¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

22. Las rosas se afean con las espinas.

—Hola.

—Hola.

El farfullo que procedió a darle Ike hizo que Stanley sintiera que no era bienvenido ahí; Ike estaba al lado de Karen que ya se encontraba dormida, probablemente pensando en que debería cuidarla. La tormenta no había pasado, eran apenas las dos de la mañana por lo que Kenny y los demás probablemente seguirían en el bar, atendiendo clientes ebrios. Stanley se sentó a su lado, añorando un cigarrillo o un poco de alcohol.

—Parece que no puedes dormir. —comentó Stan, incómodo del silencio que no se podía romper.

—Tengo que cuidar a Karen. —espetó Ike, tajante.

—Sabes que aquí nadie le haría daño-

—No. No lo sé. —rechistó. Stan apretó los labios en una fina línea, Ike parecía un muro impenetrable, contrario a Kyle que tan solo ver su rostro explotaba en emociones. Incluso cuando se encontraba a su lado, él podía fingir perfectamente que no lo estaba.

—Kyle sé está metiendo en un terreno peligroso con Craig. —dijo, buscando atraer su atención. —Tweek y Craig…

—Las personas cambian, los sentimientos también. —cortó Ike, cansado de escucharlo. —Así como cambiaron los de Kyle hacia ti.

—Pero-

—Ese tipo Craig no es bueno para Kyle, lo sé. —decretó, mirándolo fijamente. —Sin embargo, Eric Cartman tampoco. Mucho menos tú, Stanley.

Stan abrió los ojos con sorpresa, impactado de que el menor supiera todo eso. — ¿Cómo podrías saberlo?

Ike omitió una sonrisa burlona en sus labios, aunque no del todo de sus ojos. — ¿Para qué buscas a mi hermano? ¿Para no morir? Lo siento, él probablemente sea quién más ganas tiene de hacerlo. Así que estás cortejando a la persona equivocada. ¿O es que acaso lo buscas para sentir un poco de lo que el alcohol te dejó de hacer sentir hace mucho?

—Demasiado pequeño para saber todas esas cosas.

—No demasiado. —murmuró Ike, abrazando sus piernas. El sueño estaba entrando en él, aunque no quisiera, Stan se quedó en silencio, observándolo de vez en cuando para percatarse si ya estaba dormido. Cuando al fin lo hizo, le cubrió con la manta que Token preparó para Ike y lo acobijó, como en los lejanos viejos tiempos. Mentiría si dijera que no sintió envidia de Ike, tener alguien que te protegiera debía ser grandioso.

La lluvia terminó alrededor de las cuatro de la mañana, Stan que no podía dormir se dedicó a contemplar la noche, era helada e incluso con la calefacción de Token se lograba colar el aire frío por la ventana, entumeciendo sus dedos. Tocó sus labios helados con estos, rememorando el beso de Kyle, que le hizo sentir mucho más de lo que había deseado, esas ganas de probar una vez más comenzaban a llenar todo su ser.

Stan echó su cabeza atrás, deseando ser especial para Kyle una vez más.

—.—.—.—.—

Nunca pensó en la verdadera posibilidad de que Craig pudiera herirlo. De vez en cuando tenían peleas pasajeras que tenían que ver con la falta de comprensión de uno al otro, nada más allá de eso. Así que cuando Tweek se dio cuenta que ya estaba perdiendo a su novio fue quizás demasiado tarde para intentar recuperarlo, porque no había nada que recuperar.

Se dio cuenta aquella vez que Craig miró por la ventana con esa sonrisa en el rostro, después de alzarse notó a Kyle. Al principio no le tomó importancia, a veces Craig solía meterse en problemas por sí solo, en busca de algo emocionante con lo cual entretenerse; Tweek supuso que quería ver quien de los dos era más fuerte. Pero entonces la mirada dirigida a Kyle comenzó a cambiar con el pasar de los días, de una expectante a una que ya había superado cualquier expectativa que su novio hubiera podido formarse de él.

No sabía como actuar, porque cuando se sentía nervioso o inquieto era Craig quien se encargaba de abrazarlo, de sostenerlo fuerte entre sus brazos y decirle que todo estaría bien, porque él estaba a su lado. Fue en ese momento en que Tweek se dio cuenta que era demasiado dependiente a él y también se dio cuenta que todos estaban esperando que lo fuera.

Pero en el pueblo de South Park donde cada persona tenía su rol, ¿por qué él parecía ser el único que no encajaba al encajar?

— ¿Craig? —llamó, su voz salió entrecortada, como si intuyera que iba a pasar.

El nombrado pegó un saltito, sin embargo, a comparación de lo que estaba esperando Tweek que sucediera, él no se separo de Kyle. Los sentimientos que Tweek buscó mantener en calma, que Craig le enseñó en todos estos años a controlar, estallaron. Craig tuvo que pararse de inmediato, soltando a Kyle en el proceso que miró a un lado, sintiendo que la culpa comenzaba a invadirlo cuando al rubio le comenzó a dar un ataque de pánico ahí mismo.

