Después de un par de días Alistair y yo partimos hacia Kirkwall nos acompañaban Nathaniel, Neira y Robb. Los últimos no estaban muy entusiasmados con el viaje ya que se oían rumores más que apremiantes sobre la situación de los magos en Kirkwall.
Yo por mi parte durante las semanas que duro el viaje des de Denerim aproveche para escribir una serie de cartas que quería que se enviaran tan punto pusiéramos un pie en el puerto.
A su majestad Imperial la Emperatriz Celene de Orlais.
Me complace notificaros el enlace de su majestad el Príncipe Alistair Theirin conmigo Lady Cousland de Pináculo, la boda se celebró en la Capilla Real del Palacio de Denerim.
Sería un honor para nosotros en pro de las negociaciones de paz entre nuestras patrias que asistierais a la recepción del enlace que se producirá en primavera del próximo año ya que en los próximos meses me veré indispuesta de cualquier celebración. Os notifico que estoy en cinta y que si decidís acudir celebraremos en enlace y la presentación del heredero de la corona de Ferelden.
Como favor personal me gustaría pedir si podría venir con su sequito la Encantadora Fiona, como antigua Guarda Gris nos gustaría poder averiguar una serie de acontecimientos de nuestra Orden.
Lady Cousland Theirin, Teyrna de Gwaren y Princesa Consorte de Ferelden.
A la Encantadora Fiona.
Me complace invitaros a la recepción de mi boda con el Príncipe Alistair, el Rey Maric ofrecerá un baile la próxima primavera para celebrar las nupcias. Me gustaría que acudierais y os hospedarais en el complejo de los Guardias Grises que hay en Denerim. Hay algunos asuntos que me gustaría discutir con vos sobre vuestra antigua pertenencia mi orden.
Atentamente Freyja Cousland Theirin Guarda Comandante de Ferelden.
-Kirkwall no pensé que volvería aquí- dijo Nathaniel – no sabes cómo odie esta ciudad durante años.
-Me lo puedo imaginar-
-He alquilado una hacienda en Alta Ciudad mientras estamos de visita- nos dijo Alistair.
-¿Por qué el puerto esta justo al lado de la torre de los magos? – se quejó Neira.
-Querrán dar miedo – le respondí.
-Majestad ¿Puedo preguntar que hacéis en Kirkwall? – pregunto una voz detrás de nosotros.
-¡Varric! – grito Alistair.
-Lady Cousland estáis tan hermosa como siempre – me dijo besándome la mano – pero que descortés os conduciré a Alta Ciudad.
-He tu mago – grito un templario – no tienes autorización de estar aquí.
Robb iba a responder.
-Ya me ocupo yo- le dije tocándole el brazo – Soy la Guarda Comandante Cousland de Ferelden ese hombre pertenece a mi orden es un Guarda Gris y no tiene que responder ante vosotros.
-Es un mago y ella también – dijo señalando a Neira – tiene que estar en la torre mientras dure vuestra visita.
-Me temo que no- dije cruzándome de brazos – no damos cuenta ni a gobiernos ni a nadie si tienes algún problema con eso puedes enviar un mensaje al Primer Guarda quejándote.
-Tendrá noticias de la Caballero Comandante-
-Estoy deseosa – le respondí con desdén.
Nos subimos todos a la barcaza que nos sacaría de ese horrible lugar.
-Nadie se mete con mis Guardas, nadie-
- Lady Cousland una mama osa – se burló Alistair.
Varric nos condujo hacia la hacienda que Alistair había alquilado.
-Varric tienes que venir a cenar con nosotros – le dije- tráete el resto de tus compañeros incluida la Campeona.
-Sera un honor-
-A las ocho no lleguéis tarde –
A las ocho puntualmente sonó la campana de la puerta y Varric entro junto a Isabella y el resto de sus compañeros.
-Es un honor teneros entre nosotros esta noche –les dijo Alistair mientras entraban por la puerta.
Pero yo notaba una sensación extraña la vibración de una corrupción que hacía años que no notaba y por la cara que llevaba Nate el también lo estaba notando y ahí entre todos ellos apareció Anders.
-¡Tu! – Grite – maldito hijo de perra.
