¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
14. Podrías intentar huir, pero sería inútil.
— ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Kyle, asombrado. Craig se encogió de hombros, sin saber que explicación darle. ¿Cómo podría decirle que desde el día anterior lo había comenzado a extrañar como un loco? Que la presencia que dejó en ese momento sobre su habitación le hizo caminar casi una hora hasta encontrar ese bar, y cuando lo observó a través de la ventana sintió que su corazón volvía a estar en paz.
Craig entró sin esperar invitación, ignorando a los borrachos que de nuevo lo estaban retando a pelear. Kyle no pudo detenerlo, estaba demasiado extrañado para hacerlo. El chico del gorro azul miró el bar, era un maldito desastre, y al parecer Kyle era el único que estaba limpiando todo.
— ¿Dónde está Kenny? —preguntó, hundiendo sus manos en la chaqueta que llevaba.
— ¿Qué haces aquí? —respondió Kyle, cerrando la puerta. Luego su cerebro pareció reaccionar. — ¿Alguien te ha seguido? ¡La publicación…!
—Hice que Tweek dijera que estaba conmigo todo el tiempo. —contestó Craig, mirando a otro lado. Kyle se acercó a él, observándolo con desagrado. — ¿Qué?
— ¿Por qué has venido aquí? —volvió a preguntar. —Sabes tan bien como yo que tu lugar está con Tweek, no aquí.
—Lo sé. —murmuró, apretando las manos dentro de sus bolsillos. La mirada verdosa de Kyle topó con la de Craig, ahí estaba de nuevo la descarga eléctrica que llevaba a los dos a cometer locuras, sin embargo, esta vez contenía esa esencia especial que sintieron al besarse después de cruzar aquella línea.
— ¿Entonces? —la voz de Kyle se tornó más grave, como si lo estuviera incitando a continuar. La satisfacción apareció en el rostro de Craig, que formó una sonrisa ladina en su rostro.
Sus pasos sonaron como ecos en el lugar, suaves, pero firmes. Kyle, como siempre, no le rehuyó, más bien volvió a plantarle cara con esa actitud desafiante que le gustaba al otro. Probablemente si fuera el antiguo Kyle no le llamaría la atención a Craig; su actitud de chico malo era lo que le hacía querer doblegarlo, poseerlo.
Cuando besaba a Tweek sus movimientos siempre solían ser tiernos, tocaba su rostro antes de acercarse, esperando que él le diera el paso a sus labios, sabiendo que él se quedaría hasta que Craig quisiera. Con Kyle era todo lo contrario, la fuerza con la que arrancaba los besos de sus labios, los movimientos bruscos, tomarlo de la cintura y de la nuca, pegándole por completo a él, le aseguraba que Kyle no se marcharía de sus brazos.
El chico de Jersey se dejó tomar sin protesta, ese chico era su dilema. Sabía que tenía que darse prisa para ir a donde Ike, sin embargo, el sabor de Craig le perturbaban los pensamientos, quitaban cualquier cosa que no fueran ellos dos. No estaba bien, no quería ser el amante de nadie, mucho menos de uno que pertenecía a la parejita más querida de South Park.
A pesar de ello, su mente le seguía diciendo que Tweek, Cartman y los demás no tenían porqué darse cuenta. Que de alguna forma lo cubrirían.
— ¿Kyle? —llamó Craig, separándose. Kyle tenía los brazos pegados a su pecho, tomándolo con fuerza del cuello de la chaqueta. Ambos se aferraban el uno contra el otro, intentando no perderse. — ¿Tu hermano está bien?
El pelirrojo parpadeó. —Kenny ha ido a donde él. —contestó, separándose de Craig. Él lo sostuvo de la mano, impidiendo que se marchara por completo. — Está bien o de lo contrario me hubiera llamado. —le aseguró.
—Ya veo. —la cara complacida de Craig por escuchar esa respuesta cautivó por segundos a Kyle.
