Prólogo
Alas cubiertas por la oscuridad/CUERVOS_DE_HERMÓN

—Uuh... no sé qué acabo de hacer, pero creo que fue algo malo, realmente malo.

¿Cómo había llegado a esto? Kamijou Touma bajó al sótano del viejo edificio tan solo para buscar una caja en donde podría meter a Othinus durante la clase de educación física, dejaría la caja en algún lugar oculto y la ex diosa mágica la usaría normalmente como había hecho en otras ocasiones con otras cajas u objetos.

Con esa mentalidad fue que el desafortunado chico bajó al lúgubre sótano del edificio actual donde se impartían clases, pero estaba más vacío que su billetera y oscuro que su futuro así que sin alguna opción que no levantara sospechas, decidió pedir indicaciones y aventurarse en el antiguo edifico ahora ocupado por el ORC, el Club de Investigación de lo Oculto dirigido por Rias Gremory.

Una vez bajó ahí, buscó por todos lados hasta llegar a una habitación. Cuándo intentó abrir la puerta, sintió romper algo y cayó hacía dentro por una puerta no opuso resistencia alguna.

Ahora estaba frente a una niña rubia de ojos rojos y piel pálida que le miraba atemorizada.

—Ah... aaah...

La niña soltaba unos pequeños quejidos mientras unas cuantas lágrimas se formaban al borde de sus ojos, Kamijou no entendía el por qué, ¿tal vez muy tímida?

—Lo sient- ¡...! —lo intento, de verdad que lo hizo. Touma busco dentro de sí la voz más amable y sincera que podía reunir para disculparse con la chica y a pesar de eso, de todas formas, no pudo evitar lo siguiente.

Sus tímpanos lo iban a recordar durante un buen tiempo.

—¡Buah! —gritó con la "chica" aterrorizada mientras caía hacia atrás en un torpe intento de escapar.

Al momento de su grito, Touma comenzó a sentir todo a su alrededor más lento. No obstante, solo necesito apretar su mano derecha por mero instinto para sentir que quebraba algo otra vez, como si una capa de cristal invisible que fue puesta alrededor de él se rompiera por una fuerza contundente.

Del lado de la "chica", había dejado de gritar y miraba a Touma con ojos de curiosidad y miedo, como si hubiera hecho algo casi imposible.

—¿Q-qué? —exclamó con desconcierto—. ¿Qué acabas de h-hacer?

—... cerré mi mano derecha, no es la gran cosa.

«¡No! ¡Kami-sama, no dejes que este Kamijou tenga que explicar sobre el Imagine Breaker otra vez! Estoy muy cansado como para eso...», Touma rezó con todas sus fuerzas a un Dios que siempre le ignoraba, solo pidiendo con misericordia algo de suerte para salir bien de esta situación.

—Uhm, mira, este... no quise causar problemas, lo siento. ¿Puedes aceptar esto como una muestra de mi arrepentimiento? —de la bolsa izquierda de su pantalón saco un pequeño llavero con forma de rana, era algo así como una imitación de Gekota.

Kamijou ni siquiera sabía porque lo había comprado, de lo que si era consciente era de nunca dejar que Mikasa lo viera o se sentiría ofendida y en el peor de los casos, le lanzaría uno de esos railguns que para nada extrañaba.

Con un poco de duda, la "chica" de corto cabello rubio, extravagantes ojos rojos y piel exageradamente pálida se acercó a Touma y de su mano izquierda tomo el llavero, observándolo con maravilla y el desafortunado chico no podía culparla porque a pesar de ser una imitación, estaba hecho con buenos materiales.

—Uhm, entonces, vienes seguido por aquí o...

El intento de Kamijou por iniciar una conversación informal se vio entorpecido por la abrupta interrupción que ocurrió a continuación.

—¡¿Quien anda ahí?! —exclamó enojada una voz femenina que por algún motivo envió escalofríos por la columna de Touma.

Sus ojos se abrieron en compresión de la aterradora realidad detrás de esa voz.

Aogami le había hablado al respecto diciendo que su tesis para la universidad trataría sobre este tema: el instinto primitivo del hombre para identificar y huir de mujeres sádicas.

—¡Sabía que esto no terminaría bien!

Escuchando una inusual cacofonía de chispas como lo hace un cable de corriente al tocar el agua, Touma giro su cabeza, encontrándose con una belleza pelinegra de fríos ojos rosa pálido. La mencionada belleza tenía su mano derecha extendida y justo ahí, se estaba produciendo un rayo.

Kamijou no tuvo tiempo suficiente para digerir su sorpresa antes de que sus instintos le gritaran que saltará a un lado y después saliera corriendo a toda velocidad. Hizo exactamente eso y pronto se dio cuenta que fue el mejor curso de acción.

Un devastador rayo de electricidad pura salió disparado de su mano, quemando una buena parte de lo que estaba en su camino.

Con su ritmo cardíaco y nervios al máximo, Touma pronto se encontró corriendo por su vida, tratando de tirar todo lo que se encontraba en el pasillo para al menos entorpecer el camino por si decidían perseguirlo. Fue por esto mismo que no notó a quienes recién llegaban; entre ellos, una belleza pelirroja que causaba furor en la academia.

—¿Acaso... rompió la barrera de Gasper-kun? —Akeno estaba sorprendida y preocupada. Se necesitaba tiempo y poder para romper algo como el sello que tenían en el sótano, pero ese tipo lo había derribado con la misma facilidad que tendría Sirzechs Lucifer al enfrentarse a un Demonio Callejero.

Nada contenta con esto, Rias Gremory dejó que sus ojos recorrieran el lugar, soltando un suspiro de alivio al ver a Gasper en perfecto estado. De hecho, el vampiro se escondía detrás de Kiba tras contemplar la exhibición de poder por parte de Akeno. A todo esto, Koneko murmuraba algo como que la pelinegra era una exagerada.

—Es un alivio que esto no pasara a algo peor. Aun así, necesito que lo sigas Konekl, tienes permiso de actuar si es el chico es hostil.

—Sí, buchou.

Sin queja alguna Koneko atravesó el pasillo como sin dificultad alguna a pesar de todo lo que Touma había tirado al piso.

—Gasper, llamaré a Grayfia para que ponga otra barrera y vea cómo actuar si el que hizo esto no es alguien hostil, ¿bien?

—¡Por supuesto! —dijo el chico con felicidad. Rias se sorprendió un poco, Gasper era alguien alegre pero muy tímido, así que no pudo evitar preguntarse porque se encontraba así en un momento como este.

Akeno solo pudo reír en silencio, ella ya hacía tiempo que había notado el llavero con el que el chico seguía fascinado y no pudo evitar preguntarse.

¿Se lo había dado la misma persona que rompió la barrera?

«Que individuo tan extraño, fu, fu~»

... ... ...
... ... ...

Tras correr hasta la entrada de la academia, Touma no pudo evitar sentir como sus pulmones se estaban quemando ahora que la adrenalina se había ido, siendo reemplazada por un horrible dolor físico que seguramente sentiría hasta mañana.

—... ¿eh?

En su aturdimiento, Touma no había notado a la estoica y pequeña chica de cabello que estaba a su lado. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí?

—Ah, eres esa chica que le regaló un dulce a Index. Toujou Koneko, ¿verdad?

—Sí, ese es mi nombre, senpai —dijo con un tono de voz que ocultaba por completo sus emociones, o al menos eso es lo que Touma creía.

«Hablando así me recuerda tanto a Misha... pero mucho más linda», no pudo evitar pensar el portador del Imagine Breaker.

—Es un lindo nombre.

Si Koneko se sintió avergonzaba por eso, tenía la fuerza suficiente como para no dejarlo en evidencia. Aunque tampoco iba a importar si se sonrojaba, se ponía nerviosa o lo que sea, después de todo Kamijou Touma era mucho más denso que una estrella de neutrones.

En algún lugar de Ciudad Academia, cierta Railgun con problemas de temperamento y una Reina Abeja del instituto Tokiwadai se sintieron irritadas sin motivo alguno.

