¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
29. No estaré al amanecer.
Parpadeó al sentirse despertar, algo le estorbaba en su cuello, pero cuando intentó tomarlo sus manos se retrajeron agitando las cadenas que resonaron en toda la habitación, trayendo un eco que regresó a sus oídos y lo despertó por completo. Kyle tuvo que acostumbrarse a la luz tenue que proyectaba la luna por el tragaluz encima de él, era pequeño, lo suficiente para alumbrar los bordes a su alrededor. Había fotos, muchas fotos, todas de él, bañadas en un charco de sangre. ¿Sería de él? ¿Sería de su madre? ¿Acaso... sería de Ike?
—Kip...—su voz sonó suelta, la garganta le estaba pidiendo agua. — ¡KIP! —aun así, se forzó a soltar ese grito, necesitaba saber dónde estaba su hermano.
Nadie contestó.
— ¡Fue culpa mía! ¡Ike no hizo nada malo! —gritó, sintiendo como la desesperación se abría paso a través de su cuerpo. — ¡Soy yo quien tiene que recibir el castigo! ¡Por favor, iré a dónde tú quieras, haré lo que sea! ¡Dame otra oportunidad!
Se encontró rogando una vez más, justo como cuando despertó por primera vez en ese lugar.
— ¡ESTARÉ CONTIGO!
—Quisiera que no hubieras roto mi confianza, Kyle. —suspiró él, oculto entre las sombras de sus fotografías. —Estaría tan feliz por tus palabras que...
— ¡Ike! ¿Dónde está Ike? —le cortó, eufórico. — ¿¡Qué le has hecho a mi hermano!?
Kip frunció la boca, insatisfecho por su acción.
—Está bien. —aun así, intentó calmarlo. Kyle ya no tenía la fuerza para derribarlo, ni para golpearlo, pero estaba seguro de que si no le daba una respuesta acerca de Ike terminaría lastimándose él mismo como protesta. —Lo llevé de nuevo a su habitación.
Pareció calmarse con eso. Kip entonces omitió el hecho de su castigo; que Ike estaba en compañía de su madre ahora, con la mirada fija de ella sobre él, como en los viejos tiempos.
—Lamento haber tenido ese arranque con Ike, sé que te molestó. —suspiró, como si Kyle hubiera hecho una rabieta por no haberle conseguido el dulce que deseaba. Kyle apretó los labios, observándolo con odio. —Pero estaba cambiando tu manera de pensar, Kyle. Tu ya habías aceptado ir conmigo. Dijiste que los tres podíamos ser felices.
Kip encendió una pequeña lámpara suspendida en el techo, parpadeando logró estabilizarse después de unos segundos. Kyle tragó saliva, la cantidad de fotos dispersas por el suelo, las paredes y apiladas en las esquinas le daban ganas de vomitar al igual que la sangre reseca que mantenían algunas de ellas, de su madre.
— ¿Por qué la mataste? —murmuró, recordando su movimiento de un lado a otro, colgada en el techo de esa misma habitación.
—Pensaba apartarte de mi lado, justo como Ike.
— ¿Qué?
—Regresó a South Park pensando que la seguías esperando después de todo lo que te hizo. —el tono de su voz parecía enfadoso, no obstante, el rostro de Kip era felicidad pura. — ¿cómo iba a permitirlo? Ella te heriría de nuevo.
Kyle agachó la mirada, incapaz de seguir mirando a Kip. Estaba demasiado asustado. ¿Por qué le pasó por la cabeza que todo estaría bien al irse con él?
Imaginó entonces a Sheila regresando a South Park no para pedirle dinero o pelear por Ike, más bien, ella arrepentida queriendo volver a formar la familia que un día tuvieron.
Lloró a rienda suelta, llamando a su madre, a su padre y a Ike. En su momento también llamó a Kenny, a Karen... y a Craig.
—.—.—.—.—
Craig se quedó mirando a Tweek, sorprendido. Le había apartado de un empujón cuando este, de manera dulce, intentó besarlo. Se sintió como reventar una burbuja de cristal, los pequeños pedazos de vidrios se le incrustaban en la piel a medida que, ese par de ojos lo observaban sin entender.
