¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

4. Veneno en el paraíso.

Craig no solía mentirle a Tweek. En primer lugar, porque el rubio ya de por sí era un mar de nervios para todavía darle esa inseguridad de que le estaba mintiendo, no obstante, cuando se sentía cansado de cuidarlo o necesitaba un momento para desahogarse golpeando a alguien, él solía decir: hoy ayudaré a mi padre. Lo cual Tweek aceptaba sin rechistar, porque el padre de Craig solía molestarse de tener al novio de su hijo ayudándolo con los trabajos impuestos para Craig. El señor Tucker caía en los estereotipos de las personas homosexuales, donde uno tenía que ser la mujer. Si bien Craig odiaba eso, lo comenzó a aprovechar para poderse escapar un momento de esa relación.

Justo como ahora, que la curiosidad le ganó y decidió encontrar a Kyle.

Después del beso que el chico tuvo con Stanley ya habían pasado dos días. Stan tuvo suerte, porque en ese segundo donde el puño de Kyle le iba a romper su nariz, la campana sonó y los alumnos comenzaron a voltear a ellos cuando Cartman gritó: ¡pelea!

Broflovski molesto se levantó, escupiéndole en la cara a su antiguo mejor amigo que, aunque Kyle no lo vio, formó una sonrisa bastante perturbadora en su rostro.

La escuela estaba semi vacía debido a que las clases terminaron media hora atrás. Según lo que investigó cautelosamente en esos días que estuvo observando a Kyle, fue que el chico se quedaba junto con Kenny, ayudando en la cafetería, donde le pagaban veinticinco dólares a la semana por ayudar todos los días.

Así que lo primero que hizo fue asomarse para ver cuantas personas se encontraban dentro, al parecer solo Kenny y él, que terminaban de limpiar las mesas. El suelo estaba casi reluciente, al igual que las bandejas y la barra de comida por lo que podría deducir que estaban por terminar.

—Sacaré la basura. —bostezó Kenny. Sus ojos azules estaban algo opacos debido al cansancio, y al igual que Kyle, tenía ojeras por debajo de los ojos.

Esa era su oportunidad.

Kyle volteó al momento en que la puerta principal hizo un chirrido, indicando un visitante. Alzó una ceja al ver a Craig ahí, ¿acaso venía a chantajearlo por lo que había visto en el laboratorio de biología? Que supiera que estaba dispuesto a romperle la cara de ser así, no podía gastar ni un solo centavo en algo como callar bocas. No se quitaría los chillidos de Cartman por un mes si eso pasaba, preferiría ahorrarse el trabajo de contentarlo haciéndose pasar de nuevo por un esclavo.

— ¿Qué hay, perdedor? —saludó, alzando una mano.

— ¿Qué jodidos quieres, Fucker? —preguntó Kyle, yendo hacía la cocina. Craig lo siguió. —Si vienes a mendigar comida, no hay.

—Que idea tan más estúpida. —se burló. —Me preguntaba acerca del otro día.

—Metete en tus asuntos. —cortó Kyle, dejando de tallar los trapos que estaba lavando. No volteó a mirarlo, pero sí que hizo una pausa larga antes de seguir lavando.

—Es mi asunto. —se encogió de hombros, con una sonrisa burlona. —Después de todo soy gay, ya sabes.

—Vete a la mierda, cualquiera con una mínima pizca de cerebro sabe que no eres gay. —rechistó, sacudiendo el trapo a un lado, salpicándole toda la cara al chico de gorro azul. Este se limpió una gota de la mejilla, con una expresión peligrosa en su rostro. —Estás con Tweek porque esos imbéciles del pueblo no tenían a alguien más a quién joder. Les tocó a ustedes.

—Yo no diría eso. —dijo con un tono pícaro. Kyle volteó a mirarlo, cruzándose de brazos, lo observó cauteloso, aunque no le tomó suficiente importancia, era Craig después de todo.

— ¿Y entonces? —replicó Kyle dando un vistazo rápido a la puerta trasera, Kenny no entraba todavía. — ¿Me vienes a pedir algo para que tengas la boca cerrada? Deberías ir con el culón en vez de conmigo, a él le interesa que los demás no se enteren, a mí me da igual.

—Cierto. —Craig alargó la última saliva, divertido. Kyle comenzó a impacientarse. —Pero… has hecho un excelente trabajo pasando desapercibido, ¿cierto? —una corriente eléctrica se instauró en el ambiente, mientras que dos bloques de acero chocaron al instante en que centraron la mirada en el otro. Los ojos verdes de Kyle estaban oscurecidos, mientras que los de Craig que le daban ese rasgo casi felino, analizaban cuidadosamente cada una de sus facetas, cualquier indicio que pudiera utilizar en su contra.

—No sé de qué hablas.

Al ver como Kyle contraía su puño supo que no se había equivocado en su investigación. El chico de cabello rojo seguía siendo tan fácil de leer.

