Catorce días.
Ese fue el tiempo que Jaune estimó que había pasado ya en aquella ciudad. El concepto de paso del tiempo mismo era casi una broma mal contada.
Las personas no recordaban nada una vez que él caía en una muerte, era como sí solo ciertos eventos podrían hacer que las cosas circulan. Es por cosas como esas que cada vez estaba cayendo más bajo de lo que podía suponer.
¿Y sí él era la única persona que se podía mover?
No, no podría ser, estaba el sueño, como la muñeca había nombrado, allí parecía que las preguntas si eran respondidas, pero a la vez solo generaban dudas.
No había muchas preguntas que Gehrman respondiera y la muñeca solo hablaba de forma críptica. Era casi un chiste para Jaune la situación.
Catorce días en los cuales no había comido, no había bebido y no había dormido.
Los ojos de Jaune estaban prácticamente rojos a cada instante, como si la imposición a sus necesidades fuera negada por derecho mismo también.
El hambre lo carcomía y lo dejaba molesto, la sed hacía que no pudiera hablar, y la falta de sueño le generaba dolor de cabeza junto con molestia general en el cuerpo.
Si le dieran la oportunidad de poder hacer una de las tres cosas de las cuales le estaban privando. Jaune no hubiera dudado en elegir poder dormir.
Eso lo estaba volviendo loco.
Jaune vagó sin saber dónde iba.
Tenía que buscar a la madre de la niña. Lo había prometido, pero al final… ¿el tiempo pasaba para la niña como para la madre?
Debía estar desesperado buscando a la madre, eso era lo que prometió, lo que hubiera hecho un héroe, pero al final no podía lastimar a las personas que estaban en aquel lugar.
¿De verdad eran inconscientes del mundo?
¿No podían sentir nada?, la respuesta a esa pregunta en su cabeza fue un no, cuando Jaune golpeaba a alguien podía escuchar como estos gritaban, como rugían de dolor y se retorcía al ser golpeados.
Ellos también luchaban para vivir, incluso si esos aldeanos parecían haber perdido el norte de lo referente a su vida, aún se podía ver como entre ellos podían coordinarse.
Jaune lo había visto, cómo se podían de acuerdo cuando las manadas de estos "perros" se ponían en posición de ataque, entre aquellos ciudadanos locos, aún conservaban por ligero que fuese su sentido de unión.
―No son más que una cáscara, no son personas vivas, solo son un reflejo retorcido.
Gehrman le había dicho que no debía preocuparse por esas personas, después de todo, no son más que solo "bolsas de sangre" como había mencionado en un desliz. Se suponía que esas personas eran parte de la cacería, la presa, y él solo un cazador más, no debía porque cuestionarse en matar a su presa.
Una risa salió de la garganta de Jaune antes de caer contra una pared de uno de los edificios.
Había tres de esos perros enormes a su alrededor, muertos tirados en el suelo.
Jaune miró su pierna que había sido mordida, su mano izquierda estaba destrozada y la sangre caía de su cuello que había también sido mordido. El matar a bestias como estas era algo que sí se atrevió a hacer. La muñeca le había dicho que matando a criaturas podría juntar los ecos de sangre, pero no podía simplemente matar a los habitantes, no, aquello iba en contra de lo que un héroe hubiera hecho.
Él quería simplemente ayudar a todos.
¿Por qué era tan difícil que esto pasara en este lugar?
Los ojos de Jaune se abrieron cuando se dio cuenta de algo. Quizá fue la adrenalina o el intento de su mente de distraer el dolor que sentía, pero ahora podía tener una idea del actuar de los habitantes.
Actuaban en común, velaban por sí mismas y eran llamadas presas, actuaban como una…
―Una manada… ―Jaune susurró cuando esa idea llegó a su mente.
Era como si todo estuviera más lúcido en ese momento. Una risa algo perdida se escapó de sus labios poco después de llegar a esa conclusión, al final de esto, Jaune solo podía reír ante la idea de que se suponía que era el "Cazador" que debía quitar todas las presas de este lugar.
Dando un último suspiro vio cómo su pierna parecía haber dejado de sangrar.
Eso significaba que se había quedado sin sangre dentro.
Su corazón no latía más, su cuerpo no moría.
Algo que notó en el reflejo del charco de sangre a su lado era su tez pálida, primero pensó que era la luna y su luz.
