Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Surrounded by boys

Capítulo Doce: Puta curiosidad.

—¿Dónde andabas? –Reneé cuestionó apenas me vio. Le lancé una mirada molesta, ella sabía cuánto odiaba que me controlaran. —Emmett, te hice una pregunta.

—¿Que importa? —Exclamé irritado. —No es como si en este maldito pueblo pueda meterme en problemas.

—Me preocupo por ti. —Murmuró con la mirada triste. —Sabes que no me gusta que desaparezcas sin avisar.

—No exageres, no desaparecí…solo estuve fuera por un par de horas. —Puse los ojos. —Además, estamos en el lugar más aburrido del planeta ¿Qué podría pasar?

—Solo promete que vas a avisarme la próxima vez. —Pidió, asentí solo para dejarla tranquila. Y me alejé de ahí antes de que mamá comenzará con sus ridículos discursos sentimentales.

Me sorprendí al encontrarme a Bella viendo la televisión… acompañada de un chico.

¿Quién era este idiota y por qué estaba tan cerca de mi hermanita?

Los observé atento, intentando recordar donde había visto a ese baboso antes. Algo sucedió en la película que hizo a mi hermana pegar un salto y al mocoso sonreír hacía ella. Fue cuando lo reconocí, era el chico que seguía a esa pequeña mocosa irritante a todas partes, su supuesto mejor amigo, Jacob Black. Su cabello estaba diferente, más corto, le quedaba mejor, pero continuaba pareciendo un chiquillo entrando en la pubertad.

Ahora que sabía quien era, se me hacía mucho más difícil no golpearlo.

Me plantee frente a ellos, sabía muy bien que era un hijo de puta intimidante e iba a usarlo a mi favor. Escuché al chico tragar saliva, al menos sabía en lo que se estaba metiendo.

—Jake, este es mi hermano Emmett. —Bella nos presentó. —Emm, este es Jacob. —Él me tendió la mano con temor, pero la ignoré, no estaba interesado en formar una amistad con ese tipo.

—¿Y se puede saber que estaban haciendo? —Cuestioné flexionando mis dedos y formando un puño, el idiota retrocedió.

—Solo estamos viendo una película. —Mi hermana se dio de hombros. —Puedes unírtenos si quieres. —Ofreció, vi como el mocoso fruncía el ceño nada contento con la idea. —Es sobre extraterrestres o algo así ¿Cómo dices que se llamaba? —Se volteó a preguntarle, completamente ajena a la incomodidad de su nuevo amigo.

—Prometheus —Black respondió bajito, viéndome de reojo.

—Nah, tal vez más tarde Bells. —Le sonreí a mi hermana antes de voltearme a ver al tal Jacob. —Mantén tus sucias manos alejadas de ella. —Advertí al ver que solo faltaban centímetros para que sus dedos se tocaran. —O voy a…

—Emmett. —Bella me interrumpió, acabando con mi diversión. Estaba disfrutando ver como el amiguito de la rubia se encogía de miedo en el sofá.

—Yo…eh…creo que es mejor que me vaya. —El chiquillo balbuceó nervioso, mi sonrisa aumento.

—No tienes que irte Jake, solo está jugando. —Me gané una mirada reprobatoria por parte de Bella —No habla en serio.

—Oh…Lo digo muy en serio —Solté, ganándome otra mala mirada de mi hermana. —Tócale un pelo y juro que te arranco los brazos solo para golpearte con ellos hasta la muerte.

—¡Oh, por favor! —Bells bufó frustrada. —No lo escuches, Emmett solo dice tonterías —Fue mi turno de verla molesto, yo nunca decía tonterías. —Ignóralo, yo lo hago. —Suspiró. —Además…aun no terminamos de ver la película. —Sonrió con amabilidad lo que fue suficiente para que él idiota olvidara mis amenazas y asintiera con una sonrisa boba en su rostro. Demonios, como quería golpearlo.

La comida no demoró en estar lista, y al cabo de un rato estábamos todos, incluido el más reciente admirador de mi hermanita, cenando en la ostentosa mesa del comedor.

—¿Y dónde se conocieron? —Phil preguntó serio, mientras veía al chico con los ojos entrecerrados.

—En el mercado. —Bella se sonrojó al recordar como sucedió. —Jacob me ayudó cuando tiré algunas cosas en el pasillo. —Mamá soltó unas risitas, estaba encantada con el idiota ese. —Soy tan torpe.

