A quienes siguen Intruso, disculpas. Mis circunstancias personales han cambiado y aún me estoy tratando de adaptar, pero me acuerdo del fic cada día que pasa y me duele tener el siguiente a medias. Un poco de paciencia es lo que pido :)


—Dijeron que aún era pronto para afirmarlo, pero...

A Deidara ya le dolía la cara de tanto sonreír.

—¡En cualquier caso, son buenas noticias! Incluso si de verdad eres un viudo de alma eres afortunado de no tener tantos síntomas —dijo Kurotsuchi—. Vas a poder hacer vida normal si el vínculo roto no te da muchos problemas.

—¿Cómo no se me ocurrió antes? —murmuró Deidara—. ¿No era lo más lógico?

—Bueno, esas cosas no suelen pasar a menudo. También es lógico que a ninguno se nos ocurriera.

Deidara miró por la ventana. Los de la protesta ya se habían ido y el tráfico circulaba por la avenida con normalidad.

—Eso dijo mi madre.

—¡Será divertido ponerse a investigar! ¿Vas a escribirte algo en el brazo? Tal vez, si lo lee alguien a su cuidado...

La mandíbula de Deidara se apretó.

—Nah. Eso ya lo he hecho. Muchas veces. Y nunca, nadie me respondió.

No pensaba decírselo a Kurotsuchi, pero cada vez que uno de sus mensajes desesperados quedaba sin respuesta, a Deidara le dolía por días. De estar vivo, alguien lo habría leído ya y le habría contestado cualquiera de las otras veces.

Tal vez tan sólo se estaba engañando.

—Puede que esta vez te sorprendas, no es propio de ti perder la esperanza así.

Deidara torció el labio.

—Sólo quiero ser realista, hm.

Desde el otro lado de la línea, se escuchó un suspiro.

—Ya veo... ¿Y qué harás ahora?

Deidara se tomó unos segundos para darle vueltas al tema.

—Investigaré esta noche, hm.

Kurotsuchi rió.

—Yo no podría esperar tanto.

—Tengo que estudiar —dijo Deidara—. Y tengo que ir a comprar unas cosas. Mi nuevo vecino me invitó a cenar anoche, me ahorró tener que comer barritas de cereal.

—Ohhh —dijo Kurotsuchi con un deje de interés—. ¿Y está bueno?

Deidara soltó una carcajada y pensó en Tobi. Nunca vio a nadie con un patrón de cicatrices como el suyo, sólo en un lado de la cara. Lo hacían parecer un tipo duro.

—Le falta un ojo.

—Oh.

—Pero le queda bien.

Kurotsuchi ahogó una carcajada y después, soltó un silbido.

—Al menos te alegras la vista. Suerte en tu búsqueda. No te olvides hacerte un vaso bien grande de café.

—¡Buena idea! —exclamó Deidara—. Te enviaré un mensaje si encuentro algo.

—Yo también voy a buscar y te mandaré todos los enlaces que encuentre. ¡Es hora de resolver este misterio, Dei!

—¡Sí!

Cuando colgó, Deidara esbozó una gran sonrisa y notó que hace mucho que sus ánimos no estaban tan altos. Repasó la introducción de todas las materias. Eran cosas que ya sabía pero refrescar su conocimiento le vendría bien para lo que sigue después.

El cielo estaba nublado cuando Deidara se asomó por la ventana de la casi desierta biblioteca. Antes de salir, tomó su chaqueta, su dinero y llamó a la puerta de la oficina de Tobi. Le pidió expresamente que le contase sobre su caso y eso era lo que iba a hacer.

—Deidara —dijo Tobi con una leve sonrisa—. Te ves de buen humor ahora. ¿Buenas noticias?

—Bueno, sí. Doy por hecho que no te lo han dicho los otros, hm.

Deidara se acercó a él y vió que estaba manipulando un extraño gráfico en una gran pantalla táctil.

—Aún no pero es amable de tu parte el venir a compartirlo conmigo. ¿Qué es?

Tobi lo miró con curiosidad y Deidara sintió un débil burbujeo en su vientre ante la idea de impresionarlo.

