Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Surrounded by boys

Capítulo Quince: El sinónimo del desastre.

Después de dejarme en casa, Josh regresó a la comisaria, prometiéndome que haría lo posible por llegar temprano y de comprar algo para cenar en el camino. Asentí sin hacerme muchas ilusiones, conocía muy bien como era el trabajo de mi hermano y sus horarios.

Dejé de pensar en Josh y me arrojé en mi cama a descansar, era lo único que iba a ayudarme con el puto dolor de cabeza que no quería desaparecer.

Pero mis pensamientos comenzaron a joderme y no me dejaron dormir. ¿Por qué el orangután se había comportado así conmigo? ¿Qué significa esto? ¿ya no me odia? ¿Ahora somos amigos? Me reí ¿En que estaba pensando? Alguien como él jamás seria podría ser amigo de alguien como yo.

Por alguna razón eso me entristeció. Fruncí el ceño, sintiéndome estúpida y confundida ¿Por qué de repente estaba tan interesada en lo que pensara ese idiota? Yo no quería nada con él. No era más que un bruto arrogante.

Tal vez solo me parecía interesante, todo en él era muy intrigante. Todos los días descubría una cosa nueva sobre su vida. Emmett Swan, McCarty o como fuera que se llamara era todo un misterio. ¡Y demonios, como me encantan los misterios!

Me prometí a mí misma que descubriría todo lo que ocultaba y así terminaría por convencerme de que es un chico como cualquier otro.

Finalmente estaba quedándome dormida cuando mi celular comenzó a tocar, era un número privado.

― ¿Diga? -―Contesté ahogando un bostezo.

― ¿Rose? ―Escuché la voz de mi padre del otro lado. ― ¿Cómo has estado?

―Me golpearon la cabeza con un puto balón de futbol, tuvieron que ponerme puntos y mi padre no estaba ahí. –Dije molesta. ― ¿Cómo crees que estoy?

―Lo siento Rosalie. –Habló irritado. –Pero estaba ocupado, no puedo viajar a Forks y dejar todo tirado cada vez que te pase algo.

―Pudiste haber llamado. –Vale el viejo tenía razón, pero eso no quitaba el que no hubiese llamado enseguida para saber de mí.

―Es lo que estoy haciendo ahora. ―Habló de mala gana. –Como sea, no estoy con ánimos de discutir.

―Tampoco yo. –Puse los ojos, mi padre sabía que yo tenía la razón, pero jamás lo admitiría.

―Supongo que Josh ya te ha dicho que haré lo posible por llegar mañana por la tarde.

―Lo mencionó. –Recordé las palabras del mayor de mis hermanos.

―Por lo tanto, la cena será mañana mismo. –Tragué en seco, mierda.

―Maravilloso. –Respondí con sarcasmo.

―Necesito que Alex y tú se hagan cargo de todo. –Casi me caigo de la cama de la sorpresa ¿es que mi padre también se había golpeado la cabeza?

― ¿Qué? –me exalté. ― ¿Por qué yo? –pregunté, yo no era nada buena en esas cosas, y Alex no era mucho mejor que yo.

-Créeme, a mí tampoco me gusta mucho la idea. –Habló con seriedad. –Pero los demás están ocupados.

―Yo también lo estoy. –Mentí, ¿Qué le hacía creer a mi padre que yo no tenía mejores cosas que hacer?

―Jugar videojuegos no es estar ocupada Rosalie. –Habló con la voz cargada de sarcasmo. –Como sea, Alex llegará mañana por la mañana, por lo que espero que hagan lo mejor que puedan.

―¿Y encima él será quien me ayude? –Me burlé. –Es un idiota, ni siquiera sabe lo que es un tenedor.

―Rosalie, no hables así de tu hermano. –Advirtió. –Tengo que irme, estoy atrasado, Pam tiene un recital de violín. –Habló con demasiada felicidad.

Escuchar a mi padre hablar con tanto orgullo provocó una puntada en mi corazón.

―Genial. –murmuré. –Te quiero Pá…-dije esperando escuchar una respuesta similar.

―Gracias. –fue todo lo que dijo y cortó la llamada.

La puntada se sintió más profunda. Mi padre era otro, estaba completamente hechizado por Kate y sus maravillosas hijas. ¿Cómo alguien podía cambiar tanto de la noche a la mañana?