— ¿Craig? ¿Fue demasiado? —preguntó, sosteniendo una sonrisa. —Debí haber esperado a que tú lo iniciaras, lo siento.
—Lo siento, Tweek. —farfulló.
—Está bien, volverás a acostumbrarte pronto, estoy seguro. Solo tengo que seguir intentando que-
—No tienes que intentar nada. —dijo Craig, serio. —Yo ya no te amo.
—Lo sé, así que debo esforzarme mucho más...
Craig lo tomó por los hombros antes de que pudiera seguir hablando, agitándolo con poca fuerza consiguió que Tweek le quitara los brazos al empujarlos con los propios. Él se encorvó sobre sí mismo, buscando sopesar los temblores que daba su cuerpo. Al instante que Craig quiso ponerle una mano encima, Tweek la apartó de un manotazo.
—Mierda. Lo haces verdaderamente difícil. —se quejó. Craig sintió las heridas de ese cristal hundirse hasta volverse uno con la sangre, probablemente viajarían con él por el resto de su vida, incluso en la muerte. —Solo tienes que mantenerte aquí, a mi lado, como siempre.
—Tweek.
—Es el trato que tú mismo propusiste, ¿por qué lo estás intentando romper ahora? —se quejó. Su voz era fría como la nieve. — ¿Quieres que vuelvan a acosar a Trisha? ¿Quieres que mis padres te llamen cada cinco minutos? ¿Tanto deseas volver a perder a la persona que amas?
Una puñalada en el corazón hubiera dolido menos que esas palabras. Entonces la voz de Craig también se volvió gélida.
—No pude decidirlo correctamente antes, pero lo estoy decidiendo ahora. Esto no es bueno para ninguno de los dos, esta relación nos llevará al borde del abismo.
—Entonces vete. —espetó Tweek. Craig se levantó, dispuesto a hacerlo. — ¿Cuánto durará ahora, Craig? La primera vez fueron esos meses que pasaste con Kyle, la segunda tres meses después de que volvieras a mí, luego fueron dos, luego uno, ¿ahora será una semana?
Incluso no hubo titubeó en su voz. La costumbre que se volvió una necesidad ahora era tan asfixiante; lastimosamente con o sin ella, todo era igual.
—Puede que incluso sea un día, una hora, un segundo...—Craig apretó los ojos, queriendo que las lágrimas no escaparan. Tweek apartó la mirada, manteniéndose bajo control, todo ese tiempo buscó aprender a no necesitarlo, a vivir sin él, y poco a poco fue comenzando a hacerlo, ahora era Craig quien lo necesitaba.
Y mientras sentía un regocijo por eso, también el desprecio iba creciendo a medida que pasaba el tiempo.
—Solo ve a correr. —dijo Tweek, metiéndose entre las cobijas. Craig lo miró de soslayo, con ojos lagrimosos. —Y asegúrate de hacerlo lo suficientemente lejos para no volver.
—.—.—.—.—
Stanley miró a Cartman y Butters. Estaba hastiado de la presencia de ambos, sin embargo, debía continuar tolerándolos hasta que encontraran a Kyle. El bosque era espeso, frío; así que llevaban un abrigo grueso y Eric se encargó de que Butters llevara en una maleta dos abrigos, uno para Ike y otro para Kyle. Stan solo llevó aquella navaja suiza y el arma de Randy antes de salir.
—Llamaremos a la policía una vez que los encontremos, ¿cierto? —preguntó Butters, por décima vez en la caminata. —Estaré en problemas si matamos a alguien.
—Podemos solo enterrar a ese hijo de perra en el bosque. —contestó Cartman. —Nadie lo está buscando.
—Te equivocas. —corrigió Stan, llevando la delantera. —Sus padres están buscándolo. Será un problema llegar con Kyle, pero no con él. —escuchó el suspiro de Butters detrás de él, aliviado de no tener que matar a nadie. —Aunque si alguien va a matarlo, no serás tú culón.
—Dejen de hablar de eso como si nada. —pidió el rubio, mucho más nervioso.
