Morinaga había despertado al día siguiente sintiéndose mejor, la fiebre había cesado y ya no se sentía mareado. Procedió a continuar con su rutina habitual cuando notó un peso extra en su pecho, bajó la mirada y vio a su senpai dormido tranquilamente a su costado, su brazo descansaba tranquilamente el pecho de su ex kohai. Morinaga sonrió, con gentileza levantó con una mano aquel brazo, los llevó a sus labios y depositó un pequeño beso en aquella mano, se levantó lentamente para no despertar a su senpai, colocó aquel brazo en la cama y arropó con las sábanas a un dormido Souichi, más tarde lo despertaría. Se sacó la camisa con la que durmió la noche anterior, única prenda con la que terminó durmiendo y la dejó en la cesta para lavandería, tomó algo de ropa limpia, tapó su desnudes con una toalla y se dirigió a tomar un buen baño.
Pasado el tiempo un fresco Morinaga salía del baño, listo para iniciar el día. Sabiendo que su senpai se levantaría con hambre se encaminó a la cocina a preparar el desayuno, encendió el fuego y colocó una tetera. Lastimosamente no había hecho la despensa y solo tenía unas cuantas cosas que había cocinado días antes, tomo varios envases, un par de manzanas y comenzó a preparar algo decente para desayunar junto a su senpai. Estuvo ensimismado en preparar el desayuno que no le prestó atención a la hora del día, el silbido de la tetera hirviendo lo devolvió al presente; después de servir dos tazas con agua, revisó la hora en su celular, eran las diez y cuarto de la mañana; era una buena hora para que su senpai se despertara… he ahí el problema.
Caminó a su habitación con renuencia, a pesar del tiempo en que había vivido junto a Souichi, las veces en que había tratado de despertarlo (a petición de su senpai) nunca lo había conseguido, era como despertar a una pared, NO SE PUEDE. Además, no tenía idea de cómo reaccionaría su senpai… ¿se enojaría?, ¿lo golpearía y se volvería a dormir?, ¿le gritaría para que lo dejase descansar?, también debía ser cautelosos en cómo reaccionaría debido a la faena de la noche anterior… hoy recibiría un golpe, de eso estaba seguro. Abrió la puerta de la recamara y se acercó con cautela a Souichi.
− Senpai… despierte, por favor… el desayuno está listo… - Morinaga suavemente tocó el hombro de un muy dormido Souichi, sin tener mayor respuesta que unos murmullos. Morinaga insistió por varios minutos, sin éxito.
Dándose por vencido, Morinaga decidió retirarse y aceptar los regaños de su senpai por no haberlo despertado temprano. Ya estaba retirando los brazos cuando vio que Souichi tenía los ojos entreabiertos, iba a volver a hablarle para que terminara de despertarse cuando algo extraño pasó; Souichi levantó lentamente su brazo y agarró con suma tranquilidad la mano de su ex kohai, lo haló tranquilamente al nivel de su cara, posando sus labios y nariz en el dorso de la mano de Morinaga, y con voz serena y adormilada le comentó.
− Cinco minutas más… - y volvió a cerrar los ojos, se acurrucó más en las sabanas y volvió a dormir, en ningún momento soltó la mano de su ex kohai.
Morinaga estaba incrédulo.
Souichi Tatsumi era conocido por su poca paciencia, su carácter del demonio y lengua afilada, el hombre no era precisamente "suave". Ahora, un sumiso senpai le pedía tranquilamente unos minutos más de sueño, y por loco que pareciera… ¡le había besado la mano!; bueno, solo colocó sus labios en su mano… ¡pero no vas colocando los labios en cada mano o cosa como si nada! Era un beso, fin de la discusión.
Morinaga solo pudo permanecer en la misma posición, temblando por las emociones encontradas, queriendo chillar por la adorable acción de sus senpai, su corazón estaba muy acelerado y su mente no procesaba las acciones. Después de unos minutos, Morinaga se tranquilizó y una gran sonrisa adornaba su cara, sus ojos brillaban de alegría, decidió despertar a su senpai más tarde, se soltó del agarré de Souichi, se inclinó en la cama y besó la frente de su senpai. Souichi, soltó un suspiro; a veces el mayor podía ser sumamente adorable.
Ahora el ex kohai, saliendo de la habitación, fue a sentarse a ver un rato el televisor ya que tenía el día libre, pero aquella acción de Souichi aún lo tenía intrigado… recordaba vagamente que nunca había lidiado o visto a su senpai medio dormido o adormilado, por lo general si estaba cansado se encerraba en su habitación a dormir o se dormía en el sofá y nada en el mundo lo despertaba. Esto era información nueva que, posiblemente, podía volver a tratar en cuanto pudiese volver a Nagoya.
Horas después, un enojado Souichi despertó casi a las dos de la tarde.