Amor… La palabra retumbó en mi cabeza, haciéndome sentir nauseas. Nunca fui una chica normal, jamás creí en cuentos de hadas, ni siquiera cuando era pequeña, por lo que pensar en que el amor lo podía todo era algo imposible y ridículo.

El amor, no era más que un invento perverso de los artistas, para ganar dinero. Y si me preguntan a mí, creo que no hay nada más cruel que la mente de una persona enamorada.

Dormirme luego de esa llamada telefónica fue casi imposible. Y aun cuando lo logré, los pensamientos se transformaron en pesadillas. Escenas en las que veía a mi padre con esa familia feliz, en las que por supuesto, yo no estaba.

Al otro día desperté con un terrible dolor de cabeza, afortunadamente el doctor Cullen me había recetado buenos analgésicos.

Cuando me miré al espejo hice una mueca al ver el cardenal en mi cabeza, el cual hacia resaltar la bandita que tenía tapándome los puntos.

Genial.

Mientras terminaba de vestirme sentí como tocaron la puerta. Fruncí el ceño, y eso provocó que mi cabeza doliera aún más. ¿Quién sería a esa hora?

Cuando abrí la puerta, me encontré con Alex hablando por teléfono.

-¿Qué haces aquí tan temprano? –pregunté viéndolo fijamente, el me ignoró y caminó hasta la sala.

Cuando cortó la llamada me miró con burla.

-Vaya, ¿Y ahora que te pasó? –sonrió viendo directamente a mi herida.

-No te burles. –Hice una mueca. –Fue bastante trágico.

-Lo siento enana. –se disculpó, yo me sorprendí. –Pero es que esa cosa resalta tu fealdad.

Me molesté e impulsivamente le arrojé lo primero que encontré, lo que para mí mala suerte era hecho de porcelana, y se quebró al chocar con la pared sin siquiera haber rozado a Alex.

-Tú vas a limpiar eso. –Dijo subiendo las escaleras. –Ahora me voy a dormir.

-¡Hey! -Lo llamé, él se volteó a mirarme. –Ya que estas aquí… ¿Por qué no me llevas a la escuela? –pregunté con una sonrisa de inocencia.

-¿Por qué haría eso? Acabas de tratar de matarme con una figurita de decoración. -sonrió con suficiencia.

-Porque si no lo haces le diré a papá quien le hizo ese rayón a su querido Mustang.

Mi hermano me observó con miedo, y luego de mala gana agarró las llaves de su coche y salió de la casa, murmurando algo que no llegue a entender.

Gracias al amor por la velocidad de mi hermano, logré llegar al instituto a tiempo.

Cuando Alex paró el carro frente a la puerta del edificio, todas las miradas cayeron sobre nosotros. Los chicos lo miraban con envidia y las chicas con deseo. Puse los ojos, mi hermano adoraba hacer una escena cada vez que llegaba a algún lugar. Con mucho esfuerzo conseguí pasar por la multitud que se había formado alrededor del carro.

Idiota engreído.

Mientras caminaba por los pasillos del instituto, encontré a Rodrick en su casillero, que estaba a unos pasos del mío.

-¿Qué hay de nuevo rubia? –saludó.

-Nada nuevo. –Respondí sin intenciones de mencionar el vendaje en mi cabeza.

-¿Qué que pasó ayer? –preguntó viéndome con el ceño fruncido. –Tú y el tipo nuevo fueron víctimas de todo tipo de chismes.

Me sonrojé al recordar al orangutan y como me había arrastrado por todo el condenado instituto.

-Fue solo un pequeño accidente, nada importante. –expliqué con una mueca. -¿Qué tipo de chismes? –Bien sabía yo que nada bueno salía de la imaginación de mis compañeros.

-Unos bastante locos... –dijo riendo. –La gente ve mucha televisión.

-Si… algunas personas tienen la imaginación muy fértil. –concordé viéndolo seria. –Ahora dime… ¿qué escuchaste?

-Alguien está muy curiosa el día de hoy… —Se burló, quise golpearlo. –Vale, vale…-puso las manos en señal de derrota al ver que no estaba de humor para burlas. -—Algunos decían que el tipo te estaba secuestrando porque lo hiciste enojar o algo así. –Vale, tenía que admitirlo, incluso yo había pensado eso. –Incluso decían que él es un agente encubierto del FBI y que te llevaban por estar traficando drogas.