— ¿Estabas preocupado? —Kyle tomó con los dedos la manga de Craig, atrayendo su atención de nuevo. Un pequeño sonrojo, casi nulo, apareció en el rostro de este, avergonzado de verse descubierto.
Kyle lo soltó, desviando su mirada al suelo, sintiendo que la cara se le calentaba. Estaba siendo patético, lo sabía, enamorarse de pequeños gestos endulzantes, de palabras melodiosas, de cariños a medias o de preocupaciones superficiales era para morirse de la vergüenza. Acabaría herido de formas inimaginables, caería de nuevo a un fondo del cual posiblemente no volvería a salir. Ocurrió con Stan, ocurría ahora con Cartman… ¿ocurriría con Craig? ¿O podría tener una vaga esperanza de que fuera diferente por primera vez?
En algún punto de su vida, probablemente un año después de que los acontecimientos pasaron, Kyle se dio cuenta que pasó de ser un roedor enjaulado a uno de alcantarilla. Y aprendió por la mala que nadie se preocupaba por una rata de alcantarilla, que sí quería sobrevivir, debía hacer lo mismo que estos roedores, escabullirse, pelear a morir. Ser despreciado por todos no resultó tan feo como pensó, quizás si no fuera por Cartman, probablemente hubiera pasado desapercibido hasta el resto de sus días, sobreviviendo con Kenny, sin tener miedo de que alguien viniera a exterminarlos.
Y, por supuesto, implícito estaba que las ratas de alcantarilla no eran amadas por nadie más que por las mismas ratas.
— ¿Necesitas una mano? —preguntó Craig. —Te tardarás toda la noche si lo haces solo.
Probablemente Craig solo fuera un gato callejero jugando con su comida antes de devorarla.
—No te pagaré nada. —respondió Kyle, volviendo al trabajo. Craig sonrió, ignorando su tono desafiante.
Kyle mentiría si dijera que ese pequeño lapso no fue disfrutado; pese a que Craig era uno de los matones más temidos de South Park, ponía esas caras graciosas cuando algo le daba asco, había sonreído cuando Kyle le dio un cumplido por haber dejado limpia el área del baño. Por supuesto, el judío comprendía que los pagos de Craig con él no requerían dinero, sino caricias, besos y cosas eróticas.
Terminaron a casi veinte minutos para las cuatro de la mañana, el lugar estaba casi tan impecable como cuando limpiaba con Kenny. Ahora que podía ir a casa, observó a la persona que lo acompañó toda esa noche, Craig estaba medio dormido en una de las sillas, después de que Kyle le hubiera dicho que se tenía que encargar de preparar los barriles de cerveza para la tarde.
Quiso patearlo para despertarlo, era hora de marcharse, sin embargo, se detuvo un momento para contemplarlo de nuevo. No parecía tan malo si lo mirabas de cerca, tampoco parecía que te fuera a sacar las tripas si es que lo retabas a un duelo.
Un ruido se escuchó en la parte trasera, al parecer alguien estaba intentando abrir la puerta de atrás. ¿Sería Kenny? Aunque su teléfono no había sonado para nada. Decidió no despertar a Craig todavía, si era el dueño le diría que era un amigo y si era un ebrio se encargaría él mismo, ya lo había hecho antes, aunque usualmente ellos se solían rendir después de las tres de la mañana.
Kyle bostezó cuando entró al cuarto trasero, quizás el cansancio mental comenzaba a ser demasiado, lo peor es que ni siquiera podría ir a dormir porque tenía que arreglar las cosas con Cartman antes que este hiciera una estupidez. ¿Deberían tener sexo? Las marcas de Craig todavía no desaparecían por completo, si las veía solo provocaría más su ira. ¿O sería mejor mudarse de lugar con Kenny? Aunque no es que tuvieran otro a donde ir, el sitio que estaban rentando en ese momento Kenny se encargó de negociarlo con la dueña.
— ¿Quién es? —preguntó dando un toque en la puerta. — ¿Kenny?
La puerta paró de forcejar, Kyle alzó una ceja.
—No seas hijo de puta, contéstame. Sé qué estás enojado… —Kyle miró un momento atrás, a donde dejó dormido a Craig. —quizás te enojes más.