—Bah. Estoy seguro de que escuchaste mierda peor de Kenny. —dijo Stanley. Cartman lo maldijo por debajo. Fue entonces cuando Butters se mantuvo en silencio todo el trayecto que siguió.
Estuvieron andando alrededor de dos horas sin encontrar nada más que conejos, arbustos, un vagabundo y una pareja metiéndose mano. Stanley rodó los ojos, ese lugar parecía sospechoso, ¿por qué Kip tendría a Kyle en un sitio tan vistoso? ¿Podría ser que se hubiera dado cuenta de que lo estaba siguiendo y se metió ahí para despistarlo? Era inteligente, capaz de engañar a Cartman, así que debía actuar con precaución. Stan se talló la frente con el dedo pulgar e índice, pensando.
—Sigue caminando, Marsh. —recriminó Cartman, varios pasos delante de él. Stan lo miró fijamente, esperando encontrar una respuesta en él.
—Vamos chicos, tenemos que encontrar a Kyle. —dijo Butters, preocupado. —Y tengo que llegar a preparar el desayuno de mi casa o estaré castigado de aquí a la graduación.
—Mierda Butters, ¿no puedes enviarles un mensaje de que estarás conmigo?
— ¡No! —gritó él, molesto. — ¡Quiero ir a casa! ¡Ustedes siguen hablando esa mierda de matar a alguien!
— ¿Qué harás incluso si te vas? —Cartman lo adelantó, volviendo a la búsqueda. — ¿Lo publicaras en twitter para que Kenny lo vea y venga corriendo?
Twitter... Stan recordó entonces aquel lugar cuando de pequeños se deshicieron de las cosas de Cartman.
— ¿Recuerdas la cabaña donde rompimos tus cosas? —preguntó Stan, queriendo generar una pista.
— ¿Ah? —Eric alzó una ceja. — ¿Qué hay con ella?
— ¿Y si está ahí?
—Dudo si quiera que la cabaña este en pie todavía.
—Yo escuché de los chicos de primaria que había fantasmas ahí. —comentó Butters. —Hacen retos de quien puede llegar al final. Aunque parece peligrosa, está a punto de derrumbarse.
—Es el lugar ideal. No creo que encontremos nada en un montón de arbustos y árboles, además de que está cercana de este lugar. —siguió Stan. —Es probable que Kip los mantenga ahí.
—Lo dudo. —suspiró Cartman. —Pero es nuestra mejor opción.
Caminaron largo rato al noroeste del bosque, los pies le dolían por pisar tantas rocas, además de que el bosque se estaba volviendo mucho más silencioso a medida que pasaba la noche. Cartman miraba a todos lados, como si ese loco fuera a salir en cualquier momento de un arbusto dispuesto a acabar con ellos.
—Si tienes miedo puedes regresar.
— ¿Miedo de Kip? A ese sujeto incluso Butters podría sentarlo de un golpe.—se burló de buena manera; Stan crispó las cejas, ¿entonces por qué parecía tan nervioso?
—Estás sudando como un cerdo.
— ¡Hey!
—¿Estás asustado por no encontrar a Kyle? —preguntó. Stan rechinó los dientes cuando un ligero rubor apareció en las mejillas de Cartman, incluso desvió la mirada a un lado para no exhibirse demasiado. — ¿Si sabes que él no quiere volver a verte?
Cartman entonces perdió ese gesto inocente y colocó un rostro fiero. —Tienes mucha seguridad ahora que Craig se apartó del camino, ¿no? —Butters remilgó detrás de ellos, extrañando a Kenny, seguro él los hubiera podido detener. —Pero siempre has estado en tercer lugar Stan, ahora más que nunca, ¿a dónde crees que regresara Kyle cuando lo encontremos? ¿con el que le rompió su corazón?
—Arreglé las cosas con él antes de que Kip se lo llevara. —presumió con una sonrisa sorna. Cartman se quedó callado. — ¿Qué has hecho tú? Solo presionarlo con Ike, hacerlo romper su amistad conmigo, amenazarlo; ¿y ahora preguntas con quién va a llegar?
Butters pasó saliva, angustiado. Ni uno de esos dos parecía tener verdaderas intenciones de salvar a Kyle, más parecían bestias buscando tener la mejor ternera para comer.
