Domingo. Abrí los ojos de golpe y pensé
-Naruto
Mi primera palabra del día había sido esas. Tal vez había exagerado el viernes.
No, no había exagerado, simplemente eso no debió pasar, así no debían ser las cosas. Pero la culpa no la tenía él, yo me había desquitado. La culpa era de esa maldita perra, vulgar y vendida. No era así como tenían que ir las cosas, ya me encargaría después, tenía que disculparme con Naruto.
TIn Tin Tin Tin… por favor deja su mensaje después del tono. Hola, habla Naruto Uzumaki. Por el momento me es imposible atenderte, deja tu mensaje y me pondré en contacto contigo. Tin Tin Tin Tin.
Una voz reverberante me contesto. Naruto no me respondía, era muy temprano por la mañana, tal vez está dormido, aunque después de seis llamadas y sin respuesta me ponía a pensar. Me acosté en la cama y puse mi brazo sobre mis ojos, me encantaba el completo mutismo de las zonas residenciales, pero me encantaba más el silencio que reinaba en el apartamento.
- Ojalá jamás regrese el ruido – quite mi brazo de los ojos y lo puse en mi frente – estoy mejor con el silencio, estamos mejor. –
Miré hacia el otro lado de la cama y la vi, sentada sobre mis sabanas mirándome. Las ondas de su cabello rosa caían sobre sus hombros, ella me dio la misma sonrisa que me regalo el viernes.
- Es mejor el silencio – me sonrió y tomó mi mano para besarla y juntarla con su mejilla.
Sus labios… hermoso y suaves labios, que pronuncian en eco mi nombre.
Mi mano calló al colchón y regresa la vista al techo.
No sé cómo había sobrevivido tantos días desde que la conocí. Creo que fue gracias a los recuerdos y las fantasías. No dejaba de pensar en ella, en su blanca piel, en sus hebras rosadas y en sus enormes ojos verdes. A mi mente venia su rostro tímido. Estaba hecho un loco con tan poco. Fantaseaba todos los días con ella, había imaginado de todo; un beso, oler su piel, un paseo en mi coche, una noche en mi habitación. Mi mente se había encargado de imaginar un sinfín de escenarios, que en lugar de darme paz me daban ansiedad y alimentaban a mi cabeza de muchas ideas.
No sé que tan bueno era eso. Cuando regresaba de esa fantasía me sentía vacío, la necesitaba, quería sentir y vivir todo eso que me psique se inventaba. A veces me ponía a pensar en lo que hacía ella en el día, tal vez caminar en la calle principal de la ciudad, tomar un café en esa nueva cafetería, estar en el supermercado comprando, sonriendo a alguien como lo hizo conmigo o estar con alguien mientras yo me enveneno con mi propia imaginación. Había veces en que las fantasías y las imaginaciones me las hacía tan reales que incluso sonreía, me enojaba o me ponía triste.
Obsesión
En las noches me acostaba viendo hacia el techo pensando en lo que estaría haciendo en el club ¿acaso estaba escondida entre esas tres paredes? ¿estaba ayudando con los tragos? o tal vez alguien está tratando de buscar su rostro y palabras entre esas paredes que la protegen de cualquier mal intencionado. Varias veces estuve parado frente a la puerta de mi casa con llave y abrigo en manos dispuesto a ir a verla, tenía esos arranques, pero no podía, no podía ir solo ahí, era mucho riesgo ir con compañía y podía ser más estando solo… ¿o no? no lo sé, solo sé que quería, moría y ansiaba ir ahí solo para verla, fueron tantas noches en las que me encontré caminando frente a la puerta de un lado a otro tomando y soltando las llaves. También me había inventado escusas patéticas para llegar solo. A nadie le importaba y nadie me iba a preguntar.
Paranoia.
- Naruto respóndeme, te invito un trago hoy. Tu escoge el lugar…Respóndeme en cuanto puedas- colgué.
Abrí la puerta de mi coche y tome mi móvil. Cuando entré al bar vi en las mesas del fondo a Naruto perdido texteando en tu teléfono.
-Dobe – dije mientras jalaba la silla para acomodarme
- Teme – bajo su teléfono y me miro
- ¿Ya pediste? –
- Si ya. Desde que llegue – me miro.
- Hmp… siempre me esperas – nos miramos.
- Si bueno… me adelante – sonó sus dedos en la mesa. Que incomodidad, todo este sentimiento de extrañes solo por una tontería del viernes. Era demasiado exagerado ¿No?
- Un caballito de tequila, por favor – me quité el abrigo, hubo silencio en el que yo mire a todos lados del bar y Naruto sonreía a su telefono – Naruto, fui muy brusco ese día. Es solo que pensé que estabas en otra cosa. El que tú te matas a un privado con alguien también me sorprende, nunca habías hecho eso.
- Sasuke, ya estoy lo suficientemente grande- dio espacio para que el camarero entregara lo pedido - es simplemente que algo me pasa con esa chica. Es que… - se quedó callado - ¿Nunca te pasó? Algo que no puedes explicar
Esa perra.
-Comprendo… me pase ese día. Eres mi mejor amigo, somos hombres, eres como mi hermano y comparto todo contigo- le di un trago a mi caballito – yo te podría acompañar… digo, para que no te veas más patético llendo solo. Es lo que hacen los mejores amigos ¿No? – achicó los ojos y se echó a reír, yo sonreí de lado.
- Te parece si vamos esta noche, ya sé que es domingo, pero es cuando menos gente hay
- Por supuesto – volví a reír de lado – Tu teléfono no ha dejado de vibrar, debe ser muy importante ¿Quién es? – ambos miramos el móvil
- Nada importante – sonrió un poco y puso el teléfono hacia abajo - ¿Nos vamos?
