Ikari Soryu
"Pequeña tarde"
—¿Cuándo partirán a Alemania? —preguntaba Mari con curiosidad.
—Esperamos ir la siguiente semana para que Asuka y Shinji no se estresen tanto por los deberes de la escuela—respondía una alegre Yui quien se probaba su plug suit modificado—. Quien diría que mi hijo mostraría las aptitudes de un piloto.
—Creo que ambas ya lo sabíamos en el fondo—comentó Mari para luego mirar con seriedad a su senpai—. ¿Cuándo planean hablar sobre Ayanami Rei con él?
El semblante de Yui cambió ante tal pregunta. El tema que su protegida había tocado era delicado por las implicaciones morales en las que se encontraba, pero si el destino de la humanidad dependía de ello, al final debía ignorar la humanidad en sus propias decisiones y mirar hacia el futuro que tanto le intrigaba.
—Solo quiero un futuro donde los tres puedan reír y jugar.
.
La escuela era algo nuevo para Asuka, al menos las escuelas de Japón donde los deberes les eran inculcados a los niños. Toda la mañana había aprendido sobre los deberes y obligaciones que tenía el ciudadano con la sociedad notando en el proceso que la mayoría de los jóvenes seguían una especie de dogma para enorgullecer al resto antes que a sí mismos lo que chocaba mucho con forma occidental de ver las cosas.
Shinji había notado lo irritada que estaba ella, por lo que decidió estar más cerca con el fin de evitar un conflicto entre Asuka y la amargada maestra. Pero como si el mundo lo odiara a él, la maestra lo sorprendió tomándo de la mano a Asuka y solo él recibió el castigo de acomodar los libros los cuales habían regado el resto de sus compañeros.
Sí, el mundo del pequeño Shinji era extraño a sus ojos, pero al menos al final del día podría descansar en compañía de su alemana favorita siempre y cuando las energías de ella se agotaran con las rabietas que hacía.
—¡Al fin salimos de ese agujero! —exclamaba Asuka contenta mientras giraba para darle una mirada retadora a su maestra—. Juro que si vuelve a hacerte algo, destruiré su casa con mi EVA.
—Aún no tienes EVA, Asuka—comentó Shinji para tomarla de la mano—. Y no te dejaré hacerlo.
—¡¿Por qué?! ¡Ella es mala con nosotros! —Asuka en verdad mostraba un profundo desprecio por la mujer, pero cuando vio el rostro tranquilo de Shinji simplemente no entendía nada—. ¿Por qué no te defiendes de ella? Es obvio que nos detesta desde el primer día y va a querer separarnos.
La forma de hablar de la pequeña le mostró a Shinji las inseguridades que tenía, pero eso no era algo que dejaría pasar como lo otro.
—Ella no va a poder cambiar lo mucho que te quiero—confesó el castaño—. Sería tonto pensar que por ella y sus castigos dejaría de quererte. Eres Asuka, la niña a la que conocí y a la que quiero y con la que formaré una familia.
—Tonto… ¡Te quiero! —ella no podía ocultar su felicidad por lo que abrazó al chico con fuerza—. ¡Me vas a hacer llorar!
Shinji correspondió al abrazo, limitándose a acariciar su cabello en señal de afecto mientras disfrutaban de ese momento a solas en las calles de la ciudad fortaleza.
Cuando llegaron al fin a su hogar, ambos tomaron caminos separados siendo que Asuka subía a la habitación que los dos compartían, mientas que Shinji se disponía a preparar algo de comida para después hacer la tarea y pasar la tarde jugando con Asuka. Nada de lo que hacían era nuevo desde que viven juntos, pero las actividades que hacían cada vez se volvían más complejas logrando hacer que los dos pasaran horas de diversión juntos.
Tras unos minutos la comida estuvo lista y fue entonces que Shinji se daba cuenta de que sus habilidades como cocinero se estaban puliendo. Justo cuando iba a poner lo platos, un fuerte gritó de la nada logró asustarlo haciendo que casi tirara los platos.
—¡Esa fue Asuka!
Él había reconocido esa voz, por lo que dejó de lado todo y se apresuró a subir las escaleras de inmediato.
Al llegar, se encontró con una escena que lo confundió mucho ya que la pequeña alemana se encontraba tendida en el suelo mientras unos de sus pies llevaba un zapato de tacón mientras que el otro se encontraba sin nada con el otro zapato cerca de él.
—¿Qué sucedió? —preguntó Shinji mientras se acercaba a ayudarla.