-Eso es increíblemente estúpido… ¿A quién se le ocurre inventar algo así? —Lo vi sorprendida.

-Lo admito, soy culpable por ese último. –Se largó a reír.

-Eres un idiota. –ambos reímos.

-No puedes culparme, es que los otros chismes me parecieron tan absurdos, que preferí inventar uno más creíble.

-Si ese era creíble, no quiero ni saber de qué iban los otros. –murmuré.

-Hey, con todo este chisme por poco lo olvido -sonrió. –Conseguí que toquemos en el festival de Forks el mes que entra.

-Eso es grandioso. –Me entusiasme. –Pensé que había que inscribirse por lo menos con un año de antecedencia.

-Tengo mis contactos. –Se dio de hombros, restándole importancia.

-Vaya, es la mejor noticia que me han dado en mucho tiempo. –Sonreí.

-Me alegra escuchar eso. –Habló. –Tendremos que ensayar mucho si queremos ser un éxito.

-No es necesario que lo digas, seremos un éxito Rodrick. -Animé sintiéndome positiva, por primera vez en lo que parecía mucho tiempo.

Me despedí de mi amigo para irme al salón de química. La idea de tocar en el festival de Forks me animaba muchísimo, por lo que no se me quitó la sonrisa de boba en un largo rato.

-¿Qué es tan divertido? –Jacob preguntó con una mueca, él era mi compañero de laboratorio por lo que estaba obligado a sentarse junto a mí.

-¿Ahora me hablas? –Me sorprendí, él frunció el ceño, al parecer había olvidado que me estaba haciendo la leí del hielo.

Puse los ojos ante su actitud ¿Cómo podía ser tan infantil?

-¿Y cómo van las cosas con Bella? –pregunté intentando sonar interesada.

-¿Desde cuándo te importa? –masculló sin mirarme.

-Digas lo que digas seguirás siendo mi mejor amigo, Jake. –me di de hombros, ese idiota testarudo y yo habíamos pasado por muchas cosas juntos, ninguna chica me separaría de él.

Él intentó ocultar una sonrisa, pero yo sabía que ya no estaba tan molesto conmigo. Tal vez me extrañaba tanto como yo a él.

Lo dejé hacer el experimento que nos habían asignado. Yo era demasiado torpe como para arriesgarme a manipular cualquier tipo de sustancia química. El profesor pareció aliviado al ver que yo casi no participe del experimento.

Cuando el timbre tocó anunciando que la clase había terminado, fui demasiado tonta como para creer que Jacob y yo actuaríamos como si la discusión que nos mantenía separados jamás hubiese ocurrido. Pero él salió del laboratorio sin siquiera mirar atrás.

Caminando por los pasillos encontré a Edward Cullen discutiendo con Alice, eso era raro. Los hermanitos Cullen eran parte de la familia perfecta, nunca peleaban.

A pesar de la escena de Edward y Alice, el día pasó sin novedades. Extremadamente lento y aburrido como todos los días en esta horrorosa escuela.

Una vez en casa, Alex y yo, comenzamos a preparar las cosas para la cena de esta noche. Papá, Kate y sus hijas llegarían a las seis, lo que nos dejaba poco más de dos horas para tener todo listo y perfecto.

-¿No vas a contarme lo que te pasó en la cabeza? –preguntó mi hermano, mientras sacaba unos platos del mostrador.

-No. –respondí cortante, era la décima vez que me lo preguntaba en menos de una hora.

-Oh, vamos…-pidió. –Sabes que voy acabar enterándome de todas formas. -Yo negué con la cabeza, la única forma era que le preguntase a Emmett, y dudaba que eso llegase a ocurrir.

-–Ninguno de los chicos lo sabe, ni siquiera Josh.

-¿Papá no lo sabe? –Ahora estaba sorprendido.

-No, no con detalles. –me di de hombros. –No estaba muy interesado en saberlo.

Alex frunció el ceño, parecía molesto con mi respuesta.

-Papá ha estado actuando muy raro. –comentó de repente. Yo lo miré confundida, había sido él mismo quien me había dicho que era porque estaba enamorado.

-Tú dijiste que era porque estaba enamorado y que no debíamos interferir. –Le recordé, el negó con la cabeza.

