¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
25. Silencio.
Kyle miró por la ventana preocupado, nadie estaba en casa y ya pasaban más de las nueve de la noche. ¿Kenny seguiría molesto y por eso le estaría dando ese puto susto de muerte? ¿O es que Cartman habría tomado el asunto entre sus manos de una vez? Según Craig, a quién no tenía dos horas de haber llamado y que, por cierto, no estaba contestando más su teléfono, había visto a Ike por la mañana, aunque claro, sin contarle lo sucedido. El rostro de Kyle estaba pálido, no es como si pudiera ir a donde Cartman, él llamaría a la policía antes de poder hacer algo, además la hora de trabajar ya había pasado.
— ¿Deberíamos salir a buscarlos? —preguntó Stanley, colocando una mano en su hombro. Kyle sintió un vuelco en el corazón; estaba mal que estuviera ahí, lo sabía, sin embargo, de verdad necesitaba en quién apoyarse en esos momentos y Stan…, bueno, parecía diferente.
—Será lo mejor. —balbuceó, apretando los puños. —Quizás deberíamos ir a la antigua casa de Kenny, sus padres deben de saber algo.
—Lo dudo mucho. —comentó Stan. —Butters me dijo que fue el primer lugar a donde fue y su padre casi lo corre a punta de martillazos por haber pronunciando el nombre de ese malnacido, según sus palabras. Dudo mucho que, si Cartman los atrapo, los hubiera enviado de regreso a casa.
—Eso significa que podrían estar en cualquier lado. —Kyle apartó la mirada de la ventana, ofuscado. —El imbécil culón debió enterarse de alguna forma que me iría, no creo que haya sido coincidencia que haya actuado tan pronto. Mierda… —se dejó caer en la silla, sosteniendo su cabeza, Stan lo observó preocupado, esa imagen no le gustaba, no era la imagen perfecta, solo una sucia. —… ¿por qué demonios no pude contenerme?
Stanley entonces se agachó, colocándose en cuclillas para alcanzar su rostro, Kyle dejó de lamentarse un segundo y contempló sus enormes ojos azules, nublados por la tristeza y angustia. Parecían tan brillantes de niños, por eso mismo se enamoró de él, porque ese azul que ahora reflejaba un profundo mar oscuro completamente contaminado en su momento reflejó el cielo lleno de estrellas.
—Estarán bien, Kyle. —él le tocó el rostro, sus manos no eran cálidas como las de Cartman ni electrizantes como las de Craig, estás no parecían transmitir ningún sentimiento, como un muerto en vida. Stan se alzó un poquito, lo suficiente para pegar su frente con la de él, al verlo tan cerca Kyle se sintió incómodo de que estuviera removiendo sentimientos que estaba seguro de que hace unos segundos ya no tenía. —Cualquiera que se meta con Ike sabe que tiene los días contados, porque tú eres su hermano. No importa si es el gordo culón de Cartman, —y arrastró su mano ahora hasta entrelazar con la de Kyle, lo suficiente para entrelazar de manera superficial sus dedos. —tu acabarás con todos ellos en un parpadeo.
—Pero…
Stan lo dejó callado al depositar sus labios en los contrarios, Kyle entrecerró los ojos, Stanley lo seguía contemplando como queriéndose grabar cada parte de su rostro. Al separarse el moreno le dio una suave sonrisa, ese beso parecía querer reconfortarlo un poco más que indagar en sus sentimientos acerca de él. Kyle no dijo nada, solo pensó que extrañaba quizás demasiado a Craig.
Y que estaba perdiendo las fuerzas para luchar a medida que el tiempo pasaba y ningún miembro de su familia volvía a casa.
—.—.—.—.—
—Todo está bien, Tweek. —Craig acarició su espalda, ayudándolo a relajarse. —Estoy aquí.
