Aclaraciones: Lo que van a leer a continuación me gustaría que se imaginen a nuestros personajes como en el relato del encuentro entre Orihime (Vega) y Hikoboshi (Altair). El festival que van a celebrar nuestros personajes en este año se llama "Tanabata". Es más posible que lo divida en tres partes, así que por ahora se va a desarrollar algunas cosas entre estos dos personajes.

A lo largo del long fic:

"Letra cursiva y entre comillas son pensamientos"

~…Flash Black…~

(…Sueños…)

[…Visiones…]


[Capitulo anterior: XXII. Recuérdame: Los fragmentos de ti, parte I]

Por otro lado, Shermie se muerde su labio inferior con tan solo volver a poner su atención al guitarrista, quizás piensa en jugar con él después de todo para tratar de insinuar a propósito, o quien sabe adelantar el objetivo de su amor, Nanakase Yashiro.

Así que, ese es el gran Yagami Iori, del Clan Yagami, ex Yasakani.


XXII. Recuérdame: Los fragmentos de ti

Parte II


~I~

Shermie intentó acercarse hacia ese atractivo pelirrojo, pero se percató de ver a una mocosa adelantarse tan energéticamente hacia el guitarrista. Suponiendo por la manera en conversaban, aparentaban ser muy conocidos. Aunque ella no pensó en por ningún momento que podrían ser parientes, ni siquiera lo imaginó. Bueno, a veces los fans número uno son algo extremistas, todo para estar tan cerca de aquel famoso y esa chica era el ejemplo claro, todo por cómo se acercaba a Yagami. Prefirió no interferir, sólo analizar desde lejos y escuchar su conversación.

Hermano, ¿Podremos ir mañana al festival Tanabata? Preguntó, Mitsuki con una sonrisa en sus labios — Me encargaré de preparar los kimonos para nosotros.

La mirada de Yagami se suaviza tras escuchar y sentir ese afecto familiar estando al lado de su hermana. Apoyó la palma de su mano sobre la cabeza de ella, hasta acariciarla de manera sutil y dulce… Solo con ella es así, porque es la única familia que le queda, incluyendo a Nana. Ha perdido a los pocos seres queridos que le quedaba en su entorno, siente que perder a Natsuki forma parte de su carga para el resto de su vida.

—Sí, iremos. Mitsuki —contestó, sin dejar de acariciar la cabeza.

¡Hey, Yagami!, ¿¡Me vas a presentar a chica!? habló, tratando de ser algo bromista con su compañero.

El cantante de la banda se asomaba hacia ellos, por lo que Iori protegió a su hermana a sus espaldas, como si estuviera alejando y protegiendo de un mujeriego goloso. No le agrada la idea de que ese idiota juegue con los sentimientos de su hermana.

— ¡Ni se te ocurra…!—exclamó, molesto. Entendía que todo era una broma, porque sabe que esta chica es su hermana menor.

Hermano…

—Sabes que ella es mi hermana, ¡Estúpido!

De todas formas, no me gusta ese chico. Hermano —agregó Mitsuki. Paralizando el comportamiento del cantante.

Me rompes el corazón, hermosura.

No me interesa, tengo otras cosas por qué preocuparme —contradecía la pelirroja, con tanta indiferencia.

Esto le causó gracia a su hermano mayor, que no tardó en reírse de su compañero. Al igual que el resto de los integrantes de la banda.

Ninguno de los dos se habían dado cuenta que otra persona los espiaba, y la sonrisa juguetona le generaba cierta satisfacción a la atractiva pelirroja, quien se retiraba en silencio. Llevándose consigo una ingeniosa idea que podrá favorecer a su banda. Sobre todo, lograr convencer a su querido amado Yashiro. Shermie salió por la puerta trasera para encontrarse con un Chris tranquilo y un Nanakase sentado sobre algunas cajas de madera, hasta calmado pero que los huecos en las paredes eran testigos de su frustración.

— ¿Dónde te fuiste, Shermie? —preguntó, Chris. Estando algo desconcertado, por darse cuenta de la ausencia de su compañera.

