Edging: Regalos inesperados
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Annasak2, DjPuMa13g.
Nunca pensaron terminar su noche así: semis desnudos, retándose el uno al otro con miradas deseosas, con los labios hinchados de tanto besarse y con urgencia de sentirse. Con el sudor del otro en su piel. Jadeantes, con el corazón a un ritmo loco y constantes ganas de querer explotar todas las sensaciones posibles.
- Hao...—gimió ronco cuando sintió esa mano traviesa escabullirse dentro de la ropa interior para quedar sobre el miembro semiduro.
Agarró el rostro del castaño y lo acercó, ante tal poca distancia se aprovecha para saciarse de esos labios que tienen sabor a coñac y cigarro. Es un beso lento con una clara intención de satisfacer su gusto por ese gemelo que lo está volviendo loco de pasión.
Mientras que él estaba concentrado besando esos labios, Hao tomó su pene e inició a mover la mano de arriba hacia abajo. El gemelo sonrió al sentir a su amante de esta noche retener el aliento - ¿Qué haces? -
- Es muy tarde para hacer esa clase de pregunta, mi querido Lyserg—Hao le dio un leve apretón a ese miembro que poco a poco se estaba hinchando. Lentamente, pero con una presión deliciosa, hizo que Lyserg se quedara quieto.
Hao aprovechó la pasividad de Lyserg para acercar el rostro al oído de éste, atrapó el lóbulo derecho entre sus labios y lo chupó tan obscenamente mientras aumentaba la velocidad de la mano, lo masturbaba como si su vida dependiera de la reacción de satisfacción del inglés.
Desde un principio, Lyserg sabía que se metía con un hombre con fama de bastardo y aventurero. Una fama, por cierto, muy bien ganada. Sin embargo, tenía su lado bueno que los hacía adicto a él. Ese lado bueno era sus movimientos sexuales, los cuales él mismo podía constatar, eran extraordinarios
- Hao…—jadeó con fuerza.
Pensar que solo venía a una fiesta infantil, qué iluso.
Esa mañana estaba listo para otra ronda de jugos de manzana empaquetados, golosinas y pastel. Si bien, no era adicto a las cosas dulces, sabía que Anna sí lo era y no escatimaría en gastos para celebrar a su único hijo.
Yoh abrió la puerta, apurado porque el entretenimiento para los niños no llegaba. Pero no lo culpaba, no debía ser cosa sencilla ser anfitrión.
- ¿Vienes solo?—preguntó extrañado.
Buscó a su novia por fuera, suponía que era porque él mismo confirmó que iría acompañado.
- Sí… -
Sintió vergüenza, ni siquiera se comunicó con Pilika para informarle del evento. Pésimo novio le quedaba corto.
- Pasa, llegas muy a tiempo para el banquete—dijo el castaño, apartándose de la puerta— Todos están en el jardín -
Sintió alivio al estar en la fiesta y horror al mismo tiempo al ver varios niños brincando en un inflable. Tal vez no tenía el instinto paternal a flote y también era uno de sus grandes problemas con su novia. Porque Pilika era la clásica chica que veía bebés con ilusión en sus ojos. Pero ojalá fuera ése su problema.
Conforme transcurrió la fiesta se fue sintiendo menos incómodo. Sus amigos hablaban sobre el próximo matrimonio en su círculo inmediato. Él estaba entre la lista de solteros, el otro que también se resistía a caer era el hermano del anfitrión.
- Jamás verán una argolla en mi dedo—dijo sin tapujos Hao.
- ¿Qué? ¿Acaso crees que nadie te merece?—añadió Ren— No eres mejor que todos nosotros -
La sonrisa del mayor fue en aumento, igual que su grado de seguridad.
- Soy por mucho, mejor amante que todos los que están aquí sentados. Incluyéndote, hermanito —dijo sin dudas. Más de uno se quejó, pero Yoh que ya lo conocía, solo le dio por su lado. El resto lo retó, pero para Hao eso era sinónimo de triunfo y le arrebató un jugo de cartón pequeño— Si no fuera mi sobrino, ya me habría ido a una verdadera fiesta. -
Lyserg suspiró, no creyendo lo pesado que era el hermano de su amigo, que dejó la mesa por ir a coquetear con las madres solteras.
- A pesar de que son gemelos, son tan diferentes—comentó Diethel.
- Sí—admitió el castaño, levantándose de su silla al escuchar el timbre — ¡Parece que llegó el entretenimiento! ¡Voy corriendo! -
Tal como predijo, sus amigos no escatimaron en gastos para atender a sus invitados. Podría decir que hasta él disfrutó del espectáculo con botargas que presentaron para el pequeño festejado que brincó hasta el cansancio.
Horas después, que la mayoría de los invitados se marchó, abrieron los paquetes de alcohol y disfrutaron de un ambiente más relajado entre los viejos conocidos. Aprovechó ese instante para buscar un consejo de dos almas que tenían amplia experiencia en relaciones y que no lo juzgarían por su pequeño inconveniente.
- Otra vez me pasó—susurró él, tímidamente.
Agarraba nervioso la cerveza mientras miraba con vergüenza a sus amigas.
- Debes estar bromeando—dijo Anna, cargando a su hermoso hijo de 2 años—Por los grandes espíritus, debes ir con un especialista… -
- ¿Por qué? ¿Por qué?! - Exclamó al cielo como si ahí obtuviera respuesta, pero nada. Después miró a su amiga rubia que lo veía sin creerlo
- ¿Por qué los hombres son tan cobardes en ir con un doctor cuando tienen problemas sexuales? ¡No hay nada de malo en ir a consultarlo!— cuestionó irritada Jeanne. Harta ya de la situación de Lyserg.
La verdad, si él no fuera su amigo ahora mismo estaría burlándose.
- ¿Puedes bajar la voz?—rogó él—No quiero que nadie se entere.
- Sí, Jeanne, no quiero que hagas más escándalo en la fiesta de mi hijo—ordenó Anna fríamente— Y tú —miró al inglés— No deberías iniciar ese tema en una fiesta infantil, un niño te puede escuchar o peor… —entrecerró sus ojos— Mi cuñado, si Hao te escucha se burlara tan cruelmente de ti. -
- Hao, ¿cierto? —Jeanne empezó a reír levemente. Era esa típica risa burlona que molesta mucho a la rubia— Anna, responde, ¿Cómo es vivir con tu cuñado en el sótano?—Esos ojos rojizos tenía un brillo de diversión, bebió lento de la copa de vino tinto y lamió una gota escurridiza al ver como Anna fruncía el ceño— Debe ser muy educativo para tu hijo ver diferentes tipos de anatomía cada tercer día -
- No empieces—exigió fríamente.
Esa reacción hizo que Jeanne carcajeara
- Cuenta — insistió, una vez estuvo tranquila— ¿Qué hizo esta semana tu sexy cuñado? -
- Ayer, Yoh y yo nos despertamos para realizar nuestra rutina matutina que es… él se baña mientras yo voy con Hana para despertarlo y cambiarlo para después desayunar en familia junto con ese imbécil, así es nuestra rutina.