—Ya estoy acostumbrado. —El tipo se dio de hombros. —Rosalie, tiene dos pies izquierdos, siempre causando accidentes. —Comentó divertido.

De repente la conversación me pareció más interesante.

—¿Rosalie? —Su nombre salió de mis labios sin querer.

—Va en nuestra escuela. —El chico respondió con el ceño fruncido, no se me paso por alto la mirada que me dirigió cuando creyó que no estaba viendo. Ahora era él quien estaba intentando intimidarme. ¿Quién se creía que era ese jodido mocoso?

—¿Tu novia? –Preguntó Phil, parecía esperanzado. Pero me faltó el aire cuando la desagradable imagen de ese baboso besando al demonio rubio se formó en mi cabeza. Sentí la rabia hacia el pobre idiota junto a mi hermana menor, aumentar.

¿Qué demonios me estaba pasando? ¿Por qué me importaba si ese idiota era otro de los muchos novios de esa mocosa insoportable? Por Bella. Me respondí a mi mismo, no iba a dejar que sufriera por culpa de un mocoso idiota, no otra vez.

—No, no, es mi mejor amiga. –Explicó sonrojado. —Era mi mejor amiga. —Corrigió con una mueca.

Lo vi con los ojos entrecerrados, Jacob Black no me gustaba, no lo quería cerca de mi hermana.

Después de la cena, Bella y su molesto admirador se retiraron para continuar con su estúpida película, mientras mi padrastro y yo terminábamos de ordenar las cosas en la cocina.

—¿Crees que tenga que preocuparme? —Phil preguntó cuando estuvimos a solas en la cocina, refiriéndose a Jacob y a su interés por mi hermana.

—No lo creo, Bella solo está siendo amable. —Realmente esperaba que fuera solo eso. —Ya sabes como es.

—Mi pequeña, siempre tan dulce. —Sonrió con orgullo, se giró a verme con una ceja alzada y una sonrisa divertida. —Pero suficiente de hablar de tu hermana ¿qué hay de ti? —Cuestionó de repente, la curiosidad reflejada en su rostro —No te hemos visto en todo el día, parece que este lugar no es tan aburrido después de todo ¿eh?

—Hoy fue mi primer día como tutor. —Me volteé a verlo con el ceño fruncido. —Nada interesante, este pueblucho continúa siendo jodidamente aburrido.

Mi padrastro puso los ojos, claramente no era la respuesta que esperaba.

—Vamos, este lugar no es tan malo. —Sonrió con nostalgia. —Mis amigos y yo nos la pasábamos bastante bien cuando teníamos tu edad, tal vez te falta imaginación.

—Creo que tú y yo tenemos formas muy diferentes de divertirnos. — o al menos eso esperaba.

—También tuve diecinueve años, y aunque no lo creas era un tipo bastante cool —Levantó las cejas.

—Solo los perdedores dicen cool —Comenté viéndolo aburrido, el frunció el ceño.

—Está bien, cambiemos el tema. —Mi padrastro negó divertido. —Y dime ¿Qué tal fue la tutoría?

Su pregunta me tomó desprevenido y casi desee continuar hablando de Phil y su patética juventud. Pero mi padrastro me observaba atento, esperando por alguna respuesta.

—Bien, supongo. —Solté con un movimiento de hombros, restándole importancia. No iba hablar de la mocosa a la que apenas soportaba con mi padrastro.

—¿Emmett? —Phil llamó mi nombre, sacándome de mis pensamientos. —¿Estas bien? Te quedaste callado. —Me veía entre divertido y preocupado.

—Me distraje. —Murmuré, intentando mantener mis pensamientos controlados y lejos de ese demonio insoportable. —¿Qué decías?

—Te estaba preguntando por tu alumno ¿es chico o chica? —Levantó una ceja y esbozó una sonrisa burlona. —Aunque por cómo te pusiste, debe ser una chica y guapa.

—¿Q-que? No, claro que no. —Lo vi molesto, pensando en lo absurdo que era eso. —Si, es una chica, pero no es lo que crees. —Continué hablando, la estúpida sonrisa en el rostro de mi padrastro no se borraba. —Es solo una chiquilla irritante.

—Uhm… —Phil me veía divertido. —¿Y esta "chiquilla irritante" tiene nombre?

