¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
3. Llegó el cordero para enamorar al lobo.
Cartman no había cambiado mucho de su versión de niño, seguía siendo el mismo chico regordete que a todos les caía mal. Sin embargo, aún tenía amigos con los cuales pasar el rato, como Jimmy, Clyde o Butters (por mucho que al jodido pobre no le gustara), así que, de la antigua pandilla de Stan, era lo que se consideraría el más "normal". Eso si se quitaba que era el mayor causante de catástrofes de South Park, aunque todas las pruebas apuntaran a que no.
Últimamente el pueblo estaba entendiendo que lo que Cartman quería, Cartman lo obtenía.
Y eso no excluía al judío imbécil que tenía como pareja.
Todo había empezado cuando descubrió el secreto de Kyle, la razón de su cambio y el porque salía volando casi al terminar las clases junto con el bastardo de Kenny. Al principio quiso delatarlos a ambos para joderles un poco más la vida, hasta que se dio cuenta que nada podía joderselas más sin que él acabara muerto en manos de ambos.
Por lo que mejor decidió sacar provecho de eso. Al principio con favores estúpidos como comprar cincuenta cubetas de Kentucky o limpiar la mierda de su baño. Luego pensó en hacer algo mejor, después de haber descubierto otro secreto del judío que tanto aborrecía.
Kyle miraba muchísimo a Stan, al grado de que no fue difícil concluir que tenía sentimientos por él. Lo cual Ike le confirmó después de firmarle un par de autógrafos que pudiera vender (ya que era el stream numero uno en todos los pueblos cercanos). El judío de mierda enamorado del hippie de mierda realmente no resultaba tan extraño, cualquiera con un poco de cerebro podría darse cuenta de que esa amistad tan cercana algún día podía acabar en amor. No obstante, desde la separación, ellos parecía que siguieran hablando; lo cual seguramente destruía el corazón de Kyle.
—Déjame cogerte. —dijo Cartman, con la sonrisa más natural del mundo. Kyle que estaba terminando de limpiar su habitación se paró en seco, observándolo con absoluto desagrado.
— ¡Qué mierda, Cartman!
— ¿Qué? —a mala suerte de Kyle, él no estaba bromeando.
— ¡Vete a la mierda, imbécil! ¡Busca a otra persona si quieres experimentar! —escupió furioso. Cartman se puso de pie, Kyle había aprendido a no retroceder en todo ese tiempo, así que le planto cara. —Hay un límite para lo que puedo aguantar, tarado.
Cartman volvió a sonreír, intentó poner una mano en el hombro de Kyle y este la aventó a un lado.
— ¿Y si dejó que me jodas? —volvió a sonreír. Una mueca que estremeció el cuerpo de Kyle; el castaño observó con satisfacción que el sonrojo que de por sí tenía, crecía ahora mucho más.
Aunque solo recibió como respuesta un puñetazo en la mejilla y que el joven Broflovski saliera corriendo de su hogar. Cartman caminó a la ventana, sosteniendo su mejilla golpeada. La propuesta estaba puesta, ahora solo faltaba que él viniera a él y había una única forma de hacerlo. Las rupturas de corazón podrían ser peligrosas, porque nunca podías saber qué es lo que harías para superarlas.
Sus labios se curvaron en una sonrisa al momento en que las letras comenzaron a fluir en el papel.
Un mes pasó, Kyle seguía yendo a su casa por pura obligación, no obstante, Cartman seguía insistiéndole con ambas propuestas. Al principio fue pelea día tras día, pero ahora, Kyle solo se limitaba a ignorarlo lo más que se pudiera. No fue hasta que quinto mes que Cartman le dijo algo que le alivio.
—Dejaré de pedirte esto. —musitó, aburrido. Acababa de finalizar una transmisión en vivo por lo que a Kyle le quedaba mucho que limpiar. —Así que es tu última oportunidad, judío de mierda. Tienes hasta el día mañana antes de las doce de la noche para decirme que sí.