Noche eterna, pero sin poder dormir ni un solo segundo.
Parecía como si su cerebro solo se reiniciara con la muerte y le diera esa pequeña paz que no duraba nada.
Lo estaba volviendo loco.
Jaune movió su mano y la llevó a la bolsa que tenía en su espalda, una bolsa que se suponía que era para almacenar todo lo que necesitaba.
Sacó un vial con un líquido rojo.
Un vial de sangre.
Jaune movió su boca e intentó tragar la casi inexistente saliva que tenía en su boca cuando vio el líquido rojo. Dudó unos segundos más antes de tocar el pequeño seguro y una aguja cayó de la parte inferior del vial.
El líquido rojo lo estaba tentando, lo estaba llamando.
Podía ver la sangre a punto de gotear al suelo por la aguja.
No dudó por otro segundo más.
Llevó la aguja y la clavó con fuerza contra su pierna para luego apretar el vial y enviar la sangre dentro de su torrente.
Placer.
Jaune abrió su boca y sintió como todo su cuerpo se llenaba de calidez después de tanto tiempo.
Una sensación de estar vivo le llegó.
Una sonrisa emergió de Jaune al momento en que llevó sus manos a su rostro y empezó a llorar junto con la risa rota.
Él no quería esto, él no quería que algo como sangre le diera tanta felicidad.
De verdad que no deseaba nada de esto.
…
La cuchilla de cazador hacía un fuerte ruido al ser arrastrada por Jaune, la mano del joven estaba colgando y la cuchilla raspando el suelo.
Dejando caer la sangre que había encima de esta.
Lo había hecho.
Jaune lo había logrado.
En su día número diecinueve por fin había ido contra la turba en la plaza y había logrado matar a todos ellos.
Jaune cayó de rodillas y se echó al suelo.
La mitad de su abdomen estaba faltando.
Pero él seguía vivo.
Estaba llorando en el suelo aferrándose a su pecho.
Dolía, dolía demasiado.
El llanto de Jaune no mermó en ningún momento debido al dolor. Su mente ya estaba pasando al otro lado.
No sería la primera vez que se desmayaba por el dolor y por cómo iban las cosas tampoco sería la última vez.
Los gritos y súplicas no pararon de salir de Jaune que se estaba arrastrando hacía el centro, en donde estaba la farola.
Solo quería descansar.
…
―Bienvenido, buen cazador.
Jaune abrió los ojos y miró a todos lados.
Perder la consciencia no era lo mismo que dormir, solo terminaba más alterado, no, posiblemente ni siquiera podía llamar a lo que sentía en ese punto a perder la consciencia.
Era como si su cuerpo dejará de trabajar, su mente se quedaba a la deriva y no podía moverse.
Era una de las peores sensaciones que podía experimentar.
Jaune lo sabía, que en circunstancias normales ya hubiera muerto por falta de sueño. Pero en aquel lugar decante la muerte no era algo permanente, era solo un medio de tránsito.
Un medio el cual le aterraba.
La idea de morir y el pensar que podría haber en el otro lado ya era algo, siempre existió esa interrogante en la consciencia de toda persona, ¿qué habrá una vez después de la muerte?
Si este era el infierno se preguntaba qué había hecho para terminar en aquel lugar.
Jaune solo miró a aquella muñeca con cara de ángel que se encontraba atrapada en aquel festival de muerte que era este lugar.
―Me gustaría convertir ecos de sangre ―la voz de Jaune sonó demasiado ronca. El joven llevó su mano rápidamente a su garganta para comprobar si seguía abierta, solo para encontrar que estaba perfecta.
―Bien.
La simple respuesta de la muñeca salió cuando el cuerpo de Jaune se arrodilló por instinto una vez más. El rubio lo sintió, la sangre que había estado portando encima ahora pasar a su interior, su cuerpo siendo reforzado y la breve sensación de que todo estaba bien por fin había vuelto a su cuerpo.
El calor que había perdido, la sangre que no tenía, la saliva que se había secado, el cansancio que había estado cargando desde un principio.
Todo volvió menos la saciedad.
De igual forma Jaune ya sabía cómo compensar el hambre y sed que sentía, la sangre en medio la caza, esa forma era la más rápida para saciarse y sentirse mejor.
Sangre, aún no se acostumbrada a verla.
Era casi cómico como había pasado varios días en aquel lugar sin poder acostumbrarse a ver sangre.