- Aquí es cuando escucho un 'pero' —dijo Jeanne con un tono tan sabiondo y burlón.
Anna está comenzando a detestar a su amiga porque tenía razón por lo siguiente que dirá - Pero ayer la rutina fue diferente, muy diferente –
- ¿Qué tan diferente?—la curiosidad hizo que Lyserg dejara un lado su vergüenza del regaño para integrarse a la conversación.
Anna acomodó la cabeza de Hana sobre el hombro izquierdo, vio que él estaba dormido por el agotamiento de la fiesta infantil, el ver el rostro tranquilo de su hijo, recordó.
- Solamente diré que en vez de desayunar cuatro o en ocasiones cinco personas en mi comedor, el día de ayer desayunamos siete personas —con esa declaración Jeanne estalló divertida, porque sabía de sobra lo buen conquistador que es Hao — Y tres de ellas no llevaba nada de ropa en la parte superior -
- Oh, dios mío—Lyserg se puso rojo al imaginar ese desayuno—Debió ser muy incómodo para ti -
- No lo fue —respondió con autoridad— Son senos, yo también tengo. Pero la palabra 'incómodo' no describe cómo me sentí -
- Fueron celos ¿verdad? —Jeanne levantó la copa apuntando a la rubia.
Anna se lamió los labios y dejó escapar un largo suspiro de resignación
- Todo el maldito desayuno tanto Yoh y Hana no dejaron de ver los pechos de esas mujeres—su hijo se movió brevemente, le acomodó un mechón detrás de la oreja -Comprendo que Hana tenía curiosidad pero Yoh ni esfuerzo hizo en ignorarlas -
- Hubiera pagado por estar ahí—admitió Jeanne que se pasaba las manos por el cabello, mientras cerraba los ojos para recordar los buenos ratos que pasó con Hao antes de casarse con Ren.
El Asakura mayor era muy accesible y excelente novio, pero lo malo era que no contemplaba casarse, algo que arruinó la relación de novios y fortaleció su amistad.
- Dile a Hao para la otra se ligue a unos atractivos hombres, solamente para que Yoh sienta lo que tu sentiste —dijo ella, sutilmente abrió los ojos para no recordar esas noches de sexo en donde se exploraban tan eróticamente — Te vengas de Yoh por mirar las tetas de otras chicas enfrente de su esposa y al mismo tiempo tu vista disfruta de esos bombones — dejó la copa en la mesita y miró sensualmente a su amiga — Hao puede ser todo lo negativo que tú quieras, pero no vas a negar que tiene excelente gusto en los hombres.
Anna giró a la ventana de la cocina para verificar que no hubiera nadie, por lo que diría - Estoy totalmente de acuerdo en eso. Aun no olvido a ese hombre, Jeanne -
- ¿Marco? -
- Sí, ese rubio. Amable, muy inteligente y sofisticado. Entablé una excelente conversación con él —la rubia empezaba a sentir calor cuando describió a ese manjar de hombre que tenía todo lo que ella quería cuando era soltera— Y al verlo cocinar en bóxer, con el torso desnudo, con esos lentes hasta la punta de su nariz… Fue como si mi regalo de navidad llegara por adelantado a mi casa -
Lyserg veía a sus amigas platicar como si él no existiera. Consideraba eso muy grosero porque él las juntó ahí para iniciar una plática enfocada en su problema. Con toda la delicadeza que un caballero Londinense como él tenía, se aclaró la garganta para llamar su atención. Esa resonancia obligó a sus amigas a que dejaran de hablar y se enfocarán en él.
- ¿Podemos olvidar a Hao y volver a mi problema? -
Jeanne como respuesta agarró la botella de vino y se sirvió más en la copa— Necesito esto para hablar de tu problema —alzó el recipiente lleno y bebió un poco.
- ¿Qué quieres que te digamos? —le cuestionó duramente Anna— Tú problema está fuera de nuestro conocimiento -
- Ustedes son doctoras, deben saber algo —explotó Lyserg al tiempo que señaló su ingle desesperado.
Hana se agitó entre sus brazos, pero afortunadamente no despertó ante ese desplante tan infantil. Miró agudamente a su amigo y estaba preparada para decirle unas terribles verdades, pero Jeanne intervino a tiempo para evitar ese desastre
- Así es, somos doctoras. Pero si tu problema fuera, por ejemplo, que quieres implantarte busto. Por mi parte, con mucho gusto te ayudo. Y te apuesto que si tu problema fuera cardíaco, por supuesto que Anna te ayuda —señaló a la rubia que se veía tranquila— Pero no lo es, tu problema de eyaculación precoz lo tiene que ver un especialista -
Lyserg apretó la botella— Tienes razón, disculpa mi reacción -
Sus amigas notaron su tristeza y preocupación — Tranquilo... —Jeanne extendió la mano para agarrar la de Lyserg, la apretó para reconfortarlo— No olvides que tu problema tiene solución—después de decir eso, se quedaron en silencio.
- ¿Has hecho el truco de pensar algo horroroso para evitar eyacular?—cuestiono Anna.
- Sí, no sirvió—Dithel sonrió secamente, otro largo silencio apareció— Realmente necesito encontrar una solución y que sea rápido porque… —se mordió los labios para evitar que saliera algún sollozo de impotencia.
Jeanne rio levemente por la palabra 'rápido' pero se detuvo al sentir como Anna la miraba duramente.
- Realmente deberías hacernos caso en ir con un especialista—murmuró irritada la francesa.
Lyserg la observó brevemente, se aclaró la garganta - Corrijo y aclaró —mencionó, alzando la cerveza— Quiero una solución rápida, que no dañe mi orgullo masculino y sin que me revisen el pene -
- Se escucha que quieres un milagro —Anna despegó a su hijo para acunarlo entre sus brazos y lo miró tiernamente— Tu tío Lyserg tiene un ego masculino frágil, espero que no seas así cuando crezcas -
- Ni que sea igual a su tío Hao —pidió Jeanne— O tu casa parecerá hotel entre el tío y el hijo -
Ése fue un comentario que no le causó la menor gracia a Anna, que emitió una risa muy fingida.
- Qué graciosa. Mejor vayan al jardín, ellos deben estarse preguntando por qué tardan tanto sus cervezas. Yo acostaré a mi hijo en su recámara—mencionó Anna, arrullando al pequeño en brazos, mientras sus amigos salían con la caja de cervezas helada del refrigerador. Miró una vez más a su retoño—Por supuesto que no serás como ese promiscuo, Hana. Ni de broma, antes lo corro de mi sótano. Sobre mi cadáver, bebé -
Seguía contándole a un dormido rubio su plan para evitar la desgracia de tener un clon de Hao Asakura, cuando el susodicho abrió la puerta de la despensa y dejó salir a una chica sofocada, que seguía acomodando su ropa.
- No entiendo porque se queja de ti, si eres magnífico -
- Mi hermano no la complace, es por eso—se vanaglorió el Asakura— Ahora, será mejor que te vayas y tira el condón al salir -
- Claro, despídeme de Yoh y Anna. Dile que la fiesta fue hermosa.
