¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
21. ¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?
Kyle de nuevo comenzó a sentir todas las miradas sobre él, constantes, penetrantes. Las personas murmuraban a su espalda, lo volvían a notar. Y su única manera de escapar, era detrás de la escuela, fumando los cigarrillos que Stanley le ofrecía cada semana, solo que esta vez en vez de organizarlos, se había terminado una sola caja en dos días. Una parte de él se preguntaba si sus pulmones no estarían marchitos para fin de mes, a otra parte realmente no le importaba que lo estuviera.
—Estás aquí. —saludó Craig. Kyle lo observó de reojo, tenía algunas heridas en el rostro y un poco de sangre le escurría de su frente.
—Estoy aquí. —dijo Kyle, sonriéndole.
Craig se colocó a su lado, sentándose. Parecía agotado. Kyle entonces lo imitó, para después sacar de sus bolsillos un par de apósitos para luego extendérselos, Craig los tomó con una sonrisa en el rostro, asegurándose de rozar sus dedos al momento de tomarlos entre sus manos. Kyle se inclinó a él, pegando sus labios a los suyos, para después quitarle lo mismo que le ofreció segundos atrás y colocarla en la herida superficial que tenía.
— ¿No hay que lavarla primero? —preguntó Craig.
— ¿Tienes agua o alcohol?
—No.
—Entonces no. —sonrió, apretando un poco la herida, causando un ligero dolor en el contrario. — ¿Vas a llorar?
Craig tomó su mano entre la suya, besándole la palma con suavidad. Kyle se ruborizó ligeramente, incluso buscó apartar su mano, no obstante, el chico de gorro azul no se lo permitió, atrayéndolo a él lo besó ahora en los labios, en las mejillas, en el cuello y en la frente. Kyle quitó su mano, avergonzado.
—Mierda, eres demasiado empalagoso. —espetó, separándose un poco.
—Si me vieras como yo te veo, entonces, al igual que yo, no quisieras despegarte de mí. —comentó Craig, pegando bien el apósito. Kyle encendió su cigarrillo, para después de inhalar y pasárselo a Craig.
— ¿Te han vuelto a atacar? —preguntó ignorando a propósito sus palabras debido a la vergüenza que estas le causaban, aunque él mejor que nadie conocía la respuesta.
—No te preocupes.
— ¿Cómo se supone que no lo haga? —Kyle seguía mirando al frente, Craig soltó el aire del cigarro, tendiéndoselo a Kyle de nuevo.
—Es tierno. —se burló Craig, colocando una mano encima de los rizos contrarios. Kyle lo miró mal, queriendo apartarse. —El tú que se preocupa por mí.
—Agh. Vete a la mierda.
Y a pesar de eso, Craig notó sus orejas rojas, sus muecas sinceras.
Craig había terminado con Tweek hace apenas dos semanas, por supuesto el rumor tardó absolutamente nada en extenderse, los fanarts de las asiáticas comenzaron a fluir cada vez más, de nuevo poniéndolo como el peor de la relación, aunque esta vez sí que lo era. Kyle ahora estaba también entre esas imágenes; a Craig le causaba repulsión cada una de esas personas que tenían la osadía de argumentar sobre quién era mejor, Tweek o Kyle. Quería estrellar sus cabezas contra la pared, fueran hombres o mujeres, ninguno tenía derecho de ponerse a hablar sobre ninguno de los tres, sobre todo de Tweek.
Kyle le había dicho que no le importaban los rumores que circulaban acerca de él, siempre y cuando Ike estuviera bien, él soportaría todo lo necesario. Craig al principio pensó que era una farsa, que Kyle no quería mostrarle a nadie que lo estaban destrozando con sus comentarios, no obstante, pronto se dio cuenta de que era verdad. Lo único que le importaba a Kyle era su hermano menor, Kenny y Karen, nadie más. Pero también se equivocó en eso, pues cuando Kyle lo vio llegar por primera vez con golpes en el rostro, donde no los podía ocultar, lo primero que hizo él fue arrastrarlo a la enfermería y socorrerlo, con una cara que podría invocar al mismo Satán si se lo proponía.
— ¿Deberíamos ir a mi casa después de clases? —preguntó Craig, volviendo a acercarse a él, colocando sus labios en el cuello de Kyle.
—Sabes que tengo que trabajar. —refunfuñó.
—Iré a ayudar.
—Kenny me va a mandar a la mierda si falto al trabajo para irme a coger contigo. —su voz de volvió menos tosca a medida que Craig fue repartiendo besos por el hombro, amaba las playeras sin mangas de Kyle, hacían todo mucho más fácil.
— ¿Entonces deberíamos hacerlo aquí? —murmuró, causando un escalofrío en Kyle.
—Imbécil sinvergüenza.
— ¿Desde cuándo la tienes tú?
