Aclaraciones: Como ya dije antes, esto se enfoca en ciertos encuentros casuales entre Iori e Leona. Posibles cambios de personalidad en ambos personajes, no mucho. Habrá ciertas insinuacionesdeKikuri Tanima, Natsuki Hiruma (Oc mío) y Quizás sobre Maki Kagura, eso todavía depende xD… También incluiré algunas estrofas de la canción de Iori Yagami de su CD Drama, «Letra cursiva» canción de Iori. Que aclaro que no es de mi propiedad solo lo estoy utilizando por el momento en este capitulo. (~…~Flash Black)
[Capitulo anterior: XIV. Rivalidad amistosa]
— ¡M-Me duele, l-la cabeza y m-mi corazón esta…esta…! —al poder pronunciar la respuesta, sus recuerdos que trataban de encajar como si fuera un rompe cabezas. Termino quedando inconsciente en sus brazos por el dolor que sufrió.
— ¡Leona, reacciona, Leona! —intento despertarla al mover un poco su rostro pero ella no se despertaba, luego verifico su pulso. Se alivio de que todavía tenia pulso, aunque no entendía ¿Por qué todo tan de repente? Clark se levanto del césped para llevar a su compañera al hotel y después, se encargaría de explicarles este pequeño problema de Leona al coronel y al comandante.
Lo que no sabía el teniente Steel era que una mano invisible se había dibujado con la brisa del viento, nadie podía verlo, porque el era el viento, Goenitz era el hakkesshu del viento…
XV. Una melodía nocturna.
~I~
—La paciente tendrá que hacer reposo de cinco días, tuvo una recaída. —oía ella una voz algo grave y adulta. Con su poca visibilidad notó que se trataba de un medico, quizás sea el doctor que está para atender a los concursantes del torneo, no solo eso, sino que también hay ambulancias y un hospital a dos cuadras del hotel. — ¿Ella estuvo comiendo estos días? —interrogó preocupado.
Podría oír otras voces, supone que se tratan de sus compañeros de equipo. Clark y Ralf. Ellos están preocupados por el repentino estado de su compañera. Esto los dejo inquietos porque también tienen una misión que cumplir aun. Todavía no le informaron al comandante pero tenían que hacerlo para que sepa el estado de su ahijada.
—Ella se esta alimentando bien ¿Cuál es el problema, doctor? —hablaba desconcertado el coronel Jones. El teniente miro por debajo de sus gafas oscuras a su compañera.
—Leona, esta débil. Tuvo como un golpe de temperatura, además necesita el reposo y una buena alimentación, porque quizás no cumple el horario. —respondió en seco y serio. —No tiene que salir a ningún lado, es mejor que se quede haciendo reposo. —replico, como si se tratara de una orden.
—Lo entendemos, señor. Ella va cumplir con su reposo. —comento Clark. Vio que ella abrió los ojos pesadamente. —Muchas gracias, doctor… ¿Puede decirme como se llama?
—Hiruma Ikki—respondió en seco y frívolo para retirarse haciendo un saludo de cortesía.
—Gracias, Doctor Hiruma. —agradeció el coronel, asintiendo con la cabeza.
Cuando el doctor cerró la puerta detrás de su espalda, vio a otra persona que estaba caminando por los pasillos de los departamentos de cada peleador. Al parecer este sujeto buscaba su puerta. Un pelirrojo que llevaba consigo un equipaje de cuero que envolvía su guitarra, parece que venía de ensayar con su banda o eso creía. Ambos se miraron fríamente de pies a cabeza, el sujeto siguió su camino hasta toparse con su puerta que estaba al lado del doctor. Este no quería hablar pero lo tuvo que hacer, por lo menos para establecer alguna conversación de poder conocerlo un poco más, antes de irse.
—Mi hija me hablaba mucho de ti, Iori. —Habló inclinando su cabeza, —No creí que alguien distrajo mucho a mi hija. —el sujeto estaba inmóvil con las palabras que decía Hiruma.