- Por supuesto —sonrió con suavidad. Él sabía, mejor que nadie, que en el juego de las conquistas siempre hay que dejar encendida la llama de la esperanza en sus amantes de ocasión, porque no sabía cuándo requeriría un acompañante en su solitaria cama.
Ahora que esa bella mujer se había ido, podía poner atención a las ideas que tenía rondándole en la cabeza. La primera, ninguna mujer rubia le prohibiría educar a su sobrino para ser un galán. En segunda, tenía que conseguir algo de comer porque necesitaba energía. Y tercero: necesitaba impartir algunas clases de anatomía a cierto inglés con problemas sexuales.
El sonido de la botella de cerveza abrió en él un mundo de prospectos. Cierto, su primera opción en su círculo más cercano era Ren, pero el inglés no tenía un mal cuerpo. Comió una papa frita de la charola, donde reunió Anna las sobras. Masticó despacio, imaginando las maravillas que escondía su víctima debajo de la bragueta.
Minutos después, escuchó la voz de su hermano entrando a la cocina con los pocos elementos que restaban de sus invitados. Ren, su antigua presa y Lyserg, el león que despertaría esta noche.
- ¿Se les acabaron los juguitos de manzana? -
- ¡Ja…! ¿Y a ti se te acabaron los buenos chistes?—respondió Ren.
- Puede que te haga reír un día de estos—dijo con alevosía, mirándolo con un descaro que lo hizo sonrojar— A Jeanne no le importaría que te enseñara un par de cosas -
Yoh actuó rápido, interponiéndose antes de que aquello acabara en masacre. No en el día de Hana, de ninguna manera y Anna era capaz de enviarlo a dormir al auto.
Lyserg, que era un espectador, recogió de la mesa la botana que buscaban. Iba a decirles que los esperaba en el jardín, si es que querían quedarse a platicar con Hao otro rato, hasta que él lanzó una propuesta diferente.
- ¿Juegan billar? -
- ¿Está decente el sótano?—devolvió Yoh.
Hao golpeó su hombro en forma amistosa.
- Claro, mi casa es su casa -
- Si te escuchara Anna... —bufó incrédulo Tao— Es una vergüenza que un adulto viva en el sótano de la casa de su hermano -
- Son los celos hablando—respondió Hao, abriéndoles la puerta— Quisieras tener mi estilo de vida -
- Quisieras que quisiera tu vida -
Una vez abajo, los invitados quedaron maravillados. No conocían esa parte de la casa porque era exclusiva para él. En principio cuando su hermano adquirió su casa, invirtió mucho para el área de visitas. Por lo tanto, tenía una recámara con baño privado, una sala pequeña, donde tenía un gran televisor y un área de bar.
Ante tanto lujo, se negó a pagar un departamento en otro lado. Se instaló ahí con la promesa de comprar su propio sitio. Tenía dos años, sin intenciones de moverse. Hana e Yoh lo necesitaban, por qué los dejaría solos al dominio de su cuñada. Con tres hombres en la casa, apenas se nivelaba el asunto.
- ¿Quieren un trago? —sugirió el castaño, pasando debajo de la barra— La casa invita, aquí abajo no hay restricciones, pueden beber lo que quieran. A menos claro… que no les den permiso -
- Muy gracioso —respondió sarcásticamente Ren. No estaba de humor para los juegos burlones de Hao, menos para que demeritan su hombría frente a todos— Yo no necesito permiso para nada -
- Bien, como usted diga, Señor Tao -
Demostró sus dotes de bartender y sirvió a cada uno las bebidas de su elección. Para Tao fue un whisky, vodka a su gemelo, cognac para el joven inglés y para él abrió una botella de vino tinto. Bebió lento sin dejar de ver al peliverde, que sentía la intensidad de su mirada.
Sin embargo, intentó disimular que eso no le afectaba. Lyserg frunció el ceño ante esa muestra de atención tan extraña. Esa mirada que lo examinaba como una pintura rupestre o tratando de resolver algún acertijo, sea lo que fuera esa mirada lo estaba poniendo nervioso.
- ¡Hora de jugar! —anunció Hao, una vez que vació la copa— Espero que sus esposas y novias no los esperen en casa -
- Hao no empiec… —Yoh rápidamente comenzó advertirle a su hermano pero fue demasiado tarde.
- Mejor cállate y acomoda las bolas —respondió Ren.
Asakura se levantó y tomó los tacos de la base empotrada en la pared, denotando una sonrisa malvada que no pasó desapercibida por su gemelo. Aguantó la risa y lamió su labio superior, no pudiendo resistir aquellas singulares palabras.
- Con mucho gusto te las acomodo, pero primero espero que me lleves a una cita, Ren —dijo roncamente Hao para después guiñar un ojo al chinito, que estaba rojo. Tal vez de enojo o tal vez por el coqueto. —Esperé tantos años para escucharte pronunciar esa frase de tus lindos labios.
Hao se acercó a Ren pero antes de entregarle el taco, con la punta de ese largo bastón delineó con lentitud los labios del Tao, que pasó un generoso trago de su saliva.
- Tienes lindos labios, parecen muy besables -
Cerró tanto el espacio, que ambos sintieron el aliento cálido del otro.
- Tómalo —En ese punto Ren no sabía a qué se refería. Hao rió, indicándole suavemente de qué hablaba— Toma el taco, Tao -
- Como sea —tartamudeó el chino, que le arrebató el bastón, tratando de recobrar la compostura.
Como respuesta, se rió por esa reacción; después lanzó otro taco en dirección a su hermano. Ahora ese chinito sabía porque caían tan fácilmente en su cama.
Yoh tosió por la actitud de su hermano. A pesar de ser testigo constante, sus técnicas de coqueteo no dejaban de sorprenderlo. Alguien que también estaba estupefacto por esa breve interacción, era Lyserg. Él no dejaba de observarlo, sorprendido por el despliegue tan natural de seducción. Por mucho que deseara negarlo, estaba encantado por su seguridad. Había escuchado sobre su galanura, entre sus amigas y en extraños, pero verlo ante sus ojos le provocaba una extraña curiosidad.
- Lyserg—pronunció profundo, dándole el taco—No soy mucho de apuestas, pero apostaría a que no sabes cómo usarlo.
- Sé bien cómo usarlo, Hao.
Lyserg no sabía qué lo impulsó a responder de ese modo, tal vez fue el momento de coquetería caliente. No tenía idea, pero Hao se inclinó hacia él.
- Espero que me lo demuestres esta noche—murmuró solamente para sus oídos. Fue más que obvio que esa declaración lo dejó atónito. Aunque quiso disimularlo, él sonrió por su reacción tan exacerbada. Entonces volvió su atención hacia sus dos acompañantes y exclamó— ¡Dejemos de perder tiempo y empiecen a perder dinero! -
- Yo no quiero perder dinero o Anna me matará -
- Igual -
- ¿Anna también te mata, Ren? ¿Compartes a Anna y no me habías dicho, Yoh?— pronunció Hao, en tono burlón hacia su hermano.
Pero fue Ren quien reaccionó primero.