—Eres un jodido chico de Jersey. —siguió Craig, alzando la comisura derecha de su labio, dando una media sonrisa. Kyle arrugó la nariz, ahí estaba su punto débil. — ¿Cómo es que nadie ha hecho un escándalo por eso?

Kyle frunció la boca. —Seguramente porque ellos tienen una vida que vivir, y no están de asquerosos fisgones en la vida de los demás.

— ¿Aquí? ¿En South Park? —se burló Craig. —Claro que eso no ocurre.

—Solo dime que jodidos vienes a pedirme. —rechistó Kyle. —Dinero no te pienso dar.

—No pensaba pedírtelo. —se encogió de hombros. —Puedo obtener el dinero de quién quiera, cuando quiera. Una paliza les hace abrir los bolsillos en un segundo.

Kyle pareció interesado en aquellas palabras.

—Podría mostrártelo.

—Me niego a dejar que un imbécil como tú me muestre algo. —siguió Kyle. —Ve a joder al culón, él te dará lo que le pidas.

— ¿Estás sordo? —preguntó Craig. —Dije que no me interesa Cartman.

Él pelirrojo hizo un gesto de fastidio. ¿A qué hora volvería Kenny? Y no es que le tuviera miedo a ese idiota, sin embargo, una pelea en la cafetería podía significar que ambos perdieran ese pequeño empleo y ninguno de los dos estaba para desperdiciar ese dinero.

Craig alzó un dedo, apuntándole directo al rostro.

—Tú.

— ¿Eh?

—El que me interesa, eres tú. —respondió al fin, bajando su mano.

— ¿Sabes la mierda que estás diciendo ahora? —rechistó Kyle, sin darle demasiada importancia. ¿Craig tomándole interés? Puff.

—Te acuestas con la puta gorda esa. —reclamó refiriéndose a Cartman.

— ¿Y? —la ironía en la mirada de Kyle comenzó a provocar a Tucker. —Si me acuesto o no con el culón es mi problema. Y eso no significa que me acueste con cualquier imbécil que me lo pida.

—No te lo estoy pidiendo. —gruñó.

Kyle no se inmutó cuando su cuerpo quedó atrapado entre el de Craig y una pared. El maldito era demasiado rápido para bloquear de un solo movimiento sus ataques, así que se tuvo que resignar a tener su cuello apresado una vez más por el maldito matón de South Park.

No debía pelear, pero ese cabrón se lo estaba buscando enserio.

—Cerraré la boca si tu abres el culo para mí.

—Ve y abre el de Cartman. —la voz de Kyle se tornó peligrosa, cosa que excitó mucho más a Craig.

—Tú… —Craig volvió a tomar la palabra, esta vez Kyle pudo sentir lo nocivo que sería para él tenerlo cerca por mucho más tiempo. Si ese imbécil se inmiscuía en su vida todo se voltearía de cabeza una vez más. Craig Tucker sería el tumor que terminaría de rematar su vida, si no lo sacaba en ese instante. —no tienes más familia que Ike, ¿cierto?

Por varios segundos lo único que sonó fueron las gotas de la llave que quedaban estampadas en el lavabo, la plática detrás de la puerta trasera y las respiraciones desincronizadas de ambos.

Craig contempló el daño hecho, y se encontró con los ojos que parecerían de un asesino. Una risa maldita escapó de sus labios, ¿tanto quería proteger ese secreto? ¿era por eso por lo que se estaba acostando con el gordo de Eric? ¡Era digno de admirar! ¡Por todos los cielos, ojalá tuviera a alguien a su lado para burlarse por semanas de eso!

Ante la carcajada dada tuvo que sostener con fuerza el puño que estaba punto de estrellarse a su mejilla. Kyle lo observaba con desesperación en la mirada y eso le encantó por completo. Había sido jodidamente fácil ponerlo a su merced.

—No puedes ganarme, Kyle. —le amenazó, tirando su mano a un lado y colocando la propia en el rostro de Kyle. Craig apretó sus labios al ver que el chico judío seguía con esa mirada aniquiladora, debía tener cuidado y estar pendiente a cada uno de sus actos, porque si se confiaba y Kyle lo agarraba, sería difícil no salir lastimado. —Así que, ¿por qué lo prolongamos más? Podemos hacerlo justo aquí.

—De verdad te mueres por tener sexo con alguien, ¿no? —esta vez los ojos de Kyle cambiaron a mofa. —No te puedes dar a Tweek, así que vienes conmigo.

— ¿Y qué si es así?

—Si alguien comienza a sacar rumores de esto, estarás en graves problemas, ¿no? —fue el turno de Kyle para dejarlo callado. —Que todos se enteren que después de cinco años quieres cambiar a Tweek…

— ¿Quién mierda dijo que quiero cambiarlo? —rechistó, sin dar su brazo a torcer. Kyle sintió como ambos cuerpos se pegaban aún más; podía sentir el dedo pulgar de Craig acariciar su mejilla, mientras que el brazo que se encontraba apresando su cuello ejerció un poco más de presión. —Todo tú no llegarías a remplazar ni un solo centímetro de Tweek.

