Las Crónicas del Campamento Mestizo, fue escrito por Rick Riordan.
La Última Hija del Mar
Atenea con lágrimas en los ojos, ante la muerte de su hija, leyó el título del próximo capítulo. —Capítulo 46: La Asamblea viene a nosotras.
—Lady Atenea —Atenea levantó la cabeza y miró a Zoë, — ¿me permite, usted? —el libro, le fue entregado a la Cazadora.
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Volvimos al Campamento y notificamos a todos, que Cronos había sido destruido. Entonces, en eso aparecieron los Tres Grandes.
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No era usual, que ellos aparecieran en medio del Campamento Mestizo.
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Un rayo cayó desde lo alto, en pleno día sin nubes y allí, apareció una pareja. Un hombre, a quien reconocí como el tío Zeus: como siempre, incluso en una estatura humana, se mostraba alto, imponente y muy musculoso. El cabello negro largo, llegándole hasta los hombros, los ojos son de color azules muy brillantes, casi eléctricos, un rasgo que también suelen compartir muchos de sus hijos y aquella barba negra, llena de canas. De cara seria y orgullosa, vistiendo un traje de color azul oscuro con rayas, y según Percy, el aire a su alrededor huele a ozono.
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Zeus sonrió, para sí mismo. Mientras jugueteaba, con el Rayo Maestro en su mano derecha.
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A su lado, una bella mujer de cabello plateado trenzado sobre un hombro, un rostro tan majestuoso e inaccesible como la de una supermodelo en una pasarela de moda, y grandes ojos marrones en los cuales "uno podría perderse". Y un vestido que brillaba como las plumas de un pavo real.
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—Gracias, hija —dijo una sonriente Hera, haciendo sonrojar a Penny. La reina del Olimpo, ignoró a Anfitrite, con claros celos maternales, sujetando con fuerza su tridente, mientras era impedida por su esposo, de enseñarle algún tipo de lección a la reina del cielo.
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Las olas chocaron contra la costa y el olor de la sal marina, llegó hasta nuestras fosas nasales, mientras sonreía y miraba en dirección a donde mis padres, estaban saliendo.
Papá aparentaba unos veintinueve años, cabello negro, hasta los hombros, una barba recortada, ojos color verde mar, y un bonito bronceado, así como sus típicas "arrugas de sonrisa" alrededor de los ojos y mejillas. Sus manos también están marcadas, como las de "un viejo pescador." Cuando está de manera informal (casi siempre), lleva sandalias de cuero, bermudas de color caqui y una camisa con cocos y los loros en él, y una gorra maltratada decorado con anzuelos de pesca que dice "SOMBRERO DE PESCA DE LA SUERTE DE NEPTUNO".
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Poseidón sonrió para sí mismo, acomodó su gorra y recibió sonrisas de Sally y de Anfitrite.
—Veamos, que tanto te dura la suerte, por cierto —dijo Penny, sonriendo de forma depredadora. Poseidón la miró con preocupación. —Mamá, —no especificó cuál de las tres (Hera, Anfitrite o Sally) —ha estado acumulando bastante enfado y susto, debido a las situaciones en las cuales me he visto metida.
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Mamá, tenía ojos oscuros de color moca, que yo misma hubiera adorado heredarle, cabello negro recogido en una red de perlas y seda, una sonrisa amable y una hermosa risa. Llevaba un vestido, que cambiaba entre un brillo verde y azul, que las hijas de Afrodita, matarían por llevar.
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Anfitrite se levantó de su silla y modeló, ante todos. Ganándose silbidos de más de uno.
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Mi tío favorito, como siempre, era el más alto de los seis, el más, llevaba un hombre alto, imponente, de piel exageradamente blanca, intensos ojos negros que brillan como el alquitrán congelado, y una mirada salvaje y loca, mientras que su cabello negro estaba atado en una coleta de caballo. Vestía con esas típicas y perturbadoras túnicas negras con almas en la tela.
