El festejo había terminado, había pasado alrededor de una hora.

Y Martín seguía sentado sobre el sillón en su sala de estar. Sentía ganas de vomitar, había comido demasiado (de nuevo) y el hecho de estar festejando en un lado, y estar corriendo hacia el otro para concurrir a una marcha (tan impredecible como él) no ayudaba.

Que sí, estaba acostumbrado.

Que sí, estaba contento, pese a toda la situación, sentía que, al menos cierta parte de su gente estaba con él.

Pero también estaba cansado, cansado de repetir los mismos errores, la misma mierda. Y el hecho de que con Arthur estaban distantes.

Sabía que todo había sido su culpa,varias veces no podía controlar su lengua, que parecía moverse y escupir palabras venenosas, como si el fuera una víbora que acumula veneno en todo su cuerpo, llenándose de rencor.

Suspiró y se paso las manos por el rostro. Quería hablar con el inglés, pero su orgullo se lo impedí debía disculparse, no es como si Arthur no se reprochara todas las noches los daños que hizo.

Entonces, escuchó pasos, y no, no era su imaginación, el rubio se encontraba apoyado sobre el marco de la puerta, con un regalo entre sus manos, con el ceño fruncido y la mirada reflejaba enojo, pero a la vez, algo de comprensión.

Martín apenas lo miró, no sabía cómo reaccionar, volvió a pasarse las manos por el rostro, suspiró mas fuerte, se levanto y se dirigió hasta el equipo de música, colocó un CD y una canción comenzó a sonar; Arthur se sorprendió, ya la había escuchado, varias veces, cuando caminaba por las calles de Argentina, en cumpleaños infantiles.

Nunca pensé que encontraría
alguien distinto como vos

En ese momento,Argentina miró a Inglaterra con un sonrisa melancólica y juguetona,hacía rato que esa maldita canción le recordaba al inglés, y su relación con él.

—"Si fue difícil el encuentro...—Comenzó a cantar, mientras bailaba al compás de la canción —. conocerte,conocerte fue un error —.Movió sus caderas hacia ambos lados, inventándose pasos de baile,mientras miraba divertido como Arthur fruncía el ceño —. "En tantas cosas yo te odio, que me hace mal estar con vos...—La expresión del inglés se tornó inquietante, y algo afligida,recordaba las horribles discusiones que había tenido con el sureño,sin embargo, decidió esperar —. "Quisiera tenerte muy lejos, olvidarme, olvidarme de quien sos..."

Arthur,sin poder evitarlo, sonrió divertido. Ya sabía a donde quería llegar Martín,conocía (en gran parte), la letra de la canción.

Sin embargo, quiso seguirle el juego, a su manera. Se dio media vuelta, aparentemente para irse. Sonrió con suficiencia, al escuchar como el argentino corría hacia él. Lo tomó por los hombros para girarlo. Ambos se miraron con suficiencia y picardía, mientras Martín seguía cantándole.

—"Odio de vos tu sonrisa ganadora...—Martín le besó, muy brevemente los labios, dándole a entender como le gustaba esa sonrisa, Arthur se sonrojó y rió —. "Esos ojos verde cielo y tu forma de mirar"—Se acercó mas a él, dirigiéndole la mirada verde con más intensidad —. "Odio de vos como se mueve tu boca, lo que siento si me rozas, lo que dices al hablar...—Arthur acarició las mejillas de Martín y besó una de ellas. Este último, tragó duro y se sonrojó. Se maldijo el haber cantado esas estrofas, lo delataban completamente —. "Odio de vos que no te odio"—Gruñó al pronunciar esa oración, como si verdaderamente lo molestara. Pero, lo molesto no era sus sentimientos, si no lo irónico de ellos. Arthur rió, se le hizo graciosa la mueca molesta y pensante de Martín — "Ni un poquito que me gustas y que ya no puedo mas...—Agarrándolo del cuello de la camisa, lo acercó hacia él y unir sus labios en un beso demandante.

Porque creo que te amo
mas que a nadie,
mas que a todo yo te amo,
yo te amo, no te odio.

Arthur supuso que ahora le tocaba cantar. No tenía ni la menor idea de lo que haría,así que sólo improvisaría según sus emociones. Se separó abruptamente del beso.

—"Me pasan tantas cosas juntas...—Largó un risa sin humor —. que se me parte la razón" —Miró de forma divertida a Martín,quien rió —. "En mi cabeza yo te odio, y mi corazón, mi corazón está con vos" —.El argentino largó una carcajada, alejándose de Arthur, quien se cruzó de brazos, le causaba mucha gracia, cuando éste pronunciaba "vos", ya que no solía hacerlo a menudo, sólo para molestar al argentino.

Será el comienzo de una historia,

será tal vez un gran amor.

El europeo escuchaba su escandalosa risa, con molestia, puesto que había arruinado el "momento romántico", impidiéndole seguir cantando.

Es tan intenso lo que siento,

es tan grande,es tan grande esta pasión.

Otra vez la letra lo volvía a identificar, no pudo más que suspirar y acercase a su pareja.

—"Odio de vos esos bucles de princesa...—Sonriendo con malicia, tiró del rulito. Argentina, sonrojándose, detuvo su risa, sorprendido —.esa risa que es tan fresca... —Esta vez fue el inglés quien rió, mientras el sureño, aún sonrojado,le expresaba todo su enojo haciendo un puchero —. tu carita de muñeca" —le apretó las mejillas, pensando en lo lindo que era hacer ín, con un pensamiento totalmente contrario, sacó las menos del inglés de su rostro, avergonzado. Esquivando la mirada.

Arthur sonrió jactándose.

—"Odio de vos tus colores estridentes —Manifestó un tanto pensativo. Si bien, el argentino poseía buen gusto para vestir, muchas veces, hubiese sido mejor que jamás hubiera usado ciertas prendas. El sureño rió, recordando algunos vestuarios alocado, en aquel momento le gustaban, así que no se arrepentía...—y tus tules y tus flores"—Bueno,no del todo —."Tan hermosa y diferente"—Arthur curvó sus labios en una hermosa sonrisa. Sí, era ín era hermoso, no sólo físicamente, y diferente; estando con él, Arthur se sentía diferente, era un sentimiento demasiado intenso. Se le hacía difícil explicarlo. —"Odio de vos, que no te odio"—Tuvo ganas de reírse nuevamente —."Ni un poquito que me gustas y que ya no puedo más...—Martín lo abrazó con fuerza, lo que impresionó a Arthur. La pareja se contempló profundamente —."Porque creo que te amo más que a nadie, más que a todo yo te amo, no te odio" —. Finalizaron la canción y se besaron.

Al separarse, ambos rieron con ternura.

—Feliz cumpleaños, Martín —.Expresó Arthur, con una voz suave y su mirada cálida, entregándole el regalo, que había tenido que guardar en el bolsillo de su abrigo.