Llegó el otoño, las hojas de los árboles comenzaban a teñirse de ese color característico de la estación. El calor del verano fue reemplazado por brisas frescas y nostálgicas, que anticipan la llegada del invierno.
Después de su jornada laboral como detective en Bludhaven, Dick volvió a su departamento, el cual se encontraba vacío, no había rastro de Jason por ningún lado, como estaba acostumbrado en estos meses que llevaban juntos.
Hace una semana Jason le había dado un casto beso en los labios, y le dijo "te amo". De inmediato, Jason se sintió avergonzado de haber dicho eso, Dick por su parte se quedó sin palabras, no pudo responder nada.
El silencio se hizo incomodo después de ese pequeño desliz, Jason decidió salir de ahí lo más rápido posible, desapareciendo entre la oscura noche.
Pasaron los días, Dick seguía sin tener noticias de Jason. Pensó en localizarlo, pero no tenía su número de teléfono; quiso ir a buscarlo a su casa, pero no sabía dónde se quedaba en Bludhaven, lo más seguro era que estuviera alojándose en un hotel de paso. Fue entonces cuando cayó en cuenta de que no sabía nada de Jason, siempre que se veían era porque Jason tomaba la iniciativa de visitarlo. Maldijo su falta de interés por conseguir esa información.
La casa se sentía fría, Dick no lo admitiría, se sentía vacío sin Jason a su lado. Extrañaba sus bromas absurdas y su sonrisa traviesa.
¿Tal vez Jason estaba enojado por lo que pasó la última noche que se vieron? No, eso era estúpido, era más probable que Jason estuviese haciendo una investigación o algún trabajo especial fuera de la ciudad.
Los días continuaron pasando y las hojas de los árboles comenzaron a caer, adornando de colores el pavimento. Dick decidió concentrarse en su trabajo, para intentar no pensar en Jason.
Jason volvió a Gotham para hablar con Bruce, este lo retuvo por más tiempo de lo que esperaba. Sin embargo, Jason extrañaba a Dick, así que cada día que pasaba aumentaba su ansiedad por volverlo a ver.
El invierno llegó en poco más de dos meses, y con el, Jason Todd decidió que era tiempo de volver a Bludhaven. Antes de ir a su destino, pasó por unas hamburguesas, las favoritas de Dick, y después se dirigió hacía el departamento en el que estuvo viviendo por medio año.
Jason llegó al balcón de Dick con las hamburguesas en mano, y encontró el ventanal abierto. "Que descuidado", pensó.
La ventana daba una vista perfecta a la cama, esa cama donde se había entregado por primera vez a Dick. Sin embargo, ahora Dick se encontraba desnudo besando a una linda chica.
Jason salió de ahí lo más rápido que pudo, intentó no hacer ruido. "Soy un tonto, Bruce tenía razón", pensó y decidió regresar a Gotham, Bludhaven no tenía nada para él.
Dick estaba muy bien entrenado, así que pudo distinguir a alguien en su balcón, no alcanzó a ver quién era, pero si notó su presencia. Se levantó lo más rápido que pudo, para ver quién los estaba espiando. Una vez que llegó al balcón, solo encontró una bolsa sospechosa, la cual dejo de serlo al abrirla y ver dos órdenes de hamburguesas con papas, sus favoritas. Entonces, las piezas encajaron. Jason había vuelto, justo el día en el qué decidió olvidarse de él.
Esta vez, Dick no lo dejaría irse sin ninguna explicación, o al menos intentaría obtener una, porque conociendo a Jason sería difícil.
Las noches en Gotham eran ruidosas, frías y oscuras, pero más oscuro era el comportamiento de Red Hood en los últimos días. Bruce intentó hablar con Jason sin éxito alguno.
Era un día frío de invierno, cuando Dick encontró a Jason vigilando en uno de los edificios más altos de la ciudad.
–¿Qué haces aquí? –dijo Jason sin voltear a ver a la persona que estaba detrás de él.
–Vine para hablar contigo –Dick intentó agarrar del hombro a Jason, este se quitó lo más rápido que pudo, como si su toque lo hubiera quemado.
–No tenemos nada de qué hablar. –Dick no podía ver las expresiones de Jason por el casco, pero por la forma en la que hablaba, sabía que estaba furioso. – Es mejor que te vayas de aquí.
–Jason, por favor escúchame –dijo Dick mientras sostenía a Jason de la mano.
Fue entonces cuando Dick sintió un ardor en su boca, seguido de un sabor metálico. Jason lo había golpeado con una de sus pistolas, solo para alejarlo.
–No vuelvas a tocarme –la voz de Jason se entrecortaba por la furia que sentía en ese momento.
Dick volteó a verlo con una sonrisa desencajada por el dolor del golpe.
–Se me olvidaba que siempre has sido así –con su mano se limpió la sangre del labio donde fue golpeado –no me iré de aquí sin antes hablar contigo.
Jason no dijo nada más y se dio la vuelta, se disponía a irse. Dick lo detuvo sujetando su mano de nuevo. A pesar del frío que hacía en ese momento, Jason podía decir que le quemaba donde Dick lo tocaba.
Acto seguido intentó darle otro golpe a Dick, no obstante, Dick sostuvo su otra mano antes de que lo golpeará de nuevo en el rostro. Pero no se esperaba que Jason le diera un cabezazo. Aunque ese golpe lo dejó aturdido, no se iba a dejar ganar tan fácil.