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—Soy el tío favorito —dijo Hades sonriendo, causándole muchos celos a Zeus. —En tu cara, Mr. Hago-puntería-a-todo-lo-que-se-me-cruce.
—El más poderoso —añadió Penny, Hades sacó pecho. —Y el más Emo —se deprimió bastante, y sus hermanos, sobrinos e hijos, comenzaron a reírse de él.
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Mi prima era una mujer alta, joven y hermosa, con piel pálida y cabello negro, de ojos marrones. Llevaba un vestido blanco, que, en realidad era un vestido de colores, aunque los colores habían sido lavados. Aunque era hermosa durante el invierno, parecía serlo aún más durante la primavera.
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—Gracias, prima —dijo Perséfone sonriente. Penny asintió.
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Me puse muy nerviosa, con esta visita.
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Todos se confundieron. Aunque Perséfone, logró entenderlo primero, que las otras diosas, llevándola a sonrojarse. No le caían mal los Di Ángelo, ni la joven Levesque. Los dioses, no entendían absolutamente nada.
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Perséfone, tenía la costumbre de matar a las amantes de mi tío y (quizás, aunque los mitos no lo abalan) a mis primos. Acababa de recuperarlos, no quería perderlos, solo por otro de los cientos de ataques de celos (totalmente justificados) de mi prima. De forma valiente y sumamente estúpida, me coloqué en medio de Nico, Bianca y Hazel, como si eso fuera útil.
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Siendo Hera, la diosa de la familia una sonrisa se instaló en su rostro y caminó hasta su hija, abrazándola y diciéndole cuan orgullosa estaba de ella, por su acto de proteger a su familia. Y por su plan de destruir a Cronos en el Yate.
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—Cuando la II Guerra Mundial terminó —dijo Zeus —surgió una profecía. No vale la pena, recordarla al completo. —añadió rápidamente —Pero una parte de ella decía que: "El alma del mestizo, la hoja maldita segará", la hoja era la lanza de Thalía y el mestizo era Luke Castellan. "De los Tres Grandes surgirán aquellos que mostrarán el más grande sacrificio, en pos de salvar o desolar el Olimpo" —nos miraron a Thalía, a Hazel, Bianca y a mí. —Las cuatro, han ido y venido de una misión a otra, por supuesto —miró a su nieta Clarisse y le dedicó una sonrisa.
Papá continuó el hilo de la idea. —Han tenido ayuda, de quien fue la primera novia de Penny, cuando llegó al Campamento. —Clarisse se sonrojó, pero dio algunos pasos vacilantes y se apoyó en mi hombro. —Y han salvado el Olimpo, al sacrificar a Luke, a Annabeth y desterrar a Cronos nuevamente. Nosotros: los Tres Grandes, junto a nuestras Esposas, les agradecemos lo que han hecho, por el Olimpo.
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—Fue un trabajo en equipo, al final —dijo Charles sonriente. Y Atenea, aprobó las palabras del hijo de Hefesto.
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Las tres Moiras se apersonaron, llevaban dos hilos en sus manos. Aquellos que habían cortado en el puesto de frutas, hace tres años. Los hijos de las vidas de Luke y Annabeth.
Ares apareció y gritó: — ¡Ahí está mi niña! —El dios de la guerra le revolvió el cabello, palmeándole la espalda, llamándola la mejor guerrera que hubiera visto y diciéndome que aceptaba que estuviéramos juntas, si es que me comprometía a protegerla y así lo hice.
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Clarisse y Penny, se besaron.
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—Por mis hermanos, por todo el Olimpo y la sociedad Occidental —dijo Zeus —estamos agradecidos... —se aclaró la garganta como si las palabras fueran difíciles de sacar.
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—Nunca cambiarás —dijeron sus cinco hermanos, haciendo reír a los demás dioses y a los semidioses, causándole un sonrojo a Zeus.
