FIC
Historias de Albert y Candy
El Beso del Highlander
Por Mayra Exitosa
En el castillo Argyll, todo era algarabía, el administrador oficial era informado y la nana, una mujer mayor aseguraba que la niña era la hija de la Duquesa Argyll, por lo que al ser esposa del Duque de Saint Andrew se enviaba a tres hombres como mensajeros para ir por el e informarle, mientras que el administrador enviaba una carta al Coronel, para confirmar que la niña a la que consideraban su Duquesa de Argyll estaba siendo protegida en el castillo y que fue identificada por la Nana Mabel, quien fuera ayudante de la Duquesa. - Tengo que informar, tengo que hacerlo. - Solo recuerde, no aceptamos visitas, pueden atentar contra ella de nuevo, mire usted esta herida y sus cabellos se los mutilaron muy mal. - Lo sé, estarán las puertas cerradas y todos los hombres custodiarán el castillo, dejen los sembradíos y tomen armas, nadie entra al castillo hasta que se identifique conmigo. Un temor general se extendía en las tierras del ducado de Argyll, al saber que tenían a la joven Duquesa y había llegado sola y muy mal herida. Excedieron cuidados y protecciones mismas que llamaron la atención de todos y se hizo el rumor de su aparición.
Uno de los grupos donde el coronel iba, capturaba a varios hombres, estos aseguraban no saber nada, pero los cabellos de Candy estaban volando pegados a sus prendas por lo que eran atados y llevados a confesar, haciendo de eso un trayecto muy despiadado, uno de esos hombres pedía perdón, asegurando que lo habían obligado y que estaba su familia en las tierras Mc Millán en peligro de muerte, ya que si no lo hacían los asesinaban. Otro de los hombres se cortaba el cuello y al ultimo que intentaba escapar le aseguraban que los ayudarían y no los atarían, pero que dijeran la verdad - Fuimos obligados para sacar a la joven, una mujer les dijo que el castillo tenía una grieta en la parte trasera que no había sido reparada y nos enviaron a entrar por ahí, la abrimos un poco más y sacamos a la joven luego de que… metieron a nuestros hijos y mujeres a una mazmorra en la mansión Mc Millán.
Archivald que se encontraba con el coronel, le decía que con esas confesiones podían llevarse al Lord Mc Millán al castillo, salvar a las familias y llevarse a los hombres de confianza, pero todo indicaba que querían hacer creer que había sido los bastardos de Albany y la tía del Laird, los culpables. Por lo que mandaba a un grupo a avisar al Duque se Saint Andrew que irían por los Mc Millán y los llevarían a las celdas hasta reunir pruebas para que devolvieran sana y salva a Lady Candy Stamford.
El otro grupo escuchaba los rumores y no podía llevar identificaciones para ingresar al castillo, el cual se había cerrado todas las tierras por la protección que pedían para la dama que encontraron, por lo que se regresaban y se unían al grupo del coronel y Archivald informando lo que se sabía, esto alertaba al coronel, al saber que el administrador le notificaba a él de todo, por lo que debía recibir carta, pero para el administrador de del castillo Argyll, el coronel estaba en Londres no en Escocia, así que al tener tantos días de camino, ya no podía devolverse y responder, solo le quedaba esperar.
En los caminos detenían a los mensajeros, William estaba demacrado y sentado en unas piedras cuando le llamaban gritando sus hombres. - ¡Mi Laird! ¡Mi Laird! ¡Mi Laird! ¡Mi Laird! Este corría al pensar que encontraron algo, pero era que habían tenido a los mensajeros que iban a su castillo llevándole una misiva. - Es para el Laird, me dijeron que no puedo entregársela a nadie. - ¿Por qué vienes tan custodiado? ¿Quién te envía? Luego de dar sus identificaciones y asegurar que el Laird buscaba a su esposa, el mensajero sacaba el pergamino original, le decía que había robos y por eso no entregaban el primero que era solo un borrador falso, ya habiéndole entregado, todos incluyendo los mensajeros, se regresaban por el camino de un día entero hasta el castillo de Argyll.
La llegada del Duque de Saint Andrew fue la que por fin tranquilizaba las tierras, la larga fila de hombres que acompañaban al Laird Andrew, luego de tantos días largos con un bolso donde yacía los cabellos de su amada, ingresaba al castillo de Argyll y se presentaba con el administrador.
- Bienvenido mi Laird, pase usted, ahora atenderemos a todos sus hombres. - Dice usted en esta carta que es de vital importancia que venga personalmente, que tiene información de mi esposa. - Así es mi señor, es solo que por los cuidados de que alguien tomara la carta, el coronel Stamford nos tiene prohibido mandar mensajes a alguien a parte de él. - Comprendo, ¿y bien que información me tiene? Llevamos días buscando a mi mujer. - No se altere usted, mi Laird, solo permítanos atenderle y que se ponga usted visible para pasar a tomar una copa. - ¿una copa? - Por favor mi Laird, no querrá usted verse así, se lo aseguro. William hizo una señal a uno de sus hombres, bajaba su equipaje y le daban un traje, al traer ya las prendas sucias, se pasaba a dar un baño y sus hombres pasaban al comedor de ayudantes y eran atendidos.
Candy le informaban que el Laird había llegado, por lo que le cambiaban las prendas por unas que tenían de la Duquesa, la atendían y buscaban cubrir sus heridas, pero estas le dolían por lo que le colocaban un vestido sin mangas para atender sus cicatrices y le colocaban una capa larga que la cubriera. - ¿está segura de que ha llegado? - Si, están identificándolo bien, ya sabe, no permitiremos que venga alguien que no debe ser, así que la pasare por un costado del pasillo y vera a la distancia al Duque de Saint Andrew para que si es él, usted nos dice y le demos entrada al salón para que pueda verlo, si no es, usted se queda escondida aquí y nosotros nos haremos cargo de él, diciendo algunas otras cosas y el administrador que se haga cargo de todo. - Gracias, están ustedes excediendo en cuidados, - Así nos pidió el coronel que cuidáramos el castillo - ¿el coronel? - Si, el coronel Stamford, el esposo de la Duquesa de Argyll, en gloria este y su alma descanse en paz. - Usted cree que yo soy ¿la hija de la Duquesa de Argyll? - No lo creo mi niña, estoy segura. - Pero si yo soy hija del coronel Stamford. - Si, su padre nunca se llamó Duque de Argyll, siempre fue el coronel y la llevó a usted a esconderla en Francia. - ¿a mí? ¿En Francia? - Si, eso nos confirmaron y sabemos que la corona la casaría con un príncipe en Londres, pero fue nuestro Laird quien conquistó su corazón ¡Ah Dios! ¡Que bendición!
Continuará...
Gracias continuar leyendo y comentando esta historia, deseando sea de su agrado y pueda completarla al igual que muchas otras :D
Les Agradezco por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
