FIC
Historias de Albert y Candy
El Beso del Highlander
Por Mayra Exitosa
Entrar al salón y llegar hasta el baile en el inicio de la melodía fue el momento más extraño para todos en la velada pues ellos sabían quién era él, más ella no realmente, al menos no como todos en ese lugar, por lo que tomar el inicio y el lugar principal en la pista de baile debía darle una idea, más ella lo dejaba pasar, sin notar que casi eran tan privilegiados como el lugar que gozaban los novios, algo que fue lo que hizo que todos se quedaran mirado fijamente al Lord William Albert Andrew era que él nunca entraba a bailar en una fiesta, la mayoría de las ocasiones era constantemente asediado por los socios, empresarios o algunos hombres deseosos de saber sobre sus negocios, más no se conocía de ningún baile en el que iniciara la pieza musical directamente con él, por lo que verlo bailar tan perfectamente y la dama lo siguiera tan armoniosamente en cada paso de la pieza más elaborada de las que estaban tocando en esos momentos, además de no girar a ver a nadie por los pasos de la melodía que indicaban que el rostro debía ser viendo a su pareja, las armonías que se requerían fue para muchos quedarse con las quijadas literalmente sueltas.
El novio estaba asombrado y cuestionaba a su ahora esposa- ¿Quién los presentó? - No lo sé, ¿quién es él? - El es mi tío, Lord William Albert Andrew, hace unos momentos hablábamos de él, estuvo conmigo al frente como mi padrino y representante, es a quien iba a presentar con tu hermana, pero veo que ya se hallan bailando, es la primera vez que vemos a mi tío hacerlo en una boda de la familia. - Vaya, mi padre también se encuentra sorprendido por lo que no creo que él tenga conocimiento de quien hizo las presentaciones formales.
En el baile, la pareja sobresalía por los giros, las miradas, las sonrisas de él y el movimiento de ella, hacían que algunos dejaran de bailar para observar con que elegancia y formalidad lo estaban realizando, como si se conocieran de mucho tiempo, él la guiaba con decoro y elegancia en cada uno de sus pasos, tomando su mano siempre enguantada, al igual que la de él, los pasos no limitaban la diferencia de estatura y el porte del caballero, ni la sincronía se veía demeritada por la diferencia de sus cuerpos al tener una figura menuda comparada con la del caballero mayor a la acostumbrada, su forma de darle el lugar y girar con ella, incluso de alzarla con la facilidad de tomar su cintura y enganchar sus brazos con tal precisión, los hacia ver la pieza de baile perfecta.
Alistar Cornwell celebraba su apuesta con algunos conocidos, mientras que pedía a su chalán que fuera con la orquesta y continuaran las melodías consecutivamente sin hacer interludios entre ellas. Archivald al ver felices a su cuñada y tío, se resignaba y unía al baile en el cambio apenas separado de la pieza musical, por lo que al igual que su tío disfrutaba de su dama, a la que coqueto y con ese toque de sofisticación aseguraba que una puesta perdida puede ser una ganancia en un momento menos inesperado. Eso lo celebraba su mujer que a pesar de no ser él quien los presentara, no lucía molesto sino tranquilo y continuaba bailando con las melodías en el ritmo más agotador del baile, después de varias piezas consecutivas, salían en el receso con cierto acaloramiento y se acercaba hasta su madre y padre.
- Madame, he solicitado todas las piezas de baile de su hija, me disculpo por tal atrevimiento, hasta ahora vengo a presentarme ante usted. - Es un placer ver feliz a mi hija. Realmente no había sonreído en todo este día como lo hace ahora. Ella se avergonzaba al escuchar a su madre hacer tal declaración tan sincera, ella era muy mesurada para sus comentarios, por lo que se imaginaba que la habían sorprendido que le diera por primera vez a alguien todas y cada una de sus piezas de baile de esa noche, tomando en cuenta que aun no le presentaban al tío de su cuñado.
De pronto en su costado se presentaba su padre, con una copa en la mano que colocaba con cierta liberación en la mesita del costado, esperando a presentarse, más su esposa lo hacía elegantemente, - Mi esposo, el coronel Stamford. - Un placer señor, William Albert Andrew, es un honor conocerlos, su hija ha hablado maravillas de ustedes, nada me gustaría más que invitarlos a mis propiedades en Escocia, sería agradable viajar por unos meses. El rubio finalizaba soltando la mano de la madre de la joven a quien elegantemente le daba un beso en forma de respeto, sin embargo, en ese interludio la joven escuchaba la invitación sin dejar de verlo al recordar el nombre que estaba ofreciendo y que el padre se sorprendía por la invitación recibida apenas conociéndolos.
Candy meditaba sobre su nombre, solo que ahora había agregado el de William antes del de Albert, eso la dejaba incrédula ante la situación. Archivald llegaba en esos momentos y abrazaba a su tío, - ¡Oh tío William! has conocido a mi cuñada Candy, deseaba ser quien te la presentara, pero alguien me ha ganado, quien ha sido ese atrevido. - Yo sobrino, que le he pedido a la dama de compañía de la señorita que me presentase formalmente, al no resistirme a dejar pasar a tan bella dama pasear por los jardines sin que la acompañase y gozar de su espléndida e intrépida conversación, deleitándome sobre manera los temas que ambos hemos podido sostener en tan poco tiempo. - Veo entonces que mi cuñada se ha ganado un buen pretendiente. - Por supuesto, no dejaría a esta preciosidad que me la ganasen para una pieza de baile, tal es el caso que tengo guardada su tarjeta en mi saco.
Al decir esto, la madre se cubría la boca por la sorpresa, pues eso era muy comprometedor y su hija Candy se apenaba bajando su rostro, al darse cuenta que él era el tío exigente del que ambos hablaron en los jardines al comienzo de sus conversaciones y el padre miraba la tarjeta de su hija en custodia del caballero, para luego verla a ella, que con tal confianza le había otorgado todos sus bailes sin dudarlo. - ¡Candy! Hija mía, que le has dado todos los bailes al caballero si apenas lo conoces. - Si padre, el señor "William" Andrew, tiene tanta habilidad para ganarse todas las piezas del baile como la de ocultar su primer nombre. - ¿perdón? Cuestiono su padre a lo que William la miraba sonriendo y fijando su mirada a la de ella, que no la quitaba al descubrir frente a todos quien era realmente y como la había interceptado ocultándole que estaba hablando con el tío exigente de Archivald Cornwell.
Continuara...
Gracias por sus amables comentarios en esta historia que estaré avanzando hasta concluirla.
También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna,
en parte o completa ninguno de estos. Los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,
Con sincero aprecio
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