El crujido de una rama hizo que los tres voltearan al instante, Cartman y Stan metieron la mano a sus bolsillos, Stan sacando la navaja y Cartman una pistola eléctrica. Un nuevo paso, otro más, donde Butters se preguntó cuan caliente estaría su cama ahora.
— ¿Dónde está? —cuestionó Craig, saliendo del lugar.
— ¿Qué mierda haces aquí, imbécil? —protestó Eric, dejando ver una pequeña descarga en su aparato. — ¿Nos seguiste todo este tiempo?
—Butters me llamó. —confesó.
— ¡Butters! —recriminó Eric.
—Lárgate. —espetó Stanley. —Kyle no necesita verte nunca más, deja de lastimarlo.
—Craig es probablemente quién más necesite Kyle en este momento. —dijo Butters.
— ¡Cierra la boca, pendejo! —Eric lo tomó del cuello, sacudiéndolo con fuerza. — ¿Por qué llamaste a este idiota? ¡Él fue quién lo dejó a su suerte!
—Solo estoy cumpliendo la promesa que le hice a Kenny antes de que se fuera. —contestó él, asustado. —Le dije que cuidaría de Kyle.
— ¡Yo puedo...!
— ¡Ninguno de ustedes quiere a Kyle! ¡Solo Kenny lo hacia y aun así se marchó! —gritó, harto. Dandole un manotazo a Eric, se separó. Stan, Cartman y Craig se quedaron pasmados cuando notaron que estaba al borde de las lágrimas. —Yo... —murmuró. — extraño a Kenny. Pero mi mejor amigo fue quien le obligó a marcharse. No quiero que Kyle o Craig estén con Kyle, porque Eric está enamorado de él.
Cartman apretó los dientes, avergonzado.
—Cuando Kyle vuelva, decidirá con quien irse. —dijo. —Ahora lo que les debería importar es que este a salvo, no quién va a ganar en su estúpido juego.
—.—.—.—.—
—Vamos, Kyle. Deja de llorar. —pidió Kip, acariciando su espalda. Kyle seguía gimoteando, con los ojos cerrados apretaba los puños tras su espalda, lleno de pánico. —Ike te escuchará si no dejas de hacerlo.
— ¡Suéltame! —gritó, colérico. — ¡No me toques! —y comenzó a retorcerse, queriendo escapar de él.
— ¡Kyle!
— ¡Eres igual que ellos! —estalló, haciendo tronar las cadenas.
— ¿Qué estás diciendo, Kyle? —la voz de Kip tembló, al tiempo en que la sonrisa en su rostro se rompía. —Y-Yo te salvé de ellos. Estabas en peligro y yo te salve, Kyle. —sus manos tiritando se acercaron a él, tomando su rostro para obligarlo a verlo, Kyle entonces mordió su mano con toda la fuerza que pudo, abriéndola.
Kip sostuvo con fuerza su propia mano, el dolor punzante recorría cada parte de su cuerpo. Su víctima escupió la sangre que logró meterse a su boca, observándolo con la misma fiereza, sin temor a las consecuencias.
—Kyle... pensé que estabas seguro de lo que sentía por ti. —él amarró su mano con un trozo de playera que rajó, deteniendo por un momento el flujo de sangre que no era tan grave. Las fotos de Kyle volvieron a ensuciarse. —Que yo, más que nadie en el mundo, era quién más se preocupaba por ti. Todo lo que he hecho hasta este momento ha sido por ti, para que estes seguro.
— ¿Seguro? —murmuró él, con rastros de sangre en la boca volvió a dirigirse a Kip. — ¿A esto llamas seguridad? ¿A atarme con cadenas? ¿¡A manipularme con mi hermano!? ¡Me capturaste y pretendes que sea tu muñeco de trapo!
— ¡Te estoy protegiendo!
—Estás enfermo. —escupió Kyle. —Pensaste que yo me preocuparía en algún momento por ti, que me enamoraría de ti. Es delirante pensar que estuve a punto de creer que estaría bien hacerlo. Dices que me protegiste de ellos, pero incluso cuando las amenazas de Cartman me tenían en su mano, él nunca hizo nada. Tuvo tantas oportunidades para hacerlo, pero jamás lo hizo.
