Disclamer: Varios de los personajes no son míos sino de la maravillosa Stephenie, la historia y algunos de los personajes si son míos

Surrounded by boys

Capitulo 25: Relajate, y disfruta la compañía.

-¿No vas a decir nada? –Jake preguntó una vez más, mientras esperábamos a que el director comenzara su discurso.

-¿Sobre qué? –pregunté haciéndome la desentendida. Una cosa era admitirme a mi misma que sentía algo por el orangután, otra muy distinta era decírselo a Jacob.

-Emmett. –Masculló viéndome con seriedad.

-¿Qué pasa con él? –respondí desviando mi mirada hacia el frente, fingiendo poner toda mi atención en el director que ahora se aclaraba la garganta.

-Te gusta. –Dijo una vez más.

-No es cierto. –Reí nerviosa.

-Rose, a mi no me engañas. –Sentía su mirada clavada en mi rostro.

-Vale, no voy a negarte que es guapo. –Aclaré. –Pero eso es todo.

-Rosalie, ese tipo solo te meterá en problemas.

-Vaya novedad. –Puse los ojos.

-No eres su tipo.-Dijo de repente captando toda mi atención.

-¿Tu que sabes? –Pregunté molesta. –Ni siquiera lo conoces.

-Oh vamos. –me observó incrédulo. –Hay que ser ciego para no darse cuenta de que desde que llegó se ha liado con la mitad de las chicas del instituto.

-No es cierto. –Defendí a Emmett, aun sabiendo que mi amigo tenía razón.

-Tanya, Jessica, Lauren… -Comenzó a enumerar, yo solo lo observé con furia.

-¿Qué te hace pensar que todo eso sea cierto? –cuestioné. –Tú y yo sabemos mejor que nadie, que los rumores mal intencionados abundan en esta escuela.

-La propia Bella, me ha dicho que es un mujeriego –Murmuró entre dientes.

-¿Qué sabe ella? –me di de hombros, sabiendo que estaba siendo estúpida y testaruda.

-Es su hermana. –Mi amigo soltó exasperado.

-Hale, Black… si no guardan silencio tendré que pedirles que se retiren. –El director avisó viéndonos con aburrimiento y provocando que todos los alumnos de primero, segundo y tercer año se nos quedaran mirando.

Era consciente de la inquisidora mirada de Jake, pero preferí no decir nada. Odiaba admitirlo pero mi amigo tenía razón, el orangután tenía a todas las chicas del instituto a sus pies, y yo solo era una más del montón.

-…Un fin de semana lleno de actividades, en la que podrán socializar y convivir con la naturaleza. –La última frase del director llamó mi atención.

-No... –Gemí.

-Oh…No sé porque reclamas tanto. El año pasado estuvo genial. –Mi mejor amigo sonreía entusiasmado.

Y como no estarlo, él no tendría que pasar un fin de semana rodeado de chicas vacías y superficiales.

-Preferiría perderme sola en las montañas a tener que pasar un fin de semana completo con esas zorras. –Gruñí viendo de reojo a Irina y sus secuaces.

-Por lo menos Tanya no participará esta vez. –Dije resignada.

–Yo no estaría tan seguro de eso.

Claro, mi suerte no podía ser peor. Tanya Denaly y un muchacho de último año se encontraban junto al director, quien los felicitaba y los presentaba como nuestros "instructores".

Una vez que se presentaron los instructores y se anunció la fecha del campamento, nos permitieron retirarnos.

-Golpéame. –Pedí caminando por el abarrotado pasillo.

-¿Qué dices? –Jake me observaba extrañado. -¿Por qué?

-Esto tiene que ser una pesadilla. –hablé con seriedad. –La peor pesadilla del mundo.

-No exageres.

–Tanya me odia, estoy seguro de que hará algo para joderme el panorama.

-Tú y Tanya son enemigas desde siempre ¿Por qué justo ahora te haría algo?

-Poder… -Filosofé. –Esta vez tiene autoridad sobre mí. –Me estremecí. –Además… -Callé antes de hablar de más.

-¿Además? –preguntó con una ceja alzada.

-No importa. –Hice señas con la mano. –Lo que si importa es que ella me odia y usará su poder de instructora para vengarse de mí.

-¿Vengarse por qué? –Preguntó curioso, yo lo arrastré por el brazo para llevarlo a un lugar más tranquilo.

-Tanya tiene una obsesión con Emmett. –Le dije. Jacob me observaba confundido.

-Se pelearon, ella me insultó, él me defendió, ahora me quiere ver muerta. –Expliqué rápidamente sin tomar aire.

-¿Por qué se pelearon?