—Ha empeorado. —comentó su madre, observando como su hijo se quedaba dormido. —Está más ansioso, él no sabe sobrellevar esto, Craig…
—Le prometí que estaría aquí para él. —dijo Craig. —Pero ya sé que va a pedirme y no puedo hacerlo. La razón por la que estoy aquí es porque sé que Kyle puede cuidarse solo, si él me necesitara…
— ¿Podrías dejar que a mi hijo le dé un ataque? —reprochó su madre, con ojos llorosos. —Él te necesita.
—Claro que no. —Craig frunció las cejas. Tweek estaba dormido, sus ojos hinchados no paraban de apuñalar su corazón. —Tweek es más fuerte de lo que ustedes creen. Él lo va a superar, solo necesita ver otras opciones, yo le mostraré que hay otras opciones.
Craig escuchó la puerta cerrarse con delicadeza, aunque la madre de Tweek estaba que echaba humo por las orejas. Sabía que estaba mal estar ahí, haciéndose presente todavía en su vida, sin embargo, los mensajes de los padres de Tweek sonaban tan desesperados… Tweek sonaba tan desesperado. No podía darle la espalda como si nada después de tantos años juntos, él necesitaba sacar todo el dolor dentro de sí y si para eso Craig tenía que soportar sus golpes, reclamos y lágrimas, incluso si se le quebraba el corazón, lo haría.
—Kyle…—miró su teléfono, el chico le marcó al menos unas diez veces, dejándole varios mensajes acerca del paradero de su hermano.
¿Debería dejar a Tweek ahora que estaba dormido e ir a donde Kyle?
Con cuidado se levantó recostándolo en la cama y abrigándolo bien. Le recordó entonces los momentos donde ambos se quedaban dormidos después de un día agotador, y los extrañó.
Solo un momento.
Tan solo unos segundos para volver al pasado.
Después seguiría adelante.
Su teléfono recibió un último mensaje, pero Craig apagó todos sus sentidos cuando se dejó caer al lado de Tweek, observándolo dormir.
—.—.—.—.—
Kyle miró en cada callejón que se encontró, incluso en los jardines traseros, se asomó por ventanas a escondidas, preguntó a Wendy, Token, a cualquiera que pudiera darle una pista. No obstante, de la mayoría solo recibió miradas hostiles, puertazos en la cara y comentarios diciéndole que al fin había pagado lo que hizo, refiriéndose a su relación con Craig. Quizás Cartman no era el único que se la tenía contada.
—Suficiente, iré a donde el culón. —escupió Kyle. —Él debe de saber donde está.
— ¡No! —Stanley lo tomó del brazo, pasaban de las once de la noche y bien podría saber donde terminaría ese pequeño encuentro con Cartman. Volvería a tener a Kyle bailando entre sus dedos, no se lo permitiría, no estando tan cerca de pintar su verdadero arte. —Kyle, sigamos buscando, Clyde me dijo que en el otro pueblo hay una ferie, quizás Kenny los llevó ahí.
—De ser así…
—Recuerda que estaba enojado contigo. —le sostuvo la mano, pero Kyle no parecía darse cuenta, demasiado sumergido en su preocupación. —Y yo ayudé que ese enojo creciera mucho más, así que vayamos a buscarlos, verás que se estarán divirtiendo y que solo era una broma para castigarte un poco por pasar tanto tiempo con el imbécil de Craig.
Kyle miró a Stanley, él lo jalaba del brazo con cuidado, incitándolo a ir hasta la estación de autobuses, todavía estaban a tiempo de alcanzar el último. Tenía que agradecerle, no solo había conseguido el dinero en menos tiempo del solicitado, sino que incluso se forzaba a mantenerse animado para que su estado no decayera demasiado, de no ser por él, ya estaría entrando en cada casa a punta de patadas para saber si su hermano se encontraba en el sótano de alguien. Lo estaba manteniendo cuerdo, pero Kyle no estaba seguro de cuanto duraría eso.
Si su hermano, Kenny y Karen no se encontraban en ese lugar, quemaría hasta los cimientos de South Park con tal de encontrarlos.