Ella caminó en silencio hacia Yashiro, quien la miró confundida y con el ceño fruncido. Sin pedir permiso, invade ese espacio personal que su chico creó desde que se enfureció por no tocar en el show. La pelirroja se sentó en el regazo, acariciando por ambos lados de su rostro y lograr hacer contacto visual con esos bellos ojos carmesí.

¿Shermie? pronunció su nombre, algo percatado en tenerla tan cerca suyo.

Chris se sentía un poco avergonzado, pero entiende cómo su compañera se comporta de manera tan cariñosa con su mejor amigo. Él sabe que ella está enamorada de Nanakase, el problema es que a pesar de tener una banda, tienen que cumplir con otras responsabilidades; ahora que se enteraron que Leopold Goenitz había muerto.

— Tengo un evento para proponer, lo más interesante es que verán rostros conocidos —habló Shermie con una pequeña sonrisa en sus labios.

Ese comentario despertó la curiosidad

—Habla Shermie —dijo Yashiro sonriendo de lado.

—Bueno, si nuestro líder quiere una venganza, podemos arruinar el festival a algunas personas —comentó Shermie, apoyando la palma de su mano izquierda en un lado de la cintura.

~II~

Él se encontraba acostado en su cama, no podía dormir por los malos pensamientos o tal vez, las voces de su cabeza que lo llamaban por su nombre. Esas mismas voces, pedían a que mate a alguien hasta le insistían nombrando a Kusanagi Kyo en varias ocasiones, pero una parte de él no quería y otra, le obligaba a que lo haga por la promesa hacia su difunto padre; incluyendo para dar una razón a todo el maltrato que recibió durante su infancia por eso, su mente le recordaba para darle motivos y razones para matar al heredero del Clan Kusanagi.

Iori se levanta de su cama, sin ganas y se acerca hacia la ventana para observar la noche por unos minutos. Acordándose que su hermana había dejado de hacer ruido con la máquina de coser ya que agregarle algo más al kimono que estuvo haciendo durante los días anteriores; sonríe de lado, tan solo pensar que Mitsuki venía pensando y preparando las cosas para este día, así que se sentía obligado en ir al festival.

Él tiene tantas cosas en su mente y no solamente que se trate de Kyo, sino que a veces se le vine la imagen de aquella muchacha de cabello azul, sabiendo que ella nunca estuvo en el bar ya que la había buscado con la mirada pero no hubo ningún rastro de esa mujer, por alguna extraña razón le hubiera gustado que esa joven escucha su canción, en parte, cree que ella misma lo inspiró. Su mirada se pierde en el cielo estrellado pensando en… -¿Qué hubiera pasado si ella de verdad estuviera ahí?- Se despabila un poco al mover ligeramente su cabeza, como si estuviera negando para dejar de pensar en ella. Total, él sabe que si se realiza algún torneo más adelante, las posibilidades de verla de nuevo son nulas, porque todo dependía de las invitaciones. Por otro lado, recuerda la imagen de la niña de su infancia, de aquella niña que se perdió en el bosque y él también, no cree en las casualidades o en las coincidencias pero que ahora le llegaran pequeños fragmentos sobre ella; por lo menos, hace que se olvide de otras preocupaciones que ya tiene, tratar de hacer memoria por lo menos lo distraen de su objetivo…

—Olvídala, Iori… Ella nunca aparecerá—habló para sí misma —No es el momento para encariñarse con alguien del pasado.

Una vez más, con insomnio agarra con cuidado su bajo y empieza a tocar afuera en su balcón, tratando de buscar la letra para el nuevo ritmo.

Por lo menos, antes de morir quisiera conocerla…—murmuró en voz baja.

~III~

El encuentro entre Orihime (Vega) y Hikoboshi (Altair). La Vía Láctea, un río hecho de estrellas que cruza el cielo, separa a estos amantes, y sólo se les permite verse una vez al año, el séptimo día del séptimo mes lunar del calendario lunisolar. Ya que las estrellas sólo aparecen de noche, la celebración suele ser nocturna.

Orihime (la Princesa Tejedora) era la hija de Tentei (un Rey Celestial).