—Demonio —Solté sin pensar. —Ro-Rosalia creo. —Mentí, no quería que Phil continuara pensando que sentía algo que no fuese odio hacia el pequeño demonio.

—¿Rosalie? —Corrigió, con una sonrisa burlona. —¿La amiga de Jacob? —Gruñí, al recordar al idiota baboso que andaba atrás de mi hermana.

—Supongo. —Me di de hombros con indiferencia. —Solo soy su tutor, no estoy interesado en saber quiénes son sus amistades.

—¿Vas a verla de nuevo? —Preguntó terminando de guardar los cubiertos.

—Es mi alumna, no me queda de otra. —Solo lo hacía porque era mi obligación. —Y no ayuda el que la chiquilla sea un completo desastre, solo un día a la semana no será suficiente.

—Pensé que no la soportabas. —Comentó viéndome extrañado. —Sí es así, ¿por qué querrías verla más de lo necesario?

—Y es verdad, no la soporto, es una criatura insufrible. —Mascullé. —Pero si no aprueba la jodida materia, mi habilidad como profesor puede verse cuestionada. —Me di de hombros m mientras intentaba convencerme a mí mismo de que esa era la única razón por la que quería pasar más tiempo con la enana rabiosa.

—Como digas, profesor. —Se burló.

—Ya terminé aquí. —Puse el ultimo vaso limpio en el mostrador. —Voy a mi habitación, buenas noches Phil.

—Buenas noches, Emm. —Me dio dos palmadas en el hombro.

Salí de ahí lo más rápido que pude, no quería continuar oyendo las insinuaciones de Phil. Era ridículo, Rosalie Hale era un ser insoportable, irritante, desagradable, por el cual yo no sentía nada a no ser desprecio.

Caminaba en dirección a mi habitación cuando la voz de mi hermanita llamó mi atención, iba a ignorarla hasta que oí a Jacob responder ¿aún estaba aquí? Pensaba ir hasta allá y sacarlo de la casa a patadas si era necesario, ya me había hartado del baboso ese.

Pero cualquier plan se fue a la mierda cuando escuche su nombre. Mierda ¿Cuál es mi jodido problema?

—¿Rosalie está molesta porque estas juntándote conmigo verdad? —Mi hermana preguntó con suavidad.

—Hmm…está un poco celosa. —Admitió nervioso. Yo sentí la sangre hervir, ¿Por qué iba a estar la enana celosa? ¿Acaso le gustaba el tal Jacob?

No es mi problema…

—De verdad lo siento mucho. —Bells habló sintiéndose culpable. —Nunca quise causar problemas entre ustedes.

—No es tu culpa, no tienes de que preocuparte. —Él intentó tranquilizarla. —Además, creo que es mejor así. —Jacob parecía incomodo, mi hermana lo vio sin entender. —Rosalie es rara. —Quise golpearlo, se suponía que eran amigos, la rubia confiaba en él y era así como le pagaba. Jodido imbécil.

¿Y por qué demonios me importa tanto? Yo la odio.

—Eso es lo que dice Alice —Bella odiaba hablar mal de la gente, por lo que me extraño su comentario.

—Porque es verdad —Jake concordó. —Cree que todos la odian, incluso tú y ni siquiera te conoce. —El muy idiota puso los ojos. —¿Lo ves? ¡Está loca! —Exclamó.

—Hmm…Bueno, en realidad si tiene un poco de razón. —Bells murmuró nerviosa. —Rosalie no me cae bien. —admitió avergonzada, Jacob parecía sorprendido.

Fruncí el ceño sorprendido con la actitud de mi hermana, se estaba dejando llevar por la opinión de los demás.

—Oh…— Por un momento el mocoso no sabía que decir. —Entonces, es mejor que ella y yo no seamos amigos. —Sonrió como el idiota que era, Bella hizo una mueca que el chico no llegó a ver.

Me alejé molesto conmigo mismo por sentir tanta curiosidad por lo que pasaba en la vida de esa niña tonta. ¿Qué me esta pasando?

También me encabronaba la actitud de ese idiota que se hacía llamar su amigo. Odiaba a las personas que preferían hablar por las espaldas, siempre las había evitado ya que yo era de los que decían las cosas a la cara, por muy duras e hirientes que llegaran a ser.

Eso era algo que, si admiraba del demonio, siempre decía lo que pensaba, por muy increíblemente estúpido que fuese.