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Hera suspiró y se pasó la mano por la cara—... solo rompiendo el Juramento, es que se salvó el Olimpo. Thalía llegó al Campamento de una forma u otra y su alma, transformada en un pino, protegió al Olimpo. Penny frustró los planes de padre, hizo reflexionar a Ares y solo trabajando juntas, es que Bianca, Hazel, Penny y Thalía, vencieron a Luke, a Annabeth y a padre. —Los Tres Grandes, se sonrojaron, ante las miradas de sus esposas. —Zeus, quiero el divorcio.
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— ¡Por fin! —Dijo Hefesto, sonriente —Deberías de haberle pedido eso, hace ya diez siglos.
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El ahora deprimido rey de los dioses, asintió. Mamá Hera se bajó del trono y acarició el brazo de la tía Deméter, quien se sentó ahora junto al tío Zeus, como la nueva Reina del Olimpo y con un movimiento de muñeca, una luz cayó sobre ambos y anillos se materializaron en sus dedos, por obra de Mamá Hera.
Artemisa le sonrió a Zoë. —Lo has hecho bien, mi lugarteniente. Me has hecho sentir orgullosa, y todas aquellas cazadoras que perecieron a mi servicio nunca serán olvidadas. Ellas alcanzarán los Elíseos, estoy segura.
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—Así ha sido desde la primera era de nuestro gobierno y siempre será —aseguró Hades.
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Las Moiras aparecieron en un destello de luz violeta. Llevaban un gran puñado de hilos en sus manos, que dejaron caer al suelo. —Un numero alto y desalentador de Mestizos Griegos y Romanos, han muerto en esta guerra de tres años —daban aún más miedo, cuando hablaban las tres, al mismo tiempo. —Jason Grace, hijo de Júpiter y quien estaba destinado, a ser el mejor amigo de Penélope Jackson, no llegó al Campamento Júpiter, pues murió en el camino de las pruebas de la Casa del Lobo, así que jamás se convertirá en un líder que debía de ser.
—J... ¡¿JASON GRACE?! —Gritó Thalía, deshaciéndose en llanto y abrazándose a mí. Las miré con enfado. Había escuchado de su hermano pequeño, en un par de ocasiones.
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Aunque para Thalía era el pasado, se deshizo en llanto y su novia la acunó en brazos.
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—El Campamento Júpiter, ya no tiene razón de ser —continuaron las Moiras, como si nada —El Campamento Mestizo, será renombrado como Campamento Olímpico y TODAS las deidades, tendrán sus propias cabañas, no más del abuso constante de la hospitalidad de Hermes. —Demandaron, mientras el tío Zeus, se deshacía el disculpas y juramentos de que así se haría. —Atenea: elije a tu hija más justa y que tenga el mayor amor hacía el Olimpo, para que diseñe las nuevas cabañas. Nadie se quedará sin cabaña y todos los semidioses deben de ser reclamados a sus doce años de edad.
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Los dioses menores, se emocionaron ante esto.
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—Así se hará, mis señoras —dijo la diosa de la sabiduría, con una sonrisa, que intentaba opacar el dolor en su corazón, por el hecho de que su hija más amada de este siglo, Annabeth, fuera una traidora al Olimpo y encontrara la muerte en esta guerra.
—Hestia: primogénita de nuestro padre, diosa del hogar —comenzó el tío Zeus. —Hades: segundogénito de nuestro padre, dios de los muertos y rey del inframundo; Perséfone: mi hija y diosa de la primavera, reina del inframundo; se les concede a ambos, los tronos como decimotercer, decimocuarto y decimoquinto olímpico, en este consejo.
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Hades lanzaba gritos de emoción y alegría, al obtener un trono; mientras que Perséfone y Hestia, solo lo miraban divertidas.
