Palabras de amor


La noche pasaba y los niños durmieron, incluida Misato, quien decidió pasar la noche en cama de Yui. Se podía decir, que aunque ella fuera mayor que Asuka y Shinji, en el fondo seguía siendo una niña que necesitaba ser guiada. Podía comprender perfectamente los emociones de la menor, pero también debía guiarla para que al final pidiera estrechar los lazos con su pasado, perdonando lo que su padre había hecho y perdonándose a sí misma, para dar paso a un futuro lleno de felicidad, sin temor a que esos monstruos la acosen.

Ver cómo dormía Misato era un espectáculo para Yui, quien estaba abrazada por la joven de tal forma que su pecho era la almohada de ella. No era incómodo, ya que anteriormente, Asuka y Shinji dormían con ella, aunque fueran pocas las veces; también, una de las personas que solía hacer esto era Mari en su tiempo de escuela, ya que ambas solían pasar la noche en el instituto a fin de tener los datos listos sobre el recién iniciado proyecto E.

Era divertido recordar todo, en especial las partes graciosas, incluso las tristes. Ella no era una persona que en verdad se viera afectada por la tristeza, pero el temor de dejar a sus niños solos en un mundo cruel, era simplemente algo natural en ella. Los amaba con cada fibra de su cuerpo, pero lamentablemente, debía dejarlos, al menos de forma física, si es que quería ayudarlos a mantener un futuro en el que puedan luchar, en el que puedan vivir sin temor a nada. Por más cruel que sonara, su muerte sería el regalo para el futuro de Asuka y Shinji.

—Será un tiempo difícil—susurró ella, besando así la cabeza de la joven Katsuragi—, pero sé que ustedes podrán sobrepasar cualquier obstáculo, porque al final serán una familia… Solo espero que puedan perdonar mi ausencia.

Para Yui, esto era difícil, complicado a más no poder, pero los datos no mentían y la única idea que se le venía a su mente, era el de sacrificar su propia vida con tal de otorgarles un futuro a todos. Al mirar nuevamente a Misato, vio en la niña algo que le daba confianza, como si su sola presencia le indicara que ella podría lidiar con todo pese a su forma de actuar con el resto de la gente. Sabía que ella podría encargarse de su hijo y su novia, que los tres lograrían grandes cosas en un futuro, aunque eso era pensar demasiado, tenía confianza en que ella sería guiada por Mari para poder cuidar de sus niños y así, asegurar un futuro.

«El futuro aún no está escrito, pero incluso si esto pareciera así, nosotros podemos cambiarlo»

SEELE sería un obstáculo con el que lidiarían, no obstante, su mayor temor era su propio Marido. Yui sabía de antemano, que él era débil emocionalmente hablando, por lo que temía que esto causara una ruptura en su relación con su hijo, creando un paralelismo en ambos donde ninguno pueda entenderse por el dolor que ella les podría causar. Deseaba evitarlo con todo el corazón, por lo que debía hablar con Mari y si se podía, con Ritsuko de igual forma, con el fin de que ambas supieran que hacer en su momento para unir a su preciado familia bajo un mismo manto.

Ya no había nada que postergar, solo quedaba actuar y confiar en las personas que amaba, en sus aciertos y errores con el único fin de ayudarla a proteger ese futuro que tanto se repetía en su cabeza.

—Y así es como comienza el fin del mundo—murmuró ella, sintiendo el peso de sus palabras, pero manteniéndose firme en su deseo de ayudarlos a tener un futuro—. Aunque puede que me equivoque, Shinji.


Los días pasaron con suma tranquilidad en la residencia Ikari. Las niñas habían hecho las pases, por lo que Misato ya no temía a las reacciones de la alemana, pero a veces deseaba molestarla con lo que se ganaba los insultos de la menor quien amenazaba con aplastarla usando su EVA tan pronto se lo dieran.