Bajé las escaleras con la intención de salir y tomar algo de aire, pero mamá me detuvo cuando me vio pasar por la sala.

—Emmett, ven aquí. —Llamó animada. —¿Recuerdas a Charlie? —Desvié la mirada al hombre de bigote que se encontrada junto a mi padrastro.

—Claro. —Respondí dándole un apretón de manos al hermano de mi padrastro.

—Phil no bromeaba, sí que has crecido chico. —Me dio unos golpecitos amistosos en el hombro. —La ultima vez que te vi eras un niño. —Me vio incrédulo. —¿Has pensado en unirte a la policía?

—Charlie por favor no le des ideas. —Mamá se escandalizó. —Sigue siendo mi pequeño. —Me abrazó, haciéndome poner los ojos.

—La verdad nunca lo había pensado, pero no creo que sea para mí. —Respondí, mi pasado oscuro jamás me permitiría algo así.

—Es una pena, ojalá la mitad de los nuevos fueran de tu tamaño. —Negó frustrado. —Bueno, pero no estoy aquí para hablar de trabajo. —Vine a buscarte hermanito, los chicos y yo vamos a encontrarnos en el bar del viejo Frank. —A mi padrastro se le iluminaron los ojos como a un niño en navidad.

—¿Ese lugar todavía existe? –Exclamó sorprendido –Creía que el viejo Frank ya era historia.

—¿Bromeas? Ese viejo cascarrabias está más saludable que cualquiera de nosotros. —Ambos hermanos se largaron a reír.

—Cuando éramos jóvenes solíamos ir a beber ahí. —Phil explicó, aunque ya me lo había imaginado.

—Como ves las cosas no han cambiado. —Continuó Charlie. –Ya no somos jóvenes, pero aún nos encontramos todos los sábados en el bar del viejo Frank.

—Sería bueno ver a los muchachos nuevamente. —Mi padrastro comentó con una sonrisa nostálgica.

—Emmett, ¿Por qué no vienes? —Ofreció Charlie, la idea parecía atractiva, tal vez conseguiría sacarme a la enana rabiosa de la cabeza de una maldita vez. Renee me observaba con una mueca. —Arthur irá con uno de sus muchachos.

—¿Arthur? Hace años que no sé de él. —Phil comentó intrigado. —¿Cómo está Lillian? —Cuestionó de repente, la mirada de Charlie se ensombreció.

—Es mejor que no menciones a Lillian cuando estemos con él. –El sheriff habló con pesar. —Es un tema… delicado.

—¿Por qué? –La sonrisa de mi padrastro se había borrado por completo. —¿Ella está bien? ¿Pasó algo?

—¿Lillian? Más que bien… o al menos lo estaba cuando decidió tomar sus cosas y largarse. —Charlie masculló claramente molesto. —Abandonando a Arthur y a sus cinco hijos.

—Vaya, nunca pensé… —La noticia había dejado a mi padrastro sin palabras. —Parecían tan felices.

—Todo Forks se sorprendió con la noticia. —Su hermano hizo una mueca. —Arthur tampoco se lo esperaba. —Suspiró. —Fue muy repentino.

—¿Y sus hijos? ¿Cómo se lo tomaron? —Cuestionó Renee, con la voz quebrada, sufriendo por esos pobres niños sin madre. Quise poner los ojos.

—Mejor que su padre. —Charlie sonrió con cariño.

En ese momento Bella y Jacob venían pasando, haciéndonos desviar a todos la atención a ellos.

—Jacob. —Charlie saludó al mocoso admirador de mi hermanita. No me sorprendió que se conocieran, en este maldito pueblo todo el mundo conocía a todo el mundo, no había como escapar, y tendría que acostumbrarme a eso.

—¿Qué tal jefe Swan? —El chico saludó nervioso.

—Me sorprende verte aquí muchacho. –Comentó el policía con una ceja alzada. —¿Dónde está Rosalie? —Charlie observó alrededor con curiosidad. —Es raro verte sin ella.

—¿Tengo que saber quién es esta Rosalie de la que tanto hablan? —Mamá preguntó interesada, me removí incómodo.

—Es hija de Arthur —Charlie sonrió. —Ella y Jake me han mantenido ocupado en más de una ocasión. —El mocoso bufó, eso no iba ayudarlo a conquistar a mi hermana.