—Tal vez... Mi alma gemela tal vez no esté muerta.

La expresión de Tobi cambió de inmediato. Su sonrisa se fue y sus ojos lo observaron con algo que Deidara sabía muy bien, era lastima. Frunció el ceño, notando como su buen humor se evaporaba en la nada.

—Si me dieran un ryo cada vez que un viudo de alma me ha dicho eso —dijo Tobi.

—No es mi caso —replicó Deidara—. ¡No has visto los resultados de la resonancia! ¡Mi glándula pineal tiene actividad! ¡No puedes comparar mi caso con los otros!

Tobi le apartó la mirada.

—Eres muy optimista —murmuró mientras trabajaba—. No sabemos la razón, pero asumir que tu alma gemela está viva sólo va a hacerte daño.

En realidad, Deidara pensó, lo que se lo estaba haciendo eran esas palabras.

—¡No me preguntes cómo lo sé! ¡Todo lo que no tuvo explicación estos años de repente la tiene!

—Deidara... Eso también lo he escuchado muchas veces. Es un síntoma del TDVR y se llama alm-

—Alma fantasma —Deidara lo cortó—. Lo sé. ¡Pero no es eso! ¡No me preguntes cómo lo sé, pero lo sé!

Sin esperar a que Tobi contestase, Deidara se volteó y se dirigió a la puerta.

—Espera —escuchó decir a Tobi.

Deidara lo ignoró y salió afuera. La tarde no se veía muy agradable cuando salió a la calle y él pensó en lo bien que reflejaba eso su estado de ánimo interior. Deidara consultó su aplicación de mapas, buscó cuál era la línea de autobús que pasaba por el cementerio y cambió su rumbo hasta la parada más cercana.

Suspiró al guardar el teléfono de vuelta en su bolsillo. Por más que lo pensase, no comprendía por qué lo que le había dicho Tobi le había sentado como una traición. A penas conoció ayer al tipo y ya le habían avisado de que podía llegar a ser gruñón y no muy agradable de tratar.

Tal vez Kabuto tenía razón. Tobi no era alguien a quien acercarse. Definitivamente, Deidara no le iba a contar nada más sobre él a partir de ahora, viendo lo mucho que se esforzaba por tomarse en serio sus sentimientos. Lo toleraría como vecino. Fin.

La brisa forma pequeños remolinos de pétalos a ras de suelo. Deidara los observaba sentado en la parada. Había una chica joven sentada a su lado. Unas palabra comenzaron a formarse en su brazo.

«Me aburro mucho.»

Junto a las letras unos garabatos van cobrando forma. Un personaje tirado sobre un pupitre con varias líneas verticales sobre su cabeza.

La chica se dio cuenta de lo que estaba pasando y observó con una sonrisa como el dibujo terminaba de formarse. Con una risita, sacó una pluma de su bolsillo, le quitó el tapón y empezó a escribir su respuesta. Entonces la chica se dio cuenta de que Deidara aún tenía los ojos fijos en esa pluma, frunce el ceño y se mueve un asiento hacia la izquierda.

«Hay un tipo extraño aquí mirándome feo.»

Deidara ni siquiera se dio cuenta de que la estaba fulminando con la mirada hasta que no vio su reflejo en la pantalla apagada de su teléfono. Al pasar al autobús se sentó lo más lejos posible de la chica.

Ese podía haber sido él y su alma gemela. Deidara apretó el puño y se muordió el labio, mirando el tráfico que circulaba en sentido contrario y deseó haberse ido caminando antes que montarse en uno de esos cacharros asquerosos, semejante al que le arrebató a su alma gemela. Deidara comenzó a sentir que le faltaba el aire. Estiró el brazo, pulsó el botón de solicitud de parada y se levantó, listo para saltar afuera ni bien se abrieran las puertas.

El aire se sintió más puro una vez en la calle. Según la aplicación, le tomaría veinte minutos llegar andando. Deidara opinaba que no era tanto y que mejor volvía en metro, aunque fuera más caro.

