡Se escapa! –
-Lucha primero, persigue después – le dijo Isabella a Alistair – es divertido, no sé cuántas fiestas he terminado así.
-No creo que sea divertido – se quejó Alistair.
-Llevas tanto tiempo sentado en tu trono que no te acuerdas de nuestros bailes durante la Ruina ¿verdad? – dijo Zev
-A mi estuvo apunto de aplastarme un Vertal hace unos meses – les dije – esto es mucho más divertido.
La lucha fue encarnizada pero salimos victoriosos, aunque debíamos de salir de ahí cuanto antes no fuéramos a causar un incidente diplomático.
-Mierda no hemos visto por donde se iba, necesitamos uno vivo – dijo Alistair.
-Ya me encargo yo – le respondió Isabella.
Me estaba limpiando la sangre de la cara cuando Alistair se acercó a mí.
-¿Que vas hacer ahora? – me pregunto.
-¿Qué quieres que haga? – Le respondí – ¿Me vuelvo al Alcázar? ¿Quieres que me...?
De pronto uno de los hombres de Titus se levantó del suelo sin previo aviso cuchillo en mano directo a Alistair, casi no tuve tiempo de apartarle, pero yo no fui tan rápida y el puñal impacto en mi costado y aunque las varillas del corsé pararon gran parte del golpe no pude evitar llevarme una buena puñalada. Alistair fue más rápido y le corto la cabeza.
-Freyja – dijo cogiéndome en volandas.
-Ves no soy tan inútil como piensas – le respondí.
-Nunca he dicho eso –
-Oh...si lo has dicho pero no te lo tengo en cuenta –
-Tengo uno vivo – grito Isabella.
-Sera mejor que os vayáis – dijo Maevaris.
-Gracias por todo Magister – le dijo Alistair conmigo todavía en bracos.
-Sabes que puedo andar ¿no? – le dije al oído.
-Calla por una vez – me respondió.
-Vámonos antes de que lleguen los guardias – dijo Zev.
-Mi barco nos espera, ahí podremos curarle esa herida – dijo Isabella.
Fuimos directamente al puerto donde nos estaba esperando el barco y Alistair me dejo en su camarote.
-Desnúdate para que pueda verte la herida – me ordeno.
-No creo que vaya a poder, estoy realmente mareada –
-La verdad es que estas muy blanca –
-Creo que había veneno en la daga, avisa a Zev el entiende de esto –
-Voy a buscarlo, aguanta –
Al cabo de unos minutos ambos entraron en el camarote, Zev miro la herida.
-Esa daga llevaba veneno, no el suficiente para matarte, pero si para dejarte inconsciente – dijo Zev – ese veneno era para ti Alistair.
-Se…se me cierran los ojos – me queje.
-Freyja aguanta –
-Nos persiguen unos destructores Quinari – grito Isabella des de fuera – Alistair nos van a abordar te necesito aquí fuera.
-Ve…- le dijo Zev – yo me ocupo de ella.
-Yo… - le respondió Alistair.
-Si nos hunden no va a sobrevivir – le recrimino Zev.
-Si le ocurre algo….-
-Ella también es muy importante para mí, no le pasara nada – le dijo Zev mientras intentaba drenar todo el veneno que pudiera de la herida.
-Zev….tengo mucho sueño – le dije.
-Lo se…-
La habitación empezo a dará vueltas y una neblina cubrió mi rostro antes de perder la consciencia.
¿Sobreviviríamos al ataque de los Qunari?