No seguí prestando atención, solo podía pensar en la enana rabiosa y en todo lo que había descubierto acerca de ella en una sola noche.

Exhalé frustrado, necesitaba un pasatiempo, este pueblo estaba convirtiéndome en un maldito chismoso.

Mi celular tocó haciéndome saber que tenía un nuevo mensaje, hice una mueca de disgusto cuando vi de que se trataba.

Era Tanya avisándome que sus padres estaban de viaje y que ella estaba sola en casa. Puse los ojos ante su intento desesperado por llamar mi atención, pero las cosas demasiado fáciles aburren rápido, y después de un polvo con ella ya no tenía ningún interés en volver a verla.

Ignoré el mensaje y me puse el celular en el bolsillo.

—Emmett, vas a llegar tarde. —Desperté de mal humor, cuando mi madre gritó desde el primer piso. Como odiaba los lunes.

—Vamos a llegar tarde. —Mi hermana corrigió asomándose en la puerta y viéndome con cara de pocos amigos. —Se supone que tienes que llevarme ¿recuerdas? —La vi morderse el labio, nerviosa. —Además le dije a Jacob que pasaríamos por él.

Otra razón, para no mover un puto dedo fuera de la cama, que se joda Black.

—Ese idiota no va a subir a mi bebe. —Escupí refiriéndome a mi amado coche.

—¿Puedes dejar de ser un idiota? El pobre Jacob no te ha hecho nada. —Mi hermana hizo una mueca. —Todo esto del hermano sobreprotector esta demás, no me gusta de esa forma. —Suspiró. —Es mi amigo, solo le ofrecí llevarlo porque me dio pena. —Frunció el ceño. —Su mejor amiga ya no le habla, y es todo mí culpa.

Demonios, realmente quería golpear a ese imbécil manipulador.

—No es tu culpa Bella. —Puse los ojos. —El tipo es un capullo y no deberías juntarte con él, mucho menos tenerle pena. —Advertí.

—Eso no es cierto. —Ella discutió. —Es Rosalie, su amiga, la que tiene problemas con que Jake se junte conmigo.

—Como sea. —Quise desviar el tema o acabaría perdiendo la paciencia con mi hermana. —No voy a llevar a tu nuevo amigo en mi coche, acabo de lavarlo. —Le sonreí antes de cerrar la puerta del baño.

Tomé una ducha y me vestí rápidamente, cuando bajé a desayunar me sorprendí al no encontrar a Bella esperándome en la cocina.

—¿Y mi hermanita? —Pregunté tomando un vaso de jugo. —Pensé que tenía prisa.

—Se fue en su camioneta. —Mamá me vio molesta. —No quería llegar tarde.

—Que exagerada, serán solo unos minutos. —Puse los ojos. —Por lo menos no tendré que soportar a su nuevo fan.

—Tu hermana dijo que estas siendo bastante pesado con el pobre muchacho, incluso más que lo normal. —Renee me dio una mirada de desaprobación.

—Bueno, es un jodido imbécil…más que lo normal. —Imité sus palabras.

—Es solo un chiquillo. —Ella soltó unas risas. —Y Bella solo lo ve como un amigo, puedes relajarte.

Gruñí, tal vez esto no era solo porque el chucho estaba atrás de mi hermana, tal vez este odio exagerado hacia Black estaba relacionado al pequeño demonio que no dejaba de atormentar mis pensamientos.

Las clases aun no comenzaban, y aún quedaban algunos estudiantes en los pasillos. Iba hacia a mi salón, cuando vi al demonio discutiendo con un tipo al que no había visto antes y no me gustaba nada que estuviera tan cerca de ella.

Rosalie, claramente irritada con él, se dio la vuelta para dejarlo hablando solo, pero este la agarró del brazo, deteniéndola. La rabia aumentó y sin detenerme a pensar qué demonios estaba haciendo ya estaba frente a ellos.

—¿Peleando con otro de tus novios? –Solté sonando más irritado de lo que pretendía. El tipo me vio con curiosidad y luego se hecho a reír.

—¿Novio? ya quisiera ella. –Se volteó a ver a Rosalie con una mueca de asco, lo que me hizo enfurecer aún más. —Está más loca que una cabra.

—Cállate idiota. –Exclamó viéndolo cabreada. —Te recuerdo que fuiste tú el que vino aquí a molestar.