—L-Lo se. Aun tengo su regalo que me obsequio ella. —comento, tratando de aclarar su garganta. El pelirrojo miraba su anillo de plata. —Ella quería formar una familia conmigo, pero eso también la pondría en peligro. —se hablaba en su mente, el padre de su difunta novia no sabe de la maldición que ha tenido por años el Clan Yagami. Ese señor lo conoce muy poco, ya que la primera y última vez que se encontró con Ikki fue en el entierro, Natsuki siempre quiso presentarle ante su familia pero Iori a veces no quería hacerlo, sentía que todo iba muy rápido: aunque debe admitir que ella fue la segunda o cuarta mujer que logro bajar su guardia.
— ¿Qué te regalo mi hija? —pregunto desconcertado, para mirarlo fijamente.
—Un anillo, ella siempre quería formar una familia conmigo. Solía repetirlo constantemente. —respondió con una sonrisa comprensiva. —No pude lograr lo que ella quería. —por dentro seguía frustrado.
—Lo siento Iori, sé que te he dicho cosas feas en el entierro y hasta te culpe de su muerte. —Inclinaba su cuerpo para disculparse por todo, —Se que no tuviste la culpa de nada, se que siempre tratabas de buscar la felicidad para mi hija…—replico manteniendo su postura pero su voz seguía quebrada, sus lágrimas no salían pero las palabras que decía le dolía por la pérdida de su difunta hija.
—No importa, señor. Lo que me importa, es que se haya disculpado conmigo. —insinuó con indiferencia, él trata de mantener su postura porque ya estuvo mal con la perdida de su pareja y aun la recuerda, al igual que su difunta amiga-conocida Kikuri. Yagami ya se estaba acostumbrando a recibir quejas de familiares de sus conocidos, esto es la segunda o tercera vez que le pasa. Ellos creen que él no tiene corazón pero el caso es todo lo contrario, también sufre en silencio. Las lagrimas y los gritos de dolor son en silencio, nadie sabe como es exactamente este joven. ¿Qué esconde detrás de su escudo de hielo? Él recuerda a aquellas personas porque sabe que fueron las únicas que pudieron llegar a su frio y duro corazón de hielo. Supieron aprovechar cuando bajo la guardia.
—Espero dialogar un poco más con usted, joven Yagami. —hablo con una sonrisa comprensiva. —Me disculpo por aparecer así y hablarle de repente. —le ofrece su mano para estrecharla.
—S-Supongo que vino a trabajar. —musito en seco. — ¿Quién esta enfermo? Que patética forma de descalificarse para quien este así o discapacitado. —ríe por lo bajo al pensar en ese participante. Aunque mucho no le interesan sus rivales en el torneo, porque sabe que les puede ganar así de fácil, solo le agrada la idea para vencer a su eterno rival, Kyo Kusanagi.
—Nos vemos algún día, joven Yagami. —se despidieron estrechando las manos.
Una vez que vio como se retiraba el medico, este entro tranquilamente a su departamento compartido. De las ventanas entraba una suave brisa que hacia bailar a las cortinas blancas de su habitación, pronto pudo ver que el sol ya se estaba ocultando y que la noche vendría. Todavía no le informaron sobre su pelea para ir definiendo a los finalistas, por lo que recuerda, el equipo rival es el Ikari Warriors; pues claro, era el equipo que apenas van a mostrar a su nueva compañera. Esa chica de cabello azul. No le importaba mucho, porque sabe que será humillada delante de todos. Total, él no será su rival a menos que Mature y Vice fallen en su promesa.
Se acerco en su cama para acomodarse y dormir, por lo menos quería calmar sus pensamientos o más bien, callar a su ruidosa mente. Porque lo que acaba de pasar, fue raro y más al ver a su ex suegro ayudando a las personas que se lastiman en el torneo, bueno es su trabajo eso estaba claro. Pero todo esto de la disculpa lo dejo algo aturdido, porque la nombraba a ella. Porque trata de no pensar en su dolor, ya que por las noches suele cantar en el balcón para aliviar su alma, también para que esa alma que quizás este vagando en el limbo pudiera oírlo. Para que ella o ellas, sepan que las recuerda. Sus compañeras están desaparecidas así que el silencio triunfo sobre todo el ambiente de las paredes.
Yagami sentía que todo lo que toca, se desvanece, todo ser querido desaparece de su lado. Ellas era el ejemplo de su situación y la Ira maldice varias veces su maldición, lo único que quiere, lo que desea es romperla. Solo quiere dejar de ser el destructor.
—Mañana será otro día. —murmuro por lo bajo. Dejo que el cansancio y el sueño ganaran para que quede profundamente dormido.
