LOS PERSONAJES DE NARUTO SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO.
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CAPÍTULO 5: TE AMO SHISUI.
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Eran casi las doce de la madrugada y una potente lluvia caía golpeando sin piedad el cuerpo de la mujer que corría a través de su rugido entre relámpagos y truenos. El viento helado soplaba con fuerza y parecía arreciar con cada paso que daba "clap-clap-clap" resonaba en su andar entre los charcos de agua que se formaban por las calles del clan Uchiha. Sabía que no eran horas oportunas pero aun así necesitaba respuestas a todas sus interrogantes. Estaba preocupada y hasta el momento nadie se había dignado a decirle algo sobre el asunto.
"Toc- toc- toc".
Tocaba insistentemente la puerta. Llevaba más de diez minutos haciéndolo sin obtener respuesta de su parte, sin embargo no podía irse, no podía abandonarlo, no podía romper su promesa y menos en un momento como ese. Fugaku le había comentado antes de la cena que Shisui había estado actuando raro y lo había visto llorar. Aquello le preocupó y desde entonces había estado pensando en él todo el tiempo.
"TOC- TOC- TOC" golpeó mucho más fuerte que antes. Shisui abrió lentamente sus ojos. En medio de la oscuridad de la noche escuchaba la insistencia de la puerta, incluso a través de todo el escándalo ocasionado por aquella tomentosa noche. No tenía intenciones de levantarse, todo le dolía y no tenía ánimos — ¡Shisui, ábreme por favor! — reconoció de inmediato su dulce y cálida voz— ¡por favor, no sé qué está pasando estoy muy preocupada! —Shisui con dificultad se sentó sobre la cama y observó detenidamente el suelo— ¡Yo sé que me estas…escuchando!— y fue ahí donde se dio cuenta de su entrecortada voz, bajo rápidamente hasta la primera planta viendo desde la ventana la incesante lluvia. Él no podía dejarla ahí, no a ella— ¡SHISUI… TE LO SUPLICO! — gritó a punto de golpear la puerta con ambas manos. Abrió los ojos y sus labios se separaron cuando sintió otras manos sostener delicadamente sus manos. Su pecho se estrujó al ver el estado en el que se encontraba, era idéntico a lo que había sentido cuando vio a Itachi entrar sangrando a la casa.
—Por favor— dijo con sus ojos completamente enternecidos, negando al mismo tiempo con la cabeza— no vuelvas a suplicarme, no lo merezco — exclamó viendo a la mujer, quien completamente empapada mostraba su angustioso rostro. Apreciaba claramente los vestigios de un llanto previo y si lloraba o no, sus lágrimas se camuflageaban entre el agua de lluvia que resbalaba de su rostro.
—Shisui, por favor, dime… ¿qué pasó?, ¿por qué Itachi y tú… — paró colocando delicadamente sus manos sobre su rostro, veía claramente sus mejillas amoratadas e inflamadas, notaba su dificultad para respirar mientras una de sus manos descansaba en sus costillas y una gran costra con una gran abertura en el lado inferior izquierdo. Shisui no dijo nada y tomó repentinamente sus brazos llevando delicadamente a la mujer dentro de la casa. Sabía que estaba embarazada y el seguir exponiéndola a ese clima, con ese frio seguramente le haría daño— ¿qué paso?— volvió a preguntar mientras él cerraba la puerta que estaba tras su espalda. El Uchiha se mantuvo en silencio sin saber qué hacer, no le correspondía a él contarle ese tipo de cosas. Agachó la cabeza, Mikoto pudo ver como sus ojos comenzaban a llenarse— Shisui, ¿no confías en mí? —le preguntó viéndolo a los ojos.
— No, no es eso— respondió ladeando la cabeza y desviándole la mirada, se sentía incapaz, indigno, pero ella lo había obligado a hacerlo, moviendo su cabeza hasta volver a quedar frente a frente.
— ¿Entonces?... ayúdame a comprender… ¿qué pasa? — ella lo abrazó fuertemente— Shisui… — susurró acariciando su cabeza mientras él se hincaba abrazando su cintura.
—Perdóname— pronunció sin abandonar su posición— perdóname—repitió sin poder contener sus lágrimas. Mikoto abrió sus ojos ante su acción.
— ¿Perdonarte? — no entendió sus palabras, pero verlo tan vulnerable le rompía el corazón— ¿de qué?... yo no tengo nada que perdonarte— pronunció sin dejar de acariciar su cabeza.
—Por golpear a tu hijo— dijo arrepentido y avergonzado de su actitud. Había sido capaz de levantarle la mano al hijo de la mujer que siempre había estado cuidándolo y protegiéndolo desde que tenía memoria.
Mikoto cerró los ojos, sintiendo un calor húmedo dentro de ellos, sabía que algo más se escondía detrás de sus palabras. Dejó de acariciarlo y se sentó sobre sus piernas, frente a él llevó de nueva cuenta sus manos hacia su rostro para poder verse directamente a los ojos—También eres mi hijo y lo sabes— le dijo con voz contundente, para que no dudase de ello nunca más — desde que llegaste a nuestras vidas, jamás hemos hecho diferencias entre ustedes— Shisui miró fijamente a la mujer que dulcemente le sonreía y que delicadamente limpiaba sus lágrimas con sus propios dedos— aunque eso no quiere decir que queramos que los olvides—Shisui sonrió de felicidad por primera vez en ese día— yo le prometí a tu madre que cuidaría de ti y te querría como si fueras mi hijo, dime… ¿ te he fallado?— Shisui negó sin apartarle la vista. Él se levantó y ayudándola a ponerse de pie la abrazó. Mikoto volvió a acariciar su espalda, sintiendo como acomodaba su cabeza en su hombro derecho— Shisui, eres un buen chico —, la escuchó decir y la conexión que sintió en ese momento con ella; fue única. Shisui cerró los ojos y se dejó envolver por ese sentimiento tan cálido que crecía cada vez más dentro de él. Aquello era tan confortante, tan familiar que un nuevo y repentino recuerdo llegó desde su subconsciente el cual se había mantenido escondido por casi 23 años en la parte posterior de su cabeza. Esa voz resonaba tan fuertemente en su mente que se dejó embriagar por ella, una paz interior llenó por completo no solo cuerpo sino también su alma, pues por fin después de muchos años, por fin la recordaba, por fin recordaba la voz de su madre…
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FLASH BACK.
—Pórtate bien mientras no estamos, ¿de acuerdo? — le decía la mujer de cabello negro muy largo que le llegaba hasta las rodillas. Llevaba un chaleco verde y una banda de Konoha en su frente. Su piel blanca contrastaba con sus profundos ojos negros — eres un buen niño Shisui— le dijo dulcemente sonriéndole mientras veía como jugaba dentro de su cuna.
—Ya es hora— escuchó la voz de un hombre de aproximadamente 20 años de edad, quien llevaba una banda ninja de Konoha en su frente, su cabello negro era corto y se alzaba en todas direcciones de su cabeza como si se tratara de un león. Él al igual que la mujer llevaba un chaleco verde que lo distinguía del resto; como un jonin— Vámonos Naori— le dijo a la mujer viendo como sostenía al niño entre sus brazos.
— ¡Oh!…perdóname Shisui, soy un mal padre— exclamó con los ojos cerrados, mientras rascaba su cabeza y se acercaba a ellos.
—No lo eres Kagami— respondió ella, besando la mejilla de su esposo.
Él sonrió cargando delicadamente al niño— claro que sí, siempre estoy fuera y paso poco tiempo con él— agachó la cabeza con culpabilidad, su hijo estaba creciendo tan rápido que ni cuenta se había dado que ya había dejado los pañales.
—No te preocupes, Shisui entenderá que es por su seguridad, que lo haces para que pueda crecer en un mundo tranquilo— Naori besó sus labios mientras el bebé los veía detenidamente. No comprendía nada, de hecho todavía no tenía ni conciencia, sin embargo aquella acción se había quedado grabada inconscientemente en su infantil memoria.