—Me tropecé—dijo ella mientras hacía gestos que preocuparon a Shinji—. Tu mamá me compró estos zapatos para que un día los use, pero me impaciente ya que quería lucir bonita y…
—¿Te tropezaste?
—Lo siento.
—Yo soy el que se disculpa casi siempre.
Asuka no pudo más que sonreír mientras aguantaba el dolor. Shinji se había dado cuenta de esto por lo que buscó el botiquín notando que el tobillo de ella se encontraba inflamado.
Una vez la atendió, con cuidado la ayudó a ir a la cama para que no se lastimara más.
—Lo mejor será marcarle a mamá—murmuró Shinji.
Para Asuka eso no era bueno. Dentro de una semana los dos viajarían a Alemania para poder ver a uno de los Eva que sería designado para ella, pero si Yui se enteraba de que se lastimó de una forma tan absurda, era probable que cancelara para que ella se pudiera recuperar.
—Por favor, Shinji, por lo que más quieras, no le hables a Yui—suplicaba Asuka mientras miraba con ojos tristes al chico—. Si ella se entera es posible que no nos lleve a Alemania. Por favor, no le digas.
—Asuka, te debe ver un médico y…
—¡Por favor! ¡Ayúdame!
Lágrimas se asomaron en esos ojos azules que tanto amaba él.
Él sabía que ella era su debilidad desde que se conocieron ese día en el aeropuerto, y aunque quisiera decirle que no, simplemente no podía.
—Bien, pero no quiero que estés haciendo cosas que te puedan lastimar.
Ella asintió mientras le daba una pequeña sonrisa a Shinji.
—Lo que hago por amor—susurró él—. Iré por la comida, pero antes te confiscaré esto.
Asuka no pudo ni repelar cuando Shinji tomó el regalo que Yui le había dado. La pequeña se encontraba frustrada al fracasar en algo en lo que debía ser buena por naturaleza. ¡Iba a ser una mujer y fracasaba en la prueba de las zapatillas! Si algo molestaba en verdad a Asuka Langley Soryu era perder, incluso cuando no existía una verdadera competencia.
—Malvado Shinji… Le jugaré una broma después.
Al salir, Shinji no pudo evitar suspirar ya que alcanzó a escuchar lo que su novia había susurrado.
—Creo que lo mejor será no hacerla enojar—él se limitó a sonreír mientras se dirigía al armario general donde guardaban las cosas dejando ahí aquel par de zapatos—. Bueno, creo que aquí estarán bien.
De pronto algo llamó su atención, otra caja a lado de la que dejó la cual tardó en reconocer, pero que gracias a su nacionalidad no tardó en identificarla.
Si algo sabía sobre Asuka, es que el ella era muy competitiva y lo que había en aquella caja colorida seguro sería un reto para ella, sumando al hecho de que era un regalo suyo el cual su madre guardó cuando se mudaron, pero que ahora podría jugar de nuevo.
Dentro de la habitación, Asuka se encontraba totalmente aburrida. Ya no sentía dolor en su tobillo, pero sabía que no debía moverlo para evitar complicaciones en el futuro. El hecho de que era fin de semana la ayudaría para estar bien y no levantar sospechas en Yui quien probablemente pasaría la tarde y los siguientes dos días con ellos.
—Esa una tortura—comentó la pequeña—. Creo que no debí tratar de correr con ellos.
Aunque no quisiera aceptarlo, en el fondo sabía que ella misma se buscó esto.
No podía culpar a nadie por su condición actual más que a sí misma, pero muy en el fondo quería hacerlo. Los minutos pasaron y la preocupación invadió el corazón de la pequeña. Shinji no era alguien que tardara mucho y su joven mente pronto comenzó a imaginar lo peor y ganas no faltaron para salir y buscarlo, pero antes de poder hacerlo él había regresado con una caja la cual ignoró en ese momento.
—¡¿Dónde habías estado?! —preguntaba ella con evidente preocupación cosa que no pasó desapercibida por Shinji—. Pensé que algo malo te había pasado y yo… —ella se vio incapaz de seguir hablando por la pena que representaba preocuparse por él a estas alturas.
—Tranquila, yo también estaba preocupado por ti—confesó Shinji ganándose una mirada tierna de parte de una confundida Asuka—. Por cierto, ya que vamos a estar aburridos, ¿qué te parece jugar un poco con este viejo Nintendo 64?
—¿Nintendo?
—Sí, mira.
