Aclaraciones a lo largo de este long fic:
"Letra cursiva y entre comillas son pensamientos"
~…Flash Black…~
(…Sueños…)
[…Visiones…]
[Capitulo anterior: XVIII. Las finales parte I]
Una ráfaga de viento se acumulaba delante de las secretarias quienes se asomaron hacia el cuerpo del pelirrojo. El rey celestial se presentaba caminando y aplaudiendo con una carcajada como alabanza del éxito de sus discípulas.
—Me impresionaron, me gusto ver esa pelea entre integrantes —Habló con sarcasmo—. Ahora prepárense para lo que se viene.
—Entendido, mi señor —hacían una reverencia por respeto.
XVIII. Las finales
Parte II
~I~
La historia se iba a repetir en la edad moderna. Todo como sus antepasados que eran seguidores e hijos de Orochi lo habían planeado para provocar la eterna guerra entre los Clanes Yasakani y Kusanagi: una rivalidad que pasará en siglos y en siglos hasta retomarse en la época moderna.
En todos estos años el avatar del viento, Leopold Goenitz, se pasó buscando, asesinando y agrupando a aquellos Hakkesshu que dejaron de seguir a Orochi. No podía permitir que esos traidores continuaran con vida, lo tomaba como una cacería pero la recompensa podría tener su ventaja…
Agrupando a los hijos de cada Hakkesshu para guiarlos a su destino: Mature, Vice son sus primeras discípulas y también fueron las primeras en ser adoptadas, luego de que sus padres fueron asesinados a sangre fría. Yashiro Nanakase ya vivía en un orfanato y creció allí al igual que el pequeño, Chris, se los podría considerar como "hermanos"; el rey celestial no tardó en hacerle una oferta para revivir el pasado con el tema de perjudicar un poco la vida 'tranquila' de Yagami Iori, con quien tiene cierta rivalidad entre bandas de Rock-Jazz.
Shermie venia de una familia adinerada y de descendencia francesa, cuando su madre falleció por causas naturales: su nombre figuraba en el testamento para recibir toda la herencia de su familia, su padre había fallecido en un brutal "accidente" de tránsito. Que solo el Hakkesshu del viento conoce la verdad…Sin embargo, él había perdido de vista después del cruce contra el avatar del agua, fue a Leona Taisei y a Yamazaki Ryuji…
Iori siempre estuvo en la mira de rey celestial tenía planes para recordarle venganza del Clan: lastimando a lo que más le importaba…
En pleno luz del día, llegando al horario de las una de la tarde. Dos sujetos observaban entre la multitud a una joven que subía a un taxi, ellos vieron que aquella señorita llevaba un paquete con comida.
—Yashiro, puedes hacer los honores —le señalaba al objetivo —. Dime una cosa, ¿Esa humana es la novia de Yagami?
El muchacho asintió en repuesta.
El interfirió en el medio de la calle para enfrentarse a un camión de carga que se aproximaba del sentido contrario: el conductor tocaba la bocina para que esa persona salga del camino. Viendo la distancia y los pocos minutos que tendría para cumplir con su misión; Yashiro hace un esfuerzo sobrehumano: sus manos y su piel tomaron un color marrón, volviéndose áspero y duro, como si tuviera fragmentos de piedras incrustados en su piel cuyo usa esa fuerza para levantar la parte delantera del camión, haciendo que el conductor se entrar en pánico por la increíble fuerza del sujeto y arrastrarlo en movimiento contra la otra calle donde se dirigía el taxi. Pudo distanciarse pero contempló el accidente donde la gente desvía su atención
Goenitz felicitaba apoyando su mano derecha sobre el hombro izquierdo del nuevo avatar de la tierra, este le halagaba con palabras por que el plan marchaba bastante bien y satisfactorio.
Pronto Iori no tardaría en enterarse del trágico accidente que le daría un pequeño empujón para regresar a su objetivo.
.
.
~II~
Hero Team Vs Yagami Team
Por desgracia, hubo otra noticia reciente para los próximos participantes. No se podía llegar a realizar la pelea entre Hero team versus Yagami team ya que este último quedo descalificado nuevamente por no aparecer a tiempo. Todos quedaron perplejos por esa noticia tan apresurada y algo sospechosa para ex participantes que rodeaban el cuadrilátero esperando a que se realice esa pelea que no llegará.