—Como si fuera a ser eso, culón. —escupió, aunque luego se arrepintió porque él tendría que limpiarlo. Cartman se volteó antes de poder formar una sonrisa, no debería delatarse antes de tiempo.
Y todo pasó justo como lo planeó. Era estupendo como todo le salía a la perfección. Siempre pensaba que no podría superarse, y siempre lo acababa haciendo. Deberían darle un trofeo.
—Aún no es media noche. —jadeó Kyle, limpiándose el agua que le escurría por el rostro. Su cabello rojo caía sobre su rostro, las gotas se quedaban estampadas en su pecho o en el suelo. Cartman se dio la vuelta en su silla, alzando una ceja.
—Kyle. —y la voz le salió con una sorpresa demasiado falsa. Kyle no estaba de animo para tolerar sus burlas. — ¿Qué estás haciendo aquí a casi media noche?
Cartman miró su reloj, faltaban dos minutos para que el día se acabara. Y cuando volvió a mirar a su compañero de la infancia, notó que él se había desecho de su abrigo naranja y la camisa negra que llevaba debajo, ambas humedecieron la alfombra; la ceja de Eric brincó, para luego relamerse los labios. ¿Cuándo había hecho tanto ejercicio para que incluso el cuerpo comenzara a marcársele?
Kyle cerró la puerta de la habitación, parecía un muerto viviente acercándose a su presa. Cartman puso una mano en su pecho, deteniéndole en el acto.
—Ya son las doce. —sonrió astutamente. —Ya no quiero tu culo, judío de mierda.
"Eres una jodida molestia, ¿por qué no me dejas en paz?". Recordó Kyle.
La mano de Kyle atrapó el cabello de Cartman con fuerza, él estuvo a punto de quejarse cuando el chico aprovechó para besarlo lleno de rudeza. Eric forzó sus labios, no obstante, un puñetazo en el estomago le hizo abrirla de nuevo, esta vez pudo probar el sabor de la sangre del judío mezclada con la suya; él mordía sus labios con fuerza, dejando heridas que comenzaban a punzar.
Era un beso desesperado. Un beso que quería olvidarlo todo.
Al separarse ambos se miraron a los ojos; Cartman notó dolor en ellos, estaban rojos e hinchados por tanto llorar, lo cual le hizo pensar que lo que escurría de su rostro no solo era agua de lluvia. Quería escupirle y reírse en su cara, estallar en carcajadas, no obstante, Kyle no parecía que fuera a tomar eso muy bien.
— ¿Qué cambió tu opinión? —aspiró aire, limpiándose la saliva que le escurrió de aquel beso.
—Que te importe una mierda. Cambió y ya. —siguió Kyle, luego lo tomó del cuello, acercándose a su oreja comenzó a lamerla lentamente, Cartman cerró los ojos, sintiendo las cosquillas que producía aquello; no obstante, la sensación fue cambiando hasta que lo hizo estremecer.
El pelirrojo dejó de apretar su cuello, bajando ambas manos para poder subir la ropa de Eric. Él tomó sus brazos antes de que pudiera ir más lejos, con media camisa alzada, un rostro ruborizado y ojos molestos, echó a un lado a Kyle. Este se levantó, observándolo sin una pizca de sentimiento.
—No soy tu puta, Kyle.
Esta vez fue el turno de Kyle para sonreír, una curva tétrica que le dio satisfacción a Cartman. Ese era su monstruo. Algo que él había creado.
Así que… ¿cómo negarle algo a su creación?
Cartman lo atrajo a él tal y como había visto en las películas porno quiso iniciar con besos, no obstante, Kyle le rehuyó la boca, sin quitar esa sonrisa tan arrogante de su rostro, tomó de nuevo los cabellos de Cartman, halándolo para que se pusiera de pie, y una vez que lo logró, entre quejidos del contrario, aplicó una fuerte presión en su hombro que logró hincarlo. Eric supo entonces que eso era mucho mejor que cualquier película porno que hubiera visto.
