FIC
Historias de Albert y Candy
El Beso del Highlander
Por Mayra Exitosa
Un pequeño gemido broto de algún lugar, más él le sonreía observando su mirada como ella se le agrandaban sus pupilas mostrándole directamente su boca suelta y su mirada confiada, a lo que sin premura alguna se deleitaba en sus ojos y el juego de su ruborizado rostro, lo provocaba de alguna leve manera. - Es usted angelical mi Lady, hágame el honor de aceptar mi mano, le juro a usted que no habrá una mujer a parte de usted en mi vida. - Si es así, me gustaría, aunque le confieso que me han asaltado muchas dudas, esas por las que usted se negaba a aceptar a una dama y tantas se habían dicho que pretendieron este lugar, - me gustaría responderle a todas sus dudas, más no le puedo dar una respuesta confiada sin faltar al honor de caballero, solo puedo decirle que usted es la única que me hace sentir todo esto. Su mano tomo la de ella y la colocaba en su pecho, haciéndola sentir sus agitaciones y ella notaba que su cuerpo estaba tan estrecho al de él que nunca se había percatado estar tan cerca de un hombre. - ¿es acaso que he sido ingenua y he faltado a mi recato al estar tan cerca de usted para provocarlo de esta manera. - No ha sido usted, he sido yo, si algo de culpa tengo, es que desde mucho antes que estuviera usted cerca, mi corazón galopaba de esta manera y el torrente de mi sangre se desboca por hacerla mía. ¡perdón! Mi esposa. - ¡Mi lord! Es un atrevimiento. - No, si usted me acepta, puedo acelerar la petición a su padre. - ¿lo desea usted? - Más que a nada en el mundo. - Si es así, acepto.
El beso se volvió a dar ahora con mayor intención y ella se abandonó dejándose llevar por todo lo que él le proporcionaba a sabiendas que ignoraba si debía o no continuar en esa acción, solo sentía que, si no lo hacía, se volvería la duda de su sabor, de su mirada y esa sensación de compartir el acelerado de su sangre a la de ella, provocando que su cuerpo reaccionara en formas jamás conocidas. El entramado donde se encontraban no podía dejar que ella se separara de su cuerpo, más al estrecharse y ver las nacientes de sus pechos, se agitaba sus pensamientos y el beso de su boca se enrutaba por su rostro y cuello. - Es usted exquisita y única, le juro que no podré soportar sin hacerla mi esposa lo antes posible, así que buscaré convencer a su padre de esta aceptación mutua entre nosotros, - Mi padre no desea casarme en tan poco tiempo después de mi hermana, más le juro a usted que no imaginé que me aceptaría como su esposa, y como algo más, jamás lo aceptaría, - Ni se lo insinuaría, usted es hermosa y digna de todo mi respeto, es solo que como caballero puedo soportar lo que sea, más como hombre, le puedo asegurar que no deseo continuar conteniendo estos sentimientos que se despertaron en el festejo de la boda de mi sobrino Archivald, - escuche sobre una apuesta, me sentía utilizada por mi cuñado. - No de oídos a esas tonterías, si lo hicieron en parte le daría las gracias por lo que sea que hayan apostado si con ello tuve el honor de conocer a una dama por demás inteligente y muy atractiva. - ¿esas son las cualidades que le atraen de mí? - Le juro que he visto una decena más, pero prefiero irlas descubriendo una a una y solo por mí.
- ¿Es usted posesivo, mi Lord? - Nunca lo había sido hasta ahora que deseaba invitarla a mis propiedades y que en mi territorio se quedara confortable. - Lo estoy, más acabo de llegar y no he visto muchos lugares que me ha comentado, - le prometo que me dedicaré a viajar siempre a su lado y le mostraré cada uno de los paisajes que ya he conocido, juntos podremos descubrir otros más. - Sería glorioso, pues a la fecha mi padre me ha prometido tantas veces paseos que no se han podido, al comienzo por enfermedades o pandemias que se daban en algunos lugares y después por eventos familiares. - Su hermana se casó bien, no comprendo que le haya llevado mucho tiempo, de hecho, la negociación fue muy rápida, el festejo y los preparativos se llevaron ocho meses, entre la toma de petición y las amonestaciones hasta las formalidades y los eventos deseados por su sobrino. - Usted merece mucho más que solo eso, por lo que pedirle la formalidad a su padre, de hacer un evento en mi castillo, sería mucho más rápido que dejar pasar los meses ansiando estar como ahora lo hacemos. Ella vio su cuerpo y el rostro de él tan cerca del suyo, a lo que apenada asentía y él volvía a tomar su barbilla confirmando que pronto contraerían nupcias, además de confirmar, - Ahora podremos decirles a nuestros hijos donde fue donde le pedí matrimonio. - ¡Oh por Dios! ¡eso no! - Con el tiempo, lo verían muy romántico, no les diré en que posición estábamos. - ¡Ah! El rubor subía a cotas inexplicables, haciéndolo soltar una carcajada orgulloso de su timidez y repentina seriedad, así terminar por enrojecer al no desear soltarla de ese lugar en el que no podía escaparse. Tomaba su boca y devolverse los besos, con caricias suaves y sutiles, los hacía tomar una confianza a promesas de amor que pronto podían imaginar para entregarse mutuamente.
En el salón la dama con un rostro molesto observaba a la pareja de esposos que tomaban el té en espera de su hija y el Laird William Andrew, a lo que ella los miraba con cierto descuido, comentando, - Supongo que desconocen las formalidades, al no presentarse como es debido. Stamford la miraba con cierto interés, su trato era despectivo y poco atento, por lo que respondía tomando la mano de su esposa, para que no se incomodara, - Esperando que Lord William Andrew nos presentara, de ser necesario a quienes estuvieran en el castillo, más no lo ha hecho, nosotros llegamos a descansar de un largo viaje, por lo que desconozco sus intenciones y su falta de educación al no esperar a ser presentada. La cara de asombro y molestia de Lady Elroy hizo que llamara a los guardias y sacara a la gentuza que osaba tomar el té en su salón. Más la llegada de Lord William en sus gritos, acompañado de lady Candy y su dama Rita, hacia que ella lo mirara con desprecio, - esta gente que se cree que son, por venir con una concubina venida a menos. - ¡Tía Elroy!
Continuará...
Gracias por continuar comentando esta bonita historia, espero sea de su agrado hasta concluir cada una de ellas.
También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo
o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