El público vuelve abuchear por la increíble decepción de esperar otra buena batalla. El locutor sale del pasillo protegido por una capa inflada, como si fuera una carpa- globo que guiaba hacia el cuadrilátero; al parecer también se sentía desilusionado porque ya venían dos equipos descalificados y ahora es por ausencia.
Kyo Kusanagi estaba en pleno escenario del campo de pelea con el resto de su equipo esperando de brazos cruzados a los últimos concursantes.
—Lo lamento chicos por estos problemas— Comentó, el sujeto estaba tapando su micrófono para que la gente no escuchara sus disculpas hacia el equipo ya presente.
— ¿Sabe lo que sucedió con el otro equipo? —Preguntaba el joven Nikaido con un aire modesto.
—Me temo que no han avisado nada, nadie sabe en donde se metió ese equipo—se explicaba el locutor con un aspecto desanimado—, espero que ustedes no terminen así.
—No se haga el gracioso señor —masculló Kusanagi, sin tolerar el sarcástico comentario del locutor.
El público ya sospecha sobre los equipos "desaparecidos" cayendo en la suposición de que todo esto es un plan de los organizadores del torneo. Nuevamente, volvieron a abuchear respecto a un comentario que salió entre todos los murmullos de la gente: — ¡Este torneo está arreglado!
— ¡Está todo planeado, obligaron que los dos últimos equipos abandonen el torneo!
El señor dio algunos pequeños golpes a su micrófono para entender que sigue prendido. Pronto el estadio volvió a guardar silencio, mientras que el otro equipo seguía parado en la plataforma.
— ¡El Hero team pelearan contra el Boss Team!—exclamó para cambiar la perspectiva que tenían las personas en pensar que todo estaba planeado. En realidad, este tema de los equipos que no cumplen con su contrato lo ha dejado desconcertado e intranquilo por los futuros problemas que pueden tener los patrocinadores —. Muchachos prepárense para lo que vendrá.
La plataforma descendía hacia el subsuelo del estadio, la gente había quedado anonadada con ver la manera que bajaban los peleadores para encontrar al otro equipo definitivo.
—Llegamos a las finales, chicos —comentó Nikaido, controlando su emoción.
—Vamos a ser los nuevos campeones—habló Daimon con sus brazos cruzados y manteniendo una postura firme e seguro de su fuerza.
…
Leopold se había distanciado de sus discípulas para acercarse a un equipo que se mantenía vigilando desde el exterior hacia el lado interno del estadio. Todos ellos se enfocaban al subsuelo que se había abierto a disposición del último equipo, el hero team. Los mercenarios se comunicaban con el comandante por la radio, su compañera se toma un poco de distancia ya que se sentía observada por un extraño sujeto; da media vuelta para retirarse sin antes avisarle a sus compañeros: —Iré a investigar la entrada, acabo de ver algo raro ahí —comentó de manera cortante y con sus apresurados para seguir el mismo ritmo de caminata del sujeto que vio rápido.
— ¡Regresa rápido, Leona! —gritó el coronel algo desconcertado por la actitud de su compañera. Por dentro se sentía inquieto y alarmado por su mal presentimiento.
—Tranquilo camarada, ella volverá a tiempo —Le tranquilizaba su compañero.
[…]
Ella miraba a un sujeto que se reía a carcajadas y estando cerca de los cadáveres de sus padres, también a su alrededor todos los aldeanos estaban tirados en el suelo de tierra, cada hogar estaba siendo consumido por el fuego y los arboles caían arriba para derribar los techos, incluyendo arrinconar a las personas. La niña sentía la adrenalina correr por sus venas hasta causar un fuerte latido en su pequeño corazón y hervía su sangre para convertirlo en una sed de necesidad, de satisfacción.
Ese sujeto tenía una extraña vestimenta, como si se trataba de un sacerdote pero no lo era, para sus temblorosos orbes azules era un ser despiadado y enfermo que ha matado a todos sus amigos incluyendo a sus padres que seguían ahí tirados con sus ojos en blanco y con su sangre siendo pisada por los zapatos del enemigo.
— ¡Maldito, mataste a mis padres!— gritó con una voz débil y quebrada por las lágrimas que se desbordaban hasta caer por sus mejillas. Su ropa estaba manchada con un color rojizo, al igual que sus manos y su rostro, su remera estaba desgarrada como si alguien le arañó la tela hasta romperla.