El monumento no era más que un pequeño pilar de mármol gris oscuro con los nombres de las víctimas cincelados en blanco. Deidara los leyó varias veces uno por uno. Ya se los sabía de memoria pero siempre que veía las fotos no podía evitar volver a hacerlo en busca de algo que se le hubiera pasado por alto todas la otras veces. Sólo eran los mismos nombres de siempre. Que el nombre que buscaba no estuviera ahí porque su alma gemela no murió tiene sentido. Deidara sonrió.

A sus pies había un crisantemo blanco. Deidara se agachó a examinarlo. Todos sus pétalos estaban en perfecto estado, debían de haberlo dejado ahí hacía muy poco. Si Deidara hubiera llegado más temprano, posiblemente se habría encontrado con quienquiera que dejó ahí la flor. Tal vez esa persona estuviera dispuesta a contestar a algunas de sus preguntas.

Tal vez debería volver todos los días. Valdría la pena si alguien aparecía.

De camino a la zona de las tumbas, Deidara se cruzó con un hombre en silla de ruedas y otro de cabello plateado y desordenado que tenía un carlino en brazos.

—No seas así, Pakkun, te compraré otro daifuku de fresa a ti —dijo el hombre.

—Hey, Kakashi —dijo el que iba en silla de ruedas—, apuesto a que te gano en una carrera a casa.

—Eso está por ver.

Deidara miró hacia atrás y admiró al tipo por ese optimismo que parecía desprender. Ya podía Tobi aprender de él.

La foto del plano del cementerio lo llevó a unas tumbas hechas con el mismo mármol que el monumento. Una de ellas en concreto atrajo su atención. Había un pequeño jarrón de cristal con los mismos crisantemos blancos que en el monumento. Deidara se acercó a husmear y entonces, junto al jarrón, vio un plato blanco con un daifuku encima.

Aquellos dos...

Deidara miró las demás tumbas. Algunas tenían algo de tierra y pétalos de cerezo encima. Esa estaba impecable. Definitivamente fueron a visitar esa en particular. Deidara leyó el nombre de la tumba: Nohara Rin. Entonces echó a correr tras la extraña pareja que con la que acababa de cruzarse.

Llegó a la entrada jadeando y miró a ambos lados de la calle pero no los vio. Había un jardinero barriendo pétalos a la entrada de un camino. Deidara se acercó a él.

—Disculpe —el hombre lo miró—. ¿Ha visto a un tipo con un perro que iba con otro en silla de ruedas?

—Se fueron corriendo ni bien salieron a la calle —respondió él—. Nunca vi a nadie en silla de ruedas correr tan rápido.

—¿Por dónde se fueron, hm?

—Por la derecha —dijo, señalando con el dedo.

Deidara le dio las gracias y echó a correr. Tras unos cuantos cruces, se dio cuenta de que las calles por las que se podrían haber ido son demasiadas. Ese tipo en silla de ruedas posiblemente estuviera en mejor forma que él.

Volverá cada día hasta que los vuelva a encontrar. Deidara estaba satisfecho con el progreso que había hecho en un día.

Se paró frente a la puerta de su apartamento poco más de una hora después, dejó las bolsas en el suelo y buscó las llaves en sus bolsillos. Entonces escuchó la puerta del apartamento de Tobi abrirse. Deidara se volteó.

—Hey... ¿Estás bien?

Él parpadeó en respuesta y se encogió de hombros.

—¿Por qué no iba a estarlo?

—Bueno, no parecías muy feliz cuando te fuiste de mi oficina sin despedirte.

Una media sonrisa apareció en el rostro de Deidara.

—Pareces preocupado. ¿Pensaste que me fui por ahí a tirarme de un puente?

Tobi miró al suelo.

—Pregunté a todo el mundo si te había visto y nadie sabía nada.

—Sólo fui a verte porque me pediste que te mantuviera al corriente de los resultados, hm —replicó Deidara—. Si hubiera sabido que me ibas a tratar así, no habría ido.

Tobi suspiró.

—Escucha, sobre eso... Lamento haber lastimado tus sentimientos y te pido que me disculpes —respondió agachado la cabeza.

—Está bien —dijo Deidara—. Nos vamos conociendo mejor.

