FIC
Historias de Albert y Candy
El Beso del Highlander
Por Mayra Exitosa
El coronel y William luego de una copa y su conversación privada salían del estudio sonriendo, para después con un leve movimiento de su cabeza, William se encaminaba hasta donde salía su dama de acomodarse el tocado. - ¿lista mi Lady? - ¿tan pronto, mi Lord? - ¿se queja de que vayamos a bailar? - No, sino que ya haya salido de hablar con mi padre. - Tenía usted razón, en efecto me aseguró prepararse esta misma semana para irse junto a mis carruajes para el paseo que le he propuesto. - Me alegro saberlo. - Usted conoce muy bien a su padre. - Toda mi vida con él, ¿no era de esperarse? - Tiene razón.
El baile hacía que muchos giraran a ver de nuevo a Lord William bailando con agilidad y precisión junto a la misma dama, creando el rumor de su preferencia con la dama Stamford, por lo que el novio ya se había marchado de viaje y no pagaría la apuesta según él por una lista de atributos, más ahora se notaba que Lord William Andrew cumplía dicha lista, una dama no aceptaría bailar con un caballero todas las piezas sin estar segura de su preferencia, eso era muy comprometedor.
Lejos de ahí los carruajes llegaban a la primera posada, nerviosa Annie trataba de comportarse a la altura, quedándose en camisola dentro de su cama en espera de su marido. Mas el viaje había sido agotador y la fiesta un tanto más, por lo que mandaba una nota avisando de que madrugarían para retomar el viaje, le deseaba un descanso agradable y tranquilo para no tener contrariedades y continuar con el tiempo de camino deseado. La decepción en el rostro de la joven era muy evidente, pues su marido la dejaba sola en la primera noche, su madre le había asegurado que desde el instante en que se casara no habría un minuto sin él. Más no había aclarado sobre el viaje largo que estaban efectuando.
En la mansión Andrew ya en la madrugada con el alba del amanecer salían los últimos invitados, nadie podía retirase hasta que el anfitrión lo hiciera y este no solo había alargado la velada, sino que aparte de bailar, había continuado con charlas de negocios y el coronel aceptaba un paseo en un viaje que haría junto a Lord William, el cual no terminaban de enterarse donde y cuando se llevaría a cabo.
Para Annie tres días de viaje fue agotador hasta llegar a una de las villas más elegantes que su esposo había preparado, ahí se quedarían unos días para continuar con el viaje después. Esa noche, por fin su marido se reunía con ella, siendo este un caballero muy atento, se había comportado a la altura, al prevenir inconvenientes que luego supo su esposa, serían horribles si los hubiera realizado en el trayecto. - Mi Lady ¿se encuentra bien? - ¡oh si, Sophie, si, si, si estoy bien. Annie no podía comentar que sentía dolores y ardores en partes que nunca había sentido, por lo que las duchas ahora se prolongaban por más tiempo, no había un horario fijo estipulado para los almuerzos, desayunos o meriendas, su marido era un efusivo en las relaciones maritales y al parecer ella estaba asombrada de tales actos, que ahora apreciaba y avergonzaban a cualquiera que supiera de lo que se trataba estar con su esposo en una habitación a solas, por lo que ella no deseaba que Sophie se acercara mucho, hasta que la llamara, pues su marido era tan emotivo que no tenía reparo en solicitar todas las horas de la mañana para su descanso al prolongar las horas de la noche en esos encuentros agitados en los que ella trataba de no emitir ningún ruido y que él aseguraba no tener pendiente de eso debido a que las habitaciones de los alrededores estaban vacías para poder estar completamente a solas.
- ¿Te sientes bien querida? - ¡Oh si, mi lord! - Me alegro mucho, pronto saldremos de viaje a otro lugar más distante por lo que ahora las reservaciones incluyen para ambos una sola habitación, espero no sea ninguna incomodidad para ti. - Por supuesto que no lo será. De pronto ella se ruborizaba por su efusiva respuesta, más él tomaba una tostada y orgulloso la untaba de mermelada de fresa y se la colocaba en su plato, - Me preguntaba que lista de atributos puede una dama desear de un caballero. - ¿Por qué lo pregunta? - Pues solo por imaginar si hubiera algún detalle que una dama deseara tener en su marido. - Si la cuestión es por mí, estoy segura de que usted cumple todos los atributos de un caballero y por ende de mi esposo. - ¿y si fuera mi cuñada? - ¿mi hermana? - ¡si! no creo que hayas conocido a la esposa de mi hermano para saber si ella piensa en una lista de atributos de un caballero. - No lo sé, Candy es muy difícil de descifrar. - ¿en serio? ni siendo su hermana, las conoces. - quizás algunas, más no recuerdo cuales o cuantas son. - Ya veo, ¿y cuáles recuerdas? - Pues las que identifican a un caballero.
Archivald, veía que continuaba con su tostada y no podía continuar respondiendo, por lo que, si solo eran las cualidades de un caballero, por mucho su tío las sobrepasaba, así que no creía que fueran solo esas, debía ser que su esposa no quería decirlas, tenía que buscar otra forma de hacer que se las mencionara.
Durante la semana posterior al evento, las visitas de William a la mansión Stamford fueron constantes, el viaje que realizarían serían con los carruajes juntos tanto los del personal de Lord William como los del coronel Stamford, que aseguraba mostrar lugares desconocidos para el padre de Lady Candy, aunque este había asegurado que ya había viajado a Escocia en su juventud, y que prefería por mucho quedarse en Londres, más no rechazaba el viaje porque sabía que las propiedades de Lord William incluían lagos hermosos y dos de los castillos más atractivos de Glasgow y Saint Andrew.
Continuara...
Muchas gracias por continuar leyendo y comentando esta historia que deseo de corazón llegue a ser de su agrado,
También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna,
en parte o completa ninguno de estos. Los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,
Con sincero aprecio
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
