Llegamos a Gabanna y la poca luz que había en ese lugar me dejo ciego por unos segundos, mis ojos no se acostumbraban a la falta de esta, las luces estroboscópicas blancas encendiéndose y pagándose me complicaban más la visión, me ponían de nervios, me hacían sentir en esas películas adolescentes donde a medio antro el protagonista tenía un momento de letargo por el uso de drogas. Esas luces dándome en el rostro me hacían sentir perdido.

- Jodidas luces – estire mi brazo intentando tocar a Naruto – Mierda no veo si te estoy siguiendo o estoy como pendejo dando vueltas en el mismo sitio.

- Mierda de luces, veo una mesa lejos de las luces- dijo

Para mi suerte nos sentamos en una mesa muy alejada del resto y demasiado cerca de la barra. Naruto tenía razón, era poca gente la que estaba ahí. Había uno que otro solitario con una chica bailando en la mesa, otro grupo de personas sentados con varias chicas y no faltaban los que solo estaban platicando.

- No parece que vaya a ver show – dije terminando de ver a todos lados.

- No, solo bailan un poco y después se dispersan con los clientes – hizo señas para que nos atendieran.

- ¿Entonces cómo vas a ver a esa tipa? – arrugue la cara

- Ella saldrá – se quitó el abrigo y se arremangó la camisa.

- ¿Y tú como sabes? – lo mire fijamente

- Quiero una cerveza, ya sabes cuál. Y para mi hermano ¿Lo de siempre? – asentí con la cabeza y lo volví a mirar. No respondió nada.

Estuvimos un buen rato hablando de cualquier tema, desde anécdotas de niños hasta aventuras de vida o muerte de adolescentes alocados. Estábamos muy metidos en la plática, riendo, brindando y uno que otro empujón, hasta que Naruto se tomó la bolsa de su pantalón y se paró excusándose que tenía que ir al baño.

Solo. Ahora estoy solo con mi quinto caballito. Al parecer a Naruto se le atoro el culo en el retrete o estará estreñido

- Maldita perra – me tome de un golpe el quinto caballito, puse ambos codos en la mesa y me pegue a ella. Ni siquiera me venían a ofrecer un baile. Yo que quería verme menos desesperado y controlar mis impulsos, pero al parecer el destino quiere que ande como perro buscando a mi obsesión.

Mire discretamente hacia la barra y mire a un chico pelirojo de como diez años menos que yo, sonreí.

-Al menos es un zorra astuta- ni siquiera terminé mi frase cuando la vi…ella. Me pare de un brinco que hasta tire el salero y el caballito. Me acomode la camisa, me alborote el cabello y camine lo más derecho y fornido.

- Disculpa, llevo como veinte minutos esperando que un mesero me haga caso –dije mirando a la chica que me daba la espalda y después al pelirojo.

- Una disculpa, es domingo. Por lo que me dicen es el día en que más flojos andan ¿Verdad? - voltea a ver a la chica, la cual yo veo que voltea hacia nosotros en cámara lenta, mi corazón late mucho, mis manos me sudan cual chiquillo de secundaria.

- Si- escucho su risa- como hoy no hay casi nadie- me mira directo a los ojos y su sonrisa aún no se cae

-Hola- fue lo único que se me ocurrió decir, tantas emociones y pensamientos cuando estoy solo y frente a ella solo me sale eso. Le devuelvo la sonrisa y le sostengo la mirada.

- ¿Entonces qué es lo que va a pedir? - no sé si apenas me lo estaba preguntando o llevaba varias veces preguntándome.

Regrese la mirada a sus ojos color miel, el chiquillo era atractivo, no me convenía – ¿ah? sí un caballito de tequila, por favor – al menos este no parecía querer darme una paliza, joven y nuevo tenía que ser.

Gire mi rostro hacia donde estaba ella y esta seguía recargada en la barra viendo hacia mí. Me ponía nervioso, hoy no se veía tan tímida como ese día, se ve y habla igual de dulce…pero parece más abierta el día de hoy.

