Ikari Soryu

Asuka & Shinji


Campamento hogareño

—¡¿Qué?!

Ya era un nuevo día en la nueva vida de la pequeña Asuka. Había pasado una semana desde que llegó y ya se sentía mejor a lado del hijo de Yui quien se encontraba con un aura de depresión al perder nuevamente en contra de la pequeña en un viejo juego de baraja que la pequeña aprendió con su madre.

—¡Volví a ganar!—exclamaba Asuka con felicidad para voltear a ver a Shinji—. Tonto, ¿Quieres que te enseñe a jugar?—preguntó ella mientras abrazaba el peluche que le había sido regalado.

—Mejor cuando mi mamá no pierda más dinero—respondió el pequeño viendo la cantidad de billetes americanos y europeos que había en la mesa.

—Al menos ya tenemos dinero para comprar cosas para nosotros dos—Asuka se hallaba bastante contenta ya que tenía algunas ideas para cuando ambos pudiera ir a la tienda de juguetes.

—Ustedes son malos conmigo—murmuró la madre viendo a otro lado hasta que el teléfono sonó—. ¿Diga? Ah, hola querido, ¿Sucedió algo?

Shinji sabía que las conversaciones de su madre podían tomar largos períodos de tiempo cuando se trataba de su padre, por lo que decidió llevarse a Asuka para ver la televisión. Ambos tomaron los cojines del sofá y los usaron como almohadas para estar en el suelo y encender el aparato. Como era de costumbre, había programas de su país natal, pero al presionar unos botones y para sorpresa de Asuka, el idioma cambio a uno que ambos entendían mejor y ese era el inglés.

—No sabía que se podía hacer eso—dijo Asuka totalmente impresionada por lo que Shinji hizo—. ¿Luego me enseñas a hacer eso?

—¡Seguro!

—Excelente, tontito.

Los dos soltaron una risa después de eso y decidieron ver un programa algo curioso para la niña. Al verlo, Asuka no entendía nada ya que podía ver a una esponja junto a una estrella de mar discutir con un pulpo aparentemente cuyo nombre hacia referencia a otra especie de cefalópodo cuyas características no se notaban más que en sus tentáculos. En un inicio fue raro, pero después se divirtió mucho al ver como los atacaba una especie de oso marino, bueno, más precisamente al calamar gruñón.

Una vez que terminó, otro programa empezó, pero Asuka había apagado la televisión para sorpresa de Shinji quien la vio cómo se levantó con una mirada decidida.

—Haremos un campamento, Shinji—dijo ella.

—¿Cómo el de Bob Esponja?—preguntó él.

—Solo que sin osos ni rinocerontes marinos, ¿Ok?

Y así, los dos fueron corriendo a sus respectivas habitaciones. Al entrar en su habitación, la cual ya no usaba al dormir con su tonto Shinji, Asuka tomó las sábanas que había para poder así hacer la tienda de campaña; por su lado, Shinji fue a su habitación a buscar los sacos de dormir que su madre había comprado para este tipo de situaciones. Los dos se encontraban emocionados.

En la planta de abajo, Yui había terminado de hablar con su marido. No había pasado mucho tiempo y los problemas ya seguían a la pequeña muy de cerca. Sus superiores querían a la niña de regreso en Alemania para entrenarla para ser el mejor piloto de la unidad 02, pero ella se había opuesto rotundamente tras lo que le había sucedido a su colega en el experimento de contacto, uno que ella misma ya había experimentado.

—Lo mejor será ir y calmarlos a todos, no quiero que nadie interfiera con ella ni con nadie a mi cuidado.

Yui era una mujer tranquila, pero cuando se trataba de su familia ella podía llegar a romper los límites. La niña no tenía más de cuatro años y la gente de NERV ya la quería usar. Tal vez en otras circunstancias se podría dar el caso, pero mientras ella siguiera siendo la actual tutora legal de Asuka, no dejaría que nada ni nadie lastimara nuevamente el corazón de esa pequeña.