— ¡Tweek, necesitas calmarte! —pidió Craig.

Kyle se sentó en la cama, pareciendo ajeno a que una persona estaba temblando, sudando, ahogándose debido a su causa. Sintió el frío recorrer su espalda debido que el abrazo de Craig no estaba, observó a Tweek que intentaba por todos los medios volver a tener calma, estaba llorando, reprochando al contrario por hacerle eso; Tucker se quedaba ahí, sin decir nada, murmurando disculpas que no alcanzaban a ser escuchadas.

Una vez más se preguntó cuántas lágrimas de Tweek faltaban para que Craig se diera cuenta que su relación no tenía futuro, que su lugar en el mundo estaba al lado del chico nervioso. Y quizás su lugar en el mundo fuera al lado de Cartman, porque joder, extrañaba sentirlo apretarse contra él.

"Volverás a mí."

Tal vez… no se equivocaba después de todo.

Cuando Tweek recuperó la capacidad de hablar se acurrucó por completo en Craig, ese era su lugar seguro después de todo. Kyle deseó ser él por ese momento; Craig lo observaba de vez en cuando, esperando a que pudiera entender la situación. No le quedó más de otra que aceptarlo, él mejor que nadie sabía que era estar contra la espada y la pared. Pudiera ser que Craig Tucker fuera un maldito hijo de puta, sin embargo, cuando se trataba de Tweek Tweak todo pasaba a ser color de rosa. Buscaba protegerlo porque sabía que tenía que ser protegido.

—Lo siento, lo siento. —las palabras repetidas de Craig penetraban los oídos de Kyle. No quería estar ahí, odiaba estarlo, pero sabía que en el momento que se levantara o hiciera un mínimo ruido todo volvería a alterarse a su alrededor. Tuvo que contener una risa dolorosa en sus labios; debía ser un tonto masoquista por ver como le arrebataban a la persona que quería. A cada minuto que se quedaba ahí sentía como su corazón era arrancado a mordidas. Lo único bueno de eso era que Craig era un idiota, así que poco o nada podría ver a través de él.

El gimoteó de Tweek fue todo lo que siguió por media hora, hasta que se quedó dormido en los brazos de su primer amor. Craig lo alzó con cuidado de no despertarlo, para entonces Kyle ya estaba en el pie de la cama, observando en silencio como aquel que le juró amor hace pocos minutos estaba cuidando a la persona más especial que tenía.

—No podrás huir de esto por siempre. —comentó Kyle, observando a Tweek.

—Pero eso no significa que tenga que regresar a él. —Craig se giró, dándole una mirada que Kyle evitó. No quería sentirse reconfortado cuando su corazón le estaba advirtiendo que todo eso terminaría en tragedia solo para él.

Kyle se quedó en silencio, preocupando a Craig.

—Puedo… —su voz sonó rasposa, como si realmente le estuviera quemando la garganta decir esas palabras. — ¿confiar en ti?

Craig se acercó a él, tomando su mano. —Tanto como desees hacerlo.

—.—.—.—.—

Cuando la mañana llegó Craig tuvo que dejar ir a Kyle sin ninguna protesta, sabía que debía hacer eso solo. Tweek estaba en silencio, sentado al borde de la cama con las piernas abrazadas, esperando que fuera su novio quien rompiera el silencio. Craig se sentó a su lado, con las manos sobre sus rodillas estrujó su pijama, agarrando fuerzas para obedecer lo que su corazón y mente le pedían.

No obstante, antes de que él pudiera hablar, Tweek lo hizo.

—Sabía que eras una tormenta. —balbuceó, entre espasmos. —Solo que jamás pensé que me arrastrarías como a todos los demás.

—Lo siento.

— ¿Q-Que haré cuando no pueda tranquilizarme? —dijo sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas una vez más. — ¿Qué haré cuando quiera llamarte y no contestes?

Craig cerró los ojos, escuchando sus gimoteos. —Soy un estúpido, Tweek. —comenzó Craig. Él lo miró, sin entenderlo. —Por no haberme podido enamorar de ti.

Tweek apretó los dientes, pero todos sus sentimientos estallaron al escuchar las últimas palabras. El dolor creció dentro de su pecho, como espinas clavándose en su corazón, se sintió en la orilla del abismo esperando ser empujado a traición por la única persona que lo comprendía, que lo cuidaba y que amaba.

—Sé que fui un imbécil, sé que quizás estoy perdiendo todo al dejarte ir, pero me duele más que tengas a alguien que no sabe valorarte a tu lado.

— ¿Me amas? —preguntó Tweek, ignorando todo su discurso.

—Sí. —respondió Craig.

— ¿Y eso no es suficiente para ti? —gimoteó.

—Ya no.

Fue entonces cuando Tweek se soltó a llorar con más fuerza, incapaz de contenerlo esta vez, Stan miró al suelo, sintiéndose como el sucio gusano que era. Había roto a su persona más importante, a la que protegió tanto.