Así que Dick devolvió el golpe y de inmediato comenzaron a pelear. Esto no era lo que quería, pero era consciente de que Jason no entendería de otra forma. Varias veces habían peleado en el pasado, Dick siempre salió victorioso. Esta vez, Dick no tenía la intención de hacerle daño a Jason, sin embargo, Jason si tenía un gran resentimiento hacía él.
No sabían cuánto tiempo duró su pelea, en este momento ambos se encontraban exhaustos, y ninguno quería retroceder.
–Lárgate de Gotham, no tienes nada que hacer aquí –Jason fue el primero en hablar.
–Jason, yo –Dick hizo una pausa pensando lo que quería decirle a Jason –te extraño.
–Eso no fue lo que vi la otra noche –Jason se quitó el casco. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. –Yo no quiero verte nunca más, por favor vete –el tono de Jason era suplicante.
–La chica que viste, fue un error –Dick intentó agarrarlo de nuevo, verlo en ese estado le dolía.
–No Dick, estás mal –Jason rechazó la mano que se extendía hacía él –el único error, es lo que pasó entre nosotros. Por favor vete –Jason tiró su casco para limpiarse las lágrimas de los ojos. –Yo no quiero verte.
Jason se dio la vuelta, Dick quería detenerlo, pero verlo en ese estado, le había afectado mucho. Jason dio unos pasos y comenzó a tambalearse, perdió el equilibrio y se desvaneció. Antes de que cayera al suelo, una sombra oscura lo sostuvo entre sus brazos.
–Ya lo escuchaste, es mejor que te vayas Dick, él no quiere verte.
–Bruce –dijo Dick extrañado –desde cuándo estás aquí?
–El tiempo suficiente para decirte que no vuelvas a Gotham, ya no perteneces aquí.
Sin decir más, Batman desapareció entre las sombras, dejando solo a un desconcertado Dick Grayson.
Al día siguiente, Dick se presentó en la mansión Wayne, donde fue recibido por Alfred, quién le informó por parte de Bruce, que no era bien recibido ahí y que se marchara, Jason no quería hablar con él.
Dick no tuvo otra opción que volver a Bludhaven, a su trabajo y a su vida cotidiana. Sin embargo, planeaba volver para hablar con Jason, una vez que las cosas se calmaran un poco.
Pasaron unos días desde su encuentro con Jason, mientras Dick se encontraba en su trabajo, cuando una fuerte conmoción lo sacó de sus pensamientos.
–Rápido, pongan las noticias –dijo una mujer rubia mientras contoneaba sus caderas al caminar.
Todos se reunieron en la sala de descanso.
En las noticias se veía a una mujer mayor hablando, de fondo tenía una escena de unos barcos incendiados. Todos en la oficina veían con atención la pantalla.
"En la madrugada del día de hoy, hubo un ataque a un barco con un cargamento de drogas. Todos los narcotraficantes fueron detenidos por Batman, sin embargo, Red Hood que acompañaba a Batman, fue asesinado por uno de los criminales"
La taza que sostenía Dick cayó al suelo, mientras veía en la pantalla como le dispararon a quema ropa a Red Hood, Batman quien se encontraba peleando con otros criminales no pudo llegar a tiempo. En las imágenes en pantalla se podía ver como agarraba una pistola y asesinó al criminal que había disparado a Jason. Para después cargar a Red Hood y llevárselo de ahí.
Todos estaban conmocionados por las impactantes escenas que acababan de ver. No era normal ver a Batman en acción.
Dick cogió su celular y marcó a Bruce, mientras se dirigía a su carro, sin tener respuesta alguna. Intentó con el número de la mansión Wayne, teniendo el mismo resultado.
Dick se trasladó a Gotham lo más rápido que pudo. Una vez que llegó a la mansión, entró de prisa.
En la sala se encontraban Alfred y Bruce parados junto a un ataúd. Dick se acercó despacio, sin hacer ruido. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
–¿Qué es esto Bruce? –Dick preguntó al ver el ataúd vacío.
–Antes de morir, Jason me pidió que incinerara su cuerpo –Bruce le mostró una urna con cenizas a Dick, y se detuvo a pensar en lo que iba a decir –vengué su muerte, como él quería la primera vez, él me dijo que no quería volver a revivir.
–¿Cómo dejaste que esto pasara? –Dick agarró a Bruce del cuello de la camisa y lo empujó contra la pared.
–¿Crees que yo quería que esto pasara? –apartó a Dick sin levantar la mirada –él era mi hijo y lo dejé morir por segunda vez –de los ojos de Bruce comenzaron a salir un par de lágrimas.
–Amo Bruce, amo Dick –Alfred los separo –este no es momento para pelear, el amo Jason no hubiera querido esto.
Después de que Alfred los interrumpiera, reino el silencio en la habitación.
No habría invitados al funeral, solo eran ellos tres y un ataúd vacío, porque nadie podía saber que Jason Todd murió el mismo día o podrían sospechar que Jason era en realidad Red Hood.
Bruce puso el traje de Red Hood en el ataúd y lo enterró. Le dijo a Dick que las cenizas serían esparcidas en el mar, a petición del mismo Jason.
Dick volvió a Bludhaven, a su trabajo y a su vida cotidiana.
Volvió a su departamento vacío, volvió a su vida sin Jason.
