Ikari Soryu

"Prueba en Alemania"


¿Se imaginan amar desde pequeño a alguien y que esa persona se vaya convirtiendo en alguien importante para ti? ¿Se lo imaginan?

Para Asuka Langley Soryu, no había nada más importante en su vida que ser el mejor piloto de EVA; tan pronto había sido escogida, un gran orgullo se apoderó de ella envolviéndola de tal manera que podía comerse al mundo después desde eso… Pero ahora, las cosas habían cambiado, tal vez para bien o para mal, quién sabe, pero habían cambiado.

El reloj sonaba y ella estaba segura de que esta ocasión sonaba más fuerte que antes. Ella se levantó de su cama donde era acompañada por su querido "novio", Ikari Shinji, quien intentaba dormir tras el largo viaje que habían hecho a Alemania para ver los avances que habían de la unidad 02 de la pequeña.

—Baka, ya son las cinco de la mañana—susurró ella intentando no caer ante el cansancio.

—Lo sé, lo sé—replicó él—, pero mamá dijo que iríamos hasta las 10:00 AM, por lo que podemos dormir otro rato—para Shinji era una tortura el cambio de horario entre su país de origen y el de Asuka.

—¿Prometes que no nos levantaremos tarde? —el sueño ya estaba venciendo a la pequeña alemana quien sin darse cuenta ya estaba a lado de Shinji abrazándolo—. Promete que no llegaremos tarde, porque quiero… Que… Me veas a mí…

Los dos niños nuevamente fueron abrazados por el país de los sueños. Era difícil creer que ambos se querían en verdad, pero de alguna forma ya estaban aprendiendo sobre la vida adulta que llevaban las parejas sin conocer más de lo que deberían conocer para su edad.

Con el Sol saliendo en el horizonte y llevando sus rayos hasta el rostro de ambos, sabían que ya no podrían dormir por más tiempo, pero sus cuerpos seguían agotados. Para Asuka era su segunda vez, pero para el pequeño Shinji, era la primera ocasión que deseaba con tantas fuerzas regresar a su casa y descansar con el horario que conocía y con el que vivía.

No podían dejar de maldecir al Sol a su manera. Los dos estaban hechos un humor, pero aún así lograron ponerse de pie y vestirse para ir a desayunar.

—¿Crees que ya despertaron? —preguntó Asuka hecha un desastre.

—No lo sé, tampoco creo que Mari-san se haya levantado—Shinji conocía a su amiga y podía decir perfectamente que ella estaba heredando el mal hábito de su madre de dormir de más—. Vamos al ascensor y veamos sí ya está el buffet.

Asuka respondió moviendo su cabeza con simpleza.

Desde que llegaron a Alemania, solo eran problemas tras problemas. En un principio no los habían dejado bajar ya que la sección 2 de la sede alemana no se encontraba y los dos adultos, Gendo y Yui, estaban intentando comunicarse con las oficinas de Berlín quienes tenían dificultades con las comunicaciones.

Sí eso no era malo, lo peor vino después ya que las instalaciones donde se iban a quedar estaban siendo reparadas tras un evento con el prototipo de un arma que había causado un sismo de magnitud considerable que provocó daños en las estructuras como en lo que era Berlín, lo que provocó que la familia Ikari se moviera a las afueras de la ciudad instalándose en un hotel lujoso, pero de cierta forma frío.

Ya abajo, los dos niños fueron golpeados por un delicioso aroma que los llamaba a buscar su origen. Detrás de unas puertas, se encontraron con el comedor del hotel el cual era grande y de cierta forma, hermoso para los ojos de la pequeña quien se imaginó un baile como el que leía en sus cuentos cuando se hallaba aburrida. Shinji, por su parte, estaba fascinado con la comida que había imaginando con su joven mente servirle a su familia de la misma forma que lo hacían los trabajadores del lugar.

—¡Es asombroso! —exclamaron ambos y sin perder tiempo, fueron a explorar el lugar.

