¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

10. Una alarma que no se detiene.

Ike miró a su hermano mayor, siempre que iba a donde Cartman por alguna razón llegaba cansado. Por mucho que admirara a Eric, sabía que le ponía a hacer trabajo pesado a su hermano, tanto así que apenas podía mantenerse despierto para ir a trabajar. Kenny parecía ignorar a posta esto, fingiendo estar demasiado ocupado como para atenderlo.

A decir verdad, Ike se sentía como un estorbo para todos ellos, incluso para Karen, quién en vez de cuidarlo seguramente quería pasar tiempo con sus amigas, nunca las invitaba a la casa, aunque lo tenían prohibido. Él también se sentía incluso avergonzado de siquiera pensar en invitarlos por las condiciones en las que vivían, aunque el niño gótico no parecía darle mucha importancia a las apariencias.

—Ike, ¿tuviste un día pesado en la escuela? —preguntó Kyle, acariciando su cabeza. A ojos del canadiense su hermano lucía como el mismo chico de siempre, por mucho que los demás dijeran que ahora daba miedo. ¿Cómo podría dar miedo el tipo que lo acobijaba cada noche? El que, a pesar de estar con mil pendientes y cientos de trabajos, venía corriendo si algo le pasaba. Por mucho que Kyle no pudiera cumplir las promesas más sencillas, Ike sabía a su corta edad que Kyle estaba más en las malas que en las buenas.

—No. —sonrió, tranquilizándolo. —Me divertí mucho.

Sabía que a Kyle le hacía bien escuchar eso, saber que nadie lo molestaba, y era verdad, estar con el niño gótico traía sus ventajas.

—Me alegra escuchar eso, iré a trabajar ahora, ayuda a Karen en lo que te pida.

—Bien.

Ike apretó los labios en cuanto vio a los más grandes marcharse a su respectivo trabajo. Karen estaba estudiando, por lo que no notó cuando el niño metió treinta dólares en el lugar donde guardaban el dinero.

— ¿Ike? —llamó Karen, asomándose.

— ¡Estoy en el baño!

—.—.—.—.—

—Parece que Cartman te chupó todo, ¿no? —se rio Kenny. Kyle le dio un golpe en la cabeza.

—No hicimos nada de lo que te estás imaginando. —contestó Kyle. Y eso había sido bueno porque de lo contrario se habría percatado de las marcas que el idiota de Craig le había dejado. — El imbécil está enojado conmigo, así que me puso a cavar un hoyo en su jardín.

— ¿Va a plantar un árbol?

—No. Lo terminé de hacer y me ordenó que volviera a rellenarlo con la misma tierra que saqué. —reprochó Kyle, sintiendo que el enojo volvía a crecer dentro de él.

—Debió ser duro. —Kenny le dio unas palmaditas en la espalda, consolándolo. — ¿Se enteró que trabajarías con Stan o que irías con Craig?

— ¡No! —replicó de inmediato. Luego hizo una señal de que se mantuviera callado; los oídos podían estar por cualquier parte. —Y por nuestro bien más nos vale que no se entere.

—A veces pienso que él solo lo está haciendo para torturarte, no creo que diga nada. —Kenny se encogió de hombros, dudoso. —Pero siendo él no puedo afirmar nada.

—Yo tampoco, así que sigámosle el juego hasta que termine.

Antes de entrar al bar Kyle notó que algo se movía detrás del bote de basura, sin embargo, cuando fue a percatarse de que era, no encontró nada.

— ¿Qué haces? Tenemos que apurarnos. —llamó Kenny desde adentro.

—Pensé que había un perro, es todo. —comentó Kyle. —Ya sabes que los borrachos no suelen ser buenos con los animales.

Justo cuando cerró la puerta el sonido de una cámara tomando una fotografía se escuchó, solo que Kyle no se percató de esto.

—.—.—.—.—

Kyle se levantó al momento en que su teléfono se escuchó vibrar, Kenny y él solían mantenerlo sin sonido debido a que esto terminaba despertando a los niños, así que tuvieron que acostumbrarse a sentir las vibraciones del celular, para despertar. Eran las siete de la mañana, no había pasado ni tres horas dormido, sin embargo, la propuesta con Craig estaba pactada para comenzar a las ocho y de ahí regresaría a las dos para traer el regalo de Ike y Karen, comerlo con ellos y después volver a trabajar.