Sí, las cosas eran tan normales como podían serlo, pero para Shinji, esto significaba tener una mayor responsabilidad como el hombre de la casa. No solo debía cuidar de Asuka, quien era casi independiente, sino que ahora debía cuidar de Misato. No era malo, tampoco le molestaba hacerlo, pero de verdad llegaba a sentirse algo sofocado por la manera en que ambas reclamaban su atención. Por un lado tenía a su novia, a quien amaba desde que se conocieron y a la que no podía abandonar nunca, y por otro, se encontraba su nueva "hermana mayor", una chica que a veces se colaba en su habitación para dormir a lado de ellos y que lograba desquiciar a su adorada novia.

¿Ya era más claro?

—¡Te he ganado nuevamente, Asuka! —exclamaba una contenta Misato la cual bailaba frente a un televisor en compañía de la futura señora Ikari.

—¡Revancha! —exclamó Asuka, presionando unos botones del mando que tenía en mano para así reiniciar un juego con el cual llevaban un buen tiempo jugando—. Esta vez yo seré la que baile.

Una sonrisa se había dibujado en el rostro de Misato tras escuchar esas palabras. Hace tiempo que ambas habían hecho las pases, pero eso no impedía molestarla un poco y ya sabía con qué podía hacerlo.

—Que te parece esto, Asuka. Sí ganas, dejo que maquilles como tú quieras, pero sí yo gano, quiero que me dejes un cita con Shinji-kun. ¿Te parece bien?

Justo en ese momento, algo hizo click dentro de la niña.

Asuka había sido muy benevolente hasta ahora con su nueva hermana, no le importaba en lo absoluto las bromas que se hicieran entre ambas, ya que eran típicas entre hermanas, pero esto era diferente. No solo la estaba retando por una victoria en la cual podría vengarse de algunas cosas que la mayor le hizo, sino que además, estaba en peligro la integridad de su amado Shinji. Maldecía su estúpido orgullo, pero no podía darse para atrás, no ante alguien como Misato.

Con gran rapidez y belleza, Asuka se levantó, estirando su mano hacia Misato quien quedó impresionada por el aura competitiva que emanaba la niña.

—Acepto—fue la respuesta que dio Asuka—, pero además del maquillaje, me dejarás vestirte como quiero y no podrás abrir los ojos hasta que termine.

Era más de lo que Misato había planeado, pero confiaba en sus habilidades para vencer a la niña.

—Bien, hermanita, prometo que mi cita con Shinji será todo un éxito—dijo la mayor, tomando la mano de su hermana.

—Que comience el juego

—Y que gane el mejor.

Un poco lejos de ahí, en la cocina, se hallaba Shinji, quien había prestado atención a la conversación que las chicas tuvieron.

Su semblante era serio, pero a la vez relajado; no le preocupaba en lo absoluto el resultado, solo deseaba que ella no terminaran discutiendo por lo que la otra hacía. Decidiendo dejar de pensar un poco en eso, procedió a ir a su lugar de trabajo donde se hallaban muchos vegetales los cuales comenzó a cortar con rapidez. Ya casi era hora de la cena, por lo que debía tener todo listo para cuando ambas terminasen su competencia, pero también para cuando su madre llegase con Mari.

Era curioso, Mari era casi una hermana mayor para él, pero Misato fue la que terminó siendo su nueva hermana mayor. Ambas eran lo opuesto de la otra en términos de inteligencia, pero parecían la misma persona cuando se decidían a hacer bromas y eso era algo que en el fondo de le encantaba.

Él no era tonto. Cuando Misato llegó a la casa, tuvo la oportunidad de verla desnuda en la bañera ya que le ayudó a nivelar la temperatura de la regadera la cual poseía un control avanzado. Justo cuando se metió, pudo ver una cicatriz en la piel de su nueva hermana, sintiendo entonces que algo lo golpeó. En un principio, la mayor bromeó con él sobre cosas sobre adultos, pero cuando se dio cuenta de que su cicatriz estaba expuesta, rápidamente se alejó, casi como si tuviera miedo de que él dijera algo al respecto.

