Percy Jackson y los Dioses del Olimpo, pertenece a Rick Riordan.
(N/A Maestro: Intentaba pensar en el capítulo 200 de «Star Wars: El Destino de la Fuerza Mágica», pero esto apareció en mi mente, así que...)
.
.
Atenea tomó el libro. —El segundo capítulo se titula: "La Última Hija del Mar"
Después de descubrir que su hija, sería la destinada a derrotar (nuevamente) al rey de los Titanes y la heroína del Olimpo, se preguntó, cuándo concebir a su hija. Comenzando a investigar, a cada mujer de apellido Jackson, en Nueva York. Buscando a aquéllas mujeres, que tuvieran deseos de tener hijos, y tuvieran grandes corazones.
Sally Jackson, fue la elegida.
A ninguna mujer (u hombre), le haría feliz, que su pareja le pusiera los cuernos.
Todos asintieron, incluso Afrodita, quien comenzó a sentirse culpable, por engañar a su esposo, Hefesto, con Ares.
¿Valían la pena, algunas horas de sexo brusco y sin amor; en lugar de una caminata en la playa y comer a la luz de unas velas?
Pero en esta ocasión, los dioses hablaban de la heroína que salvaría a todo el mundo occidental. Así que, Anfitrite convivió con Sally Jackson, sin que esta última, lo supiera.
Vio que no era una mujer, dispuestaa convertirse en una princesita de su marido, ni dispuesta a ser mantenida. Era una mujer, que quería ganarse sus méritos, por su propia fuerza de voluntad.
Ahora, a más de uno, le estaba cayendo muy bien, Sally. Especialmente, a Artemisa.
Sally trabajaba medio tiempo, en una tienda de dulces, para poder pagarse sus estudios universitarios, y estaba realizando los esbozos de una novela. Anfitrite se encargó de hablar con Atenea y esta última, se encargaría de que las mayores editoriales literarias, estuvieran al pendiente de Sally.
De la noche a la mañana, «El Sol del Rushmore», era una de las mejores novelas cortas de Norteamérica, sin que Sally Jackson pudiera entender, el cómo consiguió hacerse, con este logro y fama.
Anfitrite y Atenea, se sonrieron entre ellas, con complicidad, mientras que Poseidón apenas y entendía el cómo su esposa, estaba apoyando a su futura amante.
Anfitrite, se encargó de engañar a su esposo y a su amiga, para que se encontraran, en una cita a ciegas, en una librería recientemente abierta en Nueva York, en la cual había libros en todos los idiomas.
Poseidón estaría leyendo un libro y bebiendo una limonada, debido al día tan caluroso, que Anfitrite eligió, para el encuentro.
Sally Jackson entró de incógnito en la librería, en busca de libros tipo: "Aprende X idioma, en una semana", sin saber que dos diosas, no solo la guiaban hacía los libros de griego antiguo, griego moderno y libros de mitología griega.
También, la guiaban hacía su amante divino.
Poseidón miró a su esposa con una mueca, sin saber realmente, qué decir o cómo reaccionar.
Anfitrite solo miraba a través de un artefacto mágico, con forma de esfera partida por la mitad, hacía el mundo humano, enseñándole a Sally Jackson y gran parte de su vida. Anfitrite entristeció, al ver que la mujer se había quedado huérfana, desde tan corta edad.
Huérfana y casi soltera, la mayor parte de su vida, sin compañía alguna.
Y sólo gracias a ellas dos, a Atenea y a Anfitrite, la mujer lograría concretar sus estudios, poner en marcha su sueño de ser escritora.
Y... Y su hijastra, le daría un motivo para luchar, a Sally Jackson.
En los días siguientes, antes de que el rey del mar, tuviera el valor para presentarse, ante la madre de su futura hija; los espíritus de sus otros hijos Semidioses: Aloeo, Orión, Agénor, Belo, Belerofonte, Neleo y Pelia, y Winston Churchill... los ocho, lo llamaron entre las corrientes de agua del mar, guiándolo, hasta las afueras de la Atlántida, dónde había aparecido una especie de huevo y dónde ya Tritón y Anfitrite, estaban admirando, sin saber qué hacer.