Tuvo que ducharse de mala gana con agua fría para poder despertar. Al salir de casa se despidió de Kenny solamente, aunque este no le prestó demasiada atención al estar todavía medio dormido. El viento frío de la mañana golpeó su rostro con suavidad y Kyle pensó que tal vez no podría ni sobrevivir la semana si es que tenía que levantarse todavía mucho más temprano para ir con Stan y trabajar.

"Todo es por Ike, todo es por Ike." Era la frase que siempre se encargaba de recordarse cada que su cuerpo o su mente flaqueaban.

—Pensé que llegarías más tarde. —bostezó Craig, recibiéndolo en la puerta. Kyle lo observó de pies a cabeza, se notaba que se había lavado el rostro pues todavía tenía agua en los cabellos de enfrente, sin embargo, esto no había extirpado el sueño de él. Un Craig soñoliento se veía muy divertido.

—Si llegaba tarde me harías irme tarde. —contestó. —Tengo que hacer otras cosas después de que me vaya.

—Bien, bien. Pasa. —ordenó, señalando detrás de él.

—Dame el dinero. —pidió Kyle, extendiendo una mano. Craig alzó una ceja. —Necesito saber que lo tienes y que me lo vas a dar.

Tucker alzó las manos en señal de inocencia, formando un gesto burlón. —Pensé que yo era el que mandaba aquí.

—No es así.

— ¿Cómo sabré que no te irás apenas te lo de?

—No lo sabes. Pero si no me lo das, me iré, tengo demasiado sueño y prefiero recuperarlo antes de estar toda la jodida mañana contigo sin paga. —decretó cruzando los brazos sobre su pecho. Craig soltó una risa divertida. — ¿Y bien?

—Está en mi habitación. —contestó, encogiéndose de hombros.

—Vamos por él.

Kyle lo siguió sin muchos ánimos, esperaba que no se le ocurriera nada raro al estar en su habitación. Estaban sus padres y su hermana, ¿no? Tenía que contenerse y él también. Broflovski frunció la boca al percatarse de que incluso si era muy de mañana, no se escuchaba a los padres de Craig con el televisor o queriendo preparar el desayuno.

— ¿Tus padres saben que estoy aquí? —preguntó en el pasillo, antes de que Craig abriera la puerta de su cuarto.

—Ellos salieron ayer por la noche con Tricia, fueron a visitar a unos parientes o a divertirse, yo qué sé. —contestó, entrando a su habitación. Kyle se detuvo en seco en el umbral de la puerta. — ¿Qué haces ahí? Entra de una vez. —y de su cajón sacó los cincuenta dólares, agitándolos con su mano. —Acá está lo que buscas.

No le gustaba. Un sonido de alerta constante cada que se encontraba a solas con Craig; había intentado ignorarlo, lo cual resultó en aquellos besos que le traían una grata sensación en su cuerpo. Sin embargo, en eso quedaban, en momentos de calentura que ambos adolescentes tuvieron por una pelea fallida contra sus hormonas. Pero, traspasar esa línea era muy diferente, era una parte prohibida que ninguno de los dos podía darse el lujo de pasar, Kyle por su hermano y Craig por Tweek.

—Vamos abajo. —dijo Kyle, dándose la media vuelta.

Los pasos de Craig resonaron alto, incluso cuando no traía zapatos. Antes de que Kyle pudiera darse cuenta de que lo tenía entre sus brazos, Craig había azotado la puerta de un golpe, haciendo que el pelirrojo quedara dentro de su habitación.

— ¿¡Qué…!?

—Aún no te dije cual es el trabajo que quiero que hagas. —Craig lo había pegado a su pecho, por lo que Kyle de lado podía ver la expresión de su rostro, había un eje de sorna, pero también se notaba diferente. ¿Sería por el sueño?

—Dije que venía a trabajar.

—Y el trabajo yo lo escogeré. —él seguía hablándole tan cerca del oído que era inevitable no estremecerse ante él, lo cual le hizo sentir demasiado avergonzado, pues Craig estaba sintiendo cada una de sus reacciones.

—Mide bien tus palabras porque podrían ser las últimas que digas. —rezongó Kyle, su corazón comenzó a latir todavía con más fuerza cuando Craig cerró más sus brazos, abrazándolo. Ya que la mañana era fría y que Kyle estuvo un buen tiempo caminando, se sentían los contrastes en la temperatura de ambos cuerpos; Craig estaba tibio así que su calor corporal comenzó a ser absorbido por Kyle.