Había momentos en los cuales casi con alegría estaba en aquel bañadero de sangre, y luego había momentos como los de ahora, en los que no podía siquiera estar de pie sin entrar en náuseas al recordar las vísceras y sangre esparcidas por todos lados.
El cántico de la muñeca llegó a su fin cuando la distribución de ecos se completó.
Más fuerte.
―Puedo preguntar algo, eh… ―Jaune dudó unos segundos cuando miró a la persona frente a él.
―Sólo muñeca está bien ―la mujer contestó con simpleza.
Jaune dudó de igual forma antes de volver a hablar.
―Muñeca, ¿Por qué cazamos a los que están fuera del sueño?, ¿Por qué seguimos con esto?, ¿No tienen ellos también miedo?
Jaune tragó poco después de haber dicho eso, no sabía que hacer cuando la muñeca se quedó quieta, casi pensando, casi intentando comprender qué pasaba.
―¿No es lo normal? ―la muñeca preguntó para sí misma―, ha habido muchos cazadores, todos ellos llegaron con un objetivo el cual el sueño se cumplió, ¿No es lo normal para un cazador ir por su presa después de todo?
―Lo es ―Jaune apretó los puños con fuerza―, pero quiero esto, ¿Por qué cazamos humanos?
―No son humanos buen cazador, quizá hace mucho tiempo habrán sido humanos, pero ahora solo son bestias que responden ante la sangre.
― ¿Qué los hace distintos?, entre tú y yo.
― ¿Yo?, yo no soy humana, buen cazador, nunca lo he sido, solo soy el producto del amor humano, es por eso que lo aprecio tanto, ¿Acaso Dios no ama a su creación?
―Gehrman dijo que te han destruido antes, otros cazadores, es por eso que me dijo que podía usarte como quisiera es por ello que me he preguntado sobre lo que te han hecho antes.
―Oh, muchos cazadores cayeron en la desesperación antes de su partida, solo soy un medio para un fin en la caza, ¿Por qué no entenderlos?
Jaune se quedó en silencio con la respuesta que recibió de parte de la muñeca. ¿Cómo no odiar a quienes le causan daño?
Aquello no estuvo en la comprensión de Jaune, con normalidad algo como esto sería visto como un acto de desinterés, pero para el joven que solo podía ver a un intento de humano.
Fue solo ver algo que no cuadraba no importara lo mucho que pensara Jaune. En parte podría decir que esa clase de mentalidad era la que un "Héroe" que él aspiraba a ser, pero por otro lado… no podía estar tranquilo ante el pensar que otros pudieran dañarlo a sus anchas.
Ya no, no con lo vivido bajo en el pueblo, todo esto pasó a ser solo algo que no podía si quiera llevar para sí mismo.
―Buen cazador, he notado que cuenta con una dificultad para poder cumplir con la caza, solo necesita saber que cualquier pensamiento sobre los que están en el sueño no es lo que cree.
― ¿Cómo? ―Jaune fue escéptico ante la respuesta de la muñeca.
―Lo he visto antes, no eres el primero en dudar, pero no se preocupe, Gehrman probablemente ya lo ha mencionado, pero los que están en el sueño ya no son nada más que simples bestias, así que… ―la muñeca juntó sus manos y cerró los ojos―, rezo para que pueda seguir con la caza y evite lastimarse, le deseo la mejor de las suertes en la caza, buen cazador.
Jaune entendió que esa era la despedida que la muñeca daba.
Era momento de volver a la pesadilla y salir de aquel sueño.
…
El crujir de huesos, el sonido de desgarro, los gritos y llantos.
Jaune solo podía mirar con el labio mordido a los hombres en el suelo. Como le había dicho la muñeca sobre los ecos de sangre.
Ahora era mucho más fuerte, la fuerza de sus tajos, la delicadeza inclusive y su velocidad de reacción, todo eso se había afinado con solo unas cuantas síntesis de sangre en su ser. Jaune vio a los ciudadanos de aquel lugar en el suelo, todos muertos y él por primera vez desde que había llegado a este lugar.
No había sido herido de muerte en un enfrentamiento contra ellos. No solo eso, la sangre que habían soltado los hombres en su totalidad fue mucho más grande que la habían soltado los perros que tanto se había empeñado en cazar con el fin de evitar ir por las personas de este lugar.
La sangre caía de la hoja de su cuchilla mientras que solo podía mirar casi con hipnotismo como esta goteaba.