—... ¿por qué estabas corriendo por tu vida, senpai? No estamos en una película slasher...

—Uhm, es solo que vi algo raro por allá —señaló hacía donde estaba el edificio ocupado por la nobleza de Rias—. Tal vez solo fue una mezcla de mi imaginación y la falta de sueño.

Puede que Rias le haya dicho que solo reaccionara con violencia en caso de que quien haya hecho esto fuera alguien abiertamente hostil, pero Koneko puede que haya sido alguien impulsa, pero si desconfiada y tenía motivos de sobra.

Así fue que lo que hizo a continuación se decidió.

Tomando la distracción de Kamijou como una oportunidad, lanzó un puñetazo con solo la fuerza suficiente para dejarlo inconsciente, lo cual ya era bastante fuerza tomando en cuenta el papel como [Torre] que la peliblanca tenía en la nobleza de Rias.

Para desgracia de ella, Touma no estaba tan distraído como esperaba y pudo notar la hostilidad casi al instante. Aun así fue por un pequeño margen que pudo evitar el golpe y atrapar el puño de la chica con su mano derecha.

Los ojos de Koneko se abrieron en puro terror. Toda su fuerza, todo su poder demoníaco y aquel que provenía de lo "otro" desaparecieron en un instante, como si nunca hubieran existido para empezar.

Ahogada en este miedo, pronto capto dos cosas: su poder desapareció al tocar esa mano derecha y que el responsable le estaba hablando.

—Oye, ¿estás bien? Te pusiste pálida, ah quiero decir, no te ves bien, como cuando tienes gripe y así... Espera un momento, ¡¿qué hizo este pobre Kamijou para ganarse un puñetazo de una chica tan linda?!

Esta vez Koneko no tuvo la voluntad para evitarlo y su rostro se enrojeció por completo, preocupando a Touma sobre si se sentía enferma.

Me retracto, Kamijou Touma no era tan denso como una estrella de neutrones. Su densidad estaba a la par de la de un agujero negro supe masivo.

Como si tuviera una señal de peligro colgada sobre él, Koneko se alejó de Touma buscando controlar su respiración y lográndolo con relativa facilidad al mismo tiempo que su mente trabajaba en encontrar una excusa para el golpe y una disculpa convincente para largarse de ahí.

También dudaba, ¿cómo le iba a explicar esto a Rias? Lo que sintió fie aterrador al inicio, pero... no dolió, aún si sentía que todo su poder nunca estuvo ahí, se seguía sintiendo como ella misma.

No encontraba como expresar algo así.

—¿Sabes? No importa, de todas formas, te debo una por calmar el apetito de Index, a nadie le gusta enfrentarse a eso —dijo Touma restándole importancia a lo ocurrido. Tenía algo de sentido para él, que recibía constantes cabezazos de la chica con Frente Deluxe, era electrocutado o mordido por una monja floja.

Encogiéndose de hombros, sacó un pequeño objeto con forma rectangular de la chaqueta que iba con el uniforme de la academia y se la ofreció a Koneko.

Era una barra de chocolate.

—¿Te gustan? Sé que no es suficiente, pero por favor, acéptalo como una muestra de gratitud por aplacar el pozo sin fondo que tiene Index por estómago.

—...

Los ojos de Koneko se volvieron tan brillantes que Touma tuvo que apartar la mirada antes de caer en la gran tentación que era acariciarla. Mientras hacía eso sintió como ella arrebataba el chocolate de su mano.

Viendo que ya todo estaba bien, ambos decidieron que era hora de irse.

—Nos vemos, Toujou-san.

—... cuídate, Touma-senpai

El desafortunado chico tuvo un escalofrío que trató de ocultar al seguir caminando. Koneko le hizo pensar algo de lo que Touma estaría seguro se arrepentiría más tarde.

«... ¿Por qué siento que estoy traicionando a mi devoción por las encargas de dormitorio?»

—Esto...— Koneko le daba pequeñas mordidas a la barra a la vez que miraba con curiosidad como Touma se iba—... no se va a quedar así... pero el chocolate está muy bueno, así que tendré piedad contigo... ñom. ñom...

... ... ...
... ... ...

—Hmm, no es lo que esperaba.

Con las cosas estando más calmadas, Rias llamó a los miembros de su nobleza y la de Sona a una reunión urgente.

Ahora con todos en la oficina principal del ORC, una mujer con un alto grado de belleza y un cabello plateado mucho más intenso que el de aquella monja tragona se hizo presente para ayudar a llevar la inesperada situación.

Ella era Grayfia Lucifuge, sirvienta en jefe de la casa Gremory, esposa y [Reina] de Sirzechs Lucifer y madre de Millicas Gremory. Sus azules ojos como zafiros solo le agregaban una imagen mucho más brillante, se podría decir que incluso superaba a Rias.

Además de los anteriormente mencionados, Grayfia también ostentaba el titulo de [La Reina más fuerte].

—La barrera de Gasper se encuentra al nivel de un demonio de Clase Alta, y si bien tiene sus debilidades, se necesita mucho tiempo y diferentes métodos para explotar las mismas —dijo Grayfia manteniendo una neutralidad que a diferencia de la de Koneko, si llegaba a ser intimidante.

—Y de todas formas... sea quien sea, la destruyó en un solo momento —reclamó Sona cuyo ceño fruncido no había desaparecido en ningún momento desde que llegó.

Un tenso silencio cayó sobre la habitación cuando Grayfia no dijo nada.

La nobleza de Sona había estado callada como una tumba, sabiendo que decir algo sería solo un extra a la tensión que había mucho antes del silencio. Aun así, Saji pudo notar que Tsubaki estaba demasiado callada, casi juraba que ni quisiera la respiración de la [Reina] de Sona era audible.

En cuanto a Rias, la misma se encontraba incómoda por el sudor que bajaba por su frente, envidiando a Akeno que parecía mantener la calma. Por suerte para la heredera de carmesí cabello y ojos como zafiros, Gasper y Kiba se sentían de la misma manera.

No por saber y estar de acuerdo en informarle sobre la situación era que Grayfia dejaba de ser alguien intimidante.

Justo cuando la [Reina más fuerte] estaba por responder a las palabras de la más en la [Casa Sitri], la [Torre] de Rias hizo acto de presencia en el marco de la puerta.

La preocupación de todos se fue al infinito cuando notaron los ojos llenos de dudas de la chica, así como el sonrojo persistente en su rostro.

—... es un descarado llamándome linda... —murmuró de tal forma que la única persona que pudo escuchar lo que dijo fue Grayfia.

—Koneko, ¿encontraste al responsable de romper la barrera de Gasper?

Para sorpresa de todos, la inmutable Akeno fue la primera en preguntarle sobre lo que pasó. Y ahí fue cuando los ojos de todos se abrieron en realización.

Ese rostro tranquilo era solo una tapadera para los múltiples pensamientos que la [Reina] de Rias tenía para torturar al responsable.

En alguna parte de Kuoh, Kamijou Touma empezó a temer por su vida y dignidad.

—... lo deje ir, no era una amenaza y no era sensato retener a un estudiante.

—Tienes razón, pero... —Rias se encontró muda. Le alegraba mucho que Koneko estuviera bien, solo no entendía porque parecía dudar—. ¿Supiste quién era?

Con resignación, Koneko contó cómo fue su encuentro con Kamijou Touma, uno de los 3 estudiantes transferidos de Ciudad Academia.

Las reacciones fueron variadas: mientras que Grayfia, Rias y el resto de su nobleza estaban intrigados, el grupo de Sona y la misma empezaron a tener un mal presentimiento, sobre todo Tsubaki Shinrai.

Durante su plática nunca notó nada inusual en él más allá del miedo que le tenía a las mordidas de Index o los sin sentidos que decía al estar estresado.

Imagina su sorpresa y desconcierto cuando Koneko llegó a la parte en la que el desafortunado estudiante pelo pincho agarró su puño.

—¿Acaso absorbió tus fuerzas? —fue la conclusión que Kiba Yuuto quería creer.