—Duerme conmigo. —pidió, soltándolo. Kyle se volteó, preparando sus puños. —Si quieres besarme o no, lo dejaré a tu consideración. —siguió burlándose. —Pero ahora mismo, no tengo ganas de hacer nada, tengo sueño. Suelo levantarme hasta las doce del día los sábados, solo hice una excepción a este, por ti.

Joder, lo último había estado de más.

— ¿A qué estás jugando? —preguntó Kyle, molesto.

—Quiero descansar, lo cual significa que no podré estar cuidándote. —Craig se encogió de hombros, sentándose en la cama.

—No tienes que cuidarme, solo ponme a hacer el trabajo. —replicó Kyle.

—Ese es tu trabajo, dormir conmigo.

Incluso cuando se dedicó a pensarlo por largo tiempo, Kyle no entendía a Craig. Un día lo ignoraba por completo, viviendo en su propia vida, sin voltear a verlo, y de repente, en otro, estaba atento a cada uno de sus movimientos, inmiscuyéndose sin permiso ante ellos. Así que cuando decidió subir a la cama con él, intentó no mirarlo demasiado, de lo contrario volvería a caer ante esa sensación absorbente que siempre traía Craig con él. Era como un imán.

La cama de Craig no era demasiado grande, pero sí bastante cómoda, le recordaba la época de antes y eso le trajo malos recuerdos. Craig quedó en el rincón, y aunque le ofreció a Kyle la manta para cubrir a ambos, él la rechazó. El clima estaba volviendo a cambiar por lo que en poco tiempo comenzaría a darle calor, debido al verano. Craig se encogió de hombros, le dio una sonrisa suave y cerró los ojos, sucumbiendo al sueño. Craig tenía pestañas largas, y al ser de tez pálida éstas se remarcaban mucho más sobre su piel. Le daban un toque lindo.

Kyle después de unos minutos decidió aprovechar esa oportunidad, tendría que trabajar por la tarde así que recuperar el sueño le venía bien. Además, que te pagaran cincuenta dólares por dormir, ¿dónde podría volver a encontrar algo así?

Craig despertó casi quince minutos después de las doce, el calor ya estaba entrando al cuarto y el cuerpo a su lado hacía que se intensificara un poco más. De verdad que no pensó verlo dormido, había creído que al despertar Kyle le estaría haciendo el desayuno o limpiando la casa, eso era algo que el antiguo Kyle hubiera hecho por su sentido de la responsabilidad. No obstante, se dijo así mismo, que debía dejar de pensar en él como el viejo Kyle; desde aquel beso quedaba claro que ese chico quedó en el pasado.

El chico de cabello negro se alzó un poco, recargando su mejilla sobre su mano, sin despegar la mirada de Kyle. ¿Por qué no podía sacárselo de la cabeza? ¿Qué había pasado ese día en su cerebro cuando lo notó de nuevo? Quizás porque lo relacionaba un poco con él, ambos tenían cierto récord de peleas en la escuela, fumaban a escondidas y actuaban en base a sus impulsos. Sin embargo, eso no podía ser el motivo suficiente. Es decir, cuando tuvo que aceptar ser gay para complacer a todos en el maldito pueblo, aceptó todas las implicaciones que ello traería, sería la pareja que Tweek merecía y estaría siempre para él.

Pero… en algún momento eso comenzó a ser agotador.

Cuidar de Tweek resultaba ser cansado, por mucho que lograra entenderlo después de tantos años, ahora todo era su responsabilidad. Tranquilizarlo, estar pendiente de que los nervios no se le rompieran por completo. Y no es que Tweek no se lo retribuyera, ambos se apoyaban como una buena pareja e incluso si Tweek tenía un ataque de nervios mientras él tenía un problema, siempre tenía a Clyde que le brindaba un hombro donde apoyarse. Lo tenía todo, lo único que se le pedía era cuidar bien de Tweek, y eso era algo que Craig también disfrutaba hacer, porque lo quería, odiaba verlo en esas crisis nerviosas. Así que no podía justificar sus actos solo con eso, porque él único que tenía la culpa ahí era él.

Entonces, ¿por qué?

¿Por qué comenzó a resultarle fastidioso comenzar a lidiar con él? ¿Por qué tenía que tomar un gran suspiro antes de abrir la puerta y encontrarse con él? ¿Por qué comenzaba a querer pasar más tiempo con Kyle antes que con Tweek?

—Esto es malo. —masculló, cerrando los ojos un momento. —La alarma de peligro no deja de sonar cuando estoy contigo.