—Kyle.
—Nunca debí separarme de él. —soltó, haciendo que el otro sintiera un escalofrío recorrerlo.
— ¡Él es peligroso! ¡Todos ellos son peligrosos! —Kip volvió a acercarse pese a las pataletas de Kyle, lo tomó de los hombros incluso con el dolor que se estaba volviendo más intenso. —Yo hice todo esto por ti, Kyle. E-Estoy buscando-
—No hiciste esto por mí. —cortó Kyle, clavando sus ojos en él. —Lo hiciste por ti.
—N-No, y-yo...
—Prefiero morir, prefiero que Ike muera antes que tener que vivir una vida a tu lado.
Fue el límite, Kip se incorporó sobre sí mismo, sin expresión alguna en el rostro. Kyle inclinó la cabeza, sin preocuparle lo que haría, estaba tan cansado de estar vivo que entre más rápido llegará la muerte sería un regalo para él. Solo esperaba que Ike pudiera alcanzarlo pronto, estar de nuevo con su familia en el cielo, eso le traería la felicidad de regreso.
—Estaremos bien, Kyle.—comentó Kip, revolviendo unas cosas en una de las esquinas a la que la luz tenue de la lámpara no llegaba. Cuando volvió a él, trajo una nueva jeringa repleta de aquella droga.
— ¿Vas a envenenarme de nuevo? —se burló. Kip arrugó las cejas. — ¿Qué esperas lograr con eso? ¿Que te ame?
—La dosis es un poco más de lo usual. —dijo él, mostrándole. — Entre más inyecte a tu cuerpo, más querrás. Pero eso ya lo has notado, incluso ahora tus ojos destellan cada vez que te muestro esto.
—Solo vas a conseguir que Ike y yo nos volvamos adictos a eso.
—Se volverán adictos a quien se lo proporcione. —contestó, la voz rasposa producto de las lágrimas mal acumuladas hizo que Kyle logrará sentirse mal por él. —Lo lamento Kyle, pero si no quieres que te proteja, entonces también eres un peligro para ti, para Ike.
—Enfermo bastardo.
—Una vez que nos vayamos de aquí, tengo toda la vida para hacerte cambiar de opinión.
—.—.—.—.—
Craig caminó al lado de Butters todo el tiempo, el rubio iba en silencio, mirando a la nada. Aún no podía creer que lo hubiera llamado, tuvo la suerte de llevar su celular consigo esa noche, dispuesto a no volver nunca más al lado de Tweek.
Ahora su mayor preocupación era como enfrentar a Kyle, ¿cómo verlo después de que por su culpa estuviera en ese lugar? Era estúpido pensar que volverían al antes cuando corrió en dirección contraria aquella noche, dejando el ahora que habían formado.
—Kyle se sentirá feliz de verte. —susurró Butters, para que Eric no pudiera escucharlo.
—Lo dudo mucho. —dijo él. —Me debe estar odiando.
—Probablemente, pero estará feliz.
— ¿Cómo lo sabes?
—Porque yo estaría feliz de ver a Kenny de nuevo, incluso cuando se marchó.
Craig apretó los labios, sintiendo como los sentimientos querían emerger de él, haciéndolo soltar algunas lágrimas. Él también estaba deseando volver a verlo, tenerlo de nuevo en sus brazos y esta vez tomar la decisión correcta.
—Mierda, llegamos. —anunció Stanley.
La cabaña estaba vieja y descuidada, tal como Butters había dicho. Eran tablas sosteniéndose por puro milagro, en ese bosque espeso podían escuchar como crujían. Butters se escondió detrás de Craig, pasando saliva.
—No creo que Kyle esté ahí, no se escucha nada.
—Perdemos más si no revisamos. —dijo Craig, tomando la delantera.
Stan comenzó revisando los alrededores, en busca de alguna señal de vida que pudieran utilizar. Cartman fue detrás de Butters y Craig, observando la espalda del chico de gorro azul con rencor.