—He pensado en que podíamos cenar juntos todas las noches, si tú quieres.

—¿Cenar juntos? —Deidara enarcó una ceja—. Ya veo por qué dices que te involucras mucho.

—Tengo que hacer la cena a diario. No es molestia ninguna hacer cena para dos en lugar de para mí solo —dijo Tobi.

—Podemos compartir gastos —Deidara sonrió, pensando que, a pesar de haberse propuesto no tratar con él más de lo necesario, no iba a rechazar un poco de comodidad si se la ofrecían.

Tobi asintió.

—¿Qué platos te gustan y cuáles no? Así lo tengo en cuenta.

—Me gusta casi todo, hm —respondió Deidara—. Pero el bakudan es mi plato favorito y lo único que odio es el pilaf con pasas.

—Bakudan... Nunca lo he hecho. Intentaré aprender.

Una agradable calidez se extendió por su pecho. Ya no estaba seguro de si Tobi le caía bien o mal.

—¿Y cuál es tu comida favorita? —preguntó Deidara.

—Dango —Deidara ahogó una risa, Tobi frunció el ceño—. ¿Qué pasa? ¿Qué tiene el dango de malo?

—Nada —respondió Deidara—. Es gracioso que la comida favorita de alguien tan serio sea un dulce, hm.

—Al menos te he hecho reír —Tobi se apoyó en el marco de la puerta, cambiando la pierna en la que descansaba. Deidara notó el sutil gesto—. ¿Has cenado ya?

Deidara asintió.

—Me compré un menú en la hamburguesería.

—Porquerías —respondió Tobi.

—Porque el dango es muy sano, hm —replicó Deidara.

—Nada como la comida casera —Tobi lo señaló—. Mañana hay bakudan en el menú.

Deidara tomó las bolsas que dejó en el suelo con una mano y abrió la puerta con la otra.

—Gracias. Lo espero.

Deidara se metió en casa y tras cambiarse de zapatos, dejó la compra sobre la mesa y se echó a la cama. Una charla con Kurotsuchi era lo que necesitaba.

[21:09] Deidara: "Escucha"

[21:09] Deidara: "Tengo novedades"

Su amiga lo leyó al acto.

[21:10] Kurotsuchi: "Ohhh"

[21:10] Kurotsuchi: "Cuenta~"

[21:10] Deidara: "Estuve en el cementerio y vi a unos tipos que fueron a dejar flores"

[21:11] Deidara: "Tal vez sepan más del tema"

[21:11] Kurotsuchi: "No hablaste con ellos?"

[21:12] Deidara: "No pude -_-"

[21:12] Deidara: "Pero volveré"

[21:12] Kurotsuchi: "Cuál de los nombres era?"

[21:12] Deidara: "Nohara Rin"

[21:13] Kurotsuchi: "OMG! Ya buscaste en Internet?"

[21:14] Deidara: "Lo hice en el metro"

[21:14] Deidara: "Sólo encontré noticias y algunas esquelas y páginas conmemorativas"

[21:15] Kurotsuchi: "Ojalá vuelvas a encontrarte pronto con estos tipos"

[21:15] Deidara: "Y tú? Encontraste algo?"

[21:15] Kurotsuchi: "Nada"

[21:15] Kurotsuchi: "Pero sigo buscando!"

[21:16] Deidara: "Dudo que siga buscando hoy. Ya me harté"

Como Kurotsuchi tardaba en contestar, Deidara fue a ocuparse de la compra. Al sacar la bolsa de los mochi con pasta de anko, sacó uno y le dio un bocado. Luego tomó de nuevo el teléfono y decidió hablarle de otras cosas que no fueran ese asunto.

[21:23] Deidara: "Tobi me ha vuelto a invitar a dejar"

[21:27] Kurotsuchi: "Jajajaja"

[21:27] Kurotsuchi: "Ese quiere algo contigo"

Deidara ni siquiera lo consideró.

[21:27] Deidara: "No"

[21:27] Deidara: "Te garantizo que no"

[21:28] Kurotsuchi: "Al menos parece que se llevan bien"

Deidara no supo muy bien qué responder a eso. Había cosas de Tobi que lo sacaban de quicio.