- Pensé que no te dejaban salir de las paredes- aproveché la buena disposición del barman para jalar un banco y sentarme frente a ella-

- ¿Perdón? - ¿Qué? Me quiero volar los sesos por ella y ella ni siquiera se acuerda de mí, mi mente no me deja ir más allá de ella y al parecer no cause ningún efecto en ella como para que me recordara un poco. La chica ahora parecía que no estaba tan dispuesta a hablar

- Soy Sasuke, la última vez que te vi estabas metida ahí – le señalé las paredes

- ¡Ah! Si si, normalmente estoy ahí, ya te recuerdo – sonrío un poco avergonzada – pero con Sasori no hay problema, además es domingo – miro hacia donde estaba el muchacho

Con que el mocoso se llama Sasori, espero que no haya visto mi cara de arrugada de pocos amigos cuando se refirió a él. ¿Pero por qué solo sale ahora que está este chiquillo? ¿Sera que el tal Kakashi no quiere que nadie la vea? ¿A caso le gusta, la esta celando? No sé qué me convenía más, el ojete de Kakashi escondiéndola o el chiquillo joven y alegre permitiéndole salir y platicar con cualquiera que le quiera llegar.

- Le deberías de preparar una de esas bebidas que sabes hacer- vi que me tendió la bebida – Creo que este es señor que lleva pidiendo como 100 caballitos- ¡Señor? No soy un señor, al menos no por viejo, aun soy joven, si ¿no? ¿Soy un señor para este chiquillo? No creo verme tan viejo como para que me llame señor un chico como de veinte años ¿tan jodido me veo? Lo mire a él y después a ella ¿A caso también soy eso para ella? Ella probablemente tiene la misma edad que él. De repente sentí un vacío en el estómago, el caballito pesaba en mi mano.

- No sé, él no ha pedido nada. ¿Qué dice usted? – por un momento pensé que iba a agregar la palabra señor. Si decía eso me largo de ahí y me doy un tiro.

- No he probado nada diferente a lo que siempre pido, que clase de menjurjes haces – quise ser gracioso, espero que no me salga el tiro por la culata.

- ¿Menjurjes? – puso una cara falsa de ofendida, después rio – le aseguro que le va a gustar todo lo que hago ¿Qué quiere que le haga? – TODO, quiero que me hagas todo. Esta pobre niña ni quiera sabia la obsesión que tenía con ella y me sale con esas palabras que me las puedo tomar como cualquier cosa menos como palabras inocentes - ¿Hmn? – reaccione, al parecer me había ensimismado, vi que con la mirada me señalaba algo. Cuando la seguí vi que me tenía una carta donde venían algunas de las bebidas que prepara ella. Puse mi mirada y mi concentración en lo que parecían verdaderos menjurjes raros. Algo capto mi atención, miré de reojo y vi que se secreteaban. Agudice mi audición

- Oye, no le vayas a decir a Kakashi que te deje estar en la barra, es mi segundo día y quiero este trabajo. El me advirtió sobre dejarte asomarte por aquí- al parecer el muchacho había tenido epifanía y ahora se veía mortificado por haber dejado salir a la chica y verla platicar.

- Como crees, no diré nada- veo que lo mira a los ojos y le pone una mano en el hombro. Eso no me gusta – nos materia a los dos- ríe- Además es domingo, Kakashi me dejaba estar un poco en la barra.

Antes de que le pusiera otra mano los interrumpí.

- Prepárame lo que quieras, no conozco nada de lo que está aquí –le di el papel y puse mis brazos en la orilla de la barra. Los vi separarse

- Ok, le preparare lo más popular – la vi irse y sacar un montón de cosas color infierno. Me perdí viéndola preparar lo que estaba haciendo, como sonreía mientras el idiota le decía algo, como se chupaba los dedos cuando se embarraba con lo que vertía, si fuera otro cliente ya estaría haciendo escándalo por esa acción, me gustaba ver su gesto de concentración y me fascinaba ver que de vez en cuando me miraba a mí, obviamente le sostenía la mirada y de vez en cuando le daba una sonrisa de lado.

Estaba encantado, esa chica me gustaba, me gustaba mucho, demasiado. Sonaré como un loco, pero jamás en mi vida me había sentido tan atraído por alguien, esa chica con solo verla me llenaba, me hipnotizaba. No podría describir con palabras más que con sentimientos y emociones lo que por mi cuerpo pasa y siente cada vez que la veo o pienso en ella. Es hermosa, preciosa, perfecta para mí. Quería devorarle esa boquita con un beso, acariciarla y darle a ella todo lo que me pida así eso sea mi fin.