—Es pequeña, no hay nada aquí. —dijo el rubio, aferrándose a Craig. —Vamos a buscar en otro lado.
—Cierto. —Craig arrastró sus palabras al igual que sus pies, sintiendo a la esperanza esfumarse de su cuerpo.
Cartman en cambio comenzó a visualizar cada parte de la cabaña, tocando las paredes que crujían antes su toque, esperando cualquier señal para derribarse.
—Creo... que es buen momento para llamar a la policía. —dijo, tocando la pared de fondo, justo en la intersección con el suelo.
— ¿Eric?
—Lo encontré. —dijo Stanley, entrando. Craig y Butters se giraron a él, mientras Cartman comenzaba a jalar un pequeño trozo de cuerda, casi al ras de la madera.
— ¿Kyle?
—No, imbécil. —reprendió Stan. —Hay un sótano debajo de esta cabaña.
Miraron dentro de la pequeña puerta debajo de ellos, Butters pasó saliva, sacando su teléfono. La recepción era poca, sin embargo, había.
—Quédense con Butters, yo iré. —dijo Craig.
—Bah, muévete. —Stan lo tomó de la parte trasera de la chaqueta y tiró para atrás, haciéndolo caer junto a Butters.
Cartman no emitió ruido, secundo a Stanley al bajar. Craig gruñó, ayudando a Butters a levantarse, le pidió esperar en el bosque, el sitio que probablemente sería el más seguro una vez que obligaran a Kip a salir. Después de que se aseguró de que se fuera, siguió a los otros dos.
Había unas pocas escaleras que llevaban abajo, estas rechinaban como cada parte de arriba de la cabaña. No obstante, cuando iba a pisar el quinto escalón, se fue de boca para abajo, cayendo encima de Stanley. Cartman se burló de ambos.
— ¡Mierda, cuidado, imbécil! —recriminó él, aventándolo a un lado. El cuarto era más pequeño que la cabaña, tanto que Craig topó con pared cuando Stanley lo hizo a un lado.
— ¿Qué mierda es esto?
—Supongo que caímos en una trampa. —dijo Stan.
—Idiota. —Cartman rodó los ojos, como si fuera demasiado evidente lo que iba a decir. — ¿Por qué te molestarías en construir todo esto solo para una trampa? —al ver la expresión de los otros dos, remilgó. —La mayoría de los idiotas pensarían como ustedes, subirían por las escaleras de un brinco y se marcharían. Hay que pensar como ese idiota, así que debe haber otra puesta por aquí.
—Siento que tú no estás pensando como él, sino como tú. —murmuró Stanley.
—Piensa lo que quieras, pero pónganse a buscar o no estorben.
Craig fue el primero en encontrar la pared que tenía eco detrás de ella, con sus dedos fue tanteando la pared hasta que llegó a una pequeña rendijita, que la separaba unos milímetros y le permitía ver la luz detrás de ella.
—Aquí.
—Largo. —Stan lo aventó a un lado, haciendo presión con la navaja consiguió abrir la puerta. Craig y Cartman se pusieron detrás de él, observando en silencio el largo pasillo que aguardaba por ellos. ¿Cuánto tiempo había estado planeando llevarse a Kyle? Tanto para tener un lugar así.
Stan fue el primero en dar el paso, al estar hecho de concreto el suelo ya no crujía, pero sus zapatos comenzaron a hacer eco en el sitio. Craig no habló, pero tomó de un hombro a cada uno, indicando que debían quitar sus zapatos y mantenerse en el mayor silencio que pudieran. Obedecieron a regañadientes. Cartman notó que la primera puerta se encontraba lo suficientemente lejos de la puerta, incluso si Kyle hubiera logrado escapar un par de veces de donde estaba, no habría podido ver que era una puerta oculta, pues podía suponer que se difuminaba de forma perfecta con la pared.
—Entraré aquí. —dijo él. —Sigan explorando.
Stan alzó una ceja, Craig siguió derecho, mirando su teléfono; Butters lo estaba mensajeando desde afuera, diciendo que la policía llegaría pronto, lo cual solo podía significar que tardarían al menos media hora en llegar y todavía faltaba que pidieran una ambulancia y refuerzos. Pasó saliva, armándose de valor para continuar adelante, él a diferencia de Cartman y Stan no llevaba nada con que poder defenderse, así que tenía que ser todavía más cauteloso.