Los días pasaron y fue entonces que decidió preguntar. Su madre no le dijo nada y sabía que la doctora Akagi como su hija podrían saber menos, aunque probablemente su hija cediera en un futuro y dijera la verdad; pero cuando llegó a Mari, esta le contó todo sobre la peli morada. La historia era triste, sí, pero también reflexiva, dándole una entrada diferente a su percepción del tan famoso Segundo Impacto.

Misato había sufrido mucho, el verla reír, en palabras de la propia Mari, era un regalo. Ella había perdido mucho, no soloa su padre, sino a su infancia en general. Pasó muchos años en coma, cuando despertó, era como una niña recién nacida que necesitaba cuidados y que fue encontrada por su madre un día que se desvió de su lugar de trabajo, quedando horrorizada por lo que le hacían a la niña ya que habían decido experimentar con ella. Tras ese incidente, Mari fue encomendada para llevarla a una habitación con una caja especial para ella, ya que esta deseaba lastimarse y quitarse la vida cada vez que cerraba sus ojos para dormir.

Era una vida horrible la que ella llevó, pero por eso ese secreto le había sido encomendado por la castaña, quien tras enterarse de cómo se encontraba su amiga, lo felicitó. Aquellos halagos no solo provenían de la chica de lentes, sino también de la doctora Akagi, la cual le dio unos tips de cómo tratar a una señorita especial como ella y que hasta ahora le han funcionado a la perfección.

—Bien, ya casi está lista la cena. Lo mejor será comenzar a preparar la mesa.

En efecto, la cena ya estaba lista. Los alimentos que él había preparado ya estaban en su punto perfecto, solo necesitaban enfriarse un poco por lo que procedió a servirlos en unos platos. En eso recordó algo que había guardado de los ojos de su novia y de su nueva hermana. Rápidamente abrió el refrigerador buscando entre las gavetas de vegetales de dónde sacó una caja blanca.

—Se lo merecen por no causarme tantos problemas—murmuró.

Lo que estaba adentro era un pastel, no uno barato, sino uno caro. Había sido difícil esconderlo de la vista de ellas, pero con esfuerzo, logró mantenerlo entero. Sin perder más tiempo, llevó los platos a la mesa que estaba cerca de la sala donde pudo divisar a su novia bailando frente a su nueva hermana la cual lloraba de manera cómica, por lo que decidió ignorarlo de momento.

En ese momento, el suave aroma de su comida llegó a las narices de ambas, haciendo que estas parasen en seco lo que estaban haciendo para dirigirse hacia él.

—¡Genial! ¡Shinji ya tiene lista la comida! —exclamó Misato, tomando asiento en su lugar preferido el cual era a lado de una de las dos sillas principales.

—Vaya, hoy es mi día—comentó Asuka, dirigiendo sus labios hacia los de su novio quien aceptó el beso con gusto—. No solo vencí a Misato, sino que además preparas comida de mi tierra natal. ¿Acaso intentas decirme algo, Baka?

Shinji soltó una risa, no por burlarse de su novia, sino porque ya la tenía acostumbrada a que una comida así significaba algo.

—Bueno, mañana saldré al Geo Frente y pensaba en llevarlas conmigo para que podamos hacer un picnic en el bosque—dijo Shinji, tomando asiento en la silla que su padre solía usar antes de quedarse de lleno en el cuartel—. Mamá quiere hacerle estudios a Misato, además de que veremos la prueba del EVA 01.

—¿Ya está listo? Pensé que tardarían más tiempo—Asuka no espero más tiempo y se sentó a lado de su novio, decidiendo probar un bocado de su plato—. ¡Demasiado bueno! ¡Es como los que mi mamá solía comprarme en Alemania! —declaró ella, tomando más bocados del platillo lo cual llevó a que sus mejillas se inflaran como ardilla.

—Asuka, no comas tan rápido o te podrás ahogar—advirtió Shinji, quien probó un poco de su comida.

—¡Es tu culpa por hacerlo tan delicioso! —alegó la pelirroja—. Pero es de las cosas que más amo de ti… ¡Ah! ¿Por qué eres así de malo conmigo?

—Porque te quiero, Asuka.

—Me estás sonrojando frente a Misato.

—Lo sé.

