Las Crónicas del Campamento Mestizo, fue escrito por Rick Riordan.

Clarisse tomó el libro. —21 y final: "Traicionado por quién dice ser tu mejor amigo"

Al volver al Campamento, pude ver claramente, como Clarisse respiró calmada.

Corrió hacia mí, abrazándome con fuerza, y besándome en los labios. Creo, que quería comprobar, que estaba bien.

—Claro que sí. Estabas hablando con los Olímpicos —explicó Clarisse, a Penélope, quién abrazó a su novia, y la besó en la sien.

Se lo aseguré, mientras que ella me ponía en el cabello, los laureles dorados, y me vistió con mi sudario.

Cada vez, que salíamos de misión, se tejían sudarios, por si fallecíamos, y se nos colocaba un Dracma, bajo la lengua.

—Se decidió así, en la Antigua Grecia, para que Caronte, no los deje en su oficina, por un milenio o más —explicó Hades.

Al regresar, me reconecté con Nyssa a quien seduje, para que fundiera las dos guadañas, la del abuelo y la del tío, en una sola, añadiéndole algunos pocos gramos de acero, en la guadaña, para poder cortar a mis enemigos, si es que ese enemigo, po motivo, era un mortal. Entonces, Nyssa me reveló, que Luke había pagado a Charlie, para que él, hiciera exactamente lo mismo, que ahora, estamos haciendo con la guadaña.

Eso, me permitió entender que Luke era el traidor.

Luke bajó la cabeza, ante lo que se acababa de leer. Rápidamente, sintió como los grilletes encadenados, lo capturaban.

Cuando la guadaña estuvo completamente acoplada al reverso de mi tridente, entonces decidí hacerle una visita a Luke. Caminé, sin hacer caso de aquellos que sabía yo, estaban mirando fijamente mi tridente, hasta que supe que Luke estaba en mi rango de audición.

Y entonces, comencé a silbar, para poder causarle mareos y cansancio.

Poseidón se dijo, que definitivamente, tenía que aprender a hacer eso.

Silbé y seguí silbando, hasta llegar a su lado, dónde él, muy casualmente, estaba cortando los maniquíes de entrenamiento, con una espada de bronce y acero templado. Cuando escuchó mi silbido, y trastabilló, fallando un corte, se giró y allí me encontró.

Yo, paré de silbar, y le enseñé una sonrisa.

Hola hermosa —me saludó él, mientras se acercaba a mí, trastabillando un poco, y abrazándome por la cintura. Yo lo abracé, intentando que no desconfiara mucho.

Hola Luke —le saludé yo, intentando hacerme la rubia tonta. —Oye —le dije divertida, señalando entonces con la barbilla los maniquíes.

Él se giró lentamente, como si recién se diera cuenta. —Oh tranquila, los reponemos cada verano. —Le enseñó su espada. — ¿Te gusta? Es Acero Templado y Bronce Celestial. Backbiter.

—La espada maldita —gruñó Connor Stoll.

Yo le di una sonrisa. —Veo, que no soy la única, con juguetito nuevo —y señalé con el pulgar, la guadaña, en la otra punta del Tridente. Luke se veía asombrado, y me miró a los ojos, con un claro rostro de temor.

Todos tenían grandes sonrisas en sus rostros, mientras miraban a Luke, depredadoramente.

(...) caí en el Tártaro, durante la visita al tío H, ¿Sabes? —le dije, intentando sonar lo más casual posible. —Allí, encontré las tumbas de los Titanes. Sus... Sarcófagos... Y claramente, el abuelo estaba... Consciente de que su querido nietecito y mi suegro (Ares), intentaba darle un obsequio. El Rayo Maestro, que estaba en mi mochila. Y... Entonces... Abrí su ataúd, solo un poco y le robé su guadaña. Pero no fue el único —ahora yo sonreía alegremente, mientras que él palidecía y miraba la guadaña con terror. —El cadáver de Adamas también estaba allí, y con él, su propia guadaña de la conquista, así que también la robé, y ahora, tengo esta belleza, en la otra cara del tridente. —Lo empuñé. —Hermosa, ¿No crees?

Todos comenzaron a reírse, pensando en las caras de Luke.

Se habían acabado las mentiras, y ambos lo sabíamos. Su máscara de chico bueno, cayó, y fue reemplazada por una mirada de ira absoluta. Él se lanzó a golpearme con su espada, pero yo lancé un corte circular, logrando literalmente cortarlo trasversal y ascendentemente, a lo largo del torso, mientras que volvía a silbar, y él daba un par de pasos hacia atrás, ahora malherido. — ¡Mierda! ¿No lo entiendes Penny? —me lanzó una nueva estocada, que yo desvié descendentemente con mi tridente, casi clavando la hoja de su espada, en la tierra, mientras que él caía al con una rodilla al suelo, y trataba de ponerse de pie, haciendo presión ascendente. —La Civilización Occidental, es una enfermedad, las cosas siguen siendo exactamente iguales, a como lo fueron, hace tantos milenios, desde que los dioses están en el poder.

Fracasaras, Luke —le advertí. —Si sigues ese camino, solo encontrarás soledad y odio. —Nunca dejamos de presionar. Su espada se encontraba trenzada con mi tridente. —La Titanomaquia jamás volverá. Tarde o temprano, incluso la era de Zeus finalizará y alguno de sus hijos o nietos, tomará el control, dando inicio a una nueva era de los Dioses, con algún nuevo tipo de pensamiento. Pero jamás, volverás a ver a una Titanomaquia o una Gigantomaquia o Amazonomaquia, comandándolo todo.