-Sí, pero eso no quiere decir que pueda olvidarse de sus responsabilidades.

-¿A qué te refieres? – ¿Es que acaso papá estaba ignorando a Alex también?

-Como ya sabes, me conseguí una práctica en su Buffet aquí en Forks. –yo asentí sin saber a dónde quería llegar. –Leah, su secretaria, me ha dicho que no ha ido a trabajar en una semana.

-¿Cómo? –papá jamás había faltado al trabajo, eso era raro. –Pero si él nunca ha tomado vacaciones. –murmuré.

-Lo sé, es muy extraño… -Alex parecía tan confundido como yo.

Estábamos terminando de ordenar la mesa, cuando la puerta se abrió. Automáticamente levante la mirada, preparada para lo peor.

-¿Pero qué caras son esas? – Jackson nos observó con una sonrisa burlona. -¿esperaban a alguien más? –y se echó a reír.

-Idiota. –murmuró Alex por lo bajo.

-Parece que se están preparando para un funeral.-Jackson continuó con sus comentarios pesados. –Y no para una maravillosa cena con Kate y sus princesas.

-¿Qué acaso tú estás de acuerdo con esto? –saltó Alex. – ¿No crees que es algo precipitado?

Jackson se puso serio, lo que era muy raro en él.

-No importa si estoy de acuerdo o no. –Se dio de hombros. –Eso no cambia nada.

-Papá está actuando como un idiota. –comentó Alex. –Llevan poco más de un mes y ya está prácticamente viviendo con ellas en Seattle.

-Lo mejor es que nos acostumbremos. –dijo Jackson restándole importancia. –No le he visto así de feliz desde…

-¿Desde antes que mamá nos dejara? -terminó Alex por él. Jackson lo observó con reproché. Hablar de mamá era algo así como un tabú, nadie nunca la mencionaba.

-¿Y que se supone que vamos a comer? –Jackson cuestionó en un intento de aliviar la tensión que se había creado.

-Mierda la comida. –Exclamó Alex viéndome con cara de miedo.

-Te dije que cocinaras algo. –le reclamé.

-Pensé que estabas bromeando. –alegó él.

-¿Me están diciendo que no hay nada para comer? –Jackson nos vio incrédulo.

-No tiene gracia Jackson. –Lo regañé, sintiéndome como una idiota, ni siquiera habíamos comenzado y ya estaba todo mal. –¿Es que no te das cuenta de que papá va a matarnos?

-Y con razón…-respondió él sin borrar su estúpida sonrisa. -¿A qué clase de idiotas se les olvida algo tan importante como la comida?

-¿Y tú dónde estabas? –Alegó mi otro hermano. –Se suponía que llegarías hace una hora.

-¿Eso que tiene que ver? –Jackson preguntó con el ceño fruncido.

-Ya déjense de pelear, nada de eso importa ahora. –Intervine antes de que continuasen discutiendo.

-La enana tiene razón. –Aceptó Jackson, Alex asintió concordando. -¿Ahora qué hacemos?

-Voy a llamar a Ethan y pedirle que se traiga algo decente para comer. –Habló el más joven de los dos. –Algo que parezca que fue hecho por nosotros mismos.

-¿Vas a pedirle que traiga un huevo frito? –bromeó de nuevo, Alex y yo lo fulminamos con la mirada.

Cuando Alex se retiró para hablarle a Ethan. Jackson y yo terminamos de organizar la casa que estaba hecha un desastre.

-Maldito engreído. –murmuró Alex reuniéndose con nosotros después de la llamada.

-¿Qué fue lo que dijo? –pregunté curiosa.

-Me ha regañado…-puso los ojos. –Y al parecer papá ya le había pedido que se encargara de la comida ¿Pueden creerlo?

Jackson se largó a reír, y yo exhalé aire, aliviada. Al menos la comida ya no sería un problema.

...

Quince minutos después nos encontrábamos ayudando a Ethan a sacar las cosas de su camioneta nueva.

-Risoto, salmón y pastas. –Exclamó Jackson. –Te has superado a ti mismo viejo. –Le dio unas palmadas en la espalda.

-Y no te olvides del pastel de chocolate, especialmente preparado para mi hermana preferida. –Me guiñó el ojo, yo le sonreí.

-Eres maravilloso. –Lo abracé. Lo que provocó que todos se echaran a reír.