El hombre naturalmente sonrió, ese niño era idéntico a él — te prometo que en cuanto regresemos, jugaré contigo Shisui— sonrió lanzándolo hacia el aire en repetidas ocasiones, mientras la mujer lo veía un poco enojada y el niño reía.
— ¡No hagas eso Kagami! — gritó preocupada
— Lo siento— pronunció nervioso rascando su cabeza de nuevo. Kagami se acercó a la mejilla de Shisui para "besarla" pero en su lugar le murmuró— cuando estemos solos, lo haré de nuevo pero… shhh… que mamá no se entere— él bebé lo observó fijamente en silencio, como si supiese que tendría que guardar el secreto— Bien, ya es hora— pronuncio abrazándolo y besando su frente, para posteriormente entregárselo a su madre.
Luego de ello caminaron hacia la entrada de la aldea. Cerca de la puerta estaba Fugaku Uchiha, quien recientemente había heredado el título del líder del clan tras la muerte de su padre.
—Mikoto, ya nos vamos, de verdad muchas gracias por cuidar a Shisui mientras no estamos.
—Eres mi mejor amiga, no te preocupes— respondió amablemente—váyanse tranquilos.
—Gracias— dijo Naori, abrazándolo tan fuerte que el bebé hizo una mueca de dolor, luego besó sus mejillas y lo arrulló — te amamos Shisui— le dijo antes de entregárselo a Mikoto. Kagami apretó una de las mejillas del bebé y de reojo vio a Fugaku quien "disimuladamente veía la escena"
— ¡Oí Fugaku!— le gritó haciendo que este volteara hacia él— ¡espero que cuando regresemos, ya te hayas animado a declarártele a Mikoto san, Shisui necesitará un amigo con quien jugar!— rió, haciendo que las mejillas de Fugaku enrojecieran tanto que tuvo que voltearles la cara para evitar ser descubierto. La actitud de Kagami era indignante, ¿Cómo se atrevía?
—Hump— bufó con molestia, cruzó los brazos y cerró los ojos. "Idiota" pensó profundamente avergonzado.
Kagami rió de nuevo ante la actitud de su mejor amigo — Aquí entre nos— continuó acercándose a Mikoto susurrándole al oído— le gustas desde la academia— Mikoto enrojeció, viendo como el hombre continuaba con la cabeza ladeada; ese chico era… tan frio, tan serio y ella tan dulce, tan tierna que…algo entre ellos… ¿realmente funcionaria?. Tenía sus dudas, pero por extraño que parecía todo, el corazón de la Uchiha inexplicablemente comenzó a latir fuertemente por él, tanto que desde ese entonces no pudo sacarlo de su mente.
—Ya vámonos— exclamó Naori, despidiéndose de su amiga y su bebé.
— ¿Por qué te gusta molestar tanto a Fugaku? — le preguntó saliendo de la aldea, el comenzó a reír, sin saber que ya no regresarían vivos a ella.
En ese momento Shisui solo tenía dos años.
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FIN FLASH BACK
—Oka…san— murmuró aumentando la fuerza con la que la abrazaba— yo… me enamoré de alguien— confesó por fin, Mikoto formó una gran sonrisa— le pedí matrimonio y ella aceptó— las cejas de ella se alzaron con sorpresa y algo de decepción, esperaba al menos algo de consideración hacía ella. Aun así se sentía muy feliz por él— pero…—la preocupación volvió hacia ella. Él pausó con miedo, no era fácil decírselo, no a ella. Definitivamente no quería lastimarla, pero Mikoto exigía la verdad y su deber era ser sincero. Shisui la soltó para verla fijamente a los ojos, tomó sus dos manos entre las suyas viendo su expresión facial; "angustia", eso reflejaban sus ojos.
— ¿Pero? — su corazón latía apresuradamente.
—Me enteré que…—cerró los ojos, no quería verla llorar tras su declaración— ella— suspiró con dolor— está esperando un hijo de Itachi— los ojos de ella se abrieron tanto que parecían salir de sus orbitas, entró en shock, su cabeza trataba de encontrar palabras similares para poder decirle que estaba equivocado, pero por más que lo intentaba, no había, no existían, era tal cual lo dicho por él— lo que más me duele es que Itachi sabía que la amaba y que me iba a casar con ella y aun así él…
— ¡NO! — gritó saliendo del trance— ¡Mi Itachi no es así! — ella comenzó a alterarse, Shisui la llevó hasta la sala para sentarla.
—Yo tampoco lo creí— pronunció con los ojos vidriosos— pero, un día ella terminó con todo, canceló la boda, me aventó el anillo sin siquiera darme una explicación, simplemente me golpeó y al día siguiente… vieron a Itachi regalarle flores— la mujer lo miró tristeza, sin poder creer lo que le decía.
— ¡Ella miente! — le gritó negando con la cabeza—¡Itachi no es así, tú lo sabes! — volvió a llorar.
—Entiendo que no lo creas, es tu hijo…
— ¡NO! — lo interrumpió de nuevo y ahora fue ella quien apretó sus manos— ¡yo creo en Itachi y creo en ti! — creía fielmente en lo que su instinto le decía. Y si por alguna razón se equivocaba, entonces lo apoyaría a él, no lo abandonaría—Shisui— pronunció limpiando sus lágrimas— voy a hablar con Itachi y te prometo que regresaré con la verdad, si esa mujer está embazada, te juró que no es por Itachi, solo dame tiempo, ten calma, serénate y por favor… "no dudes de él" — sus palabras eran suficientes para calmar su corazón herido. Shisui cerró los ojos, respiró profundamente y cuando los abrió de nuevo llevó su mano izquierda hacia la mejilla derecha de ella sintiendo su fría piel, Mikoto titiritaba, estaba empapada y la noche era fría.
—Oka san, espérame aquí— le dijo soltando sus manos y subió a su habitación. No tardo ni un minuto cuando lo vio bajar con algo de ropa en sus manos y una cobija— cámbiate, le hará daño a mi hermanito— Mikoto sonrió, tomando una de sus manos.
—Gracias— respondió, acariciando su rostro nuevamente para besar su frente, luego lo abrazó, pues aquello había sido incluso mucho más significativo para ella, que una simple palabra.
—No me agradezcas… oka san.
Para ese entonces el reloj marcaba la una y media de la mañana y la lluvia no paraba, Mikoto se había puesto la ropa de Shisui la cual le quedaba notablemente holgada, estaba envuelta en una cobija y sostenía una taza de chocolate caliente entre sus manos. Se había quedado a su lado platicando hasta que la tormenta se detuvo un poco. Luego de su plática Shisui sonrió y dejó escapar una sola lágrima. Se despidió de ella—Cuídate mucho— le dijo dándole un paraguas y ambos se fueron en direcciones opuestas.
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Tan pronto como su madre se lo había pedido, subió lo más rápido que pudo hasta llegar a la habitación de su hermano. Paró cuando vio a su padre tocando insistentemente la puerta.
— ¡Itachi, Itachi, ábreme, Itachi! — gritaba desde fuera, su semblante no había cambiado para nada, estaba más que furioso y comprendía la situación, ellos eran la cabeza del clan, quienes debían poner el ejemplo y salvaguardar la integridad de todos, pero esa tarde-noche había ocurrido exactamente lo contrario— ¡Itachi, sal de ahí, no seas cobarde y dame la cara! — volvió a gritarle haciendo que Sasuke apretase los puños. ¡No, Itachi no era ningún cobarde, era solo una víctima de todas las circunstancias— ¡Itachi, ¿me estas escuchando? — Fugaku apretó sus puños y estuvo a punto de tumbar la puerta cuando Sasuke lo detuvo
— ¡Otou san, detente!— pronunció deteniendo su muñeca— Itachi tuvo un mal día— era la misma excusa que su esposa había dicho momentos antes— No lo llames cobarde, no está de humor, Itachi está herido— Fugaku lo miró fijamente, nunca antes había visto a Sasuke tan preocupado como lo estaba esa noche, aun así no podía simplemente olvidar los hechos cuando todo el clan había visto la escena.
— ¡Esa no es excusa Sasuke, las heridas de Itachi no son graves!—exclamó dejándole saber que continuaría hasta que se dignara a abrirle la puerta.