Todos estaban asombrados por mis palabras. Y me miraron, como preguntándose, si es que acaso pensaba así, y yo asentí.

Comencé a silbar, para hacerlo perder su equilibrio y su concentración. —Penny... ¿Sabes...? ¿Sabes cuál fue mi primer trabajo? —preguntó él. Yo negué con la cabeza, sin dejar nunca, de silbar. —Mi padre, Hermes, me envió por una manzana del jardín de las Hespérides.

No es una misión fácil —dije yo, deteniendo mi silbido, por un instante, sin que ninguno de los dos, nos diéramos cuenta, de que ahora estábamos rodeados de público. —Lo hizo Hércules y lo tuvo jodido.

Hércules sonrió. — ¿Lo lograste, chico? —Luke solo lo miró con enfado.

Ladón me hizo esto —señaló su cicatriz, mientras que yo volvía a silbar. —Desde entonces, todos me miran con lástima, porque no conseguí esa puta manzana. Dime algo, Penny, ¿Dónde está la nobleza, en repetir lo que otros, ya han hecho? Después de todo mi entrenamiento ¿y eso fue lo mejor, que a mi padre se le ocurrió, para ponerme a prueba?

Y fracasaste, Luke —dijo Clarisse, apareciendo, mientras que yo seguía silbando, y una sonrisa apareció en mi rostro.

¡Mierda! —gruñó enfadado, al darse cuenta, de que nos estaban rodeando.

Ares frunció el ceño. — ¿Realmente el chico no se percató, de que el combate, en medio de pleno campamento y el silbido de la chica, podrían atraer a los campistas, hacía ellos?

Luke, no tienes por qué seguir a mi padre —dijo Quirón. —Sabes muy bien, el mal que él causará al mundo.

No lo sabes, Quirón —dijo él. —Cuando robé el Rayo y el Casco, pero Ares me descubrió, creí que ese belicoso me mataría, pero Cronos intervino, y lo detuvo, permitiéndome huir. Entonces, mi señor me castigó con pesadillas espantosas. Hasta que me dijo, que pronto llegaría una heroína, a la cual se podría engañar, para que hiciera el trabajo de llevar el Rayo al Inframundo.

Pues Penny, le robó a tu jefecito y a Adamas, y mira el resultado de nuestra escaramuza en el Inframundo, ahora en la otra punta de su arma —dijo Clarisse sonriente, señalando mi arma.

Yo lancé una nueva y veloz estocada, que Luke detuvo con su espada, y cuando dio un paso hacia mí, yo hice girar circularmente mi arma, para cortarlo con los bordes afilados del tridente, mientras que usaba la velocidad, pasando la empuñadura del arma, por mi nuca, y ahora bajando a máxima velocidad, con la hoja de la guadaña, obligándolo a dar un paso atrás, para no ser cortado. Hice girar la guadaña rápidamente, y lancé un nuevo corte, que esquivó, antes de empuñar el Tridente rápidamente. — ¡Quione Tiro Deméter! (Rayo Divino que Azota los Mares) —salté y desde el aire, comencé a lanzar cientos de estocadas descendentes, mientras volvía a silbar, alterando los sentidos de Luke, logrando herirlo en ambos costados, muslos, cerca del borde de los pectorales y antebrazos. — ¡Anfitrite Titán! —Cuando supe que la gravedad hacia su trabajo, agarré mi arma, por donde sentí que era su centro, y lancé un ataque descendente, golpeando a Luke con todas mis fuerzas, destruyendo su espada, cortándole el torso, gracias al torso afilado de mi Tridente y usando la fuerza de mi ataque, hice girar mi arma, dándole un nuevo corte, gracias al filo de la guadaña.

Hades silbó. —Tu hija es otro cuento, hermano. Me fascina el estilo de combate de esta niña.

—Gracias, hermano —dijo Poseidón, sonriendo orgulloso.

Lancé la estocada final, solo para que Luke invocara un escorpión del abismo, que me picó, y aunque sentí su aguijón perforar mi piel, no perdí mi objetivo, y cuando Luke me atacó, fui empujado por algo (o alguien invisible, Chase), cortándole el brazo izquierdo, desde el codo.

Luke grito de dolor, agarrándose el codo. — ¡HIJA DE PUTA! —Grito Luke horrorizado, intentando que la sangre dejara de escapar.

Yo usé mi hidroquinesis, y transformé parte de su sangre en hielo, manipulándola en el aire, como si tuviera telequinesis, y apuñalando su costado, con una espada escarlata. Hice girar mi arma, y lancé un ataque con la guadaña, sintiendo como chocaba contra algo de metal, que estaba allí: el cuchillo de caza de Chase, quien cayó encima de Luke, mientras seguía siendo invisible. Lancé la estocada final, solo para Luke abriera un portal, y yo apenas y consiguiera apuñalarlo en el abdomen, mientras que él huía junto a Chase, quien ya no podría hacerle de espía.

Todos quedaron asombrados conmigo.

Ares, Clarisse, los Stroll, Silena Beauregard y Charles Beckendorf, aplaudían de forma maldadosa, ante esto.

Decidí que me quedaría en el Campamento, para poder entrenarme, e iría a visitar a mi padre y a mamá Anfitrite, de vez en cuando, para entrenar también con ellos.