Orihime tejía telas espléndidas a orillas del río Amanogawa (la Vía Láctea). A su padre le encantaban sus telas, y ella trabajaba duramente día tras día para tenerlas listas pero, a causa de su trabajo, la princesa no podía conocer a alguien de quien enamorarse, lo cual la entristecía enormemente.

El rey preocupado por su hija, concertó un encuentro entre ella y Hikoboshi (también conocido como Kengyuu), un pastor que vivía al otro lado del río Amanogawa. Cuando los dos se conocieron se enamoraron al instante y, poco después, se casaron. Sin embargo, una vez casados, Orihime comenzó a descuidar sus tareas y dejó de tejer para su padre, al tiempo que Hikoboshi prestaba cada vez menos atención a su ganado, el cual terminó desperdigados por el Cielo.

Furioso, el Rey Celestial separó a los amantes, uno a cada lado del Amanogawa y les prohibió que se vieran. Orihime, desesperada por la pérdida de su marido, pidió a su padre que les permitiera verse una vez más. Su padre, conmovido por sus lágrimas, accedió a que los amantes se vieran el séptimo día del séptimo mes, a condición de que Orihime hubiera terminado su trabajo. Sin embargo, la primera vez que intentaron verse se dieron cuenta de que no podían cruzar el río, dado que no había puente alguno. Orihime lloró tanto que una bandada de grullas vino en su ayuda y le prometieron que harían un puente con sus alas para que pudieran cruzar el río. Los amantes se reunieron finalmente y las grullas prometieron venir todos los años siempre y cuando no lloviera. Cuando se da esa circunstancia, los amantes tienen que esperar para reunirse hasta el año siguiente.

Leona frunce el ceño al escuchar como su gemela junto con su tía, relataban la historia de ese matrimonio. Le pareció un poco raro y quizás poco interés en participar en aquel festival al que tanto quería concurrir su gemela. Claramente, ambas eran diferentes con sus personalidades, una tan reservada, tímida y de pocas palabras, y la otra, tan alegre, tan afectiva hacia los demás pero también reservada en algunas cosas, no era buena expresándose sentimentalmente pero las acciones para Keiko era una manera de mostrar su afecto…Quizás, a diferencia de su gemela, Leona, que se mostraba tan distante y ajena a la familia.

Ella estaba perdida en sus pensamientos, imaginándome la idea de que lleve un kimono, algo inesperado y algo fuera de su habitual vestimenta.

— ¿Qué dices hermana? —le preguntó, mirando fijamente hacia Leona — ¿Vendrás?

— ¿Eh? N-No estoy segura —contestó Leona, un poco sonrojada por imaginarse usar un kimono.

—Tranquila, todo saldrá bien, mañana vamos a disfrutar la noche como familia —musitó su tía, Hana, manteniendo una mirada suave hacia sus dos sobrinas.

La joven militar se mantuvo en silencio, meditando sobre esa salida nocturna, la palabra "familiar" le resultaba ser desconocido ya que con su padre adoptivo no era alguien que demostraba cierto afecto, pero en algunas ocasiones recibía un abrazo o un consuelo de su parte, ella era feliz (aunque no lo demostraba) cuando Heidern estaba orgulloso de sus logros pero nunca quiso arrastrarla a todo esto de la base Ikari Warriors; aunque una cosa es por voluntad y otra por obligación, Leona Heidern quería aprender a defenderse y el comandante no quería que su pasado se repita pero si su ahijada se lo pedía, era una buena decisión, así dar pelea a pesar del peligro.

—Está bien, si iré —confinó la joven, tratando de sonreír de lado.

(…)

Ella estaba corriendo desesperadamente, al parecer estaba siguiendo a un sujeto no podía distinguirlo bien ya que él estaba más adelantado; ambos estaban corriendo en dirección hacia un antiguo templo abandonado, los ruidos de los fuegos artificiales explotaron en pleno cielo nocturno pero nadie se daba cuenta de la persecución de este par.

