stoned

"el tiempo es ladrón de las memorias"

en cada rincón de cada habitación, en cada pasillo y en cada ventana de aquel lugar encontraba los recuerdos del mayor palpitantes y dolorosos, recordándole que la vida habia decidido borrarlo del mundo.

se sofocaba en esa habitación, en esa casa, sentía que debía salir de allí a como fuera lugar o se volvería loca, corrió por los pasillos buscando la salida hasta escapar al enorme jardín de los bouganvillea, adentrándose en los laberintos mas hermosos de la villa con el corazón apretado.

al final del interminable jardín se encontró con una lapida cuyo nombre llevaba grabado gilbert bouganvillea, no podía llorar, las lagrimas no salían, cayo sobre sus rodillas sosteniendo entre sus manos el broche.

sintió sobre sus hombros el cálido abrazo del abrigo, dietfried la arropo y sujetándola de los hombros la ayudo a incorporarse, pero el no dijo nada, la llevo de nuevo por aquel enorme jardin pero giro en otra direccion, el sol estaba por ocultarse por entre las montañas, y el espectaculo comenzaba.

"todas ellas llevan tu nombre, por él" gilbert habia enviado a plantar un jardín con las flores del nombre que le habia regalado y Dietfried habia dado su primer paso hacia una bondad desconocida.

violet cimbro su mirada en el campo de violetas y los últimos rayos de sol bañaron aquel lugar volviendo su semblante una sonrisa, volvió la vista abriendo la palma de su mano a su atesorado broche y miro a dietfried.

"ella aun no estaba lista, pero era valiente y el universo escucha a quien es valiente"

aunque sus ojos fueran exactamente del mismo color, aunque sus rostros y facciones fueran calcadas, ella podía notar las diferencias, pero viviendo en aquel lugar donde la vida del mayor una vez se abrió camino, era demasiado para ella.

pero Dietfried penso que era la mejor forma de lidiar con la perdida, casi como enfrentarte a tus miedos todos los días y constantemente como una maldita pesadilla.

no era fácil ver su rostro en cada lugar, sentir que en cualquier momento por esa puerta entraría de nuevo, así como una resurrección.

dietfried camino con ella, mientras el cielo se volvía oscuro y se teñía de rojos, aun sujetándola por los hombros, violet sentía el calor del cuerpo del capitán, sus manos eran mas grandes y era también mas alto, el perfume que despedía de su larga cabellera tomada en una trenza descuidada era peculiar y único, imposible de olvidar.

ella alzo la mirada analizando cada facción de ese rostro, aquel que habia visto demasiadas veces, pero hoy ese semblante era distintivo, la guerra no habia pasado en vano, su mirada no era otra que ella no pudiese reconocer ni haber visto antes. es el rostro de un guerrero, uno que tal cual ella desconocía la humanidad. la habia atrapado y arrancado para guardarla en un rincón donde nadie pudiera encontrarla jamás.

para cuando se dio cuenta los ojos de Dietfried estaban fijos en los suyos, abiertos de par en par. el universo se escondía en sus miradas y era como si todos sus pensamientos fueran desnudándose ante sus ojos.

el viento soplo calidamente levantando el abrigo que Dietfried habia usado para cubrirla pero el evito que esta volara, sus ojos seguían fijos y sus rostros demasiado cerca, tan cerca que violet por un instante olvido del odio que el capitán le guardaba, sus manos acariciaron su rostro "eres un buen chico" y el semblante del capitán cambio totalmente, sus pupilas se dilataron y de un sobresalto escapo de ella.

"no hay nada mas aterrador que encontrarte a ti mismo"