-Hola Freyja –
-Hola Freyja eso es lo único que se te ocurre, ni una maldita carta ni noticias de que estabas bien-
-Yo lo siento –
-Con sentirlo no vale Anders, creía que éramos amigos todos estábamos preocupados, se ¿puede saber qué coño te paso por la cabeza?-
-Mi situación es un tanto peculiar y tú estabas buscando el Arquitecto-
-Podrías haber hablado con Nathaniel o Neith, ellos habrían hablado con Orzammar para localizarme, querer es poder Anders-
-Cariño deberías tranquilizarte –
-No quiero tranquilizarme ¿sabes que escribí a cada puñetera torre de magos para ver si estabas ahí? Nathaniel me dijo que estabas aquí que te había encontrado en los caminos de las profundidades pero no me dijiste nada-
-No deberías alterarte en tu estado Freyja-
-Ya vale Alistair estoy embarazada no enferma si quiero echarle bronca a uno de mis guardas lo hare es lo mínimo que se merece –
-¿Estas embarazada? – me pregunto Anders.
-Si pero no creo que sea de tu incumbencia-
Entonces me abrazo.
-Me alegro mucho por ti y por supuesto por Alistair, veo que todo está en su sitio-
-No te atrevas a actuar como mi amigo...- pero la frase murió en mi boca Anders empezo a brillar de forma espeluznante y una voz grutal invado el aire
-¡Freyja apártate! – grito Alistair.
En un abrir y cerrar de ojos tenía mi marido y mis guardias entre mí y esa cosa brillante que hasta hacia un momento atrás había sido mi amigo.
-No esperad – dijo la Campeona de Kirkwall – Justicia...estas asustando a esta gente.
-¿Justicia? – dije apartando a Alistair.
-Hola Comandante cuanto tiempo-
-¿Qué haces dentro de Anders? –
-Es una historia muy larga, cuanto te fuiste en busca del Arquitecto, Anders y yo empezamos una amistad. Al principio quería acabar con mi vida para poderme liberar del cuerpo de Kristoff pero después de que Anders me contara los problemas y las injusticias que soportaban los magos quería quedarme y Anders me ofreció su cuerpo-
-Eso es una locura-
-Por favor Freyja quédate aquí – me ordeno Alistair con cariño.
-Justicia nos ayudó a acabar con la Madre, quedó atrapado en el cuerpo de un Guarda muerto, Kristoff. Pero Justicia este no es tu sitio, deberías estar en el Velo-
-¡No! Tú no haces nada, nadie hace nada para ayudar a los magos-
-Las reformas no se pueden hacer de la noche a la mañana por que las consecuencias que pueden acarrear pueden ser mucho peor, las cosas se tienen que hacer con cabeza-
-Eres igual que los templarios que encarcelan a los magos, esos dos de ahí te sirven como esclavos-
-Yo no soy la esclava de Freyja – se quejó Neira – la Comandante ha sido buena con nosotros, nos trata como a los demás y nosotros tanto Robb como yo le somos leales. Si realmente debajo de esa miseria que eres ahora esta Anders él lo sabrá, Anders estaba enamorado de ella por algo será.
-Justicia quiero hablar con Anders- le ordene.
Justicia volvió a dejar a aflorar a Anders.
-Realmente estás loco, dejar que un espíritu se acoplara contigo podrías haberte convertido en una abominación –
-Ya lo es ahora – dijo un elfo detrás de él.
-Dejare esta conversación por ahora, pero Anders tu yo no hemos terminado-
-Si será mejor que nos tranquilicemos todos – dijo Alistair – vamos a pasar a cenar.
-Majestad ha llegado una carta para vos – dijo el mayordomo.
Alistair empezo a leer y la cara que ponía no era demasiado buena.
-La Caballero Comandante quiere verme, el incidente que hemos tenido con el templario esta mañana no le ha gustado, creo que quiere que meta en cintura a mi mujer – nos contó – si quiere que lo intente ella yo no me voy a enfrentar al dragón.
-¿Alistair sabes que te he oído verdad?-
-Creo que te has metido en un lio- se burló Nate.
-Mañana te enfrentaras a un Ogro – le respondió Varric – ¿bueno y a que se debe esta vista además de conocer a la campeona?
-Freyja y yo nos hemos casado y queríamos invitaros a venir a la recepción que se hará la próxima primavera-
-Me alegro mucho por vosotros – dijo Isabella – ya era hora toda aquella tensión sexual no era buena para ninguno de vosotros.
-También queríamos tener la oportunidad de ofrecer a nuestra gente que vino a Kirkwall huyendo de la Ruina que vuelvan a casa – les dije yo – queríamos que la Campeona intercediera por nosotros.
-Sería un honor para mí – nos dijo Hawke.
-Me alegra mucho oír eso, no hace falta que cualquiera de vosotros será bienvenido a Ferelden-
-Gracias su majestad – dijo una pequeña elfa sentada al fondo de la sala – ¿puedo haceros una pregunta?