Al subir al autobús miró una vez más su teléfono, los mensajes todavía aparecían sin leer por parte de Craig. ¿Le habría ocurrido algo? Quizás estaba buscando a su hermano y se había dejado el teléfono, al menos eso quería creer pues cuando pasó por su casa la luz de su habitación se encontraba apagada y Trisha le dijo que había salido con prisa, aunque no sabía a donde.
Esperaba que pudiera entender eso, que Stan se encontrara a su lado justo en esos momentos.
No fue sorpresa no encontrarlos ahí, la feria casi estaba vacía debido a lo tarde que era ya, solo algunos ebrios y vagabundos vagaban fuera de la malla. Los guardias de seguridad ya no les permitieron la entrada, diciendo que la mayor parte de la gente se había marchado ya, los únicos que quedaban eran los propietarios de los juegos y los actores del circo.
Kyle sintió que el mundo se le desvanecía, había sido un imbécil por aferrarse a esa vaga posibilidad. Stan a unos metros de él se comunicaba con Wendy y Butters, ambos negaron haber visto a Kenny o alguno de sus hermanos, non habían vuelto a casa todavía.
Él se dejó caer de cuclillas, agarrándose la cabeza, el guardia de seguridad miró a ambos chicos con preocupación antes de marcharse.
—Voy a matar a ese maldito imbécil. —escupió Kyle, sintiendo como cada palabra se le tensaba en la boca. El veneno emanando de ellas le quemaba la lengua. —Se arrepentirá de haberse metido con la única persona que no tenía permitido meterse.
El judío pensó que Stan volvería a tranquilizarlo, no obstante, al alzar la mirada a él notó una que le erizó la piel, la efervescencia en su sangre no se hizo esperar. Tenía una expresión tan exquisita en su rostro, una que le decía que asesinaría de ser necesario; porque Stan sentía que ya le habían arruinado su arte por completo. Esa no era la expresión que quería en Kyle. Era tan… ordinaria. No le causaba ningún sentimiento dentro de si y la maldita culpa era de Cartman. Lo odiaba a morir.
Stan se despejó de sus pensamientos cuando el teléfono de Kyle comenzó a sonar, Broflovski tuvo la vaga esperanza de que fuera Cartman, anunciando que el juego había terminado y que ahora tenía dos opciones, volver a su lado o quedarse sin su hermano. No obstante, la llamada de Craig hizo que su corazón revoloteara como un loco, y ante la mirada expectante de Stan, contestó.
—Kyle, ¿dónde estás? Te he estado buscando. —su voz sonaba agitada, como si hubiera estado corriendo.
—Estoy en el siguiente pueblo, donde está la feria. —contestó sintiendo que la voz se le agrietaba. Con Craig no tenía que hacerse el fuerte. —No encuentro a Ike, ni a Kenny ni a Karen y…
—Fui a donde Cartman. —confesó. —Kenny… bueno…
Una sonrisa burda tuvo que escapar de los labios de Stanley cuando notó que la cara de Kyle cambió a una desesperanza total. Sus ojos verdes se quedaron mirando a la nada y su mano dejó de temblar a medida que pasaban los segundos, Stan sintió que las ganas de matar a Cartman se le iban de las manos, pues gracias a eso, tenía esa bonita imagen delante de él.
—Iré para allá.
Kyle ni siquiera escuchó cuando Craig colgó.
Lo siguiente que pasó fue como un terremoto, llegó sin previo aviso, sacudiendo todo a su paso y dejando secuelas que dejarían marcas en el futuro. Kyle se levantó, luego observó a Stan que mantenía la mirada sobre él, calmada, podría decirse que cualquier rastro de preocupación se había borrado por completo o al menos eso pensó hasta que él parpadeó, sacudió su cabeza y se llevó una mano a su rostro.
— ¿Él vendrá? —preguntó, molesto. —Ni siquiera estuvo aquí para ti.
—Estaba buscando a Ike en South Park. —contestó Kyle, su voz monótona atrajo la atención de Stan. —Y me ha dicho el paradero de Kenny… o bueno, algo así.
