Aclaraciones: En este capitulo aclarare algunas cosas sobre la hermana gemela de Leona y de su hermano menor. También, estará relacionado Iori Yagami en esto. Inspirado con la canción" Diamond Crevasse" de Sheryl Nome. Espero que les guste. ¡Disfruten del capítulo!


V. Moon and Star crystal

[La Luna y la Estrella de cristal]


Cuando los días en Japón iban pasando, el peligro también y eso se notaba en el ambiente que percibía Gaidel e su mujer, Hinata(1) Kusanagi, ellos dos se sentían perseguidos por alguien más. A partir del nacimiento de sus hijas, las cosas se complicaron un poco; y lo único que él quería es vivir en paz, con los humanos. No quería estar involucrado con Orochi. Al parecer, el joven era el único ser diferente de los hakkesshu diferente, porque los demás apoyaban la destrucción de la humanidad.

Las discusiones frecuentes que tenía con su esposa, no quedaban en un acuerdo bien relacionado, porque Hinata no quería dar en adopción a una de sus hijas; aunque tuvo una idea, —'¿Por qué no darlas a mi hermano?' obviamente lo pensó y después menciono su idea con una voz ronca y un rostro triste. Su esposo inclinaba la cabeza, no quería perder a sus dos hijas con otra familia, no quería que esas palabras "Papá, mamá." Se las dijera a otra persona, que en realidad no lo son. Esto cada vez, se complicaba más…

—Una de nuestras hijas debe irse. —dijo Gaidel al asomarse a la cuna, este las quería ambas por igual, eran dos hermosas niñas de cabello azulado, durmiendo tranquilamente. Su corazón le decía que no lo haga porque no quería perder a ninguna de las dos. Al tomar entre sus brazos a la dulce beba, Leona, un raro escalofrió recorría por su columna vertebral, algo no andaba bien, puesto que le causo una visión del futuro.

-Visión del futuro -

Papá, me duele la cabeza—hablo su hija al apoyarse su mano en la frente, Hinata noto la palidez de la piel de ella, algo no andaba bien.

¿Te duele mucho? —pregunto el peli azulado al tocarle la cabeza.

Sí. —asintió.

Hija, ve a descansar. —Aconsejaba la castaña, —Necesitas hacer reposo.

Si lo hare.

Eso pasa cuando sales a jugar de noche. —agrego en tono burlón Gaidel.

¡Eso no es gracioso! —reacciono Hinata estando disgustada.

La niña se rio un poco al escuchar esa diminuta discusión entre sus padres, ellos miraron confundida a su hija, pero de todas formas se rieron con ella. Sin embargo, todo se cayó cuando Leona comenzó a toser sangre, hasta escupió. Ellos se preocuparon por lo que estaban viendo ante sus ojos, el dolor de cabeza, y al toser sangre, Gaidel conocía muy bien esos síntomas y lo había dejado paralizado, mientras que su esposa estaba en alerta, pero en el fondo tenía mucho miedo…

[…]

¡Leona! —gritaba el al ver todo el caos en una aldea, los niños corriendo desesperadamente, al igual que sus padres. Algunas casas se estaban quemando tras tratar de detener a la niña que estaba poseída, este no podía creer que ciertas habilidades estaban despertando de su querida hija, vio como atravesaba sus manos en el cuerpo de una persona.

¡Leona detente! —gritaba Hinata con voz ronca y desesperada por todo lo que estaba viendo, apenas se recuperó de su shock. Su hija, su propia hija causo todo este escándalo pero ella no tenía la culpa…Es una niña inocente.

¡Goentz!

¡¿Qué?!

El vino hace unos días atrás, solo para proponerme algo. —hablaba este al recordar la llegada de su antiguo amigo.

¿Él tuvo algo que ver con todo esto? —volvió a preguntar estando perpleja. —Leona…

Sí, él es uno de los que despertar el disturbio de la sangre—respondió al hacer un ruido con sus dientes. — ¡Tenemos que detenerla…!

Gaidel y Hinata se dirigieron hacia Leona, quien había entrado en el disturbio de la sangre. Cuando ellos se acercaron, todo se volvió oscuro para su esposa, al querer atacarla con sus flamas carmesí, eso no pudo detenerla…El solo vio como ella se derrumbaba en sus brazos, la mano de la niña atravesó la pansa de ella. — ¡Hinata!

—…Gaidel y-yo t-te amo. —fueron sus últimas palabras.

¡Leona ya basta! —exclamo alterado.