—No, de ser así, Koneko se hubiera desmayado, he visto efectos similares en el pasado —contradijo Grayfia—. Es más posible que de alguna forma suprimiera sus poderes.

—La duda aquí es que Koneko ha dicho que fue como si sus poderes demoníacos nunca hubieran estado ahí, destruidos sin rastro alguno y aun así se mantuvo sana y salva. Aquí hay algo que no cuadra —Rias dijo lo que todos encontraban inusual en esto.

¿Era posible que Ciudad Academia desarrollara una forma de negación ante lo sobrenatural? La pregunta fue respondida por Grayfia con un rotundo no. "Ni siquiera el Director General de esa horrible ciudad puede hacer tal cosa", fue lo que dijo explícitamente, haciendo evidente que no tenía una opinión favorable sobre la ciudad de la ciencia. A Rias le sorprendió verla perder su habitual rostro sin expresión.

—Lo mejor que se puede hacer en este momento es que le cuente a Sirzechs-sama sobre este desarrollo. En cuanto a ustedes, deberían de interrogar a Kamijou Touma.

Sona y Rias estaban de acuerdo con eso.

Parte 1

«¿Acaso Itsuwa está hablando en sus sueños otra vez? Debería preguntarle a Kanzaki si podemos hacer algo, ella dijo que le perturba lo que dice...», caída la noche y acostado en su cama, una serie de escalofríos no paraban de recorrer la columna de Touma.

Ni siquiera Index y el tuvieron tiempo de explorar su nuevo hogar, ambos estaban muy agotados tanto física como mentalmente.

—Ugh, mis piernas están destrozadas. Sí que es horrible ponerse a correr sin calentamiento.

Como si los distintos tipos de dolor en su cuerpo no fueran suficientes, Touma sabía que esa iba a tener pesadillas con aquella chica pelinegra de la cual estaba tan aterrado, tanto por el hecho de que le disparo un rayo sacado de un mito sobre Zeus como la advertencia de su instinto primitivo.

Al menos podía encontrar consuelo en lo que vio al terminar las clases.

—Je, ese tipo y sus amigos estaban leyendo porno detrás un árbol, deben estar desesperados como para hacer eso —Kamijou recordó haber escuchado como estaba tan orgulloso por su cita con una joven llamada Amano Yuuma —... una cita ¿eh? Si, creo que no volveré a involucrarme en una cita ajena, no después de lo de que paso con Hamazura.

... ... ...
... ... ...

—Tsuchimikado... ¿Dónde está Touma?

Fue una noche tranquila para casi todos, sin ningún inconveniente, por lo que habían amanecido de buen humor. Era tal el buen humor de todos, que ese sábado decidieron salir al centro de la ciudad, incluso de un Kamijou Touma muy falto de sueño

Así es que llegaron a un centro comercial local por mera coincidencia.

Kanzaki, Itsuwa e Index se asombraban por el lugar y lo variadas que eran las tiendas. Por el lado de los chicos, Touma y Aogami no eran la excepción a este asombro, esa era Tsuchimikado. El último se sentía deprimido porque Maika no había podido venir en la salida, tenía una clase especial que tenía que tomar obligatoriamente para cumplir con el acuerdo que le permitió transferirse.

Pasado el mediodía, todos se pusieron de acuerdo para ver una película.

Los problemas empezaron cuando Itsuwa y Kanzaki, en secreto, iniciaron una lucha sobre quien se sentaría junto a Touma, lo que hizo a Tsuchimikado pensar que Tatemiya tenía razón. Eso le hizo ganar unos buenos golpes en las costillas por parte de una molesta Itsuwa.

Al final ninguna de las chicas ganó porque Aogami terminó pronto de comprar palomitas y ocupó el puesto junto a Touma para desgracia del portador de Imagine Breaker.

Y entonces así llegamos al presente, donde al salir de la sala de cine, Kamijou no estaba con ellos.

—Ehh... no sabría decirte, Nee-chin.

—Tal vez se ofendió cuando le dije lo gracioso que se veía asustado porque se quedó un poco atrás y que perdería si nos dejara de seguir, jaja.

Aogami no noto que las hostilidades se elevaron como la espuma al decir eso, así que ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando Index lo derribo con un fuerte golpe en la cabeza.

Tsuchimikado solo podía porque su amigo con falso acento de la prefectura de Kansai alcanzara pronto el nirvana y así se librara pronto de lo más aterrador en el mundo: la furia de una mujer.

... ... ...
... ... ...

—Que desgracia.

Sentado en unas bancas cerca de la zona de comida se encontraba Touma, quien parecía totalmente perdido y desesperanzado. Había tomado la sensata elección de quedarse en un solo lugar hasta que alguno de sus amigos lo viera porque sabía bien que, si empezaba a moverse tratando de encontrarlos por su cuenta, solo se iba a perder más y por nada del mundo quería tentar a su ya inexistente suerte.

—Solo trata de calmarte Kamijou-san. Piensa con la cabeza fría, ¿qué haría Fukiyose? —mal pensamiento, uno del que se arrepintió al instante—... Probablemente me perdería en la sección de artículos domésticos para satisfacer mi enferma necesidad de gastar dinero... jejeje.

Tratando de tener una lluvia de ideas sobre algo que hacer, Touma sostuvo su barbilla cual estatua del pensador, solo obteniendo una imitación lamentable que no le trajo ninguna idea fresca al cerebro, solo los recuerdos de lo dolorosos que son los cabezazos de Seiri.

—Hmmm, yep... no tengo nada, mi mente sigue en blanco... —pequeñas lágrimas se formaron al borde de sus ojos acompañadas de un tono de voz que dejaba en evidencia lo herido que estaba emocionalmente.

A lo lejos, dos chicas que robaban suspiros de hombres y mujeres por igual miraban al pobre Kamijou con cierto escepticismo, al menos así era como Rias Gremory lo hacía.

Akeno Himejima... era no mejor saber lo pensaba en ese momento, solo se puede decir que la forma en que se lamio los labios era para empezar a preocuparse.

—¿Ese es el tipo que menciono Koneko? Se ve tan... normal.

—Ara~, ¿no te parece que está perdido? —señalo Akeno.

Mirándolo con más atención, Rias noto que la pelinegra que la acompañaba tenía razón.

—Hmm, tal vez hay una forma... —la heredera Gremory se sumergió en sus pensamientos tratando de encontrar una forma de acercarse al chico. No paso mucho tiempo para que un foco imaginario se encendiera sobre su cabeza.

—¿Tienes algo en mente Rias? —preguntó Akeno.

La pelirroja se acercó para susúrrale lo que se le vino a la mente y ella estuvo de acuerdo con un asentimiento.

Así ambas se pusieron de pie y se acercaron al chico que parecía estar perdido mirando hacia la nada misma o tal vez miraba a un fantasma, llegó a pensar Rias con gracia.

Ella no estaba muy alejada de la realidad.

Para escapar de la realidad, Touma estaba recordando aquella vez con Kanzaki y el "traje prohibido", después de todo era un recuerdo lo suficientemente impactante como para mantener su mente ocupada. Aunque tampoco quería provocar el enojo de la Santa de la Iglesia Amakusa, no buscaba para nada repetir lo del Hotel Ariel.

—Hey, uhm... ¿estás bien?

Touma levantó la vista y miró dos chicas cara a cara reconociéndolas casi inmediatamente por la descripción que Tsubaki le dio al preguntar por loa clubs de la academia.

Aunque también reconocía a Akeno por ser aquella chica que literalmente le lanzo un rayo.

Sudor frio bajó por la espalda de Kamijou al no poder quitar sus ojos de la chica en durante el incidente del sótano tenía una mirada tan fría y ponía en alerta máxima a todos sus sentidos e instintos.

Sin embargo, verla sonreír tan naturalmente sin grado alguno de malicia hizo dudar a Touma de lo que había visto... También cayó en cuenta que seguían en un centro comercial donde la gente no paraba de ir y venir por lo que iniciar una escena no era la cosa más sensata del mundo.

