Las Crónicas del Campamento Mestizo, fue escrito por Rick Riordan.
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La Última Hija del Mar
—Capítulo 6: Presentaciones y planes —leyó nuevamente Hades.
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Por las palabras de Reyna, por como describía el ahora destruido Campamento Júpiter, este parecía tener mucho de escuela militar: levantarse en la mañana, realizar ejercicios de calentamiento, entrenamiento de combate o Juegos de Guerra (Captura la Bandera, versión Campamento Júpiter).
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—Es más bien, un Campamento Militar, entonces —dijo Nico, todos lo miraron. Él se sonrojó y se encogió un poco. —Por la descripción, quiero decir.
Los Romanos presentes, asintieron, dándole la razón.
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Por eso, el encontrarse ahora en un Campamento de Verano, con un entrenamiento más relajado, donde no habían reglas y entrenabas lo que tú mismo deseabas entrenar, fue choqueante para los Romanos.
Yo oficie de guía, enseñándoles el Campamento Mestizo, así como en el pasado, Quirón, Annabeth y Clarisse, me lo habían presentado a mí.
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Eso trajo buenos recuerdos, de cuando leyeron el primer libro.
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—Esta es la Casa Grande, en donde está el Oráculo que actualmente es solo una Momia —comenté, mientras los guiaba y miraban la casa de color azul de tres pisos. —Aunque, sé que Apolo o para ustedes: Febo y mi tío... Plutón, han conseguido liberar al espíritu de Delfos de su maldición. Actualmente, hay una chica de Visión Clara, allá arriba, llamada Rachel Elizabeth Dare o R.E.D, como preferimos referirnos a ella.
Pasamos por el hoyo de voleibol. Varios de los campistas se dieron un codazo el uno al otro. Un par de ellos, señalaron a nuestros compañeros.
Otro dijo: "Son ellos".
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Los Romanos se sonrojaron. —Es tan molesto, cuando hacen eso —gruñó Penny, sus novias asintieron. —Todavía recuerdo, lo del cuerno del hijo de Minos. —Los griegos se rieron un poco de su líder.
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Caminamos a través de los campos de fresas, donde los campistas estaban recogiendo sacos de bayas, mientras que algunos sátiros interpretaban una melodía en una flauta de caña.
Les expliqué que el campamento cultivaba una buena cosecha para exportar a los restaurantes de Nueva York y el Monte Olimpo. —Esto paga nuestros gastos. Y las fresas se toman casi sin esfuerzo. —Conforme nos acercamos, ellos comenzaron a susurrar, sobre lo grande que era el bosque. Pues este ocupaba al menos una cuarta parte del valle, con árboles tan altos y gruesos. —Los bosques están llenos de monstruos, si es que quieres probar suerte, vayan armados. —Les aconsejé, ellos asintieron y casi tropecé con mis propios pies, cuando las hermanas Arellano, me abrazaron, cada una de un brazo, hundiendo mis extremidades, entre sus grandes bustos.
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Thalía, Bianca y Hazel, comenzaban a gruñir, mientras que Clarisse, Zoë y Artemisa, sonreían arrogantemente, pues ellas tenían grandes copas de sostenes.
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Suspirando, les presenté el campo de tiro con arco, el lago de canoas, los establos (quedaron asombrados, de que contásemos con tantos Pegasos), el campo de tiro de jabalina, el anfiteatro de canto y el escenario donde les dije que teníamos combates de espada y lanza. Finalmente, llegamos hasta las cabañas. —El punto más importante del Campamento Mestizo, son las Cabañas. — La cabaña #1 era la más grande y más voluminosa de las doce. Con sus puertas de bronce pulido brillaban como un holograma, para que desde diferentes ángulos relampaguearan rayos dando la apariencia de que las atravesaban. —Esta, es la cabaña de Júpiter —La cabaña dos, era agraciada de alguna forma, con columnas más delgadas con guirnaldas de flores y granadas. Las paredes estaban talladas con imágenes de pavos reales. —Y esta, es la de Juno —Todos asintieron. Una sonrisa apareció en mis labios —Cuando llegué, no sabía que era hija de Neptuno, pero su cabaña, la #3, me atrajo de inmediato —les presenté la cabaña #3 era larga y baja y sólida. Los muros exteriores eran de áspera piedra gris salpicada de trozos de conchas y corales, como si las placas hubieran sido talladas directamente del fondo del océano.