- No te hagas el imbécil—contestó Tao. Y apretó fuerte el taco para evitar golpearlo. — ¡Sabes muy bien a lo que me refería! -
—Como sea. — Y con eso dicho Hao cumplió, acomodó las bolas de billar para Ren, se dividieron en equipos. Ren con Lyserg contra los gemelos.
En cada ronda empezaron a beber cerveza, en su selección también había otros licores. Sacaron botana e intercambiaron equipos. Las botellas de cervezas empezaban acumularse en la barra. Había migajas de botana, manchas de alcohol, vasos vacíos y servilletas sucias.
- Tengo una idea, el equipo que pierda tiene que limpiar este desastre —dijo un Yoh algo alegre, que abrazaba a Ren. — Vamos a ganar -
- ¡Por supuesto!—gritó Ren a todo pulmón, ya con el exceso del whisky y las cervezas corriendo por sus venas. — Ganémosle al ex de mi esposa -
Hao se colocó detrás de Lyserg y lo abrazó. Al inglés, que también estaba algo mareado, no le importó la cercanía. Es más, le encantó; porque sentía el calor del Asakura y esa deliciosa fragancia de cítricos. Estaba tan intoxicado, que poco le incomodó cuando ese gemelo recargó la barbilla en su hombro.
- Dudo que ganen - Asakura mayor colocó sus manos sobre ese duro abdomen y empezó acariciar de arriba hacia abajo—Ustedes están muy ebrios -
- No lo estamos—gritó enojado Ren. Se apoyó en la mesa de billar para caminar sin tropezar, hasta llegar al frente de Hao. —Te ganaré, como te gané a Jeanne -
- Sí, sí. Sigue diciendo que me ganaste a Jeanne—murmuró Hao sobre el hombro de Lyserg.
- ¿Y qué si estamos ebrios? ¡Maldita sea, hoy cumplió años mi hijo y tengo derecho a emborracharme!—pronunció Yoh, orgulloso. Intentó subir a la mesa de billar a tropezones, pero con su nula habilidad, no pudo ponerse de pie, así que se quedó acostado—Hana está creciendo tan rápido—suspiró en tono tan tierno—Mi lindo Hana.
- Voy por más alcohol. —Ren iba, o más bien, arrastraba los pies hacia la barra del bar.
- ¿Y si mejor cantamos en honor de Hana? —propuso rápidamente Lyserg, para evitar que se levantarán innecesariamente.
- Perfecto —estuvo de acuerdo Hao, porque ahora quería ver como patéticamente ellos cantaban, y grabarlos.
- ¿Y el juego? ¿Y la apuesta? -
- Tú ganas, hermanito —Hao soltó a Lyserg para acercarse a Yoh y ayudarlo a sentarse en la orilla de la mesa. — Yo limpio mañana -
- ¡Hora del karaoke!—gritó eufórico Ren, que apareció con dos botellas en las manos. Una de tequila y la otra de ron; ambas, abiertas.
Diethel fue con Tao y batalló para quitarle todo ese licor. Por su parte, Hao obligó a Yoh a sentarse en la mesa de billar. Al ver que se sostenía por su cuenta, fue a encender la televisión. Activó el sistema de sonido, conectó los micrófonos y agarró la tableta para buscar la lista de música que tenía disponible.
De las potentes bocinas se escuchó música electrónica. Las vibraciones se reflejaron en las ventanas y en los muebles de la casa. La potencia del sonido se podía comparar a un club nocturno, porque incluso en la calle se podía escuchar la canción que Yoh y Ren cantaban tan fuera de tono, aunque tenían toda la actitud de rockstar. Yoh pronunció las primeras estrofas de la canción al ritmo de la batería, mientras Ren empezó a bailar.
Hao encendió un cigarrillo mientras reía por el espectáculo que estaba dando ese par arriba de la mesa de billar. El concierto que les estaban dando a él y a Lyserg era de otro nivel, aunque el inglés parecía más preocupado por la seguridad de sus amigos. Yoh empezó a saltar y Ren abrió su camisa para descubrir ese delicioso torso, que recorrió con la vista.
A nadie le cabía duda que el alcohol dominaba su razonamiento.
De a poco, Lyserg comenzó a reír. Ya no aguantaba estar serio al ver como esos dos actuaban. Ren se acercó a ellos para abrazarlos por los hombros e incitarlos a que lo acompañara en esa locura de diversión. Antes de subir con Yoh, Hao apagó el cigarrillo en el cenicero y se subió con su hermano para cantar Rock your body de Black Eyed Peas.
Sin embargo, el ánimo alegre en el sótano contrarrestaba con la parte superior de la casa, donde resonaban los vidrios de las recámaras y también cada fibra del ser de cierta rubia. Apretó los puños enfadada, esas voces desafinadas estaban a nada de provocarle una jaqueca. Ahora mismo revisaba que su hijo siguiera durmiendo, cerró la puerta aliviada de que así fuera, junto a ella estaba una Jeanne divertida. Pero que rápidamente cambió su rostro alegre a uno ceñudo para acompañar el sentimiento de irritación de Anna.
El par de esposas bajaron al origen de esa fiesta ruidosa, Anna respiró profundamente, preparándose para la confrontación. Bajó las escaleras con Jeanne tras de ella. Al momento de abrir la puerta, su enojo aumentó diez veces más, cuando notó la suciedad en la sala de juegos, e incrementó al ver a su esposo borracho y cantando felizmente con el maldito de su cuñado.
Jeanne hizo a un lado a la rubia para entrar, le pareció divertido ver a Ren desarreglado y tan espontáneo. Para ella, admirar el abdomen desnudo de su esposo siempre sería motivo de gozo. Sonrió cálidamente al verlo tan relajado, a pesar del alcohol.
- ¡Yoh!—le llamó la atención y lo consiguió.
Él le sonrió tan tiernamente a su llamado. Cada vez que su esposo le sonreí de ese modo la enamoraba más y tenía ese efecto en quitarle el enojo. Lo cual no era nada bueno para la ocasión.
- ¡Anna!—la nombró suavemente — ¡Ven, hay que cantar! —Su hermano alcanzó a cogerlo por la cintura antes de que se cayera. Hao podía ser un patán con todos, pero no era un desgraciado como para dejar que su hermanito se lastimara— ¡Es nuestra canción! -
- No, Yoh… tú sabes que yo no…
- Claro que cantas. Y cantas hermoso —el gemelo menor lo dijo con tanta convicción, se soltó del agarre de su hermano, bajó con algo de torpeza de la mesa, hasta llegar a esa espléndida mujer —He escuchado como le cantas a nuestro hijo —susurró él, mientras agarraba su rostro con extrema ternura. — Ese hijo que es la muestra de cuánto nos amamos —le dio un beso en la mejilla— Te amo Anna, te amo mucho -
Anna sentía que su corazón latía rápidamente y sus mejillas se calentaban por sus endulzadas palabras.
- Ya se puso cursi—comentó Hao, un falso tono burlón.
A veces, solamente a veces, esas muestras de cariño entre Anna e Yoh le daban ganas de volver a tener una pareja real. Alguien con quien compartir esa clase de cursilerías. Con la última persona que fue amoroso esta justamente en la habitación. Jeanne que seguía siendo tan hermosa como siempre, tanto físicamente como de carácter. Ella percibió su mirada y le sonrío suavemente, él le correspondió.