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—Ahora cumples con tu papel como Rey, de una forma más clara y demostrando amor a tu familia —dijeron las Moiras al tío Zeus, haciéndolo temblar un poco —Hades arriesgará su vida, en un peligroso ritual y removerá la maldición sobre el Oráculo de Apolo, pues hoy se cumple la hora, en la cual ha conseguido todo lo que necesita, para remover la maldición. —Eso era falso, lo recordaba de mi vida anterior, pero le dieron un pase a mi tío, quien dejó caer unos huesos al suelo y luego solo murmuró un «Ya está». Efectivamente lo hizo, pero nadie se creyó aquello, de que solo por unos huesos en el suelo, ya la maldición hubiera sido removida. Así que se sacó unos fuegos artificiales violetas, negros y un humo escarlata, de los huesos y repitió: «Ya está». Ahora sí, todos se veían satisfechos, por el truco del conejo saliendo del sombrero. (¿O el conejo saliendo del casco de invisibilidad?) —Zoë Nightshade, tu destino era morir a manos de tu padre, entonces Thalía Grace, se uniría a la caza en estos momentos, ante todos los Olímpicos y el destino de Bianca di Angelo, era volverse una Cazadora al ser salvados de la Quimera en el Westover Hall y morir, salvándolos de Talos. —La Cazadora y la hija de Hades, tuvieron escalofríos.
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Todos en la sala del trono, los tuvieron.
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» Ahora: Zoë será la asistente de Artemisa y su consejera. —Siguieron hablando las Moiras —Thalía Grace, serás la nueva líder de las Cazadoras y Bianca di Ángelo, su mano derecha.
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—Supongo que es mi destino, volverme una Cazadora —dijeron las hijas de Hades y Zeus, sonrientes y (aparentemente) felices, ante esa resolución.
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Entonces, Zoë, Thalía y Bianca hablaron al mismo tiempo, como si el juramento acabara de llegar a sus mentes: —Yo Zoë Nightshade/Thalía Grace/Bianca Di Angelo, prometo seguir a la diosa Artemisa para siempre, en los valles, bosques, desiertos y me uno a la cacería. —Una luz plateada, proveniente de la luna llena, cubrió a Thalía y Bianca, cuando la luz se despejó, ambas vestían camisas blancas, chaquetas de plata, pantalones de camuflaje de color plateado, y botas de combate negras.
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—Ese juramento, no es así —gruñó Zeus, frunciendo el ceño. ¿Dónde quedó todo el "(...) doy la espalda a la compañía de los hombres, acepto ser doncella para siempre y me uno a la cacería"?
—Nosotras lo cambiamos, para que tus hijas, tu sobrina y la hija de Atlas, puedan amar —dijeron las Moiras, lo cual dejó a Zeus, entre asustado y mordiéndose de la rabia. No quería que absolutamente nadie, tocara a su hija. Pero, viendo sus coqueteos con la hija de Poseidón, quien era una heroína en toda la extensión de la palabra... cerró los ojos y lo aceptó.
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Cuando me propusieron la inmortalidad, si bien ahora tres de mis... novias eran inmortales, Clarisse no lo era, tampoco Hazel. Así que les pedí algo de tiempo, aunque no me desagradaba, dije que no quería abandonar a mi madre, a Clarisse, ni a Hazel o a mis amigos y que quería extender mi vida mortal, tanto como fuera posible. El tío Hades entonces, dijo que yo podría comer del fruto del árbol de la vida, que lo haría él mismo y que llegado el momento, yo debía de comer la manzana y algo de Ambrosia, para así convertirme en una Diosa, cuando fuera mi decisión.
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— ¿Es eso posible?—preguntó Travis Stroll.
—En unas cuantas ocasiones, se ha realizado ese ritual —dijo Poseidón —como con Ariadna: la esposa de Dionisio, quien fue humana y luego trascendió, al morir como una mortal.
Atenea entonces dijo: —Aquí termi... —el libro brilló y las paginas volaron, como por un viento invisible —Penélope Jackson: dos años después: La Batalla del Laberinto.