Él se acercaba, manteniendo una sonrisa sínica y con una actitud arrogante.
—Duerme, mañana será otro día—le hablaba, la palma de su mano se apoyaba sobre su cabeza y se mantenía firma para causar en ella pesadez, cansancio y sueño.
Después todo se borró como si nada hubiera pasado, la oscuridad la envolvió para que olvidara lo que sucedió en aquella aldea.
[…]
Una voz profunda y grave la llamaba del otro lado para que captar su atención. Leona voltea bruscamente con una mirada penetrante e intimidante hacia el sujeto con esa vestimenta de rara como una túnica azulada, tenía la apariencia de un sacerdote con esa ropa; ella retrocedía cuando otros pasos tomaron la iniciativa de avanzar. Al mantener su mirada fija hacia aquel extraño, su mente se mezclaba con una visión o lo poco que recordaba para ambientarlo a su realidad, algo que psicológicamente y la sensación del momento causaba en revivir aquellas trágicas escenas.
— ¡No dé un paso más! —exclamó, deja de retroceder para armar una posición de ataque hacia el enemigo.
Leopold frunció el ceño y se detuvo a una corta distancia de la joven militar: — Que modales te enseñó tu padre — habló con ironía sin olvidar de su sínica sonrisa que se ampliaba.
La militar se mantenía firme con su pose de pelea, no piensa bajar la guardia contra el asesino de sus padres. Por unos segundos, su cuerpo aparentaba como una niña de once años que se enfrentaba al avatar del viento en plena escena de caos, fuego y sangre: las sensaciones que describía con repetir la escena y a los cadáveres a su alrededor, le repugna, sentía ira y rencor hacia ese señor a quien no tardó mucho en reconocerlo. A veces sus pesadillas daban señales o querían contar algo que ella misma debe resolver.
—Se nota que te acuerdas de mi ¿no es así? Leona —dedujo, estaba asombrado. Suponiendo que recuerda la verdad de lo sucedido. El vuelve a avanzar un poco más.
— ¡Aléjate de mí! —gritó, sin percatarse de sus técnicas cortantes que había aprendido con el comandante.
El retrocedió porque se deja golpear por ella, su mejilla izquierda muestra que dos líneas de sangre salían de pequeños cortes. Otra vez, avanzó para observar sus movimientos, incluyendo analizando su fuerza y sus poderes: en cualquier momento podría encontrarse con la nueva Hakkesshu del Agua y alguien que podría acompañarlo en su destino. Ellos se encontraban todavía fuera del estadio y quizás a algunos metros tenían cerca una fuente de agua como parte de una decoración sumando también a una estatua de algún emperador, que no tenía ni el interés en saber de quién se trata, solo por ser otro humano que a causa de su orgullo y su ego ha cometido tantas atrocidades algunos lo verían como héroe u otros lo pueden considerar como un asesino.
Goenitz estaba observando de las cosas que lo rodeaba para despertar su fuerza y no con las habilidades que habrá aprendido en otro lugar, sino su verdadero poder…
—Ha pasado tanto tiempo, que ni siquiera recuerdas a tu pariente —comentó, tras limpiarse la herida de su mejilla.
— ¿Pariente? —repitió, desconcertada.
—Vine a buscarte, Leona —aclaraba. Él sonreía por lo bajo para ver esa expresión confusa que reflejaba en el rostro —Tu padre era un hermano más…
.
.
~…~
La aldea vivía en paz y en armonía, algo que tanto Hinata como Gaidel han disfrutado viendo el crecimiento de su pequeña hija, Leona Taisei aunque desafortunadamente la familia no estaba completa. Los niños salían a divertirse a jugar antes de que anochezca, obviamente sus padres los cuidaban de los peligros que traía parte de la selva, los habitantes no eran muchos en esa zona pero existía otra aldea con más población. En este caso, parecían estar desamparados de la otra parte de la sociedad, un tema que al pasar el tiempo Gaidel se acostumbraría con aprender: tenía que alejarse de su otra hija, Keiko y de la familia de Kazuo, quien era el hermano de su esposa. Solo para no levantar sospechas del ser que los ha perseguido en busca de nuevos Hakkesshu.