La niña dio un vistazo a la caja notando que efectivamente era una consola de videojuegos, pero al no saber leer tan bien el japonés, no logró entender bien algunas cosas salvo que posiblemente los juegos con los que venía serían perfectos para que ella demostrara de que estaba hecha.
Shinji no tardó nada en instalar el aparato ayudando a Asuka a sentarse junto a él a una distancia prudente de la televisión para poder jugar y pasar el tiempo juntos. El tiempo pasó volando de repente sin que ninguno se diera cuenta de verdad. Juego tras juego, risas tras risas; para los dos niños esto había sido más que perfecto e incluso los había ayudado a dejar de lado el estrés que la escuela les causaba.
De pronto un sonido peculiar invadió los oídos de ambos siendo dicho ruido originado del estómago de Asuka quien hasta ese momento había tenido hambre dándole a ambos una advertencia de lo tarde que era.
Con algo de esfuerzo, Asuka se levantó ayudada por Shinji quien se posicionó del lado donde ella se había lastimado para ayudarla a ir al comedor y servirle lo que había preparado horas antes. Era difícil, pero lo dos se iban dando cuenta de cómo trabajar juntos hasta que por fin lograron sincronizarse de tal manera que ya no se fatigaban lo cual los hizo estallar de felicidad. Lamentablemente, eso duraría muy poco ya que alguien lo estaba esperando abajo quien no pasó desapercibida la manera en que los dos niños bajaban.
—¿Se puede saber qué ha sucedido, niños?
Los dos niños sintieron escalofríos al reconocer dicha voz.
Ikari Yui había salido de la entrada de la cocina y ahora los veía a escasos escalones de distancia.
—¿Y bien? ¿Me dirán que sucedió o tendré que ser la mamá ruda? —los dos niños se miraron preocupados, en especial Shinji quien se encontraba algo nervioso, cosa muy diferente de Asuka la cual desvío su mirada al suelo.
Los niños sabían que habían sido descubiertos por lo que revelaron lo que sucedió a su madre. A Yui no le agradó las decisiones que ambos tomaron, pero eso no importaba ya por lo que tomó a Asuka en brazos y la llevó a la cocina para poder ver si tobillo.
Tras ver que la pequeña se encontraba bien, se dispuso a venderla usando su botiquín de primeros auxilios y aplicándole una pomada que ayudó a reducir el dolor junto a la inflamación. Después de unos minutos, la pequeña Asuka se hallaba nuevamente normal sin saber que decir por lo rápido que se había recuperado, pero fue entonces que los dos niños notaron la mirada sería que les regalaba la castaña.
—¿Estamos castigados? —preguntó Asuka con tristeza.
Por más que Yui deseaba hacerlo, ella simplemente no podía hacerlo ya que en parte era culpa suya.
—No, no lo están—dijo ella—, pero eso no quiere decir que no los vaya a sermonear por esta razón.
—Pensé que nos habíamos salvado—murmuraron ambos para así tomar asiento en la mesa y escuchar la regañada que Yui les iba a poner.
.
Los dos niños ya se encontraban de nuevo en su habitación. La tarde pasó muy rápido para ambos y ahora se encontraban listos para dormir esperando que nada malo sucediera. Una vez los dos se cepillaron los dientes, procedieron a meterse a la cama que compartían donde Asuka se quedó abrazada se su compañero.
—Al menos no nos fue tan mal como creías—comentó Shinji.
—Pudo ser peor—para Asuka hoy había sido uno de los mejores días que había tenido y que deseaba repetir—. ¿Te gustó jugar conmigo?
—¡Por supuesto! ¡Aunque te dejé ganar en el último juego! —aclaró él solo para recibir un pequeño golpe de su futura esposa—. ¡Eso dolió!
—No te burles de tu novia—señaló ella para soltar una risa que dejó a Shinji fascinado—. Sabes, espero que un día de grandes podamos tener estos momentos. No quiero crecer amargada y sola, sino con alguien a quien quiero de verdad.
—¿En serio?
—Es en serio.
Shinji fijó su mirada al techo tratando de entender las palabras de ella. Desde que la conoció, ha sido feliz y también ha crecido como persona ya que antes de ella solía ser muy tímido. Era más que obvio para él que desde que se conocieron, los dos eran más felices y aquel sentimiento de alegría podría ser lo que llamaban amor.
—Sabes, quiero crecer y ser el novio perfecto para ti, pero no solo eso, quiero cuidarte porque te quiero y juro que nunca dejaré que nada malo te pase de nuevo—las palabras de Shinji surgían de su corazón logrando llegar al corazón de ella.
—Baka… te quiero.