La pequeña ya no dijo nada, limitándose únicamente a comer su platillo. Shinji en ese momento miró a su nueva hermana, quien desvío su vista en otra dirección.

Habían muchas cosas que debían hablar los tres, pero eso era para otra ocasión. Por el momento continuaron comiendo, conversando un poco sobre lo que había pasado momento antes entre ambas, siendo Asuka la que contó todo, restregando su victoria ante una Misato llorona que pedía ser salvada de la malvada reina alemana. Esto causó la risa del castaño, quien simplemente le dio unos consejos para no caer ante el poder de su novia quien le regaló una mirada llena de malicia a la de ojos cafés.

—Me va a matar, Shinji-kun—declaró Misato entre lágrimas.

—No te preocupes, Misa-chan—la voz de Asuka opaco cualquier ruido que existiera—, solo haré de ti un trapo con el cual jugar.

—¡Protégeme, Shinji-kun!

Una sonrisa se había formado en el rostro del chico tras eso último. Adoraba verlas convivir a su forma, el verlas sonreír era tranquilizante y de cierta forma, alentadora. No pasó mucho tiempo antes de tener los platos limpios, por lo que fue por la caja del pastel que había comprado, sorprendiendo así a ambas quienes quedaron maravilladas una vez que retiró la protección del postre.

—¿Es para nosotras? —preguntaron con emoción ambas.

—Todo suyo—contestó.

Sin tener que decir nada más, dicho postre pasó de la caja a los platos de las chicas quienes empezaron a saborear el dulce sabor del chocolate en sus bocas. Si había algo en lo que Shinji era bueno, eso era el cuidar de ambas. Sabía que debía marcarle a Mari para poder darle las noticias de cómo Misato se adaptó a su nuevo entorno. Todo esto lo podría hacer mañana y algo dentro de él le decía que el siguiente día sería extraordinario.

Las horas pasaron y la ciudad había tomado un color pintoresco por las luces que iluminaban cada rincón de Tokio-3. Sobre una calle se movía una camioneta oscura la cual iba a una velocidad moderada, pero con un buen ritmo. Dentro del vehículo se hallaba Ikari Yui, la madre de Shinji como de Asuka y Misato de forma legal. Su semblante era serio y su mirada se enfocaba en las casas que pasaba, intentando entender algunos aspectos de la vida como si una respuesta a aquellas dudas se hallara ahí afuera.

Ella soltó un leve suspiro, ya había sido mucho estrés en el trabajo, pero si deber era mayor, por lo que tomó una laptop que se encontraba a lado de ella para abrirla y acceder a algunos documentos que había en ella. De inmediato se topó con las instrucciones de la misión del siguiente día, solo era una prueba, pero conocía de antemano el resultado de la misma.

Pronto el miedo se apoderó de su cuerpo; todas las opciones para salvarla de tener que dar su alma al EVA fallaron, por lo que solo quedaba su sacrificio. Detestaba tan siquiera pensarlo, pero era algo que debía hacer si es que deseaba darle un futuro a su hijo y a sus niñas.

—Debo hablar con él antes de hacer esta estupidez—susurró, tomando entonces una botella de agua de las que disponía el vehículo, dando así un sorbo antes de continuar con su lectura—. Espero que me puedas perdonar, Gendo, pero no pienso dejar que mi hijo sufra por los planes de SEELE.

La decisión ya la había tomado, el coraje lo poseía, pero aún había cosas que necesitaba terminar antes de irse.

Tan pronto el vehículo paró su marcha frente a su hogar, salió disparada, corriendo rápidamente hacia la entrada la cual abrió ingresando así a su hogar. El tiempo que tenía era muy corto, por lo que deseaba pasar sus últimas horas en compañía de su peculiar familia. Al mirar el reloj que estaba cerca de las escaleras, notó entonces la hora exacta que era, sabiendo así de que sus niños yacían en cama.

—Creo que lo mejor será esperar hasta que amanezca.