[…]

—'No deberías preocuparte por tu destino como Orochi, deberías solo vivir tu vida'—le aconsejaba Gaidel a la niña estando mal herido, había apoyado sus manos en ambos hombros de su pequeña. —Confió en ti, Leona, sé que podrás hacerlo…

Ella estaba lastimada y manchada con sangre, podía escuchar la voz de su padre, pero al mirar hacia un costado vio el cadáver de su mamá, de poco sus ojos comenzaban a perderse al ver todo su alrededor.

Leona…Te quiero. —después de decir eso, todo se entorno de negro, ya no vio a su pequeña hija…

-Fin de la visión del futuro-

Tengo que evitar eso. pensó en su mente.

— ¿Ocurre algo amor? —pregunto su esposa.

—No nada, por el momento no. —respondió cortante, trataba de calmarse el mismo, pues estaba nervioso.

— ¿Keiko o Leona? —pregunto Hinata al ver a sus hijas.

—No lo sé. —Contesto dudando el peli azulado, — ¿Qué tal Keiko?

— ¿Por qué Keiko? —volvió a interrogar.

—No lo sé, quiero cuidar a mis dos hijas pero…Quiero quedarme con una. —hablo con tristeza.

—Amor, ella siempre estarán con nosotros. —agrego ella con una suave sonrisa, por lo que Gaidel le dio un beso en la frente.

—Lo sé.

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— ¡Leona ¿dónde estás?! —le llamaba su padre.

— ¡Iori! —llamaba una pelirroja de ojos azules.

Gaidel se le quedo mirando, se le hacía familiar por el símbolo que llevaba su kimono, al asomarse un poco más a esa mujer, quedo perplejo al ver a una descendiente del Clan Yagami, o más bien, Clan Yasakani. Vio como aquella señorita hablaba con las personas del festival, solo por si habían visto al pequeño Iori Yagami. Nadie miraba mal a ninguno de los dos clanes, puesto que también vieron al Clan Kusanagi, este día solo era para festejarlo en familia, no para pelear.

El peli azulado se acercó a la joven pelirroja, con una sonrisa torcida en sus labios, —Disculpe señorita, anda buscando a su hijo ¿no? —decía al mirarla.

—Sí, ¿Lo ha visto? —interrogo con voz preocupada. —Le prometí ver los fuegos artificiales con él.

—No, pero yo también estoy buscando a mi hija. —dijo el al inclinar la cabeza, —Yo le prometí lo mismo, hasta quería presentarle a una niña. ¿Cómo es su hijo?

—Es pelirrojo y de ojos azules, lleva el mismo kimono que el mío. —hablaba la joven al darle algunos datos sobre su niño. — ¿Cómo es su hija?

—Tiene cabello azul y sus ojos son del mismo color, su kimono es verde. —contesto estando preocupado, —Espero que logremos encontrarlos.

—Sí, lo mismo digo.

— ¿Cómo te llamas pequeña? —pregunto la joven Kusanagi, al ver a una peli azulada con ojos de color esmeralda y llevaba un kimono marrón.

—Hinata, ella es Keiko—le hablo su hermano, —Y este pequeño bebé es mi hijo, Taiyo(2)

— ¡Es hermoso! —Hablo al sostenerlo entre sus brazos, —Me recuerda a alguien…

—Lo sé, se sobre la perdida. —hablaba su hermano mayor. —Puedes cargarlo toda la noche.

—Gracias. —agradecía pero manteniendo su mirada hacia el bebé que abría esos grandes ojos que resaltaban mucho el color esmeralda, Hinata se sorprendió al notar ese color. —Él es…es…

— ¿Ocurre algo? Hermana

—N-No solo estoy emocionada al ver a tu hijo. Es hermoso, lo mismo digo por Keiko. —dijo al contenerse sus lágrimas.

— ¡Kyo, Chizuru no se vayan tan lejos! —advertía Saisyu al ver a los niños correr cerca del bosque. Este señor miro disimuladamente al grupo de familiares que estaba reunido, un poco asomado al escenario donde presentarían los fuegos artificiales, miro a la joven que llevaba un kimono rojo mostrando el símbolo de la estrella, cuyo no entendía nada, no recuerda haber visto un clan con ese símbolo; miro a los demás que la acompañaban, al parecer el resto era Clan Kusanagi… ¿Clan Kusanagi? Se sorprendió al ver a esas personas, ni él creía que hubo sobrevivientes.

Siasyu quería preguntarles a ellos para comprobar si era cierto, porque uno cualquiera puede ponerse un kimono con ese símbolo del sol. Pero su esposa quería que esté al tanto de su hijo y de las gemelas del Clan Yata. —Maldición. —susurro nervioso.