Algunas personas ya habían bajado y cuando vieron a los pequeños entrar quedaron intrigados. Para Asuka todo era hermoso, desde las pinturas en las paredes, hasta el candelario que colgaba en el centro cuya decoración en cristal lo hacía brillar como si estuviera adornado por mil estrellas.

—Es muy lindo—Asuka no podía estar más embelesada, incluso llegó a imaginar una boda con Shinji en ese lugar cuando los dos fueran adultos—. ¡Me voy a poner toda roja—gritó con pena para buscar así al causante de sus fantasías—. ¿Dónde se metió?

Pero el causante se encontraba asombrado viendo como los chefs seguían preparando el buffet en tiempo real.

—¡Increíble! —la voz de Shinji alertó a unos de los chefs quien al ver como el pequeño le admiraba por lo que decidió darle un pequeño espectáculo con un omelette dejando sin palabras al castaño.

—Veo que te gusta la cocina—el adulto había acertado, pero no esperaba que el pequeño admirara tanto su destreza que ni respondiera—. Estos trucos los aprendes solo, no en una escuela de cocina—Shinji estaba que no podía creer lo que veía, pero si el señor lo decía es porque era verdad—, pero si hay un solo requisito, y ese es único requisito es cocinar para una persona especial, aquella a la que le dediques todo tu empeño y esfuerzo en un platillo.

—Usted es increíble—susurró Shinji mientras esas últimas palabras resonaban profundamente—. ¿Y quién es esa persona especial?

—Para mí, es mi esposa—contestó el chef—, pero tú debes buscar a esa persona especial.

Shinji entendió eso, pero en su vida había tantas personas importantes que no sabía a quien le podía dedicar su comida, pero fue entonces que cierta niña alemana llegó con él.

—Conque aquí estabas—dijo ella—, hace rato que te estaba buscando.

—L-Lo siento, es que me quedé viendo al… ¿Chef? —Shinji estaba de verdad confundido, pues hasta hace solo unos instantes había un chef haciendo un omelette. ¿Acaso todo fue una ilusión?

—Baka, creo que tanta hambre te está haciendo alucinar—la pequeña estaba a punto de irse a coger un plato hasta que vio un omelette con el nombre de Asuka escrito en él—. Que tierno, pediste un omelette con mi nombre—dijo ella sorprendiendo a Shinji con un fugaz beso en su mejilla—. Te espero en la mesa. No tardes.

—¿Eh? S-Sí, claro

El pequeño de verdad se hallaba confundido. No recordaba haber pedido un omelette, ni siquiera recordaba haber nombrado a Asuka como para que el misterioso chef supiera su nombre para así plasmarlo en el platillo. Sí algo había aprendido hoy, es que hay un ser superior que le hizo un favor, muy raro, pero un favor a fin de cuentas.

—¿Cuánto planea esconderse, señor Saiba? —preguntó una chef de mediana estatura a su jefe quien era el mismo chef con el que Shinji conversó.

—Esos eran Ikari Shinji y Asuka Langley—informó el mayor a su compañera—. Esos dos son los niños que la señora Ikari dijo que ciudadanos si hacían travesuras.

—¿Y las hicieron?

—No

—¿Entonces?

—Nada, es solo que me recuerdan un poco a mi hijo Soma y a la pequeña Erina.

—¿Crees que esos dos tengan una relación como la de tu hijo y su "novia"? —la pregunta sacó una sonrisa en Saiba, en especial por el énfasis en la palabra "novia".

Ya con su comida en mano, Shinji pasó a sentare con Asuka quien estaba contenta por su regalo. Era una bendición el poder comer algo de los alimentos que solía comer, pero entonces el fuerte recuerdo de su madre regresó un de cierta forma le entristeció, pero esta vez había algo diferente que provocaba que su corazón no doliera al recordar.

—¿Te sientes mal? —preguntaba Shinji con preocupación.

Fue en ese momento que entendió porque no le dolía tanto.