— ¡Es que no entiendes Otou san! — gritó Sasuke, soltando su muñeca y agachando la cabeza. Fugaku notó como el menor de sus hijos rechinaba los dientes y apretaba sus puños, en su mirada a pesar de su posición podía ver una especie de mezcla entre dolor y odio.
— ¡¿Cómo quieren que entienda si no me dicen nada?! —preguntó desesperado, no era adivino.
—Tch…— murmuró, sabiendo que probablemente Itachi se enojaría con él, pero en algún momento se enteraría y que más daba si era hoy, mañana o en veinte años, el hecho no cambiaría— Shisui traicionó a Itachi— pronunció con pesar, mirando hacia un lado.
Los ojos de Fugaku se abrieron enormemente— ¿Cómo? , a… ¿a qué te refieres Sasuke? — por supuesto que aquello era algo imposible, ¿traicionarlo?, ¿en qué sentido?, ¿Shisui?— ¡Sasuke habla! —lo presionaba mientras su hijo soportaba la dura miraba sobre su ser, pero ya había dado el primer paso, ya no había marcha atrás.
—Shisui embarazó a la novia de Itachi—dijo sin abandonar su posición y con un deje de tristeza. Fugaku dejó caer sus brazos a los costados— ¿embarazó?, ¿novia? — estaba mucho más confundido que antes, ¿cómo es que se no se había enterado que su hijo tenía…¡no!, paró recordando la mañana en la que había encontrado en la cama de Itachi a la heredera de los Hyuga. Si, habían hablado sobre ella y su relación con Itachi, pero pensó que únicamente se había tratado de algo pasajero, de una sola noche y nada más. En el fondo Fugaku deseaba que solo hubiese sido un encuentro casual, de una necesidad fisiológica de la que ambos habían sido víctimas, de algo sin compromiso. Aunque pensar eso no le agradaba del todo porque hablaba mal de la reputación de su hijo, del futuro líder de su clan, pero por otro no deseaba que Hiashi se enterase de ello ni mucho menos tener como consuegro a alguien tan… digamos "tradicional" — ¡No puedo creerlo! —Fugaku estaba más preocupado de las consecuencias que le traería al clan que un Uchiha embarazara a la futura heredera de un clan tan estricto como el Hyuga— ¿sabes los problemas que nos traerá eso? —Fugaku se dio una palmada en la frente, intentando controlarse, intentando digerir la información y es que el líder de los Uchiha, no tenía ni idea de cuan enamorado estaba Itachi de ella.
— ¡Otou san entiende! — le volvió a gritar Sasuke, llamando su atención— Itachi está…
— Ya basta Sasuke— escucharon su voz— olvidaré todo, asumiré las consecuencias de mis acciones, pagaré los daños que he hecho y le pediré perdón a todo el clan, pero por favor, olviden ese tema, no quiero saber nada más— pronunció con seriedad. Fugaku lo vió de reojo cruzando los brazos, estaba feliz que Itachi volviese en sí, aunque no lo absolvía de su culpa. Cerró sus ojos, tratando de encontrar las palabras adecuadas.
—Sé que… que no quieres hablar de ese tema, pero ¿están seguros de su información? — Fugaku dudaba de lo que su propio hijo le decía, Shisui era despreocupado y un sin vergüenza la mayoría del tiempo, pero a pesar de todo era un ninja honorable, fiel y sincero— ¿estás seguro que Shisui te traicionaría de esa forma? — Fugaku sembró la duda, Itachi veía a su padre fijamente y hasta Sasuke comenzaba a dudar— estamos hablando de la persona que los ha cuidado, protegido y guiado desde que eran unos bebés, especialmente a ti Itachi, de la persona quien te ha enseñado incluso más que yo —pausó colocado una mano sobre su hombro— Shisui es… tú hermano mayor, ¿crees que dudar así de él es justo?, ¿se lo preguntaste directamente? — Itachi negó, estaba avergonzado porque hasta el mismo sabía que había cedido ante sus instintos primitivos— ¿entonces?, ¿Cómo puedes agarrarte a golpes con él sin siquiera saber su versión de los hechos?, te has puesto a pensar que… ¿puede ser ella quién miente? — Sasuke e Itachi inmediatamente brincaron de golpe.
—No miente—pronunció Itachi— Sasuke los vió abrazados dentro del hospital, posiblemente festejaban su embarazo— Fugaku respiro profundamente volteando a ver a Sasuke.
—No sé qué tipo de cosas o sobre qué temas pudiesen haber hablado entre ellos, ni me interesa, pero… ¿lo que estás diciendo lo escuchaste de sus propias palabras?, ¿los escuchaste festejar sobre ello?
—Nh- no era necesario Otou…
—¡Respóndeme con un sí o un no! —demando haciendo que Sasuke negara. Fugaku volvió a suspirar— es increíble e inaceptable que por una suposición, se haya armado todo este escándalo— ambos hermanos agacharon la cabeza—¡ me sorprende que tú Itachi, siendo tan juicioso hayas caído en este tipo de cosas!
—Lo siento Itachi— pronuncio Sasuke, aun con la cabeza abajo, sintiéndose culpable de todo el alboroto. Realmente quien se había dejado llevar por la ira y el rencor había sido él y desafortunadamente había envenado a su hermano.
Itachi se acercó a él y posó dos dedos sobre su frente— Descuida Sasuke, no es culpa tuya—Sasuke sonrió ante el gesto de su hermano
—Bien— los interrumpió Fugaku— sea como sea, mañana mismo empezaremos las reparaciones en el clan. Itachi, Sasuke, quiero que se presenten a primera hora en la comandnacia, pónganse su uniforme y ofrezcan todo su apoyo, yo iré mañana a hablar con Shisui, no solo porque quiero que se resuelva todo este problema, sino porque también debe responder por los daños causados, ¿de acuerdo? —pregunto y ambos asintieron.
La ventana del pasillo en el que estaban comenzó a temblar, tras el temible rugido de los truenos que podían escucharse. Habían estado hablando por un buen rato y apenas se habían dado cuenta de las terribles condiciones climáticas — Esperemos que por la mañana la tormenta se detenga, así no podremos trabajar adecuadamente— pronuncio mirando su reloj de mano— casi las tres de la mañana— sorprendido de cuán rápido pasada el tiempo— Itachi, es mejor que vayas y tranquilices a tu madre.
—Lo haré—exclamó sin dudar, bajando por las escaleras junto a su padre y su hermano. Cuando lo hicieron se dieron cuenta que ella no estaba, ni tampoco estaba su abrigo. Fugaku suspiró esbozando una leve sonrisa.
—Vayamos a descansar—ordenó haciendo que sus dos hijos asintieran. No le preocupaba que su esposa estuviese fuera de casa a esa horas de la noche y bajo esas condiciones climáticas, pues sabía exactamente a donde había ido y estaba seguro que ella y el hijo que venía en camino estarían a salvo a su lado. Eran las 3;45 de la mañana.
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Con antelación estaba en la conciencia que alguien los esperaba dentro del gran salón principal, no necesitaban anunciarse, pues sabían que él estaría ahí dentro sin importar que.
—Hinata sama, es mejor que entre— pronunció Neji unos tres metros antes de llegar a la puerta.
—Si— dijo sin apartarle la vista, era obvio que estaba asustada, pero si sabía que le esperaba un regaño monumental, no tenía caso esperar. Ambos dieron un gran suspiro y se acercaron a la puerta.
—Buenas noches— exclamaron ambos girando la perrilla de aquella habitación.
—Siéntense— simplemente escucharon con esa voz severa tan característica del líder Hyuga. Hinata y Neji obedecieron su mandato y tomaron asiento posicionándose frente a él.
—¿Qué ocurre Hiashi sama?— preguntó Neji ante su actitud, no era para nada usual que estuviese tan tranquilo y menos después de lo que había hecho Hinata, la entendía, pero estaba seguro que no le iba a ir nada bien con su padre después de haber propiciado la cancelación de una reunión tan importante.
