¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

26. En lo más profundo.

Kyle abrió los ojos sintiendo como las lagañas hacían el proceso más molesto, no obstante, en pocos segundos sintió como una toallita húmeda pasaba por su rostro, obligándole a cerrar de nuevo los ojos, retirándole lo que le molestaba. Parpadeó, encontrándose con el rostro sonriente de Kip Drordy. Kyle le desvió la mirada, sin emitir palabra y sin hacer algún movimiento dejó que continuara con la limpieza de su cuerpo.

Cuando se detuvo en las esposas detrás de su espalda, Kip recorrió un poco esta para hacer la limpieza de su muñeca y después la volvió a colocar en su lugar, no sin antes untar un poco de pomada sobre ellas.

— ¿Qué deberíamos comer hoy? —preguntó, volviendo a mirarlo. Kyle seguía con la cabeza agachada. —Puedo preparar espagueti con albóndigas, a Ike le gustó mucho la última vez, hasta repitió plato. Pero si tu quieres algo más solo tienes que decírmelo, Kyle, lo conseguiré para ti.

No contestó.

—Supongo que no tienes energías hoy, ayer nos dormimos hasta tarde viendo ese maratón de películas. Ike también está cansado, pero ambos tienen que estirar un poco las piernas. —comentó. —Seguro que Ike está muy cansado para estudiar. ¿Deberíamos dejarlo dormir por hoy?

De nuevo, Kyle no emitió ninguna palabra.

—Sí, yo también creo que es lo mejor. —se contestó Kip. —Por un día no creo que pase nada.

Kyle lo miró de reojo, al notarlo, él le sonrió de nueva cuenta, contento de que al fin lo notara. La droga estaba comenzando a perder efecto en su cuerpo, por lo que se tendría que apartar rápido si no quería ser atrapado entre las piernas de Kyle y golpeado hasta la muerte. Aunque Kip no estaba tan seguro de si podría hacerlo todavía, sus músculos comenzaban a perderse debido a la falta de ejercicio y movimientos.

—Toma un poco de agua, Kyle. Pondré esa serie que nos gustó mucho de nuevo, ¿de acuerdo? —comentó, encendiendo el televisor pegado a la pared. Justo en la zona que Kyle no podía alcanzar debido a las cadenas. —Iré a ver a Ike un momento y después volveré para verla contigo, ¿sí?

Kyle asintió con la cabeza, perdido en algún lugar de su mente. Su cuerpo comenzaba a reaccionar, sin embargo, sus pensamientos aún estaban disociados. Kip se puso de pie, mirándolo con la boca fruncida al ver su ropa sucia, debido al vómito que el sedante le provocaba. Ike también tenía algo de ropa sucia, tendría que lavarlas, pero realmente quería pasar la tarde con Kyle. Seguro se sentía solo cada vez que lo dejaba y no podía estar drogado mucho tiempo, le haría daño.

Suspiró, nadie dijo que sería fácil. Sin embargo, en cuanto Kyle aceptara esa nueva vida llena de protección, entonces podrían vivir como una gran familia feliz.

Despertó del subconsciente aproximadamente una hora después de que Kip dejó la habitación, los ojos le pesaban, deseaba volver a dormir. Seguía atrapado en esas malditas cuatro paredes, atado a un pilar de madera grueso que limitaba sus movimientos por la habitación. Las esposas que el primer día se sintieron frías ahora parecían brindarle calor a su cuerpo, como si siempre hubieran estado ahí.

Perdió la noción del tiempo luego de la primera semana debido a la droga podría pasar una hora dormido o dos días enteros. Pasó los primeros días luchando hasta que su garganta se desgarró, Kip lo observaba en el marco de la puerta, listo con un montón de pastillas para cuando comenzara a escupir sangre o se lastimara con una de las cadenas; gritó el nombre de Ike hasta que de su garganta no salió otro sonido que no fuera un quejido y no obtuvo ninguna respuesta, hasta los momento de la cena, donde observaba a su pequeño hermano, mucho más libre que él en cuanto a movimiento, pero no así en su mente.

Todo el tiempo Ike no parecía estar realmente presente en las cenas o comidas que tenían juntos, observaba a la nada y por más que Kyle lo llamara una y otra vez, él solo se limitaba a masticar la comida que Kip le daba, con ayuda de este. Y por más que Kyle intentaba extender su mano a él, para ayudarlo, no podía alcanzarlo.

Solo podía anhelar esos momentos que pasaban juntos, compartiendo mesa, porque después de eso no podría mirarlo más. Kip había dicho que se estaba encargando de Ike, que él le enseñaría todo lo que necesitaba saber, que nada le faltaría en donde se encontraba. Kyle tuvo que resignarse a creer eso, porque las cadenas que lo ataban eran demasiado fuertes para salir de ellas.

—Agua. —murmuró, gateando hasta alcanzarla. Drordy siempre le dejaba una botella a su lado.