—Eh, no, solo recordaba a mi mamá, es todo—respondió ella con total sinceridad, pero Shinji se preocupó y casi la ahoga con tanta preocupación que tuvo que pararlo—. ¡Baka, tranquilo! —exclamó—, sé que estás preocupado, pero no me siento triste de esa forma.

—¿De verdad? —su novio se mostraba en verdad preocupado, por lo que decidió darle otro beso, pero esta vez en su nariz dejándolo totalmente rojo.

—De verdad—dijo ella para después probar un bocado de su omelette—. ¡Delicioso!

—¿Te gustó?

—¿Cómo que si me gustó? ¿Acaso no ves lo feliz que estoy?

—Lo siento.

—¿Quieres otro beso?

—S-Sí… ¡Quiero decir, no!

Era divertido verlo hacerse un manojo de nervios, por lo que nuevamente le dio otro beso en su nariz y fue ahí cuando el pequeño Shinji no pudo más, desmayándose y asustando a la niña quien intentaba despertarlo ante la curiosa mirada de los trabajadores y huéspedes que no podían dejar de reír por tan tierna escena.

Mari fue la tercera en levantarse. Había estado cansada desde que salieron ya que ella y Yui tuvieron una discusión sobre el significado de una obra, por lo que ambas decidieron pasarse la noche investigando mientras Gendo pasaba sus únicas horas de descanso en su cama todo cómodo.

—La siguiente ocasión, mejor le doy la razón—se dijo a sí misma y notando a Yui dormir a su lado—. Descansa.

La castaña le dio un beso a Yui quien hizo quejidos muy tiernos los cuales le sacaron una sonrisa. No eran familia, pero a veces veía en su mentora a una madre que le iba enseñando cosas y a ver el mundo con otros ojos.

—Bien, es hora de ir por los pequeños príncipes.

Ella de inmediato fue a la habitación de los dos futuros pilotos para despertarlos y que así no perdieran tiempo debido al estricto itinerario que les había dado NERV Alemania en conjunto con el instituto Murduk. Siempre que trataban con ellos, era un sinfín de papeleo que de una u otra manera terminaba en sus manos pese a que debía ser Yui quien los autorizara.

—Bueno, no puedo quejarme, al menos puedo visitar la tierra de la princesa—susurró en voz baja y para sí misma, ingresando así a la habitación y encontrándose con dos camas vacías que la hicieron parpadear un par de veces antes de casi soltar un grito que posiblemente hubiera despertado a los demás huéspedes—. ¿¡Dónde están?! ¡Niños, sí esto es una broma, será mejor que lo dejen de lado!

No hubo respuesta y la pobre de Mari palidecía ante esto. Era bien sabido que había gente que conocía a NERV y su misión, por lo que se esperaba que muchos de ellos atentaran en contra de ellos, en especial si se enteraban de que dos miembros de la organización eran niños y parte de la familia que controlaba la rama de Japón.

«¡Justo ahora se tenían que ir esos dos!» los pensamientos de la castaña eran un caos, pero en un momento de calma supo dónde podría encontrarlos.

No dudo en bajar e ir directamente hacia el restaurante del hotel donde el resto de los huéspedes se estaban conglomerando hasta generar un mar de personas de distintas nacionalidades que obstruían su vista de encontrar a los dos pequeños. De pronto, una cabeza pelirroja llamó su atención y al verla detenidamente supo que se trataba de la hija de Kyoko.

Aún con el mar de gente, se abrió paso y por fin llegó hasta donde estaban ellos notando que disfrutaban de su desayuno con tranquilidad y sin percatarse de su presencia.

—Así que aquí estaban—dijo ella, logrando captar la atención de ambos niños quieres le miraban extrañados—. No me pongan esa cara. Los dos saben que no debían bajar sin alguien, este lugar es muy grande y lleno de gente extraña; díganme qué haríamos si algo les pasa a ambos.

Los menores no supieron que contestar en ese momento, pero a Shinji se le ocurrió algo ya que veía en Mari mucho estrés.

