Ikari Soryu

(Asuka & Shinji)


Besos Inocentes

Asuka estaba contenta, muy contenta. A Shinji le habían avisado que no iba a tener clases por dos semanas debido a que su escuela, como muchas, serían remodeladas de acuerdo a los avances tecnológicos que NERV ha solicitado en la mismas. Tan pronto Gendo le anunció esto a su familia, la niña estalló en alegría y de inmediato abrazó a Shinji al punto de casi matarlo con cariño.

Los dos iban a estar catorce días juntos nuevamente y gracias a la madre, podrían estar solos la mayoría del tiempo. Claro, Gendo al saber las intenciones de su mujer no pudo evitar sentirse avergonzado por las maquiavélicas intenciones de Yui. Tras irse, dejando a su hijo a cargo y con los número de emergencia preparados, los dos niños de inmediato comenzaron a jugar, siendo Asuka la de las ideas.

Al principio decidió que unos videojuegos estarían bien, pero tras pensarlo un rato, se dio cuenta que estos no serían lo mejor. La niña estaba tan metida en sus ideas que no se dio cuenta de que Shinji se encontraba detrás de ella, sorprendiéndola con un abrazo.

—¡Tonto!—exclamó ella.

—¿Qué vamos a jugar, Asuka?—preguntaba Shinji, evitando reír—. Son dos semanas donde nuevamente podemos jugar.

—Lo sé, lo sé; son tantas las cosas que podemos hacer y mi brillante mente no puede descartar todas las ideas—dijo ella, quejándose un poco a la vez que mostraba su orgullo—. ¿Qué podemos jugar, Shinji?

El pequeño hombre de la casa comenzó a pensar en todas las posibilidades, siendo estás nulas.

Tras un par de minutos pensando, el estómago de Asuka comenzó a ah era ruido. La niña se sonrojó con fuerza tras ver que ya tenía hambre, pero Shinji no pudo evitar sonreírle.

—¿Qué te parece desayunar primero?

—Me parece bien, kínder

—¿Kínder?

Asuka suspiró y de inmediato se acercó a Shinji para darle un ligero golpe en la frente del chico con sus dedos. Obviamente, aquello disgustó al niño, pero la mirada de Asuka logró evitar una posible discusión.

—¿No has aprendido el alemán como te he indicado?—preguntó Asuka, cruzando sus brazos y viendo directamente a esos ojos azules que tanto le gustaban.

—Es muy complicado—se excusó él, en un intento de evitar esa mirada.

—El japonés es complicado, al menos el alemán usa las mismas letras que el francés, español e inglés, pero usando algunas letras extras que dan entonaciones distintas—dijo ella, acercándose peligrosamente a su amigo—. Dime, ¿no quieres aprenderlo?

Shinji iba a ser honesto con ella, pero si lo hacía en ese momento probablemente pasaría el resto de la tarde disculpándose para que la niña lo perdone y eso es algo que no estaba dispuesto a aceptar.

Tomando la mano de Asuka, Shinji se arrodilló ante ella de una forma que la niña rápidamente reconoció y confundió al mismo tiempo; él estaba con un rostro serio y tomando la mano de ella de forma que se apreciaba una toma de mano para dar paso a un matrimonio, sólo que él no sabía.

—Asuka…

—¿Sí?

Ella estaba tan inmersa en sus pensamientos, unos donde ella disfrutaba una vida con el niño que no se dio cuenta de lo que él había dicho, respondiendo así sin más.

—A-Acepto ser tu novia, Shinji… Pero vayamos despacio—respondió Asuka toda roja y temblando—. "No puede ser, me ha pedido ser su novia tan rápido… ¡Yui no podrá creerlo!"

—¿Eh? ¿qué?

Shinji no sabía que había sucedido. Él había preguntado si ella podía enseñarle el idioma de una manera más sencilla en alemán, pero al parecer su idioma era tan malo que le había pedido a Asuka ser su novia. Tras unos segundos, su mente al fin hizo click logrando hacerlo entrar en razón.

