-Elije la mesa que quieras Sasuke- mi rubio amigo me dio paso para que yo encabezara el grupo.

- Sentémonos en aquella, no esta tan alejada de la barra y se ve todo el lugar.

- Así se habla Uchiha, parece que estas recordando lo que es divertirse- sentí como Kiba sacudía mis hombros con sus manos.

Escogí en asiento que me permitía tener a un costado la barra y de frente todo el lugar, así mientras hablaba con Naruto sentado a mi izquierda podía mirar directamente a la barra y después fingir prestar atención al show mientras mis ojos buscan una mota rosa.

Me sentía emocionado, alterado, sentía el cosquilleo de la anticipación recorriendo cada fibra de mi cuerpo, incluso me permití mirar, realmente la estaba pasando bien, todo estaba marchando como debía y tenía la seguridad que hoy la suerte la había puesto en mi mano, como siempre.

De pronto, las luces de colores se apagaron dejando solo oscuridad, la música paró - ¿Qué demonios pasa? - todos pegamos un brinco cuando unas luces azules se encendieron, las primeras notas de la canción Her life de Two feet se fueron escuchando en un sonido asendente. Vislumbre a una mujer salir entre unas cortinas de pedrería de cristal, ella caminaba a paso lento y moviendo su cadera en círculos, por un momento sentí que estaba viendo la escena de la película From Dusk till Dawn donde Salma Hayek sale bailando con una serpiente enredada en su cuerpo. Ella movía su cadera en un vaivén coordinado con las notas musicales, sus manos al cielo hacían movimientos hipnóticos. Ella camino al centro de la pasarela, donde un tubo la esperaba, se colgó de el con una sola mano y empezó a dar vueltas sobre este. Con la agilidad de un gato su cuerpo quedo invertido y ahora sus piernas se aferraban al metal mientras ella quedaba totalmente de cabeza, ahora con una sola pierna abrazada al tubo comenzó a descender al piso.

Voltee a ver al publico y todos parecían hipnotizados por el show, nadie más estaba interesado en otra cosa que no fuera la mujer esa. Aproveche mi falta de interés para buscar a mi propia distracción, la peli rosa. Mire hacia la barra y la vi, estaba ahí recargada en la barre platicando con el mismo idiota de la vez pasada… el barman. Estaba a punto de levantarme de mi asiento cuando vi una zapatilla en nuestra mesa, alcé el rostro y vi a una mujer pelinegra, de ojos aperlados y con unos pechos más grandes que sandias, era la misma mujer del striptease y de la que había estado hablando Kiba, al parecer había notado que no le estaba poniendo atención, así que comenzó a bailar, se empezó a ondular de arriba abajo y cuando estuvo de rodillas frente a mi intento tocar mi rostro, asco eso sentí, hice mi rostro hacia atrás. Entonces la pelinegra centro su atención en Naruto que le veía los pechos, producto de la posición en que ella se había puesto. La chica se irguió y comenzó a bailarle al rubio, esa mujer tenía una cara de ser tremenda perra.

Me levante y me encamine a la barra, al ser el único hombre que en lugar de ver el show se paraba el barman me vió directamente a la cara y dejó su posición relajada. Antes de que llegara a la barra la chica se había movido y se había metido a lo que mi parecer podía ser un simple espacio libre entre las paredes que componían la arquitectura del sitio.

. –Quiero un Martini.

-No tenías que molestarte en venir hasta aquí, podías pedirlo a cualquier camarero – ¿Perdón? ¿El tipo ese me estaba hablando como su igual? Como un amigo o vecino del sucio barrio de donde seguro viene. Le desagradaba a este tipo, eso era más que evidente.

-Hmm… el servicio es tan mediocre, patético que los mismos empleados estan perdidos viendo el show. Pago lo que para ti debe ser demasiado por una entrada y nadie está para atender a quienes mantiene este tipo de lugares- le odiaba, no lo soportaba, ni el a mí, y ni siquiera le había hecho algo.

-Tu…

-SU- corregí

-SU bebida se la llevaran a su mesa, en la barra no están los clientes- sus ojos estaban llenos de desagrado hacia mi persona.

-Claro- sonreí y me fui a los baños. Lave mis manos y me mire en el espejo antes de salir.

Cuando estuve fuera de los baños miré hacia la barra y me di cuenta que no había nadie, ni siquiera el maldito barman. Me acerque a la barra, me estire un poco más de lo debido y mire hacia las paredes donde vi que se había metido la chica. Alcance a ver unas piernas.

-¿No hay nadie que atienda la barra?

Sin respuesta.

- Estoy viendo tus piernas, ahora se esconden de los clientes. No vuelvo a poner un pie en este lugar

-Kakashi fue por unas botellas y bolsas de hielo del congelador de la bodega.

Mi corazón latió al mil por mil por segundo, o tal vez estaba teniendo una taquicardia severa, su voz se había escuchado como melodía de ángeles, su vocecita era como tonitos melodiosos en mis oídos. Tan dulce y suave, la voz más linda que había escuchado.

-Hmm… ¿Y por qué te escondes? ¿No preparas tragos?

-Yo no trabajo aquí señor.

Debo admitir que mis barreras y prejuicios volvieron a su lugar al saber que ella no trabajaba en ese sitio, me sentí mejor, la verdad es que todos estos días había luchado contra mis prejuicios y mi deseo.