—¿Y tú quién eres? –Él me preguntó viéndome de mala gana, olvidándose completamente del demonio.

—Emmett, es nuevo. —Rosalie respondió por mí, lo que recordó lo irritante que podía llegar a ser.

—¿No estas algo mayor para estar en secundaria? —El tipo comentó después de observarme un rato. Decidí ignorarlo y concentrarme en la rubia que me observaba con demasiada curiosidad.

—¿Y tú que demonios estás haciendo aquí? —Soltó viéndome molesta, el otro idiota me vio con una ceja alzada, también esperando por la respuesta.

—Estaba buscando mi casillero. —Mentí, en realidad me había desviado de mi camino y probablemente perdido la primera clase porque soy un jodido chismoso, pero no era algo que fuera admitir en voz alta, mucho menos a ella. El tipo pareció creerme, Rosalie no tanto.

—¿Cullen? ¿Qué es lo quieres? –Se volteó a ver al idiota que sonreía como si fuese el dueño del puto mundo. Imbécil.

—Solo quiero hablar contigo. –Masculló clavando su mirada en mí, dejándome claro que no era bienvenido. –A solas.

Estaba a punto de golpearlo, cuando el pequeño demonio habló, estaba enfurecida.

—Olvídalo. –Escupió con impaciencia. –Ahora, déjenme tranquila —Pareció dudar antes de verme. —los dos. —Aclaró.

La vi con rabia una última vez, antes de retomar mi camino a clases. Ya iba casi al final del pasillo cuando la curiosidad me ganó y tuve que voltearme para asegurarme de que el tipejo se hubiese marchado.

La sangre me hirvió cuando vi que el muy idiota continuaba ahí, sonriéndole con arrogancia mientras ella lo veía con impaciencia.

—Púdrete Cullen. —Ella exclamó irritada, antes de desaparecer por el lado opuesto del pasillo.

El imbécil se quedó viendo el lugar por donde ella se había alejado con los ojos entrecerrados y una mueca de disgusto. Era obvio que no le gustaba nada que sus planes se vieran arruinados por la irritante rubia.

—¿Qué quieres con ella? —Escupí cuando estuve lo suficientemente cerca. El tal Cullen frunció el ceño.

—¿Hale? —Pronunció, como si la pregunta le pareciera absurda —No es tu problema, amigo. —Sonrió con arrogancia.

—Eso lo decido yo. —Lo agarré del cuello de la camiseta. —Y no soy tu amigo.

—¡Hey! Está bien, relájate. –levantó las manos en señal de redención. –Vaya, sí que eres fuerte. —Soltó una risa nerviosa. —Rosalie es una renegada social, yo solo quiero ayudarla. —Sonrió de lado. —Ya sabes, ayudar a los más necesitados y toda esa mierda…

—Pero que gentil. —Mi voz cargada de sarcasmo.

—¿Y tú? ¿Qué te traes con Hale? —Levantó las cejas, demasiado interesado, al parecer yo no era el único chismoso en este maldito pueblo. Cuando no respondí él continuó hablando. —Vale, no me digas. —De repente se puso serio. —¿Quieres un consejo? Mantente alejado de ella, Rosalie Hale es sinónimo de problemas.

Entonces no somos tan diferentes.

—No necesito tus consejos. —Mascullé entre dientes, conteniéndome para no golpearlo. —No estoy interesado en ella. —Dije, Cullen me vio con una ceja alzada. —No de esa manera. —Expliqué entre dientes. —Soy su puto tutor, y tengo que mantenerla alejada de esos problemas.

Cullen soltó una risotada.

—Oh, te compadezco. —Me vio con una mueca. —Esa chica sí que va a darte trabajo, deberías buscarte otro estudiante…Hale ya es caso perdido.

—Escucha Cullen, no quiero tu compasión, ni tus consejos baratos. —Hablé molesto, este tipejo si que era un dolor en el culo. —Tú eres un problema y te quiero lejos de ella ¿nos entendemos? —Amenacé, flexionando los brazos, demostrándole que no tenía posibilidades de ganar una pelea conmigo.

—Esta bien. —Aceptó viéndome de mala gana. —No volveré a acercarme a… la ra…a Rosalie. —Me dio una sonrisa falsa antes de voltearse. —Tutor…está más para matón. —Murmuró por lo bajo, cuando pensó que ya me había ido.