Kyle se desabrochó el pantalón, Eric apretó los labios, aunque ya no emitió palabra. Era mejor no sobrepensar eso, después de todo es lo que quería desde un principio. Él había mandado la carta a los Marsh para que terminaran de una vez por todas con cualquier sentimiento que Kyle pudiera tener. Esos hijos de puta habían hecho un excelente trabajo, como regalo les promocionaría su estúpida granja en el próximo live.
Sin más que pensar, se dejó llevar.
Metió el pene de Kyle a su boca, moviendo su lengua alrededor de él. Las manos de Kyle viajaron a su cabeza, apretando sus cabellos, sus piernas temblaron ligeramente cuando Eric volvió a sacar el miembro, dejando un ruido sucio en el aire. Kyle echó su cabeza hacía atrás al instante en que volvió a hundirlo por completo, así una y otra vez hasta que comenzó a dolerle la boca, Cartman sentía que en cualquier momento Kyle le terminaría arrancando un buen mechón de cabello, por lo que era mejor cambiar de posición.
Tiró de las manos de Kyle hacía él, atrapándolo entre sus brazos y volviendo a meter la lengua en su boca. Broflovski se olvidó de la poca higiene que conllevaba eso, enredó sus manos alrededor de la cabeza de Cartman que a su vez se dedicó a morder suavemente su cuello, pasando sus manos a sus caderas, masajeó con ambos pulgares la zona pélvica del chico, él jadeó a medida que sus dedos fueron descendiendo poco a poco, hasta volver a llegar a la base del pene. Kyle volvió a atraer su atención, queriendo besarlo de nuevo, tiró a Cartman al suelo; ahora montado sobre él, se deshizo por fin de las molestas prendas del contrario. Ambos no cruzaron las miradas por más de dos segundos, quizás por la vergüenza o quizás porque seguían sintiendo desagrado por la personalidad del otro.
Lamentablemente estaban demasiado calientes para poder terminar eso en una sesión de besos.
De forma brusca Kyle retiró los pantalones, llevándose los calzoncillos junto a ellos. Eric de repente se sintió demasiado expuesto, se podía ver el contraste entre ambos cuerpos. Sin embargo, Kyle le atrapó las manos por encima de su cabeza antes de que pudiera taparse. Inclinándose a él lamió la parte central de su pecho, escuchando el primer quejido, sus labios comenzaron a repartir besos que retorcieron al otro y cuando dejó sus labios absorbiendo un poco de la piel cerca de su clavícula la primera marca apareció. Cartman se retorció, subiendo su rodilla hasta la entrepierna de Kyle, este notó entonces que el gordo culón ya tenía una erección que buscaba frotar de cualquier forma.
Se retorcía jodidamente lindo.
Cartman cerró los ojos con fuerza, sin querer emitir ningún sonido, pero el tener a Kyle sorbiendo sus pezones mientras su mano izquierda iba directo a su miembro, era bastante difícil. Él maldito se había dado cuenta que realmente lo estaba disfrutando, por lo que puso más empeñó, hasta que le arrancó el primer gemido de sus labios al morder su pezón.
—J-jodete. —murmuró Eric.
—Yo estoy a punto de joderte a ti. —se burló Kyle. Cartman al tener las manos atrapadas arriba de él, solo sintió como Kyle comenzaba a tentar lentamente su pene, haciendo movimientos suaves con los dedos. Maldita sea, no lo haría rogar, no se doblegaría ante ese judío de mierda.
Era demasiado tarde para sacar a relucir el orgullo.
El pelirrojo metió sus dedos entre las piernas de Eric, en busca del orificio que tenía detrás de él. Al encontrarlo lo acarició, haciendo pequeños círculos alrededor de él. Los colores aparecieron mucho más intensos en el rostro de Eric, que dejó escapar un suspiro, el cual resonó por toda la habitación.