Sin pensárselo mucho comenzó a quitar el seguro de la puerta. No obstante, antes de que pudiera girar la llave y abrirla, la persona del otro lado habló.
—Después de todo lo que he planeado, ¿de verdad piensas que así es como acabarán las cosas? —preguntó. Su voz sonaba peligrosa, como si pudiera atravesar en cualquier momento esa puerta, tomarlo y llevárselo para siempre.
— ¡¿Crees que eso me va a intimidar, hijo de puta?! —gritó, pateando con fuerza la puerta, abriéndola de par en par.
Ese peligro Kyle ya lo había tratado cientos de veces, así que no le generaba ningún miedo ahora.
Kyle miró al suelo, ahí estaba una grabadora pequeña, supuso entonces que mientras intentaba abrir la puerta el sujeto había escapado. Estaba demasiado oscuro, por lo que las farolas más lejanas no alumbraban el sitio trasero del bar, solo el pequeño foco que tenía arriba de la puerta iluminaba hasta la mitad del bote de basura. Kyle prendió la lámpara de su celular, nadie más estaba ahí.
Tomó la grabadora entre sus manos, alzando una ceja. ¿Sería una advertencia de Cartman? Era lo más probable.
— ¿Estás bien? —Craig apareció desde adentro, medio aturdido por el grito que escuchó.
—Alguien me amenazó. —dijo, mostrándole la grabadora. Apretó el botón de reproducción y salió la misma línea antes dicha. —Seguro es una advertencia del culón.
— ¿Cartman? —Craig tomó la grabadora de las manos de Kyle. — ¿Debería patearle el culo?
— ¿Crees que no lo hubiera hecho ya de haber querido? —rechistó Kyle. —Agh. Pensé que podría saltarme ir a verlo, pero con esto, lo más probable es que me tenga otro puto trato sucio.
Craig apretó la grabadora entre sus manos, frunciendo las cejas. Kyle en cambió seguía quejándose, murmurando quién sabe cuanta cosa sobre esconder las marcas que tenía y mandándolo a la mierda por haberlas hecho. Cuando Kyle suspiró y se recargó en la mesa, cruzando sus brazos sobre su pecho, Tucker lo miró de nuevo, parecía demasiado inquieto.
—Tal vez solo debería marcharme como la última vez. —suspiró. Quería un cigarrillo, pero no tenía más. —Aunque la última vez el viejo de Garrison nos encontró y nos trajo de nuevo a este jodido pueblo.
—Cuando desapareciste, ¿huiste? —preguntó Craig, guardando la grabadora en el bolsillo de su pantalón.
Él se estremeció, parecía que de sus labios escapó una verdad que no quería decir por completo. Craig se quedó en silencio, esperando que Kyle continuara, pero no lo hizo. Bueno, no esperaba que le contara toda la verdad de golpe, no se veía que quisiera decirlo incluso en mucho tiempo, lo cual solo hizo incrementar la curiosidad de Craig.
— ¿El gordo o el gótico lo saben?
La pregunta hizo que Kyle se olvidará de los recuerdos, enfocándose en Craig.
—Claro que no. —respondió ofuscado, luego frunció la boca. —Ellos al igual que tú, solo conocen la situación actual en la que me encuentro. Ni siquiera Kenny lo sabe, así que no preguntes. —cortó, su mirada paso a ser amenazante al decir lo siguiente: —Y por tu vida, ni siquiera se te ocurra preguntarle a Ike.
Craig alzó sus manos en señal de tregua.
—No lo haré.
—Bien, ahora ponte esto. —ordenó Kyle, tomando entre su ropa una chaqueta negra. Craig frunció la boca, sin entender. —Si te llegan a reconocer de nuevo, estamos jodidos, ni de puto chiste se creen que Tweek estuviera aquí.
—No me gusta el estilo de Jersey. —se quejó Craig, quitándose su chaqueta azul. —Pero si eso hace que nos dejen en paz, bien.