—Solo era un almacén. —dijo Eric, volviendo a ellos. Las puertas estaban demasiado separadas. —Aquí hay otra.
—Nos llevará una eternidad y puede que él ya se haya dado cuenta. —dijo Stan. —Incluso puede haber una segunda salida, tenemos que apresurarnos.
—Buscaré llegar al final de esto. —dijo Craig. —Ustedes encárguense de las puertas. Ike también debería estar aquí, no se olviden de él.
Ninguno de los dos asintió o confirmó su encargo, solo lo dejaron marcharse sin más, hasta que su espalda se volvió cada vez más pequeña. La luz tenue del túnel era insípida, le causaba malestar a Stan, mientras seguían abriendo puertas sin encontrar nada más que aire o ratas que tenían su hogar ahí. Sintieron que habían recorrido al menos un kilómetro, ¿cómo había un lugar así de grande en South Park sin que nadie conociera de él?
—Mierda, Craig apenas y se ve. ¿Qué tan largo es esto? —refunfuñó Stan, abriendo una más.
—Probablemente era un escondite. —contestó Cartman, cansado de no encontrar nada. —De alguna guerra o una base militar en desuso.
Cuando llegaron a la quinceava puerta escucharon algo tras de lla antes de abrirla. Era un sollozo, pequeño, la voz de un niño llamando a su madre. Eric y Stan la reconocieron al instante, era Ike.
—Debe estar cerca. —dijo Stan, ignorando aquella puerta y corriendo a la siguiente.
Cartman sonrió al ver su acción, así que sin demasiada prisa arrastró la puerta, haciendo un chirrido que detuvo los lloriqueos contrarios.
— ¿Ike? —llamó en voz baja, por si tenía la mala suerte de encontrarse con Kip justo ahí. Eric tuvo que taparse la nariz y contener las ganas de vomitar cuando el hedor que emanaba Sheila llegó a su nariz, Ike abrazando el cuerpo muerto de su madre sobre el suelo se giró a él, con la mirada perdida en algún sitio de esa habitación y el universo. Estaba drogado.
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Stan abrió con más brusquedad las puertas, hasta que llegó al fin a la quinta después de la de Ike. Craig estaba alejado ahora unos cuantos metros, parecía estar queriendo encontrar una nueva puerta oculta. Esa era la última puerta, debía encontrarse ahí.
— ¡Kyle! —llamó, atrayendo en el proceso la atención de Craig.
Al abrirla se encontró con esa terrible habitación, llena de fotos del nombrado. Stanley la encontró fascinante. En algunas de ellas había sangre fresca, tuvo que rodearla porque resbaló con una gota cuando entró. No había luz en ese sitio, solo la que entraba por ese pequeño tragaluz y ante él, Kyle era iluminado, como si la noche supiera que era lo que estaba buscando.
—Vamos, Kyle. Te sacaré de aquí. —dijo inclinándose a él. Kyle no pareció ponerle atención, sus ojos, aunque estaban abiertos, no conectaban con la realidad; Stanley pasó saliva, observándose a sí mismo tirado ahí, producto del alcohol. Soltó de golpe a Kyle, cayendo de espaldas, estaba aterrado de la imagen que su mente estaba proyectando.
Luego todo se volvió oscuridad por un segundo, al instante en que la puerta se cerraba y escuchaba el grito de Craig del otro lado, tirando de la perilla. Sintió la sangre escurrir por su cabeza, parpadeando esta llegó a sus ojos, hasta tocar su mentón. Stanley se aturdió cuando la luz tenue volvió a encenderse, haciendo dilatar su pupila, era brillante y molesta. Kip sostenía un bate de beisbol metálico, bañado en sangre.
El castaño volteó a la puerta, sintiendo cada tirón de Craig como si fuera a su cuerpo. Si alguien podía sacar a Kyle de ese lugar era el chico del otro lado de la puerta.