Viejos tiempos.
- Es hora de irnos —comentó Maiden a su muy alegre esposo, que afortunadamente no estaba adormilado como Yoh.
- No se preocupen, yo limpio —comentó Hao.
- Por supuesto que tienes que limpiar, tú vives aquí —expresó fieramente Anna, mientras dejaba que Yoh la abrazara amorosamente.
- No me hables en ese tono —pidió Hao— ¿Que no ves que tu desprecio me lastima? -
Anna bufó ante esa postura infantil y en silencio pidió a los grandes espíritus que Hana no copiara esas actitudes tontas.
Lyserg observaba atento el duelo de miradas. La tensión era palpable entre ellos, al punto que en cualquier momento alguien perdería la paciencia y se desataría la tercera guerra mundial en esta casa.
- Yo le ayudo a limpiar -
- No tienes que hacerlo—respondió ella rápidamente. Tratando de no distraerse con el aliento cálido sobre su cuello.
- No me siento cómodo dejando todo así de sucio —explicó Lyserg. — También es mi desastre -
- Eres mi invitado -
- Anna, déjame ayudar -
Yoh empezó a dejar caer todo el peso en el costado de Anna, mientras ella intentaba sostenerlo— ¿Seguro?, no quiero que te quedes tan tarde — dijo con esfuerzo esas palabras.
- Estoy totalmente seguro y sube tranquila -
Lyserg se acercó a su amiga, agitó el cuerpo de Yoh para despertarlo. Esta acción hizo que Anna se aliviara del peso y así condujo al castaño en dirección a las escaleras—Nosotros limpiaremos rápido, mejor mete a la cama a tu esposo —le sonrió para calmarla.
Anna accedió y subió las escaleras, concentrada en el hombre somnoliento. Una vez desapareció, pensó subir por una bolsa para la basura.
- No tan rápido —dictó Hao, detrás de él— A mí me gusta darme el tiempo para disfrutar -
Esas palabras hicieron que girara a verlo. Hao estaba tan cerca que podía oler ese aliento de whisky. Lyserg conectó su mirada a esos ojos cafés que al parecer tenían un intenso mensaje. Notó que Hao mordía sus propios labios para después soltarlos lentamente. Ese detalle alteró su pulso. No obstante, el aliento se le fue cuando colocó con cautela la mano sobre su mejilla.
Se maravilló de la suavidad de esa piel y dio un paso más cerca de ese inglés, que lo observaba intrigado. Sonrió, cerrando la distancia, siempre procurando que no hubiera un signo de negación, al ver que no lo había, siguió con su andanza
Diethel estaba fascinado por el actuar nervioso de ese gemelo, tan lejano al semblante seguro de siempre. Sintió esa mano bajar hasta colocarse en su cuello. Los dedos se enredaron con su cabello y le dio un certero tirón a los lindos mechones en la nunca, lo que le sacó un sensual jadeo.
Al ver como ese inglés tenía la boca entreabierta, escuchar su respiración pesada y sentir en sus dedos esa piel caliente, era una invitación para desatar la lujuria en su cuerpo.
En esos momentos de mudez solamente con las miradas se comunicaban entre sí. Hao sutilmente bajo la mirada a esos labios entreabiertos que le imaginativamente le pedía ser poseídos por él, Lyserg no perdió en ver ese claro gesto de deseo ahora la cuestión para sí mismo es ¿realmente se dejará besar por ese gemelo que es tan seductor?
Sintió la mano del gemelo rodeando la cadera con firmeza mientras la otra mano sin nada de delicadeza lo agarró del cuello, Hao le pasó la punta de su lengua sobre los labios del inglés, ese gesto era una súplica para que lo dejara saborearlo, tal vez era el alcohol o el misterio sexual que Hao exudaba que hizo que Lyserg accediera a la divinidad de sus súplicas.
Él tenía tanta curiosidad y una sed de experimentar con ese hombre.
Eran una mezcla explosiva la firmeza de la mano de Hao en la nunca Lyserg y en la cintura era como un animal que impedía a su víctima escaparse, ese gemelo transpiraba pasión en cada parte del cuerpo, esa pasión salía a través de ese delicioso beso. Sin embargo, el atractivo inglés no se quedaba atrás a la hora de responder la fiereza de ese gemelo.
Prácticamente se estaban devorando. Ambos son hombres y extremadamente competitivos, siempre ha sido así y así se aceptan desde que se conocieron.
No fue extraño que el beso se convirtiera en una competencia, de quien hacía gemir más a quién, quién era el primero en robar el aliento del otro, quien repite más el nombre del otro…
Sin embargo, no les era suficiente para calmar el calor que está en sus cuerpo, sus instintos exigen un contacto más intenso que tenga un resultado que los haga gritar de placer.
El sótano se sentía muy caliente que ya no era necesario la ropa, el primero en tener esa observación de la temperatura fue Lyserg que llevó sus manos de los hombros hasta deslizarse ágilmente debajo de la camisa negra, deslizando la mano por el torso admiro la líneas de profundas de los abdominales, se deleitó con la sensación de esos músculos duros, entre tanto, Hao dejó de besar para darse el tiempo de sonreír arrogantemente.
Lyserg no vio esa sonrisa porque aprovechó ese momento para agarrar esa camisa y obligar a Hao a quitárselo, el gemelo con gusto le cumplió esa exigencia.
Al gemelo le fascino ver lo tan entretenido que está su amante, agarró las manos de Lyserg para colocarlas en sus pectorales y fue con esa acción que hizo que el peli verde lo mirara a los ojos.
Sin nada de delicadeza Hao le quito el saco negro, de un tirón le abrió la camisa blanca para después tirarla al piso, se cruzó de brazos y examino ese cuerpo, no estaba mal, no era musculoso pero se defendía y lo más importante de todo es que lo consigue excitar.
En un desplazamiento rápido llevo su mano al cuello de Lyserg para tocarlo con las yemas de los dedos, ese hombre es muy atractivo y fastidioso pero atractivo, sin más preámbulo lo apretó del cuello para atraerlo agresivamente, le dio un breve beso a los labios para posteriormente atacar ese delicado cuello, primero lo lamió tiempo después intercalaba entre chupar y mordisquear hasta escuchar los jadeos profundos de Lyserg
En todo el ataque sensual de ese gemelo Lyserg se dejó tratar como un muñeco sexual y le parecía atractivo hasta que sintió ese mordisco justo en la famosa manzana de adán, ese gesto despertó en Lyserg un deseo de también ser el cazador, él no era tímido y eso lo sabía muy bien sus ex novias y actual novia, así que empezó activarse en esa pelea de poder sexual, como primera acción movilizó sus manos hasta la cintura del pantalón de Hao, deshizo el cinturón y junto a ellos el botón después bajó el cierre.
La segunda acción, sin miedo y la excitación al máximo metió una mano en la abertura de esos boxers negro, agarro ese miembro que estaba flácido, aprecio la calidez de esa piel, se lamio los labios por la anticipación de su siguiente diablura candente; envolvió el pene con la mano e inicio a masajearlo.