—¿A dónde vas? —Shinji de pronto se alejó de Mari quien no supo que hacer en ese momento, solo para después mirar a Asuka quien estaba disfrutando de su comida—¿No tienes nada que decir al respecto? —preguntó ella en una voz más autoritaria que antes.

—Por supuesto—contestó Asuka de forma calmada—. Creo que deberías relajarte un poco y disfrutar de la comida.

—¿De verdad crees que eso me calmara el susto de no hallarlos en su habitación?

—Sí

—Haré de sus vidas un infierno los siguientes días. ¡A partir de ahora no quiero que se alejen!

Asuka estaba por responderle, pero entonces Shinji llegó con un Omelette muy similar al que Asuka degustaba.

Para Mari, esta disculpa no era nada, y tampoco se iba a dejar vencer por un delicioso, bello y, probablemente, sabroso Omelette recién hecho… ¡Al demonio con su enojo! Pronto aquel desayuno desapareció de las manos de Shinji, apareciendo entonces en la mesa donde Mari tomó asiento dándole bocados a su comida.

—Solo por esto los perdono—dijo Mari mientras intentaba no gritar por el sabor del platillo—. ¡Está bueno!

—¡No hables con la boca llena! —le gritó Asuka, pero la mayor le ignoró.

Los tres siguieron con el desayuno y hablando un poco sobre lo que han vivido en este tiempo. Los padres de Shinji bajaron poco después, siendo que Yui hizo una rabieta por la cantidad de gente que había mientras Gendo simplemente se sentaba a lado de su hijo, platicándole un poco sobre el EVANGELION de Alemania y la diferencia que había con el de Japón para que se diera una idea lo que se venía.

—¡Al fin llegamos!

Ikari Yui junto al resto de su familia, incluida Mari, habían llegado a las instalaciones de NERV Alemania donde se hallaba en construcción la Unidad 02 que Asuka Langley Soryu usaría en algunos años. Cabe mencionar que el lugar era grande y hermoso, digno de una de las instalaciones de la rama de NERV y que le daba algunas ideas para sus dos pequeños, pero que para lograrlas, necesitaría el apoyo de Mari.

No tardaron mucho tiempo en ser contactados por los jefes del lugar, quienes esperaban a la familia a horas más tempranas, explicando lo de ayer y lo que sucedió en la mañana donde una avergonzada Yui se disculpaba, en especial porque su marido tuvo que ayudarla. Shinji y Asuka simplemente se rieron ya que jamás esperaron que su madre iniciara una pelea por un omelette del chef que atendió a Shinji más temprano.

Ya aclarado el asunto, todos ingresaron a las instalaciones que eran semejantes a las que había en Japón, salvo porque estas lucían más limpias que las que había en Tokio-3. Pronto el grupo se dividió, siendo que Mari y Gendo se dirigieron a otro lugar en compañía del resto de sus colegas alemanes, mientras que Asuka, Yui y Shinji partieron en dirección opuesta llegando hasta un elevador donde entraron.

—¿Lista para ver cómo va quedando tu Evangelion? —preguntó Yui quien presionó el botón del elevador que los llevaría hasta donde sé hallaba aquel robot gigante que hace tiempo les mostró a los niños.

—Estoy ansiosa—contestó Asuka, pero había algo en sus ojos que no pasaron desapercibidos por la mujer—. Oye, Baka.

—¿Sí? —preguntó Shinji.

—Espero que no te separes de mí—dijo ella, tomando la mano de Shinji y mostrando un rostro lleno de confianza—. No deseo que te pierdas lo más impresionante que verás en tu vida.

—¿Entendido?

Asuka no pudo evitar reír ante la actitud de su "novio". Yui, por su parte, sabía que ella estaba fingiendo ser fuerte y por su lenguaje corporal entendía que trataba de su madre.