La vi venir a mí con un vaso enorme, que parecía tener en su interior sangre y en los bordes de este ¿Chile en polvo? Eso no se veía nada agradable para probar

Eleve un ceja – que clase de poción multijugos es esa – la mire a los ojos

- Oiga, con eso no se juega – se rie – Anda, pruebe. Lo prepare de forma especial para usted

- Si vi, con saliva – vi como sus ojos parecía que se le iban a salir de sus cuencas. Yo sonreí de lado y saqué mi lengua para pasarla por la boca del vaso. Vi que ella aun con su cara de vergüenza y sorpresa seguía mis movimientos. Era un sabor picante pero dulce a la vez, rico.

-yo…yo yo no le puse saliva, me ensu… - no la deje terminar

- Qué más da, con o sin, sabe bien – dije mientras ponía el vaso en la barra – aunque… creo que sabría mejor- sonreí, ella se me quedo viendo, parecía que se hacía más pequeña, de un momento a otro parecía que volvía la chica con la que hable la última vez.

Mire que se acercaba un mesero a la barra y por lo que alcance a escuchar habían pedido muchos tragos. Observe como Sasori apurado trataba de preparar todo a tiempo, ahora si solo éramos ella y yo.

- ¿Qué no vas ayudar a tu compañero? – dije

- Yo no trabajo aquí- dijo en voz baja

- Eso dijiste ¿Pero has hablado conmigo y me preparaste algo? – nos sostuvimos la mirada

- Yo no soy una - no la deje concluir, me había mal interpretado

- Yo no me refería a eso – dije muy seguro

- Cuando Kakashi me lo permite le ayudo con esas bebidas…Además, usted me dijo que no hablaba ni sonreía con las empleadas de este lugar- la vi tímida- me pareció una buena persona- hizo una pausa- fue amigable conmigo y respetuoso también – mi vida, lo que menos quiero es ser amigable y respetuoso

Nos quedamos serios mirándonos a los ojos, yo sentía algo extraño en la atmosfera que nos rodeaba solo a ella y a mí. Había esperado tanto un momento como este, lo había fantaseado de tantas formas y al fin había logrado que se diera.

- Soy buena persona – mi incline un poco sobra la barra – soy respetuoso – ladee un poco la cabeza – seré tan amigable como tú me lo permitas – caí en la tentación y eche una mirada rápida a sus labios - ¿Si? – ella solo respondía moviendo la cabeza de arriba hacia abajo

- ¿En serio usted no viene a ver mujeres? – me pregunto apenada

- No, solo vengo a acompañar a mis amigos. Puedes preguntar, no las veo ni hago nada

Ella parecía pensar demasiado, su mirada se perdió un poco y yo solo analizaba todos sus movimientos de ojos y gestos

- Mira este soy yo – le mostré mi identificación del GYM la cual solo tenía mi nombre, un número de identificación y la dirección del gimnasio junto a mi foto – ves, soy la persona que digo ser- tomo entre sus manos mi identificación y la volteo para ver el reverso – la mire muy atento. Era tan inocente e ingenua. A la verdad, yo no era malo, le quería hacer muchas cosas, pero nada malo y nada que no le guste, pero cualquier otro se podría aprovechar de ella. Cualquier otra chica ya estaría haciendo preguntas o sospechando de un desconocido.

- Parece ser quien dice ser – demasiado incrédula, me sonríe

- Si… Ya sabes mi nombre, donde voy a hacer ejercicio todos los días, pero yo no sé tú nombre- juguetee con mi credencial un poco y pregunte - ¿Cuál es tu nombre?

- Me llamo Sakura – en mi cabeza hizo eco, solo escuchaba Sakura Sakura Sakura, no podía haber nombre más perfecto para ella, por fin podre ponerle nombre a la mujer de mis fantasías.

- Creo que el nombre fue hecho para ti – le regale una sonrisa, ella al parecer le causo vergüenza el cumplido porque se ruborizo un poco y balbuceo.

- Gracias – un escalofrió recorrió mi espalda cuando la escuche - ¿Sus amigos no se van a enojar por dejarlos solos?