«¿Cuándo son sensatos los magos?», pensó recordando a Stiyl y algunas de sus acciones sin sentido común.

—Oh... ustedes son la presidenta y vicepresidenta del club que está en el viejo edificio, ¿verdad?

—Así es. Yo soy la vicepresidenta, Akeno Himejima. Un gusto conocerte —dijo ella con una sonrisa serena en su rostro.

Touma pensó que se veía como la porcelana.

—Rias Gremory, presidenta del Club de Investigación de lo Oculto —contrario a Akeno, Rías mantenía una actitud profesional como si fuera toda una vendedora de bienes raíces—. Es un gusto encontrarte aquí, Kamijou Touma-san.

«Uhm, también es extranjera ehh... su cabello es mucho más rojo que el de Agnes»

—Este, si, jeje, bueno yo soy Kamijou Touma, me transferí de Ciudad Academia junto a los otros tres y las tres chicas de Londres... Gusto conocerlas, Himejima-senpai, Gremory-senpai —un torpe intento de estrecharle la mano fue lo que le ofreció a Rias.

Ella lo miró con cautela, pero cedió y también le ofreció su mano.

Nada paso para sorpresa de la joven Gremory y esto se debió a que Touma fue precavido tras su encuentro con Koneko.

Ahora se aseguraba de saludar solo con la mano izquierda.

—Oigan senpais, es bueno que nos hayamos encontrado porque yo... quería disculparme.

Tanto Rias como Akeno alzaron una ceja en señal de confusión.

—Verán, mi primer día de clases entre al sótano del edificio donde está su club para buscar una caja de cartón que me pidieron y sin querer asusté a alguien, era... ahora que lo pienso bien, era un niño rubio, algo bajo y de ojos rojos.

—Si, Gasper. No le gusta estar rodeado de gente así que se la pasa seguido en el sótano —fue la coartada que se le ocurrió a Rias para explicarle la presencia del vampiro a Kamijou.

—Ya veo... eh, entonces por eso... quiero disculparme, no era mi intención irrumpir o que hacerte enojar, Himejima-senpai.

«Así que el recuerda que estaba ahí... ¿Por qué no dice nada sobre como lo ataque?», pensó extrañada la sacerdotisa de largo cabello oscuro.

La mirada del chico cayó todavía más, era tal que más chicas no podían hacer nada más que solo sentirse abrumadas por la muestra de culpabilidad que estaba dando.

Al menos ahora sabían que Kamijou Touma era alguien que fácilmente se culpaba por cosas fuera de su control o eso aparentaba ya que solo sabía que había irrumpido en un lugar que era en sí de acceso público y había asustado a alguien, en este caso a Gasper Vladi.

«Y todo porque quería una caja para Othinus... Ugh, soy un estúpido»

El acto de disculpa no por romper una barrera mágica si no por asustar al tímido vampiro hizo a ambas chicas quedarse calladas por unos minutos sin saber cómo proseguir, era algo que no habían previsto.

—Aceptamos tus disculpas, Kamijou-san —dijo Akeno con una sonrisa completamente sincera, una que hizo a Touma bajar la guardia.

Tal vez todo lo que había pensado era solo obra su paranoia.

—Gracias... Es un consuelo después de perderme por una tontería...

—¿Cómo te perdiste para empezar?

—Un amigo me dijo que, si me separaba de ellos, aunque sea un poco entonces me iba a perder en este lugar, así que cuando salimos de la sala de cine decidí probarle que no pasaría... Ahora estoy solo y perdido.

—Eeh... —una vez más, el foco imaginario se encendió sobre la cabeza de Rias y la picardía infantil invadió sus ojos.

No pudo evitar ver esto como un ganar-ganar: Akeno y ella ayudarían a Touma a volver con sus amigos, así como le darían indicaciones. Mientras tanto, podrían conocer mejor al chico para tener más tacto en su interrogatorio programado para el lunes, que es cuando toda su nobleza así como la de Sona estarían reunidas en un solo lugar.

—Kamijou-san, ¿qué tal te suena la idea de que Akeno y yo te ayudemos con este problema? No sería responsable de nuestra parte dejar a nuestro kouhai aquí sufriendo.

—... —el chico tenía que meditar un poco esa idea, no todos los días tus superiores te ofrecen su ayudan y menos cuando ambas eran bellezas. Si no fuera por sus interacciones pasadas con las princesas de Inglaterra o las que tuvo con Lola Stuart el 6 de enero, estaría sonrojado ahora mismo—. Uhm, supongo que no tiene nada de malo...

Rias y Akeno sonrieron triunfalmente.

Más pronto que tarde fue que Touma ya era tragado por el arrepentimiento. Sabía que algo tan cliché como esto iba a pasar, ¿por qué no lo vio venir?

Por cierto, ese cliché era que ambas chicas habían elegido visitar una tienda de ropa. Todo normal en ese momento, es algo que se suele hacer al salir de compras. Lo malo fue cuando vio a ambas chicas dirigirse a la sección de lencería.

Sabía que solo estaban ellas y el pero aun así Kamijou Touma sintió el peso de mil ojos viéndolo fijamente, juzgándolo y llegando a un veredicto; estaba condenado a sentir la agonía de una mujer no correspondida multiplicada varias veces.

—Por suerte tienen tacto y no hicieron algo si como pedirme mi opinión...

—Kamijou-san, ¿puedes venir?

«¡Maldito sea el universo y su afán de contradecir mis palabras!», pensó el chico.

Con una delicadeza que le hacía sentir que se acercaba a un campo minado fue que Touma se encontró frente al vestidor al cual Akeno había entrado. La [Reina] de Rias Gremory sonrió con picardía para sus adentros, el chico había caído sin freno en su treta.

—¿Si? ¿Qué pasa Himejima-senpai?

—¿Qué tal me veo en esto?

Usando un truco con las luces, Akeno hizo posible que su figura fuera visible atravez de la cortina del probador de ropa.

Una figura femenina que no vestía más que lencería de encaje.

—... —los ojos de Touma se abrieron e inyectaron en sangre, su respiración se agitó mientras trataba con toda su voluntad reunida de mantener la compostura.

Muy mal para Akeno que Kamijou Touya y Kamijou Shiina hubieran criado a un caballero.

—Creo que hace resaltar tu figura.

Akeno no hizo más que reírse, el nerviosismo en su voz era más que obvio. Si no lo presionó más fue porque le agradecía una cosa, otra cosa que detecto muy fácilmente en él.

Honestidad.

Pronto las chicas terminaron con sus compras y volvieron al área de comida para beber algo, los tres estaban sedientos. Rias señalo un puesto de malteadas que hizo a Touma torcer los labios en una mueca, no tenía suficiente dinero. Akeno le restó importancia cuando le dijo y se ofreció a pagarle la malteada y aunque el trato una y otra vez de convencerla de que no era necesario, no pudo hacerla ceder.

Para calmar un poco de la culpa del chico, Akeno le dijo que como pago, le contaría algunas de las historias que tenía durante el tiempo que vivió en Ciudad Academia a Rias y ella...

Touma accedió con gusto.

—Tal como escuchaste, conocí a Index cuando ella estaba colgada en mi balcón.

«O al menos eso dijo ella»

—Pero, ¿qué hacía ahí?

—No lo sé, tal vez olió comida y salto hasta ahí. Sí, es lo mejor que se me ocurre.

—Ara~, Ciudad Academia es muy rara pero fascinante. Los rumores no le hacen honor —dijo Akeno de forma sincera, era interesante escuchar sobre la ciudad de la ciencia, pero también hacia a su imaginación volar sobre cierto tema lo que le valió un discreto sonroja.

El pobre estudiante solo miraba extrañado al vacío mientras Rías buscaba no reírse para ocultar la pena que le invadía. Era consciente de las tendencias de su [Reina] y le carcomía el remordimiento no poder hacer mucho al respecto.