…
El entorno en el departamento era silencioso, como si cada uno intercambiaba miradas con el otro. Pero ese silencio tenia que quebrarse con una conversación en equipo y más por el repentino llamado del comandante Heidern.
— ¿Para que te llamo el comandante? —pregunto Clark por curiosidad.
El coronel trataba de aclarar su garganta para hablar y ahora que Leona ya estaba despierta podría decirle lo que posiblemente van a hacer en el torneo. La joven tenia un trapo húmedo en su frente, con sus abiertos y pesados por la fiebre no dejaba de mirar a los mercenarios. Además había escuchado la conversación que tuvieron con el doctor.
—Aun no me confirmo del todo pero, el comandante quiere que abandonemos el torneo. —informaba Ralf con una mueca de disgusto. —Lo insinuó para que continuemos con nuestra misión porque aun nada sale a la luz. —estaba de brazos cruzados porque ya se estaba emocionando para subestimar el poder de Yagami, en realidad nunca le cayo bien ese sujeto.
— ¿Abandonar? —repitió el teniente.
El coronel afirmaba con la cabeza.
—Solo es una posibilidad. —hablo el mercenario manteniendo su mueca de disgusto. —Pero ordenes son órdenes.
—E-Entonces abandonamos ¿no? —una voz débil hablo captando la atención de sus compañeros. Ambos se voltearon para mirarla.
—Es una lástima. —confeso Clark, vio que su compañero suspiraba frustrado. —Significa que, ¿hoy será nuestra última fiesta? —interrogo.
—Se podría decir que si, aunque todo depende de la decisión definitiva del comandante —respondió Jones, tragando saliva en seco. —Clark quédate a cuidar a Leona, yo a vigilar la fiesta.
— ¿Tú vas a vigilar la fiesta? —repitió el teniente, con la palma de su mano derecha se cubría la boca, sus hombros musculosos temblaban. Ralf frunció el ceño. El rubio de gafas oscuras exploto de la risa, sabe que es una situación seria pero que su compañero se quedara controlando la fiesta de los participantes le causaba gracia, ya que el coronel suele excederse con las bebidas alcohólicas y mucho menos no es una persona que se sepa controlar en esas adicciones. —Por favor, camarada. No me hagas reír con esa idiotez.
El coronel apretaba su mandíbula ante la mirada peligrosa de su compañero. Mientras que ellos discutían o más bien se subestimaba mutuamente, ninguno de los dos se dio cuenta de que Leona había sonreído pero fue porque le causaba gracia esa ridícula discusión. Ella se tocaba el trapo húmedo que tenía en la frente, sabe que le dolía la cabeza pero eso no quiere decir que tienen que detener todo y abandonar todo por su culpa.
—C-Coronel, T-Teniente. —los llamaba con su voz débil. Ambos se percataron al verla levantarse de su cama. —N-No detengan la misión por mi culpa.
Jones quedo boquiabierto por el esfuerzo que hacia el soldado para levantarse, vio que las piernas temblaban un poco. Igual negó con la cabeza al verla de esta manera, entiende su obligación pero no debería estar trabajando en este estado.
—No puedo, soldado. —se negó. —Conoces tu situación, no deberías cumplir órdenes así.
Ella inclinó la cabeza, guardaba su puño para contenerse. Es la misión de ellos tres cumplirla, aunque por dentro se sentía mal ya que, cree que esta atrasando a sus compañeros y que se siente una carga pesada para ellos. Incorpora su postura firme, mirando fijamente al coronel. Leona teme que sus palabras no son tomadas en cuenta para no participar por el momento en esta misión. Es frustrante.
—Entonces…—Trago saliva en seco, se aclaraba la garganta. — Sí, no puedo ir me quedare a vigilar esta zona con los binoculares. —sugirió para que por lo menos pudiera avanzar con la investigación.
Ambos mercenarios suspiraron, no podía convencerla de que haga reposo de alguna manera. Porque tampoco esa sugerencia no era mala idea, aunque no querían que ella siga con la investigación.
—El teniente y usted, coronel pueden irse a vigilar en la fiesta. —decía la muchacha manteniendo su postura firme, también su tono dominante y frívolo. —Me quedare a vigilar desde arriba. —seguía aclarando su propuesta.
