Las Crónicas del Campamento Mestizo, fue escrito por Rick Riordan.

La Última Hija del Mar

Cecyl entregó el libro, a su padre Poseidón. —Capítulo 26: Ataque al Princesa Andrómeda.

—Esto se puso bueno —dijo Ares sonriente, mientras se frotaba las manos.

Zoë, junto a Phoebe, Naomi y otra pareja de cazadoras, fueron por el babor del barco. Clary por la proa, mientras que Cecyl y yo, por el estribor.

Teniendo el barco casi rodeado, abrimos fuego con los cañones, causándole grandes agujeros al Princesa Andrómeda, haciendo a los Mestizos saltar por los aires, y pronto Luke estaba saliendo, para ver lo que pasaba, y abrió los ojos, al ver su yate rodeado.

Todos sonrieron malignamente, al imaginarse la cara de Luke, ante aquella situación.

Las Cazadoras (excepto Cecyl), subieron al barco y comenzaron a disparar flechas, a todos los mestizos traidores de Luke.

Pronto, nosotras también subimos, cuando el Yate Princesa Andrómeda, era poco menos que un queso, y enfrentábamos, a los Mestizos que más se acercaban a las Cazadoras, quienes los combatían a distancia.

Clary no tuvo problemas quitándoles la vida, al atravesarlos con su lanza, a la altura del corazón, y yo solo suspiré, antes de hacer lo mismo, decapitándolos.

—Hacen bien, quítense a los enemigos de encima, antes de que ellos los maten a ustedes —aprobó Ares.

—Fue una grandiosa idea, esa de destruir el bote de sus enemigos, pues no se concentrarán mucho, con el agua entrando en el barco —les dijo Atenea sonriente.

Bueno, Penny, hemos permitido que sobrevivieras un año más. Espero que estés agradecido. ¿Qué tal tu madre? ¿Y el colegio?

Envenenaste el árbol de Thalía. No somos idiotas, Luke —dije yo. —Y yo diría, que hemos disminuido en buena medida, a tu tripulación.

Oh, sí bueno: puedo recuperarlos —dijo él, despreocupado. —Tan simple, como acudir a la Cabaña de Hermes, y convencer a los mestizos que no han sido reclamados por sus padres, de que nos auxilien a nosotros... —Luke esquivó mi estocada, e hice girar rápidamente mi arma, lanzándole un corte con la guadaña. Él desplegó su escudo, y tres flechas chocaron con este. — ¡Vaya, las Cazadoras de Artemisa!, esta sí que es una sorpresa.

¿Qué dice tu querido bisabuelito, ahora que no tiene su guadaña, Luke? —le pregunté, dejándole saber que era esa, que yo empuñaba. —Creo que he logrado, que su poder decaiga, ¿verdad?

Luke me miró con horror. — ¡¿La agarraste, gracias a los tenis malditos, que te dice, hace tres años?! —mi sonrisa fue toda la respuesta, que él necesitaba. —Pero... pero... ¿Cómo lo conseguiste?, para algo así, tendrías que haber abierto el sarcófago, y en ese momento, él hubiera resurgido.

—Eso es lo que cualquiera hubiera hecho, pero estamos hablando de Penny —dijo un sonriente Nico DiAnghelo.

Porque no abrí el sarcófago al completo, idiota —dije yo. Aprovechando que toda su concentración, estaba en mí, Zoë y Phoebe, lograron dejarlo como un colador y Clarisse le electrocutó de gravedad, dejándose escuchar su grito. —Adiós, traidor... —recibí un golpe en el pecho, que desvió mi espada de su cuello, y en cambio, solo le quité un ojo, haciéndolo gritar.

La colina Mestiza será arrasada por los monstruos antes de un mes. Los héroes que sobrevivan no tendrán otra alternativa que unirse a nosotros o ser perseguidos hasta su completa extinción —nos advirtió Luke.

¿Y dice perdedor, el alfiletero tuerto? —preguntó Cecyl, quien atrajo una ola, casi volcando el yate.

Luke estaba horrorizado por sus actos, y lo que estos le ocasionarían. Pero, antes de nada, necesitaba conocer la historia al completo.

Entonces, lo sentí. Frunciendo el ceño, corrí hacía el interior del barco, dejando a muchos en la proa, y empecé a utilizar la Aeroquinesis de mi padre, para quitarme de encima a los otros monstruos y campistas traidores, empujándolos contra las paredes, solo matando a unos pocos, pasándoles la espada a la altura del cuello, y avanzando por el barco, buscando algo.

Algo que sentí.

Finalmente, en el camarote de Luke, lo vi.

Todos se miraban, preguntándose qué tendría Luke allí. Que sentía la hija de Poseidón, temerosos por cualquier cosa que poseyera el traidor.

Allí estaba: el ataúd de oro, dentro del cual estaba el anciano.

Todos abrieron los ojos con incredulidad, y algunos incluso gritaron de horror.

Sonriente, le di un golpe al suelo, con el tridente golpeando el suelo, y el mar se embraveció, concentrándome, creé una ola, que golpeó al barco, destruyendo el camarote de Luke, y golpeando de gravedad el ataúd del anciano.

El Luke que trajeron, era uno del pasado. Uno que sonreía y aplaudía junto a los demás, ante el golpe de gravedad, contra el ataúd de Cronos.