—Hinata, estoy cansado de tus estupideces, ¿no te das cuenta que pudiste habernos metido en un problema? — Hinata abrió los ojos y luego agachó la cabeza. Después de ese día tan horrible para ella, lo que menos necesitaba eran más regaños, aunque sabía que aquello sucedería inevitablemente.
—Lo siento Otou san, y-yo estaba asustada y salí a tomar aire, caminé y sin darme cuenta yo…
—No necesito excusas— la interrumpió viéndola con molestia— tuvimos suerte que fueran ellos quienes cancelaran el compromiso — Hinata por un lado se tranquilizó un poco, y no por saber que su prometido no se había enojado con ella, sino más bien porque el regaño hacia ella sería menos agresivo. Sin embargo Neji notó algo extraño en él, en su actitud, en su expresión facial — pueden retirarse— Hinata volteo a ver a Neji completamente sorprendida y él le siguió el juego solo para no preocuparla, estaba seguro que algo más estaba pasando.
—Si— dijeron los dos al mismo tiempo. Para posteriormente salir del lugar. Tras ello cada uno subió hasta su cuarto, pensando en que mañana sería un mejor día —Neji nii, no olvides que mañana…
—Lo sé, no se preocupe Hinata sama— la vio sonreír justo antes de cerrar la puerta de su habitación.
El reloj marcaba en ese momento casi las tres y media de la mañana. Visitó las habitaciones de sus dos hijas para asegurarse que ambas estuvieran dormidas. Una de ellas había ido a la cama desde las diez de la noche y la otra acaba de entrar en sueño profundo. Casi una hora atrás después de pensar y pensar en lo que pasaría mañana y tras haber llorado casi todo el día.
—Hiashi sama, lo estaba esperando— lo sabía, él sabía que iría en algún momento a buscarlo, lo había notado desde que habían llegado.
—Neji, necesito que escuches lo que tengo que decirte— el Hyuga más joven asintió y tras unos cuantos minutos, sus cejas se alzaron de sorpresa, para después asentir con firmeza a su petición— como usted ordene.
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"Amanecer del día 17 (Martes) "
Un sentimiento de nostalgia lo llevó hacia aquel lugar, el reloj estaba por dar las cinco de la mañana, los truenos habían cedido, pero el cielo grisáceo continuaba con su precipitación. En completa seriedad se quedó viendo hacia abajo, leyendo el escrito que estaba grabado en ella, nunca antes había hablado con Mikoto como lo había hecho esa madrugada, por primera vez supo cómo habían sucedido las cosas pues siempre había tenido curiosidad por saberlo, pero nunca se había atrevido a preguntar, porque sabía que era doloroso para ella y aunque tuviese todo el derecho, prefería no hacerlo. Se mantuvo inmóvil sintiendo como la lluvia arreciaba de nuevo golpeando fuertemente su cuerpo.
"Naori Uchiha y Kagami Uchiha" se leía sobre el cemento de las lápidas.
Desde la entraba del cementerio ella lo había visto, estaba casi al fondo del lado derecho, la escena que apreciaba comenzaba a llenar sus ojos, conocía el motivo por el cual él estaba ahí. Cabizbajo con sus ropas rasgadas y sangre seca en ella, nunca antes lo había visto tan frágil. Caminó lentamente hacía él hasta quedar dos metros detrás de su espalda—Shi.. —pronunció sin poder terminar.
—Mi padre murió protegiendo a mi madre, pero su sacrificio fue en vano— exclamó serenamente, desde hace un tiempo había sentido y escuchado la presencia de la mujer— un día salieron de misión cuando yo tenía tan solo dos años y me dejaron al cuidado de Mikoto sama, la mejor amiga de mi madre— suspiró llevando una de sus manos hacia sus costillas— dos semanas después mandaron a varios jonin tras un llamado de auxilio por parte de ellos, pero cuando los encontraron ya era demasiado tarde, el corazón de mi padre había sido atravesado por una katana en el país del viento— Hana bajo la mirada, sintió un profundo dolor, nunca imaginó que él se hubiese quedado huérfano siendo prácticamente un bebé— Mikoto y Fugaku sama eran dos de los ninjas que fueron a auxiliarlos, cuando llegaron a donde estaban habían transcurrido casi dos días y el filo del arma había alcanzado a mi madre, Mikoto sama apenas se había convertido en jonin y me dijo que nunca antes había visto algo tan horrible, nunca imaginó ver el cuerpo de sus mejores amigos completamente atravesados por un arma que estaba incrustada en una enorme roca casi en su totalidad, la cual los mantenía suspendidos en el aire, pero para desgracia de mi madre ella había sido herida del lado contrario al corazón, no puedo ni imaginar su desesperación, su impotencia, el dolor que sintió viendo como lentamente mi padre moría frente a sus ojos. Mikoto sama también me dijo que cuando llegaron mi madre seguía con vida, estaba llorando mientras con las fuerzas que le quedaban abrazaba el cuerpo helado e inerte de mi padre, bajo sus pies una gelatina hemática sobre la cual caían las últimas gotas de sangre de mi madre…—hablaba mientras recordaba la plática que había tenido con ella en medio de la tormenta de la madrugada, Mikoto por fin se había atrevido a contarle todo lo ocurrido aquel fatídico día.
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STORYTELLER.
—Cuando nos reunieron, no esperé que se tratase de una llamada de auxilio por parte de ellos, entonces el tercer Hokage se hizo cargo de ti mientras yo estaba fuera. En ese equipo de apoyo íbamos Minato, Tekka y también Fugaku y aunque no lo conocía del todo, fue un gran apoyo para mí en esos momentos. Fue así como en silencio nos dirigimos hacia el país del viento, en todo el camino nadie se detuvo, continuamos sin parar, yo estaba muy preocupada, pues Kagami y Naori no eran ninjas cualquiera, eran hasta ese momento de los más fuertes dentro de la aldea. Cuando llegamos, tu padre ya había… muerto y tu madre agonizaba.
Shisui recordaba a Mikoto sosteniendo una taza de chocolate, mientras le contaba la historia.— Cuando ella me contaba todo eso, la vi cerrar sus ojos fuertemente, como si intentase reprimir sus propias lágrimas, yo sé que no es fácil para ella hablar sobre esto y cuando era un niño en muchas ocasiones la encontraba llorando, pero no le decía nada porque no quería preocuparla más. Entonces… guardé silencio y me juré a mí mismo nunca preguntarle— Hana dio unos cuantos pasos para quedar más cerca de él— después— volvió a relatar lo dicho por Mikoto
—Rápidamente me acerqué hasta tu madre — ¡NAORI, NAORI! —le grité y ella comenzó a abrir lentamente los ojos. En cuanto me vió lloró y yo sentí como algo dentro de mí se rompía en mil pedazos.
—Mi…ko…to — me habló con dificultad, la sangre de sus labios era color guinda oscuro, ya se había oxidado desde hace tiempo. Me dolía tanto pensar que ella había estado casi dos días sufriendo no solo por su herida, sintiendo como se desangraba poco a poco, sino por lo cruel que había sido para ella permanecerse tanto tiempo al lado del cadáver del hombre que amaba— Ka…ga…mi —me volvió a hablar apoyando su cabeza en la espalda de tu padre— se… sa-sa…crifi…co, por mí en…va-vano— yo escuchaba como desesperadamente intentaba mantener su respiración— an-antes d- de irse, Ka…ga…mi, vol- volteó hacia m-mí y m-me besó por ultima ve-vez, me dijo qu-que me a-amaba y yo le son- sonreí pues sa…bi…a que s-su fi-nal esta…ba cerca y le dije qu-que me es…perara, que me do-dolía de…jar a Shisui a-aquí, pe- pero que no…so…tros cuidarí…amos d-del bebé que ve-venía en ca…mi…no, allá do-donde quiera qu-que va…yamos— luego de su confesión, tú madre me dijo que tu padre sonrió— lo- los cuidaremos a- am…bos — fueron sus últimas palabras y luego de su respuesta inmediatamente su sonrisa comenzó a desvanecerse. Se había ido.