La mayoría de las otras cabañas estaban llenas de campistas.
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Todos sonrieron, al poder escuchar (por segunda ocasión) las descripciones de sus cabañas, eso era divertido.
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El techo de la cabaña está hecho de césped real que crece y posee plantas de flores y tomates que crecen en las paredes. También tiene flores silvestres y rosas que crecen en el porche. El color de la cabaña es un tono claro de color marrón. Las hijas de Ceres, llamaron a la puerta y Katie las dejó entrar, presentándolas al resto de hijos e hijas de Deméter, saludaron a sus nuevas hermanas, con besos en las mejillas o solo abrazos.
Seguimos caminando, hasta detenernos en la siguiente puerta de cabaña. —Por si no ha quedado claro, es la cabaña de Ares/Marte —dije sonriente, mientras que las hermanas Ramírez-Arellano, se quedarían allí, pues su madre era la esposa de Marte. La cabaña estaba fatalmente pintada de un color rojo brillante, como si la hubieran pintado echándole los cubos de pintura encima. El techo está rodeado de alambre de púas y de la puerta cuelga una cabeza disecada de jabalí. Los ojos del jabalí parecen mirar a todo aquel que se pase por delante. La música punk o rock se escuchaba saliendo a todo volumen de la cabaña. Clarisse solo pateó la puerta y le bajó al volumen, presentando a sus... "primas" y a sus hermanos Frank Zhang y Julius Wilson.
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Las contrapartes romanas, comenzaron a manifestarse en el Salón del Trono.
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En la puerta de la cabaña pintada de gris, con un búho tallado sobre la puerta y cortinas blancas. En su interior tiene un taller y una biblioteca, con todas las literas apretujadas contra la pared (como si dormir no importará mucho). La biblioteca está llena de estanterías y miles de libros y pergaminos antiguos, así como mesas y sillas para estudiar y leer. El taller también está lleno de mesas y bancos de trabajo, con armarios llenos de materiales para construir cosas. En las paredes se muestran colgando todo tipo de planos, mapas de guerras antiguas, armaduras y varios modelos en 3D de edificios. Llamé a la puerta y rápidamente fui atendido por un joven de cabello gris peinado hacía arriba con gel y de ojos grises. —Soy Malcolm Pierce, bienvenidos a la cabaña de Atenea y Minerva —los hijos de Minerva entraron.
La cabaña de Apolo era tan única, como lo era su deidad representante y padre de los que en ella habitaban. Dorada al completo. La puerta se abrió y salió por ella, un joven de cabello rubio y ojos castaño. —Hijos de Febo, bienvenidos. Soy Lee Fletcher, segundo al mando. El capitán Will, se reunirá con nosotros, más tarde.
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Los hijos de Apolo y Febo que estaban presentes, comenzaron a hablar de hacer una competencia de tiro con arco y tiro con ballesta.
Los Stroll dijeron a voz en cuello, que, en ese momento, Will estaría besándose con Nico, pues recordaban que él estaba en el Campamento y que tanto él, como Bianca y Hazel, dormían en la cabaña de Hades y no con las Cazadoras de Artemisa.
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Y ya que Artemisa jamás ha tenido niños, y aparentemente las Cazadoras solo sirven a Artemisa y no a Diana, entonces pasamos de largo la siguiente cabaña.
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Artemisa suspiró, mirando a Luna y Orión le sonrieron a su madre, cosa que la calmó un poco. No quería que sus hijos la odiaran por algo, era solo miedo de una madre primeriza y milenaria ante ver que no había tenido hijos, sino hasta el siglo XXI.
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La entrada de la cabaña de Hefesto/Vulcano, era la puerta de una bóveda de banco; es circular y hecha de metal grueso. Cuenta con paredes de metal brillante y puertas de rejilla metálica. Se caracteriza por ser una de las cabañas más sucias y desordenadas del campamento y, por lo general, en su interior está llena de basura. Posee literas de acero plegadas contra la pared y una escalera de caracol que conduce al sótano donde se encuentran las herramientas eléctricas, armas, una mesa de trabajo, y un montón de chatarra. Las literas de acero se retraen a una habitación privada en el sótano.
En ese momento, apareció Beckendorf, quien soltó la mano de Silena e intentó pararse dignamente, ante sus hermanos romanos, permitiéndoles entrar en su cabaña y enseñándoles todo lo que había.
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Beckendorf y Silena, así como Hefesto y Afrodita, se mostraron sonrojados.