Con cuidado Craig comenzó a jugar con un mechón de cabello de Kyle, no queriendo despertarlo. Lucía tan cansado. ¿Habría estado trabajando sin descanso? ¿Se daba cuenta de lo demacrado que se veía? Las ojeras hacían que sus ojos se vieran más pequeños, incluso aunque su cuerpo estuviera en buena forma, se podía notar que no se alimentaba del todo correctamente.

Se dio cuenta que comenzó a preocuparse por él en tan solo un momento. Si bien no sabía del todo qué estaba pasando con Kenny y Kyle, podía darse una idea después de haber investigado por la superficie. Entendía y comprendía porqué Kyle pasaba tiempo de más con Cartman a pesar de que de niños no se soportaban. Y no dedujo por demasiado tiempo lo que sucedió entre Kyle y Stan.

—Hmn. —Kyle apretó los parpados, comenzando a despertar.

Mierda. Mierda. Mierda. ¡Debía sacarlo de ahí antes de que fuera demasiado tarde!

Los ojos vidriosos de Kyle quedaron entrecerrados, acostumbrándose lentamente a la luz. Craig aún mantenía sus dedos sobre sus rizos, observándolo en silencio, embelesado por el chico de enfrente. Si a Kyle se le ponía la mente en blanco cuando estaba con Craig, para Tucker venía siendo lo mismo. Era como si ambos se sumergieran en una frágil burbuja, que cualquiera podría romper menos ellos.

— ¿Estás despierto? —murmuró Kyle, tallándose el rostro, chocó con la mano de Craig al momento de sacudirla, dándose cuenta de lo que estaba haciendo. — ¿Qué?

Él apretó los labios en una delgada línea para luego tomar la mano de Kyle entre la suya. El pelirrojo despertó por completo cuando fue atraído a él, siendo Craig de nuevo quien se adueñó de los labios contrarios. Esta vez no fue un beso agresivo como los anteriores, fue un beso suave, que contenía más confusión que sentimientos. Kyle lo observó durante todo el acto, Craig parecía afligido, como si algo le estuviera martillando la mente.

"¿Te has peleado con Tweek?" Es lo que quería preguntar. No obstante, escuchar la respuesta y consolarlo no es algo que precisamente tuviera ganas de hacer, porque significaría meterse más en su mundo, sumergirse en todo lo que era Craig. Y Craig siempre era un problema.

Si eso iba a pasar, si él quería llevar esa clase de relación con él, estaba bien. A Kyle ya no le interesaban demasiado las demás personas, el mundo le había demostrado en esos pocos años que los que se preocupaban por otros eran los primeros en ser abandonados, por eso mismo, lo único que deseaba mantener en su cabeza ahora era a Ike. Incluso Kenny y Karen podían ser olvidados por él, estaba seguro de que Kenny pensaba de la misma forma siempre y cuando pudiera proteger a su hermana, así que no se guardaban rencor por eso, es más, eso había hecho que se comprendieran más.

— ¿Así besas? —se burló.

Así que dejó esas cuestiones morales enterradas en lo más profundo de su ser, junto a todo lo demás. La relación que pudiera llegar a tener con Craig sería igual a la de Cartman. Solo sexo, sin sentimientos, porque los sentimientos traían dolor.

Sería como con Cartman.

Sería como…

Sería…

Los dedos de Craig acariciaron su rostro, completamente perdido en él, el moreno lo atrajo por las caderas, haciendo que sus cuerpos quedaran tan cerca. Ya fuera por el calor del verano o el calor de las mantas, Kyle sintió que todo su cuerpo comenzó a arder, de los pies a la cabeza. Tener el rostro de Tucker a milímetros de él tenía como resultado a su corazón latiendo a mil por hora, que sus manos comenzaran a sudar y sus labios temblaran.

—Dices eso, pero mira cómo te dejó un beso. —contestó Craig, en un susurro.

Volvió a besarlo de manera gentil, esta vez dejó que su lengua se colara por sus labios, entrando en su boca. Craig con su mano desabrochó la chaqueta negra de Kyle, dejando que la mano en su cadera comenzara a subirse hacia arriba, alzando la delgada playera que llevaba. Broflovski volvió a ignorar la señal de alto en su cabeza, continuó el beso con el ritmo marcado de Craig, en lo que sus propias manos se comenzaban a deshacer de la polera del chico.

De nuevo estaban entrando a ese territorio peligroso que nunca debieron haber visto. Solo que esta vez, decidieron no volver a salir de ahí.