Capítulo 77: Reencuentros

Habían pasado seis meses des del nacimiento de los bebes, se acercaba el día en que serian presentados a las casas gobernantes de Thedas, esperábamos gran afluencia de nobles de la capital.

Yo por mi parte había recibido respuesta a las invitaciones personales que había mandado meses atrás.

A la Guarda Comandante de Ferelden.

Primero de todo Comandante felicitaros por el nacimiento de vuestros bebes y por vuestro enlace con el Príncipe Alistair.

Acudiré a ayudaros y os ofreceré toda la información que pueda de mi condición, espero que podáis reproducirlo si así lo deseáis.

Es un momento tenso entre los círculos pero me gustaría mucho volverme a reencontrar con su Majestad el Rey Maric.

Atentamente Primer Encantadora Fiona.

También me escribió la emperatriz.

A la Princesa Consorte de Ferelden y Guarda Comandante.

Me encanto recibir noticias de vuestro enlace con el Rey Alistair, aunque ahora debo dirigirme a él como Príncipe. Fue una grata sorpresa que encontrarais a Maric, que hombres tan apuestos los Theirin, pero vos en mi humilde opinión los eclipsáis a ambos.

Por desgracia no podre acudir, tenemos tensiones políticas en Orlais, nada que no pueda manejar pero mis consejeros mi desaconsejan viajara tan lejos en un momento tan delicado. Pero os enviare a mi campeón Michael de Chevin junto a mi Canciller en pro de las buenas relaciones entre nuestras dos patrias.

Si alguna vez volvéis a Orlais estaré más que encantada de recibiros como os merecéis.

Atentamente Celene de Valmont I Emperatriz de Orlais.

-La emperatriz quiere que le baje las bragas – le dije a Alistair.

Alistair levanto la vista de la alfombra donde estaba jugando con los bebes.

-¿Así? Aunque verte con otra mujer podría ser una visión muy sugerente te quiero para mí solo-

-Ya somos dos, estas cartas fueron enviadas hace tres mes no creo que tarden en llegar-

Dos semanas después.

La mayoría de los nobles de Thedas habían llegado a Denerim, los últimos fueron la comitiva de Orlais. Pude ver como Maric se tensaba al ver a Fiona, una reacción que yo misma había sufrido al ver a Alistair cuando nuestra relación no estaba bien.

-¿Ha cambiado mucho?- le susurre a Maric quien llevaba en brazos a Bryce.

-Puede que alguna arruga pero la veo igual que en mis recuerdos-

-¿Hablareis con Alistair?-

-Sí, pero no aquí –

Michael de Chevin, el Lord Canciller y Fiona hicieron una reverencia a Maric.

-Bienvenidos seáis a la celebración del enlace de mi hijo y a la presentación de sus hijos-

Alistair me tendió el brazo y entramos juntos a palacio, debíamos ocupar nuestros sitios al lado del trono de Maric.

-Hace unos meses a tras la Gran Catedral de Denerim vio la unión de estas dos personas ante el Hacedor y la Divina Andraste – dijo la Gran Clerica –Hoy volverán a pronunciar sus votos ante personas distinguidas de toda Thedas. Que el Hacedor vuelva con nosotros.

-Y que la Divina Andraste nos guie – repitió la gente.

Dejamos a los bebes en manos de Fergus y Maric.

-Ahora altezas repetir conmigo-

-Juro delante del Hacedor y la Divina Andraste, que amare a la persona que tengo delante con todo mi ser, la respetare y le seré fiel-

-Ahora puedes volver a besar a la novia-

Alistair me beso con los aplausos de los presentes ahí de fondo.

-Que el Hacedor este con vosotros, podéis iros-

-Gracias Gran Clerica-

-Cuando queráis-

Tan punto acabo la ceremonia, salieron los sirvientes para servir los aperitivos, salude a todos mis amigos y me fui a hablar con la Gran Encantadora Fiona.

