¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

11. Fuego ardiendo en la oscuridad.

Los labios de Craig se sentían demasiado suaves, mordisquearlos era delicioso. Sus manos tocando su cuerpo también se sentían bien, el contacto era caliente y cada parte por donde pasaba dejaba un ardor que le quitaba un pedazo de cordura hasta que comenzó a ser reducida a nada. No podía pensar cuando estaba a su lado. A lo lejos se escuchaba esa alarma de advertencia todavía, quizás en un vano intento de su mente para que detuviera eso, lástima que ya fuera demasiado tarde.

Craig fue tentando con sus dedos la parte de abajo, desabrochando el pantalón de Kyle. Este parecía demasiado sensible por cada una de sus acciones, esos temblores, los pequeños jadeos que intentaba callar debido a los besos, eran demasiado para Craig que de lo único que tenía intención era de llegar hasta el fondo de eso. Incluso con el estilo tan genial que llevaba ese día, no parecía tan diferente en ese momento al antiguo Kyle.

Aunque realmente eso no era así.

—Deja de mirarme tanto, me harás un puto agujero en medio del rostro. —reprochó al separarse del beso. Craig soltó una risita de burla. — ¿Qué?

—Por un momento pensé que estaba viendo al antiguo tú. —respondió, atrayéndolo de las caderas. Kyle frunció la boca.

—Solo dices estupideces.

Kyle logró girar su cuerpo, colocándose encima de él. Craig observó con gusto como la chaqueta y la camiseta de Kyle eran tiradas a un lado, revelando su cuerpo; sumando a que traía los pantalones desabrochados y que su erección estaba cada vez más despierta, daba una imagen demasiado incitante. El de cabello negro se alzó sobre sus codos, comenzando a pasar su lengua por todo el torso contrario, logrando lo que quería, que este se estremeciera encima de él.

El explorar el cuerpo de Kyle resultaba ser más placentero de lo que imaginó, en aquel cubículo de baño apenas pudo apreciar un poco del contrario, pero ahora que estaban en completa soledad, sin nadie que los descubriera, era algo que se podía dar el lujo de hacer. Kyle sintió las manos de Craig sobre sus caderas, bajando con fuerza estas para pegar su culo con su miembro, él relamió sus labios, haciendo que la atmosfera se llenara de descargas eléctricas que iban y venían a su voluntad.

Craig se inclinó sobre él, llevando uno de sus pezones a su boca, Kyle apretó los dientes, aferrándose a los hombros del contrario. Algo ahí iba mal, lo sabía, él era quien debería estar haciendo eso con Craig, someterlo al igual que hacía con Cartman, no obstante, cada uno de sus toques, sus caricias, sus besos eran tan difíciles de detener. Sabía como besarlo, como tocarlo, encontrar cada punto que lo volvía loco. Al recibir una suave mordida se sintió avergonzado de frotarse contra él, Craig alzó las comisuras de sus labios.

Kyle se vio forzado a abrazarlo cuando la mano derecha de Craig bajó a su espalda baja, jugando con sus dedos justo donde se comenzaban a separar los glúteos. Ese pequeño cosquilleo comenzó a expandirse por toda su espina dorsal, arqueándose, observó los ojos de Craig, estos brillaban con maldad mezclada con deseo y lujuria. Un bombeo constante comenzó en el corazón de Kyle, ¿cómo es que su simple rostro podría ponerlo tan excitado?

—Deberías ver tu rostro ahora mismo. —Craig empujó su pelvis hacía Kyle, causando un jadeo que ahogó entre sus labios. La mano de Craig que mantenía en su cintura se alzó a su rostro, acariciando sus labios. Kyle dejó que este los entreabriera con un dedo. —No los contengas. —ordenó.

Se sintió como si el fuego que estaba buscando contener se hubiera expandido en cuestión de segundos.

Kyle tomó entre sus manos el rostro de Craig, estampándole un beso, sus brazos se cerraron sobre su cuello, apretándolo más contra sí mismo. Craig tuvo un momento difícil cuando la cintura de Kyle empezó a moverse encima de él, haciendo una fricción que lo estremeció hasta los huesos. Ahora sin pudor ni duda alguna metió sus manos en los pantalones de Kyle, bajándolos junto a sus calzoncillos, haciendo que el pene de este saliera a relucir. Ya estaba goteando. ¿Tan excitado estaba? Aunque bueno, no podía culparlo, él estaba mucho peor.