— ¿De qué hablas?
—Él se fue. —y hubo dolor en su voz, triste y agonizante Kyle apretó los dientes y contrajo las cejas, aguantando el llanto. Ya no podía llorar más. Necesitaba encontrar a Ike y marcharse de ese lugar, Craig los acompañaría y entonces todo estaría bien.
— ¿Tu hermano está con Kenny?
Negó con la cabeza, buscando aire puro que respirar, sus pulmones se sentían contaminados.
—Se fue con Karen. Cartman se lo dijo a Craig, que le pagó por marcharse y él aceptó. Claro que aceptaría. —Kyle rechinó los dientes. —Claro que no se quedaría a mi lado.
—Yo me quedaré a tu lado. —Stan se acercó a él, rodeándolo con sus brazos permitió que recargara la cabeza en su hombro. Kyle miró al suelo, sin sentir ningún consuelo en el abrazo de Stan. —No necesitas a nadie más, Kyle. Siempre hemos sido tú y yo, ¿no lo recuerdas? Cartman, Kenny, Craig, todos los demás, nunca te comprenderán tanto como yo lo hago.
—Eres una maldita mierda, igual que yo. ¿Eso es lo que tratas de decirme? —se burló Kyle, separándose de su abrazo. Stan lo sostuvo de sus brazos.
—Sí. Tenemos impregnado algo, una cosa que no se nos quitará de encima hasta el día que la muerte reclame nuestro nombre. —Stan volvió a acercarse a él, Kyle dio un paso atrás. —Lo mejor que podemos hacer es mantener nuestra mierda para nosotros mismos. ¿No es lo que pasa por tu mente cuando miras a Craig?
—Qué-
—La razón por la que te sientes tan unido a él es porque sientes que puede limpiar tu porquería. —Stanley lo soltó, dando un suspiro al final.
— ¿Y qué si es así? No es como si él no lo supiera.
Stan se inclinó a él, solo para susurrarle en su oído. —Craig nunca va a dejar de limpiar la porquería de Tweek. ¿A quién estás intentando engañar?
—.—.—.—.—
Cuando Craig bajó del autobús eran aproximadamente las doce de la noche, debería encontrar un sitio donde dormir con Kyle si es que lo convencía de dormir, probablemente lo que mas quisiera sería estar buscando a su hermano toda la noche y los días siguientes. Se sintió una basura andante, ¿cómo pudo abandonarlo en semejante situación? Él lo necesitaba, quizás mucho más que Tweek. Por todos los cielos, ¿por qué no pudo hacer las cosas de forma correcta desde el principio? ¿Por qué se quedó en medio de ambos para sentir quién tiraba más?
Corrió al verlo ahí mirando la noria. A su lado Stan Marsh le dio una suave sonrisa, como presumiendo haber ganado esa batalla.
—Kyle. —Sin embargo, eso no era lo importante ahora. Él se colocó a su lado ignorando la presencia de Marsh, que dio un respingo, burlón. —Siento llegar tarde.
—No importa. —murmuró Kyle, sin darle la cara. No parecía haber llorado, más parecía que su vida era un agujero negro, un sitio donde por más que buscara no había salida. —Me has dado la única pista que necesito.
Stan rodó los ojos cuando notó que Craig le tomó la mano a Kyle.
—Cartman no sabe dónde está Ike.
Dio una sonrisa hueca, haciendo que ambos chicos sintieran un escalofrío. —Por supuesto que sabe, solo quiere que yo vaya arrastrándome a sus pies a implorarle que me lo diga.
Craig apartó la mirada a un lado, causando curiosidad en Stan. A decir verdad, Cartman no era quien le había dicho eso, sino Butters. Kenny se comunicó con él antes de partir, ofreciéndole irse con él, a comenzar una nueva vida lejos de todo a la cual Butters se negó por completo, rompiendo el corazón de Kenny con sus últimas palabras: "Si estás dejando a Kyle, ¿qué me dice que no me dejarás a mí?". Craig intentó buscar a Eric en su casa, pero se encontró con cinco guardaespaldas que le doblaban el tamaño a la entrada de esta y una risa burda saliendo de la ventana de Eric.