- ¿Entonces eres la novia del barman y te trae aquí para que lo acompañes o cuidarte?

-No

Me estire de nuevo esperando poder ver un poco de su rostro, bendita sea la casualidad y curiosidad de ella, la chica se estiro en el mismo momento en que yo lo haría.

Sonreí, probablemente mis ojos brillaron de éxtasis. Vi su rostro completo; es preciosa, hermosa, un ángel o una diosa. Tiene un rostro tan pequeño que seguramente cabe completamente entre mis manos. Nunca se me habían apetecido tanto unos labios como se me apetecían los de ella, eran pequeños pero carnosos, tan perfectamente delineados, parecían dos pétalos de rosa. Sus enormes ojos verdes como las más preciosas y brillantes esmeraldas, miraban directamente a mis ojos, creo que la chica estaba intentando hipnotizarme…lo estaba logrando. Su cabello caía como cascada, era ondulado y largo, se veía tan sedoso, quería tomarlo entre mis manos y olerlo. No sé cuánto tiempo paso, tal vez unos segundos, pero para mí fue suficiente, podía hacer una descripción de cien hojas sobre ella.

Yo seguía sonriendo, al cabo de unos segundos en donde ella se veía titubeante me sonrió ligeramente.

-Hola, soy Sasuke

-Yo no puedo hablar con los clientes- su sonrisa se borró.

-Yo no hablo ni sonrió con las empleadas de este lugar- su cara me decía que no me creía ni un poco - Lo juro.

Ella me regreso la sonrisa, pero como si fuera un rayo se volvió a ocultar. No lo voy a negar, por una parte, me sentía muy emocionado y entusiasmado, pero también me sentía decepcionado del poco contacto y comunicación que hubo.

Recargue mis brazos en el filo de la barra, mire hacia la derecha por inercia y justo en ese momento llegaba el bartender cargando bolsas y cajas. Me miro a mí y luego miro al hueco donde estaba ella.

-Tuve que venir por mi trago, nunca me lo mandaste a la mesa, cada vez es mas deficiente el servicio- puse mi mejor cara de enojado, aunque no me fue muy difícil, el tipo me ponía de malas con solo verlo

-Su trago va por mi cuenta, por la demora- se veía a kilómetros que mi comentario le había caído como gancho al hígado, pero que podía hacer, el tipo en realidad me estaba dando un pésimo servicio, el trago gratis fue poco.

Me fui a mi mesa, para cuando llegué al pie de esta ya me estaba tomando las ultimas gotas de mi trago. Mire a todos y parecían sumidos en sus temas, pero note algo…Naruto no estaba, mi seño se frunció y exigí el paradero de mi mejor amigo.

-Shikamaru ¿Dónde está Naruto?

-No sé, solo se levantó. Supongo que esta donde tú te imaginas

Hija de puta, Naruto estaba con la perra de hace un rato. No lo podía creer, me enfurecí, no podía creer que el cayera tan fácil y tan bajo, la regla era que no nos metíamos con prostitutas y menos si es de un lugar tan público como este. Se supone que esto no debía pasar.

No pude concentrarme en otra cosa, los demás platicaban como si nada. Al parecer yo era el único idiota que se preocupaba con la vida y salud de ese pendejo.

Al cabo de unos minutos llego y se dejó caer sobre la silla. Yo creo que ni terminaba de acomodarse en el asiento cuando lo ataque con mis palabras.

- ¿Dónde coños estabas? Ah cierto ya lo estoy diciendo

- ¿Qué te pasa?

- ¿Qué me pasa pendejo? ¿Qué putas te pasa a ti? Sabes las reglas, te dejo 15 minutos y tú te vas atrás de un culo público.

- ¿Y tú donde estuviste? ¡Yo podría pensar lo mismo que tú! - Naruto estaba enojado, me había grito. Nuestros amigos nos voltearon a ver, no entendían nada de lo que pasaba.

Me levante con fuerza y la silla fue a dar el piso – Te regresaron muy cambiadito. Vámonos, levántate- lo tome del brazo y lo alce. Los demás se veían más confundidos y diría que un poco molestos.

-Relájate Sasuke ¿Por qué te pones asi?

-Quítate Shikamaru no sabes nada, además las reglas son las reglas, sabes perfectamente donde estaba Naruto. Yo no voy a permitir que mi mejor amigo caiga tan bajo y poner su salud en peligro-

Shikamaru me soltó del brazo – Yo vine con Choji, me llevare el auto de Naruto

Jale a Naruto hacia la salida, él se iba jaloneando y diciendo cuanta cosa se le ocurría. Llegamos al sitio donde tenía mi auto aparcado. Naruto tenía la cara hecha un demonio, pero ya no decía nada, intento empujarme.

Toma a Naruto del rostro y le empecé a dar palmaditas un poco bruscas en su rostro- ¿Qué mierda te pasa? ¿Estas tomado? ¿Drogado? - tomé su cara con mi mano derecha y se la apreté- ¿Eh? ¡Eh! Mírame.

- ¡Ya déjame! ¡Fue solo un puto privado para un baile! - empujó mis brazos y se acomodo el saco

- Ya sube al auto idiota, te llevare a tu apartamento.