Entonces, el huevo se rompió, y de su interior salió un hombre joven de complexión delgada, de cabello rubio ondulado, ojos azules sin vida y piel pálida. Vestía con una ajustada armadura azul marino que dejaba al descubierto parte de su pecho y abdomen, los cuales tenían unos cortes grandes y que aun escurrían sangre. Alrededor de su cuello, llevaba una gargantilla dorada y en sus manos unos guantes verdes sin dedos con muñequeras cían. Sus brazos estaban ennegrecidos, y mostraban cortes. En su cintura llevaba una larga túnica blanca con estampados circulares de color dorado. Por debajo de la túnica vestía con unos pantalones holgados de color azul y botas verdes que llegaban hasta sus rodillas.
Todos, pidieron que repitieran la descripción del joven.
— ¿Neptuno? —preguntaron varios, luego de escuchar por segunda vez, la descripción y comenzaron a mirarse entre ellos. Solo que esto carecía de sentido. ¿Por qué había un segundo Neptuno?
Poseidón entonces, se acercó al cadáver del dios rubio y le acarició el rostro, recibiendo sus memorias: Nacido como el tercer hermano de los dioses griegos más antiguos, teniendo una personalidad apática desde su nacimiento, pues nunca prestaba atención a su hermano mayor, Adamas.
— ¿Quién es Adamas? —preguntaron los Semidioses presentes, especialmente, los hijos de Poseidón. Pero ninguno de los hijos de Cronos, supo responder a tal pregunta. Desconocían la existencia, de un tal Adamas.
Tras la derrota de Cronos en la Titanomaquia a manos de Zeus, este último ascendió al trono del Olimpo y ganó el derecho a coronarse y autoproclamarse como rey del cielo.
Los dioses asintieron. Eso fue lo que pasó.
Sin embargo, la primordial Gaia se negó a aceptar este resultado, y comandó a los gigantes hacia el Olimpo para destruir a sus nietos, comenzando la Gigantomaquia. "Neptuno" (Poseidón rubio) participó en la guerra junto a Zeus, Hades, Adamas y sus sobrinos Hermes y Ares, logrando vencer a los gigantes.
Tiempo después, Adamas se encontraba frustrado por estar bajo las órdenes de su hermano menor Zeus por lo que organizó un plan para derrocarlo e intentaría que el Tirano del Mar se uniera a él, pero este último lo insultó, llamándolo "patético" por tratar de conspirar, y hacer alianzas con otros. Esto provoca la ira de Adamas al punto de intentar atacar a su hermano, pero este ni siquiera se mueve de su trono y solo levanta su tridente, causando que Adamas fuera atravesado a la altura de la cintura y con un movimiento de muñeca, solo quedarían las dos partes del cadáver del dios de la conquista, matándole y ordenando que se borrara todo registro de él de la historia.
Todos miraban asombrados, incrédulos e incluso asustados, a su Poseidón. Pues todo parecía indicar, que él absorbería los restos del dios fallecido, que había encontrado.
Una semana después, de ganar esos recuerdos y aun luchando por entender el pasado del otro Neptuno, además de intentar, mantenerse cuerdo; estaba el dios del mar mirándola.
— ¿A quién mirabas, tío? —preguntó Apolo con una sonrisa y un tono de voz sugerente, que resultó en el dios del sol, bañado de la cabeza a los pies, con un geiser. —El... El Neptuno malvado... comienza a.… corromperlo... —Con eso, se desmayó. Todos rieron, tapándose la boca, pues no querían ser golpeados, por un geiser.