—No hay forma de que pueda recuperar a mi hermano, ¿cierto? —preguntó Kyle, mirando al suelo. —Ese bastardo infeliz pasará toda mi vida atormentándome con eso por lo que le hice.
El teléfono de Kyle vibró, atrayendo la atención de los tres chicos.
—Seguro es ese hijo de perra. —su nariz se contrajo con enojo, aún así prendió la pantalla del teléfono, notando un número desconocido. Craig y Stan se inclinaron, cada uno al ras de su hombro para observar el texto.
Sé dónde encontrar a tu hermano.
—Está jugando a las escondidas. —escupió Stan, frustrado. ¿No sería más fácil ir a donde Cartman y reventarlo a golpes hasta que chillara como el cerdo que era?
Necesito que te quedes solo.
—Agh.
—Es un mocoso todavía. ¿Deberíamos ir a la policía? —preguntó Craig. Kyle negó con la cabeza.
—Si vas con la policía puede que lo encontremos, sin embargo, me lo quitarán antes de que pueda llegar a mí. —remilgó Kyle. —Estoy atrapado en su juego.
Tienes dos minutos o no volveré a contactarte.
—Bien, escucharon, largo. —dijo Kyle, apagando la pantalla de su celular. Craig y Stan lo observaron como si se hubiera vuelto loco.
—No te voy a dejar con él a solas. —reprendió Stan, mucho más rápido de que Tucker pudiera decirlo, recibiendo una mirada de odio de su parte.
—Ni yo.
Kyle entonces en un golpe noqueó a Stan, Craig dio un paso atrás, sorprendido de su rapidez. El judío sostuvo con cuidado a su antiguo mejor amigo, pasándoselo a Craig que negó un par de veces con la cabeza.
—Sabes que te costará trabajo conmigo. —a él no pareció interesarle demasiado Stanley, pues cuando Kyle se lo pasó, lo dejó tirado a un lado suyo.
—Stan no lo entiende, pero tu sí. —dijo Kyle, acercándose hasta atrapar su rostro entre sus dedos. Estaban helados. —Harías lo mismo por Trisha, ¿no?
—Kyle.
—Necesito a Ike a mi lado… —hubo un titubeó en su voz, antes de seguir. —y a ti.
Craig sintió un golpe en el pecho producto de la culpabilidad de haberse tumbado al lado de Tweek gran parte de la tarde y noche. Quizás de haber estado con Kyle en esos momentos, los dos hubieran ideado la forma de llegar hasta Eric Cartman.
Pero…
Aún estaba a tiempo de cambiarlo.
—Me quedaré cerca de este lugar. —puso sus labios sobre los suyos, notando el sabor a tabaco. Kyle le respondió el beso, que quizás fuera el último.
—Lo sé.
No tuvo el valor de pronunciar las palabras que se aglomeraron en su boca, observándolo marcharse con Stanley en su espalda, sintió que por unos segundos quería estar a su lado un poco más.
Bien. Ahora camina hacia la noria. Tienes cinco minutos.
Kyle obedeció, encontrando un sitio que no estaba vigilado por guardias logró inmiscuirse de nuevo a la feria. ¿Tendría a Ike en ese lugar? ¿O solo le haría hacer una estupidez antes de declararlo suyo por siempre? De verdad, ¿por qué entre todos los sujetos le tenía que haber gustado a Cartman? Era una mierda con el tipo desde que eran niños. Aunque aquella expresión que había colocado en su rostro cuando ambos cayeron al suelo, estaba pidiéndole que se quedara a su lado, que quién realmente tenía al otro bailando entre sus dedos era él a Eric, no al revés.