— ¡No, no será en vano, Shisui te necesita! — le grité y empuñe el arma que los atravesaba, pero justo cuando iba a jalar hacia atrás para liberarlos, sentí como por detrás unas manos sujetaban mis brazos, impidiendo que los moviese.
—No, ya es tarde, permítele morir en paz, sin más dolor— escuché la tranquilidad de una masculina voz, tu madre nos miraba fijamente y pude apreciar un brillo muy especial en sus ojos a pesar de la situación en la que estaba.
—Prométeme— pronunció con la voz quebrada, pero sin siquiera tartamudear, tenía algo en mente, su determinación la llevó a sobrepasar sus propias capacidades físicas, y supe que algo realmente importante la impulsaba a luchar de esa manera estando al borde de la muerte— que cuidarás y amarás a Shisui por mí — yo no pude más y rompí en llanto, tomé su mano y le juré que lo haría— es mi hijo— le respondí, luego de eso ella sonrió— Gracias— susurró aferrándose mucho más a la espalda de tu padre. En ese instante vi claramente como ese brillo tan hermoso en su mirar se apagaba poco a poco. Sus parpados caían hasta que sus ojos se cerraron completamente. Yo no le hablé más, porque sabía que era inútil, Naori se había ido con una sonrisa en su rostro. Entre en shock, mi alma se partió en dos, voltee a ver al hombre que me mantenía sujeta de los brazos, era Fugaku, su cabeza se inclinaba hacia abajo en dirección a tu padre, no pude ver sus ojos pues su fleco los mantenía escondidos, sin embargo pude notar como sus lágrimas caían por cada lado de sus mejillas. Fije mi vista en él escuchando de nuevo su voz— te prometo, que me aseguraré que tu hijo crezca siendo un hombre de bien— pronunció y en ese momento el viento sopló tan fuerte que movió la cabeza de Kagami. Vi como Fugaku apretó sus dientes, pues aquella repentina acción hizo parecer como si él estuviese escuchándolo, como si tu padre hubiese asentido a su promesa. Tras ello y cuando volvimos en sí, regresamos a Konoha con los cuerpos de tus padres, e inmediatamente los hicimos descansar en el cementerio de Konoha. Durante el funeral, Fugaku y yo juramos nunca decirte la verdad sobre lo sucedido y desde ese momento fuimos más cercanos. Yo te cuidé y me hice cargo de ti desde entonces, Fugaku se mantuvo cerca de nosotros y fue cuando comenzamos a salir. Pasó el tiempo y … ¿recuerdas el día en que nos llevó por un helado? —Shisui asintió— para ese entonces tenías casi cinco años, siempre fuiste un niño muy listo y sabias que algo extraño sucedía, quizá porque tu corazón y tu conciencia extrañaban a tus verdaderos padres, los necesitabas. Justo en ese momento Itachi estaba creciendo dentro de mí y entendí la importancia que tenía que supieras la verdad. Fue entonces cuando decidimos hablarte sobre ellos, aunque tú ya lo sospechabas y no pudieras recordar muy bien la cara de tu madre, sin duda alguna sabias que no era yo. Te mantuviste tanto tiempo en silencio que preocupé mucho por ti, mi vientre crecía y crecía, mientras tú te alejabas cada vez más, sabías que un bebé nacería, que yo sería su madre y que la tuya no estaba contigo, sabía que no entendías su ausencia ni porque estabas viviendo con nosotros, pero el día en que Itachi nació algo cambió dentro de ti. Recuerdo perfectamente ese día, yo estaba en la cama del hospital, yo tenía a Itachi entre mis brazos, te acercaste y hundiste delicadamente tu dedo índice derecho en su mejilla izquierda, Itachi brincó ante tu repentina acción y tomó inconscientemente tu dedo, al principio te asustaste, pero desde ese momento noté un cambió en ti. Comenzaste a sonreír de nuevo y constantemente me decías que siempre cuidaras de tu hermanito y lo has cumplido Shisui— ella me miró con tarta ternura, que sentí como si las dos, como si mis dos madres estuvieran ahí conmigo.
Yo estaba sentado a un lado suyo, tomé sus manos y las besé —Así como también, ustedes han cumplido la promesa que le hicieron a mis padres— le respondí y tras ello, nos despedimos. Por primera vez acaricié el vientre de nuestro nuevo hermano y ahora que me enteré que mi madre biológica estaba embaraza al momento de morir, me pregunto ¿hubiese sido niña o niño?, aunque sé que ahora no tiene ningún sentido que lo haga, yo simplemente no puedo evitarlo— Shisui levantó la cabeza, dejando que la lluvia cayera en su rostro. Gotas de lluvia cayeron sobre sus ojos mezclándose con sus propias lágrimas. Respiro profundamente y de un momento dejó de sentir el frio goteo sobre su rostro, abrió los ojos pensando que la lluvia se había detenido, pero en su lugar vio delgadas antenas entrecruzarse, las cuales extendían una lona de color purpura. Hana estaba a escasos centímetros de su espalda protegiéndolo con su paraguas de la lluvia que recién arreciaba, Shisui la vio de reojo sosteniendo en su mano derecha el paraguas y en la izquierda "el ramo de rosas blancas de la discordia" pegado en su pecho.
—Que desconsiderado eres— pronunció Hana soltando el paraguas —compré estas flores para mi padre, pero estoy segura que no le importará si las comparto— Shisui abrió sus ojos con sorpresa cuando vio que dividía el ramo en cuatro partes colocando tres rosas blancas sobre la tumba de su padre y seis sobre la de su madre— se cuánto duele— exclamó en cuclillas frente a las lapidas con Shisui a sus espaldas— mi padre murió en una explosión cuando yo tenía doce y Kiba siete, no hay mucho que agregar, simplemente estaba en el lugar, la hora y día equivocado— terminó recogiendo el paraguas del suelo, aunque ella ya estaba empapada.
— ¿Por qué seis? — cuestionó el Uchiha, debían ser cuatro para cada uno.
—Tres para tu madre y tres para tu hermano o hermana—respondió, volteando hacia él, podía ver claramente como algunas de sus heridas no habían sido tratadas todavía— ¿por qué Shisui?, ¿Por qué has estado actuando así?, ¿por qué lo hiciste? — sabía que quizá no era el momento, ni el lugar, pero ya no podía más. Sus labios simplemente se habían movido.
—Por idiota—respondió, dejándola confundida— por dudar de mi propio hermano, por dudar de Itachi— terminó, dando media vuelta para salir del cementerio. Debía regresar a su casa, debía ducharse, cambiarse y esperar una respuesta de su madre, pero antes de eso necesitaba ir a ese lugar, en donde sabía que la soledad reinaba así como también la tranquilidad.
—No entiendo— respondió ella, agachando la vista, poniéndose de pie — ¿Qué tiene que ver Itachi? — volteó hacia él, viendo su espalda— sé que te peleaste con él y la verdad me pareció muy extraño, ustedes siempre se han apoyado mutuamente y como tú mismo lo acabas de decir, es tu hermano, pero sigo sin entender… ¿por qué?, ¿por qué después de todo lo que vivimos juntos y de pedirme matrimonio, decides que es buena idea seducir a Hinata Hyuga? —Shisui detuvo su paso, sus cejas se levantaron y sus ojos se abrieron más de lo normal, volteó conmocionado ante su reclamo mientras se acercaba de nuevo a ella.
—No sé de qué me hablas, pero eso mismo te pregunté ayer… ¿por qué Hana? ¿por qué después de haberme aceptado en tu vida… me cambias por alguien más?, sinceramente espero que Itachi no tenga nada que ver en esto—paró y sonrió levemente recordando las palabras de su madre — ¡no… ahora estoy seguro que no tiene nada que ver!, pero eso no quita el hecho que fue muy cruel culparlo a él y jugar así conmigo— la miró con una profunda tristeza, no podía asegurarlo pero aun así el solo pensar que por esa mentira había golpeado y dudado de Itachi, le lastimaba como nunca antes alguien lo había hecho— dime Hana, y contéstame con la verdad, si resulta ser de alguien más yo entenderé, me alejaré, me haré a un lado y no me voy a enojar ni haré algo contra él, simplemente quiero que mi mente esté en paz, quiero serenidad, te lo suplico por favor dime la verdad, ya basta de mentiras…¿de quién es el bebé que estás esperando?, porque estoy seguro que…de Itachi no es — Hana lo miró todavía más confundida, rabia, tristeza y un sinfín de emociones juntas. A pesar de todo eso, podía notar cierta aura de tristeza envolviéndolo.