Intentó escapar un montón de veces, primero gritándole que estaba muerto si es que lograba soltarse, después rogándole perdón por cualquier cosa mal que hubiera hecho; en esas ocasiones Kip se acercaba a él, no sin antes darle un tranquilizante, y lo solía abrazar, repitiendo que no tenía nada de culpa y que lo ayudaría a salir adelante. Kyle desde ese momento supo que no podría contra él, porque Kip no quería lo que los demás, no buscaba su cuerpo ni su satisfacción personal, en una forma retorcida, anhelaba protegerlo de todo lo exterior, aunque eso significara tenerlo ahí para toda su vida.

En algún momento desde la primera semana hasta los seis meses que pasaron después, Kyle perdió su fuerza.

Ver ahora a Ike delante de él, resultaba monótono. Rogar porque lo dejara salir le lastimaba la garganta así que no lo hacía más. Estar consiente era un fastidio, porque le recordaba lo inútil que era, que por más que se esforzó en proteger a su nueva familia terminó perdiéndolo todo una vez más.

¿Qué tenía de bueno volver a su antigua vida?

—Despertaste, Kyle. —sonrió Kip, trayendo consigo un montón de frituras y refrescos.

Broflovski alzó la mirada, buscando enfocarlo, cuando lo hizo notó la comida, su estómago se encargó de delatarlo antes de que pudiera decir una palabra.

—No te preocupes, Kyle. Ike ya ha comido, ahora está dormido. Me aseguré de eso. —sonrió, dejando las cosas en la mesa a la que Kyle no podía llegar. Kip debió darse cuenta de su mirada insistente sobre ellas, porque soltó una risita boba y se acercó a él, con una jeringa en mano. —Lo siento, Kyle, solo es para asegurarme.

Sintió un pinchazo por un segundo, aún así no prestó atención, seguía mirando la comida.

—Te desataré.

No era la primera vez que lo hacía, él solía quitarle las esposas cuando le daba una ducha, cuando necesitaba ir al baño o en esos momentos, donde lo sentaba en la cama, pegando su espalda a la pared para disfrutar un montón de películas y series juntos. Kyle se dejó hacer, para ese momento incluso Kip lo podía cargar entre sus brazos y recostarlo con suma facilidad. Se envolvió entre las mantas una vez que estuvo ahí, eran reconfortantes; cuando Kip se sentó a su lado, colocando la comida en sus piernas y pasando una lata de refresco a Kyle, sus ojos verdes se posaron en el chico de al lado, él seguía mirándolo casi con devoción como el primer día que lo encerró.

Miró el televisor después de meterse un montón de frituras a la boca, Kip se aseguró de retirar las que rodaron por la manta, regresándolas al tazón.

—Yo creo que esta escena tendrá mucha más relevancia después-

Kyle no lo escuchó, enfocando en las imágenes en el televisor, sin poder enlazar una con otra, siguió comiendo y bebiendo. Kip no paraba de hablar, incluso en las escenas donde la música subía de pronto, indicando el suspenso, pero su voz comenzaba a volverse más y más lejana.

Cuando estuvo a punto de cerrar los ojos, la imagen de él marchándose apareció en su cabeza.

— ¿Kyle?

Parpadeó al ser llamado, su vista volvió a desenfocarse y cuando recobró la imagen, lo notó a su lado. Craig Tucker estaba ahí, con esa mirada preocupada en su rostro, la cual le aseguraba que podía curarlo. Dejó escapar un suspiro, acercando su mano logró tocar su mejilla, causando un rubor en él. Craig tomó su mano con suavidad, Kyle cerró sus dedos sobre su pulgar, apretándolo para reconfortarse.

—Todo está bien ahora, Kyle. —comentó, colocando su otra mano sobre su cabeza, revolviendo sus risos. —Ya no hay nada que te pueda dañar.

Kyle sonrió, recostándose sobre su hombro.

—Puedes descansar ahora.

Kip lo arropó después de decir eso, dejándolo dormir en la cama. La soda se había derramado en el piso, sin embargo, se dejó recostar al lado de Kyle, comenzando a cantar una canción de cuna, con la misma que había hecho dormir a Ike. Tenía que ser paciente, probablemente solo bastarían otro par de meses más para poder marcharse sin dejar rastro en South Park. La policía ya estaba dejando de lado el caso.

Con una sonrisa Kip se tocó la mejilla que momentos antes Kyle acarició, la forma suave con la que envolvió su dedo, le hizo estar terriblemente feliz. ¿Cuánto dolor no le pudo evitar de haber actuado antes? No debió dudar de sí mismo. Kyle no podía gritarle, ni llamarlo, ni buscarlo, tuvo que recurrir a un montón de personas que le fallaron en el proceso.

—Ahora solo tienes que depender de mí. —y repitiendo la acción de Kyle, colocó su mano sobre su rostro, dejando que la respiración del judío le pegara en sus dedos. —Y todo estará bien, Kyle.