La idea de que tan fuerte podía llegar a ser si se subía a la caza pasó por la cabeza de Jaune. El rubio parpadeó un par de veces ante esa idea. En cierto sentido la idea de que todo esto era un juego y que podía subir de nivel con los ciudadanos pasó por su mente.
― ¿Es eso? ―Jaune llevó una mano a su rostro e intentó contener la risa.
Debía de ser eso.
Todo esto era solo un juego.
La mano en su cabello hizo que la sangre actúe como gel, peinando hacía atrás el cabello que hasta hace unos segundos había estado desordenado y hacía abajo.
― ¡Todo esto debe ser un juego! ―Jaune sonrió y abrió los ojos por completo, miró el cielo de noche eterna y la luna que parecía que lo observaba―. ¡Esto debe ser un juego!, debí quedarme dormido mientras volaba y estoy soñando!
La risa de Jaune pasó a una más suave, una risa tranquila que pasó lentamente a quejidos y quejidos que pasó a un llanto y un llanto que terminó en un desastre con arcadas.
― ¡Es por eso que estoy aquí! ―Jaune cerró los ojos, se había caído de rodillas y puso sus manos alrededor de sus oídos.
Él era un héroe, es por eso que estaba en este lugar, debía salvar el lugar y luego el juego terminaba.
―Qué idiotez… ―fue lo último que susurró Jaune ante esa idea.
Ni siquiera él mismo podía convencerse de que eso era posible.
―No me gusta el dolor…―el llanto de Jaune no se detuvo, levantó un poco su cabeza y abrió los ojos y observó a los ciudadanos que estaban en el suelo esparcidos y sin moverse―. ¡No es mi culpa que tenga que matarlos!
El grito no fue a nadie en particular, Jaune miró sus manos y luego la cuchilla que estaba en el suelo frente a él.
―Yo no quiero esto… quiero ser un héroe, quiero ayudar a los demás… entonces, ¿Por qué no puedo salvarlos?
…
Los ojos de Jaune recorrían cada rincón en el cual pasaba. Ha sido mucho desde que había empezado a recorrer.
Había muerto más de diez veces más en un área.
Los dientes de Jaune temblaron, la boca del rubio se abrió y cerró de forma rápida, no sabía que hacer ante lo que estaba pasando, no sabía qué era lo que realmente debía hacer con todo esto. Era casi cómico como lo que tanto había deseado desde hace tiempo ahora era una realidad más que palpable.
Pero no de la forma en la que hubiera deseado.
los pies de Jaune se detuvieron cuando vio una cortina de humo que parecía tapar todo lo que tenía enfrente. Dudando un poco entre si avanzar o no Jaune solo miró a su alrededor, de hecho, había varios cuerpos alrededor que él no había tocado, no es que fuese extraño ese hecho.
Lo raro era que estos estaban diezmados a fuerza bruta.
Jaune tragó antes de tomar el mango de la cuchilla y cerrar los ojos. Respirando con fuerza el rubio dio un par de pasos hacía el frente, pero se detuvo a medio camino.
Tenía miedo.
Alzando una mano a su cabeza, Jaune se rió un poco ante esto, incluso hasta ahora, incluso a sabiendas que iba a morir… aún tenía miedo de la muerte, no, no es que no hubiera muerto ya lo suficiente para acostumbrarse.
Solo era algo que le aterraba, el ser herido, el ser lastimado de la forma en la que era. Incluso si su cabeza era atravesada, su pecho perforado, la mitad de su torso arrancada.
No moriría hasta que la última gota de sangre se derramara de su cuerpo, no, la mejor definición era que iba a vivir hasta que su cuerpo supiera que no podría seguir peleando. En parte Jaune pensó en ello cuando consumió los ecos de sangre, agregar más a su fuerza vital significaba sobrevivir más, ser más resistente, tener más posibilidades de salir vivo de alguna situación.
Como también significaba más tiempo antes de morir si es que estaba en una situación que no podía escapar.
Jaune gritó antes de entrar dentro de la niebla.
Algo le gritó que pasará, que la atravesara.
Fue entonces que lo vio.
Era alto, con un arma enorme y estaba machacando a un cuerpo con el hacha que portaba.
¿un cazador?
Jaune se preguntó cuando vio el arma y la vestimenta del hombre, había visto las ropas en los libros del taller, había visto lo referente a los diseños y modelos.