La joven de cabello azulado no sabía de quién estaba huyendo, aunque en el puente de madera podía sentir como un temblor le hacía perder el equilibrio de sus propios pies y que la lanzó hacia el agua junto con el joven que estaba a unos pasos avanzados de ella. Desde su punto de vista, podía darse cuenta que el joven que cayó al agua estaba perdiendo sangre, temía sumergirse dentro del agua por solo ver la herida de aquel chico…

No sabía quién era pero tras sumergirse había logrado agarrarlo del brazo y traerlo con dificultad para que ambos saquen la cabeza del agua, ella trataba de llevarlo hacia la orilla pero del lado del templo. Leona voltea hacia atrás, siempre había algo que no les permitía ver los rostros de sus rivales pero si sus habilidades, eran dos; un hombre y una mujer, aparentaba tener entre veinticuatro o veintidós años aún en sí, no podía ver sus rostros.

¡Iori Yagami!lo nombró quedando perpleja al ayudarlo, él seguía perdiendo sangre y eso la desesperaba en salir lo más pronto posible del agua, así podía llevarlo al hospital.

(…)

Leona abre sus párpados sintiendo el sudor frío por tener este tipo de sueños, donde se veía en una persecución para rescatar al pelirrojo que se encontraba mal herido. Miraba hacia su derecha y en la otra cama se encontraba su gemela durmiendo tranquilamente, nuevamente, se vuelve a apoyar su cabeza en la almohada y se queda pensando sobre ese sueño tan raro, temiendo que algo malo podría pasar en el festival…

Se quedó mirando el techo por unos minutos, reflexionando sobre su sueño y ¿Por qué Iori Yagami aparecía en él? Sus párpados le pesaban hasta que con lentitud empezaron a cerrarse y quedar nuevamente, profundamente dormida.

~IV~

Eran las ocho de la noche la ciudad de Hiratsuka que se encontraba a la distancia de una hora de Tokio. Había como una pequeña feria nocturna de comidas, accesorios, materiales decorativos, entre otros para recordar esta festividad. Más adelante, había personas sentadas sobre una manta que estaba tirada sobre el césped, observando el cielo estrellado. Algunos estaban escribiendo en un papel para luego, llevarlo a colgarlo en las ramas de los árboles que estaban cerca de los templos; en cada papel se podía contemplar diferentes caligrafías en donde las personas pedían sus deseos y agradecimientos a sus dioses. Se podía contemplar diferentes colores de kimonos, algunos resaltan más que otros por esos colores algo llamativos o por algún accesorio que sostenía las damas.

Entre tanta multitud se podía contemplar un grupo de siete personas en total, cada uno con su respectivo atuendo por la tradición del festival. Hana llevaba puesto un kimono de color rosado claro y decorado con detalles florales blancos, ella le agarraba el brazo a su esposo, Kazou, quien venía vestido con su kimono de verano con colores entre el marrón y blanco. Sus sobrinas, Leona y Keiko, los acompañaba teniendo un kimono de diferentes colores, para Keiko era el turquesa con detalles florales de color amarillo y para Leona es un kimono verde simple, con diminutos detalles de blanco. En el caso de los mercenarios se podría decir que estaban con un atuendo casual, como si fueran turistas, el comandante solo participaba haciendo vigilancia ya que tenía trabajo por hacer. Taiyo vestía con un kimono marrón del cual en sus mangas tenían detalles de diseño de fuego, como disimulando el símbolo del sol.

El coronel Jones no podía apartar la mirada de la joven del kimono celeste, como ambas gemelas estaban con el mismo peinado de atar su largo cabello azulado, trataba de buscar alguna diferencia entre ambas. Leona o Keiko, una de las dos era la chica que empieza a llamar su atención.

—Todo se ve bastante agradable —habló Ralf, quien estaba comiendo sostenía una salchicha en forma de un pequeño pulpo.

—Hay mucha gente, deberíamos encontrar algún lugar para sentarnos —comentó Clark, mientras observaba todo a su alrededor.

—Pueden sentarse por allá —le señaló Keiko al hacer contacto visual con el coronel, quien disimulaba su rubor tras ver esos orbes color esmeralda. Ella le señalaba que se sentaran un poco adelante, para estar cerca de la orilla del gran lago.

—Nosotros vamos a recorrer un poco la feria y vamos a traer comida —insinuó Kazou, quien se distanciaba del resto junto con su esposa.