Yui tenía una maraña de pensamientos que le daban vueltas y vueltas a su cabeza. Sabía perfectamente que una vez hecho el experimento de contacto, su alma pasaría a formar parte del EVA, pero quería hablar con su hijo ya que solo en él podía confiar tal secreto. Quitándose sus zapatos, tomó rumbo hacia sus habitación. Dentro, procedió a ir al armario de donde sacó una caja algo grande la cual contenía algunas cámaras como cintas VHS las cuales tomó.

Conocía muy bien a su hijo y los estudios que le hicieron para determinar si tenía la capacidad para ser piloto revelaron un mejor sentido de la moral de lo que nadie más había tenido. Esto la había hecho feliz, sabía que su niño sería capaz de proteger a la humanidad, pero también debía ver el otro lado de la moneda.

Ella conocía parte de los planes de SEELE, sabía que ellos solo usarían a sus niños para acceder a la vida eterna, por lo que necesitaba pararlos antes de que hirieran a su familia. Con los datos reunidos con el accidente de Kyoko, supo junto a Mari que el EVA necesitaba un alma dominante, por lo que alguien dentro de una unidad sin un alma sería absorbido, quedando su alma sellada dentro.

Su temor era grande, sabía bien que podía suceder lo mismo que terminó con el deplorable estado de la madre de Asuka, pero era la única opción.

«Me van a odiar por esto una vez que se enteren» pensó, tomando así la cámara para comenzar a instalarla en un trípode.


La mañana llegó y con ello los niños despertaron. Como siempre, Shinji era el primero en despertar, besando a su querida novia en su mejilla lo que ocasionaba que esta riera contenta antes de abrazar la almohada donde el descansaba. Al salir de su habitación, notó que la habitación de su madre estaba abierta, por lo que fue directo a investigar con el fin de saber si se trataba de su amorosa madre o su ocupado padre, aunque esta última opción le parecía algo ridícula.

—¿Mamá?

—¿Shinji?

—¿Cuándo llegaste? —preguntó él—. ¿Has comido algo? ¿Y qué son todas estas cámaras?

Yui, quien apenas se estaba despertando, notó la situación en la que se hallaba. No había guardado nada y había muchos documentos tirados en el suelo, siendo uno de esos papeles tomados por Shinji quien al leerlo no pudo evitar mostrar un rostro lleno de horror.

—¿Qué es esto? ¿Y por qué dice que tu alma estará en una de esas cosas? —

—Shinji… yo…

—Mamá, dime la verdad, ¿qué es lo que sucede? —cuestionó él con firmeza—. Ya no soy el niño tímido de antes y creo tener la suficiente capacidad mental como para entender que esto es algo muy grave, algo que incluso papá desconoce.

La castaña no podía ocultar por más tiempo las cosas. A lo largo de todos estos años, su hijo había adquirido parte de la audacia e inteligencia de la niña, que sumado a las clases que Ritsuko y Mari le deban, terminaron por hacer que este tuviera un sentido de la madurez mucho más formado que el de muchos niños de su edad.

—El Eva… ¿Esa fue la razón por la que la mamá de Asuka murió? —la pregunta que Shinji hizo logró entristecer a Yui, quien comprendía que su mentira no se podría ocultar hasta pasada la prueba de sincronización.

—El Experimento de Contacto que realizó la madre de Asuka fue lo que terminó matándola; ella no se suicidó como pensamos en un inicio, al menos por voluntad propia. Ella… todos tenemos un alma, Shinji y esta está ligada a nuestro cuerpo. Sé que esto es fantasioso, pero pudimos encontrar un aspecto importante en el EVA, pero para esto se requiere que alguien se fusione con él.

—Es lo que vas a hacer… ¿Nos vas a abandonar por ese tonto robot?

—Shinji…

Lágrimas aparecieron en los ojos del niño quien se había dando cuenta de la naturaleza de las cosas.

Su madre, a quien tanto amaba, los iba a dejar de la misma forma que Kyoko hizo con Asuka hace años. ¿Acaso esta era la decisión que ella había tomado? ¿Los iba a abandonar a su suerte? No podía ser cierto, mejor dicho, no quería creer que fuese cierto, pero al ver directamente a los ojos de su madre, supo de inmediato de que sería verdad.