-Yo que sé. –Mentí. Lo sabía perfectamente, pero no iba a decírselo a Jake, eso sería como darle la razón.

-¿Y tú que pintas en todo eso? ¿Por qué te insultó a ti?

-Tuve la mala suerte de cruzarme en su camino cuando estaba furiosa. –Dije con una mueca. No estaba mintiendo, solo estaba modificando la verdad a mi favor.

-¿Y por qué te defendió Emmett?

-Porque es un idiota arrogante que no me cree capaz de defenderme sola. –Ahora sí estaba diciendo la verdad.

-Entonces… ¿Él y tú? –Dudó. -¿Son amigos? –Fruncí el ceño, ¿Jacob estaba celoso?

-Claro que no… -Hice una mueca. –Emmett me odia.

Jacob asintió no muy convencido.

Las clases se pasaron más rápido de lo normal. Es que ahora que Jake y yo volvíamos a hablarnos, las cosas eran mucho más divertidas. Había olvidado lo bien que me lo pasaba junto a mi mejor amigo.

Fue difícil negarme a acompañarlo a su casa para trabajar en la moto, pero tenía un compromiso con mi banda y no podía abandonarlos así como así.

Ahora me encontraba escuchando a Rodrick y a los demás tocar la canción que habían acordado en ensayar.

-Asombroso. –Exclamé cuando terminaron.

-Te lo dije. –Sonrió Rodrick con orgullo. –Vamos, es hora de que te nos unas.

Tomé el micrófono y cante, mientras ellos me apoyaban con los instrumentos. Me sentí feliz, tenía que admitir que esto de pertenecer a una banda me encantaba.

-Se me hace tarde. –Dije viendo al reloj de pared. Eran casi las seis, y había quedado con Jacob a las seis y quince.

-Será mejor que dejemos el ensayo hasta aquí. –Habló mi amigo. –Estoy algo cansado y aun tengo algunas cosas que hacer.

Me despedí de los muchachos y caminé en dirección a la casa de mi mejor amigo.

Jacob me esperaba en el pequeño taller improvisado en la cochera de su casa.

-Te presento a mi nuevo bebe. –señalo la motocicleta.

-Demonios Jake. –prácticamente corrí hacia la Harley.-Aun no puedo creerlo.

-Lo sé. –concordó. –Yo tampoco, cuando Sam me la ofreció pensé que estaba bromeando.

-¿Y qué planeas hacerle?-La analicé con ojo crítico, la pintura estaba algo dañada, y algunas piezas oxidadas, pero no era nada que un bote de pintura y un buen mecánico no pudiesen arreglar.

-Creo que hay que hacerle algunos ajustes al motor. –Dijo con seriedad. –Y no sería mala idea revisarle los frenos.

Asentí concordando con él.

-Enciéndela. –Pedí, quería escuchar ese sonido que solo una Harley podía reproducir.

Mi amigo sonrió con orgullo, y sin dudarlo hizo lo que le pedí. El sonido del motor inundó el pequeño garaje. Jake tenía razón, el motor necesitaba ajustes, pero no era nada del otro mundo, mi amigo y yo podríamos arreglarlo sin problemas.

-Eso es música. –Grité por sobre el sonido de la moto.

-La mejor melodía del planeta.

Y nos pusimos manos a la obra, sabía que nos tomaría mucho más que una tarde para dejarla perfecta, pero no había tiempo que perder.

Luego de trabajar un buen rato, el inconfundible ruido de mi estomago reclamando por comida, llamó la atención de ambos.

-Vaya, ya son las nueve. –Jake comentó viendo la hora en su celular.

-Demonios. –Maldije, el tiempo pasaba tan rápido cuando me divertía. –Muero de hambre.

-También yo. –Claro, Jacob siempre tenía hambre. -¿Por qué no bajamos al pueblo y vamos por algo de comer?

-Pensé que nunca lo dirías –Acepté poniéndome de pie y agarrando un trapo para limpiarme la grasa de las manos.

Dejamos todo tal y como estaba, ninguno de los dos se caracterizaba por ser muy ordenado por lo que poco nos importó que todas las herramientas estuviesen desparramadas por el suelo.

Llegamos a la pequeña pizzería de los Weber. Ángela que se encontraba en el balcón nos saludó con una sonrisa tímida.

-¿Qué tal una pizza vegetariana? –pregunté divertida, sabía perfectamente que mi amigo se negaría de inmediato.

-¿Estás loca? No soy ningún conejo. –Reclamó haciendo una mueca. –Este cuerpo maravilloso, necesita pura proteína animal.

Puse los ojos, desde que Jacob había comenzado a desenvolver musculatura, no perdía ocasión para señalarlo.

-Vale, solo lo dije porque quería molestarte¿Napolitana?