—"Esto es malo, muy, pero muy malo"—Shinji en verdad quería a Asuka, pero aquello de las relaciones y los noviazgos era algo que para su corta edad no le llamaba mucho la atención, por no decir que desconocía mucho sobre el tema, pero si algo sabía en todo este tiempo que llevaba en compañía de la niña, era que ella tenía un carácter de los mil demonios cuando algo la entristecía o la hacía enojar—. "Si le digo que no, me va a matar, pero por otro lado no sé lo que es ser un novio además de las cosas que mi madre siempre dice, ¿por qué todo esto debe ser tan complicado?"

El joven Ikari sabía que no debía llevar esta situación demasiado lejos y cuando estaba a punto de aclararla, vio a Asuka con un rostro alegre que de inmediato mermó la idea de los pensamientos del pequeño.

—¿Shinji? ¿Estás bien?

—Eh… Sí, por supuesto.

Verla con una sonrisa era una cosa, pero verla con una sonrisa tímida, que junto a unas mejillas rojas, fácilmente lograban hacer que el pequeño se replanteara su suerte al tenerla.

—G-Gracias, pero yo… —Shinji intentaba usar su razón, su sentido común, pero al ver aquellos ojos azules temerosos de lo que iba a decir, simplemente no pudo hacerlo y otra frase terminó saliendo de su boca—. Asuka, estoy feliz de que seamos n-novios.

La pequeña parpadeó un poco tras escuchar lo que el niño había dicho. Su corazón latía con fuerza y sus piernas temblaban. Lo había escuchado hablar en alemán, pero al oírlo en su idioma natal, el que ambos hablaban, reforzó lo que ella había escuchado. Por un momento, ella se quedó sin palabras, asustando al niño al pensar que había dicho algo malo, pero entonces, ella le dio un fuerte abrazo que dejó ahora sin habla al niño.

—Me hace feliz ser tu novia, tonto—dijo Asuka, alegre de ser alguien para el niño—. Creo que… No, mejor dicho, yo te amo, aunque seas un tonto.

—¿Gracias?—respondió Shinji con duda, recibiendo un pequeño golpe de la niña en su hombro—. ¿Eso por qué fue?

—¿No te he dicho que eres mi tonto Shinji? ¡Deberías estar más alegre de que seamos novios! —ella se cruzó de brazos y le regaló una mirada seria a su compañero—. ¿O acaso no me amas y simplemente mentiste?

—¡Por supuesto que no! ¡Yo también te amo! —gritó Shinji, defendiéndose.

Asuka sabía que no mentía, ya que las veces que él decía la verdad tras ser cuestionado, mostraba una postura firme y decidida. Se sentía feliz en el fondo, pero debía poner aprueba a Shinji. La inocente mente, algo corrompida por Yui, comenzó a trabajar, fabricando situaciones en donde ella pudiera ver qué tan ciertas eran las palabras de Shinji. Tras pensar un poco y saber que muchas de las situaciones de películas que había visto no se podían dar, optó por la única vía con la que podría probarlo.

—Besémonos—dijo ella, poniendo ambas manos en sus caderas.

—¿Besarnos?—preguntó Shinji, tartamudeando—. ¿No crees que somos muy chicos para hacer esas cosas? Digo, apenas voy a cumplir años el mes que viene y-

—¡¿Acaso no te parezco bonita?!—y ahí estaba; el carácter de Asuka salió.

Shinji estaba entre la espada y la pared. Tenían cuatro años, bueno, él casi cinco, pero está situación era sumamente extraña, pero con eso de que Asuka pasaba tiempo con su madre, daba una explicación de porqué la niña sentía curiosidad sobre un tema como este.

Asuka se impacientaba con cada segundo que pasaba y al ver que Shinji no hacía nada, decidió irse, molesta y con el corazón triste.

—Asuka

Él no sabía que había sucedido, pero pudo ver en aquellos ojos claros, tristeza y decepción. Ya habían vivido bajo el mismo techo por casi medio año y una situación como esta era poco común. Shinji no sabía cómo contentarla, pero debía hacerlo ya que después de todo, él en verdad la quería.