Kyle apretó los dientes, el aliento de Craig que pegaba cerca de sus labios estaba caliente, y se dio cuenta que le resultaba demasiado difícil despegar sus ojos de los contrarios. Craig tenía esa chispa peligrosa en ellos, que lo estaban incitando a seguirle el juego, que aquello sería una experiencia gratificante para ambas partes.

Pero eso significaría dejar su orgullo de lado. Kyle no le daría ese gusto, al menos no por las buenas.

Craig se relamió los labios, muy cerca de los de Kyle, buscando incitarlo un poco más. Notó como Kyle contrajo las cejas ante ese acto, que incluso las manos que el chico mantenía sobre quietas a su costado tomaron la chaqueta de Craig, apretando la tela con fuerza. Quitando de manera fugaz el brazo que apresaba el cuello de Kyle, tomó la mano que estaba a punto de apartarlo, y el agarre que tenía en su mejilla pasó a ser de la nuca. Un agarre lo suficientemente fuerte para no dejarlo ir.

—Pero… —su voz grave salió, erizando la piel de Kyle. —Si estás tan preocupado por los rumores, te daré algo para que puedas iniciarlos.

La sensación electrizante que recorría toda la habitación de pronto fue absorbida por ambos cuerpos. Los labios de Craig tocaron con ansias los propios de Kyle, cuando la boca de este se entreabrió, el de cabello negro cerró los ojos, dejando que el magnetismo de ambos se encargara de lo demás. Kyle sabía diferente; los labios de Tweek solían saber a café todo el tiempo, pero los de Kyle tenían un sabor inusual a jugo de frutas demasiado refrescante. Era un sabor que comenzó a encantarle a medida que el beso se fue haciendo más prolongado.

Kyle movió sus manos del abrigo de Craig a su espalda, tirando del abrigo para que lo dejara ir. Solo consiguió que el chico se pegara mucho más a él, que bajara sus manos a su cadera y sus partes bajas temblaran por la intensidad de ese beso.

¿Por qué estaba besando a ese imbécil?

Craig alzó la playera delgada de Kyle, sintiendo la piel con sus pulgares, tocó la parte baja de la espalda, justo por la cueva que daba al trasero. Broflovski jadeó, estremeciendo los oídos de Craig, quería un poco más, necesitaba que esos labios pronunciaran su nombre.

El chico del gorro azul sintió como su gorro era desprendido de su cabello, cosa que aprovechó Kyle para tirar hacía atrás, mientras sus labios ahora hinchados, al fin eran liberados.

— ¿No vas a soltarme, hijo de puta? —espetó, furioso.

La puerta de atrás al fin se abrió, pero no fue Kenny el único que entró, a su espalda venía Stan con esa expresión arisca de siempre, la cual cambió al ver a esos dos tan pegados el uno con el otro.

— ¿Qué rayos hacen? —preguntó Kenny, aunque bien que se podía dar una idea al ver la expresión tan excitada de ambos. La había visto miles de veces en los cuerpos debajo de él.

— ¿Kyle?

—El príncipe azul llegando al rescate. —se burló Craig. Kyle lo soltó a regañadientes al observar que Kenny le pedía por favor con la mirada que no peleará ahí.

—Tranquilo Kenny, este imbécil ya se iba. —dijo Kyle, ignorando al otro. Craig se cruzó de brazos alzando una ceja, ¿Cuándo había dicho eso?

—Eso no es verdad. —Craig metió su mano al bolsillo derecho de su pantalón, sacando cincuenta dólares. Kyle volvió a apretar los puños; si bien pensó en un principio que Cartman podía ser la peor persona que se enterara de su situación, quizás se equivocó, porque ahora tenía ahí a una puta aberración sacada del mismo infierno. —Vine a ofrecerte cincuenta dólares por ayudarme con las tareas de mi padre.

Ese engendro sabía que no podía negarse al dinero.

— ¿Qué dices? —sonrió, causando un nuevo sobresalto en Kyle; su mirada gatuna le decía que lo que acababa de pasar tan solo era la punta del Iceberg.

Y de alguna forma, eso le gustó.

—Que yo lo haré. —se metió Stan, tomando el billete de sus manos. —Después de todo, que estés con la persona que te acabas de besar, ¿no pondría triste a Tweek?

La sonrisa, el tono y la mirada con lo que lo dijo causó recelo en Craig. No obstante, con un empujón que lo mandó al suelo, fue capaz de deshacer las ideas de que alguien descubriera lo acababa de hacer.

—No sé qué estés planeando, gótico de mierda. —poniendo un pie en la cabeza de Stan, causó que este comenzara a reír. —Pero soltar un nuevo juguete es algo que no tengo pensado hacer.