Mientras todos reíamos escuchamos como un coche aparcaba fuera de la casa. Eran ellos.

Me sentí nerviosa, intenté concentrarme en otra cosa que no fuese el esperado encuentro con Kate y sus hijas. Pero eso era algo imposible ya que las tres estaban bajando del coche de mi padre y entrando en la casa.

-¿Rose? –escuché a Jackson llamar. -¿estás bien? Te ves pálida.

-Estoy bien, solo tengo hambre. –Mentí.

Jackson continuó analizándome con la mirada, indicándome que no me había creído nada.

-Rose, Jackson. –mi padre habló entrando por la puerta, Kate y sus hijas lo seguían. –Les presento a Giselle y a Pamela.

Mi padre señalo a las chicas. La primera, Giselle, era alta, delgada y con un cabello castaño perfectamente ordenado, me recordó un poco a mi nueva némesis Isabella, pero más alta y con cara de haber chupado limón todo el camino de Seattle hasta aquí. Pamela era una exacta miniatura de su hermana.

-Es un placer conocerlas. –Saludó Jackson, como siempre encantador.

De reojo vi como las dos chicas se sonrojaban. Puse los ojos, en eso no tenían nada de diferente con las otras chicas del pueblo.

-Chicas, esta es Rose. –Kate se acercó hasta mí y posó una de sus perfectas manos en mi hombro.

Les ofrecí mi mejor sonrisa, haciendo mi mayor esfuerzo por ser una buena anfitriona y quien sabe llevarme bien con estas aparecidas roba padres. Ellas solo asintieron, sin sonrisas falsas o saludos, solo una leve inclinación de cabeza. Oh…esto va a ser difícil.

Cuando estaba llegando a la silla que había sido mi lugar durante toda mi vida, vi como mi padre tiraba de ella y hacía señas a Katherine para que se sentara. En mi lugar.

Con ese simple gesto me hizo percibir que ahora había alguien más importante que yo en su vida.

-Ese es mi lugar. –Reclamé, como siempre no pude mantener mi boca cerrada.

-Rosalie, no seas infantil. –Murmuró Ethan a mi lado.

-Pero es mi lugar. –Repetí, papá me observaba molesto.

-Rosalie, hay muchos otros lugares. –Mi padre habló entre dientes, seguramente para evitar gritarme frente a todos ellos.

-Cariño, no te preocupes yo puedo sentarme aquí. –Habló Kate, aunque no parecía para nada dispuesta a sentarse alejada de mi padre.

-No, claro que no, Rosalie tiene que aprender a comportarse.

Al ver la mirada de mi padre, que no dejaba lugar a más reclamaciones, bufé y me senté junto a Jackson, que me observaba apenado.

-Al menos hay pastel de chocolate. –Susurró mi hermano, haciéndome sonreír.

-¿Y bien? – Alex quiso romper el incómodo silencio. - ¿A qué se debe tan encantadora reunión? –Habló con sarcasmo, pero solo Jackson y yo lo notamos.

-Solo creí que sería una buena idea que nos conozcamos. –Mi padre habló tomando la mano de Katherine.

-Me parece una idea estupenda. –Ethan habló animado. - ¿Cómo te ha ido Kate?

-Muy bien, me han promovido hace unos meses. –Ella comentó entusiasmada.

La cena se pasó lenta, llena de conversaciones de trabajo y promociones y viajes y todas esas baboserías de las que hablan los adultos. Las varias veces en que vi a mi padre tenía esa sonrisa idiota plantada en la cara, claramente estaba encantado con todo esto.

-presidenta de su clase. –La voz orgullosa de mi padre me hizo volver la atención a la conversación. –Con solo trece años.

La aludida sonrió con satisfacción, yo puse los ojos ante su inexistente demostración de humildad.

-Bueno, no es para tanto. –La chica habló, su voz cargada de falsa modestia. –Giselle, lo ha sido durante cinco años seguidos.

-Vaya, es prácticamente una dictadora. –murmuré con sorna, mi padre me observó con odio.

Giselle y su hermana simplemente forzaron una sonrisa e ignoraron mi comentario.

-Imaginen a Rose como presidenta de la clase. –Se burló Jackson.

-No le veo la gracia. –le di una patada por debajo de la mesa.

-Giselle es una excelente alumna también. –Mi padre ya me estaba irritando con ese tono de orgullo y esa sonrisa boba.