Un perro rabioso se acercaba hacia ella, se asomaba sigilosamente mostrando sus blancos colmillos y sus ojos resaltaban en la oscuridad…El canino salto hacia ella, pero un ligero golpe que provenía de otro chico, hizo que el perro huyera corriendo, mientras que otros niños los estaban mirando con temor por el color de su pelo. — ¡Par de fenómenos!

— ¡Cállense o se las verán conmigo! —levanto la voz Iori mostrando una mirada amenazante. Hasta esos niños salieron corriendo por el temor, ellos estaban siguiendo a Leona para tirarle piedras, pero no se esperaron la presencia de ese pelirrojo. — ¿Cómo te llamas? —pregunto al ofrecerle su mano.

—…—la peli azul no dijo nada, solo se le quedo viendo.

—Creo que así, no te diré el mío. —hablo con sarcasmo. Al no escuchar nada de parte de ella, volvió a sentarse en su lugar.

— ¿Qué haces aquí solo? —preguntaba la niña al ver como aquel pelirrojo estaba sentado en un hueco del árbol.

—Nada, me alejo de los niños que me ven como un fenómeno. —respondió cortante. — ¿Y tú?

—Quería hacer amistades con unos niños, pero se fueron corriendo. —contesto al inclinar su cabeza. —Tal vez, me tenían miedo.

— ¿Miedo? Tú no das miedo—agrego este sin ni siquiera mirarla. —Te veo como yo.

— ¿Por qué lo dices? —volvió a interrogar, estando confundida.

—Pues tu cabello azul. —respondió al levantarse para mostrar una diminuta flamita purpura.

Ella se sonrojo por lo que había escuchado, puede que tenga razón.

— ¿Cómo lo hiciste?

—Estuve entrenando para tener mis flamas purpuras. —decía al hacer que sus labios se movieran para un lado, como disgustado, pues había recordado el duro entrenamiento que tuvo con su padre. — ¿Qué puedes hacer tu?

— ¿Yo? Ehmm nada—hablo desanimada. Al levantar levemente su mano, una poca cantidad de agua de una laguna que estaba cerca de ellos, se iba subiendo estando sobre altura de ambos.

— ¡¿Cómo hiciste eso?! —reacciono alterado al ver que el agua se estaba levantando.

—N-No lo sé. —dijo al estar sorprendida, de a poco el agua volvía a su lugar.

— ¡Tú eres agua y yo soy fuego! —decía estando emocionado. — ¡Somos iguales…!

— ¿Eh?

Ambos miraron el cielo nocturno, de pronto los fuegos artificiales dieron inicio, no dejaban de admirar esas flores que se esparcían en el cielo. Aunque cuando son subidas hacia el cielo nocturno, parecían como estrellas fugas.

—Hermoso—dijeron ambos al unísono y luego se miraron mutuamente.

—Disculpe señorita, ¿Cuál es su nombre? —interrogo el peli azulado al ver a su acompañante.

—Oh! Discúlpeme, mi nombre es Ume—contesto con una cálida sonrisa. —Y ¿el suyo?

—Gaidel. —respondió con una sonrisa torcida.

—Es un gusto, señor Gaidel.

—Lo mismo digo. Ume.

Ellos estaban entrando a lo profundo del bosque, llamando por los nombres de sus hijos, esperando alguna respuesta por sus voces. Levantaron sus vistas hacia el cielo, dándose cuenta que se perdieron los fuegos artificiales, cuyos ambos habían prometido a sus hijos.

—Iori estará decepcionado. —hablo Ume al desviar su mirada.

—Leona también. —mencionaba este desanimado.

¡Iori!

¡Leona!

Del otro lado del festival, un sujeto de cabellos rubios y negro, se encontraba caminando entre la multitud, observando con asco a la humanidad, y obviamente, buscando a su antiguo compañero, a Gaidel, a pesar que lo vio en el museo con una niña, quería hacerle una oferta, solo para volver del lado de Orochi.

—Esa niña, debe ser su hija. —Sonrió de lado, —Espero que acepte esa oferta.

Noto la presencia del Clan Kusanagi y del Clan Yata (Kagura), —Esto se pone interesante. —murmuraba por lo bajo, —Aunque mi objetivo no serán ellos…Por el momento.

Se distancio de la gente para desaparecer en el viento, todavía seguía buscando a su antiguo amigo, sabía que él estaba en este lugar.

—Debo irme, me están llamando—hablo el pelirrojo. — ¿Puedes decirme tu nombre?