-Me parece bien. –Aceptó. -¿Podemos agregarle peperoni? –preguntó poniendo ojos de perrito abandonado.

-Vale, pero solo de un lado. –El peperoni no era mi ingrediente preferido.

Jacob sonrió como un niño en navidad y se dispuso a ordenar la pizza, yo esperé de pie a su lado, analizando el lugar con la mirada.

Me reprendí a mí misma, al darme cuenta de lo que estaba haciendo. Desde la llegada del orangután a Forks, me había pillado en más de una ocasión buscándolo en cada lugar al que iba. ¿Es que no podía estar más loca?

-La verdad es que a mí me emociona muchísimo. –Ángela conversaba con mi amigo. –Especialmente ahora que Bella también irá.

La sola mención de la chica nueva, provocó un sonrojo en mi mejor amigo. Hice una mueca. ¿Me vería yo tan patética cada vez que alguien mencionaba a Emmett?.

Me respondí a mi misma que no. Jacob estaba enamorado de Isabella. Lo que yo sentía por Emmett no era nada más que…¿Magnetismo?

El tipo era endemoniadamente guapo, por lo que sentirme atraída por él no era nada fuera de lo normal.

-Es una lástima que nuestros campamentos sean separados. –Dijo mi amigo con pesar. –Me gustaría enseñarles a pescar yo mismo.

Tuve que esconder una sonrisa, ese era el plan de mi mejor amigo para conquistar a una chica ¿Enseñarle a pescar?

-La verdad es que siempre he creído que el campamento de los chicos es más divertido. –Ángela comentó con timidez.

-Rose también dice eso. –Mi amigo me señaló, yo fruncí el ceño. –Pero ella es rara. –Rió, yo le di un zapé en la nuca.

-No soy rara. –Le regañé. –Me gustaría verte pasar un fin de semana entero con Tanya quejándose de la suciedad en sus uñas, y de lo dañino que es el sol para su oxigenado cabello.

Ángela rió con timidez ante mi comentario.

-Por lo menos tú no tienes que aguantar a Cullen hablando de lo increíblemente cool y sexy que se ve en traje de baño.

-Prefiero a Cullen. –Me di de hombros. –Puedo manejarlo sin problemas.

-Si claro. –Dijo poniendo los ojos. –Hey Rosalie, mira quien anda ahí. –gritó viendo hacia la ventana.

Yo me volteé curiosa, y casi se me salieron los ojos cuando vi que el orangutan caminaba a lo lejos, seguramente en dirección a la pizzería. ¿Jacob no podía ser más disimulado?

Me giré dispuesta a golpear a mi amigo, vi que Ángela me observaba curiosa.

-Es guapo. –comentó sonrojándose de inmediato.

-Por favor. –Mi mejor amigo discordó. –Es un montón de músculos.

-Solo estas celoso. –Puse los ojos.

-No es cierto, no sé que le ven.

-No es mi tipo. –Dijo Ángela siempre tímida. –Pero no puedo negar que es guapísimo. –Me miró fijamente, como esperando que concordase.

-No está mal-Dije restándole importancia su magnífico cuerpo, irresistibles hoyuelos y a sus puta sonrisa. –He visto mejores.

-¿Mejores qué? –preguntaron a mis espaldas. Sentí la sangre caliente acomodarse en mis mejillas.

-Mejores… servilletas. –Solté al ver que Ángela doblaba lo que parecían ser servilletas.

Emmett sonrió mostrando sus hoyuelos. Haciéndome saber otra vez, que no me había creído nada.

-¿Se puede saber que estás haciendo aquí? –pregunté poniendo los brazos como jarra.

-Es un lugar público y tengo hambre. –dijo como si nada. –También eres la seguridad de la pizzería. –Se burló recordando nuestro primer encuentro.

-Solo preguntaba.

-Siempre tan preguntona

-Y tu siempre tan pesado.

-¿Qué tienes en la cara? –me pasó un dedo por la mejilla con delicadeza, como si fuese a quebrarme con un solo toque. Sentí mi rostro arder de vergüenza.

-Es grasa… -Mi mejor amigo habló molesto, rompiendo nuestra burbuja. –Estábamos trabajando en mi motocicleta.

Emmett me observó con una ceja alzada, incrédulo. Yo, me recompuse de inmediato, tenía que defenderme.

-No pongas esa cara. –Le regañé. –Ya te dije que soy buena con motores.

-Y yo te dije: ver para creer. –Repitió.

-Siempre tan incrédulo. –Bufé.

-¿Por qué no me dijiste que tenía el rostro manchado de grasa? –Regañé a Jake. –No puedo creer que caminé por todo Forks así.