—Está bien, Leona. No me opondré, mientras que te mantengas con tu reposo y no salgas, no importe la situación. — hablo Ralf, haciendo contacto visual con su compañera. Para quitar la incomodidad le guiño el ojo derecho y Leona retrocedió con cierto rubor de vergüenza que reflejaba en sus mejillas.
—Bueno, nosotros nos vamos a ir preparando para la fiesta. —interrumpió el rubio apoyando la palma de su mano izquierdo en el hombro derecho de su carnal. —Supongo que hoy será una larga noche.
—Cuídate, Leona.
La militar asentía con la cabeza. Vio como sus compañeros abandonaba la habitación para que ella se pudiera acomodar para descansar un poco.
~II~
…
Al caer la noche, la luna se posaba en pleno cielo estrellado. La brisa soplaba suavemente las ramas de los arboles y empujaba las pequeñas olas que se formaba en el mar de la playa más cercana, todo parecía agradable con la vista del cielo nocturno, causaba esa pequeña sensación calmada, relajante y solitaria, para algunos podría ser también romántica pero los solitarios prefieren sentir esta pequeña sensación ya que a veces los ayuda a meditar todo lo que vivieron durante el día o pensar lo que les hubiera gustado cambiar en sus vidas. Él decidió no ir nuevamente a la fiesta ya que su banda no tocaría esta noche, no está de humor para presentarse ante todos los concursantes del torneo, bueno, siempre esta de malhumor.
Su cabello rojizo se volvía opaco por la oscuridad que invadía en todo su departamento, él solo observaba la habitación a una cierta distancia del balcón. La espalda estaba apoyada contra la pared. Una pequeña flama purpura encendió de su pulgar para prender un cigarrillo. Respiró profundo y exhalaba al mismo tiempo para expulsar el humo que se acumulaba en su boca, en sus adentros se relajaba porque sentía que necesitaba fumar un cigarrillo. No estaba nervioso, no, sentía nostalgia en este preciso momento: ¿Por qué? Pues a veces la mente solía jugar con sus recuerdos, llegando a un momento de angustia sobre el pasado de uno mismo, es irritante y agobiante. Una nostalgia que le causaba extrañar a las personas queridas que "destruyo" sin querer que sucediera eso, nunca quiso "destruir" a sus seres queridos…Incluyendo a su padre, lastimosamente sus antepasados son los causantes de "matarlos" antes de ser ancianos. Porque todo lo que tocan se desase.
Existe una parte de su historia, donde su padre antes de su muerte: confiesa sobre la existencia de otra descendiente de su Clan, que fue parte de una infidelidad que se arrepentía profundamente de haberle hecho eso a su difunta esposa, después de tres años de la muerte de su madre y Iori ya tenía once años cuando se entero. Por más que tenga tantas cosas por hacer, aparte de enfrentarse a Kyo. El pelirrojo tenía otras responsabilidades y es la más importante. Se trata de una pelirroja de ojos azules, llamada Mitsuki Yagami que actualmente tiene quince años de edad, ella es su media hermana menor. Ambos compadecen de la misma perdida de sus madres, ya que todo es parte de la maldición del Clan Yagami y su madrastra, Saori, quiso tomar ese riesgo. Su padre no pudo criarla del todo, ni siquiera su madre pero Iori trata de cuidarla al lado de Nana, quien es la abuela de Mitsuki. Muchos no conocen esa parte secreta de su historia, la perdida de su novia y una media hermana a la que quiere cuidar por los riesgos del mundo, incluyendo de la maldición de su Clan y también del disturbio de la sangre.
Aunque no lo crean, Iori suele ser suave ante su hermana. Porque ella sea como su punto débil y otras personas que fueron parte de su vida, él se mantiene al margen de la situación aunque ya no este tan presente como solía hacerlo pero en cada noche habla con su hermana, pero ahora no era un buen momento para dialogar con ella.
¿Cuántas veces grito groserías por las noches? Muchas veces y esto se debe a perder personas importantes de su vida, ¿Crees que eso no duele? Pues si duele, y ahora tiene que cargar con ciertas responsabilidades de su destino. Derrotar a Kyo Kusanagi.