Percibió varios detalles como: ese pene comenzaba a endurecerse, Hao jadeando con dificultad y ese apretón en el cuello a causa de la mano del gemelo.
Así no era como ese par había planeado terminar esa noche, mucho menos después de la fiesta infantil de su sobrino pero él no era nadie para negarse ante tal premio por soportar a niños pequeños e inquietos, y soportar los patéticos amigos casados de su hermano.
A Hao se le revuelve el estómago este estilo de vida familiar que desafortunadamente tenía que ser parte y a veces no creía como su grupo de amigos terminaron de fiesteros universitarios a ser padres de familia en los suburbios, un cambio drástico en la vida.
Hao recargó la frente en el hombro de Lyserg, éste último sentía ese aliento caliente sobre su piel húmeda, el contraste de temperatura era tan excitante, siguió masturbándolo lentamente, Hao agito la cabeza de lado a lado, llevo su mano y la introdujo en la ropa interior del peli verde. A diferencia de Lyserg su agarre fue brusco, esa erección estaba a su máximo esplendor.
- Hao…—gimió roncamente cuando sintió esa mano traviesa.
Sus rostros estaban a poca distancia, Hao le sonreía con descaro y Lyserg quería borrarle esa arrogancia así que lo beso detenidamente mientras que él estaba concentrado besando esos labios, Hao inicio a mover la mano de arriba hacia abajo, lentamente pero con una presión que hacía a Lyserg dejar de respirar.
Lyserg cerró los ojos, empezó a agitarse, dejó de besarlo para concentrarse en escuchar el sonido del latido rápido de su corazón, se mordió los labios como si ese gesto tuviera el poder de detener el orgasmo pero las ganas le estaban ganando, él no podía controlarse. Una vez más aceptando que estaría terminando rápido y aceptando la humillación por parte de Hao ya no le importaba gritar como un loco necesitado.
Era muy probable que sus amigos lo escucharan pero en este punto ya todo le valía, soltó el pene de Hao para agarrar sus hombros como si fuera su ancla para evitarse elevarse en ese tan ansiado orgasmo.
Faltaba poco para llegar, el proceso fue como si una gotera estaba llenando un vaso enorme - Sí, más rápido – Hao obedeció, ahí está el escalofrío que indicaba que se acercaba el término – Oh, no… -estaba a un segundo para el final feliz pero se detuvo el éxtasis. Él ya no sentía la mano de Hao
- No conmigo - la voz profunda y juguetona del gemelo le obligó abrir los ojos.
- ¿Qué? ¿Por qué te detuviste?—Lyserg estaba confundido y exasperado.
- Escuché que eres muy rápido —con esas palabras que no eran dichas en tono burlón pero aun así le hicieron sentir vergüenza Lyserg — Estás de suerte, hoy quiero enseñarte varias cosas y el primero es el autocontrol -
Lo agarró de la erección y dócilmente Lyserg se dejó guiar hacía donde Hao lo llevaba, dejaron la mesa de billar para pasar hacia esa recamara que contenía una cama de buen tamaño con sábanas grises y una enorme cabecera de manera, las paredes de ladrillo rojo, luces de baja tonalidad, también había un armario y una mesita donde había una lámpara.
Hao antes de soltar ese pene le dio un fuerte apretón y después empujo a Lyserg a la cama. Ante la atenta mirada del inglés se quitó los pantalones junto con la ropa interior.
Esto iba en serio y Lyserg se deleitó ante la vista de ese cuerpo masculino, músculos duros, abdomen cincelados, sus piernas fuertes, ese pectorales apretado hasta el punto que parecía de acero, sus brazos con la cantidad exacta de bíceps, esa V marcada en la ingle y al último como un delicioso postre ese grueso pene muy erguido, preparado para acción.
El gemelo con un gesto de la mano le indico sobre la ropa, Lyserg comprendió el mensaje y sin dejar la cama se quitó el resto de la ropa.
Hao simplemente inclinó la cabeza, sus ojos bailaron sobre ese cuerpo extendido sobre la cama, es algo delgado pero atlético, sus músculos se flexionan delicioso, no es tan trabajado ese cuerpo como el de él pero tiene un encanto seductor.
Diethel se sentó a la orilla de la cama, Hao se acercó hasta él hasta el punto en que podía acariciarle el cabello y rostro.
A Lyserg se le aceleró el pulso ante esa suavidad que transmitía Hao, ese dedos delineaba los labios con tanta devoción. Sintió un empujón en la nuca que le hizo acercarse a esa erección.
- Lyserg... -
Ese tono suplicante calentó más al joven inglés que con temblorosa manos, agarró ese pene, lo masajeó con firmeza, los ruidosos jadeos que surgían del pecho de Hao eran su recompensa.
Hao se mordía los labios para controlar los gemidos pero era imposible debido a que las manos de Lyserg son tan suaves.
Este era un terreno nuevo y excitante para él, nunca en su puta vida pensaba que realmente se excitaría en poner en la boca un pene pero aquí está a punto de saborear a Hao.
Se acercó, le dio una larga lamida desde la mitad de la erección hasta la punta, en la punta colocó los labios y de poco a poco abrió la boca hasta tenerlo tocando fondo en la garganta.
Hao soltó un profundo suspiro al ver cómo Lyserg tomó toda la extensión sin ningún problema que típicamente tienen los inexpertos, sintió admiración a ese hombre y se lo hizo saber.
- Buen, chico - canturreo, mientras deslizaba las manos en la nuca de Lyserg - Y pensar que no tienes experiencia, eres natural - agarró mechones de ese cabello - Me sorprendes mucho, querido - sostuvo con firmeza la cabeza y lentamente deslizaba hacia fuera el pene hasta mantener la punta entre los labios y lo volvió a meter con fiereza - Ahora probemos que tan bueno eres -
Lyserg colocó las manos en la cintura de Hao para causar un amortiguamiento en la exigencia de las estocadas que le están dando.
El inglés le pellizco y con eso Hao bajo el nivel de exigencia, saco Lyserg el pene de la boca para sostenerlo entre sus manos, lo agitó y se golpeó los labios con la sensible punta del miembro, inicio a darle pequeñas succiones en la punta como en los lados, estaba arrancando roncos gemidos de Hao, la cabeza de hongo le empezó a surgir líquido preseminal, lo chupo y le gustó el sabor salado Lo volvió a meter en la boca, posó una mano en la base del pene para acariciarle después la deslizó a esos tensos testículos.
Jugó con esos testículos mientras deslizaba de adentro hacia fuera todo ese carne candente, Hao empezó a mover la cadera.
- Así... —susurro Hao, comenzaba a sentirse cerca del fin y por tal motivo decidió sacar su grueso falo de esa húmeda boca.
- Hao -
Ese tono de regaño y desesperación le fue muy excitante.
- No te enojes, mi Lyserg. —Se agachó para estar a la altura de ese inglés, lo beso apasionadamente, saboreo esa boca—Tengo tantas ideas para divertirnos pero primero. —Se alejó de él para ir a esa mesita, del cajón sacó varias cosas como lubricantes, una liga y unas esposas acolchadas.