—Mi nombre es…

Escucharon ruidos sigilosos por lo que ambos se alarmaron, Iori vio salir a un hombre de cabellos azules. —Al fin te encontré, Le… —se percató al ver a un pelirrojo. —Tu madre te está buscando, niño.

—I-Io…—apareció Ume del otro lado, Iori fue a abrazarla con fuerza, —Lo siento, hijo nos perdimos los fuegos artificiales.

—No importa, lo vi con mi nueva amiga. —dijo con una sonrisa.

—Gracias por ayudarme, señor Gaidel. —agradecía la joven.

—Lo mismo digo, Ume, fue un placer conocerla. Nosotros debemos irnos.

Ume y Iori vieron como padre e hija se estaban alejando del bosque, el niño se olvidó en insistir interrogar el nombre la niña, pero luego le preguntaba a su madre, quien se olvidó el nombre, del señor no. —Cuando nos volvamos a cruzar con ellos, le podrás preguntar a ella. —le decía para calmar a su hijo.

—Gracias mamá.

— ¿Dónde estuvieron? —pregunto Hinata

—Es que Leona se perdió y fui a buscarla—respondía Gaidel con una sonrisa torcida, —Aunque me sorprendió que se cruzó con un chico…

— ¿Un chico? —Repitió al fruncir el ceño, — ¿Tan rápido un novio?

— ¡Eh! ¿Novio? —reacciono alterado.

—N-No es mi novio, mamá. —Reprochaba Leona, —Es mi nuevo amigo.

—Vamos Leona que te tengo que presentar a unos parientes.

— ¿Parientes?

—Claro a tus primos.

Pasaron unas tres horas, las gemelas se encontraron en un restaurante donde estaban sus tíos, pero Keiko y Taiyo eran como "los primos" de la pequeña, la joven Kusanagi no sabe nada del que ese bebé era en realidad, su hijo perdido. Obviamente, se quedaron comiendo y festejando por el encuentro, mientras que las niñas no dejaban de mirarse, porque eran iguales, eso fue extraño para ambas, viendo a las dos familias como que algo no concordaba con todo…de todas formas, preferían no pensar en eso y se fueron a jugar en un patio que estaba al frente del restaurante.

—Leona y Keiko están juntas—hablaba Gaidel con una sonrisa.

—Se ven alegres.

—Gracias por cuidarlas, Kusanagi.

—De nada.

-Visión del futuro-

Hola de nuevo, Leona.

¿Quién eres tú? —pregunto la joven peli azulada, al mirar de una manera amenazante al sujeto de extraño atuendo.

¿No te acuerdas de mí? —Pregunto al fruncir el ceño, —Y ¿de la aldea?

¿L-La aldea?

Goentz sonrió de forma victoriosa, estaba enfrentándose a la hija de su antiguo compañero. —Leona, que tragedia lo que le paso a su padre.

¿Qué dices?

[…]

—"Leona Heidern, del Ikari Team, se enfrentara al Iori Yagami del Yagami Team"—decía el locutor al nombrar a estos dos personajes que subían al cuadrilátero. Gaidel parecía como un fantasma mirando todo el torneo y el público que había.

Leona…Iori, ¡Ellos no pueden pelear! —Gritaba pero nadie le prestaba atención, vio como el pelirrojo se burlaba de su hija, — ¡Es un insolente!

—"Recuérdame cuando veas la luna."

Ese niño antes era bueno, ¿Qué le paso?

-Fin de la visión del futuro-

Pasaron ocho meses después de este encuentro, Gaidel junto con su esposa y su hija, tomo la decisión de irse a otro país, solo por el hecho de sentirse perseguidos ese ser que detesta, a pesar de ser un conocido de su infancia…Luego más adelante tras la aparición de Goentz, ocurriría la tragedia en esa aldea donde ellos estaban viviendo en paz, todas las visiones que tuvo el peli azulado, estaban pasando…Y estaban marcadas en su destino, por eso le dice aquel consejo a su hija…

Leona…Te quiero—fueron sus últimas palabras.

Continuara…


(1 ) Hinata: Frente al sol, lugar en el sol, soleado, bajo el sol.

(2 ) Taiyo: El Sol, que será grande y brillante como el Sol.


Espero que este capítulo les haya gustado n.n

Disculpen por la tardanza, estuve ocupada ciertas cosas

Muchas gracias por sus comentarios n.n me dan animos para seguir jejej Y gracias también por poner a sus favoritos esta historia Indy, Javi, Yasakani y Ittoki muchas gracias :3


Yasakani, sé que me fui un poco de tema, pero continuare con lo que sigue, osea sobre Zeus y Leona, luego se viene su debut. :D


¡Saludos y cuídense!

Atte. J.H ©