— ¡¿Cómo te atreves?, ¿Cómo puedes ser capaz de decirme eso?, después de todas las noches que pasamos juntos, ¿de dónde sacas eso?, has sido tú quien me ha engañado, embarazaste a Hinata Hyuga estando comprometido conmigo! — Hana pensó en golpearlo, pero se detuvo, no por su estado físico, sino porque algo dentro de ella se lo impedía
— ¡NO! — gritó sin dejar de mover la cabeza con negación acercándose a ella, para tomarla de los hombros— ¡yo sería incapaz de hacer eso, Itachi… Itachi está enamorado de ella, además Hinata va a tener un hijo suyo! — Hana dejó caer las flores que le quedaban. Shisui notó su actuar enseguida.
—¿C- como sabes eso? —le preguntó boquiabierta sin dejar de ver sus ojos.
—Ella misma me lo dijo, ella misma me lo confesó.
Hana entró en shock ante la revelación, ¿en qué momento Itachi Uchiha y Hinata Hyuga habían…, es que, de todas las personas dentro de la aldea, eran la pareja menos pensada; Itachi era el soltero más codiciado y quién tenía el record de batear mujeres y Hinata Hyuga era alguien que seguramente se casaría con algún Hyuga impuesto por su padre. Pero eso no era lo importante ahora — ¿Entonces… por qué ella dijo que era tuyo? — lo miró sin parpadear, su cabeza aún no procesaba la información.
— ¡Hana!—pronunció Shisui sosteniendo sus manos entre las suyas sin dejar de verla a los ojos — ¡te juro, aquí frente a la tumba de mis padres, que no sé porque Hinata dijo eso, pero yo nunca me he acercado a ella ni me ha interesado ella de esa forma, porque tú eres la única a quien yo he amado de verdad y yo sé más que nadie cuánto la ama Itachi! — paró para tomar aire— ahora… ahora comprendo su actitud, su furia, su enojo… ¡todo! — miró hacia el suelo, cerrando amargamente los ojos, su tono de voz había cambiado, se escuchaba mucho más apagado— él estaba dolido, se sentía traicionado por mí, al igual que yo de él y… yo no podía entender… aunque notaba algo extraño… ¿por qué si era él quién me había traicionado… se mostraba tan molesto conmigo?... Hana—volvió a verla a los ojos— hasta llegué a pensar que se debía a que te amaba demasiado, pero… ¡no!, él cree que Hinata está esperando un hijo mío—suspiró, la Inuzuka simplemente veía su rostro, realmente se miraba muy mal; consternación, era la palabra adecuada.
—Shisui— habló ella, acariciando con su mano derecha, la mejilla del mismo lado— yo pensé que el hijo de Hinata era tuyo…entonces… ¿fue una confusión desafortunada? — le preguntó, pero lo vio negar.
—No lo creo, porque ella me dijo a mí entre lágrimas que el padre de su hijo era Itachi y a ti te dijo que era mío.
—No exactamente— pronunció ella— fue Neji Hyuga quién nos lo contó, pero… —pausó, si lo pensaba bien, que se lo dijera Neji era prácticamente lo mismo— quizá tengas razón, lo que no me explico es… ¿por qué Hinata haría algo así? —preguntó lanzándose a sus brazos. Shisui se quejó un poco, pero eso ya no le importaba., la había recuperado a ella.
—No lo sé— respondió abrazándola fuertemente— pero te juró que lo voy a averiguar, le preguntaré directamente ¿por qué está diciendo eso?, al final Mikoto sama tenía razón "nunca debí dudar de Itachi… ni de ti".
Hana no comprendió a que se refería con "nunca debí dudar de Itachi", pero no dijo nada—Yo tampoco Shisui y es que todo se relacionaba tan bien, que de verdad lo pensé y hasta… cancelé los preparativos de la boda, lo siento tanto.
—No te preocupes, yo entiendo Hana, ahora lo importante es que logramos aclarar esta situación, además eso quiere decir que…— pausó viendo detenidamente su vientre— ¡¿voy a ser papá?! — grito feliz, la sonrisa de la cual ella se había enamorado volvía a él, pero mucho más iluminada que antes. Era mucho más hermosa que antes. Hana tomó una de sus manos y la posó sobre su vientre.
—Sí, vas a ser papá— respondió sin dejar de sonreírle— ¿Por qué te sorprende tanto?, ya te lo había dicho y te confieso que me dolió mucho al principio que no lo aceptaras, pero me da mucho gusto saber que has recapacitado.
— ¡Hana!... es que yo jamás renegaría de mi hijo, es que yo…Hinata me dijo que… Itachi y tu….iban a tener… ¡que el hijo que estabas esperando era de Itachi y yo me sentí tan traicionado, me sentí devastado, no tuve ningún momento de paz en estos últimos días, no podía dormir, pensaba en muchas cosas, fue un infierno!.
La Inuzuka acarició su mejilla — ¿Te das cuenta? — le preguntó besando delicadamente sus labios, pues no quería lastimarlo— me da mucha tristeza que Hinata haya sido capaz de inventar tantas mentiras, no entiendo… ¿por qué?, pero logró la cancelación de nuestra boda y no solo fragmentó nuestra relación, nuestra confianza y nos hundió en una profunda decepción y dolor, sino que también hizo que Itachi y tu…—pausó empuñando la mano que tenía libre— es por esto que Itachi y tú se enfrentaron ayer, ¿verdad?.
Shisui asintió— no hay duda— respondido pues no existía otro motivo y la discusión que había tenido durante la pelea lo confirmaba, sobre todo aquella frase que resonaba fuertemente en su cabeza "¿Sigues victimizándote?, soy yo quien debería de reclamarte, me engañaste, fuiste tan cruel como para animarme a ir tras ella y todavía con todo el cinismo del mundo me acompañaste a…"recordó y sabía a qué se refería Itachi exactamente—Hana— volvió a hablar soltándola para agacharse y tomar el paraguas y las flores que estaban en el suelo, la lluvia continuaba cayendo, eran las seis de la mañana, pero las densas nubes no dejaban que el sol se asomara, sus ropas completamente mojadas estilaban agua— Vayamos con tu padre— le dijo ofreciéndole su brazo, ella lo tomó y caminaron juntos hasta el otro lado del cementerio. Cuando llegaron a la tumba del Sr, Inuzka algo impulso a Shisui a hacer algo que jamás imaginó.
— Yo sé, que no es lo apropiado, ni mucho menos lo que su hija se merece—ella volteó a verlo confundida, sin entender nada de lo que ocurría, únicamente vio como el Uchiha metía una mano a la bolsa de su pantalón sacándola empuñada y se ponía de rodillas frente a ella — ¿le daría permiso a este cabeza hueca de casarse con su hija? — preguntó mientras su puño se abría lentamente, Hana sonrió al ver su anillo de compromiso.
—Dice— contestó extendiéndole su mano para que pudiese colocarle el anillo—que no tiene caso que preguntes eso, porque los cabeza hueca no entienden de razones— sonrió, sintiendo como el anillo se deslizaba a lo largo de su dedo.
— ¿Eso es un un sí señor Inuzuka? , porque aunque dijera que no, le informó que de todas formas me voy a casar con su hija, porque quiero estar cerca de ella y de mi hijo—Shisui se puso de pie — No creas que aunque mi hijo está creciendo dentro de ti, me voy a aguantar tantos meses sin….— paró mirándola lascivamente.
— ¿Ya vas a empezar? — cuestionó Hana, colocando ambas manos sobre su cintura.
—Nunca he terminado— respondió tomándola por la cintura para luego atraerla hacia él bruscamente, esbozó una sonrisa ladina y levantó una ceja— te he extrañado y te necesito tanto… ¿podemos?