[21:28] Kurotsuchi: "por qué no le preguntas sobre tu investigación?"

[21:28] Kurotsuchi: "Tal vez te pueda ayudar"

Deidara chasqueó la lengua.

[21:28] Deidara: "NO le pienso contar nada más sobre mis cosas"

[21:29] Deidara: "Dices eso porque no lo conoces"

[21:29] Kurotsuchi: "Eso fue intenso..."

Para dejar de impacientarse tecleando, Deidara presionó el icono de grabar audios.

—El caso es que, este tipo tiene un alma gemela. ¡Y jamás se ha comunicado con ella! Su alma gemela no sabe que existe y está obsesionado con eliminar el vínculo entre almas. Está experimentando con ratas. Hoy me enseñó el proyecto y pronto empezará a hacer lo mismo con monos. Si le hablo de esto, me va a echar otro sermón sobre que él puede ayudarme y va a intentar convencerme de que me lo quite yo también porque no es una relación real o algo así.

Deidara tamborileaba en el edredón mientras esperaba por la respuesta.

[21:31] Kurotsuchi: "Ohh eso es interesante!"

Rodando los ojos, Deidara escribió una contestación.

[21:32] Deidara: "Te lo he contado para que te pongas de mi parte no de la suya"

[21:32] Kurotsuchi: "No te parece interesante? Muchos viudos del alma ganarían calidad de vida si tuvieran esa opción"

[21:32] Deidara: "No pienso hacerlo"

[21:32] Deidara: "Además no es mi caso porque yo sí tengo un alma gemela"

Ya sólo faltaría que Kurotsuchi se pusiera a dudar de él también.

[21:33] Kurotsuchi: "Y él lo sabe?"

[21:34] Deidara: "Sí lo sabe pero si fuera por él acabaría con todos los vínculos de alma porque no son reales y a la larga sólo traen dolor o algo así"

[21:34] Kurotsuchi: "..."

[21:34] Kurotsuchi: "Eso es extremista"

[21:34] Kurotsuchi: "Pero está bien que cualquiera tenga la opción algún día"

[21:35] Kurotsuchi: "Es un avance increíble"

[21:35] Deidara: "Meh"

Torció el labio, sabiendo que lo siguiente que iba a hacer Kurotsuchi sería compararlo con su abuelo. Deidara dejó el teléfono a su lado, cerró los ojos y se permitió descansar un poco, recordándose que se debía levantar antes de quedarse dormido.

Dos segundos después se le olvidó.


Obito llevaba un buen rato mirando al techo. Podía notar su pulso acelerado y el nudo que se había instalado en su garganta, ese que hacía que sus ojos no se quisieran cerrar.

Han pasado muchas horas desde que habló con Deidara sobre el proyecto Nezumi pero no conseguía lograr dejar de darle vueltas a sus palabras. Fue un consejo no solicitado, Obito siempre detestó esos, sobre todo en lo referente al tema. Le hacía recordar que tenía un alma gemela, que había desaparecido de su vida tan rápido como llegó y que posiblemente le estuviera haciendo daño. Un daño que no era su culpa, Obito se repetía, sino del destino.

En sus muchos momentos de flaqueza, Obito tomaba un bolígrafo, le quitaba el tapón y lo dejaba a unos milímetros de la piel de su brazo. Le llevaba un rato conjurar la fuerza de voluntad para reprimir ese instinto que le decía que lo hiciera.

Obito estaba en esa fase en este mismo momento. Tomaba el bolígrafo, dejaba el bolígrafo, trataba de dormir, daba vueltas en la cama, volvía a tomar el bolígrafo, pensaba en las palabras de Deidara sobre lanzar un mensaje.

La tentación era fuerte esa vez y Obito casi se había autoconvencido de que era una buena idea. A penas conocía a la persona al otro lado, pero la añoraba y la había añorado siempre. No era normal.

El bolígrafo se deslizó por su piel.

"Estoy aquí."