Con una decisión clara, Yui sube a la habitación de su hijo donde podía escuchar las risas de ambos junto a unos regaños de parte de la niña a su hijo, pero lo que más sobresalía seguían siendo aquellas risas llenas de inocencia. Al abrir la puerta, se encontró a su hijo cubierto por sábanas mientras la niña lo ayudaba a salir de sus aprietos. Ella no pudo aguantar la risa de verlos y los dos niños voltearon a verla con unos rostros llenos de vergüenza.

—¿Qué se supone que hacen?—preguntó ella a sus pequeños.

—Vamos a prepararnos para cantar la canción de la hoguera—respondió Asuka con una gran sonrisa.

—Si tú quieres podemos cantarla a la carrera, de la hoguera cantar nuestra canción—agregó Shinji entonando su voz de acuerdo al ritmo de la canción notando las miradas que su madre y Asuka le daban—. ¿Qué?

—¡Aún no es hora, tonto!—Asuka en ese momento tapó el rostro de Shinji ya que ella quería cantar esa parte—. Tonto Shinji, además esa es la parte que me toca, tu debías hacer como si tocaras una batería.

La joven madre no pudo evitar morir de dulzura al verlos; desde que llegó Asuka, su hijo no ha sido más que alguien positivo que hizo que en poco tiempo se sintiera cómoda. En las noches cuando la pequeña lloraba, se la llevaba a la habitación de su hijo donde él lograba calmarla, haciendo de su mundo un poco menos triste.

Sabía desde el inicio que ella era la segunda niña, pero en el fondo de su alma no deseaba que ella se viera envuelta en el mundo donde su marido y ella trabajaban. La niñez era algo preciado y eso era lo que ella amaba al ver como su tímido hijo se relacionaba bien con una niña que no debía sufrir más que por lo que jugarían ellos dos. Viéndolos juntos, Yui se acercó a ambos para abrazarlos con sumo cariño dejando sorprendidos a los dos.

—Por favor sigan así, ¿Quieren?

—De acuerdo—dijeron al unísono un poco confundidos.

Yui terminó de alistarse para ir a tratar con los altos mandos que ponían en jaque su vida. Ella como jefe de desarrollo de pruebas de las unidades 00 y 01, su principal tarea era que estas mismas se vieran en óptimas condiciones para que los pilotos asignados pudieran entrenar cuanto antes, pero con los fracasos que arrojó la unidad 00 en su activación inicial, sumándole además los experimentos de contacto, hasta ella misma tenía sus dudas al poner a dos niñas pequeñas en el asiento que debía ser ocupado por alguien con mayor experiencia.

Una vez que se fue su madre, Shinji fue a la cocina para preparar unos sándwiches de mantequilla de maní y jalea, pero de pronto es abrazado por detrás por una molesta Asuka.

—¿No le podemos poner malvaviscos a los emparedados?—preguntó ella—. ¡Es lo que comen los astronautas y yo soy lo suficientemente capaz de serlo!

Shinji no pudo evitar soltar una risa ya que aquella idea era una locura; demasiado azúcar en sus sistemas los haría demasiado hiperactivos. Para su mala suerte, ella notó la mirada de él y de inmediato lo soltó para llevar sus manos a lado de sus caderas y regalándole la mirada más molesta que podía a su querido tonto.

—¿No me vas a obedecer, tonto?

—Asuka, es mucho dulce.

—¡Pero vamos a ir de campamento!

Viendo aquel rostro suplicante, Shinji se vio sobrepasado con la forma de soborno que su compañera desarrolló en poco tiempo. Sabía que su madre le había dicho incontables veces que no debían consumir demasiados azúcares, pero viendo aquellos ojos suplicantes que amenazaban con ponerse más tristes de lo usual, él decide acceder.

—De acuerdo, pondré algunos malvaviscos, pero no puedo poner todos, ¿de acuerdo?

—¡Gracias!

Shinji en ese momento fue abrazado con demasiada fuerza, pero no dijo nada ya que sabía que ella estaba feliz y nada importaba más que eso.

Ya en el cuarto, los dos niños comenzaron a organizar los últimos toques a su campamento. Shinji usó una lámpara para hacer una especie de fogata, mientras Asuka preparaba las bolsas de dormir de ambos para así sacar una radio y encenderla intentando encontrar algo de buena música para dar el ambiente, pero al final fue en vano.