Touma les había contado todo lo que había vivido (o al menos lo que recordaba) de su tiempo en Ciudad Academia. Por puesto, omitiendo detalles sobre los poderes de los ESpers y eliminando todo lo que tuviera que ver con sus encuentros con el lado de la magia.

En algún punto del relato, Akeno se sintió un poco incómoda cuando Touma mencionó de forma muy ambigua su pelea contra Accelerator durante la Tercera Guerra Mundial, mencionando "las alas negras". Todo volvió a la normalidad cuando se tomó la molestia de explicar que eran una "ilusión".

Otra cosa de la que había asegurado de contarles como una forma de desahogo eran todas sus quejas sobre Misaka y como la niña solía atacarlo constantemente. Rias la califico de "tsundere" comparándola a la protagonista del anime Toradora.
Cuando la pelirroja fue consciente de que hizo eso fingió no haber dicho algo, lo que aumentó las sospechas de Touma.

«Creo que Rias-senpai es una otaku»

—¡Te encontré! —una chica intervino, interrumpiendo la conversación mientras señalaba a Touma con un dedo acusador.

Era un más alta que Touma, tenía cabello era muy largo acabando en una cola de caballo también muy larga al grado de que llegaba hasta su cadera.

—¡Kanzakiiii!

Ante los ojos del chico, Kanzaki era su habitual salvadora que siempre podría sacarlo de un callejón sin salida. Si no estuvieran en un lugar público, él se le hubiera arrodillado y le habría jurado lealtad.

—He estado buscándote todo este tiempo, ¡tienes que regresar! ¡Pasó algo grave con uno de tus amigos! —Kanzaki lucía genuinamente preocupada, la calma que mantuvo mientras trataba de encontrar a Touma se había ido justo en el momento que llegó.

—¿Qué pasa? Te ves más agitada que cuando te caíste de mi techo en navidad.

—¡Itsuwa e Index no dejan de patear a tu amigo ese Aogami! ¡Y Tsuchimikado empezó a transmitirlo en directo como "la cremación del degenerado"!

Kamijou quedó congelado unos segundos tratando de procesar lo dicho por Kanzaki.

Index e Itsuwa torturando Aogami.

«... ¡¿Por qué no estoy disfrutando esa visión?! ¡Tsuchimikado bastardo! ¡Y apuesto a que Fukiyose también lo está viendo!»

—Discúlpenme Gremory-senpai, Himejima-senpai, tengo que resolver un asunto. Muchas gracias por dejarme estar con ustedes.

—No te vuelvas a perder, y lo haces, te cobraremos por volver a hacer de guías —dijo Akeno con un guiño coqueto.

—Nos vemos el lunes, Kamijou-san. Que descanses

—¡Nos vemos senpais!

Touma y Kanzaki se fueron corriendo
mientras el primero sacaba su celular con una leve malicia visible en sus ojos.

Rias y Akeno se quedaron viendo hasta que desaparecieron al doblar la esquina. Fue breve, pero la guardia de las dos subió al sentir el aura pasiva de esa chica. Algo en ella era demasiado... puro.

—Akeno, ¿cuál es tu opinión sobre Kamijou-san?

—... Honestamente, no veo nada raro ni malo en él. Es amable y sus reacciones son divertidas, fu, fu~ —dijo recordando lo que pasó en la tienda de ropa—. Y es abierto sobre su vida en Ciudad Academia, toda una sorpresa.

—Pienso lo mismo. Tal vez el interrogatorio del lunes pueda decirnos algo más sobre él... aunque si no surte efecto y se empieza comportar de manera sospechosa, siempre está el otro método.

Akeno se relamió los labios sabiendo a lo que Rias se refería. Una vez más, su imaginación se volvió salvaje, una pena que no fuera consciente del gran umbral de resistencia que tenía Kamijou Touma.

Parte 2

Esta mañana parecía que sería solo otro día ordinario en la ciudad paradisiaca para aquellos devotos a la ciencia.

Nadie pudo predecir que, tan solo pasado el mediodía, una transmisión en directo se haría viral por el tema impactante del que trataba.

El castigo a uno de los famosos estudiantes transferidos fuera de la ciudad.

Esto también iba a afectar de forma drástica el estilo de vida de una persona a la que no le gustaban las sorpresas y era fácilmente irritable.

—Oye Accel, ¿ya viste esto?

—¡Ya te dije que no me llames Accel!

—Sí, sí, lo que tú digas Accel —la chica le restó importancia mientras movía su mano derecha de un lado a otro—, lo que quiero saber es si ya visto la transmision.

Misaka Worst hacía todo lo posible por no explotar en risas mientras le pasaba el celular a Accelerator. Había sido aleatorio, pero terminó encontrando un video en vivo donde reconoció a un par de las personas en él.

¡Ya lo vieron gente de Ciudad Academia, este bastardo confesó haber iniciado un culto hacía una profesora muy querida por sus alumnos!

¡Komoe-sensei se merece ser adorada y mucho más! ¡También las niñas pequeñas lo merecen!

¡Cállate ya Aogami! ¡Por decir esas cosas perdiste tu trabajo! ¡Además, todos saben que lo mejor que hay en el mundo son las onee-san que atienden dormitorios!

Accelerator solo miró desconcertado lo que se mostraba en el directo.

Podía ver a Tsuchimikado hablando frente a un tipo con el cabello pintad de azul mientras el mismo atado a un poste cual recreación de mal gusto de la pasión de Cristo. En otro lado, estaba Kamijou Touma dándole palmadas a la espalda de esa monja de cabello plateado mientras parecía mareada, detrás de ellos estaban dos chicas que nunca antes había visto. O al menos eso creía.

—¿Qué rayos pasa con esos bastardos?

—¡¿Ese es Aogami Pierce?! —grito Yomikawa Aiho que iba entrando a la sala tras salir de su ducha envuelta en nada más que una toalla—. ¡Sabía que era raro no verlo hacer una tontería los últimos días!

... ... ...
... ... ...

—Esos idiotas...

Fukiyose Seiri miraba lo que esos tipos estaban haciendo y no podía evitar sentir como todos los vasos sanguíneos de su cuerpo iban a reventar por la furia. Si, era solo eso, para nada era el hecho de que verlos divertirse tanto sin ella y observar a Kamijou consolar a la monja que vivía con él en base a palmadas en la espalda.

Ella no sentiría envidia por algo así, ¿verdad?

—... Por lo menos se la pasan bien. Aunque es una pena que no estemos allá —comentó Himegami con una ligera expresión de aburrimiento mientras reconfortaba a Komoe-sensei quien no había parado de llorar desde que vio a Aogami atado y la perorata sin sentido de Motoharu.

La profesora se arrepentía de haberle facilitado la transferencia al miembro más raro de la Fuerza Delta. Y con raro era en el mal sentido.

El escuchar que había iniciado un culto hacia ella la hizo desmayarse, fue entonces que Seiri y Aisa prometieron en silencio romperle los dientes y castrarlo.

... ... ...
... ... ...

—Así que... ¿esos bastardos son así todo el tiempo?

Mientras buscaba algo interesante para mirar mientras disfrutaba su comida, Uiharu Kazari también había sido una pobre víctima de encontrar el video en vivo de Tsuchimikado Motoharu.

Para mayor vergüenza la chica con su icónica diadema de flores, fue justo en el momento que sus amigas Misaka Mikoto, Kuroko Shirai y Saten Ruiko, quienes se forzaron a sí mismas a seguir viendo el directo y no morir de la pena ajena que les transmitía. Incluso Ruiko la sentía, y ella era alguien con una mente muy abierta.

—¿Cómo es que Judgment nunca los detuvo por algo así...? —se preguntó Misaka, también enojada al ver la cercanía de Touma e Index.

—Al de cabello azul y falso acento lo hemos detenido varias veces por acosar a algunas niñas de primaria. También el Anti-Skill lo hizo... pensándolo bien, lo mejor sería que lo arrestaran en aquella ciudad —dijo Kuroko con rudeza.