-Que sorpresa. –murmuré para que solo Jackson me escuchara.

-Se ha ofrecido a ayudarte con tus bajas calificaciones. –comentó mi padre, yo lo miré con cara de pocos amigos.

-No necesito ayuda. –Murmure entre dientes. –Ya tengo un tutor. –Me arrepentí en seguida de haberlo mencionado, porque ahora Emmett otra vez se había adueñado de mis pensamientos.

-¿Un tutor? –Kate soltó una risita que fingió con una falsa tos. -¿Y eso cómo funciona?

-Un alumno de último año le enseña a otro que necesite de ayuda. –explicó Ethan.

-Eso suena… divertido. –Dijo con una sonrisa falsa. algo me decía que la palabra que esa mujer estaba buscando era: patético, pero lo deje pasar.

-Oh, no hay nada más divertido que tener a un idiota de ultimo año molestándome para que estudie. –Hablé con sarcasmo, mi padre volvió a verme con enfado.

-Ayer hemos ido al recital de Pam. –mi padre habló intentando cambiar el tema. –Ha sido magnifico. La niña ni siquiera se sonrojo.

-Muchas gracias por haber ido a mi recital Arthur, significó mucho para mí. –Le agradeció con dulzura. Papá sonrió embobado. Quise golpearlos a ambos.

-Kate, estas chicas son increíbles. –mi padre sonrió observándolas. –Talentosas, inteligentes… Perfectas.

Yo puse los ojos, vi como a mi lado Jackson negaba con la cabeza y como Alex dejaba salir una sonrisita sarcástica.

-La próxima semana comenzará la temporada de Ballet. –Giselle habló. –Me encantaría que pudiesen ir. –Dijo viendo a mi padre.

-No me lo perdería por nada. –Habló este.

Yo quería vomitar, todo este amor y estas baboserías me estaban dando nauseas.

-¿No me digas que también bailas Ballet? –preguntó Ethan.

-Sí, lo hago desde que tenía seis años. –ella habló con orgullo.

-Eso es asombroso. –Ethan parecía entusiasmado. –Apuesto a que también tocas algún instrumento.

-El piano. –Ella sonrió. ¿Cómo demonios alguien podía ser tan perfecto? La chica era prácticamente una de esas estúpidas princesas de Disney.

Harta de que siguieran hablando de la evidente perfección de las hijas de Katherine, decidí que era mi turno de hablar.

-El próximo mes voy a cantar en el festival de Forks. –Dije sonriendo con orgullo de mí misma. Papá me observó con el ceño fruncido.

-Vaya, Rose eso es asombroso, no nos habías dicho nada. –Jackson sonrió feliz.

Ethan y Alex también me felicitaron. Yo solo observaba a mi padre que no dejaba de mirarme con el ceño fruncido.

-Papá ¿no vas a decir nada? –preguntó Jackson al cabo de un rato.

-Yo… Oh, sí claro. –él se rasco la cabeza, en señal de nerviosismo. –¿Alguien quiere más vino?

Sentí como si alguien me pateara directamente en el estómago. Mi padre ni siquiera se había molestado en fingir estar orgulloso de mí. No claro que no, el orgullo que mi padre sentía era todo dirigido a esas desconocidas.

Me dirigí a la cocina con la excusa de que iría por el pastel, pero la verdad era que necesitaba un par de segundos sola. Sin las miradas curiosas de mi familia y esas tres intrusas.

Tres intrusas perfectas, ninguna de ellas parecía tener defectos. Nunca me había dado cuenta lo mucho que me molestaba la perfección. Y todo eso era porque yo era completamente lo opuesto a perfecta, yo siempre había sido defectuosa, llena de problemas, el sinónimo del desastre.


Hola...lamento la tardanza, había estado dedicándome a la intrusa como habían pedido en el grupo pero hace unos días volví a leer esta historia (gracias a Jenn Hale) y aquí estoy publicando un nuevo capitulo editado.

Espero que les guste, gracias por todos sus reviews! toda opinión es relevante! me alegra muchísimo saber que te este gustando la nueva versión de la historia.

Los espero en el grupo EmmettmcCartysangelfics para adelantos, votaciones, fotos, etc.

Cuidense, espero que todos esten bien.

xoxo

Ella Rose McCarty.