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La siguiente, era la casa de Afrodita, siendo guiados por una sonrojada Silena. Al verla, Piper McLean, hija de Venus (que no parecía en lo más mínimo, una hija de la diosa del amor), abrió sus ojos como platos, al ver la cabaña en al cual le tocaría quedarse y solo pudo susurrar y gruñir. —Esta es una Casa de Barbie, tamaño natural.
—Sí, realmente lo parece, ¿verdad? —dijo Silena sonriente y mirando hacia atrás. La cabaña tenía las paredes pintadas de color rosa y los marcos de las ventanas blancos. Las cortinas de encaje son de color azul y verde pastel; que hacen juego con las sábanas y edredones de las camas, las cuales están acomodadas en una hilera de literas separadas por una cortina y decoradas con fotos de atractivas estrellas de cine y cantantes. Cada campista contaba con su propio baúl, donde guarda todas sus pertenencias.
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Los hijos e hijas de Afrodita, sonrieron ante su cabaña, pero Piper solo suspiró. Ella era una guerrera, no parecía una hija de Venus.
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Luego, estaba la cabaña de Hermes es la que más se asemeja a una vieja y típica cabaña de campamento, pero tenía dos pisos. El umbral está muy gastado y estaban volviendo a darle otra capa de pintura marrón.
— ¡Bienvenidos a la cabaña de Hermes! —Dijo uno de los Stroll. Mientras que todos los hijos de Hermes, hacían reparaciones de último minuto a la única cabaña, que SÍ tenía esa forma. — ¿o debería decir cabaña de Mercurio?
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—Gracias por la bienvenida —dijo una chica de cabello castaño y ojos azules soñadores. Los Strolls asintieron y luego, comenzaron a negar repetidamente con la cabeza, recordándose que era su hermana.
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Los últimos, pasamos por el frente de la cabaña de Dionisio/Baco, pues sus únicos habitantes, eran Castor y Pólux.
Todos se quedaron asombrados, ante la siguiente cabaña. Yo no era una hija de Atenea, ni Minerva, pero intenta apreciar la maravilla arquitectónica de la cabaña. Las paredes de la cabaña estaban hechas de obsidiana sólida y poseía un cráneo colgando sobre la puerta. A cada lado de la puerta, habían antorchas de Fuego Griego ardiendo las veinticuatro horas al día. —La hija de Hades y la hija de Plutón, son cazadoras de Diana, así que Nico suele vivir solo, excepto cuando las Cazadoras vienen y ellas duermen con él, en las camas, con forma de Ataúdes. Alguien creyó, que los hijos de Hades/Plutón, eran Vampiros.
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Todos comenzaron a reírse estruendosamente, hasta que todo se cubrió de sombras, esqueletos, zombis con piel y joyas malditas. Tragaron saliva y miraron a Nico, Bianca y Hazel. —No es gracioso —gruñeron los tres, aunque estaban visiblemente apenados, de que los creyeran vampiros.
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Les enseñé el muro de escalada y con eso, terminó el recorrido.
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Entonces, sonó un cuerno y los líderes de cabaña, nos reunimos rápidamente y comenzamos a planificar qué hacer con la entrada del laberinto de Dédalo.
Volarlo por los aires, parecía ser lo más seguro a pesar de las protestas y suplicas de Malcolm. Y en verdad, que me sentí mal por él. Pero así mismo, Malcolm tenía claro, que no podíamos sacrificar la seguridad del Campamento, si es que los restos del Ejército del abuelo, encontraban el camino a nuestra salida del laberinto y nos atacaban.
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Atenea y sus hijos, tenían lágrimas en los ojos, como si acabaran de decirles que tenían que irse a vivir al bosque o a Alaska, la tierra más allá de los dioses. Pero entendían, cuán importante era impedir, que el laberinto fuera usado en contra del Campamento Mestizo, que ahora era el único campamento.
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Como representante de los hijos de Hefesto y Vulcano, Beckendorf dijo que se pondrían a trabajar en ese mismo instante y salió de la habitación de reuniones de inmediato, para dar las ordenes a sus hermanos.
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Will tomó el libro. —El Capítulo 7 se titula: "Con una única misión". —Varios se mostraron confundidos, ante ese título.
Atenea bajó la cabeza y suspiró. —Con la única misión... de destruir la entrada del Laberinto de Dédalo a nuestro Campamento y evitar que sea atacado.