Gaidel se encontraba sentado en una silla con sus brazos apoyados sobre la mesa para leer un libro de medicina casera y cirugía, aunque en ese caso viajaba en busca de ese aprendizaje. Algo que comenzó a entusiasmarlo desde que se estableció en esta aldea; podría decirse que era un doctor y usando su hidrokinesis para curar algunas heridas superficiales, incluyendo profundas pero a veces sus poderes no había llegado al extremo de salvar la vida de una persona, cuando se trataba de una herida grave o en el caso de una enfermedad.
Su esposa se encontraba guardando ropa en el armario que había construido usando la madera de los árboles de la selva. Ella se entretenía doblando y metiendo la ropa en su sitio, lo mismo puede decir de Leona; quien se entretenía jugando con los niños de sus vecinos, trepando árboles y jugando carreras, podía describir a su hija como extrovertida, curiosa y llena de vida como el resto de los niños que jugaban.
— ¡Papá, un señor te busca! — lo llamaba la niña desde la entrada de la puerta, porque todavía seguía jugando con sus amigos.
— ¿Te dijo de que se trata? —preguntó algo extrañado.
— Dijo que quiere hablar con el medico del pueblo y dice ser un pariente lejano —respondió, según lo que había escuchado del sujeto que desconoce.
Taisei tenía un mal presentimiento pero seguía desconcertado por la respuesta sin señales de pistas de parte de su hija, él se levantaba de su silla para dirigirse hacia la entrada de la puerta y salir al aire libre. Sus orbes azules parecían temblar con reconocer la imagen de aquella persona, obviamente pensaba que se trataba de una pesadilla así que pestañea dos veces; comprobaba de que todo esto no es real, que solo era una visión de su futuro… Pero no era así.
—Así que tuviste una hija con Hinata —escuchaba esa voz profunda y grave del desconocido que estaba ahí enfrente de él. Traga saliva en seco para encararlo con sus palabras: — ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres ahora? — avanzaba sus pasos con una postura firme.
— Vine a buscarte…Hermano menor—su voz sonaba acida y al pronunciar cada palabra su sonrisa se torcía—, me sorprende que hayas tenido una familia…Con una Kusanagi — cada vez que mencionaba ese apellido, su sangre hervía de un descriptible rencor hacia ese Clan.
— ¡Leopold Goenitz! — lo nombraba. Ambos intercambiaban miradas en silencio pero este desvía su mirada hacia Leona quien estaba de fondo observando a su padre con su ceño fruncido —Leona, entra adentro —ordenó manteniendo una postura dominante y protectora hacia su hija.
—Pero papá…
—Obedece, no salgas hasta que termine de arreglar algunos negocios —le contradecía para obligarla a que entre en su casa. La niña asintió e hizo una mueca de mal gusto para ir a ayudar en los quehaceres, sin dudarlo, ella es una parte del objetivo de Rey Celestial.
En parte, era un alivio que su hija lo obedeciera pero todavía no se sentía tranquilo con la presencia del bastardo de su hermano mayor. El avatar del viento se puso de brazos cruzados cuando se quedó frente a frente con Gaidel ya que había venido para proponerle un tema en particular como hizo con los otros Hakkesshu.
—Vine a proponerte algo, mi querido hermano —comentó con una sonrisa sínica e arrogante.
— Me enteré de varias atrocidades que hiciste, Leopold —habló, para evadir el otro comentario.
— ¿Cómo cuáles?
—Has asesinado uno por uno a los Hakkesshu —contestó en voz baja, buscando distancia cuando caminaba de un lado a otro.
— ¿Por qué tanto te preocupas por ellos? —Preguntó, desinteresado — .Ellos tomaron una decisión.
— ¡Que según tú, es incorrecto! — Contradijo, respondiéndole con furia— ¡Nunca debí involucrarte al Clan, nunca!
Este trató de no reír pero aquellas palabras le causaba gracia: esas carcajadas con una mirada siniestra en sus orbes azules algo que Gaidel queda alarmado porque termina viendo como la retina ocular a forma de serpiente. No obstante, el avatar del agua no se queda atrás, amenazando de la misma manera para que no intente alguna locura.