—Solo tengo que dormirte antes de que Craig entre. —dijo, arrastrando el bate, haciendo un ruido que lastimó los timpanos de Stanley. —Será fácil para ti, es como estar alcohólico.
Stan buscó sacar su navaja, pero Kip la pateó con fuerza, quebrando uno de los dedos de su mano. El grito provocó que Craig comenzara a golpear con su hombro la puerta. Kip suspiró, dejando ahí a Stan, este observó como al momento que sucumbía ésta, Kip fue lo suficientemente rápido para clavar la aguja en Craig, que cayó al suelo de golpe.
—Es un efecto rápido, como ves, igual a la parálisis de una serpiente. —comentó, colocando su pie en la cabeza de Craig. —Cuando pueda moverse estaremos muy lejos Kyle y yo.
— ¿Qué hay de Ike?—murmuró Stan, buscando levantarse. Kip ya venía con una nueva jeringa.
—Bueno, siguió siendo el último deseo de Kyle hasta el final. —dijo Kip, dando un suspiro. —Al menos así no tendré más ideas sobre huir. Aunque me aseguraré de que Ike pueda llevar una buena vida o Kyle estará triste.
Stan pensó en el arma en el otro bolsillo de su chaqueta, era pequeña y poderosa, solo estaba la cuestión de que nunca disparó un arma. Miró a Craig en el suelo, estaba luchando por mover cada músculo de su cuerpo, como si eso fuera suficiente para tener a Kyle de nuevo.
— ¿Me harás quedarme inmóvil? —se burló Stan, metiendo la mano en su chaqueta.
—No.
— ¿Eh?
—Te mataré, igual que lo hice con ella. —dijo, refiriéndose a Sheila. Stan sintió esa punzada dentro de él, pero no era la misma que tuvo con Kyle, esta era de miedo. —Tú y ella son peligrosos para Kyle.
— ¿De qué mierda estás hablando?
—No puedes mentirme. Un asesino no puede mentirle a otro.
—Yo no-
—Craig y Cartman están aquí por el chico detrás de ti. —dijo observando de reojo a Craig que sucumbió al fin a la droga inyectada, quedando inconsciente. —Por eso Cartman se quedó con Ike, porque sabe que es lo que más le importa a Kyle. Pero tú... vienes a rescatar a tu víctima.
Stanley sonrió, era tan satisfactorio no tener que aparentar nada, así que no lo pensó más, en cuanto Kip dio un paso más, sacó el arma y disparó incluso antes de que él pudiera hacer algo, dando en una pierna. La agonía no se hizo esperar; en esa pequeña habitación repleta de fotos de Kyle, observó la sangre fluir, manchando todo. Kip se retorcía como el gusano que nunca dejó de ser, preso del dolor.
Así que esa era su oportunidad, volvió a disparar a las cadenas, lo suficientemente cerca para no fallar el disparo y quebrarlas. Kyle situó sus ojos en él, Stan entonces sonrió con ganas, estaba tan desecho que podría acabar todo ahí mismo, no obstante, se contuvo; la satisfacción no sería la misma, necesitaba a Kyle.
A ese Kyle que se encargó de romperlo por completo.
— ¿Craig? —murmuró.
Entonces una carcajada escapó de los labios de Stanley, rebotando a los oídos de Kip, una y otra vez.
NO.
NO NO NO NO.
NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO.
¡STANLEY NO!
Kip miró la navaja suiza de Stanley tirada a unos metros de él, era ahora o nunca, podría dejar el cuerpo ahí, nadie lo sabría, porque nadie quería a ese adicto. Así que, sin pensarlo más, la tomó, buscando clavarla con toda la fuerza que pudo en la parte trasera del cuello, mientras él levantaba el cuerpo de Kyle. Un golpe certero y mortal, que, de haber sido efectivo, hubiera acabado con la mayor de sus preocupaciones por el momento.
Más no contó que Stan se girara justo en ese momento, provocando que Kyle recibiera la puñalada justo en el costado izquierdo de su estómago.
—No...
—JAJAJAJAJA.
—Kyle...
— ¡JAJAJAJAJA!
El teléfono de Craig entonces comenzó a sonar como loco, finalizando la primera pesadilla.