-Gran Encantadora, es un placer teneros en Denerim-

-El placer es mío, como debo referirme a vos ¿Princesa o Comandante?-

-¿Qué tal si simplemente Freyja?-

-Entonces os ruego que me llames Fiona a cambio-

-Creo que el Rey Maric está deseoso de conoceros, espero que el complejo de los Guardias Grises sea acogedor-

-Habéis hecho un hogar para los Guardias apostados ahí, no creo que haya ningún Guarda Comandante que se preocupe tanto por sus Guardias-

-Ellos han sido mi familia durante muchos años, que menos-

-Maric, os traigo una persona que hace años que no tenéis en vuestra presencia-

-Fiona – le dijo Maric – acotando la cabeza.

-Rey Maric-

-Me gustaría presentaros a mi hijo el Príncipe Alistair, a sus dos pequeños hijos Moira y Bryce-

-Encantada su alteza, sois la viva imagen que vuestro padre y que niños tan preciosos-

A Fiona se le humedecieron los ojos a ver a Alistair con los bebes, debía ser enormemente doloroso renunciar a la familia en pro del bien común.

-¿Podríamos hablar mañana con calma en el complejo de los Guardias?- le pregunte a Fiona.

-Claro, ya os dije en mi carta que os ayudaría en todo lo que pudiera-

-Gracias – le dije cogiéndole la mano – Alistair deberíamos socializar un poco, dejemos que Maric y Fiona se pongan al día.

Alistair y yo nos fuimos con nuestros hijos a presentarlos a las casas de Thedas sin dejar de pasar un rato con nuestros amigos.

-Leiliana me alegro que al final hayas podido venir-

-Zev y yo no nos lo hubiéramos perdido por nada en el mundo-

-Mía cara, la maternidad te ha sentado muy bien estas bellísima. Parece que mi picolo templario se esforzó mucho porque son precisos-

-No sabes tú cuanto Zev, grite más veces su nombre de las que puedo llegar a recordar-

-Hacedor mujer – se quejo el – ¿es que no vais a parar nunca de ponerme en estas tesituras?

-No te enfades Alistair – besándolo en la mejilla – sabes que ya es algo nuestro.

El resto de nuestros compañeros miraban con curiosidad la conversación y no pedían oportunidad de poner cucharada en el asunto.

A la mañana siguiente.

Nos dirigiremos al complejo de los guardias para reunirnos con Fiona, Fergus había insistido en quedarse con sus sobrinos pues en unos días marcharía a Pináculo y tardaría en volverlos a ver.

Los cuatro nos encerramos en mi despacho con patrullas de mis hombres haciendo guardia. El ambiente estaba un poco tenso.

-¿Pasa algo? - pregunto Alistair.

-Hijo debemos contarte algo-

Maric empezó a contarle como se habían conocido y todo lo que pasó en los caminos de las profundidades.

-Entonces ¿me habéis engañado todos estos años?-

-Creíamos que te protegíamos- le dijo Fiona – lo siento, lo que me paso hizo que me enviaran al Circulo de nuevo y no quería…

-¿Qué creciera pensando que era medio elfo? O ¿Qué creciendo en la capilla como templario tuviera que matar a mi propia madre algún día?-

-No hicimos las cosas bien, lo sabemos pero en aquellos momentos me convencí que estaba haciendo lo mejor para ti-

-¿Lo mejor para mí? Eamon me hizo dormir en los establos, todo el mundo me miraba mal y luego cuando ya no le serví como peón me envió a la Capilla. Si estuve muy protegido-

-Alistair cariño – le dije tocándole el hombro.

-Freyja dime que tu no sabia nada de esto-

-Lo intuía cuando fui hablar con ella al Círculo por el tema de la llamada, pero no tenía nada que confirmara mis sospechas. Maric me lo confirmo antes de nuestra boda pero me pidió que no te dijera nada que debía ser él quien te contara la historia-

-Estoy muy cabreado con los tres ahora mismo, debo tomar el aire-

Alistair salió por la puerta y Maric fue tras él.