Logró que sus piernas lo abrazaran, sin detener el roce que mantenían ambos, los jadeos de Kyle comenzaban a ser más constantes al igual que los suyos. Se combinaban perfectamente los unos contra los otros, llenando las paredes de estos, haciendo que rebotaran y volvieran a ellos. Craig acostó a Kyle sobre la cama, quedando encima de él, tomó su cuello primero con besos suaves, sus labios húmedos causaban un temblor en Kyle que ahora se estaba encargando de quitar el conjunto de Craig. Terminaron desnudos en cuestión de minutos.

Craig observó las nuevas marcas puestas en el cuello del contrario, algunas puestas encima de las anteriores. No habría forma que pudiera taparlas esta vez, y se lo prohibiría, Kyle desde ese momento hasta el final, le pertenecía.

Él comenzó a bajar por el pecho de Kyle, haciendo una línea de saliva, hasta llegar a donde su pene. Kyle lo observó y el corazón de Craig se detuvo por un momento, sus ojos vidriosos, el sonrojo en su rostro, su cuerpo tembloroso lo volvían loco. Estaba seguro, por esos gestos, que nadie, ni siquiera Cartman habían logrado hacer eso con él. Y eso no provocó otra cosa más que su excitación creciera todavía más.

Comenzó a frotarlo, lubricándolo con el mismo líquido pre-seminal que salía del miembro de Kyle, acompañado de su boca hizo que el otro sintiera que tocara el cielo. La cabeza de Kyle comenzó a dar vueltas debido al ardor que recorría todo su cuerpo, tomó el cabello de Craig evitando que se levantara de donde estaba, aunque él estaba lejos de hacer eso. Con sus labios atrapó el glande, repartiendo besos mojados por todo él, mientras que sus manos se encargaban del tronco y de sus testículos, alternando a la perfección esos movimientos.

—C-Craig. —el gemido acompañado por su nombre inundó todos sus sentidos.

El moreno acercó dos de sus dedos a la entrada de Kyle, masajeándola por encima, haciendo círculos sobre ella. Este se encorvó, arañando las sábanas. Kyle estaba tan excitado que ni siquiera escuchaba cuando le preguntaba si dolía, así que metió el primer dedo con cuidado, logrando que este le prestara al fin atención, en su rostro no había dolor por lo que se aventuró a meter otro previamente lubricado.

Kyle medió se preguntó en qué momento habría sacado los condones y el lubricante, ¿ya habría hecho eso con Tweek?

— ¿Estás bien? —preguntó, comenzando a masturbarlo, Kyle alzó sus caderas, dándole más cabida a sus dedos. —Ky-

—E-Estoy bien. —masculló, cerrando los ojos y abriendo un poco más las piernas.

Si le daba esa imagen tan lasciva a Craig, ¿cómo esperaba que él se pudiera contener?

—Ven aquí. —pidió, tomándolo del brazo para jalarlo. Kyle pensó que le daría la vuelta, no obstante, lo puso sobre sus piernas. —Leí que es mejor así.

—Idiota, estabas preparado para esto. —reprochó Kyle, causando una risita en el otro.

—Soy culpable.

Su voz sonaba agradable, sin burlas maliciosas a él, más parecía que le preocupaba que estuviera sintiendo en ese momento, que no fuera a lastimarlo. Craig lo estaba cuidando.

Con cuidado alzó sus caderas, Kyle apretó los dientes al sentir el líquido frío del lubricante en los dedos de Craig nuevamente. Su cuerpo actuó contra su voluntad al volverse a pegar por completo al moreno, que recibió gustoso su abrazo, al igual que sus gemidos.

—Respira hondo. —ordenó. Sus manos tomaron el trasero del pelirrojo, abriéndolo y dándole entrada a su pene. Lo metió con cuidado, abriéndose paso poco a poco, esperando a que Kyle se acostumbrara primero a la punta antes de meter lo demás.

Los arañazos de Kyle a su espalda provocaban una excitación indescriptible, el aire estaba tan cargado de sensualidad que cuando menos se dio cuenta ya estaba por completo adentró de Kyle. Él medio sollozaba, sopesando el dolor, Craig sintió que lo apretó segundos después, todo estaba tan caliente allá adentro que era probable que no tardara demasiado en venirse.

—C-Comenzaré a moverme. —advirtió, con un hilo de voz. Kyle solo asintió con la cabeza, aún aferrado a él.

—A-Ahg.