Parte 3

«¡Esto está saliendo genial! Nunca creí que alguien como yo pudiera tener una oportunidad tan maravillosa como esta. Tan solo aguarda abuelo, te hare sentir orgulloso»

Hyoudou Issei estaba teniendo el mejor día de su joven vida ya que hoy era su cita con la hermosa chica llamada Amano Yuuma.

Fue tan repentino que al inicio llego a creer que era un sueño, pero cuando una mañana Yuuma le espero en el mismo puente donde se conocieron para acompañarlo hasta la entrada de la Academia Kuoh y se despidió de el con un beso en la mejilla para la envidia de Matsuda y Motohama, supo que esto era real, que al fin había comenzado su etapa popular.

En la academia, los rumores de que el espanta mujeres Hyoudou Issei, miembro honorario del Trio Pervertido, tenía una novia se esparcieron como el fuego en un bosque muerto mezclándose con el furor que era la transferencia de estudiantes de Ciudad Academia.

No sobra decir que dichos rumores fueron esparcidos por Aika Kiriyuu, una amiga de Issei a la que poco le faltaba para ser catalogada como la cuarta integrante del grupo de pervertidos.

Todo esto poco el importo al entusiasmado Issei que paso toda la semana preparando esta cita, llegando al punto de desechar su orgullo como adolescente y pedirle consejos a sus padres. Hyoudou Miki y Gorou estaban más que felices de ayudar a su querido hijo.

«¡Esta bien Issei, haz esto a la perfección y al final del día tendrás una bella novia!»

Con una mirada llena de determinación, el pobre pervertido se puso en marcha.

Issei miraba en éxtasis a todas las chicas pasar, había contado ya un mínimo de 30 pero no veia señal alguna de Yuuma.

Cuando se volteo para ver en otra dirección, una mujer con un disfraz peculiar se cruzó en su linea de visión. Ella estaba ofreciéndole un papel parecido a un folleto promocional.

—Ahh... ¿Gracias?

Issei acepto un poco reacio aquel papel, y justo después de eso la persona extraña comenzó a irse.

—"Tu deseo se cumplirá" —pudo leer en el folleto. Bajo el texto, un extraño círculo formado por un pentagrama y la figura de una flor era visible, teniendo el color carmesí como el dominante. Por un momento quiso desecharlo, pero mejor lo guardó en su bolsillo.

Quien sabe, tal vez le daría suerte.

... ... ...
... ... ...

—¡Issei-kun!

El chico vio como aquella belleza pelinegra se acercaba al lugar donde habían acordado comenzar su cita. Se sentía como si algo estrujara más y más su corazón, ¿acaso esto era lo que llamaban amor? No pudo evitar pensar para sus adentros.

—Issei-kun, ¿llevas mucho tiempo esperándome?

—Jeje, no. Acabo de llegar más temprano, pero... no sabía que usar, lo siento —esa era una mentira descarada, Hyoudou Issei llevaba 3 horas en ese lugar practicando líneas y pidiéndole consejos a una amiga de su madre que tenía un pequeño restaurante cerca.

¿Lo mejor que le dijo la amiga de su madre? Que no fuera un idiota que solo pensaba con la cabeza inferior.

—No te preocupes, yo también acabo de llegar. Es solo que... es mi primera cita.

Otra oleada de emociones golpeo al castaño, siempre quiso escuchar eso. Ahora estaba más que seguro que Amano Yuuma era la persona a la que su Hilo Rojo estaba atado.

Su cita dio comienzo. Ambos comenzaron a caminar por la acera cuando, para sorpresa de Issei, Yuuma junto su mano de porcelana con la de él. Solo hizo latir con mayor intensidad el apasionado corazón del joven Hyoudou

Pasaron por varias tiendas mirando las vitrinas, con Issei mas que dispuesto en despilfarrar su dinero en lo que Yuuma quisiera.

Pasadas las 2 de la tarde, eligieron una cafetería algo vacía para pedir su comida. Yuuma pidió un parfait de chocolate e Issei igual, ambos lo disfrutaron en grande. Salieron del local con la promesa de volver en su siguiente cita.

Tanto el como la chica parecían emocionados por la idea de una segunda cita.

Issei no hacía nada más que agradecer a su padre y madre, todo estaba yendo mejor de lo imaginado. Tal vez tendría suerte y esta cita podría cerrar con un primer beso para ambos

Cuando la tarde ya empezaba a caer en Kuoh, Yuuma lo guio a un parque cercano que Issei reconocía. Le pareció algo extraño encontrarlo tan vacío, pero le restó importancia y se sentó al lado de su cita.

La expectación empezó a jugar con los pensamientos de Issei, ¿terminaría aquí la cita? ¿Se despedirían con un abrazo y un beso en la mejilla? ¿O acaso era este el día en que superaría la primera base?

—Hoy fue muy divertido, ¿no es así? —le dijo con una sonrisa inocente al chico.

—Je, ya lo creo. Nunca había tenido un día tan maravilloso, Amano-chan.

—Vamos Issei, te dije que puedes llamarme Yuuma, jeje.

—Uhm, cierto, lo había olvidado. Yuuma-chan... no suena nada mal.

Ambos se encargaron de mantener un ambiente agradable mientras el sol se seguía ocultando.

Fue cuando los últimos rayos de luz solar estaban por desaparecer que ocurrió.

—Oye Issei-kun.

—¿Pasa algo Yuuma—chan?

—Hay algo que me gustaría hacer para celebrar nuestra primera cita.

A partir de ahí, la mente de Hyoudou Issei comenzó a correr a 1,000km/h tratando de adivinar lo que seria. Su anhelado momento estaba llegando, aquello para lo que se había preparado por 3 días y 2 noches al fin estaba aquí.

—Uhm, ¿qué es Yuuma-chan? —pregunto con algo de nervios, pero seguro de lo que estaba por venir.

—¿Morirías por mí?

—...

...

...

—... ¿eh? ... Lo siento... ¿puedes repetirlo?... C-creo que escuche mal...

—¿Morirías por mí? —dijo habiéndole dado un giro completo a su personalidad, mirando y hablándole a Issei con un tono de voz helado, desprovisto de emoción alguna.

"Amano Yuuma" ya no existía.

¿Existió en primer lugar?

—Je... jeje... que cosas dices...

Una fuerte corriente de aire golpeo a Hyoudou Issei derribándolo. Al alzar la vista se encontró con una persona completamente diferente.

Cabello negro rebelde, malvados ojos violeta y ropa de cuero que no era incorrecto decir que solo eran correas para mantener un mínimo de pulcro.

Y lo más aterrador, aquello que casi hace a Issei enloquecer... alas tan oscuras como la noche.

Alas de cuervo salían de la espalda de "Yuuma".

Se negaba a creer que esto era real. ¿A dónde se fue la linda chica de hace un momento? ¿Quién era esta aterradora mujer? ¿Acaso era una broma de mal gusto? Se esforzaba por creer eso último, pero dejo de hacerlo cuando vio que aquella melosa mirada fue reemplazada por frialdad y hostilidad contra su ser.

—Fue muy divertido, ¿sabes? El poco tiempo que pasé contigo. Era como jugar a los novios con un niño pequeño, pero... sería una vil mentira decir que no me divertí. A pesar de tu estatus como un pervertido sin remedio, tengo que concederte algo; sabes entretener a una dama... Una pena que no podrás hacerlo nunca más.

Un zumbido ensordecedor comenzó a resonar por el lugar, le siguió un gran destello que cegó momentáneamente a Issei que seguía sin poder articular al menos una palabra. Para cuando recupero la visión, vio que lo que se manifestó en las manos de "Yuuma".

Una lanza de luz.

Luz que debería se pura y angelical.

Pero no era eso. Era luz contaminada, caída en desgracia.

Bastaron solo unos segundos para terminar de empeorar este escenario.

Algo atravesando el aire a una velocidad inhumana.

El desagradable sonido de carne perforada.

Una inusual calidez bajando por su pecho.

El gotear de la valiosa hemoglobina.

Issei se forzó a mirar la fuente de todas estas sensaciones.