Entre otros casos también perdió a una amiga, que ayudaba a escribir canciones y tuvo que dejar este mundo por una enfermedad que terminó con su vida. Kikuri Tanima así se llamaba, una jovencita que no se preocupaba por lo que padecía y sabia cual era su destino pero ella solo pensaba en disfrutar el presente. Es una chica tan alegre y abierta al mundo de la música y también del talento. Su hermana mayor suele recordarle la ausencia que hizo en su pasado, por esto fue que, tampoco quiso estar ausente ni para su difunta novia y ni siquiera para su hermana, pero mientras más se encariñaba temía de que todo se destruyera o que terminara en tragedia ante sus ojos.
Repitió expulsando otro bocado de humo y luego suspiro pesadamente, procesar que todo es doloroso y que deja marca en el interior de uno. Nadie sabe esos detalles de su alma. De pronto, se le ocurrió romper el silencio para dedicar ciertas palabras a aquellas almas que seguro deben estar observándolo.
«Yo no quiero proteger o creen en nada.
Todo lo que toco sólo se desmorona.
Por ahora, el odio arde.
La solitaria luna que plenamente sube.
Esta oscilando en la oscuridad.
Si, estoy muy bien por mí mismo.
La flama es un fragmento de la noche de luna…» (1)
Tomaba una pausa y tarareaba para hacer el ritmo de aquella hermosa letra. No le pertenecía pero a veces solía cantarle algunas estrofas a su novia, Natsuki o sino cantaba delante de la tumba de su madre, por lo menos esta siguiendo algo que a ella le gustaría ver o escuchar la melodía de su único hijo. Una agradable melodía de una solitaria luna.
Del otro lado del departamento continuo, se hallaba una joven militar que no podía conciliar el sueño profundo. Las paredes parecían frágiles con la suave melodía que escuchaba. Una letra que le llegaba al corazón de cierta forma. Leona no dejaba de observar la radio que estaba en la mesita de enfrente, se incorporaba de su cama para apagar el objeto y así poder cerrar los ojos, sus mejillas estaba coloradas y mantenía el trapo húmedo sobre su frente. Intentando apagar la radio, se dio cuenta que la melodía no provenía de ahí. Esa voz masculina le captaba su atención, cree conocerla.
La joven había cambiado su vestimenta militar por una piyama simple, una remera negra sin mangas y un shot gris e corto que estaba por arriba de las rodillas, mostrando esas suaves, blancas y largas piernas. Abrió con cuidado la ventana de vidrio para poder salir hacia el balcón, su cuarto también estaba oscuro. Sus ojos se quedaron fijos ante la presencia de esa persona y ya suponía reconocer la voz masculina que la atraía. Sobre todo la letra. Quizás ese sujeto no se dio cuenta pero Leona lo miraba de pies a cabeza, al parecer no tenia camisa ni remera, solo sus pantalones rojos y sus zapatos negros. Y de la cintura para arriba mostraba su torso desnudo y bien trabajado. Ella estaba atónita, se mantenía firme ante la presencia de este hombre porque lo estaba escuchando cantar.
«La violencia que me empuja.
Es sanada por tu sonrisa.
Es vergonzoso así que no puedo decirlo pero.
Yo quiero seguir protegiéndote.»
Por un segundo sintió que alguien más lo observaba, apenas miro de reojo al vigilante. Se giró bruscamente para terminar haciendo contacto visual con la militar. Este frunció el ceño al notar un pequeño rubor en sus mejillas. Ninguno de los dos hablo, mantenían esa mirada fija, neutral y algo intimidante pero el desvió su vista hacia el físico femenino de la reciente integrante del Ikari Warriors Team. Si, Yagami la había reconocido ya anteriormente. La vestimenta para dormir era algo… ¿Atrayente? Ambos se veían de pies a cabeza en pleno silencio.
Ella dio media vuelta para retirarse, sin decirle nada sobre la canción o sobre el paradero de sus compañeras. Quizás no era un buen momento para investigar através del dialogo, pues el dolor de cabeza jugaba en contra.
—Se ve que el gato te comió la lengua. —musito para romper el silencio. La miraba con una risita arrogante.