—Me alegra que estes aquí, Kyle. —llamó una voz que no reconoció. La sombra se difuminaba en un mar de ellas. —Fue cansado estarte persiguiendo todo este rato, pensé que esos dos nunca se irían. Aunque uno de ellos ni siquiera debería estar aquí. —y hubo rencor en su voz.
— ¿Quién mierda eres? ¿Eres subordinado de Cartman? ¿Dónde demonios está mi hermano?
—Está esperando por ti. —respondió él con simpleza. —Le prometí que cenaríamos pastel de chocolate, pero creo que tendrá que esperar hasta mañana.
—Se me está agotando la paciencia. —Kyle tronó sus dedos, sin dejar que el mar de sombras cegara su visión de la más importante. —Tienes cinco segundos para decirme donde está antes de que te reviente la cabeza como a una sandía.
—Conozco tus habilidades. ¿Cómo no lo haría? Soy quien más te ha estado observando todo este tiempo.
—Uno.
—Lo lamento, Kyle. Quería salvarte antes.
—Dos.
—Pero como un idiota confié en que podías tomar buenas decisiones.
—Tres.
—Dejarte esa carga después de todo lo que has pasado no fue inteligente, mucho menos sano para ti. Mira todo lo que has tenido que sufrir.
—Cuatro.
—Y haz hecho sufrir a Ike.
Kyle no llegó a contar, se lanzó a él como un rayo, no obstante, por unos centímetros fue incapaz de tocarlo, solo alcanzando a rozar la visera de la gorra negra que llevaba puesta. Aquel sujeto dio unas suaves vueltas sobre sus pies, logrando escapar de él. Ahora un cubículo de la noria los separaba y Kyle solo podía observarlo a través del cristal.
—Ven conmigo, te llevaré a donde tu hermano.
—Te mataré en cuanto te ponga las manos encima.
—Entonces nunca sabrás donde está tu hermano.
—Solo basta inclinar mi culo hacia el gordo culón, ¿no? —preguntó, y se sorprendió cuando el sujeto pegó un fuerte golpe en el cubículo, haciendo resonar el metal por toda la feria.
—No le perteneces a Cartman.
—Deja de fingir, sé que él…
—No le perteneces a nadie, Kyle. —su voz estaba furiosa, lo suficiente para causar intriga en Kyle. —Te has vendido como una puta para sobrevivir, pero ya es suficiente. No tienes que sufrir más tiempo. Ninguno de ellos tres tiene lo que se necesita para mantenerte a su lado, los puse a prueba y fallaron de forma misera. Son seres despreciables que no merecen ni un solo segundo más de tu afecto.
Kyle se estremeció cuando una mano se pegó al cristal, seguido de unos ojos llenos de enojo. Parecía estar observando a un mismo demonio.
—Ven conmigo. —y su voz de hablando, despegándose del cristal, todo excepto su mano. —Ike y tú estarán a salvo.
Solo era un loco obsesionado con él. Kyle pasó saliva, no era la primera vez que le pasaba, así que estaba seguro de que podía manejarlo, tomar a su hermano y escapar con Craig a su lado. Estaría bien.
—Esto es tan triste. —suspiró el encapuchado, separando la mano del cristal, cuando Kyle pensó que se marcharía, el sujeto marcó un número, luego pegó algo de nuevo al cristal, esta vez fue su celular. Era una foto. Le estaba mostrando la foto de Craig saliendo de la casa de Tweek.
Incluso a él lo había seguido, ¿qué tan enfermo estaba ese sujeto?
—Solo quiero protegerte, Kyle. ¿Por qué lo estás haciendo tan difícil?
—Y una mierda, solo quieres mantenerme a tu lado. —escupió con enojo. —Dime donde está Ike.
—Te lo diré, si aceptas jugar conmigo. —él despegó el celular de la ventana, volviendo a teclear algo. Kyle se quedó estático, observando cada movimiento, cada luz que la pantalla le permitía, era un sujeto de piel clara y un riso color castaño se le escapaba de la gorra. —Será un solo juego, si ganas te diré dónde está Ike y podrás llevártelo, no volveré a interrumpir en tu vida, a menos claro, que vuelva a ser necesario.