-Esto no ha salido tan bien como pensaba – se lamento Fiona.

-Alistair se calmará y cuando lo haga hablara contigo. Siempre ha tenido sentimiento de abandono, creía que él había matado a su madre durante el parto y que Maric no lo quiso para que Cailan no tuviera oposición en la línea al trono-

-Maric lo ama mucho, me gustaría que lo hubieras visto cuando se lo entregue-

-No tuvo que ser fácil-

-No, renunciar a un hijo es la cosa más dura que jamás he hecho-

-Mis padres dieron la vida para que yo pudiera escapar, durante mucho tiempo estuve enfadada con ellos. Me había visto arrojada a una vida que no quería y no perdonaba a mi madre por no haber sido suficiente para ella como para que viniera con Duncan y conmigo-

-Ahora ya los has perdonado-

-Si los perdone hace mucho tiempo y Alistair hará lo mismo con vosotros. Si quieres podíamos empezar la investigación, no volverán en un rato-

Fiona acepto con la cabeza e hice llamar a Neira y Robb.

-Primera Encantadora – dijeron con una reverencia.

-Eso no es necesario –

-Podéis venir aquí, utilizaremos el mismo ritual que creamos para saber si los reclutas sobrevivirían a la unión-

Robb y Neira fueron apuntando notas sobre lo que detectaban con el ritual.

-Si fuera posible necesitaríamos una muestra de sangre para que la examine Avernus-

-Lo que necesesiteis-

Robb hizo un corte en la mano de Fiona y lleno un pequeño vial que encanto mágicamente para que conservarla.

-Yo os curare – le dijo Neira.

-Freyja vuestra gente es asombrosa-

-Sí que lo son-

-La Comandante no es solo nuestra oficial superior sino que en todos los años que nos conocemos ha demostrado ser una amiga fiel y quiero pensar que le correspondemos en la misma manera-

Cuando hubieron terminado se despidieron de Fiona y entraron Maric y Alistair. Alistair tenía la expresión más relajada.

-Lo siento…madre. No me he comportado bien, entiendo por qué tuviste que hacerlo-

A Fiona le bajaban las lágrimas por las mejillas y Alistair la envolvió en sus brazos.

-Alistair te has convertido en un hombre extraordinario, estoy muy orgullosa de ti-

Alistair le beso la frente.

-Aunque no pueda reconocerte públicamente, siempre tendrás un sitio entre nosotros-

-Gracias hijo-

-Alistair volvamos a Palacio dejemos a tus padres solos, seguro que tienen muchas cosas de las que hablar – le dije a mi marido tendiéndole la mano- Fiona, gracias por todo te informare si podemos reproducirlo.

-Lo que necesites querida-

Alistair y yo volvimos a palacio.

-¿Cómo estás?- le pregunte.

-Un poco aturdido, pero me alegro de haberla conocido-

-¿Quieres y ya a por los niños? ¿O…?-

-¿O?-

-Podíamos escabullirnos a nuestra habitación y encerrarnos un rato-

-Mi querida señora no hay nada que me apetezca mas en este momento-

Alistar y yo corrimos por palacio y cerramos la puerta tras nosotros cuando llegamos a la habitación.

-Llevo pensando todo el día que esa camisa tiene una vista de lo mas sugerente des de mi posición- me dijo Alistair acariciando mi pecho por encima de la tela.

-Me alegra no desentender la vista de mi marido – le dije besándole el mentón.

Alistair me beso mientras me sacaba la camisa por encima de la cabeza, me lleno de besos mientras deshacía mi corsé y empezaba con los pantalones.

-Siéntate en la cama – me ordeno.

Me senté y él me saco las botas y los pantalones, me fue besando des del pie subiendo por la pierna hasta en interior de mis muslos. Alistair rompió la fina tela que separaba su lengua de mi sexo.