- ¿Mis qué? ¡NARUTO! – solté de golpe y me giré de rápido hacia la mesa que compartíamos, mi una pareja tomando unas cervezas. Había olvidado por completo a Naruto, lo que menos quería es que me viera aquí con ella y mucho menos que se integrara a la plática. Pero no estaba por ningún lado, nuestra mesa ya la habían tomado por abandonada. Mire de nuevo a Sakura y tenía una cara de curiosidad – Lo siento, permíteme un momento – Saque mi móvil y vi que tenía un mensaje de Naruto de hace casi dos horas "No esperes" ¿Qué no espere? ¿Qué no espere qué? No hay otro lugar al cual él se pueda ir, se supone que lo iba a esperar y no dejarlo como niño chiquito en la guardería, pero lo muy hijo de puta y cabron al parecer había dejado a su mejor amigo. No es que prefiera estar con él, él no sabe que tengo intereses también aquí, pero por eso mismo es que es un hijo de puta que abandona a su amigo. Al menos que… No, no. Es idiota pero no pendejo, además yo había tratado ya ese tema, quien se arriesgaría a desafiarme.

- ¿Qué paso? – volví mi atención a ella y su cara me decía que tenía mucha curiosidad

- Nada, al parecer no sentí la vibración del teléfono, me dejaron, pensaron que me había ido – mire la hora en el teléfono, casi pego un brinco cuando vi que eran las 02:02 am. Mierda, el tiempo se me había ido como arena en las manos. Aunque me negaba tenía que irme, más tarde tendría que levantarme temprano para ir a trabajar.

Ella seguía viéndome y yo solo la admire toda, su rostro precioso, las joyas de sus ojos, sus labios siendo un poco mordidos por sus dientes y su nariz. Quisiera pasar toda la noche con ella, aunque sea de esta forma.

- Tengo que irme – la admire con mis ojos deseosos de alguna mínima señal que me dijera que no me fuera, cualquier señal o palabra para quedarme.

- ah ok - ¿Ah ok? No me lo voy a negar, sentí feo cuando esa palabra tan simples y frías salieron de su boca. Yo pensé que algún avance había tenido con toda esta platica, por algo estaba empezando. Ella no comprendía para lo que mi mente loca significaba esa palabra, estaba deseoso de ella, mi mente había hecho toda una saga entre ella y yo, diferentes historias, diferentes ambientes. Su cara me la veía en todos lados, moría por encontrármela por casualidad. Ella no sabía nada, no tenía idea de todo lo que estaba empezando a hacer por ella.

- ¿Cuánto es? – lo dije lo más frio que mi corazón puedo expresar. Escuché y le extendí un billete, no pensaba esperar la feria, estaba acomodando mi chaqueta y guardando mi cartera cuando la vi frente a mi extendiendo la mano, mi feria, supongo – quédatela

- No, yo no puedo aceptar dinero – fui un mal educado y no le recibí nada – ya le dije que no trabajo aquí – la mire a los ojos y vi su mano aun extendida a mí. Estaba perdido, sentí tan rápido como la luz un remordimiento de conciencia y casi quería hincarme a pedirle perdón

- Quédatela para que se la des a tu compañero – arregle mis palabras. Ella me sonrió

- Gracias – parecía querer decirme algo más – nos vemos luego- tome eso con más significado del que probablemente tiene.

Sabía lo que sus palabras significaban, no pude evitar sonreír de lado, claro que ella y yo nos veríamos mas rápido de lo que ella creía – hasta luego, Sakura – me di la vuelta sintiéndome ganador y sintiendo su mirada tras de mí, casi que quería voltear para confirmar si efectivamente me estaba mirando, pero no lo hice.

Subí a mi coche y recargué los brazos en el volante, de a poco fui recargando mi rostro en mis brazos, sentí como mi cuerpo se sacudía y de pronto una risa sonora se escuchó en mi encierro

- Sakura, Sakura, Sakura – me encantaba el sonido de mi voz pronunciando su nombre, en mi cabeza estaba su melodiosa voz diciéndome su nombre. Me sentía emocionado, excitado y con mucha energía cosquillando mi cuerpo. Hoy el nombre de mi fantasía será Sakura.