—Y tú lo vas a decidir, pequeña mierda. —pensó Kyle.
Tenía dos opciones, seguirle el juego a ese imbécil o darse media vuelta e ir a donde Cartman. No obstante, ¿y si de verdad él no tenía nada que ver? ¿qué pasaría si dejaba ir al único sujeto que tenía una pista de su hermano menor? Incluso cuando se veía un enclenque no parecía tener miedo, parecía saber que él no podría ganarle una pelea, no temía ser derribado ni golpeado, porque conocía su carta del triunfo, Ike.
—Bien. —aceptó de mala gana, agachando la mirada.
—Llama a Craig.
— ¿Qué?
—Es la última oportunidad que tengo preparada para él. —confesó. Kyle parecía demasiado confundido, así que agregó: —para demostrarme que puede ser la persona que necesitas a tu lado.
— ¿Quién te crees? —barbulló Kyle, aún así hizo lo que le dijo.
Una sonrisa se plantó en el otro sujeto, causando malestar en Kyle. Craig… él contestaría, ¿cierto?
—Mira aquí. —llamó, sacando una tableta de su abrigo negro, pegándola al vidrio. Por la distancia y los dos vidrios gruesos, Kyle solo pudo observar una mancha borrosa sentada al lado de otra; Stan y Craig. Él del gorro con el pompón azul sacó su teléfono, contestando la llamada al mismo tiempo que recibía su voz por el teléfono de Kyle.
— ¿Kyle? ¿Qué pasa? ¿Dónde estás? —su voz se escuchaba preocupada, lo suficiente para relajar el corazón contrario.
—Dile que venga.
—Me encontré con un imbécil… —masculló esto último, apretando el teléfono entre sus manos. —quiere que vengas a donde está la noria. Habló de una prueba final o una mierda así.
Aquel tipo no pareció inmutarse de los insultos dados.
—Apresúrate.
—Cuelga. —ordenó. Kyle no tuvo otra opción que obedecer, sin dejar que Craig pudiera responderle correctamente.
— ¿Ahora qué? Ya contestó. Devuelve a mi hermano.
—No, no. Viene el inicio de esta. —separó un momento la tableta de la ventana; Kyle lo que más deseaba era estrellarle la cabeza en ese vidrio. Cuando terminó lo que hizo, volvió a colocarla en el mismo lugar. La pantalla se dividió en dos, un lado mostrando la misma grabación donde se encontraban Craig y Stan, y del otro lado… una llamada entrelazada de Tweek Tweak con Craig Tucker.
—Ahora mismo no puedo ir. —dijo Craig, su voz sonaba tan clara que era imposible pensar que se tratara de otra persona. —Estoy en el otro pueblo.
—Tweek sufrió un colapso nervioso. —al parecer era el padre de Tweek en el teléfono. —Te necesita, Craig. Eres el único que puede tranquilizarlo, sabes cómo.
Kyle entonces pareció comprender por donde iba la cosa, cuanto daño le causaría.
—Déjalo. —pidió, apretando el celular en sus manos. —Dime donde está Ike.
—Quisiera no hacer esto, Kyle. —suspiró. —Es la única forma.
— ¿De qué, maldito loco? ¿De dar una aprobación que no te corresponde?
—De que no vuelvan a lastimarte. —comentó. —Si tanto estás seguro de Craig, él vendrá corriendo a ti.
Kyle agachó la mirada, aún escuchaba la conversación, las negativas de Craig. Hasta que quien se puso en el teléfono no fue ni el padre ni la madre, sino el mismo Tweek.
"Te necesito."
Observó la pantalla de la grabación, ahora abarcaba todo el cuadro gracias que con esas últimas palabras Craig había terminado la llamada. Él estaba de pie, con una mano sobre su pecho, los ojos cerrados y sus piernas tensas, queriéndose mover a una de las dos direcciones que le proponían.