— Además… Mataste a U-Ume Yagami —masculló, al mencionar el nombre de aquella inocente mujer, él seguía sin creer que estuviera muerta, la quería y la respetaba como compañera siendo parte de su Clan: porque ella era una Hakkesshu, sabía que su vida estaba contada a partir del nacimiento de su hijo por eso le entregó un collar añadido con una piedra radiestesia, como manera de acompañar a su hijo en el futuro.
— ¡No menciones su nombre! — exclamó eufórico, llamando la atención de algunos aldeanos inclusive de niños que paraban su juego. Taisei queda anonadado por la repentina actitud del Rey celestial — ¡Tú no sabes nada!
— ¡Sabes que ella no merecía morir! —seguía reprochando. Su oponente comenzó a crear una ventisca brusca que levantaba materiales u objetos de la población pero esto podría traer problemas — ¡Goenitz, no lo hagas!— le exigió, sintiendo que el viento asustaba a las personas.
Una macabra risa fue su respuesta, absolutamente nada le importaba: — Dime, Gaidel. ¿Aceptas acompañarme en liberar a Orochi? — interrogó, tras estirar su mano.
— ¿Obtendré con eso? —musitó para evadir la invitación.
— Serás un traidor para Orochi y para los reyes celestiales— contestó, siendo soberbio y acido con sus palabras para que su hermano menor entendiera la advertencia —, te mataré a ti y a tu esposa para llevarme a tu hija, Leona.
—No te confíes tanto, hermano —masculló.
Gaidel usaba su hidrokinesis para manipular el agua que tenía a corta distancia, como si estuviera recolectado de cubetas o por las canillas, o quizás alguna zona cercana donde estuviera una pequeña laguna; creaba una bola de agua en ambas manos para atacar corre hacia él para darle puñetazos en la cara y en su estómago, Goenitz retrocedía en el momento y disminuía la brutalidad de su viento; tras resistir de esa manera para cubrirse de los ataques del otro, el rey celestial termina sintiendo que algo punzante y frio le perforaba en su piel del lado de su abdomen derecho, tan frio que le congelaba la sangre, cuando se detiene en seco para ver su herida… Su vestido clérigo estaba tomando un color carmín, al igual que partes de las mangas de su vestimenta que se encontraba desgarrado y abierto hacia su pálida piel herida con cortes superficiales, él lanza una ráfaga de viento para contra atacar haciendo que él otro cayera al suelo.
Leopold quedó perplejo por como su oponente atacaba, hasta que descubrió que el agua acumulada se formó un color blanco níveo, cristalino con una flotabilidad y muy frío al tacto.
— ¿A-Acaso es…Hielo? —Interrogó, hacia presión sobre su profunda herida— ¿C-Cómo es posible? — estaba anonadado.
—E-Experiencia—respondió cortante, con lentitud se incorporaba del suelo para volver a su posición de ataque—. No permitiré que toques a mi hija, hijo de puta.
—M-Me causa gracia cuando tratas de insultarme—musitó entre dientes al respirar profundamente y exhalar con dificultad. El levantaba su brazo izquierdo hacia arriba, dejando a un lado la herida de su abdomen—No te creas ser el mejor, Gaidel.
—Ambos sabemos que no me interesa el título de rey celestial, por eso el avatar de la tierra se lo gano—dijo, en su voz que hablaba de mala manera, se entendía lo desinteresado que estaba al escuchar ser "rey celestial".
—Nos veremos muy pronto…Taisei Gaidel— se despedía creando un tornado debajo de él, pero antes de retirarse escuchó una frase peculiar que lo recordaría por siglos —Recuérdame cuando veas las estrellas…
~…~
—Tu mataste a tus padres —Su sonrisa se ampliaba con mencionar un accidente del pasado, que fue provocado bajo sus órdenes. Este observaba la cara de horror que reflejaba en la joven, al parecer con que supiera la noticia ha quedado impactada e aturdida —Soy tu tío, Leopold Goenitz.
— ¡Estas mintiendo, estas mintiendo! —repetía furiosa para contra decir, vio que el sujeto negaba con la cabeza en respuesta. Leona fue corriendo hacia el con sus manos filosas causándole algunas perforaciones superficiales pero en el momento de usar su ataque de X- Caliber: que iba a buscar la manera de saltar para lanzar un aura cortante en forma de X, el desconocido la detiene.