-No pensé que te molestara. –Dijo como si nada. Yo lo fulminé con la mirada.

-No te preocupes. –Habló Emmett, con esa maldita mirada irresistible. Supe de inmediato que soltaria uno de sus comentarios pervertidos. –Por mi te quito todas las manchas que…

-Cállate. –Lo corte poniendo mi mano en su boca. –No empieces con segundas intenciones.

-¿Como sabes que iba a decir? –Dijo una vez que quité mi mano de su boca.

-Porque todo lo que sale de tu cochina boca tiene que ver con eso-Lo reté.

El se largó a reír.

-Vaya… al parecer me conoces más de lo que creía. –Sonrió mostrando sus hoyuelos. –Si quieres podemos…

-Cállate. –Volví a regañarle. –No me hagas patear tu bonito trasero.

-¿Entonces me has visto el trasero? –preguntó haciéndome sonrojar. –Al parecer no soy yo él pervertido aquí.

Vi como Ángela ahogaba una risita, y como Jake echaba humos por las orejas.

-Eres insoportable. –Exhalé derrotada. –Pide tu pizza y lárgate.

-Tú no me das órdenes. –Habló algo serio. –Y me estoy divirtiendo horrores, por lo que no creo que me vaya muy pronto.

-Te estás divirtiendo a mi costa. –Lo regañé. –No quiero que te quedes.

-Rosalie, Rosalie, Rosalie… -Negó con la cabeza. –Ya te dije que voy a quedarme.

-No puedes. –fruncí el ceño. –Ángela dile que no puede quedarse. –La chica me observó sorprendida al verse incluida en nuestra discusión.

-Yo…- dudó, pero el orangután la cortó.

-No metas a la pobre chica en tus niñerías.

-¿Mis niñerías? –Salté. –Tú comenzaste.

-¿Qué pediste? –Me cambió el tema.

-No te interesa. –Respondí con los brazos cruzados.

-¿Ya pagaste? –preguntó viéndome fijamente.

-No aun no… -Jake intervino molesto.

-Genial…-Fruncí el ceño ante su evidente alegría. –Yo invito.

-No…No, no y no.

-¿Por qué no? –pregunto haciéndose el dolido.

-Eso significaría que tendrías que comer con nosotros…

-Tienes razón… una pizza no será suficiente. –Dijo volteándose hacia Ángela. –Que sean dos.

-En seguida. –La chica sonrió sonrojada. El orangután tenía la mala costumbre de provocar eso en las mujeres.

-No puedes colarte a nuestra cena. –continué hablando sabiendo que sería una pérdida de tiempo.

-Dame una razón por que no. –Pidió sonriéndome.

-¿Cómo sabes que Jake y yo no estamos en una cita? –pregunté alzando mi barbilla.

-¿Están en una cita? –preguntó el orangután con una sonrisa burlona.

-Tal vez. –respondí orgullosa.

Luego miró a mi mejor amigo con seriedad. Y el muy maldito de Jake negó con la cabeza, molesto. Después de todo, no le convenía decirle al hermano de su amor platónico que estaba en una cita.

-Vale, no es una cita. –admití. –Pero no puedes colarte.

-No seas pesada ¿quieres que cene solo? –preguntó haciendo un puchero. Pero no iba a convencerme, yo era una chica fuerte

-Por mi puedes cenar solo y debajo del puente. –le dije. –Además… tu nunca estas solo. –Recordé que el tipo siempre tenía a las zorras de instituto haciendo fila para salir con él.

-¿Celosa? –preguntó, yo lo fulminé con la mirada.

-Oh si… muero de celos. –Dije con sarcasmo.

-La primera pizza esta lista. –Ángela habló algo nerviosa.

-Genial. –Dije yendo hasta el balcón con mi cartera en mano. Pero el maldito de Emmett fue más rápido y le tendió el dinero de ambas pizzas a Ángela.

-Ahora no puedes negarte demonio –dijo guiñándome un ojo.

Bufé molesta y lo fulminé con la mirada. Tenía razón, el muy bastardo había pagado y yo no podía ser tan mal educada como para negarle lo que pedía.

-Ángela, ¿Por qué no te nos unes? –pregunté tratando de ser simpática.

La chica se sonrojó, y negó con la cabeza.

-Se supone que no debo dejar mi puesto. –Comentó.

-Pero no hay nadie… -Dije viendo el lugar. –si alguien viene, puedes regresar al balcón sin problemas.

Luego de pensárselo un rato la chica aceptó.

-cuando la otra esté lista se las llevo a la mesa y los acompaño. –Asentí complacida y fui a sentarme a una mesa vacía, seguida por Jake y Emmett.

Ella Rose McCarty