—Hay cosas que no puedo explicar, Shinji. Desde hace años, desde el famoso Segundo Impacto, el curso de la humanidad ha tomado un rumbo distinto—comenzó a explicar—. Te he hablado sobre la Biblia en un sinfín de ocasiones, procurando mostrarte entre lo real y lo irreal, y como sabemos, muchas cosas son tan irreales que simplemente parecen un vago intento de burla a la inteligencia humana.

Aunque Shinji no fuese más listo que Asuka o Mari, sin duda sabía hacia donde se encaminaba esta plática.

—La parte del Génesis podría ser tan real como tú y yo, pero no como creemos que sucedió—los ojos de Yui se centraron en los de su amado hijo quien poco a poco detenía su llanto—. Estos seres vendrán porque hemos pecado, Shinji. No fue un meteorito el que causó esto, sino que fue un ser igual a un Dios.

—¿Dios? Eso es imposible…

—Y sin embargo, pudiste ver a uno frente a ti.

La mente del pequeño de inmediato le trajo el recuerdo de su vista a Alemania. Aquel ser gigantesca en donde su amada compañera se subió era ese ser del que su madre le hablaba. Su mente pronto comenzó a atar los cabos sueltos, entendiendo entonces muchas cosas que hace años se había preguntado y de las cuáles, ahora conocía su verdad, una cruel y dura verdad.

—Esos seres dieron hijos, nosotros somos hijos de uno de ellos y el otro, bueno, hasta hace poco supimos que había dado descendencia—una leve risa salió de los labios de la castaña—. Sé que es difícil, Shinji, pero si hago esto es porque los amo a ambos, y esta es la única forma en que podré protegerlos.

Shinji parecía entender todo. Había cosas que aún necesitaba procesar, pero viendo el rostro sereno de su madre, entendió que esta podía ser la única forma en que ella podría protegerlos de cualquier cosa relacionada con esos seres. De pronto, una duda llegó a su mente, decidiendo entonces deciros que quedarse con ella.

—¿Hay alguna forma en que puedas regresar? —soltó él, esperanzado de que su madre dijera que sí.

—No… —ella prefirió decirle la verdad a su hijo—. Yo no pude encontrar una solución a eso, Shinji.

—Creí que había esperanza—dijo él y nuevamente las lágrimas comenzaron a brotar—. ¡Pero no quiero que te vayas! ¡Te amo, mamá! ¡No quiero que te vayas de mi lado! ¡No quiero! —sus gritos de inmediato fueron silenciados ante el terrible dolor por el que su corazón pasaba.

Yui no pudo soportarlo más y decidió abrazar a su niño, compartiendo así el terrible dolor por el que su corazón también pasaba.

Ella no quería nada de esto, incluso insultaba al Dios que creo esta naturaleza, pero así eran las cosas. Se iba a tener que separar de su hijo, la razón por la que ella siempre luchaba todos los días y su luz en un mundo lleno de oscuridad. Todo lo que había construido, la relación con sus dos hijas en ley, pareciera que el mundo se quitaría, pero al final, todo era por ellos.

Muchas veces se preguntó si era una mala broma creada por SEELE, pero era una cruda realidad. Sus hijos habían sido seleccionados para ser pilotos de EVANGELION, e incluso, tuvo que hacer cosas horribles de las cuales debía confesar. Todo esto era para el bien de la humanidad, para salvarlos a todos. Era una lástima que aquel pensamiento no eliminase el dolor por el que ambos pasaban en esos momentos, pero le daba una pequeña luz de esperanza, una que le susurrbs que todo estaría bien.

—Yo siempre te amaré, Shinji.


Las alarmas sonaban y los gritos de desesperación poco a poco silenciaban a las primeras. La gente corría de un lado a otro, gritos de ira y angustia eran lanzados en forma de órdenes a cada técnico presente quienes con miedo buscaban llegar hasta un ser morado donde hasta hace unos momentos había alguien feliz que había trabajado ahí con ellos. Todos intentaron calmarse, pero no había calma, solo miedo y dolor en el aire.