—Vayan a colgar los papeles, o sino sus deseos no se cumplen —dijo entre risas, la tía Hana

—Leona, vamos hay que ir a colgar los papeles —le ordenó Keiko, agarrándola del brazo.

La joven militar la miró por unos segundos y asintió con la cabeza para acompañar a su gemela, Ralf prefirió seguirlas pero los únicos que se quedaron sentados en el césped y abandonados eran Taiyo y Clark, quienes se quedaron observando como el resto de las personas se disponía a colocar en las ramas de los árboles algunos papeles. Algunos se miraban mutuamente y otros se reían al lado de sus pequeños hijos, claramente, se notaba el ambiente familiar de esta festividad y también romántica para las parejas que salían a disfrutar de la noche.

Keiko se sintió asfixiada al ver la cantidad de gente que llegaba y la empujaba para solo colgar su papel en la rama, lo mismo le sucedía a Leona a quien también perdió de vista a su gemela. Ralf solo pudo ver a Keiko.

— ¿Leona? ¿Keiko? — preguntaba Ralf, cuando se asomaba hacia uno de los árboles, pedía permiso para pasar entre la multitud.

Leona observaba todo su alrededor, algunas jóvenes venían con un kimono similar al suyo o manteniendo algunos colores, incluyendo el parecido de la vestimenta. Entre tanta gente, ella se choca su espalda con una mujer de cabello negro, y con kimono que variaba entre blanco y rojo. Ambas voltean al mismo tiempo e intercambian miradas como si estuvieran tratando de reconocer.

— ¿Leona? —la nombró Chizuru, al sonreír —. Te ves hermosa usando algo… Distinto.

Ella frunció el ceño y se ruboriza, estaba confundida porque no recordaba su nombre tampoco no se animaba a hablar con alguien que apenas "conocía".

—Soy Kagura, Chizuru —dijo presentándose de nuevo —Parece que no te acuerdas mucho de mí.

La princesa ikari afirma con la cabeza, sin decir nada pero su mirada seguía buscando a sus amigos y a su gemela. Estaba por abrir la boca, hasta que un muchacho de cabello castaño se acercó hacia ellas, solo para saludarlas estando acompañado de su novia, Kushinada Yuki.

— ¡Hey! ¡Chizuru, y…!— saludaba Kyo, al encontrarlas cerca del templo.

—Ella es Leona Heidern, Kyo, es la ahijada del comandante Heidern —le corrigió Chizuru, al reír entre dientes, un poco más educado al saludar.

— ¡Oh! Bueno…Perdón. Ella es mi novia, Kushinada Yuki —dijo este, presentando a la chica que estaba a su lado.

Yuki se presenta inclinándose un poco ante Chizuru y Leona, quienes también imitan haciendo lo mismo, por respeto y saludando de igual manera. La princesa ikari se siente un poco incómoda estando rodeada de tanta gente, incluyendo de algunas caras que por más que le resulten conocidas eso no quiere decir que pueda hacer algo comunicativa.

Por otro lado, la sacerdotisa se sentía algo ¿dolida? A veces no entiende porqué le generó tristeza al ver a Kyo al lado de otra chica, era un sentimiento extraño e incómodo por tenerlo enfrente suyo y delante de la chica que él ama. Ella podría ser un gusto pasajero pero… ¿Por cuánto tiempo será pasajero? Porque ese muchacho se veía bien con su kimono y representando el símbolo de su familia, de su Clan. Sin embargo, empieza a sentir una presencia maligna, como que hay alguien que tiene un aura oscura y que circulaba cerca del evento, ella parecía distraída al tratar de prestar atención a esa energía, mira hacia izquierda a derecha a las personas que circulaban cerca del templo.

Lo único que faltaba, otra cara conocida —habló el pelirrojo, tras evitar a la gente que compraba comida dentro de la feria.

Kagura miró hacia atrás, encontrándose con dos personas distanciadas a su pequeño grupo, la joven de cabello azul había notado la presencia de otra pelirroja al lado de Yagami Iori, a quien todos la miraban por su inquietante pregunta y por la manera en que se dirigía hacia él.

—Hermano ¿Los conoces? —preguntó Mitsuki, escondiéndose detrás de su hermano mayor.