-Si claro si esta en mi mano responderla-
-¿Conocéis a elfa llamada Neith Mahariel? Era miembro de mi clan-
-Si-
-¿Esta bien? La última vez que la vimos iba en busca de los guardias grises, había contraído la enfermedad de la Ruina y prefirió morir peleando contra ellos-
-Está viva, es mi segunda al mando, está en el Alcázar de la Vigila en estos momentos-
-Eso se lo podrías haber preguntado a Anders – dijo Nathaniel.
-También tienes razón- se quejó ella.
-Le diré que se ponga en contacto contigo-
-No creo que sea una buena idea, ya no pertenezco al clan-
-Oh siento oír eso, de todas maneras si quieres decirle algo estaré encantada de transmitir el mensaje-
-Muchas gracias-
La velada transcurrió entre risas hasta a altas horas de la noche.
-Podríamos ir al Ahorcado – dijo Varric –a tomar unas buenas cervezas para celebrar todo esto.
-Sería fantástico – le respondió Alistair con entusiasmo - ¿Quieres ir Freyja?
-Yo estoy agotada, pero be tu diviértete te ira bien-
-A ti también te iría bien-
-Estoy muy cansada prefiero irme a dormir-
-Nosotros la vigilaremos- dijeron Neira y Robb.
-¿Dejas a tu mujer embarazada al cargo de esos magos? – pregunto Fenris.
-Son los hermanos de armas de mi mujer, se han visto la sangre mutuamente más veces de las que quiero saber-
-Si confió en ellos, el primer encantador Irving y Wynne fueron sus mentores ellos mismos me los recomendaron y han sido unos buenos amigos todos estos años, que tengan poderes mágicos no tienen nada que ver con quien son-
-Fenris no confía mucho en los magos – dijo la Campeona con un aire sombrío.
-Por desgracia los buenos magos tenemos que justificarnos siempre porque hay cuatro imbéciles que son débiles y se echan en brazos de los demonios esperando que les resuelga la vida – se quejó Robb.
-Bueno ¿vamos?- les dijo Varric – Freyja como siempre es un placer.
-Por cierto Varric me firmarías alguno de tus libros, ahora tengo mucho tiempo para leer y son muy entretenidos –
-Hare algo mejor te enviare un ejemplar de cada –
-Muchas gracias-
-Además estoy pensando escribir uno sobre una hermosa guarda gris que viaja por el mundo salvando reyes e impartiendo justicia-
Todos se fueron al Ahorcado excepto mis Guardas y yo. Por mucho que insistí no quisieron dejarme sola después de lo que había pasado en el complejo de Denerim. A la mañana siguiente Alistair roncaba como un tronco a mi lado. Yo salí poco a poco de la cama y me escabullí hacia tomar un desayuno.
-Freyja tenemos problemas- se quejó Nate – la Comandante de los templarios esta aquí.
-Ahora voy-
Me dirigí hacia el despacho donde me esperaba el Caballero Comandante Meredith.
-Esperaba hablar con el Príncipe Alistair-
-De donde yo vengo lo más apropiado es saludar y presentarse antes de exigir cosas-
-Guarda Comandante soy Meredith la Caballero Comandante de Kirkwall, ayer tuvisteis un altercado con uno de mis hombres-
-No hubo tal cosa, si hubiera habido un altercado estaría muerto-
-¿Es una amenaza?-
-No, es una apreciación. ¿Queríais hablar con mi esposo?-
-Si-
-En estos momentos esta indispuesto-
-Decidle que le espero esta tarde en el palacio del Vizconde-
-No estáis acostumbrada a tratar con la realeza ¿verdad? Aquí no se exige nada se pide-
-Lo que vos queráis. Pero os advierto si alguno de vuestros magos hace algo que no debería hacer lo convertiré en tranquilo-
-No tenéis autoridad sobre los Guardas Grises-
-Rétame y veras-
-Me encantan los retos-
La Comandante se dio la vuelta para salir de la estancia.
-No creo que os haya dado permiso para iros-
-No soy una de vuestros súbditos-
-No, pero esta casa en estos momentos es suelo Fereldenos así que, ahora podéis retiraros Meredith-
La templaría salió de la estancia echando chispas por la boca.
-Te has ganado una enemiga – me dijo Nathaniel desde la puerta.
-Sabes que no me gusta la gentuza como ella-
-A mí tampoco, tenía ganas de clavarle una flecha entre los ojos-
-Podríamos salir a pasear un rato-
-Sí, le diré a Robb y a Neira que se lo notifiquen a Alistair cuando se despierte-
Nathaniel y yo nos vestimos y salimos a pasear con Alta ciudad.