Hana suspiró, tomó su rostro para besarlo delicadamente— No, estas herido—lo regaño.
— ¡Ha-ha-ha ya se me había olvidado!— respondió rascándose la cabeza mientras reía.
—Perdona que interrumpa tu momento, pero ¿Qué hay de Itachi?.
—Jamás me olvidaría de Itachi, pero no sé cómo decirle que Hinata ha mentido todo este tiempo.
—Entonces, primero habla con él, confírmale que el bebé que Hinata está esperando no es tuyo—Shisui asintió.
—Después de hablar con Itachi, iré a hablar con ella y le preguntaré directamente.
—Es lo mejor Shisui, pero por ahora es mejor que nos vayamos— dijo cerrando el paraguas— ya estamos empapados, así que no tiene caso seguir utilizándolo ¿verdad?
Él sonrió —supongo que no, pero está fresco, podrías resfriarte— dijo preocupado, colocando las rosas blancas sobre la tumba de su suegro. Desde ese momento el sentido del deber y la responsabilidad estaban mucho más arraigados en él que antes— yo los cubriré de la lluvia— dijo Shisui abrazándola por la espalda y de esta manera salieron del cementerio.
El Uchiha la dejó en la puerta de su casa— nos vemos después— le dijo tomando tiernamente sus manos, estaba tan feliz que por primer vez no sabía cómo expresar tanto amor, ya la había besado, abrazado, de todo y aun así sentía que no era suficiente. —
—Nos vemos más tarde— ella volvió a sonreír, acercándose a él para darle un delicado pero significativo beso— Te amo Shisui— le dijo antes de que sus manos se soltasen por completo, el Uchiha la miró pícaramente y dio media vuelta. Debía buscar a Itachi.
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Para su suerte había llegado a casa antes de que la lluvia arreciara de nuevo. Sacó sus llaves y cuando estuvo a punto meterla en la cerradura, vio como la perilla comenzaba a moverse—Te estaba esperando— pronuncio Fugaku haciendo una mueca tras verla con esas ropas tan holgadas— ¿es un nuevo cambio de imagen? — Fugaku bromeó al ver su rostro, denotaba preocupación y tristeza, quería alegrarla un poco.
— ¿Itachi está en su cuarto? — preguntó haciendo que su esposo la viese con curiosidad, era evidente que se había enterado de algo.
— ¿Qué sucedió? —Fugaku no la dejaría irse sin decirle al menos algo, la situación no estaba como para secretos y si consideraba lo dicho por Itachi, era de suma importancia conocer la situación.
Pero Mikoto no diría nada a su esposo, no quería hacer las cosas más grandes, no quería que Fugaku se enterase de lo que supuestamente había hecho Itachi, no sin antes hablarlo con él y escuchar de su propia voz; si fue o no capaz de hacer todo por lo que Shisui lo había acusado. No le dijo nada y simplemente subió las escaleras hasta llegar a la habitación de su hijo. Llamó a la puerta, sin obtener respuesta alguna —Itachi— le hablaba constantemente, pero él no respondía. Al final decidió abrir la puerta, había prometido a Shisui una pronta respuesta. Mikoto giró la perilla y abrió la puerta para encontrarse frente a una cama vacía, era evidente que él había descansado ahí, los restos de sangre seca estaban sobre las sabanas y la almohada.
—Itachi está bien ahora— escuchó la voz de Fugaku, mientras subía las escaleras— no te preocupes— fue hacía ella, tomándola de los hombros— anda, ve a descansar, yo te avisaré cuando regrese— ambos se sintieron culpables de callarse las cosas mutuamente, pero era necesario, al menos hasta que Fugaku hablara con Shisui y Mikoto con Itachi. Ella asintió, se recostó en la cama y cerró los ojos sin dejar de pensar en el asunto.
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Cuando entró al clan Uchiha apreció con vergüenza lo que sus actos habían ocasionado. Estaba ingresando cuando vio algo a los pies de los arbustos— H'mmm — exclamó agachándose para poder recogerlo. Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando supo de qué se trataba, recordando el momento en que ayer había visto a Itachi arrojar una supuesta "piedra" — esto es…— pronunció apretándolo con una sola mano. Shisui se puso de pie y lo guardó en la bolsa de su pantalón. — Lo siento mucho—pronunciaba conforme avanzaba por el clan a todas las personas que se encontraba en la calle. Afortunadamente eran pocas debido a la hora. Shisui se paró justó debajo de la ventana del cuarto de Itachi y subió hasta llegar a ella, para darse cuenta que no estaba. Sus labios mostraron una ligera sonrisa, pues sabía exactamente dónde encontrarlo.
Caminó durante cinco minutos, para verlo recargado sobre el tronco de aquel gran árbol. Sus ojos estaban completamente cerrados y la paz que trasmitía era acogedora. Se acercó lentamente y se recargó sobre el tronco del mismo árbol, pero del lado contrario.
—Sabía que estarías aquí— habló cerrando también sus ojos. Itachi no respondió— No sé ni cómo empezar, pero…
—Lo siento—fue interrumpido. Shisui abrió sus ojos y fijo su vista en el cielo.
— ¿Oka san habló contigo? —suponía que su comportamiento se debía a ella.
—No—respondió dejándolo confundido— pero sé que fue a buscarte, gracias por cuidar de ella.
—No me tienes que agradecer por cuidar de nuestra madre, pero dime… ¿por qué me has pedido perdón? — estaba aún más intrigado que antes, si no había sido Mikoto entonces…
—Por haber sido tan idiota y dejar que la situación me dominara por completo, por culparte sin saber la veracidad de las cosas, por ser tan arrogante y no reconocer que podía estar equivocado sin siquiera considerar o tomar en cuenta tu versión de los hechos— Shisui sonrió, ese era el Itachi que conocía, no el que su retorcida mente le había hecho creer. Se levantó de donde estaba para colocarse a un lado de él. Itachi observó de reojo su acción.
—En ese caso, yo también te debo de una disculpa, actué de la misma forma, te culpé y aunque ahora mismo no sepas ¿de qué te estoy hablando?, quiero que me digas una última cosa… ¿por qué me hiciste creer que me atacabas con la espada Totsuka? — Itachi abrió completamente los ojos.
—Te diste cuenta— pronunció dando un gran suspiro.
—Esa espada, sella todo lo que toca sin importar que, cuando la espada de mi Susano'o impactó con ella, debió sellarlo al instante y no lo hizo, ¿por qué?, además cuando utilicé los sellos explosivos, utilizaste el espejo de yata, únicamente para cubrirte, pudiendo haberme regresado el ataque y no lo hiciste, ¿por qué? —Itachi volteó a verlo—reconozco que cuando invocaste al susano'o pensé que las cosas iban en serio y que querías eliminarme, pero después de eso…
—Por qué parte de mi creía en tu inocencia—confesó sin más, no tenía caso seguir ocultándolo, además…— tú también pudiste haberme vencido con el shunshin desde un principio, aumentaste tu velocidad en un inicio, pero noté claramente que tus movimientos se volvieron más lentos y torpes. Cuando iba cayendo sobre la mesa, esperaba un golpe posterior, en cambio apareciste de frente… ¿por qué?, pudiste haberme inmovilizado, sabes que aunque mis ojos puedan ver todos tus movimientos, mi cuerpo no puede seguir el compás de tus pasos, eres mucho más veloz de lo que fue el cuarto.
—Por qué parte de mí, también creía en tu inocencia, además… no quería seguir lastimándote— confesó colocando una mano sobre su hombro— Itachi— le habló viéndolo fijamente a los ojos— No sé qué sucedió, ni ¿por qué?, y te juro que entiendo tu sentir, tu coraje, la decepción, pero escúchame bien, yo nunca me atrevería a traicionarte, te lo prometí y jamás romperé mi palabra, quiero que tengas la seguridad y que tu cuerpo, tu alma y tu mente estén tranquilas al igual que ahora lo están las mías— Itachi lo vio desconcertado, sintiéndose particularmente mejor— yo jamás me atrevería a tocar o a acercarme a Hinata, porque sé que la amas— en ese momento Shisui sacó de la bolsa de su pantalón una pequeña caja negra aterciopelada. Itachi la vio completamente sorprendido
—Esto es…
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FLASH BACK
CUARTO DÍA DE ENTRENAMIENTO (DÍA 13).