— ¿Hermano? —hablaron al unísono el resto del grupo. Nadie se esperaba que el pelirrojo tuviera un familiar, o por lo menos alguien cercano. Fue inesperado imaginar que Iori tuviera una hermana menor.

—Lamentablemente…Si, Mitsuki —contestó Iori al dirigirle la mirada hacia Yuki y Kyo.

— ¡Yagami! —exclamó Kusanagi, haciendo contacto visual contra su rival, tratando de hacerle entender que no era el momento adecuado para pelear.

—No es un momento para pelear ahora, chicos —mencionó Kagura, para calmar el ambiente.

El pelirrojo lo mira fijamente hasta que siente el agarre de su vestimenta de parte de su hermana, como si estuviera reprochando por algo, o querer detenerlo y que no se peleen en este bello evento que significaba mucho para Mitsuki. Iori desvía su atención hacia la joven de cabello azul, quien destaca con su kimono verde, la observa con determinación de pies a cabeza. Sin dudas, ni él podía creer verla con otro tipo de atuendo.

—Al fin tienes un atuendo normal —comentó Yagami siendo sarcástico y veía de reojo a la joven militar.

Leona trata de no prestarle atención pero igual había causado que se ruborice al escuchar ese comentario, por unos segundos pensó si él está insinuando algo pero termina pasando por alto.

— ¿Estás tratando de halagar a la chica Heidern, Yagami? —interrogó Kyo, intentando romper el ambiente conflictivo que ya había causado entre los dos.

— ¿En serio, Iori? ¿Le dijiste algo lindo a una chica? — preguntó Kagura asomándose un poco hacia él, siendo una chica intrigada y curiosa por la inesperada forma que tiene el pelirrojo en coquetear con la ahijada del comandante.

Tsk…Y-Yo no dije…—replicó este, estando sonrojado y molesto por el lado "infantil" que podía ser a veces Kagura. El pelirrojo se traga sus palabras porque sabe que no valía la pena aclarar ese tema, aunque miró por unos segundos a Leona, pensando si ella había reaccionado por lo que dijo. Se había dado cuenta que aquella mujer evitaba dirigirle la mirada, parecía que estaba buscando a alguien, o eso pensó hasta notar que ambos se estaban mirando de reojo al mismo tiempo, causando que entre ellos sutilmente se sonrojaron. Fue como un intercambio de miradas algo sutil.

Mitsuki sonrió por lo bajo, porque no recuerda que su hermano se comportara de esa manera estando cerca de otra chica y por lo que ella notaba, es que esa joven de cabello azul tenía una personalidad algo… Similar a su hermano, además de su parecido a Keiko, por un momento pensó que se trataba de ella pero al haber escuchado su nombre, sin dudas, no era ella pero tenía que ser algún familiar de su amiga porque si la hubiera reconocido tranquilamente Keiko saltaba para saludarla.

— ¡Hermano, vámonos o nos vamos a perder los fuegos artificiales! —exclamó la pelirroja, teniendo la atención de su hermano mayor.

—Bueno, vamos.

—Mitsuki, olvide de presentarme… Soy Kagura Chizuru y ella es… Leona Heidern —habló la joven sacerdotisa, presentándose de nuevo pero también arrastrando a una confundida Leona, que se inclinó un poco para después quedarse al lado de ella.

— ¿Quieren venir con nosotros? —preguntó la joven, haciendo una cara de "cachorro" a su hermano mayor para que "sus amigos" los puedan acompañar.

—Claro, Leona viene conmigo ¿Cierto Leona? —aceptó Chizuru, la joven militar estaba por negar pero tanto la pelirroja como la sacerdotisa la agarra del brazo para que las acompañe.

—Leona ¿Tú eres pariente de Keiko? Porque ella es mi amiga —interrogó Mitsuki siendo curiosa, por los rasgos tan parecidos a su amiga.

La princesa Ikari frunce el ceño al escuchar el nombre de su gemela, que no se imaginaba que Keiko era la amiga de la hermana de Yagami. Ella se dio cuenta que Yagami se había adelantado del grupo, sin prestar atención.