-¿Ha cambiado mucho des de que tu padre te envió aquí?- le pregunte.
-Si aunque los primeros meses me los pase borracho-
-Borracho ¿tu? Me hubiera gustado verlo-
-Estaba tan enfadado-
-Lo siento Nate me hubiera gustado hacer algo, pero tu padre no dijo dónde te había enviado hasta años después-
-No es tu culpa, deberíamos acabar de comprar y volver a casa pareces cansada –
-Si no se lo que hemos llegado a andar esta ciudad es enorme-
Al volver Alistair nos estaba esperando.
-Hola Freyja ¿te lo has pasado bien?-
-Sí, he comprado unas cosas para reformar el castillo de Gwaren-
-Después me las enseñas tengo que ir hablar con en "ogro" de Kirkwall.
-Tranquilo Alistair lo harás bien recuerda quien eres-
-¿Quién soy?-
-Alistair Theirin príncipe de Ferelden y heredero de Maric el Salvador, veterano de la quinta Ruina y mi marido. Ahora échale huevos y se un hombre-
-Después ya hablaremos tú y yo sobre echarle huevos-
-Ohh...no quería oír esa parte- se quejó Nate.
Después de descansar un poco mis compañeros me acompañaron hasta la suciedad donde Anders tenía la clínica, nos vestimos con ropa sencilla para no llamar la atención porque lo que menos queríamos hacer era llamar la atención sobre Anders y causarle problemas.
-¿Así que aquí es donde trabajas ahora?- pregunte al entrar.
-Si eso parece, Freyja te pido perdón os pido a todos perdón-
-¿Anders crees que no te comprendemos?- pregunto Neira- también estuvimos presos en esa torre.
-Vosotros erais los favoritos de Irving y Wynne no os comparéis-
-Nos ganamos ese reconocimiento a pulso – se quejó Robb – ¿sabéis que Kaidan el templario que se unió a la orden poco antes de que te fueras murió protegiéndome de emisario?
-No, no lo sabía, pero eso no cambia nada-
-Si cambia, templarios, magos lo que sea somos personas y personas hay buenas y malas – le dije.
-El Rey Maric ha ordenado reformas en la torre, quiere que se convierta en una escuela para magos, un punto de luz donde nos sintamos a salvo y podamos aprender a rechazar los medios del velo para así poder convivir con nuestras familias- le explico Neira – pero nada de eso veo que te afecte...si empiezas un camino de venganza cava dos tumbas.
-Vamos Freyja – dijo Nathaniel – Alistair estará preguntándose donde estamos.
-Adiós Anders. Puede que hayas abandonado la orden pero recuerda la Llamada llegara y más vale que estés preparado para ello –
Nos volvimos todos a la hacienda pero por el camino íbamos hablando con los refugiados de Ferelden por si querían volver a casa, había granjas y talleres que necesitaban gente por que las personas que los habían ocupado habían muerto durante la Ruina.
Cuando llegamos a la hacienda Alistair estaba muy enfadado.
-¿Qué ha pasado? – pregunte.
-Esa maldita zorra quiere que le envié una misiva con todos los magos que creemos que se escaparon hacia Kirkwall durante la Ruina, si cree que voy hacer eso con mis compatriotas lo lleva claro-
-Deberíamos volvernos a Ferelden, poco mas podemos hacer aquí-
-Yo también lo creo, esta ciudad es una locura – le dijo Nathaniel a Alistair- algo se está cociendo aquí y no me gustaría estar en medio.
-Si yo también lo siento, ordenare que preparen nuestro equipaje y nuestro barco-
Al cabo de dos días, la Campeona, Isabella y Varric nos esperaban en el puerto para despedirse de nosotros. Les extendimos la oferta de que si alguna vez tenían problemas serian bienvenidos a Ferelden. Varric me regalo un ejemplar de cada uno de sus libros firmados.
-Dile a Carver que se cuide – me dijo Auren – es un cabezón.
-Se lo diré-
-Lo cuidaremos Hawke- le prometió Nathaniel – siempre cuidamos de los nuestros.
-Y tu échale un ojo a Anders algo no va bien-
-¿Tu también lo notas? Creí que me estaba volviendo loca-
Asentí con la cabeza y me despedí de Kirkwall, esperaba no volver a ver una ciudad así en lo que quedaba de mi vida, el ambiente de la ciudad estaba enrarecido como si algo se fraguara en su interior y esperaba que fuera lo que fuera no nos afectara...