La lanza de luz estaba perforando su pecho dejando vacío el espacio entre sus costillas.

Trato de gritar, de pedir ayuda, pero lo único que salió con un doloroso gorgoteo fue sangre,

Sin energía para mantenerse, cayó al suelo en un fútil intento de conservar todas sus fuerzas y mantenerse con vida a la espera de la ayuda a pesar de lo fatal en sus heridas. Era el instinto humano por sobrevivir en plena acción.

"Yuuma" se le acercó y con su tacón le piso el estómago, forzando al aire que estaba en sus destrozados pulmones a salir junto a otra gran cantidad de sangre.

—Lo siento, pero no eres más que una amenaza para nosotros y nuestro objetivo. Pero~ si quieres enojarte con alguien, hazlo con ese Dios que puso un Sacred Gear en ti.

El chico sentía como su mente lo abandonaba, todo se volvía simple estática.

No faltaba mucho tiempo antes de que Issei pasara al otro mundo. Ni siquiera podía llorar, aunque quería, la sola idea de no volver a ver a sus padres, comer la comida de su madre, discutir con Kiriyuu, Motohama y Matsuda lo llenaba de pavor.

Sintiendo su vista desvanecerse, a una silueta oscura cerniéndose por detrás del "monstruo" que había terminado con su vida

«Lo siento, todos... si pudiera renacer, yo solo desearía...», ese pensamiento le fue valido.

Ahora ella entraría al escenario.

—Tú fuiste quién me invocó, ¿no es así? —le hablo una silueta. Una silueta borrosa que brillaba en intenso carmesí, como si fuera la diosa que iba a reclamar su alma.

—De ahora en adelante, yo cuidare de ti sí. Vive por ti, por mí, por mis anhelos y por los tuyos, Hyoudou Issei.

... ... ...
... ... ...

«Por lo menos el clima es agradable y puedo conocer mejor la zona... ¿a quién engaño? Esto no tiene nada de bueno», esas palabras pasaron por la mente de Kamijou Touma antes de sentarse al borde la fuente que se encontraba en el parque.

Si bien tuvo un buen día ayer, este estaba siendo todo lo contrario.

Cuando se despertó, miró a un molesto Sphinx mordiéndole los dedos de la mano izquierda y lastimándolo con su rasposa lengua.

Habiendo perdido el sueño, intentó despertar a Index solo ganándose un gruñido de una Kanzaki en modo de hermana mayor. Era aterrador tan solo recordarlo.

Si, esa Santa con graves problemas con la tecnología había tenido una clase de pijamada con Index, Itsuwa les había acompañado. Touma no iba a negar que su corazón se conmovió ante lo que vio al entrar a la habitación para desearles una buena noche.

Solo Itsuwa seguía despierta, Index dormía plácidamente en los brazos de Kaori.

No vio a una fuerza de la naturaleza llamada Santa ni a una biblioteca viviente con 103,000 grimorios en su poder, sino a dos grandes amigas que estaban recuperando un vínculo tan íntimo que ni el umbral oscuro que era una memoria olvidada podría arrebatar.

Sin querer molestarlas, Touma salió de la casa de forma discreta esa misma mañana.

Tsuchimikado y Aogami se fueron muy temprano a buscar mercancía de sus animes favoritos, cosas que no quisieron comprar el día en que fueron al centro comercial por estar en presencia de chicas inocentes, o al menos eso fue lo que dijo Pierce.

Kamijou creyó estar solo en su salida hasta pasadas dos cuadras de donde estaba su casa una pequeña polizona de cabello rubio, un parche y ropas que dejaban mucho de ella expuesta salió de su bolsillo. Al final decidió pasar el día recorriendo Kuoh con Othinus.

La ex diosa mágica hizo una pose de victoria cuando Touma no estaba viendo, iba a considerar esto como la vista previa a una primera cita. Eso era más de lo que otras chicas podían decir.

—Aagghh, todavía estoy muy cansado.

—Todos lo están, humano. Ha sido un sin parar estos días, pero mira el lado bueno, después de todo llegamos poco antes de las vacaciones.

—No me digas que quieres que te lleve a la playa...

—Sería bueno que hicieras eso.

—La última vez que fui a la playa, acabé siendo atacado por un ángel y teniendo la visión de Aogami en ropas de... ugh, olvídalo, no necesito revivir ese trauma.

Touma y Othinus siguieron caminado por unas cuantas horas más. El chico no tenía planeado volver hasta más allá del anochecer, solo entonces estaría seguro de no toparse con Index. Quería darle su espacio por el resto del día, Kanzaki, Itsuwa y ella lo merecían.

—Hoy fue un día tranquilo... tal vez ver cómo Hamazura era perseguido por la loca de los rayos laser seria más entretenido.

Recuerdos de la alocada persecución de Leivina Birdway, Takitsubo Riko y Mugino Shizuri llegaron a su mente. Tal persecución había ocurrido el 23 de Diciembre, todo porque el susodicho delincuente no había logrado encontrar los regalos correctos, aunque la razón por la que Leivina estaba involucrada aún era un misterio.

Touma estaba feliz de recordar lo que pasó durante ese invierno, pero entre todo eso había algo no muy feliz, algo que ocurrió en Febrero.

¿Qué era? Bueno, después de cierto problema con un tal Saint German, Touma acabó siendo perseguido por un Dios Mágico que se hacía llamar Sumo Sacerdote.

Con la mente de Touma vagando en recuerdos del invierno y en las palabras del Sumo Sacerdote, Othinus se concentró en lo que escucho anoche cuando Itsuwa inicio una llamada telefónica. algo sobre "cuáles eran los mejores métodos" o algo así, cómo sea, Othinus ya sabía a qué se refería la chica.

Ambos continuaron perdidos en su mente hasta qué...

Un cristal roto se hizo escuchar.

Por instinto, Touma miro su mano derecha y se dio cuenta, Imagine Breaker había roto algo.

—Humano, eso fue barrera mágica para mantener alejados a los civiles. Alguien no quería que nos acercáramos a esta área.

Antes de poder preguntar un zumbido resonó. Touma se mantuvo quieto hasta otro sonido sonó, uno que reconoció como el de la carne siendo perforada.

—¡¿Ahora qué?! —solo le bastó un sprint para llegar al centro de todo este alboroto.
Touma iba corriendo, pero lo que sus ojos veían era muy claro y extraño.

El mismo chico que había visto leyendo porno detrás de un árbol se encontraba tirado en un charco de su propia sangre, perforado en el pecho por una lanza de luz nauseabunda. Sobre el ser cernía una excusa de dominatriz que alas de cuervo saliendo de su espalda. Ella parecía estar diciendo algo, pero Touma no pida escucharla claramente.

«Y pensaba que era un día tranquilo. ¡Como sea!», Kamijou pensó mientras se preparaba para lanzarse con todo el impulso de cuerpo, preparando el puño derecho con tanta fuerza que sería tan duro como una roca.

Poe su parte, "Yuuma" estaba disfrutando de los últimos momentos de vida de Hyoudou Issei con una sonrisa cruel grabada en su rostro, ahora totalmente segura que Azazel la promovería por esto y tal vez, al fin podría declarar su amor por el líder de Grigori.

No sé había percatado de la llegada de Kamijou Touma porque estaba muy segura de que su barrera alejaría a quién sea.

Un momento bastó, solo uno, para que la silueta del chico se alzara detrás del Angel Caído y estrellase su puño contra su mejilla.

"Yuuma" no tuvo tiempo para reaccionar.

No cayó inconsciente, pero tocó con su pulgar el lugar del impacto y sintió dolor, tenía un hematoma que hacia arder todo su rostro

—¡¿Qué fué...?! —sus palabras se silenciaron por dos cosas.

Una, fue que la figura frente a ella que apretaba su puño derecho tan fuerte como podía, incluso hasta que sus huesos crujieran.

La otra era la luz carmesí cegadora que apareció frente al cuerpo casi sin vida de Issei.