—Sí, ella es mi hermana —confirmó Leona, manteniendo su seriedad. Comparaba entre los dos hermanos Yagami, claramente, ambos son muy opuestos el uno del otro, quizás Mitsuki era la debilidad del chico y por eso la tenía tan ajena a todo vinculado al torneo.

Iori Yagami no le agradaba la idea de tener más compañía no deseada pero a veces debía hacer excepciones cuando se trataba de su hermana menor. Entonces él avanzaba sin mirar hacia atrás, mientras tanto Chizuru sosteniendo por el brazo derecho de Leona Heidern y Mitsuki por el brazo izquierdo para insistir en que las acompañe, Kyo y Yuki sonrieron ante tal gesto para ir integrando a la solitaria joven ikari.

Chizuru soltó por unos segundos a la princesa ikari para dirigirse hacia Iori, quien seguía ignorando. A lo lejos se podía ver a otra chica idéntica a Leona Heidern pero caminando al lado de uno de esos "gorilas", o mejor dicho, compañeros de dicha joven.

Keiko estaba al lado de Ralf Jones, ambos estaban riendo juntos y caminando a la par, por lo que Leona se dio cuenta de eso y se paralizó en medio de su caminata, estaba sorprendida al ver a su gemela hablando con su compañero. Sentía un poco de celos al verlos juntos pero eso no quería decir que le gustara el coronel ¿no?, las voces de su cabeza le decían - "Vas a quedarte sola, ella te va a quitar a todos tus seres queridos"- ¿Cómo puede pensar en eso? Ella es su gemela, su hermana, la única de la familia de sangre, aunque también tenía a sus tíos y… Sus compañeros.

Mitsuki corrió hacia su mejor amiga con los brazos abiertos, interrumpiendo el agradable momento entre Ralf y Keiko. Se notaba mucho al coronel disfrutando de la compañía de la gemela, verla vestida con ese kimono le gustaba, toda su personalidad le agradaba, sentía como si estuviera hablando con una Leona más carismática y simpática.

— ¡Hey! Chica Heidern ¿Te encuentras bien?— preguntó Kyo, sacándola de su trance pero ella lo agarra bruscamente del brazo para intentar doblarlo. — ¿¡Qué carajos te pasa, mujer!?

— ¡Kyo!— exclamó Yuki asustada.

Todos miraron hacia atrás, también había captado la atención del coronel Jones, nadie entendía nada por la actitud de Leona hacia Kyo pero esto provocó que Iori se burlara de lo patético que se veía su rival, siendo golpeado por una mujer.

— ¡Leona, suelta a Kusanagi! —le ordenaba Ralf al verla comportarse de esa manera.

Ella obedece rápidamente, sin entenderse a sí misma por comportarse así.

—Lo siento, Kusanagi… —se disculpó retrocediendo —Fue un reflejo mío, lo siento.

— ¡Por lo menos no me rompiste el brazo, mujer! —le gritó, éste miraba como su novia le hacía masajes al brazo izquierdo —. Pero tranquila no es nada…

Leona y Ralf intercambiaban miradas por unos segundos pero desvía la mirada hacia el pelirrojo que parecía sonreírle, ella inclina la cabeza sintiéndose culpable por reaccionar así.

¡Buen trabajo, Leona! —le felicitaba el pelirrojo —. Recuerda que él es mi objetivo, no el tuyo.

— ¡Yagami!

— ¡Hermano, ahora no!

Kagura se lleva a Kyo y a Iori hacia otro lado, sin antes disculparse con Kushinada por interrumpir su momento pero necesitaba hablar con ellos dos. Leona se queda mirándolos algo extrañada, una vez estando de frente al coronel y a su gemela;

— ¿Leona que te pasó? —preguntó el coronel un poco extrañado.

—Nada...Fue un reflejo, Coronel —contestó, al mirarlo fijamente para que él no sospeche de nada —Me iré a colgar este papel —avisó, mostrando su deseo que en ningún momento había logrado en colgar.

—Bueno, te vamos a esperar si quieres —dijo el coronel al suspirar aliviado.

—No es necesario, me uniré a ustedes, coronel —comentó la joven, siendo indiferente.