Craig mordió el hombro de Kyle al escucharlo, sus embestidas que se pensaron para ser lentas, fueron opacadas por movimientos fuertes y constantes. La boca de Kyle ya no fue capaz de retener otro sonido, dejó que cada uno de esos gemidos llegaran a Craig, haciendo que se ruborizara con fuerza. Su voz resultaba ser dulce y cuando recitaba su nombre repetidamente solo hacía que el ritmo del movimiento de sus caderas comenzara a ser mucho más placentero. Craig movía su trasero de arriba hacia abajo, dándose mucho más placer.

El beso que llegó a continuación tocó algo dentro de los dos, quizás su cordura, quizás un poco de locura. La mente de los dos giraba en torno al otro, en alguna extraña competencia para ver quién deleitaba más al otro; ambos sabían que estaba mal, era estúpido y peligroso, ellos no eran la pareja que estaban buscando, ambos eran malos para el otro. Pero… sus cuerpos decían todo lo contrario, con tan solo un toque, con una mirada se sumergían en el otro, entendían al otro a la perfección incluso cuando apenas se conocían.

Tucker fue el primero en abrir los ojos para contemplar a Kyle, parecía estar disfrutando cada una de sus caricias, aún cuando ya se había corrido sobre él, seguía moviéndose de arriba abajo, murmurando su nombre. Con una última estocada, se corrió, sin despegar la mirada de su rostro.

Broflovski se dejó caer en la cama, agotado, buscando recuperar la respiración.

— ¿Qué pasa? —jadeó, confundido de ver la expresión del contrario.

Él llevó una mano a su boca, pasmado. Kyle con esfuerzo medio se levantó, gateando sobre el colchón, agitó una mano frente a él. Cuando lo miró, Kyle escuchó el último timbre de la alarma en su mente, sabiendo que ya nunca volvería a escucharla, era la última que tendría.

Kyle se acercó un poco más, desperdiciando la advertencia final. Craig lo contempló escéptico, luego sonrió al ver sus intenciones. Esta vez no hubo lujuria, ni esa electricidad que los hacía quedarse en blanco, tampoco fue pasión desbordada. El beso que se dieron en ese momento traía un solo significado.

"Quiero enamorarme de ti."

—.—.—.—.—

Stan apiló una nueva caja en el cuarto de su padre, de un momento se le había ocurrido pedir por Amazon un montón de basura para su estúpida granja. No obstante, entre esas porquerías había ordenado una televisión nueva, un teatro en casa y un bajo nuevo. Y como no quería volver a pelear con él, solo obedeció cuando le dijo que subiera todas esas cosas a su habitación. Stanley agradeció que al menos el idiota de Randy no le hubiera hecho instalar todo eso, después de todo su pieza era un desastre.

Le quedaban unos meses antes de cumplir los dieciocho, así que tendría que juntar un poco más de dinero para irse a vivir solo. Sharon tenía una cuenta para su universidad, aunque Stan no parecía demasiado emocionado por ir a esta, había tenido con media vida en la jodida escuela, gracias. Así que solo tomaría el dinero, rentaría un departamento por ahí y moriría en este para no volverse a preocupar por nada más. Que la pendeja de su hermana lidiara con los tarados de sus padres.

Un suave golpe se escuchó, una de las cajas había tirado al suelo la libreta de contabilidad de su padre, pensó en dejarla ahí, pero probablemente lo hiciera ir de nuevo porque no lograba encontrarla. Así que la tomó descuidadamente, tirando varias hojas sueltas que se encontraban ahí.

— ¿Enserio? —gruñó, molesto.

Descuidadamente alzó cada una de las hojas, por mera curiosidad comenzó a revisarlas, puras facturas o pedidos olvidados por Randy. Hasta que se topó con una hoja maltratada, amarillenta por los años; Stan no tardó en reconocer esa letra como la de Cartman.

Más curioso que antes se sentó en la cama de Randy, comenzando a leerla.

"¿Qué tal señor Marsh?

Sé que le parece extraño que yo le esté dando una carta, pero justo ahora no sé quién me podría estar escuchando si es que se lo dijera en persona. Así que solo es de mi desagrado informarle que el judío idiota está cada vez más pegado a su hijo. No es que me moleste, con la libertad que trajeron Tweek y Craig, ya nadie ve mal que sus hijos sean gays… no es como si Stan fuera a ser golpeado hasta el cansancio en la escuela o que un negro de pene enorme fuera a violarlo repetidamente hasta cansarse.

