¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
15. Lentamente arranca mi corazón y desángrame.
Kyle miró la ventana de Cartman, el viento mañanero volvía a estremecer sus huesos, el cansancio lo hacía casi arrastrarse para llegar a cualquier parte y los ojos estaban a punto de cerrarse debido al sueño. Sabía que Craig estaba por ahí, el bastardo lo estuvo siguiendo desde que salió del bar, muchas veces lo forzó a detenerse, besándolo, acariciándolo sin cuidado alguno, queriendo que renunciara a la idea de ir a donde él.
Cartman se asomó por la ventana casi tres horas después, Kyle se sentó en medio de su patio, sin hacer demasiado escándalo. Siempre era así cuando estaba molesto, si no eran trabajos forzados, era cualquier pendejada que se le ocurriera para torturarlo un poco más. Su bolsillo había vibrado un montón de veces, todos mensajes de Craig pidiéndole irse de ahí, diciéndole que él lo resolvería.
Quería confiar en él, en verdad. Dejarle toda la responsabilidad a otra persona no sonaba mal, él podría irse a descansar, dormir un poco antes de volver al bar, pero su mente no escuchaba ni de excusas ni de razones, por más que quisiera tomar la mano que Craig le estaba extendiendo, él estaba recio a tomarla, por la seguridad de su hermanito menor.
Así que cuando la madre de Eric abrió la puerta, lo miró por la ventana, sacándole el dedo de en medio.
Les esperaba una plática larga.
Recibió un mensaje de Craig, seguido de una llamada; Kyle contestó, guardándose el teléfono en el bolsillo. Estaba jugando mucho con su suerte, sin embargo, se dejó llevar un poco por las palabras de Craig.
— ¿No deberías llegar con el culo abierto para mí? —se burló Eric, una vez que lo vio en su habitación.
— ¿Qué te pasó? —preguntó Kyle al verlo lleno de moretones, tuvo que ocultar su tono de burla lo mejor que pudo.
—Tú persona favorita vino a visitarme. —sonrió Eric, meciéndose suavemente en la silla. Al ver la cara de confusión de Kyle, agregó: —Stan.
—Agh. —Genial, el fenómeno tenía que venir a complicarlo todo de nuevo.
—Sabes Kyle, creo que he sido muy bueno contigo. —comenzó Cartman, Kyle se quedó unos pasos delante de la puerta, escuchando sin mucho ánimo al idiota de enfrente. —A pesar de la advertencia que te di, seguiste haciendo lo que querías, te debe importar muy poco lo que sé, ¿cierto?
—Ve al puto grano, Cartman. —rezongó Kyle. — ¿Qué quieres de mí?
—No, no. —continuó él. —Así no es como debes responderle a tu amo, ¿cierto, puta?
—Me estás tocando las bolas, pendejo. Di lo que tienes que decir.
Eric endulzó mucho más su sonrisa, causando un estremecimiento en Kyle, daba miedo si mostraba esa cara amable. El castaño volteó con cuidado la pantalla de su computador central, mostrando el vídeo de Stanley Marsh humillándose en la cafetería por su perdón; Kyle apretó los dientes, el vídeo de Cartman no solo grabó a Stan, también al autor de vaciarle la bandeja de comida encima. Por supuesto, este estaba en cualquier plataforma existente bajo otro usuario diferente al de Cartman.
—Mañana te van a llover muchas críticas, ¿cierto? —dijo sin dejar de reproducir el vídeo. —Quizás citen a tus padres. ¿Qué harás si eso pasa, Kyle?
El pelirrojo apretó los puños a sus lados, sin saber que decir.
—Ahora dime—el ambiente de la habitación se volvió casi irrespirable cuando Cartman volvió a tomar palabra, Kyle sintió su mirada como un puñal atravesando su cuerpo, estaba cargada de enojo. — ¿le abriste tu culo al imbécil de Craig?
—Claro que no. —mintió a secas. Cartman que esperó ver un sonrojo, una mirada dudosa, temblor en sus manos y nerviosismo en sus gestos, se sintió satisfecho al escuchar su respuesta.
— ¿A qué fuiste?
—Me dio cincuenta dólares por ayudarle con mierdas de su padre. —respondió Kyle sin apartarle la mirada. —Tweek estuvo con nosotros todo el tiempo.
—Ya veo. —la voz de Cartman no sonaba ni un poco molesta, tampoco complacida, seguía teniendo ese tono cariñoso que ponía de los nervios al otro. Se levantó de su silla, acercándose lentamente a Kyle, hasta colocarse enfrente, poniendo un dedo justo en la clavícula de Kyle. — ¿Y ésta marca, Kyle? ¿Te caíste sobre el cuello?
—No me acosté con él, pero no me iba a dar el dinero solo por una mierda de favores. —masculló.
— ¿Y quién le dio el derecho de marcar mi propiedad? —continuó, volviendo a señalar otra. Kyle estuvo tentado a decirle que no le pertenecía, sin embargo, ¿realmente era eso así? —Soy egoísta con mis cosas, Kyle. Bien que lo sabes. Tú vida está en mis manos ahora.