Kyle lo observó con sorpresa, sus ojos ahora estaban llorosos y sus caderas comenzaron a moverse de arriba hacía abajo. Inevitablemente se relamió los labios, queriendo ver mucho más de esa faceta de su peor enemigo. Tuvo que soltar a Cartman un momento para tomar su pantalón y colocarse el jodido condón, no obstante, Eric no pareció darse cuenta de que lo habían soltado porque seguía jadeando ante la estimulación que le daba Kyle con el pie.
Al terminar de colocarlo, Kyle subió las piernas de Cartman a las suyas, él lo observó lleno de pánico.
— ¡No!
—Recuérdame cuando te pregunte, puta. —se burló Kyle, comenzando a meter la punta. Cartman apretó los dientes con fuerza, las lágrimas brotaron de sus ojos. Incluso Kyle pareció tener dolor al momento en que el glande entró por completo.
Joder, a pesar de que el condón tenía lubricante era bastante difícil.
— ¡Sácalo, puta madre Kyle! —chilló el contrario, pataleando. Kyle estuvo a punto de hundirlo sin preocuparse de nada más, no obstante, por segundo observó el rostro de Eric bañado en lágrimas, debía ser un dolor de cojones si ni siquiera le importaba mostrar sus lágrimas.
Lo tomó del brazo y lo hizo quedarse acostado. Cartman le sacó el dedo de en medio, limpiándose las lágrimas. Fue entonces que el judío comenzó a frotar ambos miembros, inclinándose sobre Cartman lo besó sin piedad, metiendo la lengua por toda su boca, el castaño lo abrazó, arañando su espalda. Ese imbécil besaba demasiado bien. Odiaba estar abajo, pero estaba seguro de que ni en un millón de años podría hacerle sentir a Kyle lo que él estaba sintiendo en ese momento; el escalofrío recurrente, la excitación inundando cada centímetro de su piel, el sudor que servía para que ambos cuerpos resbalaran más fácil con el otro.
Eric enredó sus piernas en la cadera de Kyle, impidiéndole marcharse. La fricción de ambos penes se sentía tan bien, Cartman dejó que Kyle se hundiera en su cuello, dejándole marcas que serían difíciles de explicar al día siguiente. Kyle en cambió solo conseguía que su erección fuera más dura al escuchar como Cartman comenzó a gemir su nombre, acompañándolo de insultos y lenguaje sucio, así mismo su cuerpo retorciéndose contra el suyo era… carajo, demasiado sexy.
El primero en llegar fue Cartman, que se dejó caer satisfecho, jadeando incesante. Dejando que Kyle hiciera lo que quisiera para terminar esa maldita erección. Y lo que hizo fue atraer a Cartman, abrirle la boca y venirse encima de ella.
—S-Stan. —masculló al cerrar los ojos.
Eric jamás se sintió tan humillado, y cuando Kyle notó que estaba a punto de escupirle su semen, el pelirrojo lo tomó bruscamente del cabello y con el puño alzado, Eric comprendió el mensaje. Así que, tragándose la porquería de Kyle, también se tragó el orgullo.
El judío se tiró a su lado para regularizar su respiración.
—Te acabo de marcar como mío, culón. —se burló Kyle. Eric lo observó con los dientes apretados, enojado se colocó encima de él.
—Voy a cocer tus labios si se te ocurre decir algo, imbécil. —susurró Cartman, pasando su dedo pulgar por los labios de Kyle. Él se mofó, quitando su agarre al ladear su rostro.
—Quisiera ver eso, hijo de puta. —retó.
—.—.—.—.—
—Así que ahora, ninguno de esos dos hijos de puta me va a joder lo que he logrado. —rechinó los dientes, mientras observaba la foto que Kyle y él se habían tomado, la cual por supuesto mantenía oculta en su teléfono.
Nunca lo admitiría, ni siquiera ante Kyle.
Pero se había enamorado.