Craig tomó el rostro de Kyle con cariño, dándole pequeños besos que hacían ruborizar al contrario todavía más. Ciertamente toda la pasión que entre ellos hubo antes de eso, como así llamaban su relación, aún permanecían impregnados en ellos, seguían queriendo satisfacer al contrario con sus caricias, con sus besos, con sus cuerpos; pero ahora Kyle podía sentir algo más extraño surgiendo de todo eso, esos sentimientos ingenuos que algún día tuvo por Stanley Marsh ahora parecían querer pertenecer a Craig Tucker.
Sin importar que medio South Park los odiara, sin importar que su relación fuera tan frágil como la porcelana. Lo que cada uno le ofrecía al contrario era como miel impregnada de veneno.
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Wendy observó la espalda de Kyle mientras él se marchaba de la escuela, no estaba segura de querer meterse de más, sin embargo, podía notar las miradas hostiles a él, ella misma se encontró sin palabras cuando descubrió que Tweek fue dejado por Craig, el cual por cierto no se había presentado desde ese día a la escuela. Craig parecía tomar un rumbo diferente al de Kyle cada que salía de la escuela, como si no quisiera que lo relacionaran con él para que no fuera hostigado, buscaba protegerlo de alguna manera.
— ¿No te parece repulsivo? —preguntó Cartman, colocándose a su lado. Ella frunció la boca. —Engañaron a Tweek, pero siguen estando juntos.
—No creas que no sé que estás detrás de todo esto. —dijo Wendy a la defensiva. — ¿Quién más podría estarlo después de todo?
Cartman pareció fingir ofensa, pero su sonrisa socarrona ponía de los nervios a la chica del gorro rosa. — ¿Yo? ¿Por qué haría semejante cosa?
—Quieres a Kyle. —dijo Wendy. Cartman tuvo un ligero espasmo en la ceja, afirmando la conjetura de Wendy. —Pero él no te quiere a ti, ¿cierto?
—Él amor está sobrevalorado. —se burló Eric, hundiendo sus manos en su chaqueta. —El sexo en cambio…
—Para ahí, que asco. —refunfuñó ella, no queriendo imaginarse a Cartman desnudo.
— ¿Por qué no vuelves con Stan antes de que se mate? Ahora que le han quitado a Kyle dudo mucho que viva por más de un mes.
—Nadie le quito nada. —dijo Wendy, comenzando a avanzar. —Él lo perdió solo.
Cartman tronó sus dientes cuando ella ya no pudo verlo, apretó los puños y sintió la sangre saliendo de su boca cuando se rompió el labio al morderlo. A su suerte pudo notar entre la multitud al chico que buscaba escaparse de él: Kip Drordy.
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¿Por qué había volteado en ese momento? La pregunta seguía rondando a Stanley, una y otra vez, mientras lo veía trabajar por las mañanas, justo como ahora. Kyle movía las cajas de mariguana de un lado a otro, ignorándolo por completo, parecía haber olvidado el beso de aquella ocasión, la atracción que tuvo con él en el pasado… el haber volteado atrás justo cuando él lo pidió.
— ¿Estás seguro de qué te sientes mejor? —preguntó Stanley. La bodega comenzaba a verse mucho más limpia desde que él estaba yendo por las mañanas, así que Randy lo estaba dejando en paz lo cual lo ponía de mejor humor. —Parece que estás agitado todavía.
—Tú solo asegúrate de tener cien dólares en tu mano al final de la semana. —respondió Kyle, sin siquiera mirarlo. —Este fue el trato que hice contigo.
—Aún así creo que deberías descansar un poco más. —dijo. Kyle por un instante sintió esa preocupación como verdadera, sin embargo, no deseaba pensar demasiado en eso; tenía ahora a Craig, ¿no? Involucrarse con Stanley le traería más problemas que soluciones.
—Estoy bien. —concluyó, tomando una de las cajas que tenía que dejar afuera, pese a que hace unos segundos estaba acomodando las que iban dentro de la bodega.
Stanley se puso de pie, apresurándose para impedirle la salida. Kyle lo observó sin emitir palabra, parecía molesto con él.
—Ya has elegido a Craig, —murmuró para él, luego hablo para Kyle: —¿de verdad prefieres estar con Tucker?
—Lo que yo haga o deje de hacer a ti no te interesa. —dijo Kyle, bajando la caja. —El único motivo por el que yo estoy aquí es por el dinero que puedes ofrecerme. No necesito nada más de ti.
—Sabes que aún te gusto.
—Lo sé. —respondió Kyle sin tapujos. Stan apretó sus labios en una delgada línea. —Pero eso no va a hacer que detenga mi vida por ti, ya no.
— ¿Y qué si yo quiero estar contigo?