—Y en las de Craig, y en las de Stan. —espetó Kyle. —Ya no eres el único que lo sabe.
— ¿Y qué harás entonces? Ni ellos ni yo vamos a ceder un trozo de ti.
Kyle sintió como su hombro comenzaba a ser descubierto, al ser ya una playera vieja, Eric no tuvo dificultad en romper la tela con las manos. El pelirrojo mantuvo el rostro alzado en todo momento, dejando que lo desnudaran del torso sin menor problema; estaba bien, habían jugado así en el pasado. Cartman se contentaría una vez que estuvieran en la cama.
—No hay nada que pueda hacer. —contestó el pelirrojo. Eric le dio una mirada confusa. —Sólo dime que quieres.
—Vamos judío idiota, —respondió Cartman, casi ofendido. — ¿después de tanto tiempo dudas así de mí?
Kyle no contestó. Eric entonces decidió atacar su orgullo.
—Creo que estás consiente que lo único que queremos de ti es que estés gimiendo en nuestras camas. ¿Cierto? —el castaño llevó las manos al pantalón de Kyle, él seguía con los puños a los costados, sin reprochar nada. —Joderte el culo hasta que estemos satisfechos.
—No creí que fuera diferente.
—Podría considerar compartirte con Craig y Stan si pagan el precio, ¿sabes? ¿Cuánto cuesta una puta de Jersey? Deben ser bastante baratas. Ya que te interesaron tanto los cincuenta dólares de Craig, pongamos que ese sea tu precio. —Cartman puso ambas manos en los hombros de Kyle, forzándolo a hincarse, con medio pantalón abajo. —Ya que estoy protegiendo tu querido secreto, creo que es justo que me quede con el dinero.
—Pensé que me querías para tu uso exclusivo. —demandó Kyle con un tono sarcástico.
—Estás recogiendo los frutos de lo que cosechaste. —Cartman tomó con fuerza los cabellos de Kyle, pegando su cara más a su miembro todavía oculto en sus pantalones. —Si quieres ser una puta, serás una puta.
—Maldito mentiroso. —sonrió Kyle, viendo el pene ya descubierto de Eric. —No eres más que un puto celoso.
—Quizás tengas razón, Kyle. Pero siendo honestos, el que está falsificando su vida para que no lo atrapen, eres tú. Así que entre tu y yo, el único que dice mentiras eres tú Kyle.
Joder, como había extrañado la boca de ese maldito judío. Sabía como tomarla desde la base, su lengua envolvía el tronco de su pene de forma exquisita, jugueteaba con el glande, luego lo volvía a meter todo dentro de su boca de una. Ahí lo dejó atrapado, comenzando a ahogarlo, Cartman se sentía como una fiera en ese momento, ¿habría hecho esto Kyle con Craig? ¿él se lo habría hecho? Definitivamente debía deshacerse de esos dos malditos bastardos.
— ¡Kyle!
Craig entró, pateando la puerta con toda la fuerza que pudo. Eric empujó a Kyle por la sorpresa, este comenzó a toser como loco, agarrándose la garganta debido a la profundidad de la felación. Sentía como la poca comida que había ingerido estaba por regresársele.
— ¡Qué mierda haces aquí, Tucker! —reclamó, subiéndose la cremallera del pantalón.
—Creo que no fui claro, ¿cierto? —dijo Craig al ver el estado de Kyle. Eric gruñó, sin dejar de maldecirlo. —Cuando dije que no tocaran mis juguetes.
—C-Craig. —Kyle tosió, todavía buscando recuperar el aire.
Eric comenzó a aplaudir, riendo al mismo tiempo que lo hacía.
—Lo sabía. Joder. Es que lo sabía. —se burló, felicitándose. — Esa mierda de los cincuenta dólares solo se cree el imbécil de Tweek.
La rabia se lo estaba comiendo por dentro, tantos putos años soportando que el imbécil de Kyle le jodiera el culo, y ahora llegaba este imbécil, ganando lo que tanto trabajo le costó. Quería destrozar a ambos ahí mismo. No obstante, con el paso de los años, Eric había aprendido a enfriar su cabeza, dejando que la rabia escapara de su sistema para que después de ella llegara la venganza.
—Dime, Craig: cuando Kyle te deje de dar la satisfacción que sientes ahora, ¿lo engañarás a él también? —preguntó a secas. Craig arrugó la nariz. Los hombros de Kyle dieron un brinquito, luego miró a Craig, quería escuchar la respuesta. —Ese es todo tu ser, pisotear gente y utilizarla. —continuó.
—Terminaré con Tweek. —decretó Craig.
— ¿Estás seguro? —Cartman se puso delante de Kyle, impidiendo que él fuera a donde Tucker. — ¿Qué pensará la gente de Kyle cuando hayas terminado la relación por su culpa? ¿No lo pondría más en el ojo del tigre?
—Ese no es tu puto problema, gordo.