—También quítate el puto gorro, ¿qué otro imbécil además de ti usa gorro en pleno verano? —rechistó Kyle, tomando la chaqueta de Craig, no podía llevárselo puesto, así que tendría que pasar un rato frío antes de llegar a la casa de Cartman.
Craig lo obedeció de mala gana, alborotando sus cabellos después de sacárselo. Kyle lo examinó brevemente, así sin el gorro y con la chaqueta negra le daba un aire a Stanley Marsh. Aunque si lo decía Craig le daría un puñetazo por la comparación.
— ¿De qué te ríes? —interrogó Craig, terminando de acomodarse la ropa. ¿Por qué demonios Kyle no se ponía su chaqueta? Estaba haciendo frío.
—Nada importante, vámonos.
—Espera, —ordenó, tomándolo del brazo. —ponte lo mío si me has dado lo tuyo.
— ¿Estás loco? Si quieres ir diciéndole al mundo que pasaste el rato conmigo para que hagan otra publicación de mierda en Twitter sobre nosotros termina con Tweek primero. —espetó Kyle, sin mucha importancia. —Mira en el problema que me has metido…
Craig golpeó con la palma de su mano la puerta antes de que volviera a ser abierta, atrapando el cuerpo de Kyle. Este buscó voltearse, pero Craig lo rodeó de la cintura con su mano disponible, mientras que sus labios tocaban la base de su nuca, haciendo correr electricidad por toda la espina dorsal del contrario. Un jodido beso, un puto beso era todo lo que necesitaba Craig para derretirlo en sus manos.
—No vayas a donde él. —murmuró Craig, apretando más su agarre. Kyle se mordió los labios, queriendo mantener la razón en su mente: Ike era su prioridad, Ike debía estar asustado, Ike podría perderse para siempre si no obedecía a Eric Cartman.
—Ike…
Craig besó su hombro, volviendo a imponer su presencia en el cuerpo de Kyle. Él se ruborizó, Craig se veía jodidamente sensual en la oscuridad, inundado solo por las pocas luces de las estrellas y luna, cuando fue volteado, Kyle se quitó las ganas, tomó sus labios entre los suyos, con un beso lento, el cual provocó que ambos comenzarán a quemarse por dentro.
Kyle se separó, poniendo una mano en el pecho de Craig, recuperando su respiración. El chico frente a él parecía querer devorarlo por completo, los ojos gatunos que tanto le encantaban hicieron que Kyle se inclinara de nuevo a él, robándole otro beso.
—Detengámonos aquí. —jadeó Kyle, Craig no se movió ningún centímetro.
— ¿Dices eso cuando tus piernas están temblando? —musitó Craig, acercándose a su cuello, dándole suaves lamidas. — ¿Quieres que te lleve cargando? —preguntó, divertido.
— ¿Quieres que te rompa los dientes? —bufó Kyle.
—Que mal genio. —sonrió el moreno, separándose.
Luego, en un acto que Kyle no esperó, este hundió su mano entre sus rizos, revolviéndolos con cariño.
—Deja que me encargue de Cartman, no vayas donde él. —pidió transmitiéndole toda la seguridad que podía. Craig dio un golpecito con su dedo anular al mentón de Kyle, incitando a que le mantuviera la mirada; cuando se trataba de la seguridad de su hermano, el fuerte Kyle, temblaba.
—Tus palabras bonitas no me aseguran nada. —él detuvo su mano que lo seguía acariciando.
—Te puedo dar lo que necesites, Kyle. —decretó Craig, su mano escurridiza deshizo el agarre del pelirrojo, enredado sus dedos entre los suyos.
—Tú no podrías…
—Solo tienes que entregarte por completo a mí. —esa mirada peligrosa brilló de nuevo en la oscuridad.
No importaba con quién fuera, siempre estaría jodido. Solo que está vez… no sonaba ni un poco desagradable dejarse absorber por él.
—Podría ser tu amante, pero me niego a ser tu posesión, hijo de perra. —replicó Kyle, con un rostro lleno de orgullo.