.

Kyle despertó una vez más, encontrándose con el cuerpo de Kip Drordy tumbado a su lado, completamente dormido. Aspiró aire y sintió ganas de vomitar. No podía respirar. El aire era tan pesado. Todo su cuerpo le dolía si intentaba respirar. La disociación que dejaban las drogas comenzaba a difuminarse lentamente, haciendo que las paredes de madera se sintieran mucho más cerradas.

Se incorporó un segundo en la cama, el mal olor de su ropa vomitada inundaba sus sentidos, así que optó por arrojar su camiseta a un lado. Miró de nuevo a Kip, él no parecía estar despertándose, pero… ¿Cuántas veces no había sido así? Justo en el instante que él pensaba alcanzar la libertad, Kip lo detenía, lo miraba con esa tristeza en sus ojos como reprochándole "¿por qué no podía confiar en él?", y lo sedaba de nueva cuenta, poniéndolo a dormir.

Esta vez no se levantó de la cama, se volvió a tirar al lado de Kip, observándolo dormir, aún cuando su cuerpo le rogaba levantarse, se quedó ahí, contemplando a la infinita nada.

Tomó la mano de Kip luego de un rato, colocando ambas palmas una encima de la otra, como si estuviera midiéndolas. Sonrió al notar la escasa diferencia de alturas. Kip resbaló un poco su mano al moverse, causando que los dedos de Kyle se metieran entre los suyos, sus manos eran incomodas, estaban rasposas por la cantidad de labores que hacía todos los días, además de que tenía algunas heridas.

Se levantó de la cama de mala manera, mirando a todos lados, notó que no había un botiquín por ningún lado, salvo, quizás, del otro lado de la puerta. Kyle se detuvo a observar el picaporte un largo rato, luego se giró sobre sus talones y caminó directo a ese escritorio inalcanzable, abrió el primer cajón encontrándose con varias fotos suyas, él las revolvió, pero no encontró nada. Al ir en el segundo cajón, encontró otras tres fotos, se quedó contemplándolas unos segundos, hasta que decidió tomarlas en sus manos: Cartman tenía rayones por toda la cara, la foto de Craig estaba rota hasta la mitad y la de Stan era la única intacta.

Dejó que dos de las fotos se cayeran de forma desordenada en el suelo, siendo la foto de Craig la que quedó en sus manos.

Y la pregunta volvió a su cabeza: "¿Y sí…?"

¿Y sí él hubiera corrido a rescatarlo?

¿Y sí él hubiera llegado un poco antes que Stan?

¿Y sí él no le hubiera prometido protegerlo?

¿Y sí él hubiera elegido no terminar con Tweek?

¿Y sí él no hubiera aceptado cuidarlo cuando Kenny se lo propuso?

¿Y sí él no hubiera tendido su mano ese día en los baños?

¿Y sí él hubiera seguido su camino ese día cuando los encontró a Cartman y a él en la escuela?

¿Y sí él tan solo no hubiera volteado a la ventana ese día?

De pronto el enojo se apoderó de él, rompió esa foto en miles de pedazos y con ella aventó todo lo que estaba en el escritorio. Kip se despertó por el estruendo, encontrando a Kyle rompiendo con fervor todas aquellas fotos suyas, una por una, hasta reducirlas a pedazos.

— ¡Kyle!

Observó el rostro de Craig Tucker una vez que cayó dormido cuando Kip volvió a inyectarle un tranquilizante.

.

¿Desde donde todo comenzó a volverse tan oscuro?

Quizás fue desde el momento en que escapó de Jersey, fingiendo que podía hacerse cargo de un niño cuando todavía él era uno. No, incluso mucho antes, desde el momento que se enamoró de Stanley Marsh todo comenzó a ser una locura. Porque fue evidente, Cartman lo usó a su favor en su momento más vulnerable, por esa vulnerabilidad quebró a Stan, su super mejor amigo. Debió aferrarse un poco más a él. ¿Si lo veía de nuevo todo estaría bien?

¿Y si volvía a ver a Cartman? Él probablemente no lo dejaría ir nunca más. ¿Podría quedarse de nuevo a su lado? Cartman lucía de verdad preocupado ese día donde lo lastimó, ¿será que en verdad lo quería? ¿empezaría de nuevo con él? ¿pausar el tiempo hasta que ambos olvidaran todo el daño que se hicieron?

Kyle dejó que su cabeza tocara el suelo, podía ver a Kip caminando de un lado a otro, parecía preocupado. ¿Tal vez debería dejar todo atrás y comenzar de nuevo con ese chico? Ya no tenía lugar donde pertenecer. Ike no estaba a su lado. Kenny y Karen habían escapado. Craig pertenecía desde siempre a donde Tweek. Cartman pertenecía a sí mismo.

Y Stan probablemente perteneciera ya a la muerte.

Y tal vez, después de todo, era donde él también pertenecía.