Leona se detuvo en seco, aprieta su mandíbula al igual que su puño. Se voltea ligeramente para fulminarlo con la mirada por el comentario que dijo. Su vecino de departamento mantenía esa risita arrogante y se colocaba su cigarrillo en la boca para seguir fumando. Iori dejo de hacer contacto visual con ella para desviar su vista hacia el pequeño escenario que se presentaba en la fiesta del torneo: las cámaras enfocaban a diferentes personajes que están todavía participando y otros que ya dejaron de serlo. La militar también presto atención al mismo asunto, aunque a veces observaba de reojo a su vecino; notaba esos detalles de disgusto, como gruñidos y esa mirada rencorosa. Sin embargo esos detalles sobresalían cuando la pantalla mostro una captura de Kyo Kusanagi que saludaba con su pulgar y luego, se pasaba a Athena Asamiya que reía con otras chicas que ya conocía, Mai Shinarui es uno de los muchos ejemplos y también con King.
—Tengo que solucionar algunos asuntos con ese bastardo. —se dijo en su mente, se giraba sobre sus talones bruscamente para enfrentarse de una vez por todas contra su eterno rival, Kyo Kusanagi.
La joven quedo desconcertada, le pareció sospechoso esa repentina reacción del pelirrojo… ¿Acaso algo está tramando? Cuando lo perdió de vista al entrarse en su habitación, ella se apresuro para cambiarse de vestimenta y para espiar las acciones de este sujeto. No le agradaba esa mirada llena de Ira.
—Algo no está bien. —se hablo por sus adentros. Sus piernas se tambaleaban, su cuerpo parecía una carga y el dolor de cabeza le causaba puntadas, la muchacha hizo un gran esfuerzo sobrehumano para mantenerse de pie y así colocarse sus botas verdes oscuras. Apoyaba la palma de sus manos para que durante su caminata se arrastrara en las paredes.
…
La idol Pop, Athena Asamiya se encontraba sobre el escenario ya cantando algunas de sus canciones. La música retumbaba muy fuerte por cada zona, aparte de la fiesta y captaba la atención del público que vive en cada departamento de la ciudad de Tokyo. Las personas sacaban sus celulares para grabar la fiesta del torneo y los reporteros observaban todo desde el cielo y después por tierra. Obviamente, es una chica admirada y querida por todos pero entre otras situaciones pocos saben que sus canciones tienen un mensaje sobre un amor platónico. Ella al cantar tenia su mirada fija en una sola persona y luego, su vista se dirigía a los peleadores. ¿A quien estuvo observando?
Ese chico se encontraba distraído bebiendo un poco de cerveza con sus compañeros de equipo, ni siquiera le prestaba atención a la idol pop pero ella no dejaba de mirarlo, por lo menos quería hacer contacto visual con él. — ¡Kyo, Kyo. Mírame ahora! —Su mente quería hablarle telepáticamente, aunque ese pequeño deseo que pedía la idol se cumplió y su sonrisa se ampliaba más, esa tierna sonrisa encantadora para que Kyo Kusanagi lo notara.
— ¡Kya! Kyo me esta mirando. —su incrédula fangirl interior exclama a los cuatro vientos. Muy pocos sabían que Asamiya se había enamorado de Kusanagi a primera vista.
Kensou la contemplaba con admiración, con un profundo amor a la idol. Sin embargo, sabia cuando ella se quedaba observando a una sola persona ya que no es muy buena disimulando. Entre la multitud vio como Kyo se alejaba con pasos apresurados de su grupo y eso le pareció extraño. ¿Qué habrá pasado?
…
Ella estaba corriendo y buscaba con la mirada a cierto pelirrojo a quien perdió de vista por las calles. Si, algunos de sus dos compañeros supieran que no esta en su habitación, podría ser que la reprochen por desobedecer. Esta investigación es importante para reportarlo con el comandante. Su estado de salud le jugaba en contra: cubría su tos con las palmas de sus manos y cada vez su cuerpo se debilitaba, también parecía que se desmayaba y las mejillas mantenían un pequeño rubor. Leona todavía tenía fiebre y el reposo la iba a ayudar pero quería aprovechar esta oportunidad para espiar a Yagami.
Mientras que caminaba, de apoco estaba llegando a una playa que era la más cercana al edificio donde se hospeda con su equipo. Por unos segundos vio a Iori Yagami bajar las escaleras rocosas y de cemento para pisar la arena de dicho lugar.