«Ha pasado casi dos años desde que partiste, Kyoko, pero tú hija no ha estado sola y ha luchado para ser feliz. Sé que no fui tu mejor amiga, que incluso peleamos por diferentes opiniones, pero quiero que sepas que la cuidaré y no dejaré que a ella le pase lo mismo que a ti.»

Cuando las puertas se abrieron, los tres pudieron tener una vista de un ser de color carmesí que estaba dentro de un líquido morado donde unas personas con trajes especiales se hallaban trabajando en él.

—¿Este es mi EVA? ¡No se parece al de la foto! —Asuka se giró para encarar a Yui, puesto que lo que veía no se parecía en nada a lo de la imagen de aquella ocasión—. ¡Creí que ese era el diseño!

—B-Bueno, lo que pasa es que ese diseño es un prototipo y lo estamos ajustando para este nuevo EVA—aclaró la mayor mientras admiraba el trabajo que hacían sus colegas alemanes—. El de Shinji está en un proceso más avanzado y se parece un poco más al de la imagen.

—En otras palabras, el mío no está ni a la mitad, ¿Verdad? —tan pronto notó que Yui reía supo que era verdad—. Era de esperarse.

—Mira el lado positivo.

—¿Cuál lado positivo?

—Serás la primera en probarlo.

El semblante de Asuka cambió por un momento. Aquello no era verdad, su madre ya lo había tratado de hacer con anterioridad y todo terminó en una tragedia que le dejó una herida en su corazón. Tan pronto Yui notó esto, la abrazó y le susurró algunas cosas la oído que le devolvieron la alegría a la pequeña.

—¿Lista para intentarlo? —preguntó la castaña, viendo como su pequeña sonreía.

—¿Prometes que nada malo me pasará? —Asuka quería oírlo, quería escucharlo y que su corazón se calmara nuevamente.

—Nada malo pasará, porque eres la Gran Asuka Langley Soryu, hija de Kyoko Zeppelin Soryu y prometida de mi pequeño hijo, Ikari Shinji, mi futura hija en ley a la que veré cómo la mejor de todas.

Como amaba a la mujer que la acogió. No era su madre, pero el mismo cariño que sintió por ella era exactamente el mismo que sentía por Yui. Sus palabras eran sinceras, le daban coraje para enfrentar la situación y lo último que ella dijo le recordó lo cercana que se había vuelto a su hijo. Shinji, su adorado Shinji; si ella era fuerte, él lo era más y sí ella quería que fuera fuerte, debía serlo también.

Shinji se acercó a Asuka con cuidado. Sabía que su madre la había alentado y era el momento de la verdad. La ayudó a ir a otra sala, tomando su mano y transmitiendo su apoyo de forma armoniosa con su calma. Confiaba en ella y ella en él. Los dos sabían que esto no era un juego de niños, que esto era más de lo que ambos podían lidiar, pero todas esas preocupaciones terminaban siendo nada cuando la confianza en ambos crecía.

Los tres llegaron a otra sala donde una cápsula se hallaba junto a un grupo de técnicos que vestían batas en lugar del traje que los otros llevaban. Justo encima de ellos se encontraban Gendo, Mari y el resto de científicos alemanes en espera de que todo estuviera preparado para la prueba que les habían explicado antes de venir. No sería sencillo, pero al menos ella podría demostrar su valor.

—¿Estás lista, Asuka? —preguntó Shinji mientras apretaba un poco más su agarre con ella.

—Siempre estoy lista, mi kínder—su respuesta hizo sonrojar al pequeño Ikari y eso es lo que más amaba—. ¡Vamos a iniciar! —exclamó ella, sacando así una sonrisa en los presentes.

—Bien, preparen el Entry Plug. Tenemos una prueba de sincronización que hacer—ordenó Yui a la vez que llevaba a Asuka hasta la capsula donde ella estaría—. Tus clips te ayudarán a sincronizarte con el EVA, pero quiero que cuando sientas que algo malo pase, nos lo digas, ¿Entendiste?

—Lo haré—contestó Asuka con determinación y confianza.

—Bien, iniciemos la prueba.