De igual forma Kyle parece taaan interesado en él, supongo que el rumor de que ambos son pareja no tardará nada en crecer en el pueblo.

¿Estará contento de tener un hijo gay señor Marsh?

Con todo lo que le ha costado que Stan sea un chico normal, es comprensible que se sienta fastidiado. No se preocupe, Stan seguro también lo está de Kyle, se nota en sus expresiones, yo lo conozco, es mi buen amigo. Creo que es mejor que haga algo antes que las asiáticas hagan a Stan gay.

Si le interesa, tengo un plan, así que póngase en contacto conmigo a la brevedad posible. Podría ser demasiado tarde si es que usted no me llama esta noche."

Stan cerró los ojos un momento, dejó la libreta de su padre en su buró con todas aquellas hojas sueltas menos la carta en sus manos.

— ¿Ya terminaste? —preguntó Randy. —Ve a atender la tienda de recuerdos.

—Ahora voy. —la voz de Stan sonó peligrosa, incluso a los oídos de su padre que siempre estaba ignorándolo.

— ¿Stan?

Él cerró la puerta en su rostro, impidiendo que le hiciera más preguntas. Randy soltó una maldición y se fue.

El más joven de los Marsh abrió su closet, tomando una de las cajas que estaba hasta el fondo, vació su contenido en el suelo, había varios insectos, pero estos se dispersaron rápidamente. Stanley dejó la carta de Cartman a un lado, tomando una de las recientes que había vaciado en el suelo.

La letra no era parecida, pero la forma de narración sí.

—Ese maldito hijo de puta. —masculló entre dientes.

—.—.—.—.—

Cartman miró con aburrimiento las cosas de Internet, no había nada que quisiera comprar, pero a sus seguidores le gustaba que gastara dinero en las tonterías que llegaban a vender en línea. Al final ellos lo terminaban pagando, así que no es como si le molestara, solo era aburrido estar haciendo eso en pleno sábado.

¿Dónde mierda estaba Kyle?

Llevaba tres horas de retraso, lo cual significaba que no vendría ese día porque en dos horas entraba a trabajar. ¿Habría tenido una noche demasiado cansada? ¿Seguiría dormido? No le contestaba ni siquiera los mensajes donde le ordenaba traer su trasero a su casa.

—Maldita sea, está haciendo lo que quiere de nuevo. —rechistó, tomando su teléfono. — ¿Debería llamar a servicios infantiles, pendejo? —preguntó, mirando la foto de Kyle.

El timbre de su casa sonó, causando más emoción de la que quiso mostrar. Debía estar tranquilo, ese maldito judío sacaría provecho de eso si sus sentimientos eran expuestos. Así que volvió a concentrarse en la pantalla, observando de reojo su puerta, esperando a que entrara en cualquier momento.

Tenía listo el reclamo que iba a hacerle, cuando la puerta se abrió de par en par, revelando a Stan.

— ¿Marsh?

—Oye, puta gorda, ¿qué carajos es esto? —espetó enojado, sacudiendo dos cartas delante de él.

—.—.—.—.—

—Esto no me gusta, no me gusta. —el rechinido de sus dientes resonó por toda la habitación, haciendo un sonido molesto. — ¿Por qué Kyle está entrando a la casa de Craig?

Las fotos recién reveladas quedaron estampadas en la mesa, junto a otro montón más, todas y cada una de Kyle.

—Él tiene a Tweek, ¿qué quiere con Kyle? —resopló, pateando la mesa a su lado. Algunas fotos cayeron al suelo, encimándose sobre todas las que se expandían en el piso.

Un toquido se escuchó en la puerta, poniéndolo alerta.

—Ya es hora de cenar. —anunció su madre.

— ¡Enseguida voy! —contestó con voz cantarina.

Tomó las fotos que se habían caído al suelo, acariciándolas con cariño. Al parecer tendría que adelantar un poco su plan, aunque no necesariamente. Entre las fotos que había tomado, notó una en particular, donde Kyle estaba ingresando a la casa de Craig, si sus sospechas estaban siendo acertadas, solo tenía que estar mucho más al pendiente, porque podría conseguir mucho más de esas.

— ¿Qué dirá Tweek de eso? —sonrió, guardándose la foto en su bolsillo. Tenía que sacar muchas copias de ella, estaría atareado todo el fin de semana. — ¿Qué dirá el pueblo de esto?

— ¡Kip!

—Estoy bajando, mamá.