— ¿Por qué estás temeroso? —preguntó, con una voz que Kyle encontró abrasante. Él ya estaba a su lado, colocándole la tableta justo delante, sin querer que se perdiera un solo momento de la decisión. —No hay nada que temer. Craig no te traicionaría, ¿cierto?
—Craig—fue lo que pidió Kyle entre pensamientos, sintiendo la respiración de aquel sujeto pegar directamente contra su cuello. —Craig, por favor…
Craig se quedó quieto unos segundos, parecía haber tomado una decisión.
Justo cuando una sonrisa se plantó en Kyle, él corrió en sentido contrario: rumbo a su antiguo amor.
—.—.—.—.—
Kenny miró por la ventana por quinta vez esa noche, Karen detrás de él lo observaba preocupada, aferrandose a la muñeca que hace mucho tiempo su hermano le regaló. Él tenía su usual capúcha abajo, revelando sus rubios cabellos, escurriendo agua de lluvia. Parecía estar apretando los puños metidos en la chamarra naranja, como si algo le estuviera carcomiendo las entrañas y quisiera ir de inmediato a arreglarlo. Su hermano estaba pálido, con ojeras debajo de los ojos y su mirada azulada se perdía entre las luces resplandecientes.
—Kenny. —llamó, en un susurro. — ¿Dónde están Ike y Kyle?
Sus hombros dieron un suave brinco, asustado. No volteó la cara a ella, sin embargo, su respiración se aceleró a medida que los segundos pasaron. Había sido una terrible idea, ¿por qué demonios había confiado en que todo saldría bien? Cartman era un bastardo, no le había dado ni diez minutos para correr. Y, sin Kyle, ¿quién sería su familia ahora? ¿en quién se apoyaría cuando toda la presión se le desbordara de los hombros?
La sirena de la patrulla retumbó en sus oídos, la luz roja lo cegó por unos instantes.
Kyle no volvería ahí.
Kenny cerró los ojos y al momento de abrirlos, una nueva mirada se instauró en él, la cual con firmeza fue dirigida a Karen. Quizás él no tendría donde apoyarse, pero su hermana, la razón por la que empezó todo eso, sí. Así que, sin dirigirle ninguna palabra, pues escuchaba las voces de los policías cerca, Kenny le dio una suave sonrisa a su hermana menor, tomó su mano y se dirigieron a la habitación donde dormían los cuatro.
Las cosas de Kyle y Ike estaban intactas, Karen pudo observar una mueca de tristeza en su hermano cuando por última vez, antes de escapar por la parte trasera de esa casa, observaba una foto de Kyle y Ike de niños, abrazándose con cariño.
Tomó a su hermana entre sus brazos, su peso no le molestaba en absoluto, menos cuando escuchó la voz de Eric Cartman revelando su ubicación. Kenny se vio obligado a echarse a correr a toda prisa, con su hermana entre sus brazos, buscando cualquier lugar para poder perderlos.
No fue hasta que sintió algo clavándose en su pierna que cayó de lleno al suelo, rodando con su pequeña hermana, rasgándose los brazos al buscar protegerla de las heridas causadas por la caída. ¿Era una bala? No se sentía como una, lo que su cuerpo gritaba no era agonía sino una relajación inmediata. Era un maldito tranquilizante.
Las sirenas siguieron llegando a los oídos de Kenny, Karen había soltado su muñeca, corriendo a donde su hermano para buscar levantarlo. Sin embargo, la sombra que todo ese tiempo los estuvo persiguiendo apareció. No era la policía, ni Eric Cartman, era un tipo con sonrisa amable, que durmió a su hermana de un suave golpe en la nuca, tomó a su hermana entre sus brazos y lo subió a su hombro de un movimiento.
Era su hermano.
Ay, ¿ya vieron la película? :c
Yo todavía no, pero me es que lo que le paso a Stan fue muy cruel jsjsjs yo amo a Randy, pero: CTM Randy :c