Tras ver cómo Asuka se rendía, Shinji de inmediato sacó su SDAT para sorprendiendo así a su compañera.

—¿Qué es eso, Shinji?—preguntó con duda la niña.

—Es un reproductor de música que mi padre me regaló que está cargado con algunas canciones que podemos escuchar juntos—él no sabía si a ella le encantaría escuchar las canciones que él tenía en el aparato, pero en ese momento ella tomó uno de los auriculares esperando que él encendiera el aparato—. ¿En verdad quieres escuchar lo que tengo?... Es que no son canciones de moda.

—¡No importa!—exclamó—. Lo único que deseo en estos momentos es pasar un buen rato junto a ti.

Las mejillas del pequeño Ikari se tornaron en un color rojizo y una diminuta sonrisa se formó en su rostro. Dando click en el botón de play, Asuka pudo escuchar una hermosa melodía la cual reconoció a la perfección.

—¡¿Te gusta Beethoven?!—los ojos de ella mostraban un brillo sin igual haciendo que Shinji se sonrojara aún más—. Me encanta, es la Oda a la Alegría. Siempre que la escucho me hace feliz ya que solía bailar cuando… —de repente, ella sintió un poco de tristeza en su interior tras recordar la tragedia de su madre— …Bueno, no importa mucho.

Notando como Asuka se ponía algo triste, Shinji fue a su armario de donde sacó un instrumento que llamó la atención de la niña.

—¿Tocas el chelo?—preguntó ella—. ¿Te gusta tocar el chelo?

—¡Por supuesto!—exclamó con alegría el chico—. Aunque no soy muy bueno, creo que al final me ha encantado tocarlo, y junto al SADT, puedo guiarme al momento de tocar algunas notas hasta poder afinarme.

La niña quedó maravillada al oír tales palabras. Al momento que él comenzó a tocar la Oda a la Alegría, sintió una felicidad inexplicable al verlo tocar para ella. Tal vez eran los recuerdos que dicha melodía le traía, o tal vez se debía a que el niño lograba a su manera otorgarle una felicidad completamente nueva para el mundo que tanto daño le había hecho.

Tras escuchar como él terminaba la melodía de forma espectacular, ella fue a darle el abrazo más tierno que podía darle.

—Eres un gran chelista, tonto—los ojos de ella le regalaban un brillo espectacular—. ¿Crees poder enseñarme un día a tocar un instrumento como este?

—Pero yo no soy bueno, además creo que me hace falta mucha práctica para ser tan bueno como las personas que compusieron la versión del reproductor.

—¡Tonterías! ¡Tú eres demasiado bueno!

—¿De verdad?

—¿Acaso eres tonto? Si lo digo es porque es verdad. Alguien como tú tiene talento para ser exitoso, no tanto como yo, pero lo serás.

Viendo cómo el orgullo de ella salía a flote, Shinji decidió seguirle la corriente ya que podía ver cómo ella se mostraba más alegre. Después de eso, él tomó su mano sorprendiéndola. Asuka se mostró algo nerviosa por la forma en que lo hizo, ya que él entrelazo sus manos de la misma forma que las parejas lo hacían en la televisión.

—Me alegra haberte conocido, Asuka—dijo Shinji.

—Tonto—ella no tardó en derramar lágrimas con las palabras que le dedicó el niño—. ¡¿Qué te he dicho de hacerme llorar?!

—¡Lo lamento!—ahora fue el turno de él para abrazarla—. Pero quería decírtelo.

La niña no podía estar más feliz. Aún cuando su vida sufrió un fuerte cambio, una luz de esperanza llegó a su vida el día que la madre del niño fue por ella a Alemania. En un inicio pensó que era una mala idea o simplemente no encajaría con ellos, pero en el poco tiempo que llevaba junto a Shinji, comenzó a sentir nuevamente la calidez de tener a alguien que se preocupa por ti y te ama de forma sincera. Ella no lo sabía aún, pero su herido corazón comenzaba a sanar al tener al niño cerca de ella.

—Te quiero, Shinji.