Arriba, en su habitación, se encontraba la pequeña hecha un mar de emociones. Se había molestado al ver la tardía respuesta del chico ante su petición, sintiendo al mismo tiempo un dolor en su pecho mientras intentaba contener las lágrimas que se habían formado en sus ojos. Toda su mañana se había ido al drenaje y no se sentía como para salir en un rato; mirando a la puerta, su corazón esperaba ver entrar al pequeño castaño, pero simplemente eso no sucedía. Cediendo a sus emociones, se dejó tirar a la cama, escondiendo su rostro en su almohada, esperando que aquel dolor se fuera.

En la cocina, por su parte, se encontraba Shinji sentado mientras pensaba qué era lo que debía hacer. Sabía que era su error el haber temido a un beso cuando anteriormente Asuka ya le había dado algunos, pero sabía que ella podría referirse al beso que se daban los adultos en la boca y eso le hacía pensar si era lo correcto.

—Asuka—murmuró Shinji aquel nombre con tristeza—. ¡No! Yo no puedo ponerme triste ni lamentarme. Debo ser fuerte e ir y decirle que la quiero en verdad y… Besarla.

Y todos aquella valía que el niño había reunido se había esfumado ante la idea de besarla.

—¡No! ¡Yo en verdad quiero que Asuka!—fue en ese momento donde la joven mente del niño había resuelto su dilema—. Es verdad, yo quiero a Asuka y ella también me quiere, pero aún quedan muchos años y mamá siempre dijo que una amistad podía volverse algo más… Tal vez, nosotros dos un día podamos ser iguales a ellos.

Poniéndose de pie, Shinji apenas y entendía lo que dijo, pero eso no le impedía mantener su ideal en alto.

Sí en los años por venir estaría junto a Asuka, entonces debía cuidarla, pero también quererla. Ella sufrió una desgracia que la marcó de por vida, pero él había prometido protegerla y cuidar esa sonrisa que tanto le gustaba ver. Tal vez, sólo tal vez, amar significaba proteger a alguien para mantener esa sonrisa y entonces, el amaría a Asuka para verla sonreír siempre.

En su camino hacia su habitación, pensó la manera en hablar con ella. Debía disculparse, pero también hablarle con sinceridad. Al llegar, abrió la puerta; echando un vistazo, logró verla acostada y no pudo evitar sentir la culpa de haber hecho llorar a la persona a la que más quería. Shinji decidió entrar, caminando sigilosamente para no llamar la atención de Asuka. Una vez llegó a su lado, acarició aquellos suaves cabellos rojizos que llamaban siempre su atención.

La niña de inmediato supo que era él, pero no quería hablarle. Ella intentó alejarse, pero al sentir que el se subía a la cama, supo que debía encararlo.

—¡Vete! ¡Ya no te quiero, idiota! —había gritado, sorprendiendo al chico—. ¡Ya no quiero saber nada de ti!

Shinji pudo ver aquellos ojos tristes, pero no retrocedería. De inmediato se acostó a manera de verla a la cara, mostrando una mirada seria, pero al mismo tiempo cálida.

—Asuka, yo en verdad te quiero—dijo él, sonriendo con ternura—. Soy un tonto de verdad, pero sé que en verdad te quiero. Me daba miedo aceptar tu beso porque simplemente no sé de eso, pero es verdad cuando digo que te quiero ya que soy muy feliz junto a ti, sobretodo cuando te veo sonreír.

La niña paró su llanto al ver aquellos ojos valientes, mismos que había visto el día que llegó a Tokio 3.

—¿En verdad me quieres?—preguntó, temerosa de la respuesta de Shinji.

—En verdad te quiero; no puedo imaginar un mundo en donde no estés tú—confesó Shinji, imitando al mismo tiempo a cierto personaje de una serie que había visto hace tiempo—. Somos muy jóvenes, pero eso no quiere decir que no quiera estar a lado de la mejor.

Una gran felicidad estalló en el corazón de la pequeña. Las palabras que Shinji le había dedicado fueron capaces de remediar todo, pero además, lograron hacer entender a Asuka que él nunca la abandonaría y que en verdad iban a estar mucho tiempo juntos.

Shinji de inmediato fue abrazado por Asuka, entendiendo en ese momento que en verdad era feliz al ver como ella era feliz. Tal vez, sólo tal vez, ya sabía el futuro que deseaba y con quién lo deseaba.

—En verdad te quiero, Shinji