Estaba ella parada de perfil, mirando el libro. La mujer le asombró, por su bello cuerpo, el tamaño de sus atributos y su bello cabello castaño. Él, sonrió al ver de qué libro se trataba y se acercó a ella. — (La gran mayoría de personas, que van aprendiendo un nuevo idioma, suelen centrarse en las groserías, ¿Ya aprendiste algo de eso, hermosa?) —le hablaría y preguntaría, en griego antiguo. Sally Jackson se volvió, algo asustada, por la repentina e inesperada voz, detrás de ella. Solo entendió, algunas palabras aisladas, del desconocido. —Hola, soy... Poseidón. Si quieres aprender griego, yo puedo... Ayudarte... — ¿Cuándo fue la última vez, que Poseidón miró unos ojos azules, tan bellos y cautivadores, en una mortal? ¿Cuándo fue la última vez, que una mortal, le quitó la voz, solo con su belleza?
—Se... Se lo agradecería mucho, señor... —la humana lo miró extrañado, creyendo que efectivamente, escuchó algo mal. — ¿Ah dicho usted... ¿Poseidón?
—Mis padres... Eran amantes de la mitología griega... —mintió, mientras asentía con la cabeza. —Me queda mejor, el nombre... Peyton. Entonces, ¿Quieres aprender? Doy clases los martes, no cobro mucho. —Sally se rio de la broma. Entendió la referencia, a la película Shrek.
Fue el inicio de una bella amistad, entre Poseidón-Peyton, la esposa de este último: Anfitrite y Sally Jackson.
Luego de varios meses de amistad, Anfitrite fue más rápida que su marido, probando la miel de Sally Jackson, pero sabía cuan necesario, era que su esposo y Sally, concibieron a una hija.
Todos los dioses, se burlaron de Poseidón.
Y Asteria, diosa de las estrellas, creo una constelación, dónde se veía un hombre triste, y dos mujeres charlando y felices.
Cuándo finalmente los tres, se enteraron de que Sally estaba embarazada, sería Anfitrite, quien se quedaría junto a Sally, comprando cientos de cosas, para la bebé.
Anfitrite le contó todo a Sally: Que ella era la esposa del dios del mar, que Peyton era Poseidón y que su hija era una Mestiza (Semidiosa), destinada a salvar el mundo Occidental.
Todos se asustaron un poco, al ver lo que le esperaba a la hija de Poseidón. Pero el rey de los mares, era el más angustiado de todos ¿Cómo podía una chica cargar con tanto, en sus hombros?
En los meses siguientes, con tanto dinero, gracias a sus libros de literatura juvenil, Anfitrite, Poseidón y Sally, ordenaron la habitación de la niña, llamándola Penélope "Penny" Jackson.
Sally, permitió que los dioses griegos, entraran en su vida.
Todos y cada uno de ellos, le dijeron que el futuro de Penélope, sería grandioso y glorioso.
Afrodita se ofreció a encontrarle el verdadero amor a Sally y ella aceptó. Siempre y cuándo, fuera su alma gemela, y no solo un amorío temporal.
Afrodita hizo mucho más que eso, y usando el hilo rojo, unió a su pequeña Penélope, con sus futuras almas gemelas. Una hija de Ares, a otra semidiosa y a una diosa.
Cuándo Sally supo el nombre de aquella diosa, solo le hizo jurar a Afrodita, que su hija no sufriría, por culpa de aquella diosa. La diosa del amor, así lo juró.
Afrodita chilló emocionada. Su parte favorita, era unir a las almas gemelas.
Anfitrite le otorgó su aura a Penny, para que los monstruos no la siguieran o atacaran de forma tan común, como atacarían a una hija de Los Tres Grandes, debido al aura y olor que solían liberar los hijos de Zeus, Poseidón y Hades, ella era una Nereida, una diosa menor del océano. Y adoptó a Penélope, conscientemente.
Poseidón, Zeus y Hades, abrieron sus ojos incrédulos. Sin poderse creer, que eso fuera posible.
Artemisa y Apolo, le enseñarían a Sally, el tiro con arco. Y Artemisa, le enseñó a seguir rastros, a reconocer a los monstruos por sus huellas, por el pelaje, por el olor y a usar el cuchillo de caza.