Ambos podían decir que ese día había sido pobre para ellos, los genin seguían peleando contra el clon de Itachi, creado dentro de su gentjutsu. Ese día Shisui le había prometido acompañarlo a cierto lugar. No había muchos lugares como los que el Uchiha estaba buscando, pero por suerte y después de andar vagando por mucho tiempo, habían encontrado uno.
— ¡Vaya!... por fin— exclamó aliviado, su larga búsqueda por fin terminaba. Estaba cediendo y hambriento, ya pasaban de las cinco de la tarde— debo confesarte que ya me esperaba algo así— le habló viéndolo antes de entrar— si ya lo has decidido entonces no tiene caso que entre contigo.
—Pe- pero Shisui, quiero que me ayudes, estoy algo nervioso, tú ya has pasado por esto, yo no sabría…
—Itachi— lo interrumpió rodeando con su brazo la nuca de él— es algo que debes sentir tú mismo, no debes dudar, aunque te confieso que yo lo escogí cuatro veces, pero es que tuve bastante dificultades ese día— a su mente regresó aquella adocenada noche, durante la celebración de Konoha — en fin, lo importante es que escojas el que más le llame la atención a tu corazón , ese será el indicado para ella, así que infla el pecho, saca los músculos, levanta la cabeza y ve por ese anillo de compromiso.
Itachi lo miró fijamente durante unos segundos, respiro profundamente y entró a la joyería. En definitiva esa reacción no era la esperada, pero al menos era algo. No podía pedirle más a un chico tan serio como Itachi.
Media hora después, Itachi salió con una cajita de terciopelo en sus manos— Lo tengo— pronunció apretándolo fuertemente contra su pecho. Shisui levantó el pulgar y regresaron a donde estaban los genin. Por supuesto que ese día no hubo avance alguno en el entrenamiento.
FIN FLASH BACK.
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—Si Itachi, el anillo de compromiso que compraste para Hinata.
—Tú lo…
—Sí, lo recogí esta mañana y si te soy sincero, no esperé que lo que arrojaste ayer, fuera esto, pero entiendo tus motivos — pronunció alzándolo en las yemas de sus cinco dedos. Itachi sonrió.
—Gracias… Shisui— comentó intentando tomarlo, pero Shisui lo alejó de inmediato.
— Antes de que lo tomes… hay algo que necesito decirte— Itachi hizo una mueca de extrañez— volví con Hana esta mañana.
—Me alegro mucho Shisui— dijo Itachi levantando una ceja. Estaba feliz por él, porque se miraba muy ilusionado con su boda, pero… ¿que tenía que ver con que no le quisiese dar el anillo?
— Sé lo que estás pensando, pero créeme que es más complicado que lo que parece.
—Bien Shisui, dilo entonces— estaba comenzando a impacientarse.
Suspiró— No sé cómo empezar pero…no sé cómo, ni ¿por qué?, se generó tal confusión, yo creía que tú y Hana me habían engañado y que el bebé que estaba esperado era tuyo.
— ¡¿Quéee?! — sus ojos se abrieron más de lo habitual, su reacción más que de sorpresa era de indignación—Shisui… yo no…
—Tranquilo, ahora sé que fui muy idiota en creer eso y dejarme llevar por la rabia, afortunadamente las cosas se aclararon, pero eso no es todo…
— ¡¿Aún hay más?! —interrumpió notablemente molesto— ¡Shisui… es que no puedo creer que alguien haya…
— ¡Itachi, escucha!
—¡No Shisui, ¡¿sabes lo mal que la hemos pasado por su culpa?!, ¡por culpa de esa mentira vivimos un infierno, nos peleamos, Hana terminó contigo, con tu boda y Hinata…
—Itachi— lo tomó de los hombros para tranquilizarlo— es que creemos que fue ella— la expresión de Itachi cambió drásticamente, ¿otro golpe? No podía creerlo.
—No Shisui, no me digas eso— negaba insistentemente con la cabeza. ¿por qué sucedían estas cosas?, ¿por qué cuando todo parecía tener solución?
—Cálmate Itachi, lo creemos porque aparentemente no hay otra explicación, pero no estamos seguros que sea verdad. Hay algo muy extraño porque según lo que Hana me contó, fue Neji quien les advirtió sobre mi supuesta relación con Hinata, de ahí en adelante lo comprendo, comprendo porque Hana terminó conmigo y me golpeó, pero…lo que no entiendo es… ¿por qué Hinata sigue insistiendo en que soy el padre de su hijo, cuando ella misma fue quien me confesó que esperaba un hijo tuyo?.
Itachi se quedó boquiabierto— ¿Hi-hinata te dijo eso?, ¿te dijo que yo soy el padre de su hijo? —Shisui asintió—¿cuándo?, ¿por qué no me lo dijiste Shisui? .
—Lo siento, pero es que yo creía que Hana y tú, tenían algo que ver. El día que me ingresaron al hospital, ella entró a mi habitación, pero era claro que no me estaba buscando a mí, porque noté cierta decepción y sorpresa al verme, yo le pedí que se quedara, porque de alguna forma quería ayudarte y le pregunté ¿por qué había terminado contigo?, y llorando me respondió que Hana estaba embarazada de ti y que tú habías rechazado al hijo que ella estaba esperando.
— ¡NO!... yo jamás Shisui, ella nunca me dijo…
—Yo lo sé Itachi, pero en ese momento estaba cegado por la ira, la rabia, la decepción, no pensé en nada, lo único que hice fue tratar de calmarla, la abracé y luego de eso salió corriendo, entonces me escapé del hospital y fui con Hana, quería saber si era verdad, pero yo no racionaba entonces malentendí sus palabras, discutimos y me corrió. Yo sé que no suena lógico que una mujer invente ese tipo de cosas y dudo que Neji Hyuga haya inventado todo.
—No creo—respondió Itachi— él no sabía de mi relación con Hinata.
—Entonces… ¿de verdad fue ella quién inventó todo?, pero… ¿con que propósito? — Itachi agachó la cabeza, su rostro no expresaba nada más que sorpresa — sé que es difícil de asimilar y créeme que yo tampoco lo hubiese esperado de ella, pero hasta el momento no encontramos otra explicación.
Itachi llevó una mano a su frente y comenzó a tallarla. Shisui notaba como poco a poco su respiración se alteraba y cerraba su puno— Hablaré con ella.
— ¡No!, es mejor que yo lo haga, estás muy alterado…
—Pero Shisui yo…
—Por favor Itachi, yo me encargo, estás enojado y no podemos asegurar que las cosas hayan sucedido como lo pensamos, iré yo, porque si tú vas y discuten la situación podría empeorar, además podrían decirse cosas de las cuales ambos pudiesen arrepentirse
—Está bien— respondió más calmado, Shisui tena razón.
—Entonces mi ototo— pronunció golpeando con sus dos dedos la frente de Itachi— debemos irnos ya, la lluvia no ha parado, yo estoy hecho un asco, tu estas hecho un asco y el clan esta hecho un asco, así que vayamos a cambiarnos que debemos limpiar todo el desastre que ocasionamos ayer—Itachi sonrió y asintió. Si antes había dudado y se había equivocado, entonces ¿por qué no darle el beneficio de la duda a Hinata?. Ambos Uchihas se levantaron, se dieron la mano y caminaron juntos de regreso al clan, iban abrazados como lo que eran… "hermanos".
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CONTINUARÁ…
GRACIAS A TODOS POR EL APOYO AL FIC.
LA RAZÓN POR LA CUAL DECIDÍ ALARGARLO TANTO ES PORQUE EN CIERTA MANERA QUERÍA DARLE UNA HISTORIA MAS COMPLETA A CADA PERSONAJE.
TODOS MERECÍAN TENER UN PASADO.
GRACIAS :)