—Claro que es mi problema. —Eric rodeó a Kyle, golpeando su mejilla izquierda, sin que el otro reprochara. Lo bueno es que Broflovski seguía entendiendo a quién pertenecía. —Después de todo te estaré entregando a mi putita favorita, Craig. Deberías tener más consideración.
—Él no es tuyo.
—Ni tuyo. —contratacó Cartman.
Kyle en ese momento se preguntó cuantos años le darían por un doble asesinato. ¿Podría ver a Ike saliendo de la universidad si decía que fue por defensa propia? Porque estaba seguro de que lo cometería si esos dos no cerraban la boca y lo dejaban de tratar como un objeto que podrían traspasarse.
—Está bien. —Eric le dio un empujón a Kyle, haciendo que traspillara hacía adelante al estar distraído en sus pensamientos homicidas. —Te lo cederé por ahora.
— ¿Por ahora? —Craig alzó una ceja, divertido.
—Él regresará a mí. —y ante esa frase, Kyle volteó a mirarlo casi con pánico. —No te preocupes, Kyle. No haré nada que pueda dañar a mi puta favorita, Craig dice que puede cuidarte mejor que yo, veamos si es cierto.
Al ver que Kyle intentó hablar puso un dedo en sus labios, posteriormente se inclinó a él, pegando sus labios a su oído; Kyle sintió el aire caliente del otro pegar contra su oreja, sobresaltándolo. —No te preocupes, estarás de regreso muy pronto, Kyle.
—Tú no llamarás a…
—Claro que no. Ike es un gran seguidor mío. —contestó Eric, volviendo a su silla. — ¿cómo podría entregar a un seguidor mío?
Craig lanzó la lámpara que tenía Cartman en su buró directo a la pared, unos centímetros arriba del castaño. Eric seguía con esa sonrisa altanera en su rostro, sin darle demasiada importancia pese a que un trozo de la cerámica había logrado rozar la parte trasera de su mejilla, haciéndole un corte poco profundo.
—Te diré algo, pendejo. —espetó Craig, colocándole a Kyle la chaqueta azul que llevaba en sus manos. La sangre de Cartman burbujeó colérica. —Tú haces una llamada a quién sea, y estarás muerto en menos de veinticuatro horas.
—Eso puedes apostarlo. —contestó Eric. —Kyle ya me lo ha advertido antes, así que puedes ahorrártelo.
—Esto no es una advertencia, es una amenaza, Cartman. —dijo Kyle, poniendo las manos en la mesa que estaba enfrente del más gordo. —No te metas con Ike. Te lo dije antes, te lo digo ahora, haz lo que tengas que hacer conmigo, pero mi hermanito está fuera de tus límites.
— ¿No vas a irte? —preguntó Cartman, ignorándolo. Kyle observó al chico frente a él, parecía estar divertido con la situación y al mismo tiempo le mandaba una mirada retadora. —Vete antes de que cambie de opinión, judío de mierda.
—Cartman.
—No necesito más tus servicios por el momento, Kyle. —sonrió, sin una pizca de compasión. Con su mano le hizo una señal, desechándolo. —Pero cuando te canses de jugar al final feliz, estaré esperándote. Este es, después de todo, el lugar a donde una puta como tú pertenece.
Kyle apretó los labios, sabía que eso era una trampa, en cuanto se diera la vuelta o saliera por la puerta, le quitarían de sus brazos a Ike. Sin embargo, quedarse ahí probablemente trajera más desgracias. Ike ya había sufrido suficiente, no quería verlo llorar nunca más, menos por su culpa.
Lo último que escuchó de Eric al cerrar la puerta detrás de él fue un: —Suerte Kyle, la necesitarás.
—.—.—.—.—
No es que fuera demasiado fanático de las venganzas, estás conllevaban planearse con mucho tiempo, Eric lo tomaba como su última opción, prefería joderse a todos de la manera más rápida posible, en un ataque de furia. Porque de lo contrario, buscaba una forma que pudiera satisfacerlo mucho más de lo usual, ya que estás le costaban presupuesto e ingenio, tenían que ser lo más especiales que se pudieran; claro, sin que nadie llegara a culparlo directamente de lo sucedido.
Así que cuando tocó la puerta de esa habitación puso la mejor sonrisa que pudo, queriendo llegar a la otra persona. Aunque se llevó una sorpresa al ver que le miraban con desprecio, bueno, no sería la primera ni última persona que lo hiciera. Hasta su madre de vez en cuando lo hacía.
—Le dije a mi madre que no te dejara subir. —dijo en un tono frío.
— ¿No me dejarás pasar? —preguntó Eric, fingiendo inocencia. — ¿Tienes algo que ocultar?
— ¿Qué es lo que quieres?
—Invitarte al espectáculo que estoy a punto de inaugurar. —respondió Eric, por el rabillo del ojo pudo notar en la oscuridad de la habitación fotografías de una persona que reconoció a la perfección.
— ¿Qué clase de espectáculo?
—Está claro, Kip. Uno donde tú y Kyle sean las estrellas. —concluyó, alzando de nuevo las comisuras de sus labios, dibujando en ellos una mueca horrida que causó pavor en el otro.