—Prefiero guardaespaldas. —Sonreí cuando lo vi palidecer. —Vete con cuidado, Cullen, siempre estoy escuchando. —Amenacé por ultima vez antes de caminar hacia mi próxima clase.

La mañana pasó tranquila, lo que agradecí ya que no estaba de ánimos para más estupideces, el tal Cullen ya había llenado mi cuota diaria. Pero el universo me odiaba y siempre se las ingeniaba para joderme el puto día.

Iba en dirección a la cafetería cuando escuche la increíblemente chillona voz de Tanya llamar mi nombre. La ignoré y continúe caminando, pero obviamente ella me alcanzó.

—Hey guapo. —Intentó sonar sexy, pero no lo era. —Te estaba llamando ¿No me oíste? —Hizo un puchero, puse los ojos.

—Si que lo hice. —Respondí con indiferencia, esperando que captara el mensaje. —Tengo prisa.

—Mmm… ¿Qué te parece si aprovechamos este horario de almuerzo para algo más que una comida rápida? —Susurró en mi oído, yo la aparté.

—No estoy interesado. —Solté viéndola fríamente.

—¿Qué? —Escupió incrédula, sus ojos llameaban. —¿Cómo que no estas interesado?

—No voy a acostarme contigo, una vez fue suficiente. —Sisee molesto.

—Nadie termina conmigo. —Ella lloriqueó hecha una furia, puse los ojos.

—No estoy terminando contigo. —Sus ojos se iluminaron por un momento, negué. —No hay nada que terminar, fue solo un polvo, supéralo.

—Eres un capullo Emmett Swan. —Exclamó, lanzando dagas con la mirada. —Te odio. —Chilló como una chiquilla haciendo un berrinche.

Aun escuchaba los gritos de Tanya en mi camino hacia la cafetería, estaba loca de eso no había dudas.

Al llegar, mi apetito ya se había calmado por lo que solo agarré un sándwich de jamón, y salí con el en la mano, así no tendría que quedarme en la estúpida cafetería.

En el pasillo había un tumulto. Me abrí camino entre la multitud y pude observar la escena completa, me detuve en seco cuando vi a Tanya, Bella y la enana diabólica en medio del improvisado círculo de curiosos. ¿Qué hacía mi hermana en medio de esas dos locas?

—Mentirosa. —La inconfundible voz de Rosalie me hizo poner los ojos, a estas alturas no debería sorprenderme de verla en medio de todo esto. —Tanya insultó a Bella cuando la pasó a llevar por accidente en el pasillo. –Sus palabras me hicieron gruñir ¿era eso verdad? ¿esa zorra se había atrevido a insultar a mi hermana? Si así era, tendría que vérselas conmigo –Yo solo la estaba defendiendo.

—¿Es eso cierto? —El hijo de puta que me había enviado a detención, cuestiono dando una mirada interrogante a Tanya y luego a Bella.

Vi a Tanya lanzarle una mirada de advertencia a mi hermana, y como esta se removía incomoda y bajaba la mirada.

—Señorita Swan ¿Es verdad, la señorita Denali la insultó? —El tipo preguntó directamente a Bella.

Vi la duda en sus ojos, antes de que negará con la cabeza. Era obvio que estaba mintiendo, la zorra con la que me había acostado la intimidaba.

—No sé por qué, no estoy sorprendido. —El hombre murmuró viendo a la enana rabiosa con desaprobación.

—Estoy diciendo la verdad. —Se defendió.

—Señorita Hale, ambos sabemos que usted es bastante dada a decir mentiras. —La sonrisa petulante de Tanya me molestó, la muy perra estaba disfrutándolo.

—¿Me está llamando mentirosa? —Rosalie exclamó, puse los ojos una vez más, siempre tenía que ser tan escandalosa. —Estoy casi segura de que eso es ilegal. No puede llamar a una estudiante mentirosa.

—Ya déjese de tonterías. —él murmuro viéndola con impaciencia—Y discúlpese con la señorita Denali.

—Ja, primero muerta. —Soltó indignada. ¿Siempre tenía que hacer las cosas más difíciles?

—Entonces la veo en la sala del director. —El hombre habló antes de dar media vuelta y desaparecer por los pasillos.

La sonrisa de satisfacción de Tanya hizo mi sangre hervir, era una completa perra. La multitud se dispersó, ella y sus amigas caminaron riéndose en dirección a la cafetería.