—¡Hey, ¿qué diablos pasó?! —pregunto el chico con cabello de puercoespín frente al Ángel Caído.

—¡Se suponía que nadie viniera! ¡Arrgggh! —otra lanza de luz se formó en las manos de "Yuuma" cuando se arrojó para empalar a su atacante recién llegado.

Touma la vio venir aun a la velocidad en que fue lanza y no se quedó con los brazos cruzados. Salto a un lado dejando que la lanza rozará su hombro, pero teniendo la chance de aplastarla con su mano derecha.

Después de aplastar la lanza, se acercó al Ángel Caído y sintiendo que toda su fuerza desaparecía, fue tomada de las correas de su pecho por el chico. Touma precedió a darle un cabezazo tan fuerte que ambas frentes empezaron a sangrar,

Ella cayó con un hematoma en la mejilla a y otra en la cabeza, así como un fuerte mareo y sin control de sus alas. Decir que estaba desconcertada, extrañada, era una mentira.

"Yuuma" estaba aterrada.

Touma no había salido ileso de la rápida confrontación. Respiraba con dificultad ahora que la adrenalina desaparecía y su hombro derecho tenía una cortada un poco profunda.

—¿Pero que tenemos aquí? Un Ángel Caído que entro furtivamente al territorio supervisado por las herederas de Gremory y Sitri —dijo la figura femenina que emergió de aquella luz carmesí.

Cabello carmesí tan intenso como la luz de donde emergió, ojos tan azules como zafiros o las más puras aguas que existían en el mundo, una armoniosa voz y una figura envidiable hasta para una Miss Universo.

Era Rias Gremory.

El chico con un poco de poder especial llamado Imagine Breaker estaba atónito. Rias también estaba involucrada con el lado mágico, lo que ocurrió en ese sótano no fue su imaginación. Entonces Akeno también estaba en esto.

Touma, siendo el tipo de persona que era, no dejo que esto afectara su perspectiva sobre quienes eran Rias y Akeno; sus bellas senpais que le habían ayudado y con quienes había tenido una salida agradable en el centro comercial.

Pero aquel Ángel Caído tenía una perspectiva muy diferente de la mujer que yacía ante ellos.

Raynare sabía que [La Princesa Carmesi de la Destrucción] era una persona a la que temer.

—Tú... ¡tú! —el Angel Caído se forzó a emprender vuelo, no queriendo lidiar con alguien del [Clan Gremory] ni con el misterioso chico que ahora empezaba a identificar.

Era malo, realmente muy malo que él estuviera aquí, todos sus planes podrían venirse abajo con su presencia.

—¡Vuelve aquí!

—Déjalo así, ella no importa ahora mismo—comento Rias suspirando con cansancio.

Touma la miro con enojo y buscar algo que decir y contradecirla, pero no tenía nada. En cambio, se enfocó en Issei y tuvo una grata sorpresa al verlo en perfecto estado. Claro, la ropa del chico seguía manchada de sangre, pero eso era poco a pagar para verlo recuperado

—Gracias por curar sus heridas, cuando llegue ya... era muy tarde —dijo, sintiendo que un nudo se le formaba en la garganta.

Como una grabadora rota, se repitió a sí mismo una cantidad preocupante de veces que si hubiera llegado antes, le hubiera evitado todo el dolor que debió haber sentido.

—Kamijou Touma, dime... —Rias lo miraba con simpatía, teniendo una idea de su personalidad gracias a su interacción pasada —. ¿Qué eres tu...? ¿Cómo pudiste dañar a un Ángel Caído? ¿Eres usuario de Sagred Gear?

—¿Ángel Caído...? Entonces eso explica las alas negras y porque su luz se siente mal, una luz fría... Y, ¿Qué es un Sacred Gear?

—Je, puedo ver que ambos tenemos preguntar con respuestas extensas que llevaran a otras preguntas más complicadas, ¿o me equivoco?

—Para nada Gremory-senpai, y ambos sabemos que no es el lugar ni el momento —la vista de Touma se centró en Issei y como parecía estar durmiendo plácidamente,

Era lo mínimo que merecía tras lo que le había pasado.

—Tú quieres respuestas y yo también. Entonces, mañana pásate por el Club de Investigación de lo Oculto, enviare a uno de los miembros a recogerte.

—... Me parece razonable, Gremory-senpai.

Conclusión
The Imagine Breaker_LEFT

Cuando la heredera pelirroja se fue llevándose a Hyoudou Issei con ella, Touma supo que también era hora de que tomara su camino de regreso a casa. Solo quería llegar y acostarse en su cama para procesar lo que acaba de ocurrir.

—Humano, ¿estás bien? —preguntó la ex diosa mágica que se ocultaba en los bolsillos de la chaqueta que el chico vestía.

—... si, solo un poco cansado de todo esto. Sé que en este punto ya no debería sorprenderme encontrar cosas así a donde quiera que vaya, pero algo me dice que esto es algo completamente diferente.

Othinus se sintió mal al escuchar el evidente pesimismo que Touma tenía en su tono de voz y por mucho que quisiera ayuda, tampoco estaba muy segura de lo que acababa de pasar.

—... tengo una ligera sospecha.

—¿Qué clase de sospecha?

—Ese círculo por donde apareció la chica con cabello de tomate, los sigilos que tenía en el... empiezo a creer que su apellido no es una coincidencia.

Touma detuvo su caminar y miró a Othinus con confusión, ella solo pudo suspirar y agarrarse el puente de la nariz para hacer notar su fastidio.

—A riesgo de sonar como Index; Gremory es la 56ava duquesa invocada por el Rey Salomón, formando parte del Ars Goetia. En pocas palabras... — a Kamijou Touma no le gustaba a donde se dirigía esto—... un demonio.

—¿...Gremory-senpai es un demonio...?

... ... ...
... ... ...

Presa del pánico que la invadía, el ángel caído voló hasta perder de vista a donde debía ir, pero no se le podía culpar, su mente era una mezcla de pensamientos que al tratar de expresar solo salían quejidos de su boca. Y si no era eso, era la incómoda sensación de su estómago revuelto.

Con ayuda de respiraciones profundas, sintió que volvía en sí. Tristemente para "Amano Yuuma", el miedo que sintió ahora estaría grabado en su corazón durante bastante tiempo y no le quedaba opción más que reconocerlo, un duro golpe a su orgullo como ángel caído.

—¿Qué fue eso...? ¡¿Qué diablos fue eso?! —Raynare se apoyó en un árbol mientras luchaba por contener las náuseas que amenazaban con resurgir.

Era demasiado el impacto de ver sus alas siendo negadas por un mero humano. Y más allá de eso, el hecho de que la hubiera tocado le quito todas sus fuerzas, ese poder sagrado del que tanto se había jactado al enfrentarse a demonios y humanos.

La hizo sentir... vulnerable. Ella odiaba eso, le temía a sentirse así.

— Los rumores que los Exorcistas difundían eran ciertos, existe un chico que puede negar seres sobrenaturales... y fue el que derribo a la Estrella de Belén y al tal Fiamma de la Derecha...

... ... ...
... ... ...

—Si Rias es inteligente, entonces puede ganar un aliado de gran valor —dijo Lucifer con una voz serena que solo era una cortina para su emoción. No podía esperar para contarle a Serafall Leviathan lo que había encontrado. Conociéndola, no tardaría en tratar de conocer al chico por su cuenta.

En cuanto a los otros 2 grandes demonios, Sirzechsno podía predecir el cómo reaccionarían. Al menos tenia certeza de una cosa, y es que no lo harían de forma negativa.

—Pensar que una oportunidad así estaba frente a ella... Curioso.

Grayfia volvió a leer los marcadores en los papeles de la carpeta que sostenía solo para confirmar que no era una alucinación.

[La Regina del Mare Adriatico]

[Operación de Ciudad Academia en Aviñón, Francia]

[Tercera Guerra Mundial]

[Hawái]

[Asedio al sargazo en la bahía de Tokio]

Y al final, detrás de todos estos informes, se encontraba el más preocupante.

[GREMLIN]