Pronto, las alarmas se silenciaron por completo, pero esto no era obra de los gritos que se lanzaban en el lugar, ni del llanto de dos menores que no debían hallarse aún ahí. Las alarmas fueron silenciados por el propio sistema del gran Geo Frente que había determinado a través de múltiples cálculos que ya no había peligro alguno para la persona que estaba dentro del ser llamado EVANGELION…

—¿Por qué las alarmas pararon? —preguntaba la doctora Naoko Akagi con temor en su voz a su preciada hija que estaba revisando los datos que la nueva supercomputadora había arrojado.

—Ya no existe peligro alguno para el piloto—respondió Ritsuko casi en shock—, pero no está a salvo.

—¿Qué dices?

—Los signos vitales de Ikari Yui pararon.

Gendo, quien hasta ese momento se encontraba frente al cristal sollozando, lanzó un duro golpe el cual agrieto parte del mismo, dejando sangre incrustada en el mismo.

—No… Ella no puede estar muerta—susurró el mayor de los Ikari—. Analicen bien todo, debe haber alguna forma en que podamos traerla de vuelta—su orden apenas y había sido entendida por los presentes quienes apenas pudieron reaccionar ante la situación que vivían lo cual lo desesperó—. ¡¿Acaso no escuchan?! ¡Busquen la manera de traer a mi esposa de vuelta!

—Gendo…

Todos se habían asustado ante el grito lleno de rabia del comandante, incluso su propio hijo quien en ese momento había callado junto a Asuka. En ese momento la puerta se abrió revelando a Mari, quien se encontraba llorando igual que el resto de los presentes. Al tener un vistazo de la situación, supo que tenía que sacar de inmediato a los niños, por lo que le pidió a Ritsuko llevarlos a la oficina de Yui con el fin de que los tres jefes del proyecto hablaran antes de cualquier cosa.

—Vengan aquí, pequeños—dijo Mari quien abrió los brazos para que ambos niños fueran con ella—. Ya todo va a estar bien, Shinji.

—Vámonos, Mari.

—Sí.

Las dos chicas salieron de ahí, llevando consigo a los futuros pilotos de dichas unidades.

Ya sin la presencia de los niños, Gendo pudo desquitarse aún más contra el cristal el cual parecía haber recibido una fuerte cantidad de fuerza la cual dañó su estructura, como si algo a gran velocidad le hubiese impactado. El vicecomandante se acercó a su viejo alumno mientras ponía una mano sobre su hombro.

—Gendo, debemos ser fuertes y estar en calma en este momento—dijo el viejo profesor—, esto no se ha acabado. Sé que podremos encontrar una forma de traer a Yui de regreso.

—Fuyuutsuki tiene razón, Ikari—ahora habló Naoko—. No entendemos casi nada sobre el EVANGELION, por lo que aún existe la posibilidad de que podamos traerla de regreso. Tenemos en nuestra manos la supercomputadora MAGI y los recursos necesarios para esto. Solo debemos ser pacientes.

—Es fácil para ustedes decirlo… —Gendo se encontraba desesperado y era evidente por la forma en que apretaba sus puños incluso cuando su mano se había fractrado—. Ella es lo más importante para mí, yo no sé qué hacer sin ella.

—Gendo…

—La necesito… Necesito de Yui.

Ni Naoko ni Fuyuutsuki tuvieron algo que decir. No había palabras para describir las emociones que había en ese momento, pero sin duda, podrían descubrir el ambiente como lúgubre, carente de vida que existía hasta hace poco y donde las palabras de una madre a su hijo habían llenado de alegría el corazón de dos pequeños que por muchos años habían estado junto a ella y que de un momento a otro, había culminado en una escena llena de gritos de dolor y desesperación acompañada de frustración y miedo.

Ikari Yui había dejado de existir, al menos en cuerpo. Sin que ninguno lo notara, la unidad 01 comenzó nuevamente a mostrar actividad dejando brillas sus ojos por breves segundos antes de apagarlos por completo dejando al fin que el silencio reinara en aquel lugar.

"Cualquier lugar es un paraíso".