-No gano para bragas contigo- me lamente.

-Es por una buena razón- me respondió el sacando la punta de su lengua y lamiendo juguetonamente mi centro de placer.

El succionaba y acariciaba con su lengua mi clítoris mientras me introducía primero un dedo y luego dos más.

-No me cansare nunca de tu sabor-

-Mas te vale si no habrá un baño de sangre, déjame quitarte la ropa-

Me encantaba el cuerpo de Alistair, no había perdido ni un centímetro de musculatura des que nos habíamos separado al final de la Ruina, lo que indicaba que entrenaba a menudo.

-Eres tan guapo-

-Princesa me vas hacer ruborizar-me respondió sonriente mientras se quitaba las botas.

Le baje los pantalones liberando su duro, grande y palpitante miembro. Saque mi lengua y lo lamí des de la base hasta su punta, para luego introducirlo todo en mi boca.

-Todavía me haces temblar como cuando lo hacíamos las primeras veces – mientras me acariciaba la cabeza.

Cuando note que estaba llegando al punto culminante relaje la garganta y lo hundí todo el mi interior mientras me aferraba a sus glúteos, Alistair acabo en el fondo de mi garganta con un alarido grutal que hizo mojarme más si eso era posible.

Cuando salió de mi boca me hizo tumbarme en la cama y él se tumbo a mi lado.

-Tienes los pechos más bonitos de toda Thedas-

-¿Has visto muchos más a parte de los míos? – pregunte ofendida.

-Ehhh…alguno pero ninguna se pudo comparar a ti-

-Ei mi amor – le dije cogiéndole el mentón para obligarlo a que me miraba – lo entiendo, no puedo esperar que nadie compartiera tu cama en estos años.

-Para mí siempre has sido mi único amor-

-Lo sé-

Empecé a notar el miembro palpitante de Alistair junto a mi pierna.

-Si conseguimos acabar con la Llamada lo único que echare de menos será tu apetito sexual-

-Mi querida señora no es la iniciación lo que me hace estar listo para vos de nuevo es vuestro cuerpo-

-Entonces ven y bésame-

Me volvió a besar una y otra vez, su lengua jugaba con la mía, me hizo subirme a horcajadas en él y guio su duro miembro hacia mi entrada, para acto seguido enterrarme en el.

-Me encanta tenerte así, solo nosotros dos-

Alistair se incorporo un poco para capturar uno de mis pezones en su boca.

-Muévete Freyja, oh Hacedor-

Luego sin previo aviso se dio la vuelta y acabe justo debajo de él.

-Pensaba que te estaba gustando lo que hacía –

-¿Gustarme? ¡Me encantaba! Pero así te tengo más cerca de mí para besarte-

Me beso el pecho y fue subiendo por mi mentón hasta reclamar mi boca.

-Rodéame con las piernas cariño-

Hice lo que me pidió y profundizo más aun sus envestidas.

-Hacedor- le susurré al oído.

Notaba como mi útero palpitaba y un gemido grutal salió de mi garganta haciéndome estallar en un orgasmo arrollador que arrastro a Alistair. Quien dio varias embestidas mas para prolongar mi placer.

-Estas tan hermosa cuando te corres-

-Bueno eres tu quien me hace estar así-

Me beso la punta de la nariz y salió de mi interior dejándome una sensación vacio.

-Deberíamos vestirnos, en el embajador de Orlais con el Canciller y Michael de Chevin nos esperan- me dijo Alistair.

Nos vestimos mutuamente y nos dirigimos al despacho real.

Los días siguientes estuvieron llenos de aburridas reuniones pero aunque Alistair a veces soltaba alguna perla de las suyas empezaba a controlarse y hacer ver a las demás monarquías que el heredero de la Corona de Ferelden no era tan incompetente como habían pensado en un principio.