La mirada, la forma y el tono de su voz causó un estremecimiento en Kyle. Él lo retó con la mirada cuando sintió a Stanley acercarse, y por primera vez retrocedió un paso ante Stan, mostrándole un poco de su debilidad. Marsh sonrió para sus adentros al ver ese pequeño gesto casi imperceptible en sus cejas, estas curvándose con incomodidad, casi titubeando de dejarlo hacer o no lo que quisiera.
—Sabes que aún hay cenizas aquí. —y le atrapó su mano derecha, entrelazándola con la de él.
Al acercarse Kyle notó que él no olía a alcohol por una vez desde que se habían vuelto a hablar, tampoco a tabaco, ni a mariguana. Estaba completamente sobrio al decir esas palabras.
—Y no pienso volver a dejarte ir.
Lo atrapó entre sus brazos, sosteniéndolo en un fuerte abrazo. Kyle se quedó pasmado en el agarre, quería golpearlo, patearlo y rellenarle las tripas con toda la mariguana que estaba en esa bodega. Pero necesitaba tranquilizarse, pensar con la cabeza fría ayudaba más que con la cabeza caliente; necesitaba el dinero, Ike dependía de él, Karen y Kenny dependían de él.
—Suéltame. —ordenó.
—No.
—Stan-
—Estoy cansado. —murmuró. El aire de sus labios pegaba en la oreja de Kyle, causándole cosquillas. —Lo único que me mantiene vivo en este momento es sentir que puedo tenerte de nuevo.
—Jamás me tuviste.
—Pero ahora puedo hacerlo. —se separó de él, pegando su frente con la suya. Kyle no se inmutó. —Estoy cansado de sufrir, de llorar, podría morir ahora y todo estaría bien, sin embargo, cada que pienso en la muerte tu imagen viene a mi cabeza, una y otra vez. Duele saber que, si dejo de respirar, no podré ver tu rostro nunca más, no podré sentirte nunca más…. —y se acercó a sus labios, depositando un suave beso que quedó tatuado en el corazón fuerte de Kyle. —que no podré besarte más.
Stan entonces tocó el rostro de Kyle, siendo respondido con un manotazo que le apartó de él.
—Tus palabras vacías no tienen ningún efecto en mí. —dijo Kyle, separándose por completo de él. —Tu vida es una porquería porque te has esforzado en que lo sea, sufres porque no sabes que más hacer con tu vida, imbécil. Lloras porque sabes la mierda de ser humano que eres… y si vas a morir, muere de una vez, pequeña mierda.
— ¿Qué es lo que Craig puede darte que yo no? ¡Él no va a dejar de amar a Tweek, no importa cuánto te esfuerces en creer que sí! —reclamó Stanley. Kyle cayó en cuenta que su peor versión de hecho era la sobria. —Lo único que hará será pisotearte hasta que no quede nada de ti, hasta que desees morir, igual que yo. Creer que te dará amor-
— ¿Amor? Lo único que busco en esta estúpida vida es sobrevivir. Tus sentimientos, mis sentimientos, los sentimientos de los demás me dejaron de importarme el día que nadie volteó a mirar atrás. —se burló abiertamente. Stan lo observó fijamente, ofendido por su reacción. Luego, los ojos de Kyle volvieron a él, tan fríos que parecían querer atravesar su piel como una lanza. —¿Ahora quieres qué? ¿Estar conmigo? ¿Para qué? —continuó. —Lo único que quisiera de ti es poder joderte hasta que no puedas caminar. No espero nada más de ti. No quiero nada más de ti, hijo de puta.
— ¿Y qué es lo que deseas de Craig? —sonrió con sorna. Necesitaba alcohol, tanto que no pudiera ni recordar su propio nombre. — ¿Te gusta tanto su verga para estar con él?
—Alguien que pueda llevar la carga. —contestó Kyle, sincero. Stan contrajo las cejas, no tenía una respuesta ante eso, porque no podía ofrecerle nada mejor, de hecho, él sería una carga para Kyle de ir con él. —Solo eso busco.
—Tú no has dejado de tener sentimientos por mí. —gruñó Stanley, colérico. Kyle estaba a punto de responderle, pero se detuvo, algo le decía que debía hacerlo. —Tú… pequeña mierda, me hiciste lo que soy ahora. ¡Me destrozaste por completo, pero sigues actuando como si yo lo hubiera hecho contigo!
Stan entonces sacó una hoja de papel, lanzándola justo a su cara; Kyle la tomó, olía asquerosa, de hecho, esta estaba crujiente debido a la cantidad de líquidos que seguramente le habían caído. Sin embargo, aún con todo eso, se podían leer perfectamente las palabras en ella. Stan lo contempló con los ojos lagrimosos, Kyle se quedó callado, leyendo cada palabra escrita ahí no pertenecía a él, pero su letra sí. Empezó a reír sin duda, sintiéndose casi tan insignificante como Stan, que lo miró desconcertado, con dolor. Kyle se puso de cuclillas, leyendo una vez más.
Cartman sin duda sabía jugar sus cartas.