Obito esperó uno, dos, tres segundos y con cada uno, la molestia en su pecho se volvía más y más fuerte y se preguntó en qué momento decidió que sus principios valían menos que cuatro palabras dichas por un viudo de alma de Iwa. Estiró un brazo para agarrar una muleta, se levantó y fue al baño dando saltitos. Sacó la botella de alcohol del botiquín, echó un chorro a un pedazo de papel higiénico y sentado en el inodoro cerrado, se frotó el brazo con furia.

No se detuvo hasta que no quedó ni un rastro de tinta negra en su piel enrojecida.

Obito respiró hondo y notó que no estaba obteniendo todo el alivio que pensó que obtendría. La culpa, el ansia de contactar seguían ahí, comiéndoselo vivo. Su puño cerrado apretó el bolígrafo mientras maldecía a Orochimaru y ahí se quedó sentado mirando a la pared hasta que le dio un escalofrío. Entonces se miró a sí mismo y vio la piel de gallina en sus brazos y sus muslos.

Obito se quedó ahí media hora más, vigilando que su alma gemela no hubiera leído el mensaje. Es tarde y aunque el País de la Tierra está en otro huso horario, Obito se mete en la cama otra vez con la certeza de que todo va igual que antes. Está tiritando y su muñón protesta. El sueño no llega hasta un par de horas después.


El cuerpo de la persona detrás de él estaba cálido. Era cómodo apoyarse en él, Deidara sonrió. Dos brazos lo envolvieron y su espalda quedó firmemente sujeta al pecho de quien lo estaba agarrando.

Respiró hondo. Deidara nunca se había sentido tan completo y tan bien como en aquel momento. Sus ojos se cerraron, sus manos subieron y acariciaron los brazos que lo rodeaban. Entonces, sintió un peso en su hombro y supo que era el mentón del hombre tras él. Ese hombre que era su alma gemela, Deidara no sabía cómo lo sabía, pero no ha estado tan seguro de algo en su vida.

Su alma gemela estaba con él. Por fin juntos después de tantos años. Después de sufrir tanto.

Deidara soltó una risilla de pura felicidad cuando los labios rozaron el lóbulo de su oreja. Labios que se separaron y cuyo aliento acarició su cuello y lo hizo estremecer. Luego dejaron un tierno beso y Deidara escuchó un suspiro.

—Estoy aquí.

El susurro reverberó en su oído, en su cabeza y su ser entero. Deidara abrió los ojos y miró hacia atrás pero no vio nada. No había nadie ahí detrás de él.

Al despertarse comprendió que no era más que otro de esos sueños y que en en realidad estaba sobre la cama, destapado y estaba aplastando el teléfono. Se dio cuenta que debería estar tiritando de frío, pero no lo estaba. La calidez del sueño aún lo acompañaba pero a Deidara eso no lo consoló. Sabía que aunque su cuerpo hubiera permanecido caliente, su alma en los días por venir estaría fría. Más fría y desarropada que nunca.


Sé que han pasado muchos meses, espero que siga quedando alguien leyendo esta historia. Pasó la Tobidei Week y después los meses más ajetreados. Enero suele ser un mes tranquilo pero NO este año 😩😩

Creo que ya puedo decir que el fic tendrá como 11 capítulos. Eso significaría que quedan cinco! Tengo algunas escenas que me gustaría mucho escribir pero aún se están conociendo. Quizá dirán que para ser almas gemelas no se están llevando muy bien. Obito ha sufrido mucho, Deidara también y aunque ahora chocan un poco, se nota que están comenzando a pensar mucho el uno en el otro y a perdonarse más fácil que a otras personas.

Arekusa, espero que sigas bien, han pasado muchos meses. Deidara lo tomó bien porque no concibe que su alma gemela no se esté comunicando con él deliberadamente sino que le ha debido pasar algo. A veces es duro tenerlos así y quiero que ya se abracen y se besen. Me alegra mucho que te gustase, todo lo que sea ellos, incluso si solo se están rozando los meñiques, me hace sentir así. Sorry con Intruso, mi día a día es un poco caos ahora mismo y pronto me mudaré, con el consecuente estrés xD. Pero lo llevo en mi corazón constantemente.

¡Gracias por leer y hasta el siguiente!