Por primera vez, Leona Heidern había aprendido a crear una excusa, sin que se diera cuenta pero una parte suya no le apetecía estar cerca por el momento. Necesitaba estar sola, aunque su idea era espiar a Chizuru ya que le parecía raro, el collar que colgaba en su cuello hizo un pequeño brillo tenue sin que ella se diera cuenta de eso.

~V~

Colgada sobre una de las ramas de los árboles, sin importarle lo desgarrado que se pudiera encontrar su kimono. Leona se encontraba espiando a Kyo, Chizuru y Iori quienes parecían estar discutiendo de algo, la sacerdotisa trataba de calmar a ambos cuando llegaba el intercambio de palabras entre Kusanagi y Yagami.

—Kyo, debes proteger a Yuki —le informaba Kagura, estando un poco preocupada.

— ¿Qué va pasar con Yuki? —interrogó, confundido.

—Senti la energia oscura de tres personas, tengo el presentimiento de que algo malo pueda pasarle a ella y a...— respondió ella, mirando sutilmente hacia el pelirrojo, quien frunció el ceño —Iori, Leona y su gemela…

¿¡Qué!?—reaccionaron al unísono tanto la militar como el guitarrista.

Los tres miraron hacia arriba y se encontraron con esos orbes azules shockeados al escuchar tal información. Yagami también parecía sorprendido al verla ahí arriba, nadie se esperaba que estaban siendo espiados por el grupo de los Ikaris. Con un ligero movimiento Leona desciende de la rama para enfrentarse cara a cara contra ellos.

— ¿¡Qué viste, Kagura!? — reaccionó alterada, estaba molesta por escuchar que ahora el peligro también la vincula nuevamente pero esta vez junto con Keiko.

Chizuru abrió la boca para decir algo pero fueron interrumpidos por los gritos de admiración y alegría de las personas que estaban contemplando los fuegos artificiales. Entonces los cuatro miraron hacia arriba, podía ver como los cohetes explotaron en pleno cielo estrellado; tanto Iori como Leona se miraron mutuamente al ver como sus colgantes hacían un pequeño resplandor, que para Kagura y Kusanagi creían que se trataba del reflejo de las luces de los explosivos y por eso lo pasaron por alto.

Hola, tú eres Yagami, Iori ¿no?—una voz femenina captó la atención de los integrantes de aquel grupo, cuando todos miraron en dirección por dónde provenía esa voz. Vieron que una joven pelirroja algo voluptuosa y de hermosa figura, que usaba una vestimenta algo ajustada y reveladora de color rosado pero por la noche se notaba algo opaco. Estaba siendo acompañada por un muchacho albino de ojos azules grisáceos, quien observaba en silencio tanto a los cuatro integrantes, sobre todo a Iori Yagami que lo miraba fijamente.

En ese momento, tanto Chizuru como Leona tuvieron un mal presentimiento con respecto a estas personas, un aura oscura emanaba de ellos igual como sucedió con Goenitz, como si se tratara de… ¿Hakkesshu? ¿Orochi?

.

.

.


Continuará…


N/A: sé que me tarde mucho… Por continuar, digamos que me tomé un ¿descanso? bueno, en realidad, no porque ando dibujando y haciendo comisiones, también que tengo un comic así que tiempo para fanfics cada vez es poco… Si todo marcha bien, no falta mucho para que me reciba. En fin, espero que les haya gustado este capítulo y me disculpo por tardar tanto, este capítulo estuvo como borrador así que al fin salió a la luz. No se preocupen, tarde lo que me tarde voy a darle un final a esta historia… Hasta he pensado dividirlo en dos partes pero tampoco quiero agobiarlos tanto con esto. Recuerden que esta historia está basada bajo mis locas ideas y mi inspiración.

Espero que les haya gustado, muchísimas gracias por su apoyo, en serio se los agradezco de todo corazón.

David Porras, Kryzay, Alx7necsky,Kath-2H.D, Yasakani, Javii Shirayuki Nightmare, VikaDan,Saga, Nadia, Kya Kusanagi, Iorien, Chiche, Guest, "7", Alessannd Leto, Fabiola. H.J, xXFaronXx, Lady… Manu.


¡Saludos y cuidense!

Atte. J.H (c)