- ¿Qué piensas hacer con eso?—señaló los grilletes con evidente nerviosismo.
Hao miró las esposas, sonrió — Tú solamente preocúpate de disfrutar y confía en mí -
Lyserg se mordió la punta del dedo índice, analizando si confiar o no en Hao. El gemelo percibió la incertidumbre. — No te haré daño —dijo en un tono maduro.
El inglés asintió y se levantó del borde de la cama, alzó ambas manos para que le colocaran las esposas. Sin embargo, Hao lo hizo voltear. Y una vez con las manos atrapadas por la espalda volvió quedar frente al rostro de Hao.
El gemelo lo volvió a besar, al parecer él no se cansaba de probar esos carnosos y firmes labios pero la verdadera intención fue distraer a Lyserg para amarrarle una liga.
Lyserg dejó de besarlo— ¿Qué demonios te pasa?—se agitó, maldiciendo el tener esas esposas— ¿Por qué le colocaste esa liga a mi pene? -
- Porque no quiero que acabes antes de tiempo -
Otra vez ese tipo de comentario por parte de él y eso hizo sospechar que Hao escuchó su problema de eyaculación precoz.
- Escuchaste la conversación -
- Por supuesto que lo hice. -Notó como Lyserg bajo la mirada y estaba rojo—Deja de avergonzarte, yo te ayudaré -
- ¿De verdad? -
- Ahora dejemos la plática y pasemos a la acción—dijo en un tono seductor, le besó ambas mejillas, agarró ese pene y a una distancia considerada se inclinó y le dio un beso a la punta, después lo chupo por varios minutos.
El estómago de Lyserg se contraía ante tal sensación, el pelo verde no es tan vocal cuando está teniendo sexo con Pilika por eso se sorprendía que lo es con Hao, la boca de ese hombre le estaba demostrando con esa succión toda la experiencia que tiene.
Con un hilo de saliva dejó ese miembro, tomo el lubricante sabor uva y se dispuso a propagarlo entre los penes, lo embarro bien.
Se acercó tanto a Lyserg que sus penes rozaban, Hao tomó primero el suyo para darse un par de jaladas. Después hizo el mismo tratamiento a Lyserg.
Ambos estaban en su límite.
Hao se hartó del juego, se animó en agarra ambos penes, al mismo tiempo comenzó a masturbarse, las caderas se agitaban con el sube y baja de las dos manos, el aroma a sudor inicio a invadir esa habitación.
Con cada minuto que pasaba para Lyserg le era imposible aguantar su venida, Hao se dio cuenta de las señalas por eso lo mordió en el hombro para distraerlo y lo consiguió.
Mientras seguía masturbando el Asakura mayor analizó el problema de Lyserg, al final no era necesario que fuera a ver a un especialista porque era cuestión de entrenamiento.
- Terminó la primera lección - dijo soberbiamente al mismo tiempo que aventaba a Lyserg en la cama, se colocó a horcajadas sobre el ingles, tenía una excelente distancia entre sus cuerpo, retomo ambos penes para seguir con la tortura, siguió hasta que Hao empezó a gemir más fuerte, soltó el pene de Lyserg, sin embargo, el gemelo siguió gimiendo hasta que vino encima de su amante.
El semen caliente lo salpicó tanto el pecho como también gran parte del abdomen y sentía un poco en la mejilla, Lyserg vio una gran sonrisa en ese atractivo rostro, esa sonrisa de satisfacción.
Hao inclinó el cuerpo hasta estar cara a cara, lamio el semen que escurría de la mejilla hasta el cuello - Delicioso - le dio un besito rápido a la nariz de Lyserg y bajo de él.
Diethel que salió del estado de asombro por la venida candente de ese castaño - ¿Y yo que? Yo también quiero correrme - volteó la cabeza en dirección de Hao que ahora otra vez abría el cajón y sacó un sobre de condón como una diferente botella de lubricante.
- Lo sé - se acercó a Lyserg y lo tomó por las piernas para jalarlo hasta que sus piernas estuvieran fuera de la cama, lo volteó para tener de frente ese precioso trasero que no dudo en darle un par de golpes, esa piel blanquecina se tornó rojiza.
Lyserg ni grito por ese arrebato de dureza porque en esos instantes estaba nervioso por lo que sea que estaba pensando Hao.- Cálmate - dijo ese gemelo como si otra vez leyera la inquietud que tiene.
Hao empezó a tratar suavemente esas nalgas hasta que con una mano la separó para ver ese famoso nudo que contiene el placer masculino, con la mano libre junto con toda la destreza que tiene exprimió la botella de lubricante, el líquido cayó justamente en ese hoyo apretado y con dos dedos el castaño lo esparció uniformemente.
El joven inglés se estremeció ante toda esa acción, por la posición no podía girar a ver a ese atlético hombre que ahora le indico con el ademán que volviera a subir ambas piernas, hizo que se hincara y después bajará el pecho a la cama.
La posición en que estaba es teniendo el trasero alzado y el torso sobre la cama, Hao le encantaba esa posición porque muchos placeres ha dado en esa posición.
Con el sonido del sobrecito siendo rasgado lo excito al igual que lo puso nervioso al inglés.
Hao tenía claro que no debe ser un bruto con Lyserg porque es su primera vez con un hombre por eso lo tomara con calma y por ese motivo lo penetrara con los dedos. El joven inglés sintió el látex que está envolviendo un dedo de ese hombre, le estaba dando caricias suaves para relajarlo y lo está consiguiendo.
- Relájate, relájate - canturreaba sutilmente Hao, unos segundos después inició en meter el largo dedo medio ese apretado hoyo.
Lyserg contuvo la respiración porque esa intensa sensación, se mordió los labios, apretó las manos y enterró el cuerpo en la cama, sintió la mano en la cintura para evitar que se moviera.
Ese dedo seguía entrando tan lentamente hasta que se detuvo de repente, la mano de la cintura voló hasta la erección de Lyserg y comenzó a masturbarlo al ritmo de mete y saca del dedo.
Si antes era una sensación sin precedente en esos instantes lo rebasaba, Hao inclinó el cuerpo sobre la espalda de Lyserg, el sudor hacía que la piel se pegaba, el gemelo agarraba entre los dientes la oreja de su amante, lo masturbo salvajemente y también fue brusco en la penetración.
- Hao—gimió Lyserg, por ese tono Hao se dio cuenta que otra vez ya estaba por venir y él quería seguir torturando pero decidió que mejor ya era hora de dejarlo llegar al premio.
Aumento las estocadas del dedo, su mano que lo masturbo lo aprendo tanto que podría hacer pensar a Lyserg que Hao podría romperlo pero afortunadamente no es. Lyserg volteó hasta donde pudo el rostro para capturar los labios de ese hombre malo, lo besaba con desesperación.
Hao aprovechó la distracción de Lyserg para quitarle la liga, con tres jaladas y al agregar un segundo dedo al ano el joven Lyserg grito de placer, recargo la cabeza en el hombro de Hao mientras todo ese espeso semen manchaba las sábanas, el castaño le rodeo la cadera con el brazo libre para mantenerlo estable mientras se convulsionaba con lo que parecer la mejor venida que ha tenido Lyserg.