Debería estar a salvo ahora, ¿No?
Jaune sonrió al ver al hombre, un poco del miedo se fue de su ser al poder sentir que por fin había algo de seguridad a su alrededor.
― ¿Hola? ―Jaune sonrió de forma tonta mientras se acercaba al hombre que estaba intentando sacar su hacha del cadáver del hombre lobo en el suelo.
El hombre frente a Jaune se detuvo de inmediato y se giró con lentitud para ver al recién llegado. Jaune solo sonrió con más felicidad al ver por fin alguien fuera del sueño que no estaba siendo agresivo a su contra al minuto uno.
El hombre se giró y pisó con fuerza el cadáver de la bestia debajo suyo antes de levantar el hacha y sacarla a la fuerza.
―Bestias por todas partes… ―el hombre levantó el hacha y se irguió. Jaune vio como era más alto de lo que había previsto―. Serás uno de ellos tarde o temprano.
― ¿Qué? ―el rubio no supo a qué se refería el hombre que se giraba lentamente y lo "miraba" fijamente, el rubio vio como el hombre vestía una venda para los ojos, tapándolos por completo.
Lo último que vio el joven fue como el hombre abría su boca y liberaba una bocanada de aire. En el aire frío que estaba siempre presente fue fácil ver cómo el vapor salía.
Jaune no estaba preparado para que la persona cargara corriendo hacía él, sus ojos se abrieron y solo pudo abrir la boca con sorpresa antes de sentir el impacto.
Un grito salió de la garganta de Jaune cuando el hacha enorme del cazador frente a él terminó en el hombro.
Jaune rodó y comenzó a correr.
El fuerte sonido del disparo se escuchó detrás de Jaune cuando poco después la sensación de dolor llegó a su cuerpo. Había varios agujeros por orificios de balas en su torso.
― ¡Soy un cazador como tú! ―el grito desesperado de Jaune sonó cuando apenas logró esquivar otro tajo del hacha del hombre que iba hacía su cabeza.
Jaune corrió por las escaleras que tenía enfrente e intentó voltearse solo para ver como el cazador estaba frente a él. El horror se extendió en el rostro de Jaune cuando otro tajo cayó a su espalda, cerca del primer corte en su hombro derecho.
El impacto del tajo que golpeó el suelo provocó que las barandas de piedra de la parte superior en la que estaba corriendo se quebraran.
Fue en ese momento en que caía qué Jaune vio la cantidad de tumbos por todos lados, la entrada y los altares.
Estaba en un cementerio.
Jaune sintió como su cuerpo golpeó el suelo y luego cayó por el agujero que se generó en la baranda y cayó en el techo de uno de los altares del lugar. El fuerte golpe de su cabeza contra las tejas no fue menos.
Jaune vio como había alguien más a su lado. Una mujer de cabello rubio, el rostro pálido y los ojos abiertos, la sangre cayendo de su boca por un lado y su expresión de terror puro no era algo de lo cual Jaune podría quitarse en un tiempo.
Jaune se resbaló del techo llevándose consigo a la mujer que había estado en el techo del altar.
El sonido de los cuerpos y las tejas caer dejaron a Jaune aturdido unos segundos. Cuando la vista de Jaune se aclaró lo que vio fue algo que no esperó ver.
Un collar con una piedra roja grande, un collar precioso.
El horror no tardó en llegar a la cabeza Jaune cuando comprendió de quien se trataba la persona que había caído sin vida a su lado.
―!Sabrás quien es cuando la veas!
Los labios de Jaune se curvaron en una expresión intentando expresar lo que sentía, miedo y tristeza, ansiedad y pánico.
La voluntad que había tenido no fue la misma que había tenido antes. Extendió su mano y tomó el collar de la mujer.
Justo antes de que el hacha de aquel cazador cayera sobre él matándolo en el acto.
…
Voy a actualizar esto más seguido eso es un hecho, por cosas de mi tiempo designé una pausa a esto, bueno, y sí, soy yo otra vez por cierto.
Esta sí es una idea con la cual quiero trabajar, no como otras que tuve de esta idea.
Como sea, lo más probable es que a principios de mes o a finales buena a subir, quizá incluso antes.
Síganme en mi wattpad, "Rey de pica _" todo junto y sin espacio. Allí anunció el horario en el cual voy a actualizar.
Rey de picas fuera.