Me acerqué a Bella que estaba estática en su lugar. Rosalie Hale la observaba con el ceño fruncido.

—¿Por qué no dijiste la verdad? –Soltó viéndola feo. —Ahora estoy en problemas.

Abracé a mi hermana intentando darle algo de apoyo, y me voltee a ver a la irritante rubia con mi mejor mirada de vete-a-joder-a-otra-parte. ¿Qué no se daba cuenta que estaba mal?

—Déjala tranquila. –Mascullé entre dientes, sin dejar de verla con odio. No quería que continuara molestando a Bella, cuanto antes se largara, mejor. Ella me vio ¿dolida?

—No te metas Emmett. –Su voz fue apenas un murmuro. Hasta parecía tímida.

—Rosalie, deja a Bella en paz. –El puto de Jacob salió de la nada, y observaba al demonio con una mirada de desprecio. Una mueca de dolor se reflejo en el rostro de ella, y sin decir una palabra se volteó y caminó al lado opuesto de la cafetería.

Estacioné frente a su casa, y sin darme tiempo de arrepentirme ya estaba tocando la campanilla, no pasaron ni dos segundos para que ella apareciera al otro lado, con un enorme jersey de los Yankees de Nueva York y los ojos hinchados, viéndose como la mierda.

—¿Qué estás haciendo aquí? –Preguntó con la voz rasposa.

—Soy tu tutor ¿recuerdas? –La vi molestó. ¿Cómo podía olvidarlo?

—¿Podemos dejarlo para otro día? –ella preguntó mirándome con una mueca. –No estoy de humor para estudiar.

Yo lo pensé pro un momento, ella parecía frágil. Nunca la había visto así. ¿De qué estoy hablando? Esa chica es el mismísimo demonio.

—Ni hablar, ya estoy aquí. –Dije entrando en la casa. –Ve por tus cosas y no me hagas perder más tiempo.

Despues de unos minutos ya estábamos instalados en la mesa, preparándonos para comenzar nuestra segunda clase. Ella estaba diferente, callada y desanimada lo que lejos de dejarme aliviado por no tener que discutir con ella toda la maldita tarde, solo me dejaba ansioso.

—¿Quién es "J"? —Cuestioné distraídamente cuando observé los ridículos dibujitos de su maltratado cuaderno.

—No te importa. —Ella se sonrojó. Yo la vi con una ceja alzada, algo molesto por no obtener una respuesta. –Empecemos ¿quieres?

Yo asentí, pasamos una hora repasando y solo discutimos dos veces.

—Tengo sed. –Dije solo para molestarla un rato. –Trae algo para beber.

—Búscatelo tu solo. –Escupió y yo no pude evitar sonreír, me encantaba hacerla enojar.

—¿estás sugiriendo que me sienta como en casa? –Me fulminó con la mirada.

—Claro que no. –Masculló entre dientes y caminando hacia la cocina.

La enana se estaba tardando un poco, cuando su celular rosa tocó, el tono que reconocí como el de mensajes. Maldije, ya le había advertido que debía apagar esa cosa durante las clases. Intenté ignorarlo, pero la curiosidad me ganó.

Cruzando los dedos para que Rosalie no regresara, tomé el aparato y lo abrí. Afortunadamente para mí, no estaba bloqueado por lo que no fue nada difícil leer el ridículo mensaje que el idiota de Black había enviado.

"Déjame en paz Rosalie… Ya no quiero ser tu amigo"

Entrecerré los ojos, y borré el mensaje sin saber realmente de por qué lo hacía.

—¿Qué demonios estás haciendo? –la voz furiosa de la rubia me sorprendió.

Ahí estaba ella, viéndome furiosa y totalmente empapada. No pude evitar sonreír como el hijo de perra que soy, esta chica es un completo desastre.


Hola

Lamento muchísimo la tardanza, no había podido terminarlo porque últimamente he tenido unas jaquecas horribles.

Como me pidieron en un review anónimo, intenté hacer un Emmett un poco más frío (Espero haberlo logrado) Díganme que les pareció.

Como siempre, agradezco todos los reviews, alertas y favoritos.

Si quieren pueden seguir el grupo en face emmettmccartysangelfics en el pongo adelantos de mis historias y recomendaciones de otras fics.

xoxo

Ella Rose