—Puedo ayudarte, Leona —le dijo sosteniendo sus manos en par, ella no se resistía solo lo observaba. El quería tratar de sonar algo comprensivo para engañarla—Conozco tu fuerza, el potencial y tu poder…Eres una Hakkesshu del agua.
Leopold coloca la palma de su mano sobre la cabeza de ella, fingiendo preocupación. La militar sentía mareada y tenía ese dolor punzante en la cabeza de nuevo. Fue entonces cuando el flash black de su pasado tomo posesión de su memoria…Esta escena, este momento…Era algo similar a sus pesadillas.
— ¡Aléjate de mí! —exclamó al darle un empujón para tomar distancia: creando su poder Voltaic Launcher que hace una bola de energía rodeado de varias hojas de energía — ¡Tú mataste a mis padres!
— ¡Me vas a ayudar en liberar a Orochi! —habló en un tono soberbio y malicioso.
Después de haber recibido el ataque de la joven, otro poder veloz y cortante lo lastima por la espalda, provocando las mismas heridas superficiales sobre su piel. El sujeto se voltea para encontrarse con sus discípulas, Vice y Mature, no se sorprende del todo estaba más enojado que antes. No se imaginaba que ellas lo iban a traicionar de esa manera, aunque tuvo a que suponer por la forma en que tardaron en lastimar a su líder…Solo para llegar a la conclusión de que ambas mujeres se encariñaron o lo respetan como un buen compañero.
Goenitz empezó a reírse a carcajadas por ver como Mature le obligaba a su ex rival, Leona Heidern, que se retire de la zona: —Cumple con tu misión, señorita Heidern —le dijo, así la empujaba a retirarse.
—Lo estamos haciendo por tu bien, nosotras lo conocemos mejor —se aclaraba la garganta Vice—, aprovecha que estamos siendo comprensivas.
—…—la militar traga en seco, no cree que sea buena idea.
Una gran ventisca las arrastra a las secretarias de Rugal hacia un tornado que fue creando el Hakkesshu, por lo que Leona avanzaba sus pasos para tratar de salvarles la vida. Sin embargo, ese pequeño tornado que se fue incrementando servía para trasladarlas hacia otro lugar y la joven no logra sujetar fuertemente la mano de Vice. Leopold Goenitz había arrastrado a sus discípulas a otro lugar, sin dejar pistas de nada.
— ¡No! —reaccionó. La muchacha tenía su mano derecha extendida en el aire y paralizada por lo que sucedió —Tengo que avisar a los demás.
…
El público aplaudía y alentaba al equipo campeón que se apareció en el cuadrilátero con tanta emoción y satisfacción de haber ganado al Boss Team, uno de los integrantes del Hero Team levantaba con tanto aprecio e victorioso por lo que lograron con su grupo, Goro Daimon era uno de ellos, y pronto tendrán que despedirse para regresar a su rutina de todos los días, aunque con un poco más de fama.
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Continuara…
N/A: Aclaro que en el Flash Black se trata de la llegada de Goenitz a la aldea sin nombre donde vivían los padres de Leona. En esa parte de la historia, está contada por mi inspiración y por algunas ideas que tuve con releer parte de mi fanfic. Puede que no haya desarrollado la pelea final del torneo, quizás en el próximo capítulo lo haga también aviso lo mismo por el futuro del Yagami Team. La imagen que ven en fanfiction lo creo su servidora. Me disculpo también si hay algunos errores por ahí…
Muchísimas gracias por ser pacientes y esperar mis actualizaciones de este long fic, me disculpo por tener actualizaciones a modo tortuga pero a veces se complica un poco continuar con algunos proyectos, no son excusas ni nada pero cada autor/escritor tiene una vida estando fuera de las plataformas de redes sociales y otras plataformas… \T3T/ … Les sigo agradeciendo a David Porras, Kryzay, Alx7necsky, Kath-2H.D, Yasakani, Javii Shirayuki Nightmare, VikaDan, Saga, Nadia, Kya Kusanagi, Iorien, Chiche, Guest, "7", Gina, Haruna, Alessannd Leto, Fabiola. H.J y a Lady :3
¿Alguna pregunta? ¿Dudas?
¿Teorías para donde se va el objetivo de la historia?
¿Teoría de cómo les depara el camino a Iori y a Leona?
¿Algo que quieran aportar? Todo suma damas y caballeros
¡Saludos y cuídense!
Atte. J.H ©