Mientras ese par de hombres seguían disfrutando de sus cuerpos en la cama del matrimonio Asakura-Kyoyama.
- ¿Y ese ruido?—Anna cerraba el libro y empujaba a su marido.
- ¿Qué ruido? Yo no escucho nada -
Por supuesto que escuchó ese ruido, sabía bien lo que era y quienes estaban involucrados.
Yoh se lamentaba que una vez que la borrachera se le bajó quiso certificar que todo estuviera en orden pero en cambio tuvo que recrearse corriendo a la cama después de ver a su hermano en acción. Ya no era un crío, pero Hao le debía varias terapias con el psicólogo después de tanto impacto visual.
Otro grito se escuchó.
- Espero que no sea tu hermano jodiendo a una vecina —advirtió Anna—Dijiste que nadie se quedó -
Él actuó de tonto de nuevo.
- Tal vez sean unos gatos, es época de celo. - Yoh no volteó a ver a su esposa porque estaba seguro que lo descubriría en la mentira.
Anna estrechó los ojos con mucha sospecha
- ¿Desde cuándo sabes de animales en celo? -
- Desde que mi hermano se vino a vivir con nosotros—susurró en tono muy bajo.
- Repite lo que dijiste y fuerte -
- Dije que…—se atrevió a ver a su mujer— Sé ese dato por los programas de animales domésticos que le encanta ver Hana—rezó internamente que Anna se creyera esa estupidez.
Por supuesto que Anna escuchó el susurro solamente quería ver si realmente tenía valor para decirlo en voz alta, le pareció gracioso ese comentario, pero no se permitió reírse porque está irritada debido a que hay una alta posibilidad que mañana tenga un desayuno con algún conocido.
- A veces, pero realmente a veces, me pregunto por qué me case contigo -
- Porque me amas y es tarde para arrepentimientos -
Un delicioso olor fue lo que despertó a esa pareja, Yoh se rascó la cabeza y meneó la cabeza pero eso le causo dolor pero no le impidió ver como su esposa esta levantada y que se notaba intrigante, antes que él le hiciera una pregunta salió rumbo a la habitación de Hana.
Yoh con lentitud se sentó a la orilla de la cama, se colocó las pantuflas acolchonada de color morado que le regalo Hao en navidad, fue al baño para revisar las consecuencia de la borrachera y eran consecuencias feas que tardaría en todo el día en desaparecer.
Salió del baño para ir directo al origen de ese delicioso olor.
Al llegar ahí no sabía si estar enojado o reír pero lo que sí sabía es que a su amada esposa no le gustará esta escena tan hogareña de Hao sentado leyendo el periódico con el torso desnudo y con boxers rojos mientras que Lyserg está cocinando en igual condiciones.
Ese malestar de la resaca se desvaneció para darle paso al miedo por la reacción de Anna.
Yoh escuchó los pasos de su amada esposa bajando las escaleras, giró a verla y recibió tanto a ella como a su hijo con una risa nerviosa.
Anna se encontraba con Hana en manos, noto la risita nerviosa de su esposo - ¿Qué te pasa? - le susurro.
- Buenos días, familia - saludo Hao antes que su gemelo hablara, el gemelo mayor sonreía con mucho orgullo, doblo el periódico para poner atención a ese trío, él se divirtió viendo como Anna frunció el ceño - Lyserg está cocinando el desayuno -
La rubia estaba en shock pero se recuperó y camino hasta Hao, él no tardó en cargar a su hermoso sobrino - ¿Cómo amaneció el heredero Asakura?, seguramente con mucha hambre - Hao acercó el plano de fruta picada - No te preocupes, sobrino, tu tío te dará de comer - agarro la cuchara y le empezó a dar de comer.
El padre de Hana se dio leve masaje en la frente debido a que otra vez le dolía la cabeza por la resaca, se acercó a la cafetera y sirvo café para todos los adultos, entretanto, Anna se acercó a Lyserg.
- Tú y Hao ¿de verdad? - Lyserg asintió lentamente. - Espero que valiera la pena -
- Tenlo por seguro que valió y mucho - contestó descaradamente el joven inglés - Me ayudó con el 'asunto' -
- Te ayudo con tu asunto de… - murmurar incrédula.
- De ser precoz - dijo fuerte y claro Hao, Yoh casi se atragantaba con el café - Por supuesto que lo ayude - dejo de darle de comer a Hana para ver a ese par - Fue tan… delicioso el ayudarle - le dio una mirada intensa a Lyserg, se lamió los labios - Él también me ayudó con mi 'gran necesidad' - Lyserg sintió excitación ante esa muestra de deseo puro.
- ¡Hao! - lo regaño Yoh. - No hables de tu 'gran necesidad' cuando tengas en tus brazos a mi hijo -
- No seas delicado - con eso dicho por el gemelo mayor, se acomodaron en la mesa para el desayuno inglés que consiste en tocino, huevos, tomates fritos, champiñones fritos, pan tostado, y salchichas.
El desayuno transcurrió tranquilo hasta que se escuchó el sonido del timbre de la puerta, en la mesa todos se miraban tratando de averiguar quién se atrevería en ir a la puerta de entrada, Hao fue el que se levantó con Hana en brazos, Anna tenía que admitir a regañadientes que Hao es un tío muy amoroso.
Hao acomodo bien al niño entre sus brazos y caminó directo a la entrada, el resto de los adultos continuaron comiendo pero sin perder la atención en lo que hacía Hao - Oh… hola, llegaste a tiempo - contestó alegremente él - Entra, estamos desayunado - tanto Anna e Yoh se miraban extrañado ante la llegada de un invitado a la casa - Espero que recuerden a Marco -
Ese atractivo rubio con lentes los saludo cortésmente - Buenos días - paso la mirada a cada integrante hasta quedarse sobre Anna que estaba sorprendida de manera muy agradable. - Espero no molestar -
- Por supuesto que no molestas ¿verdad, Anna? - Hao cuestiono burlonamente.
Anna observó sin reserva como venía vestido Marco, con jeans y camisa blanca que se pegaba a esos músculos definidos, esos lentes le daba un toque encantador e interesante - Así es, tú nunca molestas - Marco asintió alegre y se atrevió a sentarse a lado de Anna a pesar de la mirada celosa de Yoh.
Hao de pretexto se acercó a ella para dejarle a Hana, en ese breve intercambio le susurró rápidamente - Es mi regalo así que disfrútalo. Es todo para ti - le guiño coquetamente Hao.
- Hao - lo reprendió pero era falso porque la verdad ella estaba muy feliz de ver a semejante hombre nuevamente, en cambió Yoh otra vez empezaba a sentir malestar y no por la resaca.
Hola.
Una disculpa por actualizar tarde, sip, sip, valió el reto de Mankinktober :) pero es mejor tarde que nunca. Voy a terminar este reto ¬¬
Este lemon fue hecho en equipo, lo hice con Annasak2. Fue un placer escribirlo con ella, ella es increíble.
Sinceramente espero que lo hayan disfrutado.