— ¿Con quien se va encontrar? —se cuestionaba moviéndose sigilosamente hasta acercarse un poco más de su objetivo. — ¡Hey, Tu! —oía una voz masculina pero al voltear hacia atrás, no vio a nadie. Ignorando esa vocecita continúo con su espionaje.
— ¡Hey, Tu…Chica de cabello azul! —repitió el castaño ya agitado, se encubo un poco para recuperar el oxigeno que perdió con perseguir a la militar. Él se comprometió en ayudar a su prima especial y tenia que cumplirlo. Leona Heidern era la hermana gemela de Keiko Kusanagi…O quizás podrían ser primas cercanas, debía hablar con esa joven…Aunque tenga que enfrentarse a Iori Yagami. — ¿Está siguiendo a Yagami? Y ¿Él a quien sigue?—se hablo en su mente. Pestañó dos veces porque todavía estaba desconcertado.
Continuara…
(1): canción: Yuuhi to Tsuki/ Sol de Atardecer y Luna.
N/A: Como ya sabrán la relación entre Iori e Leona en este fanfic surgirá como lenta, ¿Por qué? Bueno, de apoco se tienen que ir conociendo para ganarse la confianza del otro, ejem…creo que ese es otros de los motivos de que me gusta esta pareja xD… Supongo que este fanfic pienso extenderlo un poco más… :D
Por cierto, -¡I'm here, Bitches!- repite la misma entrada como The Joker pero sigue lanzando papelitos y sigue festejando. –Bueno, ¡estoy tan feliz porque lentamente estoy llegando a mis merecidas vacaciones!-sigue tirando papelitos para arriba. –Me disculpo si tarde en actualizar, pero como ya sabrán en mi universidad ya estamos en etapa de exámenes/parciales y si, duele.-toma una pausa y se aclara la garganta. –Vuelvo a aclarar que no estoy desaparecida, ahora tengo como una lluvia de ideas-hago una risita juguetona. –Aparte ando participando en un concurso, por así decirlo, de ilustraciones y de fanfics-retoma su compostura firme.
Kryzay: Se podría decir que falta poco. *se queda revisando la lista de los títulos* Hmm digamos que si, falta poco. (no voy a dar detalles de cuantos capítulos faltan porque se pierde el suspenso (¿?))
Alessannd Leto: Pregunta, te pusiste "Leto" por alguien en especial…Lo pregunto por curiosidad porque me suena al cantante Jared Leto xD jajjaja (lo admiro mucho) creo que ya el resto lo hablamos por mensaje privado.
Chiche: ¡Hey! Hola xD te mande un mensaje jajajaj (siempre contesto los mensajes privados) En serio me agrada saber que te guste sobre las relaciones lentas, si tendré cuidado con los detalles jajaj…Y a veces trato de mantener las personalidades (tampoco quiero suavizar, cofcof… a veces mis historias son happy ending…cofcof) Como le dije a Kryzay falta poco, y si es hermanito también. Sobre Kyo e Athena ¿Quién sabe? Lo de Vice e Iori… ¿Quién sabe? xD jajaja puede que tengan ciertas insinuaciones jajaj…xD
Fabiola. H.J: Entiendo n.n, y no hay problema jejeje ¡Saludos y cuídate! Y un abrazo psicológico jajaja.
Javi: TTwTT muchísimas gracias por seguirme y no solo digo por este proyecto, sino también el de JxH y en otros que escribí hace un tiempo… :') me alegra tener tantos seguidores (en serio, y lo digo en general… Es como "Waoo" \º3º/)
Guest: Gracias por comentar y seguir mis fanfics . Saga, Nadia, Iorien, Kya Kusanagi, :3 en serio muchas gracias por seguirme en esta historia y en apoyarlo con sus comentarios al igual que el resto n.n.
¿Qué les pareció?
PD: Sobre la media hermana de Iori, la idea fue mía y eso que me inspire de Ioriko xD jajaja y de otro personaje más. Aclaro eso, después le daré un poco más de desarrollo a hermana menor. ¡Muchísimas gracias por sus comentarios a Kryzay, Alx7necsky, Kath – 2H.D, Yasakani, Javii Shirayuki Nightmare, VikaDan, Saga, Nadia, Kya Kusanagi, Iorien y Lady… :3 muchas gracias por comentar y seguir la historia!
Espero que les haya gustado el capitulo
¡Saludos y cuídense!
Atte. J.H ©