—Tweek…

— ¿Cómo puedes desecharlo tan fácil? —lloró, sosteniendo la mano de Craig. —No son dos meses Craig, son casi ocho años. ¿Cómo puedes verme a los ojos diciendo que mi amor ya no es suficiente para ti?

—Lo siento. De verdad, lo siento.

— ¿Lo sientes? —con fuerza se agarró el cabello, buscando sopesar con su propia voluntad esos sentimientos tan destructivos que lo mataban por dentro. — ¿Qué es lo que sientes, Craig? ¿Cuánto lo sientes? ¿Por qué… lo sientes?

Craig tembló al recibir la mirada de Tweek, entendiendo que él ya lo sabía.

—¡En el momento en que sentiste atracción por Kyle debiste decírmelo, debiste de haber terminado conmigo! —gritó, poniéndose de pie. — ¡Qué es lo que sentiste cuando te acostabas con él! ¿No pensaste por un momento, por un segundo, que eso terminaría conmigo… con lo nuestro?

—Tweek sé que te herí, sé que te estoy lastimando justo ahora. —murmuró Craig, bajando la cabeza. —No merezco tu perdón.

—Sí, no lo mereces. —escupió enojado. —Espero que lo hayas gozado, espero que haya valido la pena. Tanto para echar a la basura ocho años.

Y cuando la ráfaga de furia terminó, las lágrimas volvieron mucho más fuertes que antes, Tweek tembló de nuevo, hiperventilando. Se arrepentía de confiar en él, de amarlo como tal vez nunca amaría a alguien. Sin embargo, no quería dejarlo marchar, odiaría verlo junto a Kyle, sonriendo.

Craig le tomó los hombros buscando tranquilizarlo una vez más, Tweek entonces tomó sus brazos y lo atrajo a él, besándolo con todo ese mar de sentimientos. Que se los llevara, que no lo dejara con ellos porque no sabría cómo sobrevivir.

Luego dijo algo impensable.

— ¿No puedes estar conmigo hasta que mis sentimientos se terminen? —balbuceó, incoherente. —Nadie sabe sobre esto, tú puedes seguir frecuentando a Kyle, solo… solo quédate a mi lado por un poco más de tiempo.

Craig era como el hielo seco, al simple contacto te terminaba quemando, sin embargo, si alguien era capaz de derretir toda esa frialdad no era Kyle, sino Tweek. Su primer amor y el que hasta hace unas semanas pensó que sería el único en su vida.

—Tú… —la voz de Craig se quebró. — ¿por qué no estás odiándome?

— ¿Cómo podría odiar a la persona que me salvó todo este tiempo? —sollozó en sus brazos, sosteniéndose con fuerza de él, sin querer dejarlo ir.

—Tweek.

—Conociste a alguien mejor…

— ¡Nadie es mejor que tú! —aseguró de inmediato Craig, abrazándolo con fuerza. —Tweek te amo, eres mi primer amor, lo que más quiero justo ahora. Te cuidaré tanto como deba cuidarte, estaré ahí cuando tu quieras maldecirme, insultarme o golpearme, contestaré todas tus llamadas y las escucharé hasta el final, pero…

—Ya no puedes amarme más. —concluyó Tweek, apartándolo de un suave empujón. — ¿Cierto?

Craig asintió con la cabeza agachada. Tweek sollozó, pero pudo formular una última oración.

—Tus espinas al fin me alcanzaron, Craig. Espero que no alcancen a Kyle.

—.—.—.—.—

Stan se levantó en cuanto escuchó a Kenny nombrar a Kyle, como un cachorro buscando a su dueño se escurrió por la mansión de Token hasta llegar a las escaleras que daban al vestíbulo, de ahí lo pudo observar llegar con su ropa limpia. Kyle tenía una cara de tristeza en el rostro, no tuvo que pensar demasiado para buscar la razón, pues él fue quién le dijo a Tweek que debía ir a la casa de Craig. Al fin Kyle se estaba dando cuenta que no lo elegirían a él.

Ike que estaba bajando también se quedó a unos metros de Stanley, contemplando en silencio a donde se dirigía la mirada del hippie gótico. Tuvo que morderse la lengua para no llenarlo de maldiciones, quería escupirle en la cara y llevarse a Kyle a un lugar donde estuviera seguro al fin.

—Ike, bajemos. —llamó Karen, atrayendo consigo la atención de Stan. Ambos cruzaron miradas, una más intimidante que la otra, advirtiéndole que se mantuviera al margen de ellos.

Salieron de la casa de Token con conversaciones distintas, él único que no se unía a ellas era el mismo Stan que se mantenía detrás de ellos, incomodo de que nadie se girara a él. Wendy no estaba ahí así que era como un fantasma deambulando entre ellos.

Se detuvo dejando que todos lo rebasaran, con las palabras suicidas taladrándole la mente, con una sola pregunta en la mente: ¿Por qué sigues aquí?

—Por favor, Kyle. —pidió Stan, apretando los ojos. —Mira